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Irrupcion del peronismo en la universidad (EDU-UNAF)

  1. 1. Auspicia: capítulo UNC 4OO AÑOS HISTORIA Y FUTURO Irrupción del peronismo en la Universidad Córdoba, miércoles 3 de octubre de 2012 6 NuevoedificioSecretaríadeAsuntosEstudiantiles, CiudadUniversitaria. Fotografía:SebastiánCáceres,ProsecretaríadeComunicaciónInstitucional,UNC.
  2. 2. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deoctubrede2012 Universitarios para la patria nueva La gran polémica después de los jesuitas Se abren las puertas de la modernidad La rebelión de los hombres libres Irrupción del peronismo en la Universidad El golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 inauguró una época infausta para las instituciones democráticas de la Argentina y abrió un período de fraude y negociaciones espurias en nombre de la patria. Y la vida universitaria también sentiría en sus aulas y en sus libertades como un mazazo la nueva hora de la espada. La pretendida restauración oligarca, que vino a desalojar del ejercicio del poder a las mayorías populares, tejía su propio destino a la sombra del abuso y sembraba las semillas de la próxima reacción del pueblo. En un mundo tan revuelto, tampoco era posible quedarse quieto. Por eso es que los acontecimientos europeos y luego la larga tensión que precedería a la segunda gran guerra del siglo 20 ardieron sobre todo en los pechos más jóvenes, muchos de ellos universitarios, que encontraban en las calles canales de expresión. Frente al advenimiento por fin de la guerra entre el Eje y los Aliados, Argentina mantuvo una posición neutral que también caló hondo en las polémicas. Por lo pronto, frente a la batalla de los demás se fue afirmando un movimiento de producción industrial que no sólo daba otra cara a la economía argentina, hasta entonces siempre aferrada a un modelo agroexportador, sino que cambiaba profundamente las características de la sociedad: el sector trabajador alcanzaba una fuerza y una intensidad que no tardaría en dejar su huella en la arena política nacional. Esa aparición se corporizó con el peronismo y la figura de Juan Perón. El cisma, acaso por la misma naturaleza de la irrupción de un nuevo sector social (al menos en su cantidad de integrantes y en el peso de su presencia), podría presentirse en todos los estamentos. En la Universidad, los alumnos organizados a través de la Federación Universitaria Argentina (FUA) tomaron partido por la Unión Democrática, es decir por las fuerzas partidarias que salieron a intentar cortarle el paso a Perón hacia la Casa Rosada. Es posible que esos momentos iniciales de enfrentamiento entre parte de los sectores medios, en especial los universitarios, con el coronel Perón haya marcado el comienzo de una larga relación traumática que mientras duró la década de gobierno peronista se presentó como irreconciliable, al punto que muchos jóvenes salieron a la calle el 16 de septiembre de 1955 cuando estalló el golpe en Córdoba. Dos visiones Mientras estudiantes y profesores, en general hijos de una cultura laica, liberal y democrática, demandaban libertad de expresión y otras reivindicaciones por el estilo, el peronismo veía una universidad europeizada con pocos vínculos con el país real, en especial con el que había comenzado a transformar económica y socialmente. Con el nombramiento como ministro de Educación de la nación de Oscar Ivanissevich, el gobierno comienza avanzar con medidas que provocan más irritación como la expulsión o suspensión de docentes y alumnos, así como la limitación de la autonomía universitaria al quitarse el derecho a voto de los estudiantes. Más adelante se institucionalizará la enseñanza de “argentinidad”, y se llegará incluso a desconocer la representación de la FUA para, en cambio, reconocer a la nueva Central Gremial Universitaria. Pero a la vez una serie de medidas de neto corte popular tuvieron un alto impacto como el incremento de la cantidad de estudiantes durante ese período. Algunas de esas determinaciones más trascendentes fueron la gratuidad aplicada por decreto, Luego de la sombría década infame, ingresó en la escena nacional el peronismo, que fue resistido en las universidades que cuestionaban su “autoritarismo”, aunque también dejó medidas de neto corte popular. irrupción del peronismo en el país y en la Universidad En la Universidad, los alumnos organizados a través de la Federación Universitaria Argentina (FUA) tomaron partido por la Unión Democrática, es decir, por las fuerzas partidarias que salieron a intentar cortarle el paso a Perón hacia la Casa Rosada. Mientras estudiantes y profesores, en general hijos de una cultura laica, liberal y democrática, demandaban libertad de expresión y otras reivindicaciones por el estilo, el peronismo veía una universidad europeizada, con pocos vínculos con el país real.
  3. 3. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deotubrede2012 Libre o laica, una discusión en las calles En mayo de 1956, la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu echó al ministro de Educación. Pareció entonces que se había tomado la decisión de no seguir adelante con la aplicación del decreto 6.403, que permitía a las universidades privadas expedir títulos habilitantes. Es que se había hecho sentir en las calles la reacción de parte de los estudiantes cuando se dio a conocer el decreto de noviembre de 1955 en el que se disponía: “La iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes siempre que se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentación que se dictará oportunamente”. Sin embargo, en 1958 el tema volvió al pulso público, esta vez de la mano del presidente Arturo Frondizi con la Ley Domingorena, y entonces las calles volvieron a ser escenario de una intensa polémica expresada a través de manifestaciones multitudinarias que se registraron en muchas capitales del país, Córdoba incluida, claro. De un lado estaban los que defendían la universidad laica, estatal y democrática (“los laicos”), y del otro, los que apoyaban universidades religiosas, confesionales (eufemísticamente, “los libres”). La discusión no sólo fue intensa entre los jóvenes, sino también en el seno del partido gobernante, que incluyó el choque entre el presidente Arturo Frondizi y su hermano Risieri Frondizi, entonces Rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Horacio Sanguinetti narró su decepción con respecto al destino que tuvo la ley 14.557, llamada “Ley Domingorena”. En el Senado “todos los oradores expresaron su repudio personal al nuevo proyecto pero lo votaron unánimemente por disciplina partidaria”. La sanción se hizo efectiva el 28 de septiembre de 1958. La primera en abrirse fue la Universidad Católica, a la que luego seguirían tantas otras, incluso ya no de cuño confesional sino empresario. y el ingreso irrestricto. Además no sólo se garantizaba el acceso, sino que un sistema de becas hacía posible que muchos alumnos de menores recursos se sostuvieran en las aulas. Este aspecto de la integración social también se reafirmó con la creación de la Universidad Obrera, luego Universidad Tecnológica Nacional. También se proyectó la universidad argentina hacia los países latinoamericanos, de modo tal que ingresaron unos 15 mil estudiantes provenientes de diversos lugares (ver artículos siguientes). Prohibición del cogobierno El golpe de Estado de 1955, apoyado por gran parte del estudiantado, comenzó a ser sostenido por la dictadura de Lonardi-Aramburu, y se regresó a la vigencia de la Ley Avellaneda, de 1885. El nuevo gobierno dictó un decreto sobre la organización de las universidades nacionales que prohibía la participación estudiantil en el cogobierno e introducía el examen de ingreso. También se dispuso la cesantía de todos los docentes que habian colaborado con el peronismo. Todo esto terminaría provocando la reacción de algunos grupos, y anticiparía lo que se vendría en los años ’60 y ’70, en los que el peronismo pudo ampliar su base de representación universitaria. En la última parte de la década de 1950 se abrió también una serie de discusiones alrededor del rol de la educación superior y de la necesidad de definirlo. Se comenzó a pensar en la ciencia como instrumento para combatir la pobreza y el subdesarrollo, a partir de conocimientos como los de ingeniería, las ciencias de la salud y las nuevas ciencias sociales. El gran debate estaba en marcha. Medidas de neto corte popular tuvieron un alto impacto: el incremento en la cantidad de estudiantes, la gratuidad, aplicada por decreto, y el ingreso irrestricto. No sólo se garantizaba el acceso, sino que un sistema de becas hacía posible la permanencia.
  4. 4. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deoctubrede2012 Durante el gobierno de Perón, se establecieron limitaciones a la representación docente y estudiantil en los órganos de gobierno universitario. Esta medida generó el rechazo de los estudiantes cordobeses. En 1947, la ley 13.031 aprobada por el presidente Perón, estableció que los rectores no debían ser elegidos por la Asamblea Universitaria sino designados por el propio Poder Ejecutivo Nacional. Definía, asimismo, que los consejos superiores de cada universidad debían ser integrados, exclusivamente, por el rector, los decanos y vicedecanos, excluyendo de esta manera cualquier tipo de representación docente o estudiantil. En los consejos directivos de las facultades se admitió la participación estudiantil, pero ésta debía estar limitada a un solo alumno elegido por sorteo entre los diez mejores promedios, con voz pero sin voto. La Federación Universitaria de Córdoba (FUC) –que poco antes había organizado un multitudinario acto de rechazo a esa ley en el Córdoba Sport Club– sostuvo que la misma sentaba las bases de una universidad autocrática, además de ser reaccionaria y antipedagógica. Como respuesta, a mediados de 1947 se prohibieron las elecciones de los centros de estudiantes en la Universidad Nacional de Córdoba. Al año siguiente, al conmemorarse el 30 aniversario de la Reforma Universitaria, Alfredo Palacios (quien en 1918 había sido proclamado “ciudadano ilustre” por los estudiantes cordobeses) graficó la situación: “La universidad renovada ha sido destruida, sólo quedan escombros”. Cabe añadir que las protestas de los universitarios en 1947, se combinaron con las huelgas de los estudiantes secundarios del Colegio Normal Superior, descontentos por la cesantía de su vicedirectora, la ilustre pedagoga Luz Vieyra Méndez. El marco ideológico En mayo de 1948, Oscar Roger (secretario general de la peronista Unión Universitaria y, años después, prestigioso penalista), expresaba: “Somos profundamente católicos, eminentemente hispanistas y peronistas de convicción”. En rigor, tras la revolución de junio de 1943, las universidades argentinas fueron entregadas a interventores pertenecientes a la derecha nacionalista católica y/o filofascista: Giordano Bruno Genta, en la Universidad del Litoral; Tomás Casares, en la Universidad de Buenos Aires, Santiago de Estrada, en la Universidad de Tucumán; Lisardo Novillo Saravia, en la de Córdoba. El clima represivo, la persecución ideológica, las cesantías de centenares de profesores –entre ellas la del prestigioso Bernardo Houssay, en la UBA– y la imposición de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas provocaron la inmediata oposición del movimiento reformista. En noviembre de 1943, Mauricio Yadarola, profesor de Derecho Comercial en la Facultad de Derecho de la UNC, en su carta de renuncia a la cátedra, dirigida al “Señor Interventor” de la Universidad, Lisardo Novillo Saravia, denunciaba la “cesantía de muchos prestigiosos profesores” que habían exhortado a la normalización institucional y sufrido un clima “perturbado por el encono y la maledicencia” en que vivía la casa de estudios. A fines de 1946 se contabilizaban en la UNC, 81 profesores cesantes, 2 exonerados y 6 renuncias aceptadas, entre ellas la de Arturo Orgaz. El poder disciplinador Con motivo de la caída de Berlín, en mayo de 1945, miles de estudiantes y militantes antifascistas celebraron jubilosamente en las calles de Córdoba el fin del régimen nazi. La represión de que fueron objeto era descripta por la FUC en estos términos: “Sorprendentemente (…) cuando hombres, mujeres y niños se aprestaban a llevar a la intimidad de sus hogares la alegría colectiva (…) fueron vandálicamente atropellados y apaleados por las fuerzas policiales”. La nómina de detenidos incluía a algunos ilustres reformistas como Gregorio Bermann y Enrique Zanni. La Justicia no hizo lugar al pedido de habeas corpus. Cuatro años después, la represión continuaba siendo una constante en la UNC. En agosto de 1949, Gregorio Bermann denunciaba: “Esta madrugada, al salir de la asamblea convocada por la Federación Universitaria (…) fui testigo y objeto de atropellos que retrotraen a la época de las policías bravas. (…) La brigada policial, al servicio de la sección Orden Público atacó con salvaje premeditación a estudiantes y concurrentes que salían con todo orden y cultura de la reunión en la que habían discutido con altura cuestiones de interés nacional y mundial. Sobre mujeres y jóvenes lanzaron caballos y ejecutaron actos de brutalidad ordenados por sus superiores, llevando después detenidos a algunos de los agredidos a la seccional segunda. Una verdadera expedición de castigo”. En diciembre de ese año, la solidaridad de los estudiantes cordobeses con la huelga de los obreros de los ingenios azucareros tucumanos, provocó numerosos allanamientos en barrio Clínicas y la detención de 31 alumnos de la UNC, entre ellos, el presidente del centro de estudiantes de Ingeniería. Según recordó Gregorio Bermann, en 1946 el presidente Perón sostuvo “en el discurso a la Unión Sindical Universitaria en el teatro municipal de Bs.As., en el momento que precedió a la gran purga de profesores universitarios: ‘Quiero que la política desaparezca de las universidades, porque sino hará desaparecer a las universidades’”. Sin embargo, no se trató de despolitizar a la Universidad sino de avanzar en el camino de una peronización compulsiva. No por casualidad, en junio de 1953, LA VOZ DEL INTERIOR comentaba la nueva exigencia para optar al cargo de practicante de hospital para los estudiantes de medicina: ser afiliado a la agrupación peronista de Medicina (CGU). Unos meses antes, la Juventud Socialista había denunciado que en las facultades de Ingeniería y Derecho de la UNC, se exigía certificado policial de buena conducta como requisito indispensable para rendir examen a los integrantes de los centros de estudiantes. La valiosa labor inclusiva del peronismo a través de la promoción de lo que serían luego las universidades tecnológicas nacionales, tuvo su cono de sombra en una vocación de disciplinamiento social desde el Estado, que también proyectó sus filones sobre la UNC. LA autonomía en jaque (*) Historiador e investigador de la UNC y el CONICET BernardoHoussayAlfredoPalacios ArturoOrgázGregorioBermann LisardoNovilloSaravia El clima represivo, la persecución ideológica, las cesantías de profesores –entre ellas la del prestigioso Bernardo Houssay en la UBA- y la imposición de la enseñanza religiosa en las escuelas, provocaron la inmediata oposición del movimiento reformista. En 1949, la solidaridad de los estudiantes cordobeses con la huelga en los ingenios tucumanos provocó numerosos allanamientos en barrio Clínicas y la detención de 31 alumnos de la UNC, entre ellos, el presidente del centro de estudiantes de Ingeniería. Por César Tcach (*)
  5. 5. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deotubrede2012 (*) Doctora en Historia, profesora de Historia Argentina, UNC. La transformación ¨libre¨ de la consigna que cantaban los manifestantes frente al Jockey Club es una excusa para indagar en la política del peronismo hacia las universidades públicas nacionales, en oportunidad de ponerse en práctica las metas de un gobierno dispuesto a resolver, a su manera, los desafíos de la democracia de masas en tensión con las tradiciones políticas, corporativas y sociales de los grupos dominantes y aún de la clase media argentina. Desde 1943 y especialmente en 1945 los universitarios se mostraron recelosos del poder del coronel Juan Domingo Perón, miembro de un gobierno autoritario tímido en declarar la guerra al nazi-fascismo y muy conservador en términos culturales, al punto de reinstalar la enseñanza religiosa en la escuela pública. Para las elecciones del 24 de febrero de 1946, la Federación Universitaria Argentina (FUA) adhirió al frente electoral denominado Unión Democrática aún a costa de quedar al lado del embajador de los Estados Unidos, Spriulle Braden, y abandonando su tradicional postura antiimperialista. A partir del triunfo del laborismo y tras la asunción de Perón, las relaciones universidad-gobierno fueron más que tensas. Entre los intelectuales de los años cuarenta y cincuenta, el antiperonismo tuvo origen en esa representación de Perón como miembro de un gobierno autoritario aunque los intelectuales, en general, acordaran con las políticas sociales y de hecho muchos se pasaron a las filas del Partido Laborista. La mayoría de los escritores, artistas y universitarios fueron antiperonistas, siguieron adscribiendo a sus tradiciones ideológicas ancladas en el radicalismo, el comunismo y el socialismo antes que virar hacia un movimiento nuevo. Sin embargo el peronismo hizo importantes esfuerzos por democratizar la cultura y el acceso a la educación como derechos sociales, aún a costa de los tradicionales derechos civiles. En el caso de las universidades públicas nacionales, durante los gobiernos peronistas se implantó un conjunto de modificaciones que alteraron sustancialmente sus destinos y dejaron una impronta ineludible en las décadas siguientes, pese a los esfuerzos contra reformistas de los gobiernos posteriores. En 1948 concretó el viejo anhelo reformista de poner a la Universidad al servicio de la sociedad, creando un programa de extensión universitaria rentada a través del decreto Nº 6.242/48. Este texto legal establecía la vinculación de la Universidad con la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica a través de la incorporación de estudiantes de Ingeniería en tareas de la empresa. Otras transformaciones fueron la gratuidad de la enseñanza con la anulación de los aranceles aplicada por el decreto 29.337 de 1949 y el ingreso irrestricto resuelto por decreto 4.493 de 1952; asimismo se estableció un sistema de becas para la permanencia de estudiantes de escasos recursos, financiado con un impuesto del 2 por ciento a los sueldos de los empleados estatales. Se reformularon planes de estudios y se uniformaron los sistemas de promoción y títulos en las universidades estatales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Litoral, Tucumán y Cuyo, un acto modernizador en la enseñanza superior. Se estableció que la educación debía estar al servicio del desarrollo nacional, para lo cual se comenzó a coordinar la tarea de las universidades a través del Consejo Universitario Nacional a fin de promover carreras prioritarias para el impulso productivo regional atendiendo a los nudos gordianos de la economía argentina: el agro, el petróleo y las investigaciones oceanográficas y atómicas. Se planificó, sin concretar por el golpe de 1955, la creación de un Consejo de Investigaciones, un Instituto de Promoción Agropecuaria y otro de Investigación en Tecnología Industrial; posteriormente Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, Inta e Inti. Otra meta fue la integración latinoamericana, que se reflejó en el ingreso de quince mil estudiantes provenientes de diversos países. Se destinó una importante cantidad de recursos para la ampliación de la infraestructura, se incluyeron nuevas carreras y se jerarquizaron áreas de conocimiento como las ciencias económicas, filosofía y humanidades, y arquitectura y urbanismo. Nuestra Ciudad Universitaria y la jerarquización de las carreras de Ciencias Económicas y Filosofía y Humanidades datan de ese proyecto educativo ampliado en cantidad de estudiantes y oferta de capacitación. Se regularon las tareas docentes expresando la obligación de los profesores de dedicar el máximo de su tiempo a la investigación y la docencia, vinculándolas con los intereses nacionales, provinciales y municipales. Como nunca antes, la Ley Universitaria establecía que los estudios debían respetar los valores y la cultura argentina, relacionándose con los intereses del país, el desarrollo cultural, la afirmación de la conciencia nacional, los problemas nacionales y el asesoramiento a los organismos de gobierno, imputando un sentido social a la educación y vinculándola al progreso de la Nación. Instituía también que los planes de estudios debían incorporar conocimientos de filosofía, doctrina nacional y la formación política según la Constitución. Algunas modificaciones fueron repudiadas por los universitarios especialmente el cercenamiento a la autonomía y al co-gobierno, las formas de ingreso a la docencia donde no se suprimía el concurso, pero la última palabra la tenía el Poder Ejecutivo Nacional que terminaba eligiendo a los docentes a partir de una terna elevada por las universidades tras el procedimiento del concurso, y especialmente el estudio de la doctrina peronista llamada también el “Catecismo de la Nación”. Estos últimos aspectos sensibilizaron a una comunidad universitaria por demás pendiente de los alineamientos que fueron dividiendo a la sociedad. Los universitarios no estaban muy dispuestos a resignar la autonomía y el co-gobierno, ni siquiera por un proyecto incluyente pero que, en pos de esa inclusión y del desarrollo nacional, pretendía cercenar algunas de las prácticas vigentes desde 1918. Alpargatas sí, libros también Por Laura Valdemarca (*)
  6. 6. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deoctubrede2012 La Ciudad Universitaria de Córdoba fue un proyecto de largo aliento, en una ciudad que muchas veces se ha identificado con su propia Universidad. Su historia puede narrarse como una sucesión de proyectos imaginados, primero, e inconclusos después, que fueron dejando marcas en la realidad actual. Sin embargo, el período entre 1952 y 1964 es central para comprender el proceso de su constitución, ya que fue en esa época cuando se llevaron adelante las primeras materializaciones que determinaron su desarrollo posterior. La idea de una Ciudad Universitaria en Córdoba ya estaba presente desde principios del siglo XX. Se destacan los proyectos de Johannes Kronfuss en 1910 y el de Luis Posse en 1927. Todos estos planes se pensaron en los terrenos que la Provincia había cedido a la Nación, donde funcionaba desde 1899 la Escuela Nacional de Agricultura. Y será justamente sobre este espacio en el que una y otra vez serán depositadas las esperanzas para la concreción de una Ciudad Universitaria. En 1948 y por pedido del Rector Dr. José Urrutia se avanzó en un nuevo proyecto, elaborado por los arquitectos Ángel T. Lo Celso y Ernesto B. La Padula. El primero era Decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, mientras que el segundo era un reconocido arquitecto y urbanista italiano, que había llegado a Córdoba ese mismo año contratado por Lo Celso para que asumiera las cátedras de Urbanismo y Composición Arquitectónica. El proyecto, denominado “Ciudad Universitaria Presidente Perón”, se pensaba como una “Ciudad Jardín”, que aglutinara la totalidad de las actividades universitarias en pabellones con una estética racionalista italiana -muy típica de los años 20 y 30-, pensada, a su vez, como una continuación del Parque Sarmiento. Sin embargo, en 1949 los terrenos de la Escuela Nacional de Agricultura fueron cedidos por la Provincia a la Fundación Eva Perón, que propuso la construcción de una Ciudad Universitaria de Córdoba destinada a dormitorios que alojaran a los estudiantes y profesores de la Universidad. A finales de 1951, Jorge Sabaté se hizo cargo del proyecto, rediseñándolo e incorporando dos nuevos complejos: el Hogar de Ancianos -hoy demolido- y el Hogar Escuela Pablo Pizzurno. La Ciudad Universitaria se pensó como una ciudad-parque trazada con motivos clásicos del paisajismo de principios de siglo. En el parque se organizaban libremente pabellones dormitorios, estructurando al conjunto un boulevard central, rematado por el Pabellón Principal, hoy llamado Pabellón Argentina. Éste se compone de cinco bloques de dormitorios que generan cuatro patios, que se cierran hacia el frente con un gran hall y salas de clases y usos culturales y que, en su parte posterior, era cerrado por un gran bloque -no construido- que conectaba con el comedor y los espacios deportivos. La arquitectura de Sabaté tenía una estética general “rústica” o más comúnmente llamada “neocolonial”. Aunque el diseño del Pabellón Principal era más ecléctico e introducía elementos neoclásicos, principalmente en su fachada. Ésta fue modificada en octubre del 55, por los equipos técnicos del Ministerio de Obras Públicas de la Nación que asumieron con el golpe de estado en contra de Perón de septiembre de ese año, adquiriendo el tono monumentalista que posee en la actualidad. Con la nueva situación política abierta con la autodenominada “Revolución Libertadora”, la Universidad retomó sus pedidos sobre los terrenos de la Ex Escuela Nacional de Agricultura y los edificios que allí se estaban construyendo. En estas gestiones fue central el papel jugado por La Padula, en su doble condición de asesor de la Universidad y del Ministerio de Obras Públicas, en donde venía desarrollando -desde 1954- la dirección del Plan Regulador de Córdoba, en el marco del cual la Ciudad Universitaria constituía un elemento orgánico y central. En septiembre de 1957 se firmó el acuerdo entre la Nación, la Provincia y la Universidad, en el que se transfería el predio a esta última. El traspaso se completó en 1959 con la sanción de la ley provincial 4700 a partir de la cual la Universidad pudo disponer de los terrenos y las costrucciones. La política de la Universidad fue readecuar los edificios, para los cuales se creó una La Ciudad Universitaria 1910-1962 Una historia de proyectos inconclusos, aciertos y fracasos Por Sebastián Malecki (*) y Pablo Gonzalez (**) Fuentes: Centro de Documentación e Información de la Arquitectura Pública (CEDIAP), Ministerio de Economía y Finanzas, Buenos Aires: proyecto Kronfuss y proyecto Jorge Sabaté. Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estética Mario Buschiazzo: Proyecto Sabaté UNC: La ciudad universitaria Presidente Perón, UNC, 1948 UNC: La ciudad universitaria, UNC, 1960 Nuestra Arquitectura, N 433, 1966 Summa, N 30, octubre de 1970 Page, Carlos: La ciudad universitaria de Córdoba. Antecedentes de su emplazamiento y proyecto del arquitecto Jorge Sabaté (1949), Academia Nacional de Historia, Buenos Aires, 2001. 1 2 1-ImagenpertenecientealacolecciónJorgeSabaté,SecciónArchivoDocumental,InstitutodeArteAmericanoe InvestigacionesEstéticas¨MarioBuschiazzo¨.FADUUBA. 2-VistaexternaFCE,fuente:Summa,N30,octubrede1970 3-PlanimetríaProyectoganadorconcurso1962,fuente:NuestraArquitectura,N433,1966 4-Perspectivaproyectooriginaldel“PabellónPrincipal(actualmente“PabellónArgentina),fuente:CEDIAP
  7. 7. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deotubrede2012 Comisión Técnica Asesora en 1958, para trasladar las Facultades que funcionaban en viejos y deteriorados edificios céntricos. Las primeras en mudarse fueron las Facultades de Ciencias Médicas y Filosofía, Odontología y la Escuela de Artes. El Pabellón Argentina fue terminado recién a finales de 1961. En 1960, durante el rectorado reformista de Jorge Orgaz, se conformó una Comisión Asesora para el Planeamiento de la Ciudad Universitaria -presidida por Luis Rébora e integrada, entre otros, por Jaime Roca y La Padula- que decidió llamar a un “Concurso Público Nacional de Planificación para la Ciudad Universitaria de Córdoba” que se sustanció en junio de 1962. El tribunal, en un dictamen unánime, le otorgó el primer premio al Proyecto de los arquitectos Bernadino Taranto, Hubber Hobbs, A. Revol Luque, Edmundo Arias y Esteban Díaz García, que formaban parte de dos de los más activos estudios de arquitectura de Córdoba, siendo además profesores de la Facultad de Arquitectura. El proyecto ganador proponía una suerte de zonificación por facultades, agrupándolas por afinidades disciplinares. Al mismo tiempo, establecía un anillo de circulación vehicular para evitar la polución sonora. De este Proyecto se construyeron - entre el 62 y el 64- los edificios para las Facultades de Ciencias Económicas y de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, con una estética arquitectónica ligada a las propuestas del Team X, un grupo de jóvenes arquitectos que estaban tratando renovar la “arquitectura moderna” en la década del 50. Si bien el proyecto urbano no se realizó en su totalidad, se llevaron adelante obras viales y la zona deportiva. La historia de la Ciudad Universitaria, desde sus comienzos hasta hoy, es una historia de proyectos inconclusos, de superposiciones, intentos, fracasos y aciertos. Su integración particular en la trama urbana, mediando entre el centro y la periferia, le ha permitido confirmar su vínculo con la ciudad y la sociedad. Por estos motivos, no puede ser ajena a las propias transformaciones de una ciudad que ha hecho de la presencia de la Universidad una parte fundamental de su identidad (*) Magister.Becario de Doctorado de SECyT, UNC. (**) Arquitecto. Profesor asistente en Arquitectura I B y Arquitectura 3 C, Faud, UNC. 3 4 El campus actual Desde 2007, al inicio con muy pocos recursos, se llevó ade- lante una política que incluyó una serie de acciones que en la obra universitaria inciden de una nueva manera, en particu- lar en el ámbito de la Ciudad Universitaria. Sin dejar de lado los requerimientos lógicos de crecimiento de las unidades académicas, se gestionaron y destinaron importantes re- cursos para obras de infraes- tructura y de espacios públicos que han ido transformando el Campus. Por un lado, se vienen ensa- yando tipologías edilicias que intentan superar la lógica de pabellones dispersos, mientras se promueve a la vez una mejor relación interior – exterior a tra- vés de plantas bajas libres, mas permeables y con usos públi- cos. Con estos criterios se pre- vén los futuros crecimientos. Por otro lado, tiene lugar una fuerte intervención en el es- pacio público entendido como el lugar de la fricción de usos, como espacio de encuentro. Plazas y patios con amplios so- lados, con sombras y la incor- poración del agua. Peatonales con el equipo adecuado cuya apropiación intensa demuestra su necesidad. Paseos y calles sistematizadas reforestadas con especies nativas y bien iluminadas. Recuperación de edificios, en particular el del Pabellón Argentina, su Hall Central, la Sala de las Améri- cas y la Plaza Cuarto Centena- rio que lo pone en valor. Todas estas acciones que ya están en marcha se encuadran en un Plan de Reordenamiento Territorial y Espacio Público, ampliamente debatido y con- sensuado, que en tanto Plan Director, prevé y organiza los usos del suelo y crecimientos, el sistema de movimientos y de verdes, la infraestructura y el espacio público como red conectiva.
  8. 8. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deoctubrede2012 “Cultura universitaria y sentimiento nacional” es el nombre de la conferencia que pronunció Perón en 1948, cuando fue distinguido por la Universidad Nacional de Córdoba. Las universidades, en tanto espacios privilegiados para la producción, difusión y legitimación del conocimiento, otorgan la distinción Honoris Causa a quienes en un momento determinado consideran “eminentes” y, por lo tanto, dignos de pertenecer a su comunidad. Honoris Causa: voz latina que significa por causa de honor, es el máximo grado académico que conceden las universidades a personas eminentes, que gozarán, desde su recepción, del mismo tratamiento y privilegios que aquellos que obtengan su doctorado académico en forma convencional. La distinción de Doctor Honoris Causa a Perón, conferida en 1948, anulada en 1956 y restituida en 1973, es un acontecimiento que permite reconstruir algunos momentos de la historia de la UNC durante el surgimiento y consolidación de un nuevo movimiento político: el peronismo. Esta distinción, otorgada también en otras universidades nacionales, no tiene lugar en cualquier provincia sino en la Córdoba del sabattinismo que gobernó en un contexto de críticas de los sectores tradicionales de (*) Historiadora, profesora en la Escuela de Historia, investigadora en el CIFFyH y en el CEA-UNC. Ilustración:ManuelColl La distinción Honoris Causa a Perón Por Marta Philp (*) la sociedad cordobesa que consideraban que muchas de sus acciones constituían un agravio al modo de vida de la Córdoba docta y santa. En este sentido, muchos de los actores que se sumaron al nuevo movimiento en los primeros tiempos, y después integraron el antiperonismo, lo hicieron en función de esta posibilidad de restaurar un orden tradicional, puesto en riesgo por el avance del laicismo y la pérdida del monopolio de la Iglesia católica en espacios claves de la sociedad cordobesa. Por ello es que encontramos apellidos tradicionales entre los elencos que se sumaron a los puestos de gobierno del nuevo movimiento que coexistieron con otros actores provenientes de sectores medios y obreros. Justamente la historia tiene esa virtud, la de romper las imágenes simplistas, en este caso, la asociación del peronismo con el pueblo, el enfrentamiento del peronismo con la oligarquía. Otro acontecimiento que tuvo lugar en 1949, año de la reforma de la Constitución Nacional y de las constituciones provinciales, marcó esta necesidad del peronismo, como movimiento político, de diferenciarse de los tiempos que le precedieron. Este año, ambas cámaras, la de senadores y diputados, rindieron homenaje a la revolución de 1943 que terminó con la “década de la infamia”. Un legislador peronista estableció las diferencias con lo ocurrido el 6 de septiembre de 1930 ya que esa jornada había constituido “un divorcio entre las fuerzas armadas y la masa y su ideal”. La distinción Honoris Causa a Perón tuvo lugar en un escenario caracterizado, por la oposición política al nuevo movimiento y no sólo por ella, como “la Córdoba de la Reforma Universitaria”. Diferentes actores, estudiantes y profesores universitarios, políticos radicales y socialistas llevaban a cabo otras conmemoraciones de este nodal acontecimiento ocurrido en 1918 en la UNC, de proyección nacional y latinoamericana. El peronismo en el poder negaba la importancia de este suceso al tiempo que las conmemoraciones del 17 de octubre ocupaban el centro de la escena desde que en 1946, primer aniversario del denominado “Día de la Lealtad”, se había establecido como ritual que se desplegaría, con variantes locales, hasta el derrocamiento del gobierno en 1955. Dicho ritual sería clave para el peronismo, nombrado como la “revolución nacional en marcha”. En septiembre de 1946, el diario La Voz del Interior informaba que, en medio de un gran despliegue policial, había sido total el apoyo estudiantil a la huelga declarada por la Federación Universitaria de Córdoba y que los profesores que respaldaban la medida habían sido suspendidos. Los estudiantes pedían el fin de las intervenciones universitarias al tiempo que protestaban por la violencia y las arbitrariedades contra profesores y estudiantes y reclamaban la sanción de una ley universitaria reformista. Acusaban de fascistas a los alumnos que integraban la Alianza Nacionalista y se referían al Sindicato Universitario Argentino como “reaccionario y nazifascista”. Esta noticia es sólo una de las huellas que remiten a la conflictiva relación entre los estudiantes de tradición reformista y el emergente movimiento político liderado por Perón. El pasado contra el presente En un contexto de marcada centralización política, los sectores de la oposición evocaban en Córdoba el pasado para disputar el presente. Así los estudiantes reformistas que se oponían a la intervención de las universidades, desagraviaban la figura de Sarmiento y rendían en junio de 1950 un nuevo homenaje a la Reforma Universitaria de 1918 a través de la organización de las Jornadas Reformistas. Las mismas debían comenzar con una conferencia de Arturo Orgaz sobre el revisionismo en la historia argentina, prohibida por la policía. En 1951, también será Orgaz quien recordará a Esteban Echeverría a través de una nota periodística titulada “Defensa del Dogma Social de Mayo”. Un año después, en 1952, el radicalismo se negaba a participar en los homenajes a Juan Perón y a Eva Perón. En contrapartida, proponía un saludo a la Reforma Universitaria de 1918, gestada en Córdoba, al que se opuso el peronismo. El diputado Queros Matos expresó que es “una posición irreligiosa de la vida, que la Reforma ya ha sido derrotada por una juventud viril y revolucionaria que ha tomado la bandera de Cristo y de la Patria”. En su discurso de asunción, el nuevo rector de la UNC, doctor José Miguel Urrutia, señalaba que la nueva Ley Universitaria del peronismo era la base sobre la cual se produciría la “verdadera revolución dentro de la Universidad”. Se refería a la Reforma Universitaria de esta manera: “La conmoción universitaria del año 1918 fue más una convulsión político-universitaria que científico- universitaria. Por eso la Universidad quedó estancada y sus frutos fueron nulos”. Así como la conmemoración de la “revolución del 4 de junio de 1943” evidenciaba la necesidad del peronismo de diferenciarse de otras etapas de la historia argentina, la resolución de 1956 de la UNC, que había ordenado anular “ab initio” la disposición que había dado origen a la distinción, es una muestra de las acciones de recuperación de un orden, el referenciado en la Reforma Universitaria de 1918, emprendidas después de la caída del peronismo “Cultura universitaria y sentimiento nacional” Durante la entrega del Doctorado Honoris Causa en 1948, Perón pronunció la conferencia “Cultura Universitaria y sentimiento nacional”. “La Universidad ha de recibir constantemente el influjo del pueblo y el pueblo ha de sentir que la obra de la Universidad esparce su influencia benéfica hasta la fábrica, hasta el campo, hasta el hogar del ciudadano. Los investigadores universitarios han de tener como mira superior contribuir al mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores”, sostuvo el homenajeado en uno de los pasajes de la conferencia. En 1973 la Universidad le restituye el título y solicita que se excluya la resolución del 7 de julio de 1956 (durante la dictadura militar) ya que, indica, “es un acto de venganza que no condice con los principios de la UNC”.
  9. 9. UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deotubrede2012 Tras lel golpe cívico-militar encabezado por el general Félix Uriburu, en setiembre de 1930, comenzaron a desandarse años de irrepresentatividad política. Así, por ejemplo, convocadas las elecciones para finales de 1931, el gobierno nacional vetó la candidatura de Marcelo T. de Alvear y el radicalismo llamó a la abstención. Los años que siguieron fueron señalados como los de la “Década Infame”. Cabían entonces testimonios escépticos y descorazonados como el del tango Cambalache, de Enrique Santos Discépolo. Eran momentos de fraude, de negociados turbios. Sobraba sinrazón y faltaba trabajo. Hubo que esperar hasta la década siguiente para que el curso de las cosas diera otro gran barquinazo. El 4 de junio de 1943, el Ejército (el GOU, Grupo de Oficiales Unidos) fue la logia que proyectó el golpe. El presidente sería Arturo Rawson y luego lo reemplazaría Pedro Ramírez. Mientras, en la estratégica Secretaría de Trabajo y Previsión fue nombrado Juan Domingo Perón (luego, reteniendo todos los cargos, sería designado ministro de Guerra y Vicepresidente). Había síntomas de que una nueva época estaba asomando. El coronel Juan Perón alcanzó una fuerte identificación sobre todo con el sector trabajador, que de pronto encontraba muchos de sus viejos reclamos respaldados. Esa alianza sería clave para el nuevo movimiento, en el que también confluirían industriales nacionales (con abundancia de apellidos italianos), parte del clero y de los sectores medios. Sin embargo, también se estaba gestando un nuevo y profundo desencuentro nacional (o sólo era el viejo y constante desencuentro reavivado). Las fuerzas políticas tradicionales resistían al ascenso del Coronel, y la presión dio resultados cuando Ramírez lo destituyó y lo envió detenido a la isla Martín García. Entonces sobrevino uno de los hechos más significativos de la memoria política argentina. El 17 de octubre de 1945 miles de obreros se reunieron en la Plaza de Mayo para reclamar y finalmente conseguir la libertad de Perón. Las cartas estaban echadas y volverían a jugarse en elecciones libres, en los que el peronismo se impuso a la coalición de partidos Unión Democrática, apoyada por el propio embajador norteamericano Spruille Braden. Uno de los grandes pilares del gobierno de Perón, luego convertida en un mito, fue Eva Perón, quien además de convertirse en bandera de “los descamisados”, impulso nada más y nada menos que el voto femenino, estrenado por primera vez en las elecciones de 1951, casi un año antes de su muerte, que provocó uno de los mayores lutos populares que se hayan sentido en el país. Las mayorías celebraban notables avances sociales producidos por la distribución de la renta nacional, en un modelo capitalista. Sin embargo, una porción de argentinos acumulaba cada vez más rencores, y no sólo los sectores molestos por el ascenso de las franjas más postergadas. Unos veían en Perón el gran justiciero social que había desafiado a los poderes económicos para hacer un país más libre y soberano. Para otros era el dictador totalitario, el hacedor de un país irrespirable. El desencuentro prometía horas aciagas. El 16 de junio de 1955, una sublevación de la Marina había dejado 400 muertos tendidos en la Plaza de Mayo. Tres meses después, otro golpe, esta vez originado en Córdoba, tuvo éxito y Perón fue obligado a exiliarse del país durante largos años. La autodenominada “Revolución Libertadora” pretendió inicialmente mostrar una actitud conciliadora con el general Eduardo Lonardi, pero luego se endureció con el ascenso del también general Pedro E. Aramburu. El peronismo fue prohibido (hasta la palabra Perón no podía ser dicha) y la CGT intervenida, mientras la mayoría de los partidos políticos se integraba a la Junta Consultiva y colaboraba con el gobierno. Sin embargo, pronto aparecerían signos de resistencia, severamente reprimidos con fusilamientos como el del general Juan José Valle y de las víctimas de la ejecución clandestina en los basurales de José León Suárez. Suprimida la vigencia de la Constitución peronista de 1949, se volvió a la Carta de 1853 y se convocaron a elecciones para febrero de 1958. Los hechos encontraron a la UCR fracturada: Intransigente, por un lado, y Del Pueblo por otro. En el triunfo de los primeros, es decir, de Arturo Frondizi sobre Ricardo Balbín, mucho tuvo que ver el voto peronista. Pero el clima estaba lejos de aquietarse Un desencuentro aciago El mayor de los espantos Por el pasado histórico del país y por los miles de inmigrantes, en la década de 1930, desde la Argentina se seguía con ansiedad la cruenta guerra civil en España, en la que el general Francisco Franco, apoyado por nazis y fascistas, se impuso a los partidarios de la República, también apoyados por comunistas. Tanto odio e impiedad entre compatriotas y el cruel desenlace, hicieron que muchos españoles cruzaran el mar para sumarse a la numerosa colectividad que había aquí. Pero el fuego grande esperaba. Y cuando 1939 estuvo maduro, Europa se convirtió en la gran hoguera apocalíptica que las tensiones venían anunciando. Adolf Hitler, que ya había expandido su Reich hacía Austria y Checoslovaquia, obligó a las otras potencias del continente a tomar la gran decisión postergada, cuando el 1º de setiembre de 1939 invadió Polonia. Después de Polonia, Hitler, como una máquina arrasadora invadió los Balcanes, los países nórdicos, los Países Bajos, y luego Francia, mientras sus aliados italianos se ocupaban del norte de África. Luego, echó al olvido el pacto con Stalin y marchó hasta las puertas de Moscú, aunque el rigor del invierno y los interminables millones de soldados soviéticos le causaron el primer revés. Inglaterra había resistido los bombarderos y empezaba a reaccionar, cuando en la escena entró el gran coloso Occidental: Estados Unidos, en reacción al ataque de parte de los japoneses a la base de Pearl Harbor. El concepto de “guerra total” (el objetivo de destrucción no sólo eran las fuerzas militares enemigas sino también la población civil) levantó la mayor cosecha trágica de todos los tiempos: 55 millones de muertos, 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos. Entre los muertos, deben contarse a los seis millones de judíos que fueron víctimas de uno de los mayores horrores a los que asistió la humanidad: “la solución final” de los nazis. En 1945, Alemania ya se derrumbaba, mientras Estados Unidos y la Unión Soviética se peleaban por llegar primero a Berlín. Hitler se suicidó el 30 de abril, dos días antes, Mussolini fue fusilado. Pero a la guerra le faltaba otra dosis de espanto: los días 6 y 9 de agosto las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki eran arrasadas por sendas bombas atómicas. La guerra terminó y el mundo había cambiado de manos. Ya no era Europa la que movía las principales piezas, sino Estados Unidos y la Unión Soviética, que inauguran una larga “Guerra fría”. Mientras tanto, el hambre había demostrado que era capaz de exterminar al mundo y a sí mismo.
  10. 10. 10 UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deoctubrede2012 Cordobazo 29 de mayo Se produjo el Cordobazo, la primera y más importante manifestación obrero estudiantil contra la dictadura del general Juan Carlos Onganía. 19671969 1970 líneadetiempo4OOañosUNC 1610-18761877-19181918-1938 capítulo1capítulo2capítulo3 1942-1956 capítulo4 1957-1966 capítulo5 1967-1974 capítulo6capítulo7capítulo8capítulo9capítulo10 Nacimiento de la Facultad de Ciencias Químicas El Instituto de Química fue convertido en Facultad de Ciencias Químicas. Se consolidó a partir de entonces un importante núcleo de investigadores en el interior del país, en las áreas de Química Orgánica, Química Biológica, Fisicoquímica, Farmacología, Bioquímica y Farmacia. Inicio de las actividades en Hemoderivados El Laboratorio de Hemoderivados de la UNC, creado en 1963, comenzó los trabajos para el desarrollo de los primeros medicamentos y la puesta a punto de los procesos de producción. 1971 Fundación de la Escuela de Asistencia Social Nació la Escuela de Asistencia Social sobre la base de la carrera, pero permaneció ligada a la Facultad de Ciencias Médicas. Más tarde, adquirió el carácter de escuela dependiente del Rectorado. Durante la dictadura de 1976, pasó a depender de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Supresión del gobierno tripartito y limitación de la autonomía La ley 17.245 creó el Consejo de Rectores de Universidades Nacionales (Crun), suprimió el gobierno tripartito, limitó la autonomía y estableció exámenes de ingreso. Solidaridad sindical ante el cierre del Comedor Frente al cierre del Comedor Universitario, los sindicatos acogieron en sus propias instalaciones a los estudiantes más necesitados. Esto aumentó la solidaridad obrero-estudiantil. La UNC compró lotes en Valle Hermoso La Universidad Nacional de Córdoba adquirió una fracción de campo en la localidad de Valle Hermoso, en el valle de Punilla, Sierras de Córdoba. Años más tarde, sumó otros lotes, con lo cual integróuna superficie de aproximadamente 400 hectáreas. Surgimiento de la arquitectura con compromiso social Puesta en marcha del Taller Total, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, una iniciativa innovadora para la consideración de la Arquitectura como profesión con compromiso social. Creación del Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología Por resolución rectoral 509, se fusionaron el Instituto de Maternidad y el Instituto de Puericultura para crear el Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología.
  11. 11. 11 UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deotubrede2012 Habilitación de Hemoderivados 22 de agosto La Secretaría de Salud del Ministerio de Bienestar Social de la Nación habilitó la planta del Laboratorio de Hemoderivados. Su primer director fue el doctor Ricardo Landaburu. Este año comenzó la producción de medicamentos y se elaboró el primer lote de albúmina sérica humana pasteurizada. 1974 1972 Gestiones para la creación de la reserva natural en Vaquerías El Centro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de la UNC inició las gestiones para crear una reserva natural dentro del espacio de Vaquerías, en los lotes que la Universidad poseía en Valle Hermoso. Creación de la Oficina Meteorológica en el Observatorio 4 de octubre Se creó, en el Observatorio de la UNC, la Oficina Meteorológica, que se convirtió posteriormente en el Servicio Meteorológico Nacional. Fue la tercera de su tipo en el mundo, precedida por las de Hungría (1870) y Estados Unidos (1871). Creación de la Escuela de Ciencias de la Información Se creó la Escuela de Ciencias de la Información, que dependió inicialmente del Rectorado de la UNC, y, durante la dictadura que comenzó en 1976, pasó a depender de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Las clases comenzaron a dictarse durante el segundo semestre de 1973. 1973 Asunción de Cámpora 25 de mayo Asumió el nuevo presidente constitucional, surgido del voto popular, Héctor J. Cámpora. Intervención de la Escuela Manuel Belgrano Intervención de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, persecución y cesantía a docentes, directivos y preceptores. Clausura del Centro de Estudiantes. Reinstauración de la autonomía universitaria 29 de mayo El presidente Cámpora intervino todas las universidades nacionales para iniciar el proceso de normalización, y promulgó la Ley Universitaria 20.654, que restauró la autonomía, el ingreso a la docencia por concurso, la libertad de cátedra y las condiciones para el cogobierno tripartito. Se produjo un importante crecimiento en la matrícula por la condición irrestricta del ingreso, y los estudiantes se movilizaron e intentaron transformaciones, junto con los docentes, al calor de las libertades democráticas. Tercera Presidencia de Perón 12 de octubre Juan Domingo Perón asume por tercera vez como presidente de la Argentina con su esposa Isabel Martínez como vicepresidenta. Cámpora había renunciado el 13 de julio, dejando el camino libre para que Perón se presentara en las nuevas elecciones. En esos comicios, Perón ganó con el 62 por ciento de los votos contra el candidato de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. Perón no llegó a cumplir su mandato ya que falleció el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por Isabel Martínez.
  12. 12. 12 UNC400AÑOS HISTORIAYFUTUROMiércoles3deoctubrede2012 Fotografía:UniversidadNacionaldeCórdoba Parque Científico Tecnológico de la UNC Hay instantes fecundados de sueños, de sed de futuro. Quizá el 12 de setiembre último fue uno de esos: cuando se inauguró el edificio central del Parque Científico Tecnológico, la Universidad Nacional de Córdoba dio uno de los pasos más trascendentes en lo que va de su andar por el siglo 21. Allí, en ese edificio funcionará la Incubadora de Empresas. Estas incubadoras son el corazón de los parques científicos. Sirven para construir una plataforma donde la ciencia se convierte en tecnología y servicios innovadores para ser volcados a la sociedad. Con el tiempo, las empresas innovadoras nacidas de estos ámbitos son las que modernizan el perfil productivo de las economías a través de la incorporación de valor agregado a sus productos y servicios. Las ideas innovadoras surgen de los laboratorios y las aulas, de los debates entre científicos, becarios y alumnos. Las incubadoras de empresas se convierten con el tiempo en el espacio para que los grupos de académicos experimenten y pongan a prueba sus ideas. Mientras tanto, los científicos-emprendedores reciben no sólo un espacio físico y la infraestructura de servicios. Tienen al alcance de su mano todo tipo de asesoramiento: técnico, legal, económico y financiero. Ello incluye planes de negocios, obtención de créditos, contactos institucionales, entre otros beneficios. El edificio, situado en la Ciudad Universitaria (entre avenida. Medina Allende y avenida Vélez Sársfield, detrás de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física), tiene 1.400 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas donde hay más de diez boxes, sumados a laboratorios, salas de capacitación y de reunión. En las nuevas instalaciones funcionan también las Oficinas de Innovación Tecnológica (OIT) y la Oficina de Propiedad Intelectual (OPI), todas dependencias de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Secyt) de la UNC. Su construcción demandó una inversión de seis millones de pesos. Camino poco recorrido Los Parques Científicos- tecnológicos nacieron en Estados Unidos a mitad del siglo pasado. El gran ícono es la experiencia realizada en Silicon Valley (California). De este Parque Científico-Industrial nacieron, junto a la iniciativa de distintas universidades estadounidenses, empresas como Hewlett-Packard, Google, Yahoo, Cisco… Para tener otro punto de referencia, vale comentar el caso de Brasil: en 1988 tenía 2 incubadoras de empresas, mientras que a fines de la década pasada poseía cerca de 500, de las cuales surgieron unas 5.600 empresas de base tecnológica, crearon 28 mil puestos de trabajo y generaron un mercado de unos 1,5 billones de reales. Que se trata de un camino poco recorrido por las universidades argentinas, lo demuestra el hecho de que la UNC es la sexta de las 41 universidades públicas que tienen un centro de estas características. Durante el acto de inauguración la Rectora Carolina Scotto subrayó que es necesario apoyar el potencial emprendedor de investigadores, docentes y alumnos, ya que la formación inclinada hacia la investigación se ve limitada en cuanto a puestos disponibles y, al mismo tiempo, impide el desarrollo de muchos profesionales interesados en avanzar hacia el mundo de la producción y los servicios. La UNC registra antecedentes en el intento de poner en marcha un proyecto semejante aunque hasta ahora había primado la decisión de mantener los espacios académicos libres de la influencia del sector empresario, pero Scotto aclaró que los cambios producidos en el país, y la necesidad de dar respuestas a la sociedad, configuraron las condiciones para avanzar en ese sentido. Los primeros cinco proyectos en incubación son: Trovintek. Advanced Magnetic Systems (desarrollo y comercialización de tecnología de sistemas magnéticos y resonancia magnética nuclear); Insus (agronomía de precisión optimizada con redes inalámbricas de sensores); Synapcom (gestión de competencias en las organizaciones); Phasety (software y consultoría especializada en equilibrios de fases y aplicaciones en petróleo y gas) y Bixel Studio (videojuegos en 3D con acceso a redes sociales para plataformas iPhone, iPad e iPod Touch) Refugio de emprendedores En el edificio central del Parque Científico Tecnológico, que fue inaugurado el 12 de setiembre último, funciona la Incubadora de Empresas, una plataforma para desarrollar iniciativas que redunden en provecho de la sociedad, y las oficinas de Innovación Tecnológica y de Propiedad Intelectual, todas dependencias de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

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