La Tercera Guerra del Pacífico

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En América del Sur, la independencia de los Estados Nacionales surgidos de la caída del Imperio Español, y particularmente, la independencia de Brasil, estableció una enorme y diversa área geopolítica, cuyas tensiones interiores generaron diversos conflictos apenas terminados los procesos independentistas.

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La Tercera Guerra del Pacífico

  1. 1. Geopolítica Sur Americana del Siglo XXI La Tercera Guerra del Pacífico Por Alexis López Tapia 1.- La Causa Geopolítica Histórica En América del Sur, la independencia de los Estados Nacionales surgidos de la caída del Imperio Español, y particularmente, la independencia de Brasil, estableció una enorme y diversa área geopolítica, cuyas tensiones interiores generaron diversos conflictos apenas terminados los procesos independentistas. Así, entre 1841 y 1842 se produjo la Guerra peruano-boliviana, que detuvo el intento peruano de anexar Bolivia a su territorio. Las tropas altiplánicas ocuparon las entonces provincias peruanas de Moquegua, Puno, Tacna, Arica y Tarapacá, finalizando con el tratado de Puno de 1842. Poco después, Chile intervino en favor de Perú en la llamada “Primera Guerra del Pacífico1 ”, declarando el 25 de Septiembre de 1865 la guerra a España que había ocupado las peruanas Islas Chincha el año anterior. Perú se sumó oficialmente al conflicto después de Chile, declarando la guerra a España el 13 de Diciembre de 1865. Al conflicto se sumaron también Ecuador y Bolivia, que declararon la guerra a España en Enero y Marzo de 1866 respectivamente, aunque en la práctica no participaron activamente en el conflicto.
  2. 2. La guerra fue fundamentalmente marítima, siendo los principales combates navales el de Papudo, donde el 26 de Noviembre de 1864 la Corbeta Esmeralda –que 15 años después comandaría Arturo Prat–, capturó a la goleta española Covadonga; el Combate naval de Abtao, el Bombardeo de Valparaíso, y el Combate del Callao. Por Perú, participaron en el conflicto la fragata Independencia y el acorazado Huáscar. Así, los cuatro buques que posteriormente se enfrentarían en Iquique el 21 de Mayo de 1879, en esta “Primera Guerra del Pacífico” actuaron como aliados. Las hostilidades terminaron con el triunfo de los aliados Sur Americanos con el retiro de la flota española en 1866, -aunque para España se trató de una “operación de castigo” y no una invasión- y se firmó un armisticio en 1871. Esta “Primera Guerra del Pacífico”, sirvió para consolidar la independencia del Perú y destacó la importancia geoestratégica del puerto de El Callao, en Lima. Por su parte, Chile sufrió una fuerte crisis económica producto de la pérdida de casi toda su flota mercante, y perdió la hegemonía comercial que hasta ese momento había tenido en el océano Pacífico, producto del Bombardeo de Valparaíso. Paralelamente, comenzó a rearmarse, lo que fue decisivo para su posterior triunfo en la (Segunda) “Guerra del Pacífico”. En los mismos años en que Chile, Perú, Bolivia y Ecuador luchaban contra España, Argentina, Brasil y Uruguay se enfrentaron con Paraguay en la “Guerra de la Triple Alianza”, que se inició en 1864 y terminó en 1870 con la absoluta derrota de Paraguay, que sufrió una catástrofe demográfica, perdiendo del 50% al 85% de su población, y probablemente más del 90% de su población masculina adulta, hecho que se refleja hasta hoy, con una población que actualmente no supera los 7 millones de habitantes. Además, Paraguay perdió la mayor parte de los territorios que tenía en disputa con Brasil, que a partir de esta guerra se transformó en el verdadero Eje Geopolítico y primera Potencia del continente, imponiendo sus términos pese a la oposición argentina. Sin embargo, Brasil quedó enormemente endeudado con Inglaterra y algunos historiadores fijan aquí el inicio de la Deuda Externa brasileña. Argentina por su parte, obtuvo la posesión definitiva del Chaco Central, la actual parte oriental de la Provincia de Formosa y consolidó a Buenos Aires como capital y eje geopolítico del país. Su economía también resultó fuertemente afectada, y sólo se recuperó 10 años después con la masiva llegada de inmigrantes europeos que la convirtieron en la segunda Potencia regional de Sur América en esa época. Finalmente, Uruguay no obtuvo territorios, pero durante el conflicto consolidó la importancia comercial y estratégica de Montevideo y su puerto, que funcionó como centro de aprovisionamiento de las fuerzas aliadas. No obstante, el final de la guerra provocó una aguda crisis económica en Uruguay, que quedó fuertemente endeudado, entrando en un ciclo de revoluciones, guerras civiles y golpes de estado que se proyectaron hasta 1904. Durante este conflicto, Paraguay recibió “apoyo moral” de Colombia y Perú, que intervinieron para que no se convirtiera en una “provincia brasileña”, aunque lo fue de facto durante la ocupación brasileña
  3. 3. que perduró hasta 1876. De igual modo, fue Colombia a través de su canciller, quien presentó un decreto para mantener y respetar la soberanía paraguaya –aprobado de forma unánime–. Finalmente, el Presidente de Estados Unidos, Rutherford Birchard Hayes, promulgó el 12 de Noviembre de 1878 el llamado “Laudo Hayes”, por el cual Paraguay retuvo el territorio de El Chaco entre los ríos Pilcomayo y Verde, y la Villa Occidental, que fue rebautizada Villa Hayes, en honor al mandatario. Frente a esto, Bolivia envió un memorándum al presidente Norteamericano, manifestando que tenía derechos anteriores sobre los territorios que abarcaba el Laudo. De hecho, cartas secretas intercambiadas el mismo día de la formación de la “Triple Alianza”, habían establecido que se respetarían los intereses bolivianos. El protocolo firmado por Argentina y Bolivia el 27 de febrero de 1869 reiteró esa salvedad en favor de los derechos que Bolivia alegaba, y el 3 de febrero de 1876 fue firmado otro protocolo, entre Argentina, Brasil y Paraguay, que reiteró la cláusula de salvedad de los derechos de Bolivia. No obstante, luego del fallo de Hayes Bolivia siguió reclamando la región entre los ríos Paraguay y Bermejo, hasta 1889, que fijó el límite en los ríos Bermejo y Grande de Tarija, siguiendo el paralelo 22°S hasta el río Pilcomayo continuando por este río. El límite argentino-paraguayo sobre el mismo río se fijó sólo en 1945. Por su parte, Argentina renunció a su reclamación sobre Tarija y Chichas, a cambio de que Bolivia le cediera un territorio que para entonces ya había perdido: la Puna de Atacama que, después de la (Segunda) “Guerra del Pacífico”, había sido anexada por Chile. Aun así, Bolivia mantuvo sus reclamaciones sobre la región del Chaco al norte del río Pilcomayo, lo que en 1932 desencadenaría “La Guerra del Chaco”, que terminó perdiendo frente a Paraguay, que estableció su soberanía sobre la mayor parte del Chaco Boreal. Es en este escenario geopolítico regional entonces, definido por los resultados de la “Guerra de la Triple Alianza”, donde se desarrollará la (segunda) “Guerra del Pacífico”. Los motivos usuales que los historiadores han dado a este conflicto van desde la existencia de un “Tratado Secreto” –el “Tratado de Alianza Defensiva” de 1873-, entre Perú y Bolivia, al que Argentina estuvo a punto de sumarse; el monopolio peruano del Salitre, amenazado por el tratado de Límites entre Bolivia y Chile de 1874, que eximía de impuestos a las compañías chilenas; la difícil situación económica de Perú y Bolivia; el interés de capitalistas europeos –en general–, e ingleses como Robert Harvey y John Thomas North –en particular–, en el negocio salitrero; las supuestas “pretensiones territoriales” de Chile; y en definitiva, la ocupación chilena de Antofagasta –entonces territorio boliviano–, el 14 de Febrero de 1879, para impedir el remate de las Salitreras chilenas, que fue el “casus foederis” (“motivo de la alianza”) determinante para que: “La República del Perú declare que ha llegado el casus foederis conforme al tratado de 6 de febrero de 1873 celebrado con Bolivia; debiendo en consecuencia, hacerse efectiva la alianza en todas y cada una de sus estipulaciones”.
  4. 4. Sin embargo, todos esos hechos –amplia y comúnmente señalados-, no constituyen la causa basal, esto es, geopolítica, de ese conflicto. Esa causa casi nunca es mencionada. La causa fundamental, esto es, geopolítica, de la (segunda) “Guerra del Pacífico”, se encuentra en la lucha por la hegemonía de la cuenca del Pacífico Sur, entre Perú y Chile. Esta lucha por la hegemonía se había establecido mucho antes de las guerras ya mencionadas, y puede rastrearse su inicio en la “Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana” de 1836 a 1839. Ese conflicto comenzó con una guerra civil en Perú, motivada por el golpe de estado de Felipe Santiago Salaberry, que depuso al presidente electo Luis Obregoso, el cual llamó en su apoyo al presidente de Bolivia Andrés de Santa Cruz, que invadió Perú, derrotó a Salaberry, repuso a Obregoso en el poder, y finalmente promulgó la Confederación Perú-Boliviana el 9 de Mayo de 1837. Una vez promulgada, la Confederación Perú-Boliviana se enfrentó con la Confederación Argentina en una serie de combates menores y sin resultados relevantes. Sin embargo, el conflicto principal se produjo con Chile, gobernado nominalmente por el Presidente Joaquín Prieto, y en la práctica por el Ministro del Interior Diego Portales Palazuelos. Fue en ese gobierno que Chile creó su Marina Mercante, y transformó a Valparaíso en el puerto más importante del Pacífico en Sur América. Portales indicó a Prieto la necesidad de terminar con la Confederación Perú-Boliviana, haciendo notar la lucha por la hegemonía comercial que se estaba dando entre Valparaíso y El Callao, así como la influencia política que Andrés de Santa Cruz podía ejercer en el continente, que ponía en riesgo la propia existencia de Chile. Al respecto, el Ministro Portales escribió con rigurosa objetividad geopolítica: “(...) La posición de Chile frente a la Confederación Perú Boliviana es insostenible. No puede ser tolerada ni por el pueblo ni por el Gobierno porque ello equivale a su suicidio. No podemos mirar sin inquietud y la mayor alarma, la existencia de dos pueblos, y que, a la larga, por la comunidad de origen, lengua, hábitos, religión, ideas, costumbres, formarán, como es natural, un solo núcleo. Unidos estos dos Estados, aún cuando no más sea que momentáneamente, serán siempre más que Chile en todo orden de cuestiones y circunstancias(...) La confederación debe desaparecer para siempre jamás del escenario de América por su extensión geográfica; por su mayor población blanca; por las riquezas conjuntas del Perú y Bolivia, apenas explotadas ahora; por el dominio que la nueva organización trataría de ejercer en el Pacífico arrebatándonoslo; por el mayor número también de gente ilustrada de la raza blanca, muy vinculadas a las familias de influjo de España que se encuentran en Lima; por la mayor inteligencia de sus hombres públicos, si bien de menos carácter que los chilenos; por todas estas razones, la Confederación ahogaría a Chile ante de muy poco(...) Las fuerzas navales deben operar antes que las militares, dando golpes decisivos. Debemos dominar para siempre en el Pacífico: ésta debe ser su máxima ahora, y ojalá fuera la de Chile para siempre (...)”. Carta de Diego Portales a Blanco Encalada, 10 de setiembre de 1836
  5. 5. Considerando estas razones, así como la negativa de Santa Cruz a separar Bolivia de Perú exigida por Chile, el Congreso chileno declaró la guerra a la Confederación el 28 de Septiembre de 1836, contando con el apoyo de peruanos independentistas quienes se comprometieron a pagar el servicio prestado por el ejército chileno en las campañas restauradoras. Sin embargo, se produjo un motín en Quillota, encabezado por el coronel José Antonio Vidaurre –al que el propio Ministro del Interior había confiado el mando del batallón Maipú–, el cual mediante una estratagema capturó, y posteriormente ordenó el asesinato de Diego Portales. En efecto, Vidaurre había entrado en contacto con quienes conspiraban contra el gobierno de Prieto, y había planificado capturar la escuadra chilena huyendo con ella a Perú para ponerla al servicio de Santa Cruz si el resto del ejército no se le unía. Finalmente, los sublevados fueron derrotados por Manuel Blanco Encalada, y los oficiales fueron ejecutados. En el centro de la Plaza de Armas de Quillota se expuso la cabeza del coronel Vidaurre, y en el lugar donde fue ultimado Portales, se depositó el brazo de su asesino, el hijastro de Vidaurre, Santiago Florín. Tras la muerte de Portales, el gobierno de Chile concentró todas sus fuerzas en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, decisión que tuvo amplio apoyo popular por considerarse que existió intervención de Andrés de Santa Cruz en la conspiración contra el ministro. La Confederación fue derrotada y disuelta después la batalla de Yungay, el 20 de Enero de 1839. La derrota significó la desintegración de la Confederación y el exilio de Santa Cruz en Guayaquil, Ecuador. No obstante, en Perú el presidente Agustín Gamarra prosiguió con su proyecto de unificación con Bolivia, y es así se dio inicio a la Guerra peruano-boliviana de 1841 a 1842 que citamos al comienzo, y que terminó con la muerte del propio Gamarra en la batalla de Ingaví, en Bolivia. De este modo, la (segunda) “Guerra del Pacífico”, fue entonces, la consecuencia natural de la aún no resuelta lucha entre Chile y Perú por el control hegemónico del Pacífico, que se había iniciado 43 años antes con la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, y cuyos efectos geopolíticos se evidenciaron en todos los conflictos posteriores que hemos mencionado. Adicionalmente, la historia reseñada demuestra que todo interés territorial, justificado o no, legítimo o no; toda frontera indefinida, no demarcada o sujeta a interpretación, y en general, toda situación no resuelta a cabalidad entre dos países, es suficiente para generar crisis periódicas y escalar a conflicto de acuerdo al contexto particular de cada época. De acuerdo a lo relatado entonces, el proceso geopolítico fundamental que se desarrolló en América del Sur durante el Siglo XIX, tuvo dos ejes principales: 1) El conflicto indirecto por la hegemonía del Atlántico Sur entre Brasil y Argentina, cuyo resultado fue la eliminación de Paraguay como tercer beligerante y su incorporación de facto como estado satélite de Brasil; la anulación de Uruguay como potencial beligerante, y 2) El conflicto entre Perú y Chile por la hegemonía del Pacífico Sur, cuyo resultado fue la eliminación de Bolivia como tercer actor; la ampliación territorial de Argentina hasta la Patagonia oriental a expensas de Chile; la ocupación por Ecuador de la antigua provincia de Quijos de Perú; y la ampliación territorial de Chile hasta Arica a expensas de Perú y Bolivia.
  6. 6. 2.- La Causa Geopolítica actual Los dos ejes del proceso geopolítico histórico que hemos resumido sintéticamente, se proyectaron durante todo el Siglo XX en América del Sur, determinando conflictos -abiertos o latentes- algunos de los cuales aún subsisten. El triunfo de Chile en la (segunda) Guerra del Pacífico, y el control hegemónico del Pacífico Sur desde Valparaíso, fue relevante desde el punto de vista geopolítico sólo hasta 1914, cuando la inauguración del Canal de Panamá restó toda importancia a la navegación y el comercio austral, que había sido el principal estímulo del conflicto con Perú y Bolivia durante el Siglo XIX. Bolivia a su vez, intentó mediante la Guerra del Chaco entre 1932 y 1935, consolidar militarmente su expansión hacia los territorios Paraguayos que había venido demandando durante casi 70 años, desde la Guerra de la Triple Alianza. El resultado de ese conflicto fue que tres cuartas partes del Chaco Boreal quedaron bajo soberanía Paraguaya, y Bolivia recibió una zona a orillas del Río Paraguay, donde actualmente se encuentra Puerto Busch. El conflicto fue superado sólo en 2009 –hace apenas seis años–, con la firma en Buenos Aires del “Acuerdo definitivo de Límites territoriales del Chaco Boreal”, por los presidentes Evo Morales de Bolivia, y Fernando Lugo de Paraguay. Por su parte, Perú consolidó su frontera Norte, que había estado en disputa con Ecuador desde las guerras de independencia, cuando Simón Bolívar reclamó como territorios de la “Gran Colombia” –el antecedente inmediato de Ecuador-, las provincias peruanas de Tumbes, Jaén (Cajamarca) y Maynas, los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas. Así, en 1941 se inició la primera Guerra peruano-ecuatoriana, también llamada “Guerra del ‘41”. Durante ese conflicto, Perú ocupó militarmente los cantones ecuatorianos de El Oro y Puerto de Bolívar, en la costa de Ecuador, bloqueando marítimamente Guayaquil, el principal puerto comercial y base naval de Ecuador. En la sierra ocupó una parte de la provincia de Loja y Zamora Chinchipe, y en la Selva, las fuerzas armadas peruanas ocuparon Sucumbíos, Napo y Pastaza, en la antigua gobernación de Quijos, que a partir de 1879, Ecuador había ocupado mientras Perú enfrentaba a Chile en la (segunda) “Guerra del Pacífico”. Al perder la “Guerra del ‘41”, Ecuador firmó en 1942 el “Protocolo de Río de Janeiro”, renunciando a una salida soberana al Río Amazonas. Por su parte, Perú desocupó la provincia ecuatoriana de “El Oro”. Sin embargo, la frontera definitiva entre ambos países no logró establecerse por completo, quedando sin demarcar 78 km. de límites, que durante los siguientes 50 años originaron diversas crisis diplomáticas y conflictos de baja intensidad entre ambos países. El descubrimiento de Petróleo en Ecuador en 1970 le permitió adquirir material bélico moderno, que sería utilizado contra Perú en 1981 durante el “Conflicto de Paquisha”, y finalmente en la “Guerra del Cenepa”, en 1995.
  7. 7. El conflicto fronterizo entre Perú y Ecuador fue finalmente superado por un Acuerdo de Paz definitivo, firmado en Brasilia en 1998. Según el geógrafo Jean Paul Deler: “Existe una notable concordancia entre el trazado de la frontera de 1942 y los límites orientales de una inmensa concesión otorgada en 1937 a una filial de la Royal Dutch Shell por el gobierno ecuatoriano, en detrimento de una filial de la Standard Oil of New Jersey”, por lo cual el estímulo encubierto de este conflicto, habrían sido los intereses de dos compañías petroleras, una inglesa y otra norteamericana. De hecho, tras la “Guerra del ‘41”, Perú entregó la concesión de las zonas ocupadas por sus tropas en el conflicto, a las compañías norteamericanas, en la misma área donde actualmente se encuentra el trazado de la frontera. Adicionalmente, el año 2011 –coincidiendo con el conflicto judicial por la demanda de Perú contra Chile en la Corte de la Haya-, Perú y Ecuador formalizaron el límite marítimo que sigue el paralelo geográfico entre ambas naciones, mismo principio que fue impugnado por Perú en el caso de Chile ante la corte internacional. De este modo, en 2014, la corte de la Haya adjudicó al Perú un área marítima total de un poco más de 50 mil kilómetros cuadrados que pertenecían a Chile –el equivalente terrestre a la superficie de Costa Rica–, que pasará a formar parte de la zona marítima peruana cuando dicho país cumpla todas las exigencia que impuso la Corte. En ese mismo fallo, la Corte indicó que no estaba llamada a tomar una posición sobre el área comprendida entre el llamado “Punto Concordia” donde empieza la frontera geográfica entre Chile y Perú, y el Parelelo Geográfico, generándose un triángulo terrestre de 37.610 m2 , que Perú ha reclamado como parte de su territorio, y que Chile entiende como propio. El recién pasado 7 de Noviembre, Perú promulgó una Ley interna que crea un nuevo distrito administrativo –denominado “La Yarada-Los Palos”, que comprende en su territorio el mencionado “triángulo terrestre”. Chile Por su parte, en 2013 Bolivia realizó una presentación propia ante la Corte de la Haya, demandando a Chile una negociación de una salida soberana al mar. En 2014 Chile presentó una excepción preliminar, para impugnar la competencia de la Corte, que el 24 de Septiembre de 2015 fue rechazada por la corte, concluyendo en el punto 34 que “el objeto de la controversia es si Chile tiene la obligación de negociar de buena fe el acceso soberano de Bolivia al Océano Pacífico", agregando en el punto 50 que el tema en disputa es si Chile ha contraído una obligación de negociar una salida al mar a Bolivia, y si ésta obligación existiera, si Chile no la ha cumplido. Frente a estos hechos recientes, cabe preguntarse cuál es el estímulo tras el conflicto –hasta ahora judicial y diplomático–, que tanto Perú como Bolivia han llevado ante la Corte de la Haya, y por ende, cuál será la causa geopolítica de una posible “Tercera Guerra del Pacífico”, entre los tres países. Y la respuesta a esa pregunta como siempre, se encuentra velada –hasta ahora–, por explicaciones superficiales y contingentes, que no dan cuenta de las causas del proceso principal que se está desarrollando.
  8. 8. Así como en el Siglo XIX, la causa del conflicto hegemónico entre Perú y Chile fue el dominio del Pacífico Sur, y estuvo estimulada por las rutas navieras que pasaban por el Estrecho de Magallanes rumbo a California, en la actualidad la causa fundamental es la misma, con la diferencia de que ahora el estímulo de conflicto es la llamada “Integración Asia-Pacífico”. La semana pasada, los líderes de varias naciones del Asia-Pacífico se reunieron en Phonm Penh, Camboya, para establecer las bases de un acuerdo comercial que agruparía a 16 países, que de ser completadas, conformarán uno de los acuerdos comerciales más grandes del mundo. China, Japón y Corea del Sur, por su parte, también están promoviendo un acuerdo trilateral. De este modo, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés), que incluye a Brunei, Burma, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam, se sumaron a sus pares de Australia, China, India, Japón, Nueva Zelandia y Corea del Sur, anunciando que el próximo año se iniciarán las negociaciones para una Asociación Económica Regional Integral (AERI). Dicho acuerdo también incluye a los Estados Unidos, Canadá, México, Malasia Perú... y Chile. Señalado lo anterior, es evidente que lo que se encuentra en disputa entre los dos últimos, es qué país se transformará efectiva –y hegemónicamente–, en la “Puerta y el Puerto de América del Sur para el Asia Pacífico”. Por su parte, Bolivia comprende que en esta etapa del proceso, es crítico lograr algún tipo de salida soberana al mar, que le otorgue su propio espacio de poder en las negociaciones –y los enormes negocios-, que la “integración Asia-Pacífico” está generando y generará en el futuro. A nivel interno, Brasil está negociando tanto con Bolivia como con Perú las rutas de tránsito de sus productos hacia el Pacífico, y considera una salida por Chile como segunda alternativa, lo que ha determinado el fin de la tradicional “alianza de facto”, entre la primera Potencia Regional y nuestro país. Ya solucionados sus conflictos con Perú, Ecuador deberá buscar incorporarse al proceso de algún modo, y claramente sus pretensiones dependen de la anuencia del primero. De allí entonces que también en este caso, la tradicional “alianza de facto” entre Chile y Ecuador, haya terminado precisamente el 2011 con la formalización del límite marítimo siguiendo el paralelo entre ese país y Perú. La posición de Argentina frente a este giro geopolítico es similar a la de Bolivia. Si bien aparentemente tiene acceso ilimitado al Pacífico vía Chile, la solución de los temas limítrofes pendientes en la zona sur – particularmente en Campo de Hielo Sur-, pasa por la demarcación del “Acuerdo entre la República Argentina y la República de Chile para precisar el recorrido del límite desde Monte Fitz Roy hasta el cerro Daudet”. De acuerdo a las pretensiones argentinas, ese trazado podría –eventualmente– proporcionarle un acceso al Pacífico en esa zona, aunque fuese de manera meramente simbólica, lo que constituye suficiente causa para la generación de un conflicto a partir de allí.
  9. 9. Finalmente, el escenario geopolítico local, se ve a su vez determinado por el escenario geopolítico internacional, con el giro estratégico hacia el Océano Pacífico que reemplazará al Atlántico como principal área de desarrollo –y por ende de conflicto-, durante este siglo. Dado este escenario, la actual situación de Chile es absolutamente similar a la que determinó su ingreso en la (segunda) “Guerra del Pacífico”. Chile se encuentra solo, políticamente aislado, diplomáticamente superado y geopolíticamente constreñido por los intereses en juego, tanto a nivel local como internacional. Perú está decidido a obtener la hegemonía sobre el Pacífico durante el presente siglo. Ecuador es hoy su aliado. Brasil apuesta por Perú. Bolivia está decidida a obtener una salida soberana al mar por territorio chileno y Argentina mantiene abierto el flanco de conflicto potencial en la zona Sur. Dicho lo anterior, el casus belli se vuelve irrelevante. Será una mera excusa, como el “triángulo terrestre”. La “Tercera Guerra del Pacífico” se rendirá este siglo. Sólo falta saber cuándo comenzará… 1 También llamada “Guerra hispano-sudamericana” y –en Chile y Perú–, “Guerra contra España”. Otros consideran que la “Primera Guerra del Pacífico”, fue la “Guerra contra la Confederación Perú Boliviana” de 1837 a 1839. Fotografía de Portada: Desfile de Fuerzas Especiales de Perú.

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