Iglesia Nivariense (Mayo 14)

2.080 visualizaciones

Publicado el

Revista de la Diócesis Nivariense (Tenerife) que en este mes de mayo publica un especial sobre la celebración de acción de gracias en Roma, por la canonización del Padre Anchieta. Asimismo, recoge la crónica de lo que supuso la apertura del Año Jubilar en la diócesis por el centenario y la reapertura de la Catedral, etc.

Publicado en: Meditación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
2.080
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
1.291
Acciones
Compartido
0
Descargas
2
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Iglesia Nivariense (Mayo 14)

  1. 1. IglesiaNivariense Diócesis de Tenerife Nº 140 Mayo 2014 1 € “LA ALEGRÍA DEL ENCUENTRO CON JESUCRISTO ES CONTAGIOSA”
  2. 2. JOSE MANUEL GARCÍA MATOS DEFENDIÓ SU TESIS DOCTORAL. El sacerdote diocesano José Manuel García Matos defendió su tesis doctoral en la facultad de filosofía de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. La misma lleva por título: "Deseo, lenguaje y libertad. La idea afirma- ble de Dios en Claude Bruaire". De esta forma la diócesis y el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias cuen- tan con un nuevo doctor. ENCUENTRO INSULAR DE JÓVENES EN LA PALMA. La Plaza de Santo Domingo aco- gió el Encuentro Insular de Pascua en La Palma. Los jóvenes pudieron disfrutar de música, talleres, una exhibición de skate, etc. Asimismo, se puso en escena la obra de teatro "De boca en boca", en el Circo de Marte. Alrededor de 800 jóvenes dis- frutaron de la misma en los dos pases que se ofrecieron. ARCIPRESTAZGOS Y PARROQUIAS ACUDEN A LA CATEDRAL POR EL JUBILEO . Distintos arciprestazgos y parroquias han comenzado a peregrinar a la Catedral con ocasión del Jubileo. Así ha sido el caso, por ejemplo, de los arciprestazgos de Isora, Granadilla y La Gomera. Cerca de 900 personas procedentes de estos arciprestazgos fueron recibidos a la puerta de la Catedral por el vicario general, Domingo Navarro, para poder luego orar ante la puerta de los peregrinos y la pila bautismal del templo. ENCUENTRO DE PASCUA EN EL ARCIPRESTAZGO DE LA OROTAVA. En el Colegio Salesianos La Orotava se celebró el II Encuentro de Pascua del arciprestazgo. Al llegar, los participantes se situaban en el mapa del arci- prestazgo y colocaban en el lugar de su parroquia, una foto del templo parroquial y un verbo que les identificase y que estuviese relacionado con la Palabra de Dios. Tras la oración inicial, se pasó al trabajo en grupo, con fragmen- tos de la Exhortación Pastoral Evangelii Gaudium, del papa Francisco. BODAS DE ORO Y PLATA SACERDOTALES. La Catedral acogió la “Misa Crismal" en la que se consagró el Crisma y se bendijeron los Óleos de los enfermos y de los cate- cúmenos. Asimismo, los sacerdotes renovaron sus pro- mesas sacerdotales. El prelado nivariense felicitó por sus bodas de oro sacerdotales a los presbíteros: Agustín Mendoza e Isidoro Rodríguez. Y a los que cumplen bodas de plata, a saber: Domingo Navarro, Luís Joaquín Gómez Jaubert, Marcos García y Mario Beato (osa).
  3. 3. La alegría de S. José de Anchieta es contagiosa IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE E n el Evangelio que acabamos de escuchar los discípulos no alcanzan a creer la ale- gría que tienen, porque no pueden creer a causa de esa alegría. Así dice el Evangelio. Miremos la escena: Jesús ha resucitado, los discípulos de Emaús han narrado su experiencia, Pedro también cuenta que lo vio, luego el mismo Señor se apa- rece en la sala y les dice: «Paz a ustedes». Varios sentimientos irrumpen en el corazón de los discípulos: miedo, sorpresa, duda y, por fin, alegría. Una alegría tan grande que por esta alegría «no alcanzaban a creer». Estaban atónitos, pasmados, y Jesús, casi esbozan- do una sonrisa, les pide algo de comer y comienza a explicarles, despacio, la Escritura, abriendo su entendimiento para que puedan comprenderla. Es el momento del estupor, del encuentro con Jesucristo, donde tanta alegría nos parece mentira; más aún, asumir el gozo y la alegría en ese momento nos resulta arriesgado y sentimos la tentación de refugiarnos en el escepticismo: «No es para tanto». Es más fácil creer en un fantasma que en Cristo vivo. Es más fácil ir a un nigro- mante que te adivine el futuro, que te tire las cartas, que fiarse de la esperanza de un Cristo triunfante, de un Cristo que venció la muerte. Es más fácil una idea, una imaginación, que la docilidad a ese Señor que surge de la muerte y ¡vaya a saber a qué cosas te invita! Ese proceso de relativizar tanto la fe que nos termina alejando del encuentro, alejando de la caricia de Dios. Es como si «destiláramos» la realidad del encuentro con Jesucristo en el alambique del miedo, en el alambique de la excesiva seguridad, del querer controlar nosotros mismos el encuentro. Los discípulos le tenían miedo a la alegría… Y nosotros también. La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos habla de un paralítico. Escuchamos solamente la segunda parte de esa historia, pero todos conocemos la trasformación de este hombre, lisiado de nacimiento, postrado a la puerta del Templo para pedir limosna, sin atravesar nunca su umbral, y cómo sus ojos se clavaron en los Apóstoles, esperando que le diesen algo. Pedro y Juan no le podían dar nada de lo que él buscaba: ni oro, ni plata. Y él, que se había quedado siempre a la puerta, ahora entra por su pie, dando brincos, y alabando a Dios, celebrando sus maravillas. Y su alegría es contagiosa. Eso es lo que nos dice hoy la Escritura: la gente se llenaba de estupor, y asombrada acudía corriendo, para ver esa maravilla. En medio de ese barullo, de esa admiración, Pedro anuncia el mensaje. Es que la alegría del encuentro con Jesucristo, esa que nos da tanto miedo asumir, es contagiosa y grita el anuncio; y ahí crece la Iglesia: el paralítico cree. «La Iglesia no crece por proselitismo, crece por atracción»; la atracción testimonial de este gozo que anuncia a Jesucristo, ese testimonio que nace de la alegría asumida y luego transformada en anuncio. Es la alegría fundante. Sin este gozo, sin esta alegría, no se puede fundar una Iglesia, no se puede fun- dar una comunidad cristiana. Es una alegría apostólica, que se irradia, que se expande. Me pregunto: Como Pedro, ¿soy capaz de sentarme junto al hermano y explicar despacio el don de la Palabra que he recibido, y contagiarle mi alegría? ¿Soy capaz de convocar a mi alrededor el entusiasmo de quienes des- cubren en nosotros el milagro de una vida nueva, que no se puede controlar, a la cual debemos docilidad por- que nos atrae, nos lleva, esa vida nueva nacida del encuentro con Cristo? También San José de Anchieta supo comunicar lo que él había experimentado con el Señor, lo que había visto y oído de él. Lo que el Señor le comunicó en sus ejercicios. Él, junto a Nóbrega, es el primer jesuita que Ignacio envía a América. Chico de 19 años. Era tal la alegría que tenía, tal el gozo, que fundó una nación. Puso los fun- damentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teología. No había estudiado filosofía. Era un chico. Pero había sentido la mirada de Jesucristo y se dejó alegrar, y optó por la luz. Esa fue y es su santidad. No le tuvo miedo a la alegría. San José de Anchieta tiene un hermoso Himno a la Virgen María, a quien, inspirándose en el cántico de Isaías 52, compara con el mensajero que proclama la paz, que anuncia el gozo de la Buena Noticia. Que ella, que en esa madrugada del domingo, insomne por la esperanza, no le tuvo miedo a la alegría, nos acompañe en nues- tro peregrinar, invitando a todos a levantarse, a renunciar a la parálisis, para entrar juntos en la paz y la alegría que Jesús, el Señor resucitado, nos promete. (HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO) Iglesia Nivariense Publicación de la diócesis de Tenerife C/. San Agustín, 28. 38201 La Laguna, Tenerife.
  4. 4. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 4 "LA ALEGRÍA DEL ENCUENTRO CON JESUCRISTO ES CONTAGIOSA" “La alegría del encuentro con Jesús es contagiosa y grita el anuncio, como lo hiciera San José de Anchieta, quien supo comunicar la alegría del encuentro con el Señor”. Así se expresaba el Papa Francisco en la homilía de la Misa de acción de gracias por la canonización del segundo santo canario, José de Anchieta. Fue un eslabón más de un intenso y feliz mes de abril de 2014. Al comienzo del mismo, el día 3, el Papa firmó el decreto de canoniza- ción del Padre Anchieta. Posteriormente, un grupo de cana- rios presididos por los dos obispos del archipiélago participaron en la audiencia general de la Plaza de S. Pedro el día 23. La jornada comenzó lluviosa pero con ánimo decidido y una parcarta alusiva a Anchieta, los peregrinos canarios participaron de la audiencia. Los dos obispos de las diócesis del archipiélago tuvieron ocasión de saludar al obispo de Roma. Los obispos valoraron esta jor- nada para la agencia EFE. El obis- po canariense indicó que "Le anun- cié que el domingo estaría en Canarias en un encuentro diocesa- no con los jóvenes y por ello me perdería la canonización y le dije que llevaría una bendición suya para ellos, pero no lo comenté de dónde era por lo que él me pregun- tó: ¿De dónde vienes?", explicó divertido el obispo Cases. Y al con- testarle que de las islas Canarias, agregó el obispo, "el papa exclamó: ¡Qué lindas las Canarias!, pues lleve una bendición a los jóvenes". Cases señaló que esta canoni- zación "se ha tratado del reconoci miento de una gran labor de un hombre polifacético", subrayó Cases, que destacó cómo el santo "abrió posibilidades para humani- zar la vida diaria de los indios de Brasil" pero también su carácter "reconciliador". Para el obispo Nivariense, del santo José de Anchieta hay que destacar su fe, que "hizo que se sacrificase" por los indígenas. "En una carta a sus compañeros les dijo que para ser jesuita en esa tie- rra había que ser santo porque de lo contrario es imposible sobrevi- vir", relató Álvarez. Anchieta fue, agregó, "un hombre admirado por su fe y su espíritu cristiano, entrega a los demás, sacrificio, pero tam- bién por su amplia cultura". Asimismo, el Papa saludó al presidente del Parlamento de Canarias, Antonio Castro, al alcal- de de La Laguna, Fernando Clavijo; a la diputada Ana Oramas y al rector de la Universidad de La Laguna, Eduardo Doménech. Éste último indicó que fue muy emocio- nante estar cara a cara con el Santo Padre. “Tuve la oportunidad de saludarlo en nombre de la Universidad de La Laguna y lo noté muy humano y muy sencillo. Al diri- girle la palabra contesta con total naturalidad y me sorprendió que nos pidiera que rezáramos por él. Sin duda, fue una señal de su talante y de lo consciente que es de su responsabilidad. La imagen de humildad que tenía al verlo a través de los medios de comunicación la he corroborado en persona”. Por su parte, Esteban Afonso, hermano mayor de la Hermandad de los Caballeros de Anchieta tam- bién vivió esta emotiva jornada junto al resto de peregrinos en la Plaza de San Pedro. Un día que según seña- la, ha sido “grandioso”. “Sin duda ha sido un día para recordar. El Papa es una persona que llega mucho a la gente. Estar cerca de él y ver con la sencillez que se dirige a sus fieles me ha encantado”.
  5. 5. 5 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE Además, el propio Esteban y Miguelina Almenara Ventura, leye- ron dos peticiones en la propia Misa de Acción de gracias. Miguelina señaló su satisfacción por esta oportunidad. “Para mí es un orgullo participar de esta forma en la liturgia de una celebración tan esperada” –indicó Almenara. Y llegó el día, el jueves 24 de abril la iglesia romana de S. Ignacio fue el lugar elegido para la Misa presidida por el Papa. En el templo alrededor de ochenta cana- rios. Concelebraron con el Santo Padre, junto a otros obispos, los dos del archipiélago, Bernardo Álvarez y Francisco Cases, el arzo- bispo emérito de Zaragoza, el pal- mero Elías Yánez, así como una decena de sacerdotes isleños. Responsables públicos también estaban entre los presentes. El Santo Padre expresó en su homilía que San José de Anchieta sí que supo comunicar lo que había experimentado del Señor. Lo que había visto y oído. El Papa recordó que junto a Nóbrega, Anchieta fue el primer jesuita que Ignacio envíó a América. “Un chico de 19 de años –resaltó-. Y era tanto su gozo que fundó una nación. Puso los funda- mentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teo- logía ni filosofía, era simplemente un chico. Pero había escuchado a Jesús. Se dejó alegrar y esa fue su luz”. El Santo Padre indicó que esa fe es la base de su santidad. “No le tuvo miedo a la alegría” –añadió. REACCIONES El obispo Bernardo Álvarez, nada más concluir la celebración mostró su satisfacción a nuestro departamento por cómo había transcurrido todo. “La misa ha sido, como se esperaba, multitu- dinaria, con un recogimiento impresionante, con unos cantos con música brasileña que a mí me pusieron los pelos de punta porque cantaba todo el mundo con una devoción tremenda. La homilía ha sido breve, como suele realizarlas el Santo Padre pero, dentro de la sencillez, con mucha hondura y claridad. El Papa Francisco resaltó la alegría cristiana como fundamento de todo y como Anchieta aceptó esa alegría y ese entusiasmo interior, donde el espíritu santo lo impul- só, siendo un joven, al anuncio del Evangelio. En definitiva, pien- so que el Papa ha estado magní- fico” –indicó el prelado. Por otra parte, como relató el rotativo “La Opinión de Tenerife”, la lagunera Beatriz González culminaba en la romana iglesia de San Ignacio 28 hora de viaje que inició con un vuelo a Barcelona y continuó con 800 kilómetros en guagua hasta la capital italiana. Ni siquiera el cansancio pudo opacar la eufo- ria que sintió esta colaboradora habitual de la parroquia de Las Mercedes. Se arrimó como pudo al pasillo de la nave central del templo y estiró la mano con la esperanza de poder tocar al Sumo Pontífice. "Fue increíble. Se detuvo, me agarró con las dos manos y me miró tan profundamente y con tanto amor que su caridad inundó mi corazón", detalló rodeada por sus 24 compañeros de viaje. Entre ellos, el sacerdote Juan Carlos Alameda y el joven lanza- roteño Alejandro Carmona.
  6. 6. 6 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE REGALO AL PAPA Con ocasión de la canonización del segundo santo canario, la dió- cesis regaló al Papa Francisco una imagen en escultura, realizada en bron- ce, de San José de Anchieta. La misma fue entregada a la secretaría personal del Papa en la residencia Santa Marta. Esta pieza única se ha obtenido a partir de una edi- ción limitada de una obra que realizó Enrique Cejas Zaldívar en 1980. Entre ellas, una fue obsequiada a Juan Pablo II con motivo de la beatificación, otra se conserva en la Catedral de Sao Paulo y otra está en el Obispado. Esta última imagen, realizada en terracota, es la que ha servido como molde para componer la estatua en bronce que se le ha regalado al Santo Padre. La imagen tiene una altura de 52 centímetros y está colocada en una base de 4 centímetros. En la parte baja se ha grabado “Regalo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) al Papa Francisco, 24 de abril de 2014”. Asimismo, alrededor de la base se puede leer: “San José de Anchieta cano- nizado por el Papa Francisco el 3 de abril de 2014”. Además, la imagen lleva la firma del autor. La empresa tinerfeña que ha llevado a cabo este trabajo es “Esculturas Bronzo SA” y la técnica emple- ada se conoce como “fundición a la cera perdida”. El diez de Mayo en la Catedral fue la Misa de acción de gracias en la diócesis por la canonización del Padre Anchieta. El Obispo presidió la Misa. Posteriormente, a comienzos de junio coincidiendo con el día de S. José de Anchieta, se desarrollará una semana de actos rela- cionados con el segundo santo canario. MMIISSAA DDEE AACCCCIIÓÓNN DDEE GGRRAACCIIAASS YY SSEEMMAANNAA DDEEDDIICCAADDAA AA AANNCCHHIIEETTAA LLOO AACCOOMMPPAAÑÑÓÓ HHAASSTTAA EELL FFIINN UUNN AARRDDOORR VVEERRDDAADDEERRAAMMEENNTTEE AAPPOOSSTTÓÓLLIICCOO De los 44 años que vivió en Brasil, 40 por lo menos se caracterizaron por un incesan- te peregrinar, comenzando por la región de São Vicente y Piratininga, entre 1554 y 1564, cuando tuvo lugar la fundación y primeros años de la ciudad de São Paulo. Fue una movilidad que no le impidió entregarse a las clases de latín y al estudio más pro- fundo de la lengua tupi, a la vez que le permitía una gran actividad misionera y catequética. Nombrado provincial en 1577, y luego como superior, recorre casas y comunidades: padre de los pobres, taumatur- go para los enfermos y los que sufrían, consejero para los gobernantes, pero, sobre todo, amigo y defensor de los indios en sus aldeas. Sólo en 1595 la obediencia le liberó de responsabi- lidades de gobierno. Le quedaban dos años escasos de vida. En ellos encontró aún tiempo para participar en la defensa de la capitanía de Espírito Santo contra las incursiones de los indios goitacases. Su último destino fue la aldea de Reritiba. Allí comenzó a escribir una "Historia de la Compañía de Jesús en el Brasil", precio- sa obra perdida de la que sólo nos quedan fragmentos. No le movía, ciertamente, para llevar esta vida iti- nerante, ningún espíritu de aventura, sino un espíritu de disponibilidad para la misión, de libertad espiritual y de prontitud para buscar y hallar en todo momento la voluntad del Señor. Lo acompañó hasta el fin un ardor verdaderamente apostólico. "Ya que no merez- co ser mártir por otra vía - escribe él mismo - que por lo menos la muerte me halle desamparado en alguna de estas montañas y allí deje la vida por mis herma- nos. La disposición de mi cuerpo es débil, pero me basta con la fuerza de la gracia, que por parte del Señor no ha de faltar". ¿No debiera ser la itinerancia - con todo lo que implica de libertad espiritual, de disponibilidad y capacidad de discernir y de tomar opciones - una de las características indispensables de nuestro cuerpo apostólico? El continuo peregrinar de Anchieta, casi una forma de vida, podría inspirar hoy día y alentar nuestra búsqueda de movilidad apostólica, para responder a los desafíos que nos plantean las nuevas fronteras. ( De la carta del Padre General de los jesuitas, Adolfo Nicolás a la compañía con ocasión de la canonización de Anchieta )
  7. 7. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 7 "EN SAN JOSÉ DE ANCHIETA SE VE EL DEVOTO DE MARÍA" FUENTE: GAUDIUM PRESS Jesuita, como el P. José de Anchieta, buen conocedor de la vida del Santo de cuya causa de canonización fue vicepostula- dor, el P. César Augusto dos Santos habló para Radio Vaticana sobre algunos aspectos menos conocidos de la vida de San José de Anchieta. Nacido en 1945, en Barra de Piraí (RJ), y ordenado sacerdote en 1975, el P. César Augusto dos Santos, SJ, es Licenciado en Filosofía, Bachiller en Teología y Máster en Brasil Colonial por la Pontificia Universidad Católica de San Pablo. Vive actualmente en Roma, donde es responsable por la programa- ción brasileña de la Radio Vaticana. P.- Una primera pregunta se impone: ¿Por qué demoró 417 años la cano- nización del P. José de Anchieta? R.- Debido a diversos problemas. Los jesuitas comenzaron el proce- so luego después de su muerte, pero, meses después, el Papa Urbano VIII promulgó un decreto estipulando que ningún proceso de canonización podría ser abierto antes de 50 años del fallecimiento del candidato. Transcurrido ese plazo, se retoma- ron los trabajos. Superando dificul- tades ocasionales, inclusive una nueva interrupción, la causa avan- zó hasta el momento que para mí es el más difícil en todo proceso de canonización: la declaración de las virtudes heroicas del candidato. En esa etapa se analiza todo cuanto él escribió, todo cuanto se habla sobre él. Nada queda sin ser exa- minado. Anchieta fue aprobado, recibió el título de Venerable. Pero ahí la Compañía de Jesús fue expulsada de Portugal y Brasil. Más: fue suprimida en la Iglesia. Más 110 años de paralización. Tenemos, por tanto, un proceso realmente demorado, pero no una demora de cuatro siglos: desconta- das todas esas interrupciones debi- das a factores externos, tenemos una causa que se prolongó por cerca de 200 años. Además de eso, considérese que, después de cada interrupción, no se reiniciaba sin un previo análisis de todo cuan- to había sido hecho antes. La causa de Anchieta enfrentó todos esos obstáculos. P.- ¿Cuál es el significado de una cano- nización sin requerir el milagro previo? R.- Precisamos, aquí, hacer una distinción. La Iglesia tiene dos caminos a seguir, en esta materia. El más común es el de los mila- gros: se requiere un milagro para la beatificación, otro para la canoniza- ción. Entonces, cuando se trata de un santo relativamente reciente, la Iglesia pide esas señales. El otro medio es la canonización equiva- lente. Este es el caso de Anchieta. En esta vía de canonización, la Iglesia considera la antigüedad y continuidad de la devoción. Como vimos arriba, la causa de Anchieta tiene más de cuatro siglos; a pesar de todos los contratiempos mencionados, ella continuó. Cuando los jesuitas retornaron al Brasil, encontraron la devoción al P. Anchieta firme. Otro aspecto a tomar en considera- ción es la amplitud de la devoción. Mirando a la inmensidad del Brasil, es inevitable un interrogante: "¡Mi Dios! ¿Será posible él tener devo- tos en todo ese país de tamaño casi continental?". Dejé de lado la cuestión de los milagros y me puse a pesquisar en San Pablo, en los archivos de la Asociación Pro- Canonización de Anchieta - CANAN. Encontré algo también aquí en Roma. y me quedé boquia- bierto al constatar que en cada estado del Brasil había por lo menos 50 devotos "multiplicado-
  8. 8. 8 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE res": personas que no solo reza- ban, sino difundían la devoción, hablaban con el padre, distribuían estampas, escribían pidiendo reli- quia. Diez cartas por mes y una infi- nidad de e-mails. P.- ¿Cuáles son los trazos más resaltantes en la personalidad de Anchieta, por así decir, profética, construyendo una sociedad nueva en una tierra virgen? R.- Un marco fuerte de su persona- lidad es la devoción a la Virgen María y la confianza en su auxilio. Cuando estudiante en Coimbra, sintiendo que el ambiente en la uni- versidad no era muy bueno, se diri- gió a la Catedral, pidió la protección de la Madre de Dios e hizo voto de castidad. En las situaciones difíci- les, recurría siempre a Ella. Se ve eso años después cuando, ya en Brasil, retenido en la aldea de Yperoig como rehén de los [indios] tamoios y en riesgo de vida y de romper su voto de castidad, rezó a María y luego comenzó a agrade- cer, escribiendo en las arenas de la playa el poema prometido. Otra característica de él es el amor por aquellos que va catequizar. Él no impuso una religión a los indíge- nas. Él los observó y amó. Ignacio de Loyola nos presenta la contemplación de las dos bande- ras: la de Cristo, simple, pero llena de servicios, es la Cruz; la de Satanás, repleta de glorias munda- nas, no lleva a nada. Y Anchieta hizo la opción por la bandera de Jesucristo en Brasil, como misione- ro. Así, yo veo en él también ese lado ignaciano, el cual es importan- te observar: la Compañía de Jesús no es del Cristo glorioso, sino del Cristo que carga la Cruz, que está haciendo la Redención. Anchieta se sentía muy compañero de Jesús, y es exactamente esa la opción que él hizo en Coimbra. Entonces, en San José de Anchieta se ve el devoto de María, el jesuita en el sentido ignaciano y también, diría yo, un hombre de cultura que tiene ese respeto por los indios, aprende su lengua, va aprender la medicina indígena con los payés. Ahora, él es un gran maestro. La ciudad de San Pablo nace exacta- mente porque él es el maestro de Piratininga y las familias van a vivir en torno a aquel colegio. P.-¿Qué comentario le sugiere el hecho de haber él escrito en la arena el famoso poema en alaban- za de Nuestra Señora? R.-Anchieta es un hombre culto y con una memoria gigantesca. Sin tener libro alguno a mano, él escri- bió ese poema de 6 mil versos, demostrando conocimientos de la Biblia, de los Padres de la Iglesia, de todo. ¿Cómo aprendió eso? Probablemente con los dominicos de San Cristóbal de la Laguna, en su adolescencia. En Coimbra tam- bién, donde se mostró alumno dedicado. Su vasta cultura era tan reconocida que el P. Nóbrega, superior provincial, lo colocó en el Colegio de Piratininga como profe- sor de sus colegas y hasta de él mismo. Ese hombre bendecido por Dios se destacó como maestro y como religioso de profunda humil- dad y gran capacidad de reflexión. DDOOSS SSAANNTTOOSS VVAALLOORRÓÓ EELL TTRRAABBAAJJOO DDEE LLOOSS CCAANNAARRIIOOSS En declaraciones a nuestro departamento de comunicación, Cesar Augusto dos Santos, expresó: “Llegamos al final del proceso pero creo que ahora entramos en una nueva fase en la que profundizar sobre las dimensiones de Anchieta, un hombre espi- ritual, intelectual, un hombre de la pastoral, etc.” Por otro lado, el Vicepostulador de la Causa de San José de Anchieta valoró el hecho de que varios canarios hayan trabajado en la elaboración de la Positio para la canonización. “Se trata de una reali- dad importantísima porque el hecho de que sean canarios, de fuera de Brasil, y por tanto de otro conti- nente, demuestra que la devoción de Anchieta está en varios continentes, que es amplia y que las perso- nas, a pesar del tiempo transcurrido, continúan sien- do devotas y trabajando con alegría. Esto es lo que ha legitimado la canonización equivalente, porque esta equivalencia busca precisamente eso, una causa antigua que permanece y que es amplia. Por ello, es muy justo que Anchieta haya sido canonizado por equivalencia” –concluyó Dos Santos.
  9. 9. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 9 ELLOS NOS ENSEÑARON A TEMBLAR POR CARMELO PÉREZ Aquien ha tenido una verda- dera experiencia de Dios, se le nota. Cuando una persona da el salto desde el cumplimiento de sus obligaciones religiosas hasta aquella otra orilla en la que queda conquistada por la presencia de Dios, se le nota. Las muletas, las mediaciones, los instrumentos, los días grises, las noches luminosas… todo adquiere un nuevo significado para quien rompe con la rutina de girar sobre sí mismo y se entrega sin reservas a la voz que responde a sus plegarias, a la misericordia que le enseña a releer la propia existencia y la Historia toda. A la Misericordia, que es Dios mismo. José de Anchieta, Juan XXIII y Juan Pablo II no fueron tres trovado- res en su tiempo. No se alimentaron de poéticas fantasías aladas que les alejaran de la verdad de las cosas. No predicaron ensueños. Pero fue- ron distintos. Llamémosles santos, que es como la Iglesia señala a quien ha sido testigo de la grandeza de Dios y responde con lealtad. Los tres, cada uno en su momento, comenzaron a temblar un día y no dejaron ya de hacerlo hasta el momento de su muerte. Temblar, que es distinto a tener miedo. Temblaron de gratitud al mirar de frente a Dios, que se les hacía cer- cano en cada silencio interior y en cada grito de sus hermanos. Temblaron de esperanza al descu- brir un nuevo lenguaje con el que llamar a las cosas y con el que juz- gar los acontecimientos, con esas mismas palabras y el mismo empe- ño con el que Dios las acaricia. Descubrieron el mundo según Dios y eso les hizo temblar, desde el convencimiento de que pisaban tierra sagrada, de que habían sido llamados a desvelarse para cons- truir un mundo según Dios. Y desde entonces ya no quisieron otra cosa. Temblaron ellos y nos enseña- ron a temblar. Nos enseñó Anchieta, el canario “que no le tuvo miedo a la alegría”, en palabras del Papa Francisco. Si el Vaticano II decretó muchos siglos después que nada verdaderamente humano le es ajeno a la Iglesia, nuestro paisa- no fue ya un adelantado al abrazar toda la genialidad que surge del quehacer de los hombres. Amó la cultura de su tiempo y entendió que Dios estaba detrás de esa inagota- ble fuente de riqueza que es la ima- ginación. No tuvo miedo a los suyos ni a sonreír pese a las dificultades. Juan XXIII se llamó a sí mismo “un saco vacío”. El bueno del Papa se entendía como un bloque de arci- lla por modelar. “Un saco vacío que el Espíritu Santo ha colmado”, dijo por fin mientras abría las ventanas de la Iglesia para que entrara el aire fresco. Eligió mirar al frente y no hacia adentro y descubrió que era allí, entre los hombres, donde Dios quería a su Iglesia. Y no tuvo miedo a ser valiente, a arriesgar su imagen con tal de que Cristo fuera conocido. No hace tanto que el mundo tuvo un párroco polaco. El mundo entero. Más allá de las imponentes cifras de récord, el que supo mirarlo encontró en Juan Pablo II a un hombre que hizo convivir su impresionante capa- cidad para embelesar a las multitu- des y su deseo de esconderse para descansar en la oración. Sabía dónde estaba su centro y buscaba su rostro sin miedo a las exigencias.
  10. 10. 10 INAUGURADO EL AÑO JUBILAR En la tarde del domingo 27 de abril, el obispo presidía en la Catedral la Misa de Apertura del Año Jubilar que se prolongará hasta abril de 2015 con motivo del Centenario y la Reapertura de la Santa Iglesia Catedral. La celebración se inició en el exterior del templo, concre- tamente en el atrio principal de Catedral. Allí se leyó el decreto episcopal para este acontecimien- to: Posteriormente el Obispo abrió la que será “Puerta de los Peregrinos” proclamando la afirma- ción del salmo 99: “Entrar por sus puertas con acción de gracias”. Ya en el templo, se pasó a leer el docu- mento de la P e n i t e n c i a r i a Apostólica concedien- do la Gracia de la Indulgencia Plenaria a los que peregrinando a la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios cumplan debidamente con las condiciones acostumbradas. El Obispo en la homilía comen- zó recordando la confluencia de varios acontecimientos en este domingo llamado de la Divina Misericordia, día de la octava de Pascua, jornada de las Vocaciones nativas, de la canonización de dos papas, de apertura del Año Jubilar. En relación a la Palabra de Dios proclamada en la Misa, el prelado nivariense recordó la situación de los apóstoles tras la muerte de Jesús: Encerrados, con miedo, ate- rrorizados y sin futuro, con dificulta- des para creer, pero “aparece Jesús y con Él los efectos de su resurrección: paz, alegría, fe, amor, comunión fraterna, solidaridad…” Se alegran al ver al Señor que abre las posibilidad de un futuro nuevo, puesto que el “poder de la resurrec- ción es un torrente de vida que nos riega a todos”- dijo. La fe- prosiguió- “genera una vida nueva, un nuevo modo de ser y de relacionarse con Dios, con las personas y las cosas. Es lo que se ve en la lectura de los Hechos de los Apóstoles, “ahí tenemos los efectos de la resurrección sobre las personas, no ya en meros senti- mientos de paz, alegría y amor, sino en actos concretos”. En otro momento de su inter- vención recordaba Bernardo Álva- rez lo dicho esta misma mañana por el Papa Francisco: “Esta espe- ranza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, de la que hablan los Hechos de los Apóstoles como hemos escuchado en la segunda Lectura. Es una comuni- dad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fra- ternidad. Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía origina- ria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. Aquí, sostuvo, es donde debe- mos situar el Año Jubilar, “nosotros también podemos esperar que la misericordia del Señor llegue a nos- otros. Es un año con muchas posi- bilidades para nuestra vida personal y para nuestras comunidades parroquiales y de vida consagrada, para gru- pos y movimientos eclesiales…El Año Jubilar en esta diócesis tiene como objetivo “restaurar y actualizar nuestra Iglesia Diocesana según su fisionomía originaria, que vemos en los Hechos de los Apóstoles”- explicó. Por último recordó el horizonte de la venidera celebración del bicentenario de la diócesis, en el 2019, para citar a los papas cano- nizados hoy, a San José de Anchieta y al Santo Hermano Pedro para proponer que “tam- bién nosotros queremos trabajar para ser santos y para dar a nues- tras comunidades esa fisonomía de la Iglesia en sus orígenes”. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
  11. 11. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 11 EL PROCESO DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN DEL PADRE TORRES PADILLA SE ABRIÓ EL 5 DE MAYO El arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, abrió el 5 de mayo en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, el Proceso de beatificación y canonización del Siervo de Dios José Torres Padilla, sacerdote dio- cesano secular de Sevilla, director espiritual y cofundador del Instituto Religioso de las Hermanas de la Compañía de la Cruz. El Padre José Torres Padilla nació en 1811 en La Gomera y en su adolescencia quedó huérfano junto con sus tres hermanos. Desde pequeño sintió vocación religiosa, trasladándose a los 16 años a Tenerife para estudiar en la Universidad de La Laguna y en 1833 se embarcó en dirección a Sevilla para finalizar sus estudios de Teología. En 1836 se ordenó sacerdote y cantó su primera misa. En Sevilla adquirió fama de santi- dad y se le llamaba popularmente El santero de Sevilla (hoy día se le recuerda de la misma manera), pues fue director espiritual y confesor de varias monjas de especiales virtudes, como la dominica Sor Bárbara de Santo Domingo; Sor María Florencia Trinidad (Madre Sacramento) y Santa Ángela de la Cruz. Con esta última colaboró en la fundación del Instituto Religioso de las Hermanas de la Compañía de la Cruz y fue director espiritual del mismo. Catedrático de Sagrada Teología en el Seminario Conciliar de Sevilla y canónigo de la Catedral de Sevilla, asistió como teólogo al Concilio Vaticano I, por sugerencia del Papa Pío IX. Falleció en Sevilla el 23 de abril de 1878, al día siguiente fue conducido al Panteón de San Sebastián y el 25 fue enterrado. A los cinco años de su entierro, la Madre General de las Hermanas de la Cruz pidió al Cabildo Catedral y consiguió el traslado del cuerpo para depositarlo en la Cripta de la Casa Madre del Convento de las Hermanas de la Cruz. Desde su muerte hasta el día de hoy en Sevilla, en el Instituto de las Hermanas de la Cruz y en La Gomera, continúa su fama de santidad. PPAARRTTIIDDAA DDEE BBAAUUTTIISSMMOO En la partida de bautismo de la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción dice así: “En esta iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de esta villa e isla de La Gomera, a treinta y uno de agosto de mil ochocientos once, yo don Joseph Álvarez Mora, Juez Apostólico Comisario del Tribunal de la Santa Cruzada y Beneficiado servidor de dicha parroquia, bauticé solemnemente y ungí con el santo óleo y crisma a un niño que dicen nació el veinte y cinco de dicho mes, al que puse el nombre de Joseph Francisco Luis de los Dolores, hijo legítimo de Francisco de Torres Bauta y de María Padilla Cabeza, aquél natural del lugar de Guía en la isla de Tenerife, y ésta de esta villa, en donde son veci- nos. Abuelos paternos Andrés de Torres difunto, natural de la villa de Adeje en dicha isla de Tenerife, y Ana de Bauta difunta, natural del expresado lugar de Guía. Maternos el ayudante retirado don Joseph Padilla, natural de esta villa y vecino de la isla del Hierro, y María de las Mercedes Cabeza y Padrón, difunta natural de esta referida villa. Fue su padrino don Antonio de Armas Manrique, vecino de Vallehermoso, a quien advertí del parentesco espi- ritual y su obligación. Testigos don Joseph María Ferrer presbítero, el R.P. Guardián fray Joseph Cabrera y otros. En fe de verdad lo firmé = Entre renglones, difunta. Vale = Joseph Álvarez Mora” (Libro 7º de Bautizos, folio 202 v.)
  12. 12. 12 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE LA IGLESIA SOLO RECIBE LO QUE LOS CONTRIBUYENTES DECIDEN FUENTE: SIC Entrevista a Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario de Asuntos Económicos de la CEE P.- Cada año el tema de la asignación tributaria a la Iglesia emerge en los medios de comuni- cación, al mismo tiempo, “Por tan- tos” es una de las campañas más fuertes que la Iglesia española lleva a cabo, ¿tan importante es el tema económico? R.- Creo que la Iglesia hace muchísimas campañas… otra cosa es la repercusión que tienen en los medios de comunicación. Normalmente los temas intraecle- siales tiene un encaje más difícil en los medios de carácter genera- lista mientras que todo el mundo habla de dinero, todo el mundo entiende el dinero. Ése es un pri- mer aspecto. Un segundo aspecto es que, en el caso de la campaña de la Renta, está dirigida a todos los contribuyentes y eso es lo que hace que tenga mayor repercu- sión. No creo que la Iglesia este obsesionada con el tema del dine- ro. En absoluto. P.-Temas como la exención de pago del IBI o “las riquezas de la Iglesia” son recurrentes en conver- saciones y tertulias ‘informativas’ ¿falta información real sobre estos asuntos? ¿Qué impuestos paga la Iglesia? ¿La Iglesia es rica? R.- Si hablamos de impuestos, existen unos acuerdos del 1979, que establecen un régimen particu- lar para la Iglesia que luego ha sido asumido por otras confesiones, no sólo por la Iglesia Católica. Actualmente el régimen fiscal de la Iglesia es la Ley del Mecenazgo que afecta a todas las fundaciones de este país, ONG`s internaciona- les, asociaciones de entidad públi- ca, etc. Por tanto, decir que la Iglesia tiene un régimen fiscal privilegiado es falso. La Iglesia tiene el mismo régimen que entidades equipara- das a ella: cualquier fundación de cualquier partido político, fundacio- nes de interés social… tienen el mismo régimen fiscal que la Iglesia: pagan el mismo IBI, el mismo impuesto sobre sociedades, tiene las mismas desgravaciones fisca- les en los donativos, etc. La Iglesia tiene patrimonio, sí. Una institución que lleva 20 siglos emplazada en España es lógico que tenga patrimonio. Si, a lo largo de la vida, una familia empieza de cero y acaba teniendo, por ejem- plo, una casa, es lógico pensar que la Iglesia tenga patrimonio. Otra cosa es que sea rica o que viva por encima de sus posibilidades… no es así porque el patrimonio de la Iglesia está afecto a sus fines fun- damentales: anunciar el Evangelio, a vivir la Fe y a darse a los demás. Todo el patrimonio de la Iglesia tiene sentido si sirve para anunciar a Jesucristo, para vivir la Fe y para darse a los demás. En este sentido, las catedrales, las parroquias, los medios de comunicación y los cole- gios, por ejemplo, están destinados a esa finalidad. P.- La Iglesia ¿sólo recibe de los impuestos lo relativo al IRPF? R.- Exactamente. La Iglesia sólo recibe lo que los contribuyentes deciden que reciba puesto que no existen partidas presupuestarias para su sostenimiento. Hay veces que se habla de “las otras cuentas de la Iglesia” y entonces nos dicen “la Iglesia recibe de los conciertos educativos dos mil millones de euros”. Eso no es verdad ya que ese dinero, que se aplica a los cole- gios concertados de titularidad eclesiástica, es un dinero que va destinado a financiar la educación, que es un derecho de todos los españoles. (Más información en: www.portantos.es)
  13. 13. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 13 IX RUTA POR EL CAMINO DEL SANTO HERMANO PEDRO Miles de peregrinos se quisieron sumar a esta ruta de gran valor natural, cultural y religioso, que contó con un millar de personas en la caminata y alrededor de 1.800 en la propia Cueva Hace más de tres siglos de historia que el Camino del primer Santo Canario, el Hermano Pedro de San José de Betancur, es utilizado a lo largo de la comarca de Chasna. En su novena edición, miles de peregrinos se quisieron sumar a esta ruta de gran valor natural, cultural y religioso, que contó con un millar de personas en la caminata y alrededor de 1.800 en la propia Cueva, según fuentes policiales. El Camino del Hermano Pedro- informa el consisto- rio- se trata de un corredor ambiental que comienza a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar y que duran- te aproximadamente cinco horas y a lo largo de 19 kiló- metros muestra al caminante, entre otros elementos del patrimonio natural y cultural, gran cantidad de ban- cales, nateros y huertos frutales, además de una flora singular con matorral de cumbre, pinar, tabaibal-cardo- nal y matorral de costa, y una fauna de gran interés que puede observarse a lo largo de todo el recorrido. No sólo es una vía tradicional que se extiende entre dos municipios sino un conjunto de caminos históricos, algunos de ellos con más de tres siglos, siendo una de las principales rutas que el Hermano Pedro, como los demás cabreros de su época, recorrió para trasladar- se con su rebaño a lo largo de la comarca de Chasna. Como novedades este año hubo una representa- ción teatral en Vilaflor con temática alusiva a la figura del santo, y también participó la Asociación Montaña para Todos que con dos joëlette, sillas adaptadas para personas con problemas de movilidad. Asimismo, se retransmitió por primera vez una película antigua sobre la figura del santo cedida desde Guatemala a la organización de la ruta. CELEBRACIÓN POR EL CENTENARIO DE SAN BENITO MENNI La comunidad de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús que desarrollan su labor en San Miguel de Geneto y la comunidad de Hermanos de San Juan de Dios de Santa Cruz de Tenerife celebraron la misa de acción de gracias por los cien años del fallecimiento de San Benito Menni. La celebración fue presidida por el obispo nivarien- se en la Catedral de La Laguna. San Benito Menni fue un hombre que supo universalizar la Hospitalidad tras- pasando fronteras y dignificando a las personas enfer- mas y con estigmas sociales. Su caridad no conoció límites, viviendo entregado a ayudar a los más necesi- tadas, como personas con enfermedad mental, sin hogar y enfermas. El Papa Juan Pablo II lo beatificó en 1985 y canonizó en 1999. Fue el restaurador de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en España a partir de 1867. En 1881 fundó la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús junto a María Josefa Recio y María Angustias Giménez.
  14. 14. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 14 BENDICIÓN Y PRESENTACIÓN DE LA RÉPLICA DE LA SÁBANA SANTA En la tarde noche del domingo de resurrección del 20 de abril se celebró una Eucaristía, presidida por el rector del Santuario del Cristo, Carlos González Quintero y tras la misma, se procedió a la Presentación y a la Bendición de esta reproducción de la Sábana Santa, con el canto del aleluya del Mesías de Haendel a cargo de la coral Gaudium Cordis. La Exposición Permanente de la Réplica será durante el mes de mayo. El Delegado en Canarias del Centro Español de Sindonología, Andrés Brito Galindo indicó que el hecho de “que el Santísimo Cristo de La Laguna y el facsímil de la Sábana Santa de Turín estén a pocos metros el uno del otro es una invitación a reflexionar sobre cómo fue la Pasión desde el punto de vista médico- forense y sobre para qué se produjo el sacrifico de Cristo desde el punto de vista teológico. Pretendemos que ambas vías, la que nos lleva al Jesús histórico y la que nos ayuda a poner- nos en contacto con Cristo desde la fe, nos remitan a una misma Persona" -señaló. JORNADAS NUEVA EVANGELIZACIÓN: ¿TE APUNTAS? ¿Qué entendemos por nueva evangeliza- ción? ¿Por qué cuesta tanto transmitir la fe a las nuevas generaciones? ¿Es necesario un pri- mer anuncio? ¿Cómo hacerlo? ¿Con qué métodos? ¿En comunión o por libre? Son preguntas que se tra- tarán de responder los días 27, 28 y 29 de Junio, en las Jornadas sobre Nueva Evangelización que tendrán lugar en el Seminario Diocesano. Dirigidas a los sacerdotes, consagrados, consagra- das y agentes de pastoral en general, durante el últi- mo fin de semana de Junio, y con un fin muy práctico, se mezclarán momentos de oración personal y comu- nitaria en los que habrá tiempo para ponernos a la escucha del Señor, con espacios de formación impar- tidos por diversos ponentes de fama nacional e inter- nacional (Xavier Morlans, Tote Barrera, Kiara y Miguel Ángel Marzán) así como siete talleres prácticos, en los que aprender diversos métodos evangelizadores para ayudarnos a comunicar la fe a los demás, desarrolla- dos no solo por los ponentes sino por personas de nuestra diócesis, competentes en esos temas. Toda la información puedes encontrarla en: pastoralmisione- ratf.blogspot.com.es ó en canariasevangeliza.es.
  15. 15. DE PARROQUIA EN PARROQUIA Quedan atrás ya bastantes años de aquel 5 de abril de 1739, cuando el obispo Manuel Dávila firmó el decreto por el cual quedaba constituida como parroquia San Marcos Evangelista, en el pueblo de Agulo, en la isla de La Gomera. Quien tiene memoria no olvida su origen ni descono- ce su historia. 275 años no es un aniversario tan extraordinario como para celebrarlo a bombo y plati- llo. Pero es verdad, que no podemos arrinconar la his- toria ni las raíces de nuestra fe cristiana, aunque haya pasado tanto tiempo. Agulo, un pueblo cuyos pri- meros pobladores llegados del norte de Tenerife, a principios del siglo XVII, además de traerse nombres y costumbres típicas de aquellos lugares, también invo- caron como patrón al santo evangelista, el mismo que vene- raban en Icod de los Vinos. San Marcos Evangelista se fes- teja a finales de abril con sus hogueras, fabricadas con madera de sabina, que luego se queman y se saltan como promesas y ofrenda al santo. A los ochos días se proce- siona la imagen hasta la ermita de la playa, que lleva su nombre, para realizar una ofrenda floral por los fallecidos en el mar y compartir un día de confraternidad. La Virgen María también ha sido y es un apoyo muy importan- te en la fe de los agulenses. La Virgen de Las Mercedes, como allí la invocan, y a la que como ferviente devoto D. Manuel Rodríguez Casanova (1709- 1787), natural de Agulo, siendo su primer párroco propio, experimen- tó en sus propias carnes el cauti- verio y gracias a su intercesión fue liberado; prometió la construc- ción de su capilla y retablo. Aunque históricamente hubo varias reconstrucciones, el templo actual fue construido a principios del siglo XX y diseñado por el arquitecto diocesano Antonio Pintor, con estilo neogótico y unas características tan peculiares que lo hacen único y atractivo. Hoy debido al fenómeno migra- torio, la comunidad parroquial de San Marcos Evangelista no cuenta con numerosa población, pero aún así, sigue celebrando su fe y vivien- do estos grandes momentos festi- vos al año. En la parroquia hoy participan catequistas que se reúnen con gru- pos de niños, jóvenes y adultos semanalmente, para la catequesis familiar y de preparación al sacra- mento de la Confirmación. Hay gente colaboradora en la limpieza y preparación del templo. También en la liturgia y en el canto con el coro parroquial. En la ora- ción, con el rezo diario del Rosario y la Adoración Nocturna mensual. Estos son los signos de que el camino de la fe y de la historia continúa en este pequeño pueblo de La Gomera y donde intentamos vivir siendo discípulos y misioneros de la Palabra, que Dios nos regaló por medio de los autores sagra- dos como San Marcos. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE15 SAN MARCOS (AGULO) (POR SIXTO VALENTÍN PÉREZ)
  16. 16. Es Pascua, la Pascua que el pueblo llama en algu- nos sitios “Florida”, porque efectivamente junto a las flores que parece que se multiplican en esta época, florece la Vida con mayúsculas, la Vida resucitada y eterna, la Vida que nos ganó Jesús de una vez por todas. Es Pascua. La Pascua que otros pueblos signifi- can y conmemoran con huevos decorados que manifies- tan un canto a la vida, encerrada en la sencilla cáscara que guarda la hermosa posibilidad de vivir. Es Pascua. Por esto el Aleluya que los cristianos entonamos duran- te este tiempo es mucho más que una mera expresión de júbilo y alegría, expresa el gozo de una realidad teo- logal: la Resurrección, con una palabra que no se ha querido traducir, una palabra que lleva consigo toda la espera del Antiguo Testamento junto a la plenitud de las promesas cumplidas en el Nuevo, con una palabra que nos remite a dos actitudes profundamente cristianas y plenamente humanas: la alabanza y el reconocimiento de Dios. Alabad a Yahvé, alabad a Dios, al Dios que es VIDA. Eco y glosa del Aleluya es el Magníficat, el Cántico de la Virgen, Ella que supo mejor que nadie vivir el gozo de la mañana de Pascua, después de haber vivi- do el Viernes Santo al pié de la Cruz. Aleluya es la expresión de júbilo de saber que la vida siempre tiene la última palabra, que ser cristiano es reconocer la vida, valorar la vida, respetar la vida, amar la vida, porque nuestro Dios es Dios de vivos y no de muertos. No se nos puede olvidar la afirmación tan consoladora de quien tiene palabras de vida eterna “He venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn. 10,10) Y la vida se manifiesta de muchas maneras. Si hay vida, hay cre- cimiento, hay novedad – nunca se repite la vida – hay esperanza, hay horizonte, por esto Navidad y Pascua, las dos fiestas grandes de la fe cristiana, cantan a la vida, la vida que comienza para no terminar, la vida, la única, la que Dios nos regala y que quiere que cada uno lleve a plenitud. ¿Puede haber un don mayor? Es Pascua. No caben por tanto actitudes “de muerte”. La muerte andaba vagando muerta la mañana de Pascua. Y si es verdad que a la Pascua se llega a través del Viernes y del Sábado Santo, también lo es que el sepulcro es sólo durante unos días, mientras que la mañana de Pascua es eterna.¡Cristo ha resucita- do! Aleluya. ¡Verdaderamente ha resu- citado! Aleluya. EL DÍA EN QUE LA MUERTE VAGABA MUERTA * Cecilia Cortacans Misionera Nazaret Hoy es día de fiesta, de asueto; pocos pasean por la calle, algunos salen del cine, otros deambulan; muchos conectados a móviles, o enchufados a unos auriculares. ¿Qué pasa en la vida de los otros? ¿Qué hacen? ¿Les preocupa saber- se de Dios? ¿Son creyentes? ¿La evangelización les preocupa? No sé nada de ellos. La Iglesia vive a un ritmo, ¿es el ritmo de la gente? A veces la necesidad humana está alejada de la oferta eclesial, de las propuestas que les hacemos y de los proyectos en los que vamos dejando la vida poco a poco. En junio hay una fecha emblemáti- ca a la vista, es el día de Pentecostés; y en la dió- cesis tendremos un Congreso de laicos: La hora del laicado; los miembros de grupos y movimien- tos apostólicos tienen una cita importante; asimis- mo la tienen aquellos cristianos que quieren pen- sar, rezar, trabajar y poner nombre a la actual situación de quienes conformamos mayoritaria- mente la Iglesia: los fieles laicos. Cristiano laico, vive tu identidad con entusiasmo, sólo desde ahí es posible la corresponsabilidad. Habrá una ins- cripción, se trata de una jornada de trabajo, el sábado siete de junio de 9 de la mañana a 7 de la tarde. Será en el Seminario Diocesano. Hasta aquí, quienes han podido y queridos han trabaja- do algún tema de preparación, estamos recibien- do una Encuesta referida a dicho evento, queda orar y encontrarnos con apertura de espíritu y respeto mutuo ese día. La dejación no es sana, el compromiso nos invita a descubrir cómo la hora del laicado no es una hora de confrontación con otras realidades eclesiales, sino un descubri- miento y compromiso desde la identidad y misión laical: sacerdotes, profetas y reyes, desde un ser- vicio a Cristo en su Iglesia y en el mundo. LA ALEGRÍA DE SER CRISTIANOS. LA HORA DEL LAICADO * María José García Cabrera Delegada episcopal de Apostolado Seglart 16 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
  17. 17. La Palabra Más de una vez, del corazón del creyente o de sus labios ha salido la afirmación: “¡por- que lo dice la biblia!”. A la hora de dar un consejo o de corregir a los hijos o de defender una postura: lo dice la Biblia y punto. Y no cabe duda, la Biblia es fuente de sabidu- ría y luz en el camino del creyente. En ella encontramos la verdad necesaria para nuestra salvación. En estos textos sagrados, que se han ido desarrollando poco a poco a partir de una tradición oral –el boca a boca-, y que luego fueron puestos por escrito cuando se corría el peli- gro de tergiversar y manipular el mensaje, se recoge la experiencia de vida y de fe del pueblo de Israel. Los textos nos describen la relación del pueblo con Dios, el descubri- miento de saberse insignificante y, sin embargo, elegido y privilegiado por el amor y la protección de Yahvé, el saberse liberado y espo- sado con Dios en una alianza perpe- tua y fiel, aun cuando el pueblo será infiel en muchas ocasiones. En fin, el pueblo que recibe el regalo de Dios hecho hombre: Jesús. Y si sigue siendo cierto, faltaría más, que hay que dejarse iluminar por la Biblia, no lo es menos que no podemos entenderla al pie de la letra. Por ejemplo, dice el Evangelio: “Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya al infier- no” (Mt 5, 29-30). Si fuéramos fun- damentalistas o literalistas, tendría- mos que cumplir al pie de la letra lo que dice. ¡Qué locura! Por ello, salta a la vista de cualquiera que este texto hay que interpretarlo para comprender qué es lo que quería decir y por qué lo decía. Que haya que interpretarlo no debe hacernos dudar, pues no podemos olvidar que la Biblia no es un libro de Historia, aunque narre mucha Historia; no es un libro de matemáticas, aunque aparecen muchos números; no es un libro de leyes, aunque aparecen muchas leyes; no es un libro de geografía, aunque se nombran muchos mon- tes, ríos o territorios; no es un libro de política, aunque narra la crea- ción de unas tribus, de un pueblo o de un reino. Porque, aunque la Biblia sea un libro que abarque muchas áreas, es principalmente un libro de Fe, que recoge la ver- dad necesaria para que el ser humano se encuentre con Dios, se comprenda a sí mismo, dé sentido a su existencia y descubra cómo vivir para construir el Reino de Dios en la tierra. Por tanto, si alguna vez oyes o lees que en la Biblia hay errores: geográficos, astrológicos, históri- cos, científicos, etc., no te asustes, no es nada nuevo. Durante mucho tiempo se pensó que en la Biblia era todo verdad al pie de la letra. Como si hubiera sido dictada por Dios mismo. Hoy la Iglesia sigue afirmando –por supuesto- que la Biblia es Palabra de Dios, pero que también está escrita por hombres, cuyos conocimientos y capacida- des eran limitados. Por eso ya el Concilio Vaticano II nos dice: “Las verdades revela- das por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron bajo la inspiración del Espíritu Santo, tie- nen a Dios como autor” (…) “pero en la redacción de los libros sagrados, Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Él en ellos y por ellos, escribieron, como verdade- ros autores, todo y sólo lo que Él quería”. (DV 11) IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 17 “¡Dicen ahora que la Biblia tiene errores!” Quino Guerra Piñero Párroco de la Cruz del Señor
  18. 18. Recomendaciones literarias Autor: Loris F. Capovilla, Ezio Bolis Editorial: La Esfera de los Libros Numero de páginas: 200 Comentario: ¡Tan solo podrás considerarte un hombre libre cuando pon- gas tu yo bajo tus pies!» Esta frase de Juan XXIII sintetiza los lazos que le unieron, desde 1953 a 1963, a su secretario particular Loris Francesco Capovilla. La vida de estos dos hombres tiene sus raíces en un mundo sacu- dido por dos guerras mundiales. Testigos de la masacre de la dignidad humana y de la traición de los más básicos valores cristianos, el dolor por ello los unió y les dio los medios y argumentos para iniciar un cambio que hará historia. Se encontraron en los albores de la Guerra Fría en el patriarcado de Venecia, escenario de conflic- tos no resueltos y de profundas divisiones. En el momento en que la búsque- da del diálogo con el «enemigo» parecía más improbable, Juan XXIII ascien- de al trono pontificio y recoge el guante de este desafío imposible: hablar a todos como si fueran hermanos, sin prejuicios ni servilismos. Desde su pri- mer encuentro hasta las horas que preceden a la muerte del Pontífice, Capovilla recompone un retrato apasio- nante de Roncalli, un acercamiento nuevo a la figura de un Papa recordado más por su bondad que por la apor- tación revolucionaria de sus decisiones. Autora: Paloma Gómez Borrero Editorial: Plaza y Janés Numero de páginas: 208 Comentario: Solo esta periodista podía escribir este libro con las anéc- dotas más íntimas, más cercanas, más simpáticas y sobre todo menos cono- cidas de la trayectoria de este Papa. Ella misma fue testigo de las historias y vivencias que nos presenta este libro. Hay anécdotas que demuestran su lado más humano, más cercano, y otras que nos narran los momentos más serios, dramáticos y trágicos, como el del atentado que sufrió en 1981. También, nos cuenta una serie de curiosidades que tuvieron lugar duran- te los múltiples viajes por todo el mundo. Paloma Gómez Borrero que es, probablemente, una de las periodistas que mejor ha conocido al papa nos dice: “Estaba segura de que sería pro- clamado santo; por eso, he esperado a que fuera canonizado para escribir este libro, que es un compendio de recuerdos, episodios y anécdotas guardados para siempre en mi corazón y en mi memoria, y que ahora me encanta compartir con quienes lean este libro". * Disponibles en las Librerías Diocesanas IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 18 * Por Elsa Mª Ávila Directora de las Librerías Diocesanas
  19. 19. Mi punto de vista Su grito y mi grito Por LeonardoRuiz del Castillo* Acabo de oírla con auricula- res. A todo volumen. Algunas notas se me clavaban en el interior de mi oído y me hacían daño, como si me estuviesen metiendo agujas en los tímpanos, pero no destruían mi ser... Fue como un grito, ¡un grito atormentado, punzante!... Oía la Novena Sinfonía de Beethoven. Porque para mí, el genio escribió la partitura con rabia, coraje, ira, incluso maldiciendo... SOL, FA, FA, RE... clave FA, compás 2/4… Eran sus notas, pero también cada una de ellas llevaba el grito desgarrador del hombre que no puede oír lo que en su cerebro coordina con genial interpretación. Yo como Beethoven, tampoco puedo oír, pero «las notas del Padre»; y no porque la sordera lo impida, no; el sordo es mi corazón que no quiere escuchar lo que me quiere decir... pero gracias a Él, yo soy un privilegiado porque sí puedo oír los gritos del músico en forma de extra-ordinaria sinfonía, que finaliza con la «Oda a la Alegría». Un bra- mido a la vida que le devuel-ve su eco en forma de amaneceres lumi- nosos, canto de las aves, campos de amapolas brillan-tes, radiantes... Porque la belleza del Creador sí puede verla, aunque no oír el alelu- ya de esas aves que completan la fantasía y riqueza de los amanece- res que Dios nos regala cada día... Y me emociona también imaginar a todo un coro de mujeres y hombres que, a pesar de su extraordinaria paciencia y profesio- nalidad, soportan serenamente durante una hora, sin decir nada, las notas y acordes de la música beethoviana... Luego, al final, sus voces con sonidos diversos gratifi- cantes, igualmente gritos lastimeros del «genio» pero que acarician mi rostro y mis oídos haciéndome sen- tir transportado a otra dimensión... A mí, una persona enamorada de la música y del genio Beethoven, cuando oigo su obra, desde la primera nota hasta la últi- ma vibra mi ser y me emociono. Todas sus sinfonías, conciertos, etc. las he oído muchas veces; pero la Novena... me trae muchos recuerdos de mi niñez, mi juven- tud… ¡mi vida!, como cuando de niño estaba enfurecido por algún contratiempo y subía a la azotea de mi casa, me tumbaba en el suelo boca arriba mirando al cielo y grita- ba con coraje y rabia contenida «mi dolor interno». Más tarde, bajaba con el sentimiento de haber sacado de mi ánimo algo negativo, pues veía y abrigaba otros sentimientos más positivos. Y en estos días he sentido más que nunca la rabia de Beethoven con ordenadas notas que es-treme- cían mi ser… el coraje ante la impo- tencia que le producía su sordera... y mi coraje ante la impotencia que me invade cuando uno de mis seres queridos está a un paso de dejarnos y pasar a la otra vida... Cada nota es, una tras otra, el grito del ¿por qué?... ¿tan pronto?... ¡Si hasta creo que hacía mucho tiempo no le había dicho que la quiero…! Y se lo dije al oído, como un susurro… y ella abrió sus ojos apenas brillantes y entre- cortadamente me dijo: «yo más, aunque no lo creas…». Pero también el grito que, aún sin salir de mi garganta, clamaba en mi interior: «Dios mío, si tu voluntad es llevártela, ¡hazlo ya, no permitas que siga sufriendo…! De nuevo he mirado hacia el Cielo y he dicho: «hágase Tu volun- tad» cuando la he vuelto a visitar en el hospital. Y he tenido ganas de susurrarle a ella que si Él así lo quie- re, no tenga miedo a ese momento: a la muerte; porque si ha sabido qué es la vida y me consta que sí, aunque Dios le haya puesto un camino de espinas a lo largo de ella por las muchas enferme-dades que ha padecido, también le ha dado bas- tantes alegrías, y la muerte es un paso, es un salto al otro lado, un «doblar la esquina» nada más, por- que lo uno y lo otro son el mismo fenómeno, como el día y la noche, no están separadas, se complementan. Y salí de allí llorando inconsola- blemente. No solo es mi esposa que con su mirada me supli-caba: «por favor, que me dejen morir en paz; ¡no puedo más…!», sino el ser humano que sufre, ¡que ha sufrido innumerables veces en su vida! Y con el llanto contenido volví a decir: «Dios mío, hágase Tu voluntad, pero por favor, no permitas que siga padeciendo más tiempo». Hoy, cuando esto escribo, unos días después de que la especialis- ta que la atiende nos hablase de su gravedad y que solo cabe esperar lo que Dios disponga, sigue postra- da en aquella cama hospitalaria, que cuando la abrazo, los latidos de su débil corazón que amó y aún sigue aman-do, se me antojan como punzadas de dolor en el cuerpo de ella y mi ser quiere emi- tir ese grito desgarrador –similar al de Beethoven– preguntándose ¿por qué, Dios mío? Pido perdón a quienes estos leen por un artículo tan personal, pero es “MI PUNTO DE VIS- TA” no solo por el padecer de mi esposa, sino de la persona, del ser humano. Gracias. *Director de Cáritas Diocesana

×