2. Capitulo Dos                                   If you only believe                                    By Laysa L’espoir...
Todo había comenzado con los gritos de su hermanastra a las cinco de la mañana al noencontrar su blusa favorita, culpando ...
—En cinco minutos estoy allí. —Contestó ella antes de colgar. —Lo siento, cariño, perodebo irme.  —¿Está todo bien? —Pregu...
Megan guardó su daga en el cinturón de su pantalón quedándose parada en su lugartotalmente atónita y preocupada, cuando si...
.  .   —¿Qué significa todo eso? —Preguntó Brandon confundido una vez que Peter, el tutorde los tres jóvenes e igualmente ...
—Exacto. La niña debe de estar aquí, solo nos queda encontrarla. —Dijo Peter con elceño fruncido, antes de volver su vista...
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IYOB_Cap Dos

  1. 1. 2. Capitulo Dos If you only believe By Laysa L’espoir&. —Así que, ¿cuántos años dijiste que tenías? —Preguntó Nasha a Max, con su codosapoyados en la mesa en la que se encontraban sentados en la cafetería, y su rostro sobresus manos. —Diecisiete. —Contestó el chico distraídamente antes de darle un mordisco a lahamburguesa que había pedido como almuerzo. Julie estaba sentada al frente de Max, al lado de Nasha, con los brazos cruzados.Molesta de que su mejor amiga no le prestara atención a ella, pero sí al nuevo. —Julie, ¿no comes? —Le preguntó Max a la aludida cuando se dio cuenta de que nohabía siquiera pedido una botella de jugo. —No. —Contestó secamente mientras se ponía en pie. —¿A dónde vas? —Le preguntó Nasha confundida. —A conseguir nuevas amigas. —Le contestó enojada mientras se colgaba su mochila enla espalda y salía de aquel lugar enfadada. ¿Desde cuándo a su mejor amiga le interesaban más los chicos que otra cosa? Noentendía cual era su interés en él. Sí, era guapo, encantador, era caballero, y tenía unasonrisa que hipnotizaba, pero no era más que otro del montón. Todos los chicosempezaban siendo de aquella forma, así te conquistaban. Pero luego te tiraban como untrapo sucio y usado. “Si no lo sabré yo…” Pensó Julie ingresando en uno de los cubículos en el baño demujeres. Ella se sentó sobre la tapa del retrete, tomando su rostro entre sus manos. Eseno era un buen día.
  2. 2. Todo había comenzado con los gritos de su hermanastra a las cinco de la mañana al noencontrar su blusa favorita, culpando a Julie por haberla robado. Sue, su madrastra, notardó en meterse en la discusión y concordar con su hija en que ella la había robado. Brian -como siempre- era inmune a todos los griteríos del la casa. Cuando él dormía,podía llegar hasta el tornado o huracán más enorme que haya existido jamás, y él ni sedaría cuenta de ello. Tan solo se giraría en su cama, tapándose hasta la cabeza, y volveríaa dormir. Mientras tanto, Richard, el padre de Julie, se había dejado manipular por la bruja,culpándola así también por la desaparición de la blusa de Ashley. Al final, todo resultó serun malentendido, ya que la blusa se encontraba en el lavabo, en el cesto de la ropa sucia. Julie no se sorprendía de que ninguna de las mujeres se disculparan por dichaconfusión, pero le aborrecía que su padre nunca confiara en ella, o que nunca estuvierapara ella cuando lo necesitaba, a diferencia de las brujas. Suspiró cansada aún dentro de aquel cubículo. Luego, el día había seguido con el golpe que se dio con el chico nuevo, dejándole unfuerte dolor en la cabeza y moretones en la espalda de cuando cayó hacia atrás. Y comopor si fuera poco, su mejor amiga se había olvidado de que ella existía por el susodicho.Dejándola así, ser un adorno en la escena, una mancha en la pared. Dejándola ser lo quesiempre fue: Invisible. —Julie, ¿estás aquí? —La llamó una voz conocida. La aludida secó sus lágrimas -que nosabía en qué momento habían comenzado a escaparse de sus ojos- y salió del cubículo,encontrándose con la dueña de aquella voz. —Hola, Megan. —La saludó ella tratando de ocultar su tristeza. —¿Estás bien? —Le preguntó la castaña con preocupación mientras se acercaba a ella yla abrazaba. Julie solamente asintió. —No me convences. —Dijo la chica guiñándole uno de sus chocolates ojos a Julie condiversión. —¿Debo hacerlo? —Preguntó Julie jugando. —Si quieres que no siga preguntando o que no averigüe lo que ocurrió, te convienehablar. —Contestó Megan mientras Julie rodaba los ojos. —Eres insistente, mujer. —Protestó Julie divertidamente. —Es algo que me caracteriza, y no pienso cambiarlo. —Un mal día… —Fue lo único que Julie contestó mientras bajaba la mirada a sus pies.Megan suspiró pesadamente. Pero cuando iba a protestar para que Julie le contara qué había ocurrido, su celularsonó. La aludida lo sacó de su bolsillo y visualizó en la pantalla quién era: Brandon. Surostro mostró preocupación en ese momento. Preocupación que no fue desapercibida porJulie. —Brandon. —Contestó Megan su móvil preocupada. —Megan, te necesito urgente aquí. —Dijo el chico con la respiración agitada mientrasse escuchaba del otro lado incesantes movimientos, como si él estuviera corriendo,situación que logró preocupar a Megan aún más.
  3. 3. —En cinco minutos estoy allí. —Contestó ella antes de colgar. —Lo siento, cariño, perodebo irme. —¿Está todo bien? —Preguntó Julie preocupada por el rostro y la reacción de Megandesde que atendió el móvil. —Sí, solo… problemas familiares. —Contestó la castaña antes de besar a Julie en lamejilla y correr hacia la puerta del baño seguida por Julie. —¡Luego hablamos! —Gritómientras corría por el vacío pasillo hacia la puerta de salida. Una vez afuera, visualizó su amada Honda-Fireblade color fucsia, regalo de su novioBrandon. Ella se montó sobre su moto y arrancó camino al bosque. Iba a toda velocidad,sin importarle que el viento despeinara su largo cabello. No, eso definitivamente no leimportaba cuando su amado y su mejor amigo estaban en peligro. Megan frenó de golpe en medio del bosque al escuchar un extraño -pero reconocidopara ella- idioma. Aquel idioma que utilizaban únicamente los Moghts, unos horribles ymalvados seres que traían destrucción a la Tierra. Ella se bajó de su moto y comenzó amirar a todo su alrededor, preparándose para lo que vendría, mientras ese extrañolenguaje comenzaba a escucharse cada vez más y más cerca, casi ensordeciéndola. Hastaque de repente… Se detuvo. Dejándola confundida y con algo de miedo. —Aquí estoy, preciosa. —Megan se giró precipitada sobre sus talones para encontrarsecon uno de esos horripilantes seres. El Moght la empujó con fuerzas, haciendo que ella prácticamente volara hasta que suespalda chocara contra un árbol y cayera hacia adelante, mientras el árbol se partía y caíahasta el suelo. Su cuerpo estaba todo adolorido por el fuerte golpe. “Mal día para no recargar fuerzas.” Pensó la castaña mientras el Moght avanzaba haciaella. Una vez que el Moght llegó a ella, la tomó por la nuca, tirando de sus cabellos paraque se levantara del suelo mientras Megan gritaba del dolor. —Eres muy hermosa, Lerion. Pero mi misión es acabar con los de tu especie… a tiinclusive. —Dijo el Moght mientras sacaba una daga llena de talladuras con símbolos rarospara cualquier humano, pero que en realidad formaban palabras. —¡Suéltala! —Gritó Brandon saliendo de entre los árboles junto con Darren. El Moght se giró para gruñirles, dándole ventaja a Megan de poder defenderse. Ellalevantó con fuerza su pierna, dándole con la punta de sus Converse en el rostro, lograndoasí que la soltara. Ella continuó el ataque dándole fuertes golpes con sus pies y sus puños,donde en la parte de sus nudillos se formaban raros símbolos que parecían tatuajes. Aquelmalvado ser sentía cada vez más fuertes los golpes de Megan. Gracias a lo que ella era -ytambién a esos ‘tatuajes’-, tenía una fuerza sobrehumana que la hacía poderosa.Inhumana. —¡Megan! —La llamó Brandon antes de lanzarle una daga que brilló de un extraño rosaen la punta cuando sus dedos la tocaron. Ella no dudó ni tardó en clavarla en el pecho del Moght con furia, a lo que él chilló confuerza por el dolor. Pero luego, comenzó a reír. —Les queda poco tiempo, Lerions. —Dijo entremedio de sus risas mezcladas congruñidos de dolor. —La hija de Temblond está a punto de desarrollarse… Muy pronto,todos ustedes se extinguirán completamente. —Dijo antes de volverse piedra y disolversecomo tierra que lleva el viento.
  4. 4. Megan guardó su daga en el cinturón de su pantalón quedándose parada en su lugartotalmente atónita y preocupada, cuando sintió unos brazos que rodearon su cinturadesde atrás. Supo que era Brandon. —¿Escucharon eso? —Preguntó ella mirando un punto inexistente mientras laspalabras del Moght se repetían en su cabeza. —Sí. —Contestaron ambos muchachos al mismo tiempo. —Debemos avisarle a Peter. —Dijo Darren decidido. . . . —Julie, ¿quieres decirme qué demonios te molestó hoy? —Le preguntó Nasha desde elotro lado de la línea a Julie con algo de enojo. —Tú y tu estúpida atención hacia el nuevo… —Contestó Julie mientras acomodaba suslibros en la repisa de su habitación. Luego de que discutieran por un largo rato, y que al final ambas se disculparanmutuamente, Julie comenzó a leer la revista que su mejor amiga le había regalado. Sí. Ellas eran de las típicas amigas que no podían estar peleadas por más de unascuantas horas. Al final, siempre una cedía, y no por cansancio, sino porque no soportabanestar separadas. Ya eran las 02:45 a.m. y Julie seguía leyendo su revista recostada en su cama, cuandouna historia en particular llamó su atención. Relato de Janice Roberts: “Realmente, no sé lo que ocurrió. Solo estaba en mi habitación, sentada en micomputador, cuando una bola de luz azul que cayó desde el cielo llamó mi atención. Corríhacia la ventana para intentar ver algo, pero esa cosa había caído en el bosque, por lo queno pude ver mucho. Recuerdo que vi muchas sombras ir a toda velocidad y luego un fuerte golpe en el techode mi casa. Eso es lo único que recuerdo luego de despertarme en el suelo de mi habitacióny que todo estuviera revuelto, pero no únicamente allí, sino también en el resto de mi casa. Mi padre dice que fueron ladrones, y que cuando me vieron despierta me golpearonpara poder robar, pero yo sé que no es así. Todos los caros artefactos siguen en mi casa,inclusive cualquier cosa de valor como los collares de mi madre. Yo se que fue algo extrañoy sobrenatural, porque si hubieran sido ladrones, habrían robado algo, sin embargo, todosigue aquí. ¿Ustedes que dicen?” Justo debajo de esa ‘confesión’ por llamarlo de alguna forma, había escrito un correoelectrónico, que no se escapó de la vista de Julie. Ella corrió a su laptop y la encendió, paraluego ingresar en Internet y agregar a la tal Janice a su cuenta. Necesitaba hablar con ellay preguntarle qué había ocurrido con claridad. Pareciera que ese día a pesar de haber sido malo, un golpe de suerte existía. La talJanice estaba conectada y charlaron durante un buen rato sobre lo que había ocurrido,hasta que organizaron para encontrarse al día siguiente en uno de los bares mástransitados en Washington para poder hablar mejor sobre ese tema. .
  5. 5. . . —¿Qué significa todo eso? —Preguntó Brandon confundido una vez que Peter, el tutorde los tres jóvenes e igualmente un Lerion, intentara explicar lo que había dicho el Moght. —Temblond, es el rey de los Moghts y el que gobierna nuestro planeta desde que matóa los verdaderos reyes, Husher y Syma. —Contestó Peter mientras buscaba un libro en laenorme biblioteca que tenía en su oficina. Cuando lo encontró, lo depositó sobre su escritorio y comenzó a pasar las hojas hastaque encontró la que buscaba y comenzó a leer. —“La profecía dice que el nacimiento de la hija de Temblond, traerá destrucción aluniverso entero. Pestes, muertes, tristeza, pobreza, desastres naturales…” —Omite todo eso y ve al punto, Peter. —Interrumpió Darren con impaciencia,sintiendo una sensación desagradable en el estómago al oír aquellas catástrofes. — “Pero así como nacerá la hija de Temblond, conocida como la ‘Hija de laDestrucción’, también nacerá la hija Husher y Syma, conocida como la ‘Hija de laEsperanza’. Ella será la única con la fuerza capaz de matar a la Hija de la Destrucción y asítraer esperanza, paz y felicidad al universo entero”. —Eso quiere decir que hay una posibilidad de ganar. —Afirmó Megan con esperanzas. —Sí, pero hay un pequeño problema… —Dijo Peter con ironía mientras releía laprofecía. — “…también nacerá la hija de Husher y Syma…” —Repitió el hombre antes deperderse en sus pensamientos. Cuando Peter terminó de releer esa profecía, Darren se giró hasta el gran ventanal quehabía a sus espaldas con sus manos cerradas en puños. Él sabía cuál era el problema entodo eso. —Están muertos. —Dijo Darren mientras miraba hacia el bosque. —¿Qué? —Preguntaron Brandon y Megan confundidos mientras Peter fruncía el ceño yvolvía a releer la profecía. —Husher y Syma están muertos. ¿Cómo nacerá ‘la Hija de la Esperanza’ entonces? —Preguntó algo desesperado girándose hacia los presentes en esa sala. —Las esperanzas seacabaron, Megan. Solo nos queda luchar por nuestras propias vidas y por los humanos,aunque no servirá de nada. —Dijo el chico apoyándose en la pared que había a su lado ydejándose caer al suelo mirando hacia el techo. —No. —Dijo Peter sonriendo al descubrir algo, llamando la atención de los jóvenes. —Todavía hay esperanzas, escuchen… —Él comenzó a citar lo que el libro decía. — “La jovenHija de la Esperanza nacerá en un planeta distinto, lejos de los de su especie, y todo esoserá para su protección. Nunca nadie sabrá de su existencia hasta el día que se desarrolle,el cual será antes que el de la Hija de la Destrucción”. —Eso quiere decir… —Dijo Megan confundida. —Que la joven está viva, y está aquí. —Dijo Peter con una gran sonrisa en el rostro. —¿Cómo lo sabes? —Preguntó Brandon. —El único planeta que Husher y Syma visitaban personalmente era la Tierra… —Contestó Darren levantándose del suelo.
  6. 6. —Exacto. La niña debe de estar aquí, solo nos queda encontrarla. —Dijo Peter con elceño fruncido, antes de volver su vista al libro. —¡Genial! ¿Y cómo demonios sabremos cual es la niña? Hay millones de jóvenes en laTierra, Peter. —Dijo Brandon exasperado. — “El brazalete creado por las Oráculos del planeta Starship, pertenecerá a la Hija de laEsperanza. Cualquiera que quiera encontrarla, lo hará gracias al mismo, cuando en unanoche de Luna Llena, el brazalete quiera volver a su verdadero dueño.” —Citó Peter antesde levantar su vista a los jóvenes. —Genial. —Volvió a decir Brandon con exasperación. —¿Alguien tiene la mínima ideade donde está ese brazalete? —Sí. —Contestó Peter antes de buscar algo entre sus cajones, para luego sacar unapequeña caja tallada con muchos símbolos raros. —Esta caja me la entregó Husherpersonalmente semanas antes de morir. Dijo que la cuidara con mi vida si es que fueranecesario… —¿Quieres decir que puede que el brazalete esté allí adentro? —Preguntó Megansonriendo. Peter asintió sonriente. —¿Qué esperas para abrirla entonces? —Preguntó Darren acercándose al escritorio dePeter junto con Megan y Brandon. —No es tan fácil, niños. —Contestó el hombre moviendo hacia un lado el gran libropara depositar la pequeña caja en medio del escritorio. —Se dice que la caja estáprotegida con magia. Una magia que únicamente Syma podía realizar… —¿Qué quieres decir con eso, Peter? —Preguntó la castaña confundida. —El único ser que puede abrir la caja, es el ser destinado a estar con la Hija de laEsperanza por el resto de su existencia. —Contestó Peter mirando a Darren. —¡¿Qué?! —Gritaron los tres jóvenes al darse cuenta de quién hablaba. —¡¿Por qué yo?! —Exclamó Darren algo molesto. —Tus padres eran verdaderos amigos de Husher y Syma, y en una ocasión les salvaronla vida. Entonces, ellos creyeron que el mejor agradecimiento era uniendo a su primerahija con el primer hijo de los Wikengston. O sea, tú. —Contestó Peter antes de entregarlela caja a Darren. —Eso quiere decir que seré yo el que encuentre a la Hija de la Esperanza, ¿cierto? —Preguntó Darren tomando de mala gana la caja. —Así es, Darren. —Contestó Peter asintiendo.

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