FRANCISCO JAVIER SIENES IZQUIERDO 3ºB-D
LA ISLA DE FEACIA <ul><li>Al dejar la isla de Calipso, después de la guerra de Troya, fueron Odiseo y sus hombres a la isl...
CÍCONES, LOTÓFAGOS Y EL CÍCLOPE <ul><li>Al zarpar de Troya, y tras la revancha y la victoria, los espartanos se fueron ape...
CIRCE Y LA VISITA AL HADES <ul><li>Al llegar a la isla de Eea, cuando Odiseo estaba cerca del palacio de Circe, parecía qu...
LAS SIRENAS, ESCILA Y CARIBDIS <ul><li>Al dejar Circe, embarcaron Odiseo y sus compañeros; tuvieron unos grandes problemas...
LA NINFA CALIPSO <ul><li>Cuando Odiseo y sus hombres salieron de la isla de Trinacria, una nube oscura se posó sobre la na...
LA LLEGADA A ÍTACA <ul><li>Mientras que Penélope ofrecía a sus pretendientes la desdichada escasez de decir con quién se c...
EL REENCUENTRO <ul><li>Llegó el momento en que Penélope les dijo a sus pretendientes cual era la prueba para casarse con e...
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Odiseo javier sienes

  1. 1. FRANCISCO JAVIER SIENES IZQUIERDO 3ºB-D
  2. 2. LA ISLA DE FEACIA <ul><li>Al dejar la isla de Calipso, después de la guerra de Troya, fueron Odiseo y sus hombres a la isla de Feacia, donde los espartanos fueron a luchar con los troyanos, para la revancha de una batalla anterior. Fueron infiltrados en un caballo muy grande, de varias toneladas, cargado de oro, para que los troyanos, que estaban de cerebración por haber vencido, les abriesen desde dentro mientras que se divertían emborrachándose. Cuando uno de los personajes borrachos que había de parte de la casa de los troyanos abría la puerta, se pensó que era un regalo de toda la población para ellos por haber conseguido vencer a los espartanos; esto se lo imaginaron, hasta, que con gran astucia, los espartanos salieron del caballo grande, se abalanzaron sobre el palacio que habitaban los troyanos, y empezaban a clavar flechas de sus arcos uno por uno. De este modo consiguieron restaurar la parte de la batalla, y consiguieron hacerse con el imperio. </li></ul>
  3. 3. CÍCONES, LOTÓFAGOS Y EL CÍCLOPE <ul><li>Al zarpar de Troya, y tras la revancha y la victoria, los espartanos se fueron apelmazados a viajar a su patria. En un momento, los hombres intentan descansar, y Odiseo se va por un camino que sale a un rebaño de ovejas. Este rebaño lo distribuye el cíclope, que por otra parte solo tiene un ojo y es ciego. Cuando el cíclope se entera de un ruido misterioso entre las ovejas, las empieza a tocar a todas la lana. En ese momento, Odiseo se cubre con un tipo de tejido, similar a la lana de una oveja, para que cuando el cíclope le vaya a tocar, se intente creer que es una oveja; esto hubiese sido un buen plan para Odiseo, si el cíclope no se hubiera enterado, pero con su gran astucia descubre que es una persona. Ante lo inevitable, el cíclope le pregunta a Odiseo que quién es el que le intenta arruinar su rebaño, y al fin, Odiseo responde: “soy Nemo” (nadie). Cuando el cíclope empieza a gritar, vienen Zeus y algunos hombres más, para ver lo que pasa. Cuando le pregunta que qué le ha pasado, el cíclope dice que una persona ha intentado matar a sus ovejas, y cuando le pregunta el nombre, dice que ha sido “nadie”. Al parecer que el cíclope estaba bromeando, estos hombres se van, mientras que Odiseo, todavía escondido, se ríe, pero falta es la pena, cuando Zeus descubre que es Odiseo quien ha hecho estas cosas. </li></ul>
  4. 4. CIRCE Y LA VISITA AL HADES <ul><li>Al llegar a la isla de Eea, cuando Odiseo estaba cerca del palacio de Circe, parecía que se acercaba una figura parecida a Hermes, diciéndole esta imagen a Ulises: infeliz, tus compañeros han sido convertidos en cerdos por Circe; pero quiero ayudarte, come estas hierbas, y aunque Circe quiera matarte echándote veneno en la comida, estate tranquilo, que estas plantas son un antídoto. Cuando te toque atacar , con su varita, coge la espada y amenázala; tu no debes negarte para que libere a tus amigos y te acoja perfectamente y sin conjuros, pero hazle tener muy claro que no te puede maquinar contra ti cuando estés desnudo y sin armas. Así, Odiseo cogió una barca y se fue por un océano, hasta llegar donde estaban los animales; allí, el los degolló y salió rodando la sangre de los animales. Al fin, las almas de los muertos vagaron por el Hades. Antes de poder salir, a Odiseo le apodera un hoyo y el terror, y cuando no intenta escapar ve a su propia madre Anticlea. Al verla, Odiseo se llenó de orgullo y se le inundó el pecho de dolor. Al rato, vino el alma de Tiresias, y le dijo: buscas el regreso a tu patria, pero Posidón te lo hará difícil, porque te guarda rencor al dejar a su hijo ciego. Pero aún puedes llegar a tu población, si respetas las vacas del Sol, que todo lo ve. En caso contrario, lo que harás es perder tu nave y tus compañeros. </li></ul>
  5. 5. LAS SIRENAS, ESCILA Y CARIBDIS <ul><li>Al dejar Circe, embarcaron Odiseo y sus compañeros; tuvieron unos grandes problemas con la embarcación, y Odiseo fue el único, que en el bosque, se encontró con una mujer. Hablaron, pero Odiseo tenía prisa por volver con sus amigos, puesto que solo había ido a buscar comida para todos. Al fin embarcaron de nuevo, y llegaron a la isla de Trinacria. El dulce aroma de grasa quemada le agradaba a Odiseo. Más tarde, el rey Sol salió y dijo: </li></ul><ul><li>“ Padre Zeus, castiga a los hombres de Odiseo, que han matado a mis vacas, cuya contemplación tanto le alegraba a Odiseo mientras subía al cielo y bajaba de nuevo a la tierra. Si no lo haces, bajaré al Hades e iluminaré a los fallecidos”. </li></ul>
  6. 6. LA NINFA CALIPSO <ul><li>Cuando Odiseo y sus hombres salieron de la isla de Trinacria, una nube oscura se posó sobre la nave. Tronando, Zeus lanzó un rayo y todos cayeron al mar desde su barca. El oleaje se llevó a los hombres de Odiseo, pero él sobrevivió inconsciente nueve días, hasta que al décimo le llevaron los dioses a la isla de Ogigia, donde vivía Calipso, la de rizados cabellos. De este modo, Calipso le acogió en su palacio hasta que se recuperara del todo. Un día, cuando Odiseo estaba en un golfo viendo el agua del mar, vino Calipso y le dijo: </li></ul><ul><li>Tú, sabes que aunque me cueste, no tardaré en mandarte con tu gente; lo único, que poco servirá que llores, puesto que sabes que te será muy difícil llegar a tu patria. </li></ul><ul><li>Sabes que lo sé, pero te diré yo otra cosa: me llena de orgullo saber lo que me acabas de decir, pero no duermo pensando en mi mujer Penélope y en llegar de una vez por todas a mi patria. </li></ul>
  7. 7. LA LLEGADA A ÍTACA <ul><li>Mientras que Penélope ofrecía a sus pretendientes la desdichada escasez de decir con quién se casaría, cosía por el día, y mientras los pretendientes dormían por la noche, ella descosía. Mientras tanto, Odiseo había llegado, solo que no se podía lanzar en seco a su palacio, porque todos le reconocerían y más de uno querría matarle. Entonces Atenea, enterándose de la situación, le ayudó: le cambió de piel, le hizo cambiar sus largos y bonitos cabellos, y le puso unos miserables harapos. Atenea también le dijo que le dijera al porquero que era él, puesto que este estaba muy encariñado con su mujer Penélope y su hijo. Al fin y al cabo, Odiseo persiguió a su porquero y se pararon en la puerta del palacio; allí, estaba tumbado su perro Argo, que puesto que era muy viejo, apenas tenía fuerzas para levantarse. De este modo, a Odiseo se le cayó las lágrimas, pensando en que el propio perro le había reconocido. También, sus propias serpientes le reconocieron cuando entró en su palacio, pero a él, lo que más le impactaba era su perro, que antes de entrar le acarició sin que le viera el porquero. </li></ul>
  8. 8. EL REENCUENTRO <ul><li>Llegó el momento en que Penélope les dijo a sus pretendientes cual era la prueba para casarse con ella. La situación era tensar el arco de Odiseo, y tirar la flecha eliminando doce aros. Todos los pretendientes fallaron la prueba, y es entonces cuando Odiseo viene como un mendigo a intentar pasar todos los aros con su propio arco, mientras todos los pretendientes que había alrededor se reían de él. Lo que hace Odiseo es tensar su propio arco, y tirar la flecha, que avanzó perfectamente sobre los doce aros. Cuando todos se quedan pasmados, dice quitándose todos sus ropajes falsos: </li></ul><ul><li>Perros, que os creíais, que os iba a dejar que me quitaseis a mi mujer, a mi hijo, y mi propio palacio, todavía estando yo vivo. </li></ul><ul><li>Todo esto lo decía mientras, cuando todavía sostenía el arco, lanzaba flechas a todos los pretendientes, incluso al propio Antínoo, que sostenía una copa de oro de doble asa, y le lanzó una flecha por su propia garganta cuando iba a beber. Cuando todos resultan terminar muertos, Penélope no sabe si pensarse si es una trampa o si es su propio marido, así que, definitivamente, se abalanza sobre Odiseo y le besa. </li></ul>

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