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Pensando en voz alta de uak, Nº 14024 Dimensionando la corrupcion usando la ley 80,20 o Ley de Paretto ok

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Transparencia Internacional reporta la percepción de la corrupción del 2013. Para su utilidad, hay que dimensionarla para saber cuantos corruptos hay en las instituciones, con el auxilio de la Ley de Paretto.

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Pensando en voz alta de uak, Nº 14024 Dimensionando la corrupcion usando la ley 80,20 o Ley de Paretto ok

  1. 1. Pensando en voz alta de UAK, Nº 14024. DIMENSIONANDO LA CORRUPCIÓN USANDO LA LEY DE PARETTO O LEY 80/20 AL 01FEB2014 No es malo encontrar corruptos en las instituciones, porque los hay, lo malo es no encontrarlos, que pudiendo detectarlos fácilmente; y no se haga, peor habiéndolos detectado no deshacerse de ellos, pues así se asegura la captura de las instituciones y se incentiva la corrupción. Estimados amigos de las asociaciones de consumidores –conscientes de ser parte de la sociedad civil organizada- y en general a todo ciudadano pensante, en esta ocasión voy a expresar mi pensar sobre la materialización en números de la penetración de la corrupción en las instituciones, así podemos tener idea que tan mal estamos al objetivo de medir los resultados, de evaluar las medidas anticorrupción o la necesidad de adoptar medidas realmente efectivas, sabiendo de antemano qué tenemos cuantitativamente en frente. Recientemente (03DIC2013) TRANSPARENCY INTERNATIONAL - la ONG Transparencia Internacional, nos ha brindado el resultado de sus estudios respecto a la corrupción en el mundo: el Índice de percepción de la corrupción 2013, los países menos corruptos a los más corruptos. Sin embargo si bien es bueno, recibimos más de lo mismo, los más y los menos corruptos siguen siendo los mismos, falta el detonante adecuado de alarma que despierte el debido sentido de urgencia. Pienso que nos resulta poco útil, en forma práctica – claro está, pues nosotros sabemos por el día a día que en el Perú (como en todos los países, más o menos) existe la corrupción y viene avanzando, sin duda lo percibimos todos los millones de peruanos y sabemos donde está ¿o no?, la cosa es tener una idea de certeza de cuantos son los corruptos. Teniendo una formación profesional como Ingeniero Electrónico me resulta natural pensar siempre en función de números y siempre me ha resultado difícil comprender a veces de mis propios compañeros ingenieros y más en comprender que otras especialidades con formación centrada en letras o en premisas legales se opongan cerradamente sólo por imponerse, comprender que los actos sociales también son expresables en números, que es confiable. Hoy los invito a incursionar en los números con el auxilio de la Ley o Principio de Paretto y un aporte de la Ley de Murphy para dimensionar cuantos corruptos poseen las instituciones. Primero debemos definir muy sucintamente que es la corrupción (tema que merece un artículo completo, o un largo y detallado estudio traducido en un libro), así: LA CORRUPCIÓN LA DEFINO COMO TODA DESVIACIÓN DE LO DEBIDO Y ESTRICTAMENTE CORRECTO, POR LA ACCIÓN YA SEA ACTIVA O PASIVA DE LOS DIVERSOS ACTORES QUE PARTICIPAN EN UN DETERMINADO ACTO. Si hablamos del Estado serán actos discrecionales de sus operadores, serán los funcionarios y dependientes de estas instituciones, serán también actores los administrados o las partes, pudiendo incursionar terceros en dichos actos, aparentemente ajenos a ellos. Una forma muy elegante de denominar la corrupción de una institución es: LA DESVIACIÓN DE PODER de la institución, la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos desarrollan una regla, lo determinan o identifican por los resultados, así existe desviación de poder cuando el resultado o producto obtenido de una transacción u operación (acción ya sea administrativa o jurisdiccional), se opone al mandato legal y/o el espíritu de la misma para el cual se le ha otorgado autoridad o poder, defraudando a la sociedad, siendo que con ello alguien (alguna parte, un tercero o la propia institución) obtiene un beneficio material o inmaterial, para lo cual se utiliza la apariencia de legalidad como justificante de su accionar (con interpretaciones antojadizas, omisiones deliberadas, disimulada pérdida de razonabilidad y a veces opuestos a la supremacía de la realidad y/o hechos evidentes), su defensa muchas veces es férrea e incentivada por lobbies o poderes de diversa índole. El Poder Judicial, La Policía y El Congreso, son los más corruptos (por Transparencia Internacional), según la percepción de la población en el mundo, ¿acaso podemos afirmar que el Poder Judicial emite justicia, e imparcialmente, su labor principal?, ¿Acaso cumple estrictamente con los preceptos y procedimientos legales a plenitud? Lo mismo diremos de la policía y de los Congresistas, y los políticos. Eso ya lo sabemos todos nosotros, pero no nos percatamos conscientemente, pues convivimos con ella y hemos desarrollado una inconsciente tolerancia frente a esta forma de violencia, la cosa es cuántos son aquellos, con números, tal es la percepción general (no sólo en el Perú sino en todo el orbe) que podría SOBRE LA CORRUPCIÓN EN EL ESTADO Y EN EL INDECOPI. SOBRE LO QUE NADIE QUIERE DECIR Y NADIE QUIERE OIR: EN FORMA NATURAL, DE CADA DIEZ FUNCIONARIOS DOS SON CORRUPTOS. SOBRE EL RESULTADO DE LA CORRUPCIÓN: REGLA DE LA DESVIACIÓN DE PODER.
  2. 2. ser que de dos funcionarios uno es corrupto (el 50%); o toda la institución. Tal es el espacio ganado, que tal vez el mismo corrupto no sabe que lo es, pues realiza prácticas que califican como tal ¿acaso es posible esto último? Una persona puede ser corrupta de diversas formas: como lideres-cabecillas – presentes y omnipotentes, como promotores (que la incentiva activamente) y hace las cosas en ese sentido (en general con alevosía), los colaboradores (aquellos de su entorno que respaldan a los promotores -los segundos, los terceros, los cuartos- que los cubren y apañan “justificándolos”) muchas veces se dicen “tolerantes”, los pasivos u observadores (que no hacen nada, dejan hacer, guardan silencio), pero también los hay, los sumisos (con vocación de seguir siempre a quien personifique cierto poder o influencias), los incapaces (que teniendo formación no saben lo que les corresponde al cargo que ocupan) y los ignorantes y “piquichones” (que por alguna razón o favor laboran y están en tal institución sin tener formación ni capacitación alguna) su presencia es producto de la corrupción. Es importante identificar cual es cual, pero en esta ocasión no es el tema de fondo, entonces ahí queda para ser desarrollado en otra ocasión. Los corruptos no son difíciles de identificar, más bien en general es muy fácil (sólo hay que tener nuestros sentidos alertas) pues tienen otros valores, otros principios, se mueven y actúan bajo códigos propios e inherentes a su personalidad y procuran que su entorno se mueva bajo esos términos, sus códigos y principios son más compatibles con códigos criminales, los principios de ética y el sentido de lealtad y su capacidad de empatía están desviados, no son confiables y en realidad no son personas sanas, sus acciones afectan a la sociedad (y a la humanidad). Uno de los términos de mayor élite es el conocido como el “paraguas de oro” y el más utilizado y común es tal vez la “carga procesal” para no cumplir con su deber y hacerlo en forma defectuosa o tolerar faltas, se torna básicamente en el precursor para capturar ideológicamente las instituciones y las conciencias. “La Ley de Paretto” o principio 80/20, nace del estudio en el área de marketing que determina que el 20% de los clientes generan el 80% de ingresos para las empresas, por lo cual hay que prestar mayor atención a este 20% que sostiene a la empresa. Del análisis de dicha ley, se llega a determinar que se origina de los datos estadísticos y probabilísticos que generan una curva de Gauss, común a diversos tipos de muestreos de casi todos los eventos medibles o probabilísticos, razón por la cual se utiliza para predecir eventos o diversos fenómenos ya sean de ciencias exactas (física, química, etc.), o fenómenos sociales. Para una persona de ciencias (que traduce el fenómeno externo en números, pues tiende a dimensionarlo), resulta clara su aplicación en casi todos los eventos que se nos pueden presentar, en este caso midiendo cuantos corruptos hay en el Estado. Sin dejar de lado al actor particular que lo corrompe. Esto nos permite actuar con determinada intensidad frente a este mal. La penetración de la corrupción no es la misma en una institución que en otra, ni la misma (intensidad) de un lugar u en otro. Una forma de detectar la corrupción es en los resultados y muchas veces es fácil de ser percibida: por el sentido común, y en los principios que rigen sus actos (siempre dirigidos a favor del poder# y del dinero o sus sucedáneos), es tal la impunidad alcanzada que algunos políticos lo dicen públicamente, términos como: “para estar en política hay que tragar sapos”, “para obtener un beneficio hay que ceder en algo, una con otra”, “favor con favor se paga”, “cuál es la mía, ¿y que gano?”, “otorongo no come otorongo”, “no podemos ganar todo, o siempre”; son claudicantes y tolerantes con los corruptos. TODOS AQUELLOS QUE UTILIZAN ESTOS TÉRMINOS, LO VIVEN, LO INTERIORIZAN; O SON POTENCIALMENTE CORRUPTOS, O YA LO SON Y TRATAN QUE OTROS SIGAN SUS PASOS justificando su accionar COMO EJEMPLO-EXPERTO invitando que otros acepten tales premisas, incentivando que TAMBIEN SEAN CORRUPTOS, presentándolo como una enseñanza de vida (código de conducta), producto de su experiencia, como “sabios” y se enorgullecen en decirlo, se hinchan como pavos mostrando sus logros y forman círculos de seguidores, siempre son excluidos y vilipendiados de éste círculo quienes no aceptan estas premisas. Tal es de grave la idiosincrasia así generada, que muchos están esperando su oportunidad de ser parte de estos círculos de corrupción que se creen “privilegiados” o de “élite”, tanto en escenarios privados como en públicos y en especial políticos, que acuden presurosos como moscas al excremento. Hay pues en forma natural la presencia de corruptos en una proporción que de cada diez, dos son corruptos. Pero siguiendo uno de los principios de Ley de Murphy: si lo dejas a su propio aire, la cosa empeora, para evitar que ello ocurra entonces hay que poner amortiguadores#: tomar las medidas necesarias para detectarlos y eliminarlos, si no se hace la cosa indubitablemente empeorará y para dimensionarlo se deberá aplicar nuevamente la ley de Paretto y así sucesivamente, entonces tendremos que de cada diez, tres son corruptos o cinco lo son (apartir de 5 de 10, se exterioriza y ya se tiene la percepción generalizada que una institución está corroída por la corrupción). No tomar medidas amortiguadoras (mecanismos para detectar y eliminar a los corruptos de las
  3. 3. instituciones) hace que la situación empeore al extremo de la captura de las instituciones, donde la figura de cuantificación se torna en inversa: donde de cada diez funcionarios sólo dos no son corruptos, y así va empeorando si no se toman las medidas adecuadas, aquel director o gobernante de una institución que no hace nada colabora activamente con la corrupción. A estas alturas ya podemos poner números: las instituciones menos corruptas poseen de cada diez funcionarios dos corruptos, si no se destituyen de vez en cuando a alguno por corrupto (manifiesto, por decir: faltas funcionales, desacato a la ley, al mandato constitucional, etc.) hablaremos de tres cada diez, si los Organismos de Control Institucional (OCI) parte de la Contraloría General de la República no los detectan: no están haciendo su trabajo o su mandato legal (desviación de poder: corrupción); pues sí: hay corruptos. En el extremo donde se perciben altos grados de corrupción, tenemos que de cada diez funcionarios ocho son corruptos, si no se toman medidas y no los destituyen sólo uno de cada diez no será corrupto y puede empeorar, lo que significa que: NO ES MALO DETECTAR CORRUPTOS DENTRO DE UNA INSTITUCIÓN, PUES LOS HAY, LO MALO ES NO DETECTARLOS Y LO PEOR ES NO ELIMINARLOS, PEOR AÚN SIENDO FÁCILMENTE DETECTADOS PROTEGERLOS PARA QUE SIGAN EN LA INSTITUCIÓN EN UN MAL ENTENDIDO PROTECCIÓN DEL PRETIGIO DE LA MISMA O ESPÍRITU DE CUERPO, COMPAÑERISMO. Ahora, a modo de ilustración práctica: que nos dice que la base tributaria del Perú de casi 16% y por más de veinte años del 14%. ¿Qué nos dice este dato, de este resultado? que estamos en el otro extremo, el 84% no paga sus impuestos, donde debería ser el 20%, ¿Qué significa que los que sí pagan sean menos del 20%? Que la SUNAT no cumple con su mandato legal y hace una pésima labor, y la defraudación tributaria es un gran negocio pues difícilmente tendrá consecuencias legales, la SUNAT hace el peor trabajo posible, la pregunta de fondo es: ¿a cuántos funcionarios se les ha retirado por señales de corrupción? ¿Qué fue de los documentos desclasificados por la embajada de EE.UU. que da cuenta respecto a la captura de la SUNAT, del RUC sensible? ¿Sabían que la defraudación tributaria en 1997 estaba del orden de dos mil millones de dólares y que en la actualidad debe superar los diez mil millones de dólares, ¡anuales!? Y que no son más de doscientas personas las responsables, la mayoría fácilmente identificables. Como nuestro horizonte natural es la defensa y protección de los consumidores, nos vamos al INDECOPI que posee casi 500 empleados. Es posible que un consumidor por necesidad para su adecuada y mejor defensa contrate un abogado o una empresa para su auspicio legal, por una computadora de S/. 1,500.00; le signifique un costo por su defensa de S/. 5,500.00 en más de 26 meses (S/. 200 por mes), INDECOPI (¡no!, no, en realidad sus funcionarios) determinan las costas y costos luego de fijarlo en S/. 36.00 lo hacen en apelación por S/. 1,155.00. ¿Cuál es el mensaje, regulando un mercado libre, libre?, Acaso fue un error de este consumidor recurrir al INDECOPI, que constitucionalmente posee un mandato especial de protección y defensa de los consumidores, obtener una resolución favorable (¡después de más de dos años!) y al final ser agredido por el mismo INDECOPI (pudiendo y debiendo otorgar el 100% de las costas y costos) causándole un daño económico muy superior al cual motivó su denuncia ante el órgano tutelar. Nos preguntamos INDECOPI, ¿qué pasó con el principio pro-consumidor, el indubio pro-consumidor, el deber especial de protección a los consumidores, ¿acaso no estamos ante una clara desviación de poder?, ¿Qué fue el principio de buena fe (del Art. V.5 del Cód. de Consumo) asumiendo per se que el consumidor miente y que existe –sin duda- contubernio con su abogado, ¿acaso esto no es flagrante mala fe? ¿Qué pasó con los criterios dispuestos en jurisprudencia por el TC sobre costas y costos, hay desacato?. En este tema siguiendo la regla de la CIDH hay que ver los resultados y cumplir con el mandato de proteger (y no causar daño) a los consumidores, ¿acaso se pretende liberar al infractor por los gastos incurridos por el consumidor, que él causo, justo por hacer valer sus derechos?, ¿Qué hay del “Restitutio in Integrum”? el INDECOPI, revierte la carga y condena al consumidor con estos gastos y beneficia al infractor, INDECOPI muestra una especie de una actitud pro-infractor a costas y en agravio de los consumidores. ¿ACASO ESPERAN, QUE NOSOTROS LIBRES PENSADORES, GUARDEMOS SILENCIO Y NO ACTUEMOS EN SU CONTRA? ESTAN MUY EQUIVOCADOS; HOY LA HACEN, HOY LA PAGAN. SI ESTO NO ES DESVIACIÓN DE PODER, NO SÉ QUÉ ES. El principal y más común precursor de la corrupción es lo que reconocemos como “la carga procesal”, entendamos y asimilemos: DONDE HAY CARGA PROCESAL, SIEMPRE HAY CORRUPCIÓN, a mayor carga mayor corrupción, un ejemplo ilustrativo: un barco de pasajeros (es como una institución) posee una ruta y un destino, en un tiempo, primero debe ser lo suficientemente grande en cara a la demanda, perfectamente equipado, posee un capitán y una tripulación, y todo lo indispensable para su correcta operación,
  4. 4. cada operador se encuentra perfectamente capacitado y especializado a su funcionalidad, es decir tenemos un óptimo barco y su tripulación (una institución con correcta estructura e implementación, con el personal especializado idóneo), la regla utilizada en electrónica (y en otras materias, como este) es la máxima capacidad (la máxima carga, 100%) referencial, determina la máxima capacidad operativa, esta es del 80% de la máxima carga; así la máxima capacidad de una institución es el 80% de su capacidad total, sin embargo disponiendo con el apoyo o soporte temporal necesario puede llegar a atender a un poco más, igual en el barco: en caso muy excepcional podría atender satisfactoriamente un aforo mayor al regular (25%), ¿qué pasará si al barco con capacidad de 200 personas (bien y correctamente atendidas) le cargamos con 800 o 1000 personas? Naufragará sin duda o no llegará, o lo hará fuera del plazo a su destino ¿pero cómo?, no será bien atendido, ni se cumplirá adecuadamente el deber de cada tripulante, por más buenos que sean, se van a desmoralizar y el caos dominará, esto en las instituciones da espacio a la desviación de lo correcto y debido, a la desviación de poder que como se ha dicho no es otra cosa que la corrupción expresada en términos elegantes. Los directores y/o gobernantes realmente comprometidos contra la corrupción, prima facie deben velar que sus instituciones (todas) tengan el equipamiento óptimo, personal óptimo comprometido y acorde con la misión funcional de la institución, y especialmente nunca exceder su capacidad (su aforo), sino irremediablemente se estará incentivando y propiciando la corrupción. Recordemos que: SIN ACCIÓN, NO HAY RESULTADOS, amigos participemos en identificar a los funcionarios que no cumplen con su deber cabalmente, ante una resolución descabellada carente de razonabilidad o legalidad, denunciemos dicha resolución u acto primero públicamente y luego según el cauce legal (al OCI, al PJ Const.), nunca dejemos de mencionar a sus autores, para que reciban el mérito ganado por su accionar. AINCUS - PERU ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE CONSUMIDORES Y USUARIOS DE SEGUROS Calle Velezmoro 697, San Borja, Lima – Perú.

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