Subiendo la montaña

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Subiendo la montaña

  1. 1. 1 Subiendo la montaña El Desafío Para todos aquellos que tengan desafíos por conquistar. Hugo Ernesto Martínez Guía de Trabajo Incluida Una metáfora sobre cómo enfrentar los Desafíos de Tú Vida ¿Cuáles son tus Desafíos? Tu Crecimiento Personal
  2. 2. 1 Subiendo la montaña El Desafío Hugo Ernesto Martínez G. Una metáfora sobre enfrentar los desafíos de tu vida VERSION DEMO
  3. 3. 2 Martínez, Hugo Subiendo la montaña El Desafío/Hugo Ernesto Martínez G. Primera edición. San Salvador 1.Autoayuda. Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, quími- co, mecánico, de grabación o fotocopia sin permiso previo del autor. © 2012 Hugo E. Martínez.
  4. 4. 3 Para Marina, Hugo, Rafa, Tirza y María Auxiliadora Por acompañarme a subir la montaña. Auxi y Rodrigo Para que suban sus propias Montañas.
  5. 5. 4
  6. 6. 5 CONTENIDO Prólogo, 7 Capitulo 1. Buscando un desafío que ganar, 9 Capitulo 2. La Montaña, 12 Capítulo 3. La Leyenda, 16 Capítulo 4. Cargas, 24 Capitulo 5. Los dos caminos, 28 Capitulo 6. Que se preocupen las preocupaciones, 32 Capitulo 7. Cuestión de nombres, 40 Capitulo 8. La pared, 46 Capitulo 9. El Mojón, 53 Capitulo 10. El Guardián y la batalla, 59 Capitulo 11. El Tesoro y El Secreto, 65 Capitulo 12. El Compromiso, 71 Epilogo. 5 años menos un día después…, 75 Guía de Trabajo Personal, 77
  7. 7. 6
  8. 8. 7 Prólogo. Para todos aquellos que tengan Desafíos por Conquistar… ¿Cuáles son tus montañas? ¿Cuáles son tus desafíos? Que quieres en la vida que te han dicho que “no se puede” ¿Están tus desafíos en tener más dinero?, ¿En poner un nuevo negocio? ¿En crear una mejor vida para ti y los que te rodean? ¿En conquistar al ser amado? ¿En conquistar una carrera universitaria? ¿Conseguir un mejor trabajo? Los desafíos son importantes en la vida, nos hacen Crecer, nos hacen Vivir, nos hacen obtener grandes recompensas. Los desafíos nos transforman en seres humanos diferentes, nos conmueven, nos retan
  9. 9. 8 y muchas veces nos asustan. Pero una vida sin desafíos no merece ser Vivida, no puede ser Vivida. Los desafíos sacan lo mejor y muchas veces lo peor de nosotros. Pero una cosa es segura, una vez los enfrentamos y los conquistamos nuestra vida no volverá a ser la misma. Para ti que no te atreves a subir tus propias montañas. Pero que sabes que al subirlas, al conquistarlas, tu vida cambiará. Para ti que no te crees cuando otros te dicen “no se puede” Para ti que sientes que las energías no te alcanzan para seguir adelante. Para ti que quieres transfórmarte a través de alcanzar tus objetivos, conquistando tus propios desafíos. Para ti está escrito este libro con el sincero deseo de que te atrevas, alcances y te transformes en el Conquistador de tu propia Vida, en Dueño y Señor de tu Destino… Hugo E. Martínez. Montaña El Desafío, Junio 2012
  10. 10. 9 Capitulo 1. Buscando un desafío que ganar. Era tarde cuando llegué al lugar, aparentemente el hotel había cerrado sus puertas ese día y yo no me había dado cuenta. Había reservado mi estancia en ese hotel unos meses antes pues tenía interés en subir la montaña. Según la publicidad del hotel esa montaña era de las mejores que había para subir. Su nombre lo decía todo, se llamaba “Montaña el Desafío”. El Desafío, ésta era una montaña que, cuando la busqué por internet, me pareció interesante sobre todo su nombre y yo en este momento estaba en busca de nuevos desafíos. No es que no tuviera desafíos en mi vida sino que me había sentido derrotado por los mismos y en algún momento pensé que subir esa montaña me daría la oportunidad de, por lo menos, vencer un desafío. Según lo que decía por internet la montaña no era complicada en sí misma sino más bien era la actitud de los hombres lo que la hacía complicada.
  11. 11. 10 Así pues lo mismo ocurría en mi vida en ese momento. Tenía una vida complicada llena de nudos, llena de muchas cosas que tendrían que ser desatadas y en realidad no me atrevía a hacerlo. Estaba buscando nuevas formas de recobrar mi vida, nuevas formas de seguir adelante, pero toda mi vida la sentía como un gran peso sobre mis hombros. Subir la montaña el Desafío era un desafío en sí mismo y prometía además que la vida de las personas que la subieran cambiaría para siempre. Meparecióqueestonoeramásqueunaestrategia de mercadeo, sin embargo, en la fotografía la montaña se veía realmente hermosa, además cerca estaba una laguna de aguas cristalinas en la cual se reflejaba la montaña con toda su Majestuosidad. El bonito hotel que estaba a los pies de la montaña me animó a tomar la decisión. Si bien en mi vida los desafíos no estaban resolviéndose, por lo menos tomaría ese desafío ¡subiría esa montaña! Hice el largo recorrido, cinco horas en automóvil, llegar fue cansado pero al fin estaba allí, frente al hotel de la montaña El Desafío. Estaba listo y dispuesto, esa montaña sería mía. El único problema es que el hotel estaba cerrado. ¡Estaba cerrado! ¡No me lo podía creer!
  12. 12. 11 Estaba cerrado. Volví a ver mi comprobante de reservación y me fije en la fecha. Revisé el calendario y me di cuenta del problema. Me había equivocado de fecha y llegaba una semana después de la reservación. Y al parecer exactamente un día después de que el hotel había cerrado. Lo primero que hice fue culparme por equivocarme en la fecha, era el colmo. -No me extraña que tuviera todos los problemas que tengo- pensé. Mire por los alrededores buscando una excusa y no una solución. Pero nada, todos se habían ido. No quedaba nadie en los alrededores. Según un rotulo, colocado en la puerta del hotel, volverían a abrir hasta dentro de 15 días. Cinco horas de viaje habían sido por gusto. Pero de pronto algo robo mi atención. Suspire profundamente y solté el aliento. La montaña en realidad era mucho más grande y más hermosa de lo que se veía en la foto por internet. Solté una exclamación de admiración y pensé: -Vaya eso se parece a la montaña de mi vida. Y por alguna razón me decidí. Tenía que subir la montaña El DESAFÍO.
  13. 13. 12 Capitulo 2. La Montaña. !Tengo que subir esa montaña¡ Ese era todo mi pensamiento, pero no sabía como hacerlo, ¿cómo subir esa montaña? No había hotel y aparentemente cerca de ese lugar no había nadie con vida. No me quedaba más remedio que regresar a casa. Paso a paso me dirigí hacia mi automóvil. Pero algo se agitaba en mi corazón, sentí que si me iba sin subir esa montaña no solo iba a dejar la montaña, sino algo más, algo sumamente importante… y no tenía ni idea exactamente qué. Me quede parado como queriendo descifrar mi propio pensamiento, pero me había quedado en blanco sin ideas, solamente un sentimiento. Algo se movió en la periferia de mi vista. Un hombre se acercaba. -¿Vienes a subir El Desafío?- me preguntó el
  14. 14. 13 hombre sonriendo. -Pues si esa es mi idea-dije mirando la montaña y luego al edificio del hotel -pero aparentemente vine un día tarde. El hombre me pareció viejo. En realidad soy malo para calcular edades sin embargo este hombre tendría más de 60 años. Si, era un hombre viejo. - Pues así es jovencito- me dijo el viejo- realmente vienes un día tarde porque el día de ayer fue la última vez que el hotel funcionó, de hecho el gerente del hotel salió hoy por la mañana directo a sus vacaciones. -Esa es la historia de mi vida- dije con resignación. -¿A qué te refieres? A llegar siempre tarde o a que los gerentes de los hoteles se vayan de vacaciones. -Supongo que a llegar tarde- dije haciendo una mueca de resignación. Volví mi mirada a la montaña. Luego mire al viejo. -¿Y cómo puedo hacer para subir la montaña? !Tengo que subir esa montaña a como dé lugar¡
  15. 15. 14 -Pues así como me lo dices es difícil; pues tener que hacer algo no significa que lo vayas a lograr. Mequedeviendoalviejoconcaradeextrañado, al mismo tiempo que pensaba: ¿De qué estará hablando este viejo? El viejo pareció darse cuenta de lo extrañado que yo estaba, entonces sonrió. -No es lo mismo “tener” que hacer algo y “querer” hacer algo. Mientras “tu tengas” que subir la montaña tendrás muchas dificultades, en cambio cuando “tú quieras” subir la montaña probablemente las dificultades disminuirán. -Lo que me quieres decir es: si en lugar de decir “tengo” que subir la montaña digo “quiero” subir la montaña las cosas cambiarán. -!Exactamente¡ eres más inteligente de lo que pareces. -Y tu eres más tonto de lo que pareces -dije enfadándome. El viejo sonrió agradablemente y casi melodiosamente dijo: -No es lo mismo “tener” que hacer algo, que “querer” hacer algo. -Muy bien, muy bien –dije casi gritando -quiero
  16. 16. 15 subir la montaña, quiero subir la montaña-mire al viejo y le pregunté sarcásticamente- ya lo dije, quiero subir la montaña, ¿en qué ha cambiado, eso, la situación? El viejo me miró fijamente-en algo habrá cambiado-dijo-pues antes no tenías un guía para subir la montaña pero ahora ya lo tienes. Yo seré tu guía.
  17. 17. 16 Capítulo 3. La Leyenda. -¿Entonces me puedes ayudar a subir la montaña? -Puedo ayudarte -me contestó sonriendo. -¿Por qué no lo dijiste antes? Nos habríamos ahorrado una buena cantidad de tiempo. -La respuesta es muy simple -me dijo - antes no querías subir la montaña, simplemente tenías que subir la montaña y yo no ayudo a las personas que tienen que hacer algo, sino a aquellas que quieren hacer algo. Su respuesta me dejó un poco asombrado, aunque, debo admitir que la situación había cambiado desde que había dejado de “tener” que hacer algo y había empezado a “querer” hacer algo. ¡Y vaya que era un cambio espectacular! -Pues -dije aún impactado por lo que me había contestado-nunca lo había visto de esa manera.
  18. 18. 17 ¿Cual me dijiste que era tu nombre? -No te lo he dicho aún, mi nombre es Tezcatl. -¿Cómo dijiste? - Tezcatl ese es mi nombre, pero me llaman Carlos. -Bueno, por lo menos Carlos es más fácil de pronunciar. Mi nombre es Hugo- le dije estirando mi mano para apretar la de él. Carlos tomó mi mano fuertemente-mucho gusto Macario. -No – dije – Hugo. Carlos pareció verme con curiosidad. En realidad pensé que estaba sordo así que le volvía a repetir mi nombre más despacio para que lo entendiera. -Huuugooo- Dije estirando las palabras- mi nombre es HUGO. -Huuugooo- pronuncio, imitando la forma en que yo había dicho mi nombre. -Exacto, ese es mi nombre. Carlos sonrió. -¿Estás listo para subir la montaña?- me preguntó.
  19. 19. 18 - Más que listo ¡quiero hacerlo!- por alguna razón sentí felicidad en mi al decir estas palabras, realmente esto fue muy extraño. -Entonces vámonos, Macario. -Ya le dije que mi nombre es… Carlos comenzó a caminar rumbo a la montaña, yo le pedí que esperara, en realidad le grité que esperara pero iba muy adelante y pareció no escuchar. Siguió caminando sin ni siquiera detenerse a mirar si yo le seguía. Maldije y rápidamente me dirigí a mi automóvil a recoger mi equipaje, por suerte ya había empacado en una mochila todas las cosas que, según el anuncio de internet, necesitaría para subir la montaña. Así pues tome la mochila y me asegure de que mi auto quedara con llave. Seguí el camino que Carlos había tomado, ya iba bastante lejos casi no lo alcanzaba a ver; parecía que no se había percatado que yo no le seguía. Corrí lo más que pude pero he de confesar que mi condición física no era la más adecuada. Dejé de correr y comencé a caminar deprisa, tratando de recobrar la respiración. El camino iba en línea recta hasta unos árboles. Ante esos árboles estaba Carlos esperándome.
  20. 20. 19 -¿Por qué no me esperó? -Pensé que lo de “llegar tarde” era una broma- me dijo carcajeándose- me habías dicho que estabas listo para comenzar a subir la montaña, Macario. -Sí, pero necesitaba ir a traer mi mochila a mi automóvil y ya le dije mi nombre es HUGO- esto último lo dije casi sin aliento por el esfuerzo de correr para alcanzar a Carlos. -Pero ya estamos aquí- dijo al mismo tiempo que señalaba un rótulo que decía “Bienvenidos a la montaña El Desafío” Vi el rótulo de bienvenida pero lo que me llamo la atención fue una leyenda que estaba escrita bajo él. Bienvenidos a la Montaña El Desafío. Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho, mucho tiempo El Dios del universo pasaba por estos cielos y al ver la belleza de la montaña decidió bajar y contemplar su obra desde el pico de la montaña. Al bajar y observar su obra se dio cuenta que un hombre cantaba alabanzas a Dios. Su canto era tan hermoso, y hablaba de justicia y verdad, que Dios se quedo escuchándolo hasta que anocheció.
  21. 21. 20 Una vez el hombre se quedo dormido, Dios se le apareció en sueños y le dio un Tesoro, un Tesoro que era el Secreto por el cual todo ser se convierte en amo y señor de su destino. Al despertar el hombre guardo el secreto en su corazón. Y pensó, habló, sintió y actuó de acuerdo a ese secreto toda su vida. Por ese secreto este hombre se convirtió en Rey de esta región. Su reinado fue justo y verdadero y nunca sus habitantes conocieron tal prosperidad como la que vivieron con ese Rey. Cuando el Rey estaba por morir regreso a esta montaña y escondió el Tesoro-el Secreto que Dios le había dado -y pidió a la montaña que solo se lo diera a aquellos que lo quisieran encontrar. El Rey instaló un Guardián que cuidara del tesoro por los siglos de los siglos. Desde entonces para Reinar en estas tierras todos los candidatos tenían que venir a la montaña para enfrentar al Guardián y vencerlo, solo entonces si la Montaña los encontraba dignos les daría el Tesoro. Por eso esta montaña se conoció como El DESAFÍO.
  22. 22. 21 -Una leyenda muy curiosa- dije- ¿Hay aquí un tesoro? ¿Alguien lo ha encontrado? -Así dice la leyenda- me dijo sonriendo- Bueno como te decía ya estamos aquí y es el momento de comenzar a subir. -Si, ya estamos aquí-dije aun pensando en la leyenda. De pronto me di cuenta que Carlos no llevaba nada para subir la montaña. -¿Pero tú no llevas ninguna clase de equipaje, Carlos? Haciendo caso omiso de mi pregunta Carlos sonrió y me dijo: ¿Estás seguro que debes de subir esta montaña? -No, en realidad no debo de subir la montaña sino que “quiero” subir la montaña… el querer hacer algo es más fuerte que el deber hacer algo- me sentí muy bien al completar la frase. Me sorprendí de mi respuesta. Pero por alguna razón fue una sorpresa agradable. -¡Veo que aprendes rápido jovencito! Sonreí, y no sé por qué empecé a buscar algo en el suelo y de alguna forma allí estaba, lo que buscaba era algo con que escribir sobre el rótulo
  23. 23. 22 de madera que nos daba la bienvenida a la montaña y encontré una roca con una punta muy fina. Recogí la roca, camine hacia el rótulo y escribí lo siguiente: “Es más poderoso el querer hacer algo que el deber o tener que hacer algo” -¿Piensas dejar tu huella en este desafío? - me pregunto Carlos. -¿Cómo? -Bueno este es un viaje - dijo- a veces es importante dejar por escrito lo que se aprende en el viaje para aquellos que vienen atrás haciendo el mismo viaje. -Pero ¿Qué pasa si los que vienen atrás piensan que lo que he dejado en este viaje son palabras sin sentido? ¿Son palabras inútiles que no sirven para nada? -Pues deja que ellos lo juzguen. Me quede pensando. Hubo algo que me sacudió. En realidad siempre me había gustado dejar mi marca en los lugares que visitaba. Recuerdo que, cuando era niño, cada obra de cemento fresco que veía por la calle era una oportunidad para dejar mi huella y la mayoría de las veces lo hacía. -No lo había pensado- comente -pero no creo que sea una mala idea.
  24. 24. 23 - Pues sería mejor que fuera una “buena idea” y no una “no mala idea”- dijo Carlos. Guarde la piedra, en mi bolsillo, estaba seguro que la iba ocupar más adelante. -RecuerdaMacario-medijo Carlosporprimera vez en un tono grave y serio -esta montaña se llama el desafío, no por gusto, sino porque es tu propio desafío. -Oiga ya le dije que mi nombre es… Carlos ya había dado la vuelta y caminaba rápidamente por el sendero… Silbando una tonada y sin hacerme mas caso.
  25. 25. 24 Capítulo 4. Cargas. Comenzamos a subir la montaña, de repente la pendiente se hizo muy inclinada. Carlos era muy rápido para subir de hecho no parecía que tuviera la edad que yo le había calculado. Yo le seguía pero me iba retrasando y es que la mochila que llevaba a cuestas pesaba demasiado. Carlos se detuvo y me espero. -¿Que llevas en esa mochila? Ese peso te está retrasando. -Pues, llevo lo que decía en el instructivo para subir la montaña, latas de comida, agua, frazadas, mi celular por si alguien me llama, un libro para leer en los momentos de descanso, y algunas otras cosas más. -Esoestábien-medijo-paraalguienque“deba” subir la montaña pero para alguien que “quiera” subir la montaña me parece que es demasiada carga. Acabamos de comenzar el camino pero ya
  26. 26. 25 esa carga te está cansando y agotando. Tienes que decidir o subes la montaña o llevas tu carga. Pero será muy difícil que hagas las dos cosas a la vez. Me le quedé viendo al hombre con cara de “este tipo está loco” qué quiere que haga que me vaya sin nada. -Pero aquí llevó mi agua y… la comida-dije Carlos sonrió - no es necesario que te vayas sin nada. Lo importante es que lleves aquello que te ayudará a subir la montaña. Lo único que necesitas llevar es un poco de comida y un poco de agua para el viaje lo demás lo puedes dejar acá. -Está bien-dije un poco enfadado. Tomé mi mochila y empecé a escoger aquello que llevaría, que básicamente se reducía a unas galletas y un par de botellas de agua. -¿Y qué hago con esto? -le dije señalando todo el resto de cosas que llevaba. -Pues déjalas- me contestó -no puedes permitir que una carga, pasada, perdón -se corrigió -pesada influya en aquello que quieres alcanzar, que es subir El Desafío. Por un momento me quedé pensando en lo que Carlos me decía.
  27. 27. 26 -Esa es otra lección interesante para mi vida – -¿Tu vida? -Si, mi vida está llena de cosas del pasado que me cargan para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. -Así son las cargas- me dijo- llevamos muchas de ellas pensando que más adelante nos ayudarán y sin embargo nos estorban. Estas cargas no se limitan solamente a las cosas materiales que llevas sino también a pensamientos negativos o palabras que te lleven a la duda en cuanto a alcanzar aquello que tú quieres. Me quede pensando un poco – Pensamientos negativos o palabras…- murmuré. -¿Decidido a dejar tu carga atrás? -Decidido. Deje la mochila junto a un árbol, no sin antes cubrirla con un poco de ramas para protegerla y esconderla, de todas formas la pasaría trayendo una vez bajara de la montaña. Tome la piedra de mi bolsillo. La piedra con la cual había escrito el mensaje anterior y empecé a escribir en el árbol:
  28. 28. 27 “No es necesario que lleves todo para subir una montaña, simplemente lleva lo único que necesitas” Me quedé pensando un poco y se me ocurrió una cosa totalmente absurda, volví a escribir “y lo único que necesitas es tu corazón”. -Woow- esta frase sí que me quedó muy bien. -¿Qué le parece mi…? - Carlos había comenzado a subir otra vez. Corrí tras el tratando de alcanzarlo. Ahora fue mucho más fácil pues mi carga había quedado atrás. FIN del DEMO
  29. 29. 90 ¡Conquista tus desafíos! ¡Alcanza tus objetivos¡ Para ti que tienes grandes sueños. Para ti que tienes desafíos que conquistar. Este es un libro de inspiración, una historia conmovedora, un mapa que te ayudará a subir la montaña y Conquistar tus desafíos. Aquí tienes dos libros en uno; el primero te mostrará, de forma intui- tiva a través de una metáfora, como conquistar tus desafíos. El segun- do, la guía de trabajo, te ayudará a diseñar el mapa que te orientará en el camino que te lleve a conseguir lo que Tú quieres de la vida, a Conquistar Tus Propios Desafíos. Hugo Ernesto Martínez. Escritor, Facilitador y Conferencista en los temas de: Liderazgo, Liderazgo Personal, Trabajo en equipo y Recursos Humanos. subiendoeldesafio@gmail.com Tu Crecimiento Personal DE SAFIAN TE INS PIRADO RA CA UTIVADO RA

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