INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
1 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Instituto Bíblico Pentecostal 
FECP
INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
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INTRODUCCIÓN 
A LA TEOLOGÍA 
PERSPECTIVA PENTECOSTAL 
IGLESIA PENTECOSTAL UNIDA DE COLOMBIA...
INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
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CONTENIDO 
INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………………………………………… 8 
I. ¿QUÉ ES TEOLOGÍA?......
INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
4 
V. LA TEOLOGIA, COMO CIENCIA Y COMO SABIDURIA…………………………… 37 
5.1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEM...
INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
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10.2. NO HAY TEOLOGÍA ESPECULATIVA SIN LA TEOLOGÍA POSITIVA………….. 60 
10.3. NO HAY TEOLOGÍA...
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XV. TEOLOGIA MORAL Y TEOLOGIA ESPIRITUAL………………….…………..…………. 79 
15.1. TEOLOGIA MORAL…………………...
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XVII. EL DERECHO DE LA IGLESIA………………………………………………………….……... 96 
17.1. NOCIÓN Y FUNDAMENTO TE...
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8 
INTRODUCCIÓN 
Al hablar de Teología nos enfrentamos a una tarea difícil y a una ciencia que...
INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
9 
El objeto de la Teología es el tema de la unidad tres. En la búsqueda de la solución al pro...
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10 
recordándole a este que ante todos somos hijos de Dios y nos debemos a él y a la iglesia y...
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impuesta por la inmensidad del saber, por las ventajas pedagógicas, por la evolución paral...
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predicación actual de la Iglesia no puede comprenderse sino por el conocimiento de su géne...
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Disciplinarias”, “Estatutos”? Pero al tener un manual, unos estatutos, un reglamento, unas...
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De todo corazón deseo y es mi petición al Señor Jesucristo que el presente texto sea de mu...
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Objetivos específicos 
1. Conocer el origen de la palabra Teología y su desarrollo históri...
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El fundamento y centro de la teología es la revelación de Dios en carne, nuestro Señor Jes...
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17 
comprensión de la fe es contemplación de un espíritu creyente que, puesto que ama, desea a...
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acentúan las formas de los “sistemas” y la organización del saber teológico en las enciclo...
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19 
transmitida y proclamada en la plaza pública. El Apóstol Pedro, el día de Pentecostés, gri...
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razón iluminada por la fe. La teología de la patria conoce a Dios en su esencia y por la l...
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La Teología como ciencia es obra del creyente, que se sirve de su razón para comprender me...
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EPISTEMOLOGÍA TEOLÓGICA 
Objetivos específicos 
1. Definir el punto de partida de la Te...
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5. Determinar las tres cuestiones fundamentales que se imponen para el saber teológico y q...
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admiración que surge en el sujeto en el momento en que está presente a sí mismo en el acto...
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25 
Por tanto, la admiración concienciada y la certeza de la llamada a la salvación constituye...
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26 
De esta situación paradójica se derivan por lo menos tres principios de los que no es posi...
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27 
comprensión que se posee del acontecimiento deber referirse a él como a su principio forma...
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simultáneamente la certeza de una primera existencia de fe y la necesidad de ir progresand...
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29 
Lo que la fe acoge en su creer no está cerrado a la razón, sino que está de suyo abierto; ...
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EL OBJETO DE LA TEOLOGIA 
Objetivos específicos 
1. Analizar las diferentes posturas te...
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“Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único 
para que todo el que crea en él no perez...
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salvación. Por eso todos los tratados de Teología hablan de Dios: del Dios uno y único; de...
INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 
33 
comprender que el Padre nos ama y nos salva por medio del Señor Jesucristo en el Espíritu ...
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3.3. CONDICIÓN DE LA TEOLOGÍA Y DEL TEÓLOGO. 
La Teología es, pues, la ciencia de Dios en ...
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35 
es la Teología una reflexión sobre un sistema de proposiciones abstractas, sino sobre unas...
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36 
Teología kerigmática, se expresan de diferente manera, al afirmar que el objeto de la Teol...
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Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido... eligiéndonos de antemano para ser hijos ...
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obra vicaria, se declara cabeza de la iglesia y nos promete que estará con nosotros hasta ...
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3.5. ¿TEOLOGÍA O HISTORIA DE LA SALVACIÓN? 
Esta alternativa constituye otra manera de abo...
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RAZON Y FE EN EL TRABAJO TEOLOGICO 
Objetivos específicos 
1. Establecer la labor de la...
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“El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios” 
Hasta ahora hemos consid...
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través de unos signos: signos de la carne de nuestro Señor Jesucristo y signos de su palab...
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mundo superior del Evangelio. Por medio de la fe, Dios imprime en la inteligencia humana u...
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penetrar mejor que nadie en el pensamiento de su amigo, también el teólogo participa de al...
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LA TEOLOGIA, COMO CIENCIA Y SABIDURIA 
Objetivos específicos 
1. Reconocer y definir el...
Introducción a la teología-Iglesia Pentecostal Unida
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Introducción a la teología. Herramienta básica para entender la evolución y el contenido de esta ciencia.

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  1. 1. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 1 Iglesia Pentecostal Unida de Colombia Instituto Bíblico Pentecostal FECP
  2. 2. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 2 INTRODUCCIÓN A LA TEOLOGÍA PERSPECTIVA PENTECOSTAL IGLESIA PENTECOSTAL UNIDA DE COLOMBIA INSTITUTO BÍBLICO PENTECOSTAL MEDELLÍN, 2009
  3. 3. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 3 CONTENIDO INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………………………………………… 8 I. ¿QUÉ ES TEOLOGÍA?............................................................................................... 13 1.1. DOBLE ACEPTACIÓN DE LA PALABRA TEOLOGÍA........................................ 15 a) SENTIDO SUBJETIVO…………………………………………………………………………………………. 16 b) SENTIDO OBJETIVO…………………………………………………………………………………………… 17 1.2. TEOLOGÍA EN SENTIDO ESTRICTO......................................................................... 17 II. EPISTEMOLOGÍA TEOLÓGICA………………………………………………………………………….. 19 LA APARICIÓN DE LA TEOLOGÍA………………………………………………………………………. 19 EL CONTENIDO DE LA TEOLOGÍA…………………………………………………………………….. 22 EL CONOCIMIENTO CRÍTICO DE LA FE…………..………………………………………………... 23 III. EL OBJETO DE LA TEOLOGIA……………………………………………………………………………… 25 FORMULACIÓN TOMISTA...................................................................................... 26 FORMULACIONES NUEVAS.................................................................................. 27 CONDICIÓN DE LA TEOLOGÍA Y DEL TEÓLOGO................................................... 28 CRISTO, COMO OBJETO DE LA TEOLOGÍA............................................................ 29 ¿TEOLOGÍA O HISTORIA DE LA SALVACIÓN?......................................................... 31 IV. RAZON Y FE EN EL TRABAJO TEOLOGICO…………..……………………………………………. 33 4.1. LA FE EN BUSCA DE INTELIGENCIA............................................................ 34 4.2. LA INTELIGENCIA TEOLÓGICA BAJO LA LUZ DE LA FE.............................. 34 4.3. TEOLOGÍA Y DONES DEL ESPÍRITU……………………………………………………….. 35
  4. 4. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 4 V. LA TEOLOGIA, COMO CIENCIA Y COMO SABIDURIA…………………………… 37 5.1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA………………………………………………………… 38 5.2. LA TEOLOGÍA Y LA NOCIÓN MODERNA DE LA CIENCIA............................. 38 5.3. LA TEOLOGÍA COMO SABIDURÍA……………..……………………………………………. 39 VI. TEOLOGIA, FE Y MAGISTERIO……………………………….………………………………………………… 41 6.1. TEOLOGÍA Y FE…………………………………………………………………………………… 42 6.2. TEOLOGÍA Y MAGISTERIO…………………..……………………………………………… 42 6.3. FIDELIDAD Y LIBERTAD DEL TEÓLOGO………………..………………………………. 43 VII. DIVISIÓN DE LA TEOLOGÍA………………………………………………………………………………. 45 VIII. FUNCION POSITIVA DE LA TEOLOGIA……………………………………………………………………. 48 8.1. NATURALEZADE LA FUNSIÓN POSITIVA…………………………………………………. 49 8.2. OBJETIVOS DE LA TEOLOGÍA POSITIVA..................................................... 50 8.3. MARCHA REGRESIVA Y MARCHA GENÉTICA……….………………………………… 50 IX. LA FUNCION ESPECULATIVADE LA TEOLOGIA……………………………………… 54 9.1. LA COMPRENSIÓN DEL MISTERIO............................................................ 55 9.2. NOCIÓN MEDIEVAL DE LA TEOLOGÍA…………………………..……………………... 55 9.3. LAS TAREAS DE LA FUNCIÓN ESPECULATIVA…………………………………………. 56 X. UNIDAD ORGANICA DE LA TEOLOGIA POSITIVA Y DE LA TEOLOGIA ESPECULATIVA. …………………………………………………………...59 10.1. DOS FUNCIONES, NO DOS TEOLOGÍAS…………………….……………………………. 60
  5. 5. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 5 10.2. NO HAY TEOLOGÍA ESPECULATIVA SIN LA TEOLOGÍA POSITIVA………….. 60 10.3. NO HAY TEOLOGÍA POSITIVA SIN TEOLOGÍA ESPECULATIVA………………. 61 XI. LAS DISCIPLINAS DE LA TEOLOGIA………………………………………... 62 XII. APOLOGETICA Y FUNDAMENTAL…………………………………………. 65 12.1. TEOLOGIA FUNDAMENTAL……………….………………………………. 66 12.1.1 TEOLOGÍA DE LA PALABRA DE DIOS……………………………………………………….. 66 12.1.2. LAS PRIMERAS CATEGORÍAS DEL CRISTIANISMO…………………………………... 67 12.2. TEOLOGIA APOLOGETICA………………………………………………... 67 12.2.1. DEFINICIÓN POR NEGACIÓN…………………………………………………………………. 67 12.2.2 NATURALEZA DE LA APOLOGÉTICA…………………..…………………………………. 68 12.2.3. APOLOGÉTICA Y DOGMÁTICA……………………..……………………………………….. 70 XIII. TEOLOGIA DOGMATICA………………………………………………….. 71 13.1 NUEVAS ORIENTACIONES……………………………………………………………………………………. 72 XIV. TEOLOGIAS BIBLICA, PATRISTICA Y CULTUAL (LITURGICA)………………….. 74 14.1. TEOLOGÍA BÍBLICA………………………………………………………………………………... 75 14.2. TEOLOGIA PATRISTICA……………………………….………………………………………….. 77 14.2.1. LA PATRÍSTICA……………………………………………………………………………………... 77 14.2.2. LA PATROLOGÍA……………………………………………………….……………………………. 77 14.3. TEOLOGIA CULTUAL (LITURGICA)………………………………………………………….. 77
  6. 6. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 6 XV. TEOLOGIA MORAL Y TEOLOGIA ESPIRITUAL………………….…………..…………. 79 15.1. TEOLOGIA MORAL…………………..…………………………………………………………... 80 15.1.1. TEOLOGÍA MORAL Y TEOLOGÍA DOGMÁTICA…….……………………………….. 81 15.1.2. LA TEOLOGÍA MORAL Y LA VOCACIÓN………….…………………………………….. 81 15.1.3. RASGOS DE LA TEOLOGÍA MORAL ACTUAL……………………………………………. 82 15.2. TEOLOGIA ESPIRITUAL………….………………………………………... 83 15.2.1. VIDA CRISTIANA Y VIDA ESPIRITUAL…………….………………………………………... 83 15.2.2. TEOLOGÍA ESPIRITUAL………..….……………………………………………………………. 83 15.2.3. ¿TEOLOGÍA ASCÉTICA Y MÍSTICA, O TEOLOGÍA ESPIRITUAL?................... 84 15.2.4. TEOLOGÍA ESPIRITUAL Y TEOLOGÍA MORAL………………………………..………. 85 XVI. TEOLOGIA PASTORAL, TEOLOGIA MISIONAL Y TEOLOGIA ECUMENICA……86 16.1. TEOLOGIA PASTORAL……………………………….……………………………………………. 87 16.1.1. PRINCIPIOS INSPIRADORES DE LA TEOLOGÍA PASTORAL…………………..….. 87 16.1.2. TEOLOGÍA PASTORAL Y ACTIVIDAD PASTORAL…..………………………………... 88 16.2. TEOLOGIA MISIONAL…………………………………………………………………………….. 89 16.2.1. TEOLOGÍA DE LA MISIÓN……………………………..………………………………………. 89 16.2.2. LA OBRA MISIONERA Y SUS IMPLICACIONES…………………………………………. 90 16.2.3. PROBLEMAS ACTUALES DE LA TEOLOGÍA MISIONERA……..…………………... 91 16.3. TEOLOGIA ECUMENICA………………….…………………………………...…………………. 91 16.3.1. PRINCIPIOS DEL ECUMENISMO…………….……………………………………………….. 92 16.3.2. ASPECTOS DEL MOVIMIENTO ECUMÉNICO PROTESTANTE……………………. 93 16.3.3. ECUMENISMO Y TEOLOGÍA…………………………………………………………………... 94
  7. 7. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 7 XVII. EL DERECHO DE LA IGLESIA………………………………………………………….……... 96 17.1. NOCIÓN Y FUNDAMENTO TEOLÓGICO…………………………………………………... 97 17.2. DERECHO CANÓNICO Y OTRAS DISCIPLINAS TEOLÓGICAS…………………….. 98 XVIII. HISTORIA ECLESIÁSTICA E HISTORIA DE LOS DOGMAS………………..……... 99 18.1. HISTORIA ECLESIÁSTICA……………….………………………………………………………. 100 18.1.1. EL CRISTIANISMO, RELIGIÓN DE LA HISTORIA……………………………………... 100 18.1.2. HISTORIA DE LA IGLESIA Y TEOLOGÍA DE LA IGLESIA……………………………. 100 18.1.3. OBJETO, MÉTODO Y NATURALEZA DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA……... 102 18.1.4. DESARROLLO DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA………………………………………. 103 18.2. HISTORIA DE LAS DOCTRINAS FUNDAMENTALES DE LA IGLESIA………….. 104 XIX. TEOLOGIA Y PREDICACION…………….……………………………………………….….. 105 19.1. EL MISTERIO DEL SEÑOR JESUCRISTO Y LA UNIDAD DE LOS MISTERIOS CRISTIANOS…………………………………………………………………………………………. 106 19.2. VALOR SALVÍFICO DEL MISTERIO…………………………………………………………. 107 19.3. LITURGIA DE LA PALABRA Y HOMILÍA DOMINICAL………………………………. 107 19.4. LA ACTUALIDAD DE LA PALABRA…………………………………………………………. 108 19.5. TEOLOGÍA DE LA PREDICACIÓN………………………………………………………….. 109 GLOSARIO…………………………….………………………………………………………………………………….. 111 BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………………………………………………. 123
  8. 8. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 8 INTRODUCCIÓN Al hablar de Teología nos enfrentamos a una tarea difícil y a una ciencia que trasciende lo humano y se adentra en la Eternidad con todas sus implicaciones; esto la hace una ciencia ignorada por muchos, no por su insignificancia, si no por su grandeza. Es más fácil investigar sobre cosas tangibles, que sobre las cosas espirituales; es más fácil estudiar la creación que estudiar su creador; esto hace que la teología sea una ciencia para mentes elevadas, espirituales y sobre todo, ciencia de mujeres y hombres de fe, fe critica, de mentes cristianas deseosas de conocer cada vez más y mejor el objeto de su creencia. El presente trabajo lo hemos dividido en diecinueve unidades, cada una de ellas enfrentando un tema determinado de la teología, con el propósito de entregar al alumno del Instituto Pentecostal herramientas que le ayuden en su labor teologal y le aporten elementos que le ayuden a crecer en las demás áreas de su formación como teólogo pentecostal. La unidad uno nos introduce en la teología. Nos dice que es Teología, pero para hacerlo nos hace un recorrido por toda la historia del Cristianismo para mostrarnos como el término ha evolucionado hasta nuestros días. La unidad dos nos inserta en la Teología Epistemológica. Para ello nos va a hablar de la aparición de la Teología, el contenido de la Teología y el conocimiento crítico de la fe. La epistemología (Del gr. ἐπιςτήμη, conocimiento, y -logía). Es la doctrina que versa sobre los fundamentos y métodos del conocimiento científico, quiere hacernos ver la Teología, ciencia Espiritual, desde el punto de vista racional.
  9. 9. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 9 El objeto de la Teología es el tema de la unidad tres. En la búsqueda de la solución al problema planteado se nos presentará el pensamiento de varios teólogos de la historia, entre ellos Santo Tomás; las soluciones pasarán desde decirnos que el objeto de la teología es Dios en cuanto Dios, posición tomista, hasta que es el Señor Jesucristo y la historia de la salvación, posición de muchos teólogos de hoy. Veremos que toda la obra de la salvación es la consecuencia del amor de Dios por el hombre “de tal manera amó Dios al mundo”; mirada desde este punto de vista la teología tiene su propio carácter, en esta unidad veremos detalladamente este tema. Al decir que Dios es el objeto de la salvación, más temprano o tarde tendremos que llegar a la conclusión que el objeto de la Teología es el Señor Jesucristo, como Dios, que por amor al hombre se nos manifiesta en carne. Esto hace que la teología se nos vuelva cristología. “En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él” (1 Jn 4:9), por eso “nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él” (1 Jn 4: 16). La unidad cuatro al enfrentar el tema de “Razón y fe en el trabajo teológico” nos mostrará al sujeto que se dedica al estudio de la teología, el teólogo. ¿Es el trabajo teológico sólo obra de la razón, o sólo de la fe? ¿O será un obrar de las dos juntas? Para comprender mejor el papel respectivo de la fe y de la razón, atenderemos al trabajo teológico en sus diferentes etapas: la fe en busca de inteligencia, la inteligencia teológica bajo la luz de la fe, teología y dones del Espíritu Santo. “La teología, como ciencia y sabiduría” es el título con que se nos presenta la unidad cinco. Para plantearnos el problema nos presenta el pensamiento de Santo Tomás sobre la doctrina sagrada en su Suma Teológica: “La doctrina sagrada, ¿es una ciencia?”. Si es una ciencia, ¿lo es por la misma razón que lo son las demás ciencias humanas que conocemos, o bien lo es en un sentido distinto a ellas? Para encontrar la solución a esta problemática veremos la “Teología y la noción moderna de la ciencia” y “la Teología como sabiduría”. Teología, fe y magisterio, tres frentes de trabajo de la Iglesia actual se nos presenta en la unidad seis. Lo que se pretende es poder mostrar las múltiples relaciones existentes entre ellos, sin que se pierdan las líneas de separación que dan autonomía a cada uno. En esta misma unidad enfrentamos la “Fidelidad y libertad del teólogo” en la cual proclamamos la libertad que debe tener el teólogo para poder hacer trabajo de investigación sin el temor de ser catalogado como un hereje por parte de las autoridades de la Iglesia; pero
  10. 10. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 10 recordándole a este que ante todos somos hijos de Dios y nos debemos a él y a la iglesia y por eso la importancia de nuestra fidelidad. La unidad siete está dedicada a la “División de la Teología”; consideraremos la Teología bajo diferentes aspectos, como son su fin, su materia o su método, y por consiguiente hacer en ella diversas divisiones y reconocer diferentes partes. Siguiendo estas consideraciones veremos cuatro respuestas teóricas, que son al mismo tiempo cuatros respuestas históricas al problema planteado. La Teología Positiva es precisamente la función por la que la Teología entra en posesión del dato revelado; es la elevación de la fe de lo que se ha oído hasta el nivel científico. Predicación y adoctrinamiento aseguran un conocimiento suficiente del objeto de fe, pero la Teología, como ciencia de Dios y de los misterios, no puede estar satisfecha con un conocimiento elemental, quiere conocer el objeto de fe tal como se expresa en la Escritura y lo interpreta la Iglesia del Señor, pero de una manera metódica y exhaustiva. Lo anteriormente dicho es el tema de la unidad ocho “Función Positiva de la Teología”. Después de estudiar la función positiva de la Teología, veremos su “función especulativa” este tema corresponde a la unidad nueve. La función positiva de la Teología recoge y sistematiza los datos de la revelación contenidos en la Sagrada Escritura y en la Tradición Histórica de Interpretación, interpretados por la Iglesia, bajo la unción del Espíritu santo. Esta apropiación del dato de fe constituye en sí mismo un estudio, sin embargo la Teología en su función especulativa desea proseguir y profundizar esta primera captación. Al ser una obra de creyentes, la Teología sabe que el misterio en su esencia seguirá siendo impenetrable mientras dure nuestro peregrinar por la tierra, pero sabe también que su estudio arrojará sobre el misterio del hombre más luz que la que el hombre podría producir por sí mismo, porque el misterio más que tinieblas es superabundancia de luz. Después de ojear el tema en la Iglesia primitiva y la era medieval, veremos más detalladamente las tareas de la “Teología Especulativa”. En la unidad diez nos dedicaremos a analizar que no son dos teologías diferentes sino, dos funciones de la Teología. Las Teologías Positiva y Especulativa expresan la esencia de la actividad teológica; no se trata de dos disciplinas teológicas opuestas o yuxtapuestas, sino de dos funciones de una única ciencia teológica vinculadas entre sí, de una manera orgánica y dentro de una colaboración mutua e incesante. El proceso teológico supone un doble movimiento, una doble operación igualmente necesaria: el escuchar la fe y comprender la fe; la función positiva de la Teología toma a su cargo el “escuchar la fe” a nivel científico, mientras que la función especulativa es la reflexión del espíritu sobre el dato revelado y la investigación del espíritu sobre ese dato, para comprender la fe. La unidad once nos introduce en “las disciplinas de la teología” con los siguientes dos párrafos: La Teología como ciencia es una; tiene su propio objeto, su propia finalidad y su propio método; esa unidad, sin embargo, es compatible con la pluralidad de disciplinas teológicas. La especialidad en Teología, como en cualquier otra ciencia, es una necesidad
  11. 11. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 11 impuesta por la inmensidad del saber, por las ventajas pedagógicas, por la evolución paralela de las ciencias humanas, y finalmente por la aparición de nuevos problemas, como por ejemplo los que se presentan en las teologías Pastoral, Misional, Ecuménica, etc., e incluso por nuevos objetivos. Esta división de la Teología en sectores especializados es perfectamente legítima y constituye un progreso real, siempre que se haga con la condición de no olvidar que existe un orden totalmente diferente de metodología entre las Teologías Positiva y Especulativa. Es muy importante que el alumno esté bien claro en que existen varias disciplinas dentro de la Teología, pero que ella como ciencia es sólo una. La unidad dedicada a la “Apologética y Fundamental” nos hace claridad sobre estas dos visiones o disciplinas de la Teología. La Teología Fundamental recibe este nombre porque estudia la realidad primera y fundamental del cristianismo, que es la revelación de Dios a la humanidad. En efecto, toda la economía de la salvación descansa en la intervención de Dios en la historia, y en el diálogo amoroso por el que se dirige al hombre y lo invita a una comunión de vida con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La función apologética no responde mas que a una parte del proyecto total de la Teología Fundamental, tal como acabamos de describirla. Es esa parte que estudia el hecho de la revelación y el conjunto de signos que nos permiten afirmar con certeza su existencia, al mismo tiempo, tiene el compromiso de establecer el carácter razonable de la opción por la fe; pero antes de explicar el propósito y la naturaleza de la Apologética nos será útil caracterizarla por vía de negación. La Apologética no puede seguir siendo vista como una defensa de nuestra fe ante los ataques de otros grupos, esta idea la traemos desde la patrística y aún podemos verla en San Pablo y los otros escritores bíblicos que escriben para defender la fe de algún ataque presente en el momento. Hoy la Apologética es ante todo y sobre todo una ciencia positiva que existe por sí misma, aun cuando no tenga ningún adversario al frente; por lo demás, hoy los estudiantes de Teología, que viven en un clima de ecumenismo, rechazarían ese tipo de Apologética combativa. La “Teología Dogmática” que es el tema de la unidad trece, puede que sorprenda un poco al estudiante de Teología Pentecostal, pues la palabra Dogma siempre nos ha sonado a catolicismo, pero usamos este término porque no es fácil en Teología encontrar otro para dicho tema y que sea acorde con el pensamiento Pentecostal, a continuación presentamos un poco de lo que veremos en la unidad: En un sentido estricto, la Teología Dogmática es la exposición y el estudio científico de la Palabra de Dios tal como se predica y se enseña en la Iglesia. La intención de la Teología Dogmática consiste sobre todo en penetrar en cada uno de los misterios de la salvación, y en mostrar cómo la predicación actual es homogénea con los datos de la Escritura y su interpretación histórica en la Iglesia. La marcha de esta ciencia es a la vez genética y regresiva; es genética porque la
  12. 12. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 12 predicación actual de la Iglesia no puede comprenderse sino por el conocimiento de su génesis a partir de la Revelación; y es regresiva porque la predicación actual, o la presente posición del desarrollo dogmático, ilumina continuamente la lectura del pasado. El decreto “Optatam totius” del Concilio Vaticano II (Religión católica) no hace diferencia de la Teología Dogmática respecto las demás disciplinas teológicas, como si fuera una disciplina particular en relación con las demás, sino como una ciencia general, integral y sintética, en relación con las especialidades de esa misma ciencia; esto se debe a que la Dogmática asume las conclusiones de las disciplinas particulares y realiza con ellas la síntesis orgánica de todo el saber teológico. Ya con lo anteriormente analizado, cuando el estudiante se enfrente a la unidad catorce “Teologías Bíblica, Patrística y Cultual” tendrá claro que son visiones de la misma ciencia y no tres ciencias diferentes. No olvidemos que toda la revelación de Dios al hombre se encuentra en las Sagradas Escrituras, pues aunque muchos libros se habrían podido escribir sobre los hechos portentosos que hizo el Señor Jesucristo en su manifestación en carne a este mundo, es verdad que lo que se escribió es suficiente para que tengamos la revelación de él. Pero en la Patrística se dio revelación de Dios a los santos hombres y aún hoy es revelación es una realidad en nuestro medio y el culto racional se convierte en terreno propicio para dicha revelación. La unidad quince nos mostrará un poco sobre la “Teología Moral y la Teología Espiritual”, digo poco porque es importante que el alumno sepa que el presente tratado, como su nombre lo dice, es una “Introducción a la Teología” sólo pretende despertar en el alumno el deseo de profundizar en estos temas. El tema pretende mostrar como la Teología moral y por ende la vida moral del cristiano, no depende de la razón y si de la Palabra de Dios y la fe por medio de la cual nos adherimos al misterio del Señor Jesucristo y al de nuestra salvación. La unidad dieciséis nos enfrenta con dos actividades propias de nuestra vocación en el Señor Jesucristo y del ministerio que de él Señor hemos recibido para venir a ser “hombres dones” dados por Dios a la Iglesia para la edificación del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo; esas dos actividades son: Teología Pastoral y Teología Misional. Por último, nos vemos enfrentados a un tema muy actual, pero creo que un poco espinoso para nosotros como es el ecumenismo, este tema está bajo el título de Teología Ecuménica; Dios abra nuestra mente para verlo con mente crítica pero sin prejuicios que nos impidan profundizar en el tema. Al estudiar la unidad diecisiete “El Derecho de la Iglesia”, estoy seguro y consiente que como el título, toda esta unidad, igual que otras que ya enfrenté, levantará empolla entre muchos de mis lectores, estudiantes y autoridades de la Iglesia. No sé si el título y algunos términos usados en ella sean los correctos y yo mismo acepto que suenan muy católicos, pero ¿cuál sería el título y cuales los términos para hablar de una realidad existente en la Iglesia y a la cual, evitando teñirnos de catolicismo, llamamos “Reglas
  13. 13. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 13 Disciplinarias”, “Estatutos”? Pero al tener un manual, unos estatutos, un reglamento, unas normas disciplinarias… etc. estamos aceptando que tenemos un derecho canónico dentro de nosotros. ¿Qué nombre podríamos usar que no nos suene católico? La historia de la Iglesia y la historia de las doctrinas de la misma son el tema de la unidad dieciocho. El interés de la Iglesia por el conocimiento histórico obedece a la naturaleza misma del cristianismo, que es la religión de la intervención de Dios en la historia. Sabemos que el Dios de Israel es esencialmente un ser personal que interviene en la historia de su pueblo con una libertad soberana; que el Dios de la revelación se compromete en la historia, y se revela en ella para realizar la salvación de su pueblo. Toda la Biblia es la historia de lo que Dios ha hecho por salvar a Israel y rechazado por este, para salvar un pueblo de entre todas las naciones al cual él, ha declarado su “Iglesia”; su contenido es la historia de la salvación, porque los designios de Dios se han manifestado y realizado por etapas sucesivas según una disposición muy sabia. La Historia de Las Doctrinas de la Iglesia está relacionada con el reconocimiento de un desarrollo doctrinal en la misma. La Doctrina es una afirmación, en términos humanos, del misterio revelado, pero lo que progresa en el curso de los siglos no es la revelación misma, no es el misterio en sí, sino la inteligencia que de él tenemos. Las explicaciones sucesivas que de él damos para manifestar sus riquezas inagotables, son finalmente las formulaciones que multiplicamos para traducir en términos humanos todo ese esfuerzo de asimilación; de esta forma la Doctrina puede progresar continuamente hacia una formulación más precisa, más detallada y más rica, de la realidad afirmada y de los nuevos aspectos descubiertos. En sentido estricto, una Doctrina es la afirmación de una verdad religiosa contenida en el depósito de la revelación, y propuesta como tal por la Iglesia en enseñanzas, cuya aceptación se impone a la adhesión de fe del cristianismo. Por último enfrentaremos el tema de la “Teología y la Predicación” en la unidad diecinueve. En definitiva, la finalidad de los estudios teológicos es la de formar al apóstol y al pastor; pues bien, la primera misión del pastor es anunciar la palabra de salvación del Dios Salvador: “Los hombres don de Dios a la Iglesia, tienen en primer lugar la obligación de anunciar a todos el Evangelio de Dios, para que cumpliendo el mandato del Señor: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura (Mc 16,15), constituyan y aumenten el pueblo de Dios”. El Pastor, lo mismo que el profeta del Antiguo Testamento, es el heraldo de Dios que proclama el acontecimiento de la salvación e invita a los hombres a la decisión de la fe. “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”, decía San Pablo, “porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio” (1 Cor 9,16.17). Por eso para que el Señor Jesucristo sea conocido y el Padre glorificado es menester que haya quienes anuncien el Evangelio, si no, “¿cómo invocarán a aquél en quien ni han creído?, ¿cómo creerán en aquél a quien no han oído?, ¿cómo oirán sin que se les predique? (Rom 10,14).
  14. 14. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 14 De todo corazón deseo y es mi petición al Señor Jesucristo que el presente texto sea de mucha bendición en la vida de todos los estudiantes del Instituto Bíblico Pentecostal y de todos los hermanos que, no siendo estudiantes del Instituto, tengan la posibilidad de tenerlo en sus manos y estudiarlo. Que la paz del Señor Jesucristo, Dios manifestado en carne, sea con todos. Amén 1 ¿QUÉ ES TEOLOGÍA?
  15. 15. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 15 Objetivos específicos 1. Conocer el origen de la palabra Teología y su desarrollo histórico hasta nuestros días. 2. Presentar el sentido subjetivo de la Teología, enumerando sus rasgos característicos. 3. Explicar el sentido objetivo de la Teología y sus implicaciones. 4. Definir la Teología en su sentido estricto y observar como cada creyente desde su posición en la Iglesia se convierte en teólogo. Los teólogos hablan mucho de Dios, me gustaría saber que tanto ellos hablan con Dios Papa, Juan Pablo II.
  16. 16. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 16 El fundamento y centro de la teología es la revelación de Dios en carne, nuestro Señor Jesucristo (aquí se hace Cristología). Su objetivo particular es la inteligencia crítica de contenido de la fe para que la vida creyente pueda ser plenamente significativa. Las coordenadas que se han asentado para la compresión del concepto de teología no han sido siempre las mismas a lo largo de la historia. En cuanto reflexión histórica sobre la fe y sobre sus contenidos, la teología ha ido sufriendo una constante evolución en su intento de autodefinirse; evolución que puede identificarse con la misma historia del pensamiento cristiano. El término theologhía/ theologhéin es de origen no cristiano; los primeros datos que se pueden recuperar son los que ven a la teología ligada al mito. Homero y Hesíodo son llamados theológoi por su actividad peculiar de componer y de contar los mitos. Aristóteles, al dividir la filosofía teorética en matemáticas, física, y teología, la identificará con la metafísica en cuanto “philosophia perennis” (Met. VI, 1,1025). Los estoicos, como recuerda San Agustín, son los primeros que utilizaron este término con una connotación religiosa, ya que lo identifican como “ratioquae de diis explicatur” (Explicación racional de Dios) (PL. XLI, 180). Tan sólo progresivamente, tanto en Oriente como en Occidente, se fue imponiendo el uso cristiano de este término. Para Clemente de Alejandría, theologhía será el “conocimiento de las cosas divinas”; para Orígenes indica la verdadera doctrina sobre Dios y sobre el Señor Jesucristo como salvador; sin embargo, le corresponde a Eusebio de Cesarea el privilegio de haber sido el primero que atribuyó al evangelista Juan el título de theologos por haber escrito en su evangelio una doctrina eminente sobre Dios. Así pues, a partir de Eusebio, theologhía indicará la verdadera doctrina, la cristiana, que se opondrá a la falsa doctrina enseñada por los paganos. A continuación, Dionisio establecerá una distinción, que sigue siendo válida hasta nuestros días, entre una teología mística, simbólica, escondida, que une con Dios, y otra teología más manifiesta, más filosófica, que tiende a la demostración racional. Una última connotación digna de interés que proviene de los padres griegos es la que identifica la theologhía con la doctrina sobre la Divinidad, para distinguirla de la doctrina de la encarnación, que será llamada oeconomía. El período monástico –pensemos en los nombres de Evagrio Póntico y de Máximo el confesor- hablará finalmente de “theologhía” como el culmen del conocimiento y la plenitud de la gnosis, por haber sido realizada bajo la guía del Espíritu Santo. Para el occidente, es especialmente San Agustín el que introduce el uso religioso del término en la cultura y en el lenguaje común. El entendimiento que interviene en la
  17. 17. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 17 comprensión de la fe es contemplación de un espíritu creyente que, puesto que ama, desea alcanzar la plenitud de la realidad amada. En una palabra, theologhía para el pensamiento patrístico señala el esfuerzo por penetrar cada vez más en la inteligencia de la Escritura y de la Palabra de Dios; por eso mismo resultará normal el intercambio entre “teología” y “sacra página” o “sacra doctrina”, terminología que permanecerá felizmente intacta durante todo el siglo XII. Se verifica una primera señal de cambio con Boecio, que da a conocer la distinción de las “ciencias” de Aristóteles; Alcuino comienza la reforma carolingia con la distinción de las artes del trivio y del cuadrivio; la dialéctica, como método de investigación, comienza a abrirse cada vez más camino…; se llega así a la formulación de las primeras Sententiae, sacadas de la colección de los escritos de los santos padres, y a la utilización de la grammatica. Con la precomprensión anselmiana de theologia se da verdaderamente un salto cualitativo. En su intento de establecer un equilibrio entre el planteamiento “monástico”, que alimentaba preferentemente la comprensión de una autosuficiencia de la fe, y el planteamiento “dialéctico”, que tendía a absolutizar la exigencia de la razón, Anselmo crea el principio del quaerointelligere ut credam, sed credo ut intelligam. La fe que ama quiere conocer más; por consiguiente, la ratio(razón) se fundamenta en la fides (fe), sin que por ello sea menos autónoma en su búsqueda. Sin embargo, será Abelardo el que se recordará como el primero en haber dado el paso de una “sacra página” a una theologia entendida como scientia por haberse convertido en quaestio. De poco servirán las resistencias de Bernardo para mantener relegada la theologia a la perspectiva del “non quasi scrutans, sed admirans”. Tomás no podrá menos de ratificar el planteamiento del Magister sententiarum, concibiendo la theologia como la forma de conocimiento racional de la enseñanza cristiana; lo que la fe acoge como don, la theologia lo explicita y lo explica a la luz de la comprensión humana con sus propias leyes. Buenaventura, permaneciendo fiel a la corriente monástica, mantendrá la acentuación sobre el papel y la presencia de la gracia; Duns Escoto, después de él, será el mayor representante de esta forma de pensar. Por aquel mismo tiempo, Guillermo de Occam favorecerá la entrada de la crítica y del nominalismo. El humanista Erasmo de Rotterdam acentuará hasta tal punto la crítica, que llegará a substituir con ella en adelante a la quaestio medieval. Melchor Cano marcará la época de la reinvención de las Auctoritates a través de los lugares teológicos, y el Tridentino culminará con las especulaciones del saber teológico. El siglo XVIII verá como se
  18. 18. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 18 acentúan las formas de los “sistemas” y la organización del saber teológico en las enciclopedias. La Aeterni Patris, finalmente, registra un cambio ulterior con el intento de un retorno al pensamiento de santo Tomás, interpretado, sin embargo, a la luz de los nuevos principios filosóficos. DOBLE ACEPTACIÓN DE LA PALABRA TEOLOGÍA. Podemos también decir que por Teología se entiende la ciencia de Dios, pero al mismo tiempo esta palabra puede tener dos sentidos, uno objetivo y otro subjetivo. En sentido objetivo significa la ciencia que tiene a Dios por objeto, y en sentido subjetivo es la ciencia que Dios mismo posee y que comunica a los hombres por su gracia. Precisemos un poco más estos dos sentidos. a) SENTIDO SUBJETIVO. La Teología es la ciencia que tiene Dios de sí mismo y del mundo creado. Dios tiene como objeto propio de su ciencia a sí mismo; se conoce intuitivamente y conoce a los demás objetos como participaciones suyas, y este conocimiento lo comunica de una forma gratuita a los hombres, de una manera perfecta en la visión contemplativa de su Iglesia, y de manera imperfecta, pero no por eso menos maravillosa, en la revelación y en la fe. La revelación es a la vez manifestación y comunicación de Dios; es realidad que lleva a cabo los designios de Dios en la historia humana, y es mensaje que se traduce a términos humanos en labios de los profetas, o del Señor Jesucristo, para iluminar el mundo misterioso de los acontecimientos salvíficos; porque La Palabra de Dios no se contenta con decir e informar, obra además lo que significa, cambia la situación de la humanidad, procura la vida que anuncia. La fe realiza el encuentro entre Dios revelador y el hombre. Por medio de la revelación, Dios se abre al hombre en una confidencia amorosa y lo invita a un trato amistoso; y por medio de la fe el hombre responde a la llamada de Dios, se entrega a él y se deja dirigir por su Palabra. Pero cuando Dios se revela al hombre lo hace de una manera proporcionada a su condición, por consiguiente, la revelación debe tener unos rasgos específicos: 1).- Tiene un destino universal, pues se dirige a todo el género humano: “Id y haced discípulos a todas las gentes”, dice el Señor Jesucristo en Mt 28: 19. 2).- La revelación es pública y es social. No es un secreto que le confía a cada uno para que lo guarde en el fondo de su corazón, sino una buena nueva destinada a ser
  19. 19. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 19 transmitida y proclamada en la plaza pública. El Apóstol Pedro, el día de Pentecostés, grita en alta voz delante de la multitud la buena nueva de la salvación, a fin de hacerla pública, notoria, oficial (Hec 2: 14) 3).- La revelación es jerárquica. Aunque ninguna escritura es de interpretación privada, Dios guarda un orden en la revelación (no como camisa de fuerza). No se le comunica inmediatamente a cada uno, sino por medio de testigos privilegiados escogidos por Dios, que son los profetas y los apóstoles (He 10: 41). 4).- La revelación es progresiva, el hombre no posee en bloque toda su perfección. Dios se comunica con el hombre por los caminos de la carne y de la historia, pues tras haber comenzado en el origen del mundo, la revelación se fue desarrollando en cualidad y en cantidad a través de los siglos, madurando poco a poco y haciendo madurar al hombre para prepararlo a la plenitud de los tiempos en Jesucristo: “De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo” (Heb 1: 1-2). 5).- Finalmente, por ir destinada a ser recibida por una inteligencia humana, la revelación tiene que acomodarse a las condiciones del conocimiento humano. Nuestro cerebro percibe su objeto por medio de los sentidos, por eso la revelación se nos comunica por medio de imágenes, de símbolos, parábolas, de alegorías, etc. Este es el primer sentido que tiene la palabra “Teología”: Es el conocimiento que Dios tiene de sí mismo en su Verbo, en quien lo conoce todo, y que comunica a los hombres por medio de la revelación; así, mientras que por la creación la sabiduría de Dios se ve como aprisionada en las cosas creadas, por la revelación esa sabiduría se humaniza en la palabra de los profetas, y después se encarna en el Señor Cristo Jesús. b) SENTIDO OBJETIVO. Teología es la ciencia que tiene como objeto a Dios, y esta ciencia a su vez puede considerarse como la suma de los conocimientos humanos sobre Dios. La teología es ciencia sobre Dios en ambos sentidos, pero sobre Dios existe una triple ciencia: la que se obtiene por reflexión sobre el mundo creado, la que procede de la palabra de Dios a los hombres, y finalmente la que se deriva de la visión misma de Dios; por tanto habrá también una triple Teología: la Teología natural o Teodicea, la Teología del homo viator o Teología propiamente dicha, y la Teología de la patria, o el conocimiento de los elegidos. Cada una de ellas es ciencia de Dios, pero difiere de las otras dos por su manera de alcanzar a Dios: La teología natural alcanza a Dios por medio de las obras de la creación y por la luz natural de la razón. La teología propiamente dicha alcanza a Dios por la palabra y el testimonio de Dios sobre sí mismo, y por la luz de la
  20. 20. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 20 razón iluminada por la fe. La teología de la patria conoce a Dios en su esencia y por la luz de la gloria. A cada una de estas formas de Teología le corresponde un conocimiento de Dios cada vez más profundo: Por la Teología natural conocemos a Dios como principio y fin del universo; por la Teología propiamente dicha conocemos los misterios de su vida íntima a través de su Palabra; y por la Teología de la patria veremos finalmente el Misterio al descubierto, en una visión cara a cara. Santo Tomás describió así este proceso: “Existe un triple conocimiento de las cosas divinas. En el primero, el hombre, gracias a la luz natural de la razón, se eleva al conocimiento de Dios por las criaturas; en el segundo, la verdad divina, que desborda los límites de nuestra inteligencia, baja hasta nosotros por medio de la revelación, no ya como una demostración que tengamos que comprender, sino como una Palabra que hemos de creer; en el tercero, el espíritu será elevado a ver perfectamente lo que Dios le reveló” (Suma contra los gentiles, 1.4, c). TEOLOGÍA EN SENTIDO ESTRICTO. La Teología propiamente dicha es la ciencia de Dios, pero de Dios tal como se nos ha dado conocer por la revelación, y en la medida en que esta revelación puede introducirnos en un conocimiento más profundo de su misterio íntimo. El punto de partida de la Teología es, por consiguiente, Dios en su libre testimonio sobre sí mismo. Por otra parte, se puede decir también que la Teología es la ciencia del objeto de fe, o sea la ciencia de lo que es revelado por Dios y creído por el hombre; y en esto difiere por completo de las demás ciencias, pues mientras que las ciencias naturales se apoyan en los datos de la experiencia, la Teología se basa en los datos de la revelación que han sido acogidos por la fe. El teólogo se esfuerza, por medio de la reflexión, en llegar a una inteligencia más profunda de los misterios que ya ha aceptado por su fe; pero lo que para un simple fiel es objeto de asentimiento, para el teólogo se convierte en objeto de reflexión, y lo que el simple fiel afirma como verdadero, el teólogo lo considera como objeto de inteligibilidad. En todo cristiano existe una reflexión inherente a la fe, una reflexión espontánea nacida bajo la impresión de los acontecimientos o la presión del ambiente; esta reflexión es una Teología elemental accesible a todos, en la que la fe se esfuerza en comprender el por qué y el cómo de lo que cree. La Teología científica es la prolongación de esa reflexión espontánea: se hace reflexión consciente de sus principios, de su método, de su categoría de ciencia, de sus conclusiones, e intenta penetrar en el objeto de la fe de una manera metódica.
  21. 21. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 21 La Teología como ciencia es obra del creyente, que se sirve de su razón para comprender mejor lo que ya posee por la fe. La Teología es la fe vivida por un espíritu que piensa, y que ha sido científicamente elaborada por él. La Teología es la fe “en estado de ciencia”; con San Anselmo podríamos definirla como “fides quaerens intellectum”, lo que significa: la fe aplicada a la inteligencia de su propio objeto; por ello la Teología demuestra fidelidad a su misión cuando no solamente se pone a recoger los datos de la fe, sino cuando procura comprenderlos y penetrar en ellos cada vez más. Decía sobre esto San Anselmo: “Señor, yo no pretendo penetrar en tu profundidad, ¿cómo iba a comparar mi inteligencia con tu misterio? Pero deseo comprender de algún modo esa verdad que creo y que mi corazón ama. No busco comprender para creer, esto es, no busco comprender de antemano, por la razón, lo que haya de creer después, sino que creo primero, para esforzarme luego en comprender. Porque creo una cosa: si no empiezo por creer, no comprenderé jamás” (Proslogion 1: PL 158,227). Al final de este capítulo conviene advertir que la fórmula fides quaerens intellectum no tiene que aplicase al teólogo de una manera demasiado exclusiva, porque ya hemos observado que todo creyente es virtualmente un teólogo que reflexiona sobre su propia situación de creyente de un modo espontáneo. Hoy sobre todo, cuando la mayoría de los cristianos, gracias a los medios de comunicación, poseen una cultura humana y religiosa relativamente amplia, brotan espontáneamente las reflexiones sobre la fe provocadas por situaciones concretas de la vida. Conviene, por tanto, que el ministro y el laico teólogos no dejen de escudriñar las insondables riquezas del Señor Jesucristo, a fin de entablar con mayor eficacia el diálogo en el mundo moderno.
  22. 22. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 22 2 EPISTEMOLOGÍA TEOLÓGICA Objetivos específicos 1. Definir el punto de partida de la Teología como autoconciencia refleja de la fe. 2. Enumerar los tres principios de los que no es posible prescindir para un saber teológico correcto. 3. Definir el contenido, fundamento y centro de la Teología 4. Estudiar la Teología, como saber crítico de la fe y sus implicaciones, definiendo la relación Fe-Razón.
  23. 23. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 23 5. Determinar las tres cuestiones fundamentales que se imponen para el saber teológico y que la Teología fundamental, en cuanto Epistemología Teológica, tiene que responder previamente. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros. La Teología Fundamental, en cuanto epistemología teológica, tiene que responder previamente al menos a tres cuestiones fundamentales que se imponen para el saber teológico: 1) la aparición de la teología; 2) la determinación de su contenido; 3) su autojustificación como conocimiento crítico de la fe. 2.1. LA PARICIÓN DE LA TEOLOGÍA. El punto de partida de la teología como autoconciencia refleja de la fe es lo que llamamos la admiración concienciada del creyente al plantearse la pregunta: “¿Por qué creo?” Con esta categoría de la admiración concienciada se quiere recuperar ante todo un dato común a toda la historia del pensamiento, que encuentra precisamente en la “admiración” el comienzo de toda conciencia que sabe percibir lo existente. Es la
  24. 24. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 24 admiración que surge en el sujeto en el momento en que está presente a sí mismo en el acto de reflexionar y descubrirse a sí mismo como un sujeto pensante, presente en la historia, en el mundo, como proyectador de sí y del mundo. Es la admiración la que le permite autocomprenderse como sujeto activo de la historia, por ser capaz de volver sobre sí mismo una vez que ha salido de sí para la averiguación y el conocimiento de lo real. En una palabra, la admiración es lo que está en el origen del buscar humano y del comprender; es lo que puede permitir la recuperación de todo lo que nos ha precedido, nos determina y que constituirá nuestro futuro. Sin la admiración nos haríamos extraños a nosotros mismos y a la historia, por ser incapaces de realizar un nuevo saber. Es posible ver realizada esta realidad también dentro del saber teológico como aquel momento en que el creyente tiene conciencia de la gratuidad del ser llamado a la comunión de vida con Dios. Es la admiración de descubrirse a sí mismo como sujeto capaz de un acto que cualifica antropológicamente la existencia y que se comprende como realidad que, en cuanto tal, no puede exigirse, sino sólo ser acogida como un don; es, en una palabra, la conciencia del ser misterio y de participar de la infinitud del misterio. Esta admiración no es fruto de la emotividad, sino una actividad peculiar del sujeto epistémico; por eso precisamente, en el momento en que se plantea la pregunta del “¿por qué creo?”, se realiza también dentro de la fe y aparece la teología como inteligencia de la fe. Esto permite ya comprender que el horizonte en que se plantea la pregunta está determinado desde el principio por el ser ya creyente. En efecto, hay un acto fundamental que precede al conocimiento reflejo del sujeto creyente, y es el que provoca que aparezca la admiración, es decir, el acto de graica mediante el cual Dios llama a da uno a la fe. Así pues, antes de que el creyente pueda ponerse ante Dios en el acto de pronunciar categóricamente su nombre, como expresión de una actividad intelectual personal que dé contenido a la fe, existe ya la realidad del ser conocidos por Dios y haber sido llamados en Cristo a la salvación. Pero ahora, ya que conocéis a Dios o, más bien, que sois conocidos por Dios, Gálatas 4:9. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10.
  25. 25. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 25 Por tanto, la admiración concienciada y la certeza de la llamada a la salvación constituyen el contexto necesario para que la fe del creyente pueda constituirse como elemento reflejo. Además, la condición de realización de la teología, especialmente respecto a las otras ciencias, deber recurrir necesariamente a su carácter particular de paradoja. El primer dato paradójico que surge de este horizonte afecta tanto al objeto de la teología como a su sujeto epistémico. Efectivamente, la fe, como punto fundamental dentro del cual nace la reflexión, determina el contenido de la búsqueda hasta tal punto que éste se presenta ya como verdad fundamental y no como verdad que haya que demostrar. El contenido revelado que hace surgir a la teología es considerado ya y creído por ésta como una verdad que no hay que demostrar, sino tan sólo comprender intelectualmente y hacer comunicable. El carácter paradójico de esta expresión aumenta cuando se considera que la verdad dada no es fruto de la abstracción especulativa, sino que es una persona histórica, en la concreción de su existir. La verdad de un sujeto histórico se convierte aquí en pretensión de verdad sobre toda la humanidad y en centro propulsor de verdad para la comprensión de toda la historia. Pero, sobre todo, es una verdad que manifiesta toda su evidencia de paradoja en el momento en que asume la muerte del Señor Jesucristo como el criterio para expresar la verdad última sobre Dios. En la muerte, que antropológicamente constituye el punto más impenetrable del saber humano y el más difícil de ser acogido, ya que en él llega a su cima la contradictoriedad de la existencia, es donde nos sale al encuentro la forma que expresa la donación total de Dios a la humanidad. En el Señor Jesucristo, la teología recibe al mismo tiempo el objeto de su investigación y la verdad sobre el hombre y su destino. La pasión, la muerte y la resurrección constituyen la “prenda” de la salvación que se da en la espera del cumplimiento escatológico. Finalmente, en este horizonte la teología comprende que se le ofrecen también unas mediaciones que van más allá de las categorías del saber humano. Se le dan porque pertenecen a la economía de la revelación, que comprende: la constante presencia del Espíritu Santo para orientar a la iglesia en su comprensión del sentido de la palabra, hasta que no se haya alcanzado por completo la verdad en su totalidad (Jn 16:13); los dones, que habitan a los creyentes en la mutua responsabilidad por la construcción de la comunidad entera (1 Cor 12-14); la infalibilidad en la interpretación de la fe auténtica; el sentido de la fe como patrimonio de todo el pueblo de Dios para el discernimiento de las verdades bíblicas y las vivencias de la iglesia.
  26. 26. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 26 De esta situación paradójica se derivan por lo menos tres principios de los que no es posible prescindir para un saber teológico correcto: a) En la medida en que es la fe la que pone en acto a la teología, es la misma fe la que muestra a la teología las razones sobre la necesidad de la inteligencia de la fe. Por consiguiente, la inteligibilidad del dato revelado no es un principio extrínseco a la revelación, sino interior a ella, y por tanto principio que pone en acto a la teología. b) Toda reflexión teológica –excepto la neotestamentaria, que por su propia naturaleza se sitúa como norma normans para toda teología- es histórica y hasta relativizada por su propio objeto. Por tanto, la libertad de la investigación científica no puede perjudicar a la ortodoxia del contenido de la fe, sino que tendrá que confrontarse con él y cogerlo obediencialmente. c) La fe dará a la teología los caminos maestros para que pueda alcanzar realmente su contenido. Con Anselmo, podríamos identificarla como: delectatio, es decir, gozo por haber descubierto el objeto de la investigación y gratitud por haberlo recibido; adoratio, por la que se percibe y se comprende el final del recorrido que desemboca en la profesión del rationabiliter comprehendit incomprehensibile ese. 2.2. EL CONTENIDO DE LA TEOLOGÍA. El contenido de la teología es la revelación de Dios en Jesucristo o, en otras palabras, el misterio global de la Encarnación. La teología es la “concreción del logos” (E. Peterson), que abarca la globalidad de la doctrina cristiana, que se extiende a partir del misterio insondable de Dios hasta alcanzar el misterio del hombre. Por tanto, la revelación constituye el fundamento y el centro de la teología; es su contenido peculiar. Sin embargo, el primer contenido que tendrá que hacerse inteligible gracias al proceder teológico será precisamente el de las categorías que acabamos de señalar. Decir fundamento es lo que, a nivel teórico y temporal, es la condición de posibilidad del saber. Teóricamente, hablar de revelación como fundamento de la teología implica tener presente un triple elemento que sólo en la terminología (c.f R.L. HART, Unfinished man and Immagination, Nueva York 1968,83-97) equivale a lo que se constata como ya fundado, lo que se está fundando y lo que no está aún fundado, pero lo estará. Por consiguiente, la revelación constituye para la teología una realidad dinámica: a partir de un acontecimiento inicial se desarrolla un movimiento ulterior que permite una comprensión histórica, pasada y actual, del mismo, pero sin tener que cerrar el futuro. La
  27. 27. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 27 comprensión que se posee del acontecimiento deber referirse a él como a su principio formal y causal, ya que no hay ninguna otra posibilidad de conocimiento del fundamento fuera del fundamento mismo. En otras palabras, afirmar que la revelación constituye el fundamento de la teología equivale a recuperar el elemento pre-reflexivo que comporta la afirmación de un contenido completamente nuevo, que sólo puede ser dado por revelación. Existe, pues, la presentación de un novum, que es dado y que se impone con su verdad evidente, como una realidad que el sujeto creyente no puede darse, sino recibir por revelación. El conocimiento más adecuado que se puede tener de este novum es dado por la fe como la forma de conocimiento propio y adecuado al objeto del conocer. La triple estructuración del fundamento afecta a la investigación teológica, ya que ella acepta lo que ya está fundado, comprende lo que se está fundando mediante la fe ininterrumpida de la iglesia y prepara lo que no está fundado todavía, a través de su tensión constante hacia el acontecimiento escatológico. Al hablar de revelación como centro de la teología, se hace una referencia más directa a la sistemática de la investigación. Esto significa que todo el saber teológico necesita estructurarse en torno a la revelación, ante todo para poner de manifiesto que el principio formal de las diversas disciplinas es uno solo, pero que igualmente el misterio de la revelación, desde el punto de vista científico, está sometido a la complementariedad de las perspectivas, que sólo en su conjunto y en la interdependencia recíproca puede ofrecer la perspectiva global (cf OT; Sapientia christiana). 2.3. EL CONOCIMIENTO CRÍTICO DE LA FE. El último elemento que hay que justificar es el hecho de que la teología constituye el saber crítico de la fe; dicho en términos clásicos, estamos ante las primeras relaciones de fe-razón. Plantearse la pregunta sobre el saber crítico de la fe es ya de suyo un dato teológico, pues dentro de la fe el creyente, en cuanto sujeto epistémico, posee un conocimiento que le da certeza. La existencia creyente está también inserta en esa certeza de la salvación que le permite a cada uno percibirse como una persona llamada a la comunión de vida con Dios a través de la gracia. La admiración ante esta realidad que suscita en el sujeto la pregunta del “¿por qué creo?” corresponde a aquella primera cuestión que hace surgir
  28. 28. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 28 simultáneamente la certeza de una primera existencia de fe y la necesidad de ir progresando, ya que se descubre que el misterio no es conocido todavía. Pero la teología constituye el saber crítico, es decir, un saber que analiza la relación existente entre el contenido del saber personal y el del nuevo objeto conocido. Por consiguiente, al ser crítico, es un conocimiento que llega a la conclusión de un procedimiento mediante el cual se alcanza el juicio. Pero juzgar significa haber encontrado ya una conformidad entre la certeza original y el contenido del objeto; en consecuencia, se tendrá un juicio crítico solamente cuando se haya alcanzado la esencia del objeto conocido, y no una personal representación del mismo. La fe constituye la respuesta plena y libre del creyente a la revelación de Dios; corresponde al don de gracia con un acto totalmente humano, en donde “el entendimiento y la voluntad”, sinónimo de la globalidad de la persona, se ven plenamente comprometidos en una unidad indisociable. La verdad que es acogida en la fe es fruto del conocimiento del saber del creyente que, con el mismo acto de fe, incida la correspondencia que tendrá que ponerse, en el plano gnoseológico, entre su conocer y el objeto por conocer. De este modo la fe expresa la forma de conocimiento que corresponde a la naturaleza del objeto conocido; en resumen, para ser conocido, ese objeto necesita del conocimiento de fe. Por tanto, el creyente conociendo cree y creyendo conoce; esto significa que en un solo acto, el de la fe, está presente de modo plenamente humano la forma del conocimiento que es la expresada por el creer. El conocer, en relación con la revelación de Dios, no es distinto del creer, ya que es la única expresión que puede corresponder al objeto de conocimiento. Sin embargo, la verdad que se presenta no es un conocimiento abstracto, sino que se refiere, por el contrario, a la historicidad del Señor Jesucristo ( Cristología fundamental) como verdad última y definitiva que se entrega a la humanidad para que encuentre el sentido de su existencia. La teología, como saber crítico de la fe que ya conoce y sabe que ese contenido es verdadero, tiene que mostrar, siguiendo las líneas de un saber y de un desarrollo científico, que se da una plena correspondencia entre lo que la fe presenta como verdadero y lo que el sujeto comprende como tal. En otras palabras, el creyente obtiene de la revelación, acogida en el saber de la fe, el contenido de su conocimiento; y este contenido es analizado y conocido por la teología en cuanto saber crítico a través de los elementos que lo componen; la historicidad, el lenguaje, el comportamiento y el anuncio del Señor Jesucristo deben relacionarse críticamente con lo que la fe ya conoce como verdad, para que se pueda crear aquella circularidad entre la fe y la razón que imprima al acto de fe su forma plenamente humana.
  29. 29. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 29 Lo que la fe acoge en su creer no está cerrado a la razón, sino que está de suyo abierto; se le da a la razón porque ésta, en el acto mismo de creer, está ya realizando una forma peculiar de conocimiento. Tan sólo una visión distorsionada de la racionalidad y de la fe ha podido separar los dos elementos y verlos como extraños el uno al otro. La fe no es un sustitutivo de la voluntad cuando la razón no puede ir más allá; y la razón crítica no es la única forma del conocimiento del saber humano. Tan sólo una recuperación de sus relaciones a la luz de una búsqueda autónoma, aunque complementaria, entre la filosofía y la teología podrá poner más de manifiesto la legitimidad de un saber de la fe y la necesidad de una fe conocida. La teología fundamental, en cuanto epistemología teológica, tiene que responder previamente al menos a tres cuestiones fundamentales que se imponen para el saber teológico: 1) la aparición de la teología; 2) la determinación de su contenido; 3) su auto- justificación como conocimiento crítico de la fe.
  30. 30. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 30 3 EL OBJETO DE LA TEOLOGIA Objetivos específicos 1. Analizar las diferentes posturas teológicas frente al objeto de la Teología. 2. Explicar, desde las dos formas más corrientes, la expresión de Santo Tomas: “Dios en cuanto Dios” 3. Definir la condición de la Teología y del Teólogo y caracterizar las implicaciones de esta situación. 4. Enumerar las características de la Teología como ciencia cuyo objeto es Dios vivo y salvador, definiendo cada una de ellas. 5. Trazar el camino para llegar de la Teología, centrada en Dios, a la Teología centrada en el Señor Jesucristo, Cristología. 6. Presentar las teorías de E. Mersch y los partidarios de la Teología kerigmática, en cuanto que el Señor Jesucristo es el centro de la Teología. 7. Mostar que la Teología y la Historia de la Salvación no son dos ciencias diferentes y sí una misma y única.
  31. 31. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 31 “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”. A la pregunta sobre cuál es el objeto de la Teología, o quién es el sujeto de que trata, responde la Teología tomista diciendo que es Dios en cuanto Dios, Dios en su misma naturaleza; pero otros teólogos, preocupados en construir una respuesta centrada en el movimiento mismo de la revelación, contestan diciendo que el objeto de la Teología es el Señor Jesucristo y la historia de la salvación. Por tanto, ¿cuál es el objeto de la Teología? ¿Es Dios o el Señor Jesucristo? ¿Es Dios, o la economía de la salvación? 3.1. FORMULACIÓN TOMISTA. Es evidente que el objeto material de la Teología es Dios, pero hay que ver cuál es su objeto formal. El objeto formal de una ciencia es el aspecto particular bajo el que considera su propio objeto material; por ejemplo el hombre puede ser el objeto material de varias ciencias: Filosofía, Sociología, Psicología, Antropología, etc., y cada una de ellas lo verá bajo un aspecto diferente. Dentro de la Filosofía, la Ontología lo considerará bajo el punto de vista del ser, mientras que la Psicología lo hará basándose en su pensamiento. Para designar el objeto formal de la Teología, Santo Tomás propuso el estudio de Dios en cuanto Dios: “En la doctrina sagrada todo se trata desde el punto de vista de Dios, bien porque es el mismo Dios (esencia, atributos, personas), o porque está ordenado a Dios como principio y fin (las criaturas, los actos humanos, las leyes, la gracia, las virtudes, los sacramentos)” (Sth 1, q.1.a.7). La Teología estudia a Dios en el misterio de su vida íntima y de su designio de salvación. Toda la Teología para Santo Tomás se reduce al doble misterio de la Trinidad y de la Encarnación, es decir, al misterio de Dios en su vida íntima, y al misterio de la economía de los medios que nos conducen a él. En términos más personalistas podemos decir que la Teología trata de Dios mismo, y también de Cristo, como signo eficaz de la
  32. 32. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 32 salvación. Por eso todos los tratados de Teología hablan de Dios: del Dios uno y único; del Dios que crea y que justifica, del Dios hecho hombre y siervo doliente, del Dios fuente de toda gracia y de toda virtud, del Dios que santifica por medio de su palabra y de su obra redentora, del Dios que hace bienaventurados a los que le aman y le sirven. La Teología no habla más que del Dios vivo y personal que ha creado al mundo, que ha librado a su pueblo de la esclavitud de Egipto y ha establecido con él la alianza, que amó a los hombres hasta el punto de entregar por ellos a su Hijo, y al que la Iglesia proclamando los Salmos no deja de invocar como el Dios de la salvación (23, 37, 87); o en las oraciones del día a día como el Dios que es y será para siempre. El Dios del que habla la Teología no es un concepto abstracto ni un Dios mudo, sino el Dios vivo cuya palabra y cuyos gestos llenan las Escrituras. La Teología trata también de las criaturas, del hombre, pero las considera en su relación con Dios: como efectos de Dios, como imágenes de Dios llamadas a compartir su vida íntima, o a entrar en el movimiento de renovación cósmica inaugurado por la victoria del Señor Jesucristo sobre el pecado y la muerte. La atención que la Teología dirige al hombre no está en contradicción con esta visión de las cosas; si la Teología se inclina sobre el hombre es para revelarle que su misterio está en Dios, porque en definitiva, lo que le preocupa y lo que quiere la Teología es completar al hombre, mostrándole sus rasgos de criatura renovada en el Señor Jesucristo. La conversión del hombre se hace con vistas a una conversión a Dios; entonces, aunque trate del hombre, Dios sigue siendo el objeto de la Teología. El medio por el que Dios se vuelve accesible a la Teología es la revelación que nos da sobre sí mismo. En el plano subjetivo, la luz de la Teología es la razón iluminada por la fe, con una luz que resulta de la empresa de la razón y de una acción sobrenatural de Dios, que hace naturalizar al hombre con el mundo del Evangelio. 3.2. FORMULACIONES NUEVAS. La expresión Dios en cuanto Dios, empleada por Santo Tomás para designar el objeto de la Teología, puede explicarse de diversas formas; vamos a proponer dos de las más corrientes. a) Dicen algunos teólogos que el objeto formal de la Teología es el Dios Salvador, puesto que si nos preguntáramos cuál es la verdad que Dios nos ha querido revelar principalmente, la verdad central de la revelación a la que principalmente aspire a conocer nuestra fe, hemos de responder que esta verdad es: Dios es nuestra salvación, Dios nos salva por el Señor Jesucristo. El misterio mismo de la unicidad y de la manifestación en carne de Dios se nos ha revelado dentro de esta perspectiva de salvación, para hacernos
  33. 33. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 33 comprender que el Padre nos ama y nos salva por medio del Señor Jesucristo en el Espíritu de amor. “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn 3,16-18). En la obra de San Pablo, el tema de la salvación ofrecida a los hombres por la fe en el Evangelio constituye el tema de la Carta a los Romanos. En la Carta a los Efesios, San Pablo nos dice que Dios en sus planes amorosos ha querido recapitular todas las cosas en el Señor Jesucristo, constituyendo al Señor Jesucristo principio último de salvación para todos los hombres, judíos y gentiles. El cristianismo no es, pues, una metafísica abstracta, sino la historia de la salvación; de esta forma, la idea dominante que dirige el progreso de la revelación, desde el comienzo de las Escrituras hasta el final del Nuevo Testamento, y que da su unidad a ambos Testamentos, es el siguiente: Dios nos salva a través del Señor Jesucristo. No podemos tener de Dios más idea que la que él mismo nos ha revelado; pues bien, él se nos ha manifestado como el Dios que salva. El objeto de la revelación, el objeto de la fe, y en consecuencia el objeto de la Teología es, por tanto, el Dios salvador; por eso el Evangelio es llamado “buena nueva de salvación” (Ef 2,16), o “palabra de salvación” (He 20,24), y también “palabra de vida” (Fil 2,16). b) Otros teólogos proponen centrarse en la vida divina. El objeto formal de la Teología, afirman, es el Dios vivo y fuente de la vida. Realmente nos encontraremos con este aspecto a través de toda la Teología y de todos los tratados teológicos. En cuanto al interior de la vida de Dios, el dinamismo se sublima en la generación del Verbo y en la espiración del Espíritu (tratados de Deo Uno y de Deo Trino), pero hay también en Dios una actividad exterior en virtud de la cual se les comunica a las criaturas parte de su vida divina. Así, Dios crea al hombre y lo eleva a una participación de su propia vida (tratados de Deo Creante et Elevante). Luego, por el pecado original, esta vida queda destruida en el hombre, pero por la encarnación del Verbo y por el sacrificio del señor Jesucristo entra de nuevo la vida en el mundo (tratados De Christo Legato, De Verbo Incarnato, De Deo Redemptore). La vida divina se difunde así en los miembros de Cristo (tratados De Ecclesia, De Sacramentis, De Virtutibus), y existe un tratado particular que tiene por misión estudiar la naturaleza de esta vida divina comunicada a los hombres: el tratado De Gratia; finalmente, la Teología trata de los fines últimos del hombre, o sea de la posesión o de la pérdida eterna de esta vida, en el De Novissimis. Cada uno de estos tratados estudia un aspecto de la vida divina que tiene su fuente en la Divinidad, que se le comunica al género humano, que es destruida por el pecado, y que finalmente es restaurada en Cristo y difundida por la Iglesia.
  34. 34. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 34 3.3. CONDICIÓN DE LA TEOLOGÍA Y DEL TEÓLOGO. La Teología es, pues, la ciencia de Dios en cuanto Dios, conocida a partir de la revelación; pero el que una ciencia tenga como objeto de su investigación al Dios vivo y salvador tiene que afectarla profundamente, lo mismo que a la condición del teólogo que se ha consagrado a ella. a) Si la Teología puede hablar de Dios en su vida íntima y en su plan de salvación, es porque Dios ha sido el primero que ha salido de su misterio para entablar con el hombre un diálogo de amistad. Al comienzo de toda empresa teológica está siempre la iniciativa divina, la automanifestación de Dios (“el Dios que no se esconde”. E. Forero). La Teología habla de Dios y se esfuerza en comprender mejor a Dios, pero partiendo del propio testimonio que Dios ha dado de sí mismo; de ahí se sigue que la Teología no puede nunca convertirse en una ciencia autónoma. Del mismo modo como la Iglesia está “al servicio de la Palabra de Dios”, la Teología es y debe seguir siendo la humilde sierva de la Palabra de Dios. La teología tiene su germen en Dios e inicia cuando él en su soberana voluntad decide manifestarse al hombre; pues así como decide mostrarse al hombre, puede también decidir no hacerlo Esto mismo hay que decir del teólogo: Como el primero entre los fieles, tiene que mantenerse a la escucha de la Palabra que desea comprender, porque la Palabra de Dios también va dirigida a él para que la acoja con una fe que comprometa toda su vida. Esta Palabra exige del teólogo docilidad de espíritu y docilidad de corazón; toda su existencia tiene que abrirse a las dimensiones de una verdad que dice la última palabra sobre el hombre, y en este aspecto no hay ninguna diferencia entre el profesor de Teología y el estudiante de Teología: ambos están sometidos a la Palabra de Dios, ambos se dedican a penetrar y a gustar esa Palabra que es la aspiración y la norma de su vida. En este punto, el objeto de la vida intelectual y el objeto de la vida espiritual coinciden por completo. Así pues, en el panorama de las ciencias, la Teología goza de una situación particular y privilegiada: Trabaja en un ambiente sagrado, religioso; un ambiente creado que une al profesor y al estudiante en una comunión en el mismo objeto, porque la Palabra de Dios que ambos se esfuerzan en comprender mejor constituye el objeto de su fe y el fundamento de su vida. Ambos se entregan a esa Palabra. La Teología puede, pues, convertirse, tanto para el estudiante como para el profesor, en escuela de santidad. “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). b) Como la Teología tiene por objeto al Dios vivo y salvador, tiene que revestir cierto número de características que es preciso definir: b.1. Carácter histórico. Al tener como objeto a Dios que se revela en la historia y por la historia, la Teología tiene que referirse continuamente a la historia de la salvación. No
  35. 35. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 35 es la Teología una reflexión sobre un sistema de proposiciones abstractas, sino sobre unas intervenciones libres de Dios en el tiempo. No hay Teología sin referencia a la economía de la manifestación de Dios. b.2. Carácter cristológico. La historia de la salvación está completamente centrada en Cristo. Las Antiguas Escrituras (Antiguo Testamento) son un anuncio y una preparación de la manifestación de Dios en carne a este mundo, él Señor Jesucristo; son una profecía y una pedagogía del Señor Jesucristo. El centro y el objeto del Evangelio en las Nuevas Escrituras (Nuevo Testamento) es el Señor Jesucristo, en su vida y en su obra salvífica, de ahí se sigue que toda Teología es cristológica. No conocemos a Dios sino a través del Señor Jesucristo: en resumen, no hay Teo-logía sin Cristo-logía. b.3. Carácter eclesiológico. La Teología escucha y recibe la Palabra de Dios en la Iglesia; procura comprenderla e interpretarla en la Iglesia y como auxiliar de la Iglesia (Hb. 10:25); finalmente, su reflexión tiene que llevarse a cabo en comunión con los teólogos del pasado y en diálogo con los del tiempo presente, por eso no hay Teología sin referencia a la Iglesia. No podemos dejar de lamentar que la corriente más fluyente de la teología sea la de corte trinitaria y que los teólogos unicistas hayan dejando casi nada de su pensamiento por escrito. Esto hace que el teólogo unicista deba tener mucho cuidado cuando sondea el pasado teológico, pues siempre se encontrara con un raudal de teología trinitaria y muy poco del pensamiento unicista. Esta dificultad es tan grande que nos impide trazar una línea histórica de pensadores unicistas, partiendo de los apóstoles hasta nuestros días, cosa que no sucede con la corriente trinitaria. Es lamentable también que grandes pensadores de nuestra Iglesia no hayan, ni estén dejado su pensamiento plasmado en el papel para que hoy pudiésemos gozar de la revelación de Dios a ellos. ¿No será tiempo de escribir la revelación de Dios a sus santos siervos? b.4. Carácter antropológico. La revelación de Dios es al propio tiempo revelación al hombre de su propio misterio, ya que lo más profundo que hay en el hombre es el misterio de Dios que se inclina sobre él para cubrirlo con su amor. Tanto si lo sabe como si lo ignora, el hombre está llamado por el amor para que participe de la vida divina. Por consiguiente la Teología no puede hablar de Dios sin hablar del hombre, lo mismo que no puede hablar del hombre sin hablar de Dios. No hay Teología sin antropología. 3.4. CRISTO, COMO OBJETO DE LA TEOLOGÍA. Las formulaciones examinadas hasta ahora, Dios en cuanto Dios, Dios en cuanto salvador, Dios en cuanto fuente de vida, están de acuerdo en reconocer que el objeto formal de la Teología es Dios; pero otros teólogos como E. Mersch y los partidarios de la
  36. 36. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 36 Teología kerigmática, se expresan de diferente manera, al afirmar que el objeto de la Teología es Cristo. a.1) Opinión de E. Mersch. Según este autor, el objeto de la Teología y su centro por excelencia es el Cristo místico. El objeto material de la Teología, observa, es doble: por una parte el objeto principal, Dios, y por la otra el objeto secundario, las obras de Dios; y entre ellas, como obra principal, está el hombre. El objeto central de la Teología tiene que abarcar este doble objeto, y por tanto no puede ser otro que el Cristo total o Cristo místico, pues por un lado Cristo es Dios y por otro es el Hombre-Dios, con toda la humanidad que se le ha incorporado. Esta doctrina del Cristo total es eminentemente apta para conferir a la Teología su unidad orgánica, basada en la revelación de ambos Testamentos. Por ella estamos situados en el centro de la inteligibilidad de todo el misterio de la salvación. Mientras que la sistematización tomista es teocéntrica, la que propone Mersch es evidentemente cristocéntrica. RENE LATOURELLE, uno de los grandes teólogos católicos de la actualidad analiza la postura de Mersch, presentamos a continuación sus conclusiones: la postura de Mersch contiene, junto a excelentes elementos, algunos puntos ambiguos: Es verdad que el lugar del Señor Jesucristo es central en la historia de la salvación; también es verdad que el Cristo total es el objeto material integral de la Teología; igualmente es verdad que el misterio de la salvación sólo se nos hace inteligible en Cristo; finalmente es verdad, en el aspecto de nuestra unión efectiva con Dios, que la vida divina sólo se nos comunica en Cristo y por Cristo. Pero una vez aceptado todo esto, ¿se podrá decir sin más que Cristo es el objeto formal de la Teología? Responderemos a esta cuestión con las siguientes observaciones: A.1.- La Teología, como ciencia del objeto de fe, tiene que participar en el movimiento y en la orientación de la fe. Pues bien, la fe, en el último análisis, está totalmente dirigida hacia el Dios Salvador: “En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él” (1 Jn 4,9), por eso “nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él” (1 Jn 4,16). Nuestra fe tiende, por lo tanto, hacia Dios que nos ha enviado a su Hijo para demostrarnos su amor. Cristo es aquel en quien se manifiesta y nos conduce el amor de Dios salvador. En la economía de la salvación y de la epifanía del amor de Dios, Cristo es primero; pero el objeto último de nuestra fe, y por ende de nuestra Teología, es Dios-que-nos-salva-por- Cristo, es el Dios Salvador. B.2.- La Teología procura construir el dato revelado según el orden mismo de la sabiduría divina. Pues bien, el plan de esta sabiduría divina es precisamente el de recapitularlo todo en Cristo para llevar a los hombres a Dios. El mismo Cristo y su cuerpo místico están ordenados a Dios: “Todo es vuestro; y vosotros, de Cristo; y Cristo, de Dios” (1 Cor 3,22.23). Y en la Carta a los Efesios dice San Pablo: “Bendito sea el Dios y Padre de
  37. 37. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 37 Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido... eligiéndonos de antemano para ser hijos adoptivos por medio de Jesucristo... para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el amado” (1,3-7). En la perspectiva de Mersch, por el contrario, el misterio de la manifestación de Dios en carne y de las misiones divinas pasa a segundo plano en beneficio de un primer objeto, el misterio del Cristo místico. C.3.- Recogiendo lo que anteriormente se dijo sobre el objeto de la Teología, podemos ahora proponer, para definir ese objeto, una formulación más elaborada y más precisa: Dios nuestra salvación, tal como se ha manifestado en Cristo y por Cristo. El enunciado de Mersch, a su vez (el Cristo místico es el primer inteligible), puede distinguirse de la siguiente manera: El Cristo místico es el primer inteligible para nosotros, en el orden de la invención y de la inquisición: ¡concedido!; es el primer inteligible en el orden de la sabiduría divina: ¡lo negamos!, porque en este orden el misterio del Cristo no alcanza su inteligibilidad más que por su relación con el misterio del Dios vivo, uno y único, al que tiene la misión de introducirnos. Si bien es cierto que alcanzamos el misterio de Dios que se revela a través de Cristo, será solamente a través del misterio de Dios como podremos comprender y apreciar el misterio de Cristo. D.4.- Dicho esto, todavía podemos preguntarnos si es preferible una sistematización cristocéntrica o una sistematización teocéntrica. La sistematización cristocéntrica propuesta por Mersch no sólo es legítima, sino que quizá sea preferible bajo el punto de vista pedagógico, por ser más fiel a la economía de la salvación y a su manifestación. También es verdad que sirve de feliz complemento a la visión teocéntrica de la Edad Media; pero insistimos, la cuestión de la sistematización no puede confundirse con el objeto de la Teología, porque se trata de dos cuestiones distintas. Las conclusiones de RENE LATOURELLE, siendo dignas de análisis profundo, caen en el laberinto en el cual caen todos los teólogos trinitarios, diciendo que Dios se nos reveló en Cristo, pero que no es lo mismo hablar del Dios que salva que hablar del Señor Jesucristo. Esto lo lleva a hacer diferencia entre una teología cuyo objeto sea el Dios que salva a su pueblo y al mundo (teocéntrica) y una teología que presente al Señor Jesucristo como el centro de la teología (Cristocéntrica). Es verdad que debemos hacer diferencia entre la Cristología y la teología. La primera nos habla de la manifestación de Dios en carne; su vida en este mundo, su interacción con el mundo sufriente, su humillación, su muerte y finalmente su resurrección y exaltación, las cuales, según el apóstol Pablo, fueron realizadas por Dios. La segunda (teología) nos habla de Dios que crea el mundo y prepara el camino para la entronización de su hijo en el mundo, a través de los profeta y santos hombres de la antigüedad, con el objetivo de la realización de su obra salvadora. Pero no podemos hacer esta diferencia olvidándonos del misterio de la piedad (1Ti 3:16) El objeto de la Teología es Dios en cuanto Dios que es uno, único y se nos revela en el Señor Jesucristo para salvación. Cuando hacemos teología teocéntrica hablamos del Señor Jesucristo en su carácter de Dios que se nos mostró para salvarnos; cuando hacemos teología cristocéntrica hablamos de Dios que nos salva por su
  38. 38. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 38 obra vicaria, se declara cabeza de la iglesia y nos promete que estará con nosotros hasta el fin del mundo. Pero RENE LATOURELLE tiene razón al criticarle a Mersch el pasar a un segundo plano el misterio de la manifestación de Dios en carne. El apóstol Pablo hablando de este misterio dice que “el misterio de la piedad es grande” (1 Tim 3:16). Este error lo comete Mersch por no tener la revelación de que el Señor Jesucristo es Dios manifestado en carne. Una vez admitido que el objeto de la teología es Dios en cuanto Dios, nada impide que adoptemos una sistematización cristocéntrica, teocéntrica, eclesiocéntrica, o incluso antropocéntrica. Hay varias sistematizaciones posibles, lo mismo que hay diversos tipos de Teología, y cada sistematización tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El principal inconveniente de la síntesis teocéntrica puede ser quizá el de una atención insuficiente al carácter de economía, de historia y de pedagogía de la revelación. b).- Postura de la Teología kerigmática. Los teólogos llamados kerigmáticos (de kerigma = proclamar) han propuesto también una sistematización cristocéntrica, e incluso una doble Teología con un doble objeto. El contexto histórico en que apareció esta Teología kerigmática es el siguiente: Conmovidos por las quejas de los pastores de almas sobre la ignorancia y la mediocridad de vida de sus feligreses, cierto número de teólogos creyeron que la razón de ello estaba en una presentación deficiente del cristianismo y en una enseñanza poco adecuada de la Teología. Para corregir este problema, los kerigmáticos propusieron que se diese prioridad a la proclamación del mensaje cristiano sobre la Teología científica, y que se procurase que la predicación se inspirara en Cristo y en la historia de la salvación. Algunos de sus teólogos exageraron aún más las necesidades del apostolado, al proponer construir al lado de la Teología tradicional otra llamada Teología kerigmática. La primera, de las dos sería científica, sistemática, estaría preocupada por la investigación y se impartiría en las universidades; la segunda tendría por objeto a Cristo y se encaminaría a la predicación, se preocuparía de la Psicología y de la Pedagogía en la presentación del mensaje cristiano, y sería la Teología de seminarios. La primera de estas dos Teologías se ocuparía de comprobar la veracidad del dato revelado, mientras que la segunda lo estudiaría bajo los aspectos del bien y del valor; la primera se expresaría en lenguaje técnico, pero la segunda lo haría en términos sencillos; la primera sería una Teología del intelecto mientras que la segunda estaría destinada a ser acogida en el corazón. La proposición kerigmática de una doble Teología fue atacada desde su presentación, y finalmente rechazada por la Iglesia católica al considerar que no podría ser fiel a su objeto una ciencia teológica que en lugar de ocuparse de la comprensión del mensaje revelado se dedicara a promover la piedad de sus partidarios; y no, según ella, porque esto último fuera indeseable, sino porque no es la materia que corresponde a la Teología.
  39. 39. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 39 3.5. ¿TEOLOGÍA O HISTORIA DE LA SALVACIÓN? Esta alternativa constituye otra manera de abordar la cuestión del objeto de la Teología. La Teología, dice Santo Tomás, tiene por objeto formal a Dios en cuanto Dios, tal como él se conoce a sí mismo y tal como se nos comunica por medio de la revelación; pero, por otra parte, la revelación llega hasta nosotros bajo la forma de unos acontecimientos que se insertan en la trama de la historia humana y componen la historia de la salvación. Las Escrituras Antiguas (Antiguo Testamento) nos narran las maravillas que hizo Dios para salvar a su pueblo, y las Nuevas Escrituras (Nuevo Testamento) nos hablan de la buena nueva del mensaje salvífico de Jesucristo; se presenta entonces ante nosotros un problema: ¿El objeto de la Teología será la comprensión de historia de la salvación, o el estudio de Dios en cuanto Dios? Así planteada, la pregunta parece no tener respuesta; pero lo cierto es que no hay separación entre la Teología y la Economía de la Salvación, porque el mismo Dios que se ha revelado en la Sagrada Escritura es el que en la misma Escritura revela su plan y su compromiso para la salvación del hombre. Por consiguiente, podemos decir que a Dios lo conocemos a partir de su programa de salvación, y que el camino que conduce hasta el misterio íntimo de Dios es la historia de la salvación que fue inaugurada por el Antiguo Testamento, pero que concluye y se realiza con Cristo y en su Iglesia. Hay dos excesos que amenazan a la Teología de hoy: Reducirla a la historia de la salvación, renunciando así a penetrar en el misterio de Dios; o bien, construir una Teología pura, olvidándose de que Dios se revela dentro de su programa salvífico. Si la teología sigue fiel al movimiento de la revelación y procura alcanzar a Dios allí donde Dios se manifiesta, o sea en la historia de la salvación que culmina en el Señor Jesucristo, no puede haber divorcio entre Teología y Economía de la Salvación. Una Teología atenta a la historia de la salvación no se opone a una Teología centrada en Dios; y al revés, una Teología del Dios vivo no puede elaborarse independientemente de la historia de la salvación. La Teología reconoce que Dios es trascendente a la historia de la salvación, y que la vida unicitaria se basta a sí misma; pero reconoce al mismo tiempo que no sabemos nada de esa vida íntima de Dios si no es a través de la economía de la salvación. No hay división alguna entre la Teología y la Historia de la Salvación. La Teología es reflexión sobre Dios que se ha manifestado en Jesucristo, y su objeto es el Dios conocido por la Historia de la Salvación.
  40. 40. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 40 4 RAZON Y FE EN EL TRABAJO TEOLOGICO Objetivos específicos 1. Establecer la labor de la fe y la de la fe en el trabajo teológico, definiendo los límites entre estas. 2. Determinar los elementos necesarios para que la Teología sea capaz de producir sus mejores frutos, delimitando la labor de estos en la labor teológica. 3. Caracterizar la obra de las tres virtudes teologales, la fe, la esperanza y el amor en la vida del teólogo.
  41. 41. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 41 “El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios” Hasta ahora hemos considerado a la Teología bajo el punto de vista de su objeto; consideremos ahora al sujeto que se dedica al estudio de la Teología, al teólogo. Surge en seguida una cuestión: el trabajo teológico, ¿es obra puramente de la razón? ¿Es una reflexión de tipo filosófico sobre una materia calificada como revelada, de modo que incluso un hereje o un historiador de las religiones puedan dedicarse a ella lo mismo que un creyente? O por el contrario, no hay Teología sin fe, y ¿con qué título interviene en ella la fe? Para comprender mejor el papel respectivo de la fe y de la razón, atenderemos al trabajo teológico en sus diferentes etapas. 4.1. LA FE EN BUSCA DE INTELIGENCIA. a.- En su principio, la Teología es sobrenatural. En efecto, en el origen de todo conocimiento teológico nos encontramos con un doble don de Dios: el don de la Palabra de Dios y el don de la fe para adherirse a esa Palabra con certeza absoluta; porque la fe no es el resultado de una demostración apologética, sino un don de la Gracia: “Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no le atrae” (Jn 6,44). Toda Teología descansa en una doble iniciativa: iniciativa de Dios que sale de su misterio para entrar en comunicación con el hombre en un diálogo de amistad, e iniciativa de Dios que invita a creer en la palabra escuchada, como dirigida personalmente a cada uno. b.- La fe suscita la Teología, tanto en el plano de la adhesión de fe como en el plano del objeto de fe. La fe no es todavía una visión de Dios: “Caminamos en la fe y no en la visión” (2 Cor 5,7). Vivimos en una relación de palabra y de audición, de testimonio y de fe. Creemos en el misterio por la Palabra, sin verlo, y no tenemos acceso a Dios más que a
  42. 42. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 42 través de unos signos: signos de la carne de nuestro Señor Jesucristo y signos de su palabra humana. La fe es una primera posesión, imperfecta y oscura todavía, del objeto que aspira a conocer. Tiende a la experiencia luminosa del Dios vivo cuyo testimonio acoge, y aspira a contemplar al descubierto lo que sabe que constituye el objeto de su felicidad. Por esta razón hay en el seno mismo de la fe un apetito de visión, un deseo de conocer y de ver. La adhesión al mensaje y la tendencia a la visión son dos aspectos esenciales del acto de fe, porque al no ver, la fe busca comprender. La Teología no es mejor que la fe, pero es un intento por responder a ese deseo de visión que sólo se saciará en la otra vida. Por tanto, hay en la fe un dinamismo de búsqueda del espíritu, y en la fe está siempre presente un comienzo de búsqueda intelectual. El mensaje de fe provoca, por lo tanto, el apetito del espíritu; no por una simple curiosidad intelectual, sino porque la verdad que él revela se presenta como el valor supremo para la vida humana, como lo que le da su sentido último y hace que la vida valga la pena de ser vivida. Es porque la Palabra de Dios tiene una riqueza inagotable que estimula indefinidamente al espíritu y al corazón. 4.2. LA INTELIGENCIA TEOLÓGICA BAJO LA LUZ DE LA FE. La fe no deja de ejercer su influencia durante todo el trabajo teológico; en primer lugar en el sentido en que la certeza de fe preside al trabajo teológico, asegurando su validez. En efecto, por su fe el teólogo tiene como absolutamente ciertas unas verdades que no podría conocer ni por su experiencia ni por su reflexión; en razón de esta certeza, se dedica a comprender el sentido de La Palabra de Dios, y no solamente las fórmulas y las proposiciones que enuncian el misterio, sino el misterio mismo; así, cuando el teólogo afirma que es el Señor Jesucristo la manifestación en carne del único e indivisible Dios y que siendo así, él como hijo de Dios es enviado y el Padre es mayor que él, tiene como absolutamente cierto que estas palabras corresponden a la realidad, y por eso intenta comprender esa realidad. Si el teólogo no estuviera apoyado por su fe, se encontraría en la condición de aquel que lleva a cabo una investigación sobre una religión diferente de la suya, pero sin compartir su credo. En ese caso su estudio no sería ya la ciencia de Dios y de las realidades divinas reveladas y creídas, sino una ciencia sin principios. Por eso un ateo o un hereje formal, planteando su pensamiento sobre Dios, no podría ser considerado como teólogo en sentido propio. La fe ejerce su influencia en el curso del trabajo teológico, no solamente porque su certeza presida todas las investigaciones asegurando su validez, sino también en razón del dinamismo continuo de su luz. En efecto, la gracia de la fe identifica al hombre con el
  43. 43. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 43 mundo superior del Evangelio. Por medio de la fe, Dios imprime en la inteligencia humana una inclinación hacia él, y atrae al hombre para que conforme su conocimiento con el conocimiento mismo de Dios. Por medio de la fe recibe estímulo y dirección la reflexión teológica; por medio de ella, el teólogo intenta comprender y al mismo tiempo procura conformar su reflexión con la verdad de Dios. Todo este trabajo se lleva a cabo a la luz de Dios que inclina y atrae por la fe, y bajo la dirección del Espíritu santo y los maestros de la Iglesia, al intérprete autorizado de la Palabra revelada. La razón humana, por su parte, se sirve de todas las leyes del razonamiento y de la técnica humana, con todas las exigencias de la ciencia; concretamente en materia de método, de sistematización y de unidad. Su actividad se ejerce de dos maneras: a).- Establece el hecho de la revelación o de La Palabra de Dios en la historia, y el hecho de la Iglesia como depositaria y mediadora de esta Palabra a través de los siglos. b).- Define la verdad revelada, demostrando que no es ni imposible ni desprovista de sentido, sino soberanamente inteligible. 4.3. TEOLOGÍA Y DONES DEL ESPÍRITU SANTO. Lo que hasta aquí hemos dicho del trabajo teológico vale también para el teólogo que no tuviera más que la fe, sin caridad. Pero vamos a considerar ahora la actividad teológica que se llevaría a cabo con una fe abierta a la caridad y a los dones del Espíritu, como sería la condición para una Teología capaz de producir sus mejores frutos. Con la gracia santificante, con la fe viva, recibimos en diversos grados los dones del Espíritu Santo. Mientras que las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad nos hacen obrar sobrenaturalmente, los dones del Espíritu tienen como finalidad hacernos dóciles a su acción. El don de inteligencia, en concreto, hace al espíritu más agudo para penetrar las verdades de la fe, y el don de la sabiduría infunde en el alma del teólogo, en relación con el objeto de fe, una identidad afectiva que le permite juzgarlo correctamente según el pensamiento divino. Una vez sentado esto, afirmamos que la investigación teológica (que mueve todos los resortes del razonamiento humano) dispone todavía de un poder de penetración superior, fundado en la adaptación de la voluntad humana a la voluntad divina, el cual es fruto de la fe viva y de los dones del Espíritu Santo. “El que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él” (1 Cor 6,17). “El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios” (1 Cor 2,14). Pero el que ha nacido del Espíritu y vive del Espíritu, juzga según el Espíritu del Señor. La unión con el Señor Jesucristo incita al teólogo en la dirección del objeto de fe, concediéndole que pueda conformarse con el pensamiento de Cristo y captar correctamente sus implicaciones y consecuencias. Lo mismo que un amigo puede
  44. 44. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 44 penetrar mejor que nadie en el pensamiento de su amigo, también el teólogo participa de algún modo de la conciencia del Señor Jesucristo; de esa manera tiene en sí mismo los pensamientos, los sentimientos y los juicios de Cristo sobre Dios y sobre los hombres, y Cristo, por su Espíritu, informa y dirige su marcha y le da una viva inteligencia de su misterio. Guardando las debidas proporciones, hay que decir otro tanto de nuestra condición personal. ¿Cuál es el objeto de la investigación teológica sino La Palabra de Dios en el Señor Jesucristo? y ¿quién puede darnos la inteligencia de esa palabra sino el Espíritu de Cristo? la Teología no producirá sus mejores frutos en nosotros sino cuando permanezcamos en el amor de Dios bajo la guía del Espíritu. El único maestro que puede abrirnos los ojos a la presencia del Señor Jesucristo en su Palabra es el Espíritu Santo. Sólo él, escuchado con docilidad en la oración y seguido dócilmente en la vida, nos dará esa identificación afectiva por la que podremos penetrar en la profundidad del misterio divino y gustar de su suavidad, porque la Teología es la ciencia de nuestra vida en el Señor Jesucristo.
  45. 45. INTRODUCCION A LA TEOLOGIA 45 5 LA TEOLOGIA, COMO CIENCIA Y SABIDURIA Objetivos específicos 1. Reconocer y definir el principal problema al que nos enfrentamos para declarar a la Teología como ciencia. 2. Analizar el concepto moderno de ciencia y clasificar la Teología dentro de dicho concepto. 3. Caracterizar la Teología como sabiduría.

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