Del otro lado del río Cuento literario de Fabián Vallet
Quiero que se anexe al corazón <ul><li>Del otro lado del río el cielo se despoja poco a poco de su manto de estrellas, dej...
<ul><li>Del otro lado del río ha empezado el deshielo, los campos verdes se llenan de camachuí y escarabajos que emergen d...
Cada minuto que he vivido sólo pasión he recibido. Y todo lo que yo te he dado de nada me he arrepentido.  Y tanta histori...
Un poco de historia <ul><li>Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que...
Antes de irme a la cama a descansar, me concentré con  un sueño bello, precioso y geográfico, enseñándome y aprendiendo, l...
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Del otro lado del río

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  • Mi primer cuento, propias historias de vida narradas en distintos tiempos. Unico fin, transportar al lector a una forma de vida distinta a la cotidiana ciudad, super desestresado y tambien solitario...!
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Del otro lado del río

  1. 1. Del otro lado del río Cuento literario de Fabián Vallet
  2. 2. Quiero que se anexe al corazón <ul><li>Del otro lado del río el cielo se despoja poco a poco de su manto de estrellas, dejando entrever sus cobijas negras, rojas, amarillas y azules, mientras los perros ladran al amanecer y el hurón regresa a su madriguera. Hace frío y por un instante pareciera que sólo el río está dispuesto a proseguir su incansable marcha, pero a lo lejos se puede escuchar el paso de las chatas de carga sobre la trémula onda incesante del remanso, y un poco más cerca retumba el golpe y el soplado cansino de un motor que no cesa de luchar contra su enemigo el pasto. </li></ul><ul><li>Del otro lado del río se despierta el sol de un nuevo día. Los árboles yacen erguidos y rodeados de luz, mientras que en sus copas los zorzales hacen a un lado la pereza y le dan los “buenos días” a la vida. El terreno está cubierto de agua nieve, y los magueyes sudan gotas de cristal que parecen detener el tiempo en un suspiro…y luego mueren. </li></ul><ul><li>Del otro lado del río la silueta de una mujer deambula con ligereza sobre las filosas pajabravas del campo. Tras de ella va su fiel compañero, saltando feliz y apenas tocando el rocío con sus almohadillas, y por delante el viento que flamea su pelo largo, negro e infinito, agitando por igual a las rugosas ramas, como a su blanco, viejo y ajado vestido. </li></ul><ul><li>Del otro lado del río el biguá ya ha emprendido el vuelo y se alza como un dios sobre las cabezas, copas y cimas, dejando a sus pies el cuerpo decapitado de un pez que se seca sobre un nopal rebosante de tunas. </li></ul><ul><li>Del otro lado del río la dama de blanco sigue su camino por la ribera, a la cabeza de un rebaño de almas que la sigue como un barco al faro, como la noche al día, y como la muerte a la vida. </li></ul>
  3. 3. <ul><li>Del otro lado del río ha empezado el deshielo, los campos verdes se llenan de camachuí y escarabajos que emergen de la tierra, mientras que aquí es el frío el que hace crujir por igual a la madera dura como a los huesos. Un sin fin de aves danzan en un cielo cada vez más claro y brillante, mientras que aquí se queda la desesperanza eterna de los grises y el silencio permanente. </li></ul><ul><li>Del otro lado del río florece la vida como lo ha hecho por siempre, mientras que de este lado, entre susurros, lamentos, árboles sin nombre, corazones olvidados y jarrones vacíos, los isleños esperamos que la dama de blanco nos guíe con su luz hacia el otro lado. </li></ul>Como río que se escapa sin volver Aunque el campo todavía tenga sed Bandido que se lleva todo lo mejor Como abeja que aunque pique deja miel Como luna que se esconde al anochecer Pescador que trae risas y dolor Como nube que se aleja sin voltear A mirar las flores que regó al pasar Traficante de besos, el amor Me levanto como siempre La misma cama, el mismo dolor Y los platos sin lavar siguen allí Y otra historia hemos dejado Para siempre se ha quedado Hay tantos corazones oxidados Tus besos no han pasado en vano No me hace falta nada más Porque no hay nada que cambiar Que me sorprende cada día Con la frescura de su mirar Canoas balanceadas en el día desierto, desde las islas como puntos de pólen hacia la metálica masa de tierra nocturna. Diminutas estrellas sin nombre, perfumadas como manantiales secretos, rebosantes de plumas y corales, cuando los ojos oceánicos descubrieron la altura sombría de la costa del sauce, la escarpada torre de nieve, y los hombres de arcilla vieron bailar los estandartes húmedos y los ágiles hijos del padre río. La remota soledad marina, llegó la rama del azahar perdido, vino el viento de la magnolia imponente, la dulzura del acicate azul en las caderas, el beso de las islas sin secretos, puras como la miel desordenada, sonoras como sábanas del cielo. Torrente gris de espesas nubes que empañan de rocío el suelo.
  4. 4. Cada minuto que he vivido sólo pasión he recibido. Y todo lo que yo te he dado de nada me he arrepentido. Y tanta historia hemos dejado para siempre se ha quedado. Hay tantos muebles olvidados, como tus besos. Cuando se pierde un amor, en tu visión y en tu mente cambia todo. Todo pierde el sentido. El mundo se vuelve tu enemigo. Cuando se pierde un amor, todo en absoluto, absolutamente todo es un peligro. Cuando se pierde un amor, la lluvia moja tu alma, y esa nube nublada sigue tus pasos hasta perder la calma.  El cielo azul cambia a gris,  lo blanco a negro. Y en el río en vez de agua lo que hay es fuego. Por ese amor te pones débil y te tumba el viento. No hay palabras que consuelen tus sentimientos. Una película de amor es lo que vives, donde la víctima eres tú y te deprimes. Es un capítulo sin fin sin comerciales, y si muere el protagonista, muere de amargue. Cuando se pierde un amor las lágrimas caen de tus ojos con frecuencia. Tus pupilas te sirven de testigo que aún lloras por ella. Cuando se pierde un amor, el día de los enamorados te sientes rechazado.  No hay quien te quiera. Cuando se pierde un amor, las teclas del piano no suenan, hay guitarras sin cuerdas y un hombre sin venas. Verás el sol sin claridad, cambia la ciencia.  Cuando haya frío tendrás calor y viceversa. Aquellas fiestas ya no tienen emoción y en tu aniversario llorarás en un rincón. No habrá pintura ni color para tu arte, sólo un papel sin sentido, sin detalles y sólo tú comprenderás a ese pintor. Si no me entiendes, escucha tu corazón. Hay que tratar de mejorar siempre, sin dejarnos vencer por el miedo de aquellos que nunca han intentado lo que pretendemos. Especialmente pensado para quienes se plantean emprender algo nuevo. La paciencia ayuda a resolver los problemas en el momento más adecuado, aunque a veces nos obligue a soportar una gran presión. Las cosas no se consiguen esperando a que ocurran, sino facilitando activamente todo lo que pueda ayudar para que ocurran.
  5. 5. Un poco de historia <ul><li>Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el temor, la sabiduría, el amor, la angustia, la envidia, el odio...todos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la rutina hacía que el aburrimiento se quedara dormido, o el impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la constancia y la convivencia lograban aquietar el descontento. </li></ul><ul><li>Entré al monte como lo había hecho desde chico, oliendo sus perfumes, escuchando sus sonidos; familiares algunos, otros nuevos, pero siempre cautivantes. Amaba el monte. En ese momento recordé las historias que había escuchado contar desde mi más tierna infancia: aparecidos, animales fantásticos, la comadreja; e íntimamente, con una mezcla de emoción y temor lamenté no haberme encontrado nunca con alguno de esos fenómenos salvo en aquellas cálidas noches en que de repente despertaba bañado en transpiración y mi latido, como un potro al galope retumbándome en el pecho, y descubría con una nostálgica alegría que lo que había visto y sentido y vivido era solo un sueño y que se encontraba en el seguro refugio de mi cama. </li></ul><ul><li>De este lado del río el monte era grande y verde, las flores crecían llenas de colores, y los pájaros caminaban debajo de los árboles, saltaban en medio de los árboles y volaban arriba de los árboles. </li></ul><ul><li>Del otro lado del río el monte era grande y verde, las flores crecían llenas de colores. </li></ul><ul><li>De este lado del río vivían el carpincho y el tigre, el zorro y la comadreja, el quirquincho y mil animales más…de ese lado también vivía yo. </li></ul><ul><li>Y en el medio había una isla de arena finita y amarilla, con un naranjo grande grande. </li></ul><ul><li>Yo era el único dueño de dormir la siesta bajo aquel naranjo. </li></ul>
  6. 6. Antes de irme a la cama a descansar, me concentré con un sueño bello, precioso y geográfico, enseñándome y aprendiendo, la diversidad, de islas y ríos, de árboles, de costa, y sobretodo, la majestuosidad y grandiosidad ,de las aguas, y los colores del cielo. Parece...que dejaste , el sueño...mi sueño. Empiezo a recordar ,la primera vez que vi el río. Fue en Tigre...yo tenía apenas días de vida. Antes de llegar, una voz de lejos, se oyó... ¡Aquello, aquello que ves...ES EL RIO! Me pareció...percibir, tuve la sensación, de ver...como un monte de encinas, moviendo suavemente sus ramas, vestidas de azul. Ví , pensé...y callé. ¡Qué grandeza, qué maravilla!... Es el RIO! Yo con el sueño, dejado por ti, me atreví, a construir con el periódico del día, un barquito de débil papel....En él me puse a navegar. ¡Que maravilla! Yo en el barquito...en medio del remanso. Pensaba y soñaba, no lo sé. Olas besando mis ojos...gotas de miel en mi boca... y en el cuenco de mis manos, acurrucado, dormido...un trocito de barro. No vi islas, no vi orillas .!Sólo agua!. Cuando me acercaba...me desperté... Del cuenco de mis manos, se fue el agua a su manantial…Mis manos tocaron mi cara, parecía estar revestida de sol. La suavidad del día, su amanecer y su brisa. Es un sueño cumplido...Ver, contemplar y sumergirme en su inmensidad. Estar dichoso y feliz de ser parte del paraíso personificado delante de mis ojos, para poder admirarlo y guardar dentro de mi alma cada registro visual y cada pedacito de vida respirada… Este cuento es sólo para soñar, las narraciones cumplen ese fin…hacer viajar y sentir el alma. Gracias!

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