CUENTO DE NAVIDAD
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<ul><li>Mi papá Manuel, no vivía con nosotros; trabajaba en la montaña, pero cuando llegaba nos traía frutas, café y algun...
Faltando días para la Navidad, era de ver cómo el capitán llegaba a su casa con cajas de regalos y doña Martha al vernos a...
<ul><li>Sucedió que, en cierta Navidad, sabiendo que mi papá ya no vendría, esperábamos llenos de tristeza la llegada de P...
<ul><li>Mi linda madrecita, sin recursos, se las ingenió para  hacernos pasar una alegre nochebuena con una chocolatada  q...
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Cuento de navidad

  1. 1. CUENTO DE NAVIDAD
  2. 2. <ul><li>La entrada a la quinta era larga y oscura como un túnel. En el día pasábamos corriendo y de noche, en grupo, </li></ul><ul><li>En la primera casa vivía el capitán Vélez, amable con los chicos. Sus dos hijos casi no salían al corredor porque doña Martha, la mamá, les prohibía. Nosotros éramos los pobres, ellos, los ricos porque tenían de todo y juguetes no les faltaba. </li></ul>
  3. 3. <ul><li>Mi papá Manuel, no vivía con nosotros; trabajaba en la montaña, pero cuando llegaba nos traía frutas, café y algunos regalitos que nos emocionaba y lo compartíamos con los vecinitos de la quinta. </li></ul>
  4. 4. Faltando días para la Navidad, era de ver cómo el capitán llegaba a su casa con cajas de regalos y doña Martha al vernos asomar ponía mala cara. Éramos los pobres. Mi papá, los primeros años, nos traía pelotas y muñecas esas de cartón que con el agua se deshacían. Después se olvidó. Eso sí, nunca dejábamos de armar el Belén con musgos y líquens de los cerros y champa de la orilla del río.
  5. 5. <ul><li>Sucedió que, en cierta Navidad, sabiendo que mi papá ya no vendría, esperábamos llenos de tristeza la llegada de Papá Noel, ese que veíamos en la revista Life tomando su coca cola y que según mi abuelo gigantón, trae regalos a los niños. Mi mamá no nos decía la verdad para no entristecernos más, imagino. El veinticuatro, los hijos del capitán ya estaban estrenando sus patinetas nuevecitas, retozando por el callejón oscuro de la entrada. Oh, que desolación sentí al ver a mis hermanitos con los deditos metidos en la boca, esperando al Papá Noel que al parecer se había pasado por los techos con su bolsón de regalos a las casas vecinas. </li></ul>
  6. 6. <ul><li>Mi linda madrecita, sin recursos, se las ingenió para hacernos pasar una alegre nochebuena con una chocolatada que compartimos como siempre con los chicos que vivían al fondo. A las diez nos fuimos a la cama. Sabíamos que esta Navidad la pasaríamos sin regalos. Al amanecer del veinticinco mi mamá entró presurosa al cuarto y nos despertó. — ¡Chicos, hay una sorpresa, vístanse rápido! Saltamos de la cama, cruzamos el comedor y vimos la mesa llena de dulces y biscochos—¿Vino Papa Noel?—, me pregunté y no hubo tiempo para detenernos porque en la sala había algo ¡Oh sorpresa!: ¡Una bicicleta!, ¡un triciclo!, ¡un auto a pedales!, ¡Todo para nosotros!, ¡Eramos los nuevos ricos del barrio! Ahí estaba nuestro regalo de navidad que nunca tuvimos . </li></ul>
  7. 7. <ul><li>No esperamos desayunar para estrenar nuestros juguetes.Doña Martha salió al oír tanta bulla en la quinta y casi se cae al vernos retozar con nuestros regalazos como sólo se ve en las láminas de Life y Selecciones, revistas que compraba mi papá donde Linorio; faltaba solamente un fotógrafo para eternizar nuestra felicidad. A mi papá no lo vimos entrar como otras veces de vagos recuerdos. Mamá nos dijo: Llegó de madrugada, dijo que ayer viajó de Chanchamayo a Lima, a comprarles los juguetes y los dejó aquí; con la misma se volvió a la montaña. Para nuestra inocencia, fue Papá Noel que nos vio lagrimear el veinticuatro y se fue por los techos a traernos los mejores juguetes, después nunca volvió. </li></ul><ul><li>Por: RODOLFO SIERRA AMARO </li></ul><ul><li>Autor de la novela ¿QUIEN PERSIGUE A ANTERO? </li></ul><ul><li>y el libro CUENTOS CIERTOS </li></ul>

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