El Gato y el Ratón
Había una vez un pequeño ratón, que vivía en la casa de una mujer vieja. La
señora, que temía de estas ...
La rana y la gallina
Al que trabaja algo, puede disimulársele que lo
pregone; el que nada hace, debe callar.
Desde su char...
Dos hombres que habían robado un asno, no
se ponían de acuerdo en el destino que
querían darle al animal. Uno quería vende...
LAS RANITAS Y EL TRONCO TALLADO
Una familia de ranitas que vivía en un lago, sentía mucho temor por un
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Serie de fábulas ilustradas para niños.

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El gato y el ratón

  1. 1. El Gato y el Ratón Había una vez un pequeño ratón, que vivía en la casa de una mujer vieja. La señora, que temía de estas criaturas, colocó muchas trampas para matar el ratón. El ratón asustado le pide ayuda al gato de la mujer. -¿Podrías ayudarme, lindo gatito?-le dijo al gato. -Sí... ¿En qué?-respondió éste. -Sólo quita las trampas de la casa-dijo el ratón. -Mmm... Y... ¿qué me das a cambio?-dijo el gato. -Finjo ante la señora que estoy muerto, ya que tú me has matado, ella creerá que eres un héroe-respondió el ratón. -Me has convencido-dijo el gato. El gato sacó las trampas de la casa, pero el ratón nunca cumplió su parte del trato. Un día la señora descubrió que fue el gato quien sacó las trampas, ella muy enfadada decide dejar al gato en la calle.
  2. 2. La rana y la gallina Al que trabaja algo, puede disimulársele que lo pregone; el que nada hace, debe callar. Desde su charco, una parlera rana oyó cacarear a una gallina. «¡Vaya! -le dijo-; no creyera, hermana, que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?» «Nada, sino anunciar que pongo un huevo». «¿Un huevo sólo? ¡Y alborotas tanto!» «Un huevo sólo, sí, señora mía. ¿Te espantas de eso, cuando no me espanto de oírte cómo graznas noche y día? Yo, porque sirvo de algo, lo público; tú, que de nada sirves, calla el pico». Tomás de Iriarte
  3. 3. Dos hombres que habían robado un asno, no se ponían de acuerdo en el destino que querían darle al animal. Uno quería venderlo de inmediato para disfrutar del dinero y el otro quería usarlo para cargar la mercadería que robarían con posterioridad. No llegaban a un acuerdo, la discusión cada vez se tornaba más violenta, hasta que en un determinado momento llegaron a los golpes. Mientras ambos rodaban por el suelo en plena lucha, paso por el lugar un tercer ladrón, que por curiosidad se acercó a escuchar la discusión y ver la escena. A éste se le ocurrió, que podía sacar partido de la situación, aprovechando que los otros dos ladrones, no se daban cuenta que sucedía a su alrededor, por estar absortos en la pelea, se apoderó del burro y escapó del lugar. Moraleja: Has de saber que los bienes, mal habidos de la misma manera son perdidos.
  4. 4. LAS RANITAS Y EL TRONCO TALLADO Una familia de ranitas que vivía en un lago, sentía mucho temor por un tronco tallado que se veía desde la orilla. Estas ranitas amaban las fiestas y la diversión, pero sentían gran respeto por el tronco, así que en muchas oportunidades trataban de no hacer tanto ruido para no molestar al tronco. Seguramente este personaje al que tanto le temían, era un monumento de alguna tribu que ya no habitaba en el lugar, pero como no se animaban a acercarse para ver bien de que se trataba, solo podían divisar un rostro serio y que inspiraba mucha autoridad. Un cierto día, en que se desató una terrible tormenta, el tronco cayó al lago y en ese momento las ranitas pudieron ver con claridad, que era solo un tronco tallado que ningún daño podía hacerles. Se rieron mucho de los temores por los que habían pasado y comenzaron a jugar con él y usarlo de trampolín para sus zambullidas en el lago. Moraleja: Lo que por ignorancia atemoriza, a veces es sólo digno de risa.

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