El desmantelamiento de Chile

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Durante el último tercio del Siglo XX, y con mayor profundidad aún en los primeros años del Siglo XXI, el Estado de Chile ha venido siendo sistemáticamente desmantelado: derribado, desarmado, desmontado, demolido, derruido, clausurado –y paralelamente-, desamparado, abandonado, desarbolado y desprotegido, fundamentalmente por los diferentes Gobiernos que se han sucedido, “y [por] la gente durmiendo descuidada”.

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El desmantelamiento de Chile

  1. 1. 1 El desmantelamiento de Chile Por Alexis López Tapia “Ercilla, Tegualda y el cuerpo sin vida de Crepino” La Araucana - Ed. ilustrada.: Impr. y Libr. de J. Gaspar Editor, Madrid, 1884 " Y sin recato la ferrada puerta, (no siendo a nadie entonces reservada), franca de par en par, siempre está abierta y la gente durmiendo descuidada; la cual de salto fácilmente muerta y la plaza después desmantelada, en la región antártica no queda quien resistir nuestra pujanza pueda”. La Araucana, Canto XXX, Alonso de Ercilla y Zúñiga, 1569 Es Alonso de Ercilla y Zúñiga, en “La Araucana”, el primero que utiliza literariamente en castellano el concepto de desmantelar, para referirse a la destrucción de una plaza fuerte. El término provenía del francés démanteler, como antónimo de emmanteler, que significaba literalmente “cubrir con un manto o con un abrigo”, y posteriormente por analogía “rodear de un entorno fortificado”. Démanteler, es decir, Desmantelar –literalmente “quitar el manto”–, se forjó para designar el proceso contrario en el campo de la fortificación, en el sentido más amplio de “abatir”. A partir de allí, se amplió hacia conceptos como “derribar, desarmar, desmontar, demoler, derruir, desarticular, clausurar, desamparar, abandonar, desarbolar, desabrigar o desproteger alguna cosa”.
  2. 2. 2 Durante el último tercio del Siglo XX, y con mayor profundidad aún en los primeros años del Siglo XXI, el Estado de Chile ha venido siendo sistemáticamente desmantelado: derribado, desarmado, desmontado, demolido, derruido, clausurado –y paralelamente-, desamparado, abandonado, desarbolado y desprotegido, fundamentalmente por los diferentes Gobiernos que se han sucedido, “y [por] la gente durmiendo descuidada”. Adicionalmente, podríamos señalar que –al menos en parte–, este desmantelamiento, ha “quitado el manto” que durante décadas cubrió la corrupción pública y privada, la misma que determinó y permitió que sucediera lo anterior. Este proceso de desmantelamiento sistemático se encuentra en pleno desarrollo, está aumentando su velocidad y profundidad, y aún falta bastante para que concluya. Hoy en Chile no existe Soberanía. Ha sido desmantelada gracias a la sistemática adhesión a organismos internacionales, que dictaminan a su arbitrio cuáles son nuestras fronteras, y qué leyes debemos acatar. Hoy en Chile no existe Estado de Derecho. Ha sido desmantelado tanto gracias a la acción, así como la no-acción, de los propios poderes públicos del país. Hoy en Chile no existe Igualdad ante la Ley. Ha sido desmantelada gracias al encubierto uso de privilegios, prerrogativas, riqueza, lazos familiares y poder político. Hoy en Chile no existe Libertad Económica. Ha sido desmantelada –por concentración, colusión, prevaricación y cohecho–, precisamente por aquellos que promovieron el llamado “Libre Mercado”, como fundamento del crecimiento y desarrollo del país. Hoy en Chile no existe Libertad de Conciencia. Ha sido conculcada y coaccionada bajo consignas como “tolerancia”, “igualdad” y “no discriminación”, que como un manto, cubren la pretensión de algunos que –supuestamente por “respeto a la diversidad”–, pretenden que todos pensemos igual a ellos. Hoy en Chile no existe Derecho a la Salud. Ha sido desmantelado por un sistema de mercado donde usted tiene derecho a estar sano sólo si tiene recursos, o a depender de la incapacidad del sistema público en caso de no tenerlos. Y además, muy pronto la Ley ya no protegerá “la vida del que está por nacer”, así como hoy es incapaz de asegurar la “integridad física y psíquica”, la “seguridad personal” y la “inviolabilidad del hogar”, de los ciudadanos frente a la delincuencia. Muy pronto también, en Chile no habrá libertad de enseñanza, ya que esta será limitada tanto ideológica como materialmente, por consignas como “Calidad de la Educación” y “Educación Gratuita”. Finalmente, Chile dejará de ser una República, y pasará a ser una “Dictadura Democrática”, cuya única diferencia con una “Dictadura de Facto”, será que usted deberá obligatoriamente concurrir a votar para elegir a los dictadores de turno, bajo la consigna de una “Nueva Constitución Ciudadana”. Así, Chile será definitivamente desmantelado, y ya no será Chile.
  3. 3. 3 Todo esto sucede mientras “la gente está durmiendo descuidada”. Sin conciencia y, aparentemente, sin responsabilidad por lo que ocurre. Pero eso no es cierto. Los verdaderos responsables de permitir que todo esto sucediera somos todos y cada uno de nosotros, estemos “durmiendo”, o no. Durante décadas le hemos permitido a una clase política, económica, jurídica y familiar, determinar, dirigir y controlar el desmantelamiento de nuestra Nación, y además, hemos sido “cómplices pasivos” en ese esfuerzo. Lo hemos hecho por negligencia, por dejación, por ignorancia, por idiotez, o simplemente por estar de acuerdo en que ellos hagan lo que quieran mientras “a mí no me incumba”. Y puede efectivamente que a usted no le incumba, pero el País que usted está dejando a otros hacer, será en el que le corresponderá vivir a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Y hoy está absolutamente claro que al menos las próximas dos generaciones de chilenos, deberán vivir en una economía destrozada, con una educación mediocre, con un Estado ausente, y sujetos a los dictados ideológicos de una minoría hegemónica que controlará gran parte de su vida. Una fortificación es tan resistente como aquellos que la protegen. Y si Chile ha podido ser desmantelado, ha sido precisamente porque quienes vivimos aquí hemos dejado de protegerlo. Debemos despertar mientras aún estamos a tiempo de hacerlo. Debemos despertar para defender el futuro de nuestros hijos. Debemos despertar para defender a Chile. Aún estamos a tiempo de hacerlo. Mañana será demasiado tarde… “La plaza estará desmantelada”.

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