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La arana y_la_tortuga
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La arana y_la_tortuga La arana y_la_tortuga Document Transcript

  • Una araña estaba sentada afuera de su cabaña comiendo un plato de papasasadas. "Una piña jugosa me ayudaría a pasar estas papas", dijo la araña. Sedio unas palmaditas en su panza rechoncha, eructó y agregó: "Tengo tantahambre que hasta me comería un limón agrio."Todos los animales de la tribu Ashanti sabían del enorme apetito de la araña. Laaraña siempre era muy amigable con ellos, pero, a veces, podía ser una glotona.Lo que más odiaba era compartir su comida.En ese momento, la araña se moría de ganas de comer algo más. Suspensamientos sobre comida se interrumpieron al ver a una tortuga que caminabalentamente por el sendero de polvo que estaba frente a su cabaña. La arañanunca había visto a la tortuga antes y por eso sentía ansias de hablar conalguien nuevo."Bienvenida forastera", gritó la araña. "¿Qué haces por aquí?"."Estoy de camino al sur, voy a visitar a mi primo", respondió la tortuga. La tortugahabía salido de su casa muy temprano esa mañana y había estado caminandopor muchas horas.La araña hambrienta yla tortuga
  • La araña podía ver que la tortuga estaba cansada. Ella sabía que debía invitar ala tortuga a quedarse esa noche y que debía compartir su comida con ella. Esosería lo más cortés, pero su panza le estaba rogando que no lo hiciera. La arañano quería tener que compartir su comida, pero se dio cuenta de que si no leofrecía a la viajera algún refrigerio, los otros animales se molestarían con ella.En Ashanti, darle la espalda a un viajero era una de las peores cosas que unopodía hacer. Sería una vergüenza para su tribu que ella desobedeciera sucostumbre de hospitalidad y dejara que la tortuga continuara su camino sin unainvitación.Antes de cambiar de idea, la araña invitó rápidamente a la tortuga a cenar: "Noquiero ser descortés u ofenderte, claro que no, pero al paso que vas no llegarása la casa de tu primo a tiempo para el desayuno, menos aún para la cena.¿Quieres acompañarme a comer? ¿Qué te parece un delicioso guiso depescado?”La tortuga miró hacia abajo, vio sus pies hinchados y dijo: "Bueno, es cierto quetodavía me queda un largo trecho por recorrer. Gracias, araña. ¡Quégeneroso de tu parte!""No es ninguna molestia," dijo la araña. "Me gusta mucho tener invitados. Veoque tus pies están polvorientos por el largo viaje y deben dolerte. ¿Por qué novas y los mojas en el río? El río está pasando la curva de la pista. Mientras tú terefrescas, yo prepararé la cena.""Suena estupendo," dijo encantada la tortuga. El agua fría se sentiría bien ensus pies exhaustos. Además, ella estaba avergonzada de que sus piesestuvieran tan sucios.Imagen:Dibujo de la tortuga con los pies hinchados mientras la araña cocina.Descripción:La figura muestra a la tortuga y a la araña; se ve un río a la distancia. Los pies de la tortuga están rojos ehinchados. La araña está revolviendo lacomida en su olla.El río estaba más lejos de loque esperaba la tortuga.Cuando sumergió sus pies en
  • el agua fría que fluía, creyó oír el sonido de las papas al freírse en aceitecaliente. ¡Se sentía maravilloso! Sin embargo, la tortuga pronto recordó queestaba muerta de hambre y se apuró por el sendero hacia la casa de la araña.Cuanto más pensaba la tortuga en la cena más hambre tenía, y cuanto máshambre tenía, más rápido iba. Pero el camino estaba lleno de polvo, ylos pies de la tortuga levantaron grandes nubes de polvo. El polvo se pegó ensus pies y piernas mojados y cuando llegó a la casa de la araña parecía que lahabían remojado en chocolate.La araña estaba inclinada sobre una olla muy grande de espaldas a latortuga. "¡Aaah! Aquellos pasos que oigo se mueven más lento que la melaza.Debe ser mi amiga la tortuga. ¡Llegas justo a tiempo!", gritó la araña mientras sevolteaba a saludar a su invitada. Cuando la araña vio a la tortuga, dio un gransalto. "¿De veras eres tú, querida tortuga? ¡Parece que te hubieras ido a nadar aun charco de barro! La comida está lista, pero creo que tendrás que lavarte denuevo antes de que comamos."La tortuga estaba más cansada que nunca y lehubiera encantado sentarse y comer el deliciosoguiso, que olía tan bien… Pero, debido ala generosa hospitalidad de la araña, no queríaser descortés, así que se volteóy regresó caminando lenta y cansada hacia elsendero y el río. ¡No fue fácil! ¡La comida olía tanbien! La tortuga trató de respirar por la boca para no oler la comida, pero,igual su estómago estuvo haciendo ruidos y refunfuñando todo el camino.La tortuga también hizo ruidos y refunfuñó (cuando tenía hambre podía ponersemuy gruñona).Fuente: http://leo.pucp.edu.pe/cuentos