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1CULTURA, DESARROLLO Y PROCESOS DE  INTEGRACIÓN EN AMÉRICA LATINA        Autor: Ignacio Medina Núñez        Editorial Acad...
2                                 ÍNDICEIntroducción                                           3Capítulo I:Desarrollo y gl...
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7                                CAPÍTULO I   DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN MUNDIAL                                 “Los gran...
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9Después de la terrible crisis económica de 1994-95 que se abatió sobreMéxico, efecto inmediato del salvaje neoliberalismo...
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11contribuido a acrecentar la desigualdad en los ingresos laborales. La distanciaentre los ingresos de profesionales y téc...
12el 10% más pobre apenas recibe el 1,6%” (Lucita E., 2008)2. Es decir, aunantes de dicha crisis, las tasas de crecimiento...
13distribución de la riqueza. Se dieron ciertos años de leve crecimientoeconómico general y, en general, se señala, una mo...
14Lo notable en el siglo XXI es el surgimiento de gobiernos progresistas y deizquierda moderada o radical que han llegado ...
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16latinoamericanos cayeron del segundo al quinto lugar mundial, si consideramosel PIB per cápita (solamente arriba de Áfri...
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18la región se dispersó en numerosos países que optaron por la vía nacional ycuyas fechas de emancipación de España empeza...
1920% indigente, y las desigualdades sociales se han acrecentado” (Lucita E.,2008).Ni la región se ha estabilizado en su c...
20puede buscar nuevas opciones y caminos a seguir. Más aún, para EdgardoLander (1991), el mayor dominio que pueden ejercer...
21a través del intercambio desigual, continúan trasfiriendo el valor producido enuna región hacia otra dentro del sistema ...
22equilibrada y teniendo en cuenta que hay también elementos culturales quepueden lanzarnos a la dispersión y mayor desint...
23Ciertamente hay que partir de la importancia del crecimiento y de la estabilidadeconómica pero solo como un elemento den...
24Básicas incorpora dos elementos más en sus recomendaciones: hincapié en laautoconfianza local y nacional, y preferencia ...
25política social para erradicar la pobreza, pero todo ello se tiene quecomplementarse con la meta superior de un bienesta...
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27productiva y comercial y, en lo político, por la crisis del estado del bienestar ypropuestas para el adelgazamiento del ...
28electrónicos en función de su propio movimiento. Por ello, hay que tratar deenfrentar el fenómeno, no sólo caracterizand...
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32uno ve esta década desde la perspectiva de la calidad de vida de nuestragente, ha sido un tremendo retroceso” (SIENA, No...
33obstáculos nacionales.¿Qué hacer con los problemas sociales generados por este modelo? Dehecho, en la Cumbre social real...
34esas naciones. Por el contrario, los términos de la inserción han sido dictadospor los propios países industriales, por ...
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39siglo XX, pero es una gran falsedad el afirmar que no hay alternativa más alláde los severos programas de ajuste que hem...
40brecha con las grandes mayorías de la población, las cuales se encuentransumidas en la pobreza. Lo que falta es una mayo...
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42países subdesarrollados y grandes sectores de la población y la falta deperspectiva que ocurre en numerosos grupos socia...
Cultura, Desarrollo y Procesos de Integración en América Latina
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  1. 1. 1CULTURA, DESARROLLO Y PROCESOS DE INTEGRACIÓN EN AMÉRICA LATINA Autor: Ignacio Medina Núñez Editorial Académica Española Saarbrücken, Germany. 2011 AUTOR: IGNACIO MEDINA NÚÑEZ Correo electrónico: nacho@iteso.mx
  2. 2. 2 ÍNDICEIntroducción 3Capítulo I:Desarrollo y globalización mundial 7Capítulo II:Cultura y capital social 47Capítulo III:Raíces y modelos de integración 65Capítulo IV:La identidad latinoamericana en el debate cultural 89Capítulo V:Cultura y procesos de integración 107Capítulo VI:Imaginación creadora y capital simbólico 137Capítulo VII:Cultura de integración y desintegración 169Capítulo VIII:Nuevos imaginarios sociales 185Capítulo IX:Otro Nobel para la literatura latinoamericana 217Conclusiones 229Bibliografía 233ISBN-13: 978-3-8454-8496-9Editorial: Editorial Académica EspañolaSitio web: http://www.eae-publishing.com/Número de páginas: 246Publicado en: 2011-09-16Categoría: Ciencias políticasPrecio: 69.00 €Compra del libro: www.morebooks.de
  3. 3. 3 Introducción “¿Por qué creemos que nuestra cultura pueda ser el punto de partida de un proyecto de desarrollo latinoamericano? Porque la cultura es portada por los mismos que crearon la política y la economía: los ciudadanos… La cultura es la respuesta a los desafíos de la existencia” (Fuentes, Carlos, 1992: 337).Aunque la Unión Europea (UE) es actualmente el modelo más avanzado deintegración supranacional (no exento de graves problemas y crisis a resolver),en el resto del planeta también hay regiones en donde han surgido grandesproyectos con intenciones parecidas, es decir, formar una mayor coordinaciónentre países que puedan afrontar de mejor manera el fenómeno de laglobalización mundial en una búsqueda continua de un mejor desarrollo. Asíestán los ejemplos de países de Asia-Pacífico, de Centroamérica, del Tratadode Libre Comercio (Estados Unidos, Canadá y México), el Mercosur e inclusola idea de una Comunidad Africana de Naciones.En el caso de los países latinoamericanos, siempre es necesario mencionar elorigen de esta aspiración en el proyecto original de Simón Bolívar en el sigloXIX señalando la aspiración de una “gran patria americana” o una “unión derepúblicas”. Se sabe perfectamente que este proyecto fracasó casi en sunacimiento, con lo cual, el mismo Bolívar vivió desesperanzado y deprimido losúltimos años de su vida. Sin embargo, las naciones de esta región, una vezindependientes unas de otras, durante la segunda parte del siglo XIX se vieronidentificadas en el nombre de “América Latina”, como un símbolo cultural quecontinuaría con fuerza especialmente en el ámbito literario durante el siglo XX.Podemos constatar actualmente que, a partir de numerosos indicadores quelos países llamados latinoamericanos en el momento presente –unos más que
  4. 4. 4otros-, todos ellos permanecen en la categoría de subdesarrollados1 o en víasde desarrollo sobre todo si se les compara con el nivel de producción ybienestar de los países centrales industrializados. En este mismo sentido, eltema del desarrollo es todavía un reto del presente siglo XXI, especialmentecuando vemos tan gran cantidad de la población sumida en condiciones depobreza y extrema pobreza y, a nivel internacional, tantas experiencias deintercambio desigual.Sin embargo, a partir del proceso específico de la unificación europea iniciadoa mediados del siglo XX, también en América Latina surgieron otros proyectosde integración, directamente vinculados con el tema del desarrollo, puesto quese pensaba que las naciones aisladas estaban condenadas al fracaso y quesolamente con una mayor coordinación entre países era posible avanzar amejores etapas de bienestar. De esta forma encontramos el Mercado ComúnCentroamericano, diversas figuras como el Parlamento Latinoamericano y laAsociación Latinoamericana de Integración (ALADI), el Pacto Andino que seconvirtió luego en la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el MercadoComún del Sur (Mercosur), etc. para llegar en el siglo XX a propuestas como laComunidad Sudamericana de Naciones (CSN), la Unión de Naciones del Sur(UNASUR) y la Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe en el2010.Sin embargo, el debate sobre el desarrollo a través de los procesos deintegración se había centrado solamente en el aspecto económico; incluso, pormucho tiempo el indicador más importante se fijaba solamente en elcrecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). En 1990, la Organización deNaciones Unidas (ONU) introdujo el término del “Desarrollo Humano”,señalando la necesidad de añadir otros componentes necesarios para hablarde un verdadero desarrollo y, por ello, el nuevo concepto ha incorporado comoalgo necesario otros indicadores como la educación y la salud. Pero estemismo proceso de una mejor comprensión del tema del desarrollo nos ha1 Samir Amín (1976) había acuñado hace 31 años el término de “países periféricos”, señalandocaracterísticas estructurales que los hacían dependientes y subordinados a los entonces llamadospaíses industrializados o de “primer mundo”, hablando precisamente de un desarrollo desigual.
  5. 5. 5llevado también al campo de la cultura, en donde, con toda razón, BernardoKliksberg (2000) ha propuesto que este elemento puede ser una claveolvidada, un elemento que hay que revitalizar.Este libro trata sobre América Latina pero con la intención expresa derelacionar tres grandes conceptos de múltiples significados: el desarrollo, losprocesos de integración y la cultura, manteniendo la hipótesis de Kliksbergsobre la importancia del aspecto cultural: “Hay una revalorización en el nuevodebate de aspectos no incluidos en el pensamiento económico convencional.Se ha instalado una potente área de análisis en el vertiginoso crecimiento quegira en derredor de la idea de capital social. Uno de los focos de esa área, a suvez con su propia especificidad, es el reexamen de las relaciones entre culturay desarrollo” (Kliksberg, 2000: 2).En 1998, a partir de una iniciativa de la Asociación por la Unidad de NuestraAmérica (AUNA) en la Habana, Cuba, surgió el germen de un importanteproyecto, coordinado en aquel momento por el profesor Carlos Oliva Campos:una red de estudios académicos sobre la integración, con participantes dediversas universidades latinoamericanas, que se propusieron elaborar año conaño la redacción de un análisis que diera cuenta de este proceso en AméricaLatina, incluyendo diversos aspectos esenciales como el económico, el político,el educativo, el cultural, etc. El autor del presente escrito quedó en el equipoespecífico de la cultura y lo ha coordinado hasta el presente dentro de unaorganización internacional que se ha consolidado con el nombre de Red deEstudios sobre la Integración Latinoamericana y Caribeña (REDIALC),coordinada actualmente por el profesor Jaime Preciado Coronado y cuyosecretario ejecutivo es Ignacio Medina Núñez.La presente publicación recoge diversos productos que el autor ha redactado ydifundido de manera separada en diferentes medios durante la primera décadadel siglo XXI dentro del equipo del Anuario de Integración de REDIALC. Elobjetivo permanece: resaltar la importancia de la cultura en los procesos dedesarrollo e integración, tratando de clarificar los significados que le damos acada uno de estos conceptos en el contexto histórico de nuestra región. De
  6. 6. 6esta manera, los nueve capítulos de la presente publicación están entrelazadoscon este hilo conductor, con la esperanza de seguir promoviendo con lapalabra, con la voz –como Eugenio Ma. de Hostós lo hacía en el siglo XIXluchando por la independencia de su patria-, ese motor interno de la culturacomo capital simbólico que todos llevamos dentro y que está enfocado aperseguir el sueño de Bolívar de una unión de repúblicas que pueda funcionarde manera autónoma frente a los designios del imperio y guiado por elbienestar de las mayorías de la población.
  7. 7. 7 CAPÍTULO I DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN MUNDIAL “Los grandes Estados se han convertido en grandes Estados precisamente porque se hallaban preparados en todo momento para insertarse eficazmente en las coyunturas internacionales favorables, y éstas lo eran porque representaban la posibilidad concreta de insertarse eficazmente en ellas” (Gramsci, 1973: 30).Economía, política y cultura¿Puede tener lo que hoy llamamos región latinoamericana un destino trágico?La situación que hoy vive esta región, después de cerca de 200 años de suindependencia, representa todavía un gran fracaso en el nivel económico y unagran decepción en el aspecto político; las relaciones internacionales,especialmente en relación a los Estados Unidos, aún ahora con laadministración del presidente demócrata Barack Obama, no parecen mejorar.“Durante los últimos años América Latina ha presentado importantes avancesen materia de distribución del ingreso. A excepción de Colombia, donde loselevados niveles de desigualdad se mantienen, en otros países los indicadoresde distribución del ingreso han mejorado. Así por ejemplo, según cifras de laComisión Económica para América Latina (CEPAL), entre 2003 y 2009 Brasilmostró el progreso más significativo en la región al reducir su coeficiente Ginide 0.621 a 0.576, seguido de Perú, donde el coeficiente se redujo de 0.506 a0.469 en el mismo período. A pesar de estos avances, América Latina continúasiendo la región más desigual del mundo. El problema es particularmente serioporque se da en un contexto de baja movilidad social donde inter-generacionalmente los pobres siempre suelen ser los mismos” (Focal Point,2011).
  8. 8. 8En el ámbito político, se puede decir que ha habido avances en la implantaciónde un modelo democrático, si miramos solamente el aspecto electoral –aunqueel horizonte de los golpes de estado todavía están en nuestra frágil realidadcomo nos lo recuerdan los militares de Honduras en junio del 2009-; sinembargo, la corrupción y la fragilidad de las instituciones democráticas todavíasiguen siendo los grandes obstáculos del mismo modelo de la democraciapolítica. El Rule of Law Index 2011, por ejemplo, señala grandes contrastes enla región, pero en general “las instituciones públicas de la región permanecenfrágiles. La corrupción y la falta de transparencia de los gobiernos es lo queprevalece, de manera semejante a como se ha extendido la percepción deimpunidad” (WJP, 2011: 25). También el BID, junto con su diagnóstico sobreuna baja tasa de crecimiento, inestabilidad económica, desigualdad en ladistribución del ingreso, etc., al hablar de desarrollo también consideraba otrosindicadores más allá del ámbito productivo como es el estancamiento educativoen los diversos niveles, el poco respeto a la vida y la propiedad, y en diversoscasos, la ingobernabilidad. Por ejemplo, de manera particular, “en términos delimperio de la ley y el control de la corrupción, América Latina se sitúa en unnivel inferior a cualquier otro grupo de países, con excepción de África” (LaJornada, 8 mayo 2000). Esto nos lleva a considerar lo complejo de nuestropanorama regional cuando “los países latinoamericanos se encuentranapesadumbrados no sólo por la pobreza y la inequidad sino también por ladebilidad del imperio de la ley, es decir, la garantía de que los ciudadanos ycualquier negocio reciban un trato imparcial y predecible por parte del gobierno,de la justicia y de otras instituciones” (Economist, No. 8170, 05/13/2000: 34).Sin embargo, tenemos derecho a la esperanza, porque el conformismo y elpesimismo se presentan como la mayor amenaza cultural: “al que no tienenada y se conforma con ello, se le quita además lo que tiene” (Bloch, E., 1979:11); necesitamos el derecho a soñar por encima de las propias posibilidadesreales, especialmente porque los ciudadanos podemos poner todas nuestrasfuerzas en incidir y cambiar las políticas públicas de los gobiernos en labúsqueda de nuevos modelos de desarrollo.
  9. 9. 9Después de la terrible crisis económica de 1994-95 que se abatió sobreMéxico, efecto inmediato del salvaje neoliberalismo propiciado por CarlosSalinas, que ocupó la presidencia de 1988 a 1994, los países latinoamericanosparecieron vivir una etapa de estancamiento o ligera elevación de su productointerno bruto, hasta que Argentina, en diciembre del 2001 –posterior a los dosgobiernos neoliberales de Carlos Menem y la pésima administración inicial deFernando de la Rúa-, sorprendió con la primera gran crisis del siglo XXI y quese mostró en la brutal caída de su economía durante todo el 2002.La recuperación económica de Argentina después del 2001 ha sido muysignificativa; incluso podría servir a los latinoamericanos como un ejemplonotable de cómo ocurrió la propuesta de nuevos modelos de colaboración entreciudadanos y gobierno, tal como se dio en el gobierno de Néstor Kirchner paraenfrentar la crisis y plantear nuevas alternativas a partir de “la elaboración deuna promesa de recomposición de la comunidad política y por el intento deinvertir el valor y el peso del término nación en el sentido de una identificacióncon la democracia, promoviendo la convergencia de motivaciones nacionalistasy democráticas” (Corten, 2006: 186) . Junto con Argentina, teniendo en cuentalos indicadores mencionados en el concepto de “Desarrollo Humano” de laONU (ingreso, salud y educación), los otros países que están a la punta en laregión latinoamericana son Chile, Uruguay y Costa Rica, situándose en un nivelsorprendente por arriba de potencias económicas como México y Brasil. Sinembargo, toda la región, al igual que el resto de los países subdesarrollados,ha sido golpeada, durante 2008 y 2009, por la crisis financiera iniciada en lospaíses industrializados.Dentro del incipiente crecimiento económico de los 90s, hay otros factores queno permiten el optimismo en materia de un verdadero proyecto de desarrollo.Tenemos en primer instancia el período de los años 80s como la décadaperdida, caracterizada por sus profundas crisis económicas, y en dondeencontramos, paralelamente al crecimiento cero, una profundización de ladesigualdad social: “la mayor parte de los analistas observan que la pobreza yla inseguridad empeoraron sustancialmente en los años 1980s” (Korzeniewics,en LARR, no. 3, 2000: 8). Habría también que observar que la leve
  10. 10. 10tendencia, en los 90s, hacia la disminución de la pobreza se frenó durante losaños de 1998 y 1999, como se comprueba en las cifras oficiales.Por otro lado, algo que parecen no entender todavía las diversas corporacionesmultinacionales que sostienen el modelo neoliberal -el Banco Mundial (BM), elFondo Monetario Internacional (FMI), etc.- es que, como lo ha reconocidoclaramente la CEPAL, el crecimiento por sí solo no garantiza una mejordistribución del ingreso y, por ello, no puede uno atenerse confiadamente a lascifras macroeconómicas: ni los empleos productivos, ni los mejores salarios, nila eficiencia laboral, ni las mejores políticas sociales son una consecuenciamecánica del puro crecimiento en términos cuantitativos. Ello quiere decir queAmérica Latina puede seguir experimentando mayores desigualdades socialesparalelo al crecimiento económico debido a que no existe una relación directaentre dicho crecimiento y la distribución de la riqueza social. “El crecimientoeconómico en la región no ha sido acompañado por significativas o duraderasreducciones en la pobreza y la inequidad” (Korzeniewicz, en LARR, no. 3,2000: 8). También hay que tener en cuenta que la continuidad del mismocrecimiento económico no está garantizada mientras exista tal brecha internaentre productividad e ingresos, mientras no se enlacen de manera máshorizontal los sectores productivos, mientras la tecnología siga acaparada sólopor pequeños grupos trasnacionales, y mientras no exista una repercusióncentrífuga del arrastre de las exportaciones y el comercio hacia otros sectoresdel mercado interno.Podemos también observar la fragilidad de nuestras economías cuando granparte de la producción sigue dependiendo de los llamados sectores informales.“Según estimaciones de la CEPAL, de cada 100 nuevos empleos creados entre1990 y 1997, 69 correspondieron a este sector, al que pertenece el 47% de losocupados urbanos en la región. Esto explica el actual estancamiento delpromedio de los niveles de productividad del trabajo... En 13 de 18 países, elsalario mínimo real de 1998 fue inferior al de 1980. Los trabajadoresinformales, en promedio, reciben una remuneración media que equivale a lamitad de la que perciben empleados y obreros en establecimientos modernos ysus ingresos han crecido, por regla general, a un ritmo menor, lo que ha
  11. 11. 11contribuido a acrecentar la desigualdad en los ingresos laborales. La distanciaentre los ingresos de profesionales y técnicos y los de asalariados en sectoresde baja productividad aumentó un 28%, como promedio, entre 1990 y 1997”(CEPAL, 2000: 11-13).La propia CEPAL dio a conocer otro estudio denominado Panorama social deAmérica Latina 1999-2000, donde se reafirmó el diagnóstico sobre el incipientecrecimiento económico en los 8 primeros años de la década de los 90s,afirmando que tal tendencia positiva se vio interrumpida en 1998 y 99; con susfuentes, la CEPAL afirmaba que existían, en el fin de milenio, 220 millones depersonas en la pobreza, lo que constituía el 45% de la región latinoamericana ycaribeña. Si lo queremos ver en el marco de la pobreza extrema, un estudio delBID reconocía que más de 150 millones de latinoamericanos, más del 30% dela población, tenían un ingreso debajo de los dos dólares norteamericanoscada día para poder cubrir sus necesidades básicas (Cfr. Latinamerican Press,citado en LADB no. 39, Oct.22, 1999). Con datos más recientes, la CEPAL, ensu División de Estadísticas y Proyecciones Económicas, dejaba asentado que,en 2007, el 34.1% de la población latinoamericana (referido a los 19 países dehabla hispana y portuguesa) se encontraba en situación de pobreza. Para elcaso específico de México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política deDesarrollo Social (CONEVAL) informó en julio del 2011 que el número de lospobres creció a partir de 48.8 millones (44.5% de la población) que eran en2008 a 52 millones (46.2%) en el año de 2010. El crecimiento fue de 3.2millones de personas en situación de pobreza, teniendo en cuenta, además,que la pobreza extrema (quienes no tienen acceso a salud, educación, vivienday tampoco lo suficiente para comprar una canasta básica) se manifestaba en11.7 millones de personas.Antes de la crisis financiera del 2008, se podía ver por varios años que “laregión está creciendo al 5,6% anual, con tasas que superan el 8 y 9% enArgentina, Nicaragua y Venezuela, Brasil y México cerca del 4%. Pero esto noes gratuito: reprimarización de las economías, débil reindustrialización,exacción de recursos naturales, degradación ambiental, fuerte concentraciónde la riqueza: el 10% más rico de la región se apropia del 48,6%, mientras que
  12. 12. 12el 10% más pobre apenas recibe el 1,6%” (Lucita E., 2008)2. Es decir, aunantes de dicha crisis, las tasas de crecimiento tenían enormes costos, pero, decualquier manera, no resolvían el problema básico que tiene la región:crecimiento de la riqueza pero sin una mejor distribución de los beneficiossociales. La crisis acelera la contradicción entre ricos y pobres pero tambiénentre las mismas empresas generadoras de la producción.Esta es una situación casi estructural que perdura en el comienzo del siglo XXIy que necesariamente se ha agravado con la crisis económica internacionaliniciada en el 2008 a partir de la quiebra de numerosos bancosnorteamericanos y la mala administración de la crisis por numerosos gobiernos.Estos años de 2008 y 2009 se convirtieron en la expresión de una de las másterribles crisis del capitalismo en donde incluso, por parte de diversosgobiernos del primer mundo, se ha tenido que admitir el fracaso del modeloneoliberal: el Estado tiene que intervenir en la economía y ejercer controlesseveros sobre el actuar de las instituciones financieras. Nadie como NicolasSarkozy, presidente de Francia, expresó críticas severas al modelo del libremercado. “La idea de la omnipotencia del mercado que no debía ser alteradopor ninguna regla, por ninguna intervención pública; esa idea de laomnipotencia del mercado era descabellada. La idea de que los mercadossiempre tienen razón es descabellada… Se ha permitido que los bancosespeculen en los mercados en vez de hacer su trabajo que consiste en invertirel ahorro en desarrollo económico y analizar el riesgo del crédito. Se hafinanciado al especulador y no al emprendedor” (Sarkozy, 25 sept. 2008). Yposteriormente Barack Obama, como presidente norteamericano lo expresótambién en su toma de posesión en enero del 2009: “Esta crisis nos harecordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse” (ObamaB., 20 enero 2009).América Latina constituye un panorama con riesgos de explosividad a partir deesta situación tanto de falta de crecimiento como de desigualdad en la2 Estos datos concuerdan también con los mencionados por el Centro de Estudios sobre laEconomía Mundial: “El 10% de las personas más ricas recibe entre el 48% delos ingresostotales generados por la región, mientras que el 10% más pobre sólo accede al 1.6%”(Hernández G., 2005).
  13. 13. 13distribución de la riqueza. Se dieron ciertos años de leve crecimientoeconómico general y, en general, se señala, una moderada reducción de lapobreza en la década del siglo XX con algunos débiles éxitos en materiadistributiva, pero parece que la transición de un siglo a otro nos está volviendoa la situación de la década perdida de los 80s; hay que tener en cuenta,además, otro fenómeno importante: la “expansión impresionante en el acceso alas comunicaciones, que ha tendido a homogeneizar las aspiraciones deconsumo. Los jóvenes urbanos, más que ningún otro grupo, se encuentranexpuestos a estímulos e información sobre nuevos y variados bienes yservicios que se convierten en símbolos de movilidad social y a la que lamayoría de ellos no puede acceder” (CEPAL, 2000: 15). La pobreza, entonces,se manifiesta en otras consecuencias como la discriminación étnica, lasegregación residencial y el incremento de la violencia urbana.La problemática situación económica de la región se sigue asemejando a lastragedias griegas sin aparente salida, cuando hemos conmemorado cerca de200 años de independencia. Contra la visión de la tragedia y el pesimismosobre un destino manifiesto, podemos afirmar que aún existen posibilidadespara construir mejores alternativas de desarrollo, a partir de nuevos gobiernosy numerosas formas de participación ciudadana.Sin embargo, en el comienzo del siglo XXI, a partir de ciertos postuladosprogramáticos básicos definidos por los gobiernos que han sido electos, sepuede encontrar una realidad heterogénea que antes era imposible encontraren América Latina. En el siglo XX, los gobiernos de izquierda –o aun losgobiernos moderados progresistas como los de Jacobo Arbenz en Guatemala-no podían tener cabida debido a la fuerza de los militares, las oligarquíasinternas y sobre todo la intervención militar abierta de los gobiernosnorteamericanos: golpes de estado y dictaduras eran parte de la “normalidad”de la región. Sin embargo, políticamente ha ido ganando fuerza el consensoalrededor de la democracia y los procesos electorales en un proceso alentadopor los mismos Estados Unidos y aceptados verbalmente por casi todas lasélites locales.
  14. 14. 14Lo notable en el siglo XXI es el surgimiento de gobiernos progresistas y deizquierda moderada o radical que han llegado al poder ejecutivo de sus paísesa partir precisamente de los postulados del liberalismo: los procesos electoralesen un modelo democrático. Por ello, surgió Hugo Chávez en 1998, ratificado enel 2000 y luego en el 2006; también Evo Morales en Bolivia en 2005; Lula daSilva en Brasil en el 2002 y ratificado en el 2006; el Partido Socialista de Chilecon Ricardo Lagos y continuado luego por Michelle Bachelet en el 2005 (conuna segunda vuelta en enero de 2006); Rafael Correa en Ecuador en el 2006 yreelecto en el 2009; el regreso del Sandinismo con Daniel Ortega enNicaragua, en el 2006; Néstor Kirchner en Argentina en el 2003 con ungobierno continuado por su esposa Cristina en el 2007; Mauricio Funesgobernante de El Salvador por el Frente Farabundo Martí para la LiberaciónNacional (FMLN) en el 2009; Ollanta Humala, presidente del Perú en el 2011,etc.En numerosos casos nacionales, ha sido impresionante la participación de lapoblación en los procesos electorales, que, por la vía pacífica, la vía políticoelectoral, se han decidido por un cambio de rumbo en las políticas económicasgubernamentales. En el siglo XXI, habiendo empezado una tendencia con laelección de Hugo Chávez en Venezuela, en 1988, han llegado a diversosgobiernos varios líderes emergentes que han estado planteando unrompimiento con el modelo neoliberal e incluso con el modelo capitalista deexplotación. La región no está destinada a permanecer encadenada sino que,en la práctica, puede estar ensayando variantes dentro del marco de lademocracia para aflojar las cadenas y buscar enfilarse hacia otras alternativasde desarrollo.Todos estos gobiernos han estado cuestionando el modelo de desarrollollamado neoliberalismo, que se distingue por las políticas de crecimientoeconómico basadas solamente en el libre comercio; en esta concepciónneoliberal, siempre se pensó que dicho crecimiento tarde o temprano llegaría adesparramar los beneficios sociales para toda la población, cosa queciertamente no ha ocurrido, como se muestra, por ejemplo, en países de granriqueza pero con una gran cantidad de pobres. Y junto con la crítica al
  15. 15. 15neoliberalismo, se añade el postulado sobre una mayor necesidad deintegración de los países latinoamericanos.Esta ideología general de la izquierda en gobiernos emergentes, aunque esbastante heterogénea en su aplicación en cada país, se ha enfrentado a losgrupos económicos más poderosos al interior con una política social que secaracteriza sobre todo por programas de distribución de recursos focalizadosdirectamente a los sectores más desfavorecidos y, en el marco internacional,varios gobiernos entre los que destacan sobre todo Venezuela, Bolivia yEcuador, han expresado una exigencia de autonomía frente a los organismosfinancieros y en particular frente a la intervención de los Estados Unidos. Deesta manera, por lo general, estos gobiernos se han opuesto al proyectonorteamericano de la Alianza del Libre Comercio de las Américas (ALCA) o adiversos tratados bilaterales de libre comercio, que solamente significan laapertura de fronteras a productos del exterior sin tener en cuenta la producciónnacional y el mercado interno. Estamos, en este sentido, a la puerta de nuevasalternativas y cambios sociales para una nueva reorientación de la economía, apartir de la política.La preocupación sobre la fragilidad económica y desigualdades sociales delantes llamado Tercer Mundo y en especial sobre la región latinoamericana noviene solamente por parte de los llamados grupos globalifóbicos oaltermundistas, que empezaron a manifestarse con más resonancia a partir dela reunión de la OMC en la ciudad de Seattle, USA, a finales de 1999, y quehan continuado sus protestas en la reunión del Banco Mundial y FondoMonetario Internacional, en Washington D.C. en Abril del 2000, y también enotras ciudades de Europa y el mundo entero durante todos los años del sigloXXI. La preocupación por la situación latinoamericana también la hanexpresado instituciones internacionales como el BID, por ejemplo, en el análisisque presentó su presidente Enrique Iglesias en el informe anual “ProgresoEconómico y Social” en Mayo del 2000. Ahí se señalaban diversos problemaseconómicos graves en la región, relacionados con otros no menos importantescomo la falta de una educación suficiente, la corrupción, el incumplimiento delas leyes, etc.; se afirmaba, por ejemplo, que en los últimos 50 años, los países
  16. 16. 16latinoamericanos cayeron del segundo al quinto lugar mundial, si consideramosel PIB per cápita (solamente arriba de África), pues simplemente comparandocon el ingreso promedio por habitante de los países industrializados, loslatinoamericanas ganaban 10,600 dólares menos al año.Esta situación se hace más grave en particular para algunos países, puesmientras México, Chile o Argentina3 tienen aproximadamente entre 3 mil y 10mil dólares de ingreso anual promedio por habitante, otros países comoHonduras, Haití, Nicaragua y Bolivia tienen solamente entre 400 y 700 dólaresanuales de ingreso promedio.Con ello, parece que volvemos a la espiral de la adversidad, como siestuviéramos de nuevo obligados a levantar la piedra de Sísifo4 o como siestuviéramos encadenados por siempre a una roca como Prometeo para quele devoren las entrañas cada día. Ante el panorama desolador de la regiónlatinoamericana, pudiera experimentarse una sensación de tragedia; parece nohaber una salida clara que nos ponga en camino de un desarrollo concrecimiento y redistribución de la riqueza social; pero la visión pesimista de ladesesperanza no puede tener cabida, porque existen numerosos indicios paramostrar caminos mejores. En el ámbito mundial, ciertamente hay que citar elcaso de varios países asiáticos, los llamados Tigres que, en un lapso de 40años durante la segunda mitad del siglo XX, fueron capaces de pasar desituaciones tercermundistas a condiciones de países casi de primer mundo;entre ellos, ciertamente vale la pena citar el caso de Singapore, que en suexperiencia de 1965 al 2000, bajo el liderazgo de Lee Kuan Yew, tuvo unasingular transformación en la constitución de un estado social que luchófuertemente contra la corrupción y supo ofrecer a su población hasta laactualidad uno de los mejores ingresos per capita mundiales: “¿Podía haber3 Con la terrible crisis económica de Argentina que explotó en diciembre del 2001, hay quetener en cuenta que su PIB del 2002 decreció en -11%, y de manera semejante su ingreso percapita descendió a un -12.1% (CEPAL, 2002b: 108-109)4 En la mitología griega, por algún pecado que cometió contra los dioses, Sísifo fue condenado aempujar una roca de manera permanente hasta la cima de una montaña, de donde volvía a caerpara que el mortal volviera a empujarla hacia arriba. El castigo era un trabajo inútil y que notenía esperanza de cesar. Prometeo también fue castigado por robar el fuego a los dioses paradárselo a los humanos.
  17. 17. 17esperado llegar a un Singapur independiente con un PIB de 3 mil millones en1965 para hacerlo crecer 15 veces hasta 46 mil millones de dólares en 1997…y tener el octavo ingreso per capita más alto del mundo en 1997, según elBanco Mundial?” (Yew L.K., 2006: 760).Para la región latinoamericana, podemos utilizar los indicadores del llamadoÍndice de Desarrollo Humano (IDH), en donde se mide no solamente el ingresosino también los niveles de salud y educación, lo cual nos ofrece un mejordiagnóstico de los países que lo que se nos mostraba solamente al medir elcrecimiento económico. Ciertamente los mejores países en el nivel del IDHestán bastante alejados de los primeros del ranking mundial, y por eso nuestraregión latinoamericana en general puede considerarse todavía en elsubdesarrollo. Sin embargo, una cosa puede quedar clara: no es la capacidadde crecimiento económico de un país lo que determina una mejor calidad devida para sus habitantes, cuando vemos que países como Chile, Uruguay,Cuba o Costa Rica que, siendo pequeñas economías, se encuentran dentro dela región con los mejores índices de desarrollo humano, adelante de potenciasregionales como México y Brasil. En este sentido, algo deben haber estadohaciendo los países con mejor IDH en comparación con aquellos comoHonduras, Guatemala, Nicaragua y Haití, que se encuentran como los másrezagados en estos indicadores básicos.Lo que está en cuestión, sin duda, es la rigidez de un modelo económiconeoliberal que, en pocos años, no ha mostrado ser capaz ni siquiera de hacercrecer la economía en forma constante, y mucho menos aliviar la situaciónsocial de millones de latinoamericanos en la pobreza. El modeloindustrializador y el endeble crecimiento económico han estado subordinados ala potencia del norte de América, que, en alianza con las élites nacionales, noha propiciado una verdadera transferencia tecnológica para un desarrollo másautónomo.Por otro lado, en el ámbito global, la región es conocida en todo el mundo perocomo una multitud de naciones desunidas sin un proyecto común. El gransueño de Simón Bolívar sobre la gran patria americana no se ha cumplido: toda
  18. 18. 18la región se dispersó en numerosos países que optaron por la vía nacional ycuyas fechas de emancipación de España empezaron a ser motivo deconmemoración y alegría. Sin embargo, junto con la fiesta por las fechas deindependencia hay que recordar también las tareas pendientes que dejaron loslibertadores a las nuevas generaciones: por un lado, la consolidación de unalibertad política que se tiene que manifestar en instituciones más democráticas;por otro lado, la orientación de un modelo de desarrollo cuyos beneficios serepartan entre todos los habitantes y que no sean acaparados solamente porlas élites; y finalmente la perspectiva de enfrentar la globalización mundial nodesde la perspectiva de una sola nación sino como una comunidad derepúblicas.Las nacionalidades latinoamericanas empezaron a existir hace cerca de 200años, lo cual es motivo de orgullo. Las otras tareas en el nivel económico,político y de coordinación supranacional son asignaturas pendientes porque,por un lado, pesa mucho el posible retroceso que implica la existencia delgolpe de Estado en Honduras el 28 de junio del 2009, con un presidenteconstitucional depuesto violentamente por militares y civiles, cuando había sidoelecto con todas las reglas de la democracia electoral. Y pesa aún más eldescontrol y manipulación de una economía regional que tiene tantos recursosnaturales pero que no ha alcanzado un crecimiento estable y mucho menosuna mejor distribución de la riqueza social.Aunque las causas de nuestra situación latinoamericana son muchas, entérminos históricos podemos referirnos al fracaso de un modelo llamadoneoliberalismo5 que se impuso de manera salvaje en toda la región: esa velozapertura a los mercados acompañada de severos programas de ajuste alinterior de cada país han mostrado su inoperancia: “El llamado Consenso deWashington ha concluido en un fracaso mayúsculo. Las políticas del ajusteestructural que impulsara en los años 80s y 90s, provocaron la exclusión de laproducción y del consumo de millones de personas en todo el continente. Hoyen América latina más del 40% de su población es pobre y entre el 15% y el5 Sobre la concepción del modelo neoliberal en sus lineamientos teóricos y en sus repercusionessobre los gobiernos de América Latina, puede consultarse a Medina y Delgado (2003).
  19. 19. 1920% indigente, y las desigualdades sociales se han acrecentado” (Lucita E.,2008).Ni la región se ha estabilizado en su crecimiento económico ni la pobreza hadejado de ser un problema alarmante en la mayoría de los países. Por ello, sehace necesario transformar el trabajo inútil de Sísifo en algo productivo yremunerador; se hace necesario romper las cadenas de Prometeo. Pero hayque matizar esta afirmación en el sentido de que en realidad sí ha habidotrabajo muy productivo a partir de la enorme cantidad de recursos naturalesque tiene América Latina, pero la realidad es, por un lado, la enormetransferencia de recursos hacia las naciones industrializadas y, por otro, cómogran parte de dichos recursos es acaparado por unos pocos, al interior de losestados nacionales. Necesitamos inventar nuevos modelos de desarrolloalternativos y optar por ellos. De esta manera, puede ser útil recordar lasrecomendaciones de Wallerstein, cuando analizamos la situación caótica delactual sistema-mundo: “Necesitamos primero que todo intentar comprenderclaramente qué es lo que está sucediendo. Necesitamos después decidir enqué dirección queremos que se mueva el mundo. Y debemos finalmenteresolver cómo actuaremos en el presente de modo que las cosas se muevanen el sentido que preferimos” (Wallerstein, 2005: 122). Por eso hay que afirmarque nos alegramos con aquella independencia de hace casi 200 años, perotambién debemos reconocer que los ideales y las metas de muchos deaquellos luchadores decimonónicos todavía están vigentes para lasgeneraciones del siglo XXI.Como bien lo señalaba Gramsci a comienzos del siglo XX en Italia, elpesimismo es el mayor enemigo que podemos tener. Quien inicia un proyectocon esta percepción, está derrotado de antemano porque se imposibilita parapoder actuar a partir de una sensación de impotencia. Por ello, junto a laeconomía y la política de los países latinoamericanos, es importante señalar lacontribución que puede tener la cultura en relación al desarrollo y los procesosde integración. Cuando Margareth Tatcher en los años de 1970 con susprogramas de ajuste neoliberal señalaba con claridad de que no había otraalternativa, es necesario recordar el poder de la imaginación creadora, que
  20. 20. 20puede buscar nuevas opciones y caminos a seguir. Más aún, para EdgardoLander (1991), el mayor dominio que pueden ejercer los dominadores sobrelos explotados se enfoca a una “castración cultural”, quitando a la mayoría dela población su poder de pensar, discutir, imaginar y crear mayoresposibilidades de acción. Prometeo encadenado y la piedra de Sísifo sonsolamente mitos que nos pueden condenar eternamente al pesimismo y laaceptación del statu quo; siempre es posible pensar en las alternativas quepuede ofrecer el pensamiento y la cultura.En 1985, Lawrence Harrison publicó un libro en el Harvard Center forInternational Affaire con el título: “El subdesarrollo está en la mente: el casolatinoamericano” (Underdevelopment is a state of mind. The Latin AmericanCase), queriendo demostrar que en muchísimos casos, la cultura era uno delos principales obstáculos para el desarrollo en la parte sur del continente.Aunque lo importante de este punto de vista es el enfoque sobre la cultura, elpunto de vista del autor ofrecía un análisis pesimista y distorsionado: loslatinoamericanos, a partir de sus costumbres y modos de pensar, se oponen,se resisten, obstaculizan el desarrollo y la modernización y, por ello, elproblema es muy difícil de modificar; tardarán décadas o siglos para que elmodo de ser de la gente se acople a las prácticas del desarrollo industrial.Sin embargo, este enfoque pierde de vista una realidad histórica que mostraronbastante bien y con mucho fundamento diferentes teóricos de la dependencia:siglos de colonización y extracción de recursos por parte de los paísescentrales sobre los de la periferia. Para el contexto histórico de nuestra regiónlatinoamericana, como bien lo ha expuesto Eduardo Galeano en su libro sobre“Las venas abiertas de América Latina”, nunca hay que olvidar los aspectosestructurales que prevalecieron por siglos en la relación España-NuevaEspaña, y posteriormente, a partir del siglo XIX, en la relación América delNorte – América Latina, con hechos bastante bien comprobados de saqueo yexplotación venidos de fuera de nuestra región. En este sentido, rechazamos lavisión de Harrison cuando quiere ver el origen del subdesarrollo únicamente enfactores internos culturales, olvidándose de todos aquellos agentes que hanrobado los recursos naturales, de la labor de las empresas trasnacionales que,
  21. 21. 21a través del intercambio desigual, continúan trasfiriendo el valor producido enuna región hacia otra dentro del sistema mundial.Sin embargo, queremos rescatar un elemento importante de la propuesta inicialde Harrison en el sentido de darle una mayor importancia a la cultura, alcondicionar el comportamiento económico, político y social de gran parte de losciudadanos. Podríamos ciertamente reconocer, como dice Bernardo Kliksberg(2000), al capital social y la cultura como “las claves olvidadas del desarrollo”,sin que por ello olvidemos los factores históricos que, desde fuera de nuestrasculturas, nos han impuesto para ponernos en la situación contemporánea desubdesarrollo que hoy padece la región latinoamericana. Las nuevas teorías dela interdisciplinariedad y la complejidad nos llevan a reconocer que losproblemas del desarrollo no pueden verse exclusivamente en el campoeconómico o en el campo político sino que abarcan también lo cultural; y desdeel campo cultural es posible elaborar los nuevos proyectos a futuro quesobrepasen las carencias del presente. Grandes economistas como AmartyaSen señalan con claridad que los pobres no solamente necesitan tenerrecursos sino sobre todo adquirir mejores capacidades para utilizar los recursosque poseen. Para el caso de América latina, nuestra cultura y modo de pensary de ser tienen ciertamente numerosos aspectos que resisten y se oponen aldesarrollo capitalista; pero oponerse al capitalismo no es necesariamenteoponerse al desarrollo sino sobre todo ponerse en el camino de buscaralternativas a este modo de producción dominante con nuevos modelos ynuevas prácticas sociales que se fundan no exclusivamente sobre la gananciasino sobre el bienestar colectivo y el buen vivir (Cario B., 2008).Cuando hoy se discute abiertamente a nivel mundial si los procesos actualesde integración son una mejor vía para caminar a mejores estadios dedesarrollo, también entra claramente a discusión el papel de la cultura: existencomunidades y naciones que, por sus redes de confianza formales einformales, tienen más disposición para construir proyectos colectivos queotras. En este sentido, cultura y procesos de integración se vinculan de maneradirecta, teniendo en cuenta que hay elementos culturales fundamentales quedeben ser mejor cultivados en relación a una integración más autónoma y
  22. 22. 22equilibrada y teniendo en cuenta que hay también elementos culturales quepueden lanzarnos a la dispersión y mayor desintegración.Economía, política y cultura están íntimamente relacionados en la vida de todoser humano. Si bien hay que reconocer que en América Latina la economía y lapolítica son todavía un desastre en donde existe una gran mayoría de lapoblación en pobreza y extrema pobreza y en donde las élites políticas siguenutilizando métodos autoritarios de gobierno impidiendo la participación de losciudadanos, en este escrito vamos a enfatizar la riqueza de nuestra culturalatinoamericana, no solamente entendida como el folclor y expresiones de lamanera en que vive la población sino sobre todo como capital social eimaginación creadora que puede plantearse un proyecto autónomo de unacomunidad de naciones.Desarrollo latinoamericano y globalización mundialEn gran parte de la literatura económica del siglo XX, los esfuerzos dedesarrollo se han concentrado en el fomento del crecimiento y expansióneconómica para elevar los niveles cuantitativos del Producto Interno Bruto (PIB)de los países y posteriormente las posibilidades de mayores ingresos para lapoblación. Esto sucedió incluso en los planteamientos de la mismaOrganización de Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, en la práctica se haconstatado que el incremento del producto nacional no devieneautomáticamente en un mayor bienestar de las personas; aunque es unelemento importante para la prosperidad de un país, no es el único.En el caso particular de México, el gobierno celebraba que éramos la 9ªeconomía del mundo en septiembre del 2002 al mirar solamente el monto delPIB, pero en los índices de Desarrollo Humano de la ONU aparecíamos hasta ellugar número 54; en el Informe del 2010, México apareció en el lugar número56. En muchos casos, el crecimiento ocurre pero ocasionando una maladistribución de los beneficios, acrecentando tremendamente las diferenciasentre pocos que tienen mucho y muchos que obtienen poco, que es el caso deLatinoamérica, la región más desigual del planeta.
  23. 23. 23Ciertamente hay que partir de la importancia del crecimiento y de la estabilidadeconómica pero solo como un elemento dentro de un conjunto decaracterísticas que están a la par, si queremos visualizar para el futuro unverdadero desarrollo. No es posible buscar el crecimiento económico y esperarluego como consecuencia necesaria la distribución de la riqueza; sin embargo,tampoco podemos reducir el desarrollo ni solo al crecimiento ni solo al ingresoper capita, sino que debemos incidir en otros elementos también determinantesde la vida humana como la salud, la educación, la participación ciudadana eninstituciones democráticas e incluso la cultura misma. Hay que ofrecer unplanteamiento más sugerente sobre el desarrollo y tal vez paradójico cuando sepuede formular que este proceso es más bien el efecto de un sistema políticodemocrático con una cultura participativa, y por lo tanto hay que centrar laatención en algunos ingredientes fundamentales de tal sistema.Si el desarrollo no se reduce solamente al crecimiento, muchos podrían pensarque el complemento de la distribución de la riqueza llenaría entonces demanera completa la definición del concepto. Ello es algo muy importante, perotenemos que avanzar a otra definición que estamos adoptando en este escrito:para la gente, los beneficios del crecimiento son determinados tanto por sucalidad como por su cantidad, por aspectos distributivos y productivos. Algunasde las aspiraciones humanas más frecuentes son gozar de una vida larga ysaludable, acceder a los conocimientos idóneos para desempeñarseexitosamente y asegurar a su familia condiciones de vida dignas y alentadoras.De la misma forma, el ser humano busca ser libre de elegir entre variasopciones; participar activamente en la vida comunitaria; trasmitir a sus hijos uncapital de recursos al menos equivalente al que uno disfruta; desarrollar supersonalidad, iniciativa y responsabilidad para ser un actor que determine elcurso de su existencia en un entorno de libertad y justicia.“La tarea prioritaria del desarrollo ya no consiste en lograr el máximo o el óptimocrecimiento total sino en satisfacer un conjunto de necesidades básicas... Esteconjunto de necesidades incluye bienes y servicios relativos a la nutrición,salud, vivienda, educación y empleo... El modelo de Necesidades Humanas
  24. 24. 24Básicas incorpora dos elementos más en sus recomendaciones: hincapié en laautoconfianza local y nacional, y preferencia por los estilos de solución deproblemas que permiten la participación” (Goulet y Kwan, 1989: 37). Nutrición,salud, reproducción, educación, identidad cultural, libertad política, participaciónsocial, eficiencia institucional y calidad ambiental son ingredientes importantesde la calidad de vida, que se aprecia por la capacidad de las personas para viviren la forma que más estiman. Para la realización de estos anhelos es unelemento central, pero no exclusivo, el disponer de un ingreso suficiente yestable.Desde esta perspectiva, el verdadero desarrollo coloca a los ciudadanos, consus necesidades y expectativas legítimas, en el centro de los esfuerzos decualquier proyecto nacional. Se podría formular un objetivo universal:promover las capacidades de todos los seres humanos para que tengan laoportunidad de gozar del tipo de vida que más valoran, multipliquen sucapacidad y poder dirigir responsablemente su existencia; tenemos, entonces,que ver y considerar otros elementos que tienen que ver sobre todo con laparticipación política y la cultura.De acuerdo a los postulados de varios documentos de las Naciones Unidas(ONU-PNUD, 2000; ONU-PNUD, 2002), el nuevo concepto de desarrollohumano puede implicar los siguientes elementos, que no están reducidosentonces necesariamente al aspecto económico:- la exigencia básica de equidad, sin discriminación.- la sostenibilidad, como una extensión de la equidad pero aplicada a laspróximas generaciones.- la creación de capacidades y de oportunidades para la población, íntimamenteligada a elementos institucionales que la podrían facilitar; por ello, la conquistade un mayor bienestar general está asociada a la construcción de un marcopolítico de instituciones democráticas que alienten la participación ciudadana.Esta visión del desarrollo no se limita a lo económico, sino que se extiende a lasesferas social, cultural, política y ambiental. El crecimiento económico siguesiendo un elemento indispensable; hay que completarlo con una efectiva
  25. 25. 25política social para erradicar la pobreza, pero todo ello se tiene quecomplementarse con la meta superior de un bienestar armónico general, ciertosniveles de participación ciudadana y un aprovechamiento respetuoso de losrecursos naturales pensando en las futuras generaciones.Desde 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)publica anualmente un Informe mundial (Informe sobre Desarrollo Humano) queanaliza distintas dimensiones del problema, desde la perspectiva del desarrollohumano. Estos documentos han estado ofreciendo un nuevo marcoglobalizador muy sugerente que siempre hay que tener en cuenta al hablarsobre los procesos del desarrollo en los diferentes países: el mayor acierto fuehaber incorporado otras dimensiones sociales al intentar medir y comparar eldesarrollo entre las naciones, principalmente tomando en cuenta los indicadoresde esperanza de vida, alfabetización, empleo e ingreso. No son los indicadoresmás completos que aquí hemos apuntado, pero por lo menos apuntan más alládel puro crecimiento económico.Al entender el desarrollo humano como un proceso de ampliación deoportunidades para todas las personas, se parte del reconocimiento de que esen el marco de las opciones creadas por la sociedad que las personas puedendisfrutar de las oportunidades brindadas y enfrentar los riesgos en mejorescondiciones. El concepto de desarrollo humano debería abarcar múltiplesdimensiones de la vida de las personas y de los grupos sociales: familiar, social,ambiental, económico y político. Un verdadero desarrollo no puede sacrificar alas personas o a su entorno natural en la búsqueda del crecimiento económico.De no traducirse éste en la satisfacción cada vez más amplia de lasnecesidades de la gente y en el respeto de su entorno natural, cualquier éxitoserá de una exigua duración; el aumento del bienestar general y laconservación del potencial ambiental constituyen condiciones estructuralesindispensables para sostener el progreso económico.Todo estas implicaciones del nuevo concepto del desarrollo tenemos queanalizarlas en un nuevo contexto mundial de finales del siglo XX, el entorno dela globalización. Este es un fenómeno que se nos presenta como una fase
  26. 26. 26nueva del largo proceso de la internacionalización del capital, que –iniciado conel descubrimiento de América y del mundo como un globo- se ampliónotablemente durante los siglos XVIII y XIX con el proceso de la revoluciónindustrial. Marx formuló acertadamente que con el modo de produccióncapitalista, la historia se estaba convirtiendo en historia universal al convertirseprecisamente el capitalismo en el único sistema productivo que estaba llegandoa dominar mundialmente: “Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayorsalida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidaren todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un caráctercosmopolita a la producción y al consumo de todos los países” (Marx-Engels,1978: 34). Pero también en ese tiempo, el fenómeno internacional nosolamente se daba desde la perspectiva del capital sino que también ofrecíanuevas condiciones para la organización de los trabajadores; un ejemplo deello fue la creación de la Asociación Internacional de los Trabajadores o larepercusión mundial de la gesta de los llamados Mártires de Chicago para laconmemoración casi universal del día del trabajo el primero de mayo de cadaaño o el conocimiento universal de la experiencia tan importante y sugerentede la Comuna de París.Diversas fases o períodos se han sucedido dentro del desarrollo del sistemacapitalista mundial, a la manera como, por ejemplo, Hilferding hablaba delcapital financiero a principios del siglo XX o como Lenin mencionaba alimperialismo como fase superior del capitalismo o también las etapas quehemos conocido como Taylorismo o Fordismo dentro del desarrollo científico-tecnológico en la producción industrial durante varias décadas. En estecontexto, el llamado fenómeno de la globalización data de los años 70s, comobien lo señala Manuel Castells (2000), al profundizarse el desarrollo de laelectrónica y las comunicaciones en la era de la información y coincide con elauge del llamado modelo neoliberal inspirado tanto en F. Hayek como en laescuela de Milton Friedman. Desde esta perspectiva, nosotros concebimos laglobalización no como la simple continuación de la internacionalización delcapital sino como una nueva fase que se caracteriza, en lo económico, por elcrecimiento acelerado de las empresas multinacionales y por la flexibilización
  27. 27. 27productiva y comercial y, en lo político, por la crisis del estado del bienestar ypropuestas para el adelgazamiento del aparato estatal. Su punto de partidafueron las crisis económicas mundiales que se expresaron claramente en aquelfenómeno de la `estacflación´ (inflación y recesión simultáneas) que llegó aexplotar en los años de 1972 y 74.Ignacio Ramonet afirma que “el fenómeno de la multinacionalización de laeconomía se ha desarrollado de manera espectacular. En los años 70, elnúmero de multinacionales no pasaba de algunas centenas; en adelante llegóa 40,000... Y si consideramos las cifras globales de las 200 principalesempresas del planeta, su elevación representa más de un cuarto de laactividad económica mundial; sin embargo, estas 200 empresas no empleanmás que 18.8 millones de asalariados, menos del .75% de la mano de obra enel planeta... Las cifras de la General Motors son más grandes que el ProductoNacional Bruto de Dinamarca; las cifras de la Ford son más importantes que elPNB de Africa del Sur; las de Toyota sobrepasan el PNB de Noruega. Y estees el dominio de la economía real, la que produce e intercambia bienes yservicios concretos” (Monde Diplomatique, 1997). Ante este fenómeno, losestados nacionales han disminuido notablemente su poder de influencia,porque la globalización está matando los mercados nacionales. Estamospresenciando el desarrollo de una nueva fase del capitalismo con menos basesnacionales y con más características trasnacionales y metaterritoriales.Si bien, con esto, tenemos elementos para concebir la globalización como otrointento de maximización de las tasas de ganancia de los controladores de losmedios de producción, manifestados sobre todo en las empresas ycorporaciones multinacionales, también existen suficientes elementos paraconcebir este fenómeno como una oportunidad para un desarrollo másequilibrado para los países antes llamados tercermundistas. Tenemos tambiénel ejemplo del subcomandante Marcos en México, quien no cesa de satanizaral neoliberalismo concibiéndolo como el nuevo sistema mundial de losmercados financieros de los países industrializados que quieren dominar consus preceptos todos los rincones del planeta, pero él mismo ha estadoutilizando las ventajas de la comunicación global a través de los medios
  28. 28. 28electrónicos en función de su propio movimiento. Por ello, hay que tratar deenfrentar el fenómeno, no sólo caracterizando sus nefastas consecuencias sinotambién con propuestas en la perspectiva de mejores aspiraciones sociales.Sin embargo, ¿es posible concebir el proceso de globalización también comouna coyuntura de oportunidades que permita también el planteamiento de otromodelo de desarrollo y, por tanto, con posibilidades para una mejor sociedadhumana? Esto es ciertamente posible pero se necesitan iniciativas tanto desdela perspectiva gubernamental como desde la participación de los ciudadanos:la educación, conciencia crítica y cultura participativa de estos últimos serádeterminante para el éxito de esta perspectiva.Esta nueva fase del modo de producción capitalista es un proceso que tienerasgos irreversibles para el desarrollo de la humanidad, que podrían seraprovechados también en estrategias diferentes al dogma del libre mercadoneoliberal. Una cosa, por ejemplo, parece quedar clara aun para la extensavariedad de ideologías de izquierda: los modelos de economías cerradas ycentradas sólo en la nación no tienen perspectiva en las nuevas condiciones,de tal manera que una estrategia de supervivencia centrada en resucitar elmodelo cerrado del Estado-nación con sus estructuras simbólicas, legales ypolíticas ya resulta inviable (Touraine, 1997); el mundo marcha necesariamentea una mayor interdependencia e integración, y dentro de ese proceso es dondesurge la necesidad de formular mejores estrategias de desarrollo; lasestrategias de la flexibilización y la modificación estructural de la forma deEstado-nación se han convertido en una necesidad dentro de la nueva etapaque vive la humanidad (Medina, 1998: 23-45).De hecho, podemos diferenciar dos vertientes en la inevitable globalización:una, las oportunidades que presenta; otra las terribles consecuencias que estátrayendo sobre las economías de los países llamados subdesarrollados.Queriendo distinguir una y otra vertiente, Emilio Maspero, secretario general dela Confederación Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), queríadiferenciarlas en dos conceptos distintos: el primero lo concibe comomundialización, y al segundo como globalización. ”El término mundialización se
  29. 29. 29elaboró en los países latinos inicialmente con un significado más biengeográfico; mientras que el término globalización se creó en los paísesanglosajones con una carga ideológica disfrazada. La mundialización es laaldea planetaria provocada por el acercamiento de los hombres y de loslugares a causa de la abolición de las diferencias y por la informacióngeneralizada. Es la fase superior de la internacionalización de la vida humana,económica, social, política, cultural y de la interdependencia entre los países ylos continentes. La globalización que ahora rige el proceso de mundializaciónes un fenómeno de índole ideológica, que se inspira en determinadas ideas ypolíticas y se mueve por determinados actores e intereses geoeconómicos ypolíticos y apunta a imponer un nuevo orden al proceso de la mundialización”(Maspero en AUNA, 15-III-1999). Explicitando más esta diferencia, añade que”el fenómeno de la mundialización es inevitable y bien orientado puede llevar acrear un nuevo orden mundial más libre, democrático, más humano, más justoy solidario en el marco extraordinario de la efectiva unidad de la familiahumana... La globalización actual es el resultado de ideas predominantes, deactores claves, de poderosos intereses geoeconómicos y geopolíticos, dedecisiones políticas y económicas tomadas en los actuales centros de podermundial y en las grandes instituciones financieras y comerciales” (Maspero,Idem). En otras palabras, se podría decir que la globalización es la formasalvaje del capitalismo, que intenta llevar la mundialización sólo en beneficio delas corporaciones multinacionales. También podríamos definir la globalizacióncomo una mundialización practicada desde las reglas del modelo neoliberal.Cada vez se hace necesario distinguir estas vertientes como lo hace tambiénSamir Amin al hablar, por un lado, de una ”mundialización desenfrenada” queestá hegemonizada por la ideología neoliberal extrema sobre todo en la últimadécada del siglo XX y, por otro lado, al poner su esperanza en que talcaracterística sólo sea “un paréntesis en la historia” debido a que el sistemapodría no ser autodestructivo debido a que la razón humana puede tenermayor peso que la sola economía de mercado (Amir, 1996).Sin embargo, aunque esta diferencia entre conceptos es esclarecedora, nosiempre se logra un entendimiento universal. Diversos académicos en el
  30. 30. 30mundo, por ejemplo, utilizan el concepto de mundialización de maneraequivalente para ejemplificar precisamente todo lo peyorativo de laglobalización; Ignace Ramonet menciona los regímenes globalitariosrecordando a los regímenes totalitarios y señala que ”estos fenómenos de lamundialización de la economía y de concentración de capital, tanto en el Surcomo en el Norte, quiebran la cohesión social; empeoran en todas partes lasinequidades económicas que se acentúan en la medida en que aumenta lasupremacía de los mercados” (Monde Diplomatique, 1997). Pero en Europamisma se discute si la mundialización es inevitable6 y diversas posicionesplantean el intento de poner la economía mundial al servicio de la sociedad.Optamos aquí por las tesis de Emilio Maspero (AUNA, 15 marzo 1999) aldistinguir globalización y mundialización. “El neoliberalismo que está en la basedoctrinal de esta globalización, ha demostrado con creces que tiene unadinámica perversa, ya que su aplicación práctica inevitablemente concentra yexcluye, generando una especie de darwinismo social implacable y que ahoraimpacta a toda la humanidad. Una muestra de la hiperconcentración de lariqueza y de las finanzas la hizo el informe del PNUD... (de la ONU, del año1997), cuando demostró que unos 358 individuos disponen de más recursosque casi la mitad de la población del mundo” (Maspero, AUNA, 15-III-1999:3).Ese informe del PNUD ofrece datos muy asombrosos sobre esta situación.Además, la superconcentración de la riqueza7 es fácil de constatar con cifrasproporcionadas por los mismos países desarrollados, como lo cita la revistaForbes, de Junio de 1999: para el caso de México, los 7 hombres más ricos delpaís poseen una fortuna valuada en 20,400 millones de dólares, cantidad que6 Simplemente habría que consultar todo el dossier que ha publicado Le Monde Diplomatique,en Junio de 1997 con el título La mondialisation est-elle inevitable? La discusión se enfoca a lastesis liberales que promociona el Financial Times y el semanario The Economist en relación a ladoctrina de la economía de mercado y el libre cambio, mientras que Le Monde se enfoca a unaEuropa de políticas comunes criticando la zona de libre cambio como un simple segmento delmercado mundial y considerando que la economía debe ser puesta al servicio de la sociedad yno a la inversa (http://www.monde-diplomatique.fr/1997/06/A/8772.html).7 “Según el Informe del Desarrollo Humano correspondiente a 1997 que elabora el PNUD de laONU, entre 1989 y 1996, el número de individuos con un patrimonio superior a los mil millonesde dólares, aumentó de 157 a 447. La riqueza neta de las 10 personas más opulentas del mundoes, como promedio, de 133,000 millones de dólares: 1.5 veces superior que el ingreso nacionalconjunto de todos los países definidos por la ONU como `menos adelantados´” (Suárez, enAUNA, Análisis Coyuntura, 1999:41).
  31. 31. 31es similar al ingreso anual percibido por todos los mexicanos, que de acuerdocon la Encuesta Ingreso‑Gasto elaborada por el INEGI, suma 22 mil 600millones de dólares al año; en el nivel mundial sobresale el estadunidense BillGates, creador del software Microsoft, con una fortuna valuada en 90 milmillones de dólares, una suma que casi duplicó la que tenía en 1998, que fuede 50 mil millones de dólares. Esta concentración de la riqueza tiene que verdirectamente con el crecimiento de la pobreza.Otro ejemplo en Latinoamérica lo podremos encontrar en Argentina en losperíodos de Carlos Menem, que fue una muestra de los efectos del capitalismoneoliberal, si nos atenemos al testimonio de la Central Trabajadores Argentinos(CTA): decía Víctor de Gennaro, el secretario general al hacer un balance de laúltima década, en una entrevista que le hizo el coordinador del SIENA, CarlosSuárez: “fueron diez años nefastos para el país, con la aplicación sistemáticadel modelo económico, político, social, cultural del sálvese quien pueda, quedeja un retroceso muy alto en la calidad de vida de nuestra gente, para todo elpaís y, en especial, para los trabajadores. La desestructuración de la economíaconvirtió a nuestro país en productor de alimentos primarios, sin valoragregado. La entrega y el desguace de las empresas estatales y la imposiciónde una ideología cada vez más dependiente de los centros ideológicos ypolíticos del poder llevó a nuestro país a un retroceso grandísimo. Por lo tanto,ha sido un fracaso para la mayoría. No para los vivos que han concentradoriquezas y que hoy, a pesar de estas dificultades masivas, se han enriquecidoa costa de la miseria y el crecimiento de la pobreza y la desocupación en laArgentina. Cien chicos por día, menores de 5 años, se mueren por causasevitables: el hambre. Que pase eso en la Argentina, que es exportadora dealimentos, creo que es el más claro ejemplo de la perversidad de este sistema.Y la clase trabajadora sufrió un retroceso altísimo en la participación en elingreso nacional, en la persecución y desestructuración de la familia. Ladesocupación es un instrumento que atemoriza, se utiliza como terror en unsistema que permite que haya dos millones de desocupados, siete millones ymedio de trabajadores precarios, sojuzgados, sin seguridad social, conjubilaciones miserables y donde aquel que tiene trabajo está siempre con laposibilidad de perderlo. El terror a la desocupación ha sido instrumentado. Si
  32. 32. 32uno ve esta década desde la perspectiva de la calidad de vida de nuestragente, ha sido un tremendo retroceso” (SIENA, No.13, 6 julio 1999).Si queremos explicitar aún más el fenómeno de la globalización, tenemos queacudir a los principios que la rigen que son los siguientes: poner en función dela ganancia de las multinacionales todos los adelantos científicos ytecnológicos; llevar la competencia al extremo entre empresas desiguales; latendencia a la liberación total de los mercados; dejar la orientación de laeconomía a la mano invisible del mercado; privatizar la economía yflexibilización de las regulaciones estatales para favorecer la inversión privada.El modelo no se encuentra sólo en principios sino también en proyectosespecíficos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) que en 1994supuso una gran victoria para las multinacionales, las cuales, a partir delGrupo de los 7 (G-7), han querido desde 1997 impulsar el llamado AcuerdoMultilateral de Inversión (AMI)8, que supone precisamente el proyecto másreciente para impulsar la economía global eliminando en todo el mundo lasbarreras a la inversión financiera. “En la conferencia de mayo de 1995, lospaíses de la OCDE (Organización para la Cooperación y el DesarrolloEconómico) decidieron iniciar las negociaciones sobre el AMI,... Lasnegociaciones oficiales se iniciaron en septiembre de 1995 y poco despuéscomenzó el proceso de atraer a estados no miembros de la OCDE... El AMI hasido engendrado en la OCDE, una organización intergubernamental compuestapor 29 de las naciones industrializadas más ricas del mundo, con sede enParís, pero está pensado tanto para ellas como para los países del Tercermundo” (AUNA, 3 mayo 1999). La misma Unión Europea, cediendo a laspresiones de Washington, ha estado avanzando en la ratificación de lascláusulas del AMI, que pretenden la supremacía de las inversiones de losorganismos financieros internacionales para quebrar las regulaciones y8 Decía el Dr. Silvio Baró: “Si vemos el AMI sencillamente como un acuerdo de inversiones, nose entiende nada. Pero si se lee la letra del AMI y se comprende que él supone equiparar lasempresas trasnacionales a los gobiernos, subordinar los gobiernos a los dictados de las empresase incluso desmantelar las políticas nacionales de todo tipo -ambientales, sociales, económicas- alo que quisieran las empresas, sencillamente, ahí tenemos el máximo elemento dedesbrozamiento de terreno al que aspira el gran capital trasnacional” (AUNA, Análisiscoyuntura, 1999:34).
  33. 33. 33obstáculos nacionales.¿Qué hacer con los problemas sociales generados por este modelo? Dehecho, en la Cumbre social realizada en Copenhague, del 6 al 12 de marzo de1995, con la participación de 185 países, organizada por la ONU, la tesisexpresada por el vicepresidente de los Estados Unidos fue muy clara parareafirmar el modelo neoliberal en su intento de enfrentar a nivel mundial elproblema de los 1,300 millones de pobres que la misma ONU admite queexisten en el planeta: su propuesta fue “la liberalización comercial y la aperturade mercados como camino sine qua non para superar la pobreza”, como si elcrecimiento de la riqueza de empresarios y comerciantes fuera a traer demanera automática el mejoramiento del nivel de vida a la población en general.La respuesta a los problemas sociales parece que de nuevo se le deja a lamano invisible del mercado, mientras que se sigue consolidando el núcleo de latripolaridad geoeconómica mundial, que se reparte el 71.9% del producto grupoglobal del planeta: La Unión Europea (29.3%), Estados Unidos (25.2%) y elJapón (17.4%), según datos del Financial Times (2-IX-1998).En el caso de los países latinoamericanos, estamos viviendo, además, unaprofunda crisis económica, política y de valores, de dimensiones tal vez nuncaantes vista en la época contemporánea. De esta crisis no está emergiendo unesquema nuevo, liberador de la opresión colonial. Al revés, se está afianzandoese modelo neoliberal que está reforzando la dependencia acentuando lasdiferencias socioeconómicas entre los diversos grupos de la población. A losantiguos problemas no resueltos de la inequitativa distribución del poder, lariqueza y los ingresos, se vienen a sumar ahora los embates de la doctrinaneoliberal contra el Estado, el peso de una deuda externa que resultaintolerable, la disolución de culturas autóctonas y la inserción forzada denuestras sociedades en el proceso homogenizador del capital y la culturatrasnacionales, así como la polarización creciente al interior de las nacioneslatinoamericanas.La inserción de América Latina en el sistema mundial se ha ido produciendo,pero en términos que no han sido los más convenientes para los pueblos de
  34. 34. 34esas naciones. Por el contrario, los términos de la inserción han sido dictadospor los propios países industriales, por los grandes consorcios financieros,industriales y comerciales del mundo industrializado en detrimento de laseconomías de los países atrasados. Simplemente en el caso de México, por unlado, se desmoronó la economía nacional en diciembre de 1994, debido alcapital especulativo que huyó del país al terrible déficit en la balanza comercial,y por otro lado, se ha seguido acentuando la polarización creciente al interiorde los grupos sociales de las naciones latinoamericanas. En México, en esemismo año de 1994, por ejemplo, “El número de mexicanos supermillonarios -24 empresarios...- refleja un crecimiento geométrico si se considera que en1991 figuraron únicamente dos, al año siguiente esa cifra se elevó a 7 y en1993 llegó a 13, lo que significa que en 1994 otros 11 acumularon una riquezaque, en moneda nacional, equivale a por lo menos 3 mil 390 millones denuevos pesos per cápita, al tipo de cambio de ese momento. México produjo elmayor número de ciudadanos inmensamente ricos en América Latina durantelos últimos 4 años de la administración salinista y ocupa el cuarto sitio entre lospaíses con más multimillonarios, después de Estados Unidos, Alemania yJapón” (Monroy M., 1995:27). Este proceso se siguió profundizando en añosposteriores y por ello encontramos en 1999 que la ya citada revista Forbes (ensu número del mes de junio) nos presenta de nuevo a los supermillonarioslatinoamericanos encabezados por el mexicano Carlos Slim, de Teléfonos deMéxico, elevando su fortuna a los 8 mil millones de dólares, mientras que elpresidente Ernesto Zedillo reconocía que a fin del siglo ya existían 26 millonesde mexicanos en la extrema pobreza. Para el año 2010, Carlos Slim se habíaconsolidado como el hombre más rico de todo el planeta: según la mismarevista Forbes, su fortuna ascendía a 53.5 billones de dólares9.Las consecuencias de este modelo neoliberal las estamos experimentando conclaridad. La población latinoamericana contenía en 1993 un 32% de hombres ymujeres en la pobreza, según el SELA. De esa población, un 10% se encuentraen desempleo abierto y cerca de un 50% de la población económicamente9 Con base en la misma fuente del 2010, detrás de Carlos Slim, estaban otros mexicanos comoRicardo Salinas Pliego con 10.1 billones de dólares, Germán Larrea Mota Velasco y familia con9.7 billones, Alberto Balleres y familia con 8.3 billones, Jerónimo Arango y familia con 4billones, etc.
  35. 35. 35activa se encuentra en el subempleo. La situación está muy lejos deresolverse bajo la perspectiva de este modelo, aunque existen logros relativosbajo el compromiso de la Declaración del Milenio de abatir la pobreza al 50%en el 2015. Simplemente los 196 millones de latinoamericanos que viven en lapobreza (con ingresos inferiores a los 60 dólares mensuales, de entre loscuales hay 94 millones en situación de extrema pobreza) y el peso ingente deuna deuda externa de alrededor de 530 mil millones de dólares no hanencontrado opciones de salida en este modelo; al contrario, en las dos últimasdécadas tanto la pobreza de los habitantes como la deuda externa se hanincrementado de manera notable, paralelamente al crecimiento de las fortunasde un puñado de millonarios. “Los costos sociales del neoliberalismorepresentan el talón de Aquiles de una política generadora de enormesdesequilibrios y de un desaliento que en cualquier momento puedetransformarse en una protesta masiva expresada en una gran diversidad deformas” (Monroy M., 1995: 13). Para el 2008, según la CEPAL, el 33.2% de loslatinoamericanos vivían en pobreza (definido como no tener suficientesingresos para satisfacer sus necesidades básicas), de los cuales el 12.9% seencontraba en situaciones de extrema pobreza; ello quiere decir que uno decada tres latinoamericanos era pobre, y uno de cada ocho vivía en extremapobreza (definido como no ser capaz de cubrir sus necesidades nutricionalesbásicas, aún si gastaran todo su dinero en alimentos) (CEPAL, 2008). Y junto aesto, seríamos la región más desigual del mundo.  Otro ejemplo de los efectos aterradores de la globalización neoliberal es ladesatención práctica de la educación pública10 como responsabilidad10 En la UNAM, en un acto, en el Auditorio del Instituto de Astronomía, de la Federación deColegios del Personal Académico (FCPA), el 6 de julio de 1999, los invitados especialesManuel Peimbert -investigador y premio nacional- y Elena Beristáin -académica emérita ymiembro del Colegio de Profesores de la Facultad de Filosofía y Letras- coincidieron en estosseñalamientos: “hay grandes desigualdades de México en materia educativa en relación a lospaíses miembros de la OCDE, quienes brindan educación media superior al 100% de susjóvenes y 50% en el nivel de licenciatura; sin embargo, en México sólo se atiende a 17 de cada100 personas -de entre 20 y 24 años de edad- en las universidades del país, además que elnúmero de científicos, en relación con la población, es de uno por cada 10 mil habitantes,mientras que en Estados Unidos y otros países industrializados la proporción llega a ser de entre20-40 investigadores por cada 10 mil; de hecho, las políticas del FMI hacia los paíseslatinoamericanos plantean convertir a las instituciones educativas en Αsimples maquiladoras”(Periódico La Jornada. 7 julio 1999).
  36. 36. 36tradicional del Estado en Latinoamérica; dentro de los programas tradicionalesde ajuste se encuentra el recorte del presupuesto dedicado a la educación ensus diferentes niveles, que parece no entrar en las prioridades de este modelodebido a su atención fundamental a la liberación comercial; se han olvidado deaquellas palabras de Aristóteles en el siglo IV a.c.: “dondequiera que laeducación ha sido desatendida, el Estado ha recibido un golpe funesto”(Aristóteles, 1993: 143). Lo contradictorio resalta en las políticas prácticas delos organismos financieros internacionales: mientras que el presupuestoeducativo en los países industrializados sigue los parámetros de desarrollosañalados por la ONU, en los países subdesarrollados, la diferencia esabrumadora porque se obliga a los gobiernos a enfocar sus prioridades a otrasáreas, desamparando la educación, la salud y otros servicios públicos.Ante el pesado avance de la globalización, ¿es posible pensar en lamundialización como alternativa de desarrollo? ¿Cuáles son las posibilidades11que nos ofrece para no pensar en un nuevo destino manifiesto de una AméricaLatina subordinada totalmente a los bloques monetarios?Muchos gobiernos de América Latina están descartando en la práctica, alacercarse el comienzo del siglo XXI, el ideal bolivariano de la integraciónhorizontal de una gran patria con desarrollo interno equilibrado paradesembocar en una situación de subordinación hacia los Estados Unidos.Varios gobiernos avanzan en sus proyectos reales hacia otro tipo deintegración que se representa en el modelo de la Alianza para el LibreComercio de Las Américas (ALCA) a través de los acuerdos del Tratado deLibre Comercio (TLC) y de las dos primeras cumbres de Las Américas (Miamien 1994 y Santiago de Chile en 1998). El ALCA representa el marco específicode la globalización latinoamericana y el camino señalado para su asimilación(no integración) a la dinámica del bloque monetario norteamericano. Pero11 En las previsiones de los grandes centros industrializados, el destino de América Latina yaestá sellado: “todo parece indicar, de acuerdo a las tendencias del mercado libre y espontáneo,que Latinoamérica (incluido el Caribe), que representa el 6.1% del producto bruto planetario, osea, menos que el producto bruto interno de Alemania sola, será asimilada por una de lashegemonías de la tripolaridad geoeconómica, al menos que suceda algo impensable” (AUNA,10mayo 1999).
  37. 37. 37precisamente a través de proyectos como el TLC se han encontrado nuevasoportunidades; si bien es cierto que la globalización tiende a deprimir más lascondiciones laborales de los asalariados, también es cierto que se han creadonuevas situaciones de convergencia12 entre organizaciones laborales, conalianzas explícitas entre sindicatos de diversos países: “el nuevointernacionalismo sindical estará comprometido con prever el comportamientodel capital multinacional y anticiparse a sus decisiones, participando en ellascon propuestas y opciones a través de la negociación `globalizada´”(Hernández J., y López, 1993: 129).Después de la terrible etapa de las dictaduras militares latinoamericanas porvarias décadas (alrededor de dos décadas de ilegalidad, represión, tortura ycontínua violación de los derechos fundamentales del ser humano ennumerosos países del continente), desde los años 80s existe una transiciónhacia gobiernos civiles electos en procesos electorales. Haber pasado de losregímenes militares de la década del 70 y del 80 -con sus gravescaracterísticas de guerra contrainsurgente, represión, asesinados ydesparecidos políticos- a los gobiernos civiles ha sido una enorme conquista.En este contexto, podemos reconocer que los países de América Latina hanlogrado ciertos avances significativos aunque carecen todavía de perspectivashacia el futuro, en las actuales condiciones socioeconómicas del modeloimperante.Los avances se pueden ejemplificar a través de determinados consensos, queestán logrando más adhesiones, aun entre aquellos grupos que se les oponíanabiertamente. Estos avances pueden ser los siguientes: la necesidad deprocesos electorales creíbles y el consenso por la democracia, el diálogo y lanegociación para resolver los conflictos, la creciente participación de lasociedad civil, la defensa de los derechos humanos y las tendencias aconverger en procesos de integración aprovechando las posibilidades que12 Un ejemplo de esta convergencia fue la alianza suscrita en febrero de 1992 entre losCommunications Workers of America, de los Estados Unidos, los Communications Workers ofCanadá, y el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), con propuestas deintercambio de información, experiencia y apoyo en el campo de las telecomunicaciones.
  38. 38. 38ofrece la informática y la internacionalización de los procesos productivos. Yestos avances se insertan necesariamente en el proceso de mundializacióncomo un proceso irreversible y necesario, porque actualmente ya no es posibleconcebir economías nacionales aisladas sino interdependientes y coordinadas,con reglas de convivencia más comunes.Retomamos de nuevo las ideas de Emilio Maspero cuando, en el marconecesario de la mundialización, habla de la necesidad de “realizar un proyectopropio los latinoamericanos y caribeños que genere una arrolladora dinámicacentrípeta... Y esta respuesta y propuesta ya está en marcha y es una realidad.Ya tiene un nombre y un emblema: es la comunidad latinoamericana y caribeñade las naciones. Es el sueño de Bolívar que se hace realidad en la patriaGrande latinoamericana” (Maspero, en AUNA, 15-III-1999).Al querer profundizar en esta propuesta, encontramos por parte de AméricaLatina no un rechazo a la mundialización sino una manera propia de enfrentarlaa través de los procesos de integración. No se trataba entonces simplementede subirse a la Alianza para el Libre Comercio de las Américas (ALCA), la cual,según los documentos de la II Cumbre de las Américas en Santiago de Chileen marzo de 1998, tendría una primera concreción en el año 2005; hay quebuscar un proyecto de integración con características latinoamericanas, nosubordinado al destino manifiesto del Norte. Mientras que el ALCA representala globalización, “el otro proyecto es de índole y alcances comunitarios; su raízestá en el sueño de Bolívar y de los principales paladines de la independenciapolítica del siglo pasado. Es el proyecto de la segunda independencia deAmérica Latina y del Caribe que completa, profundiza y culmina laindependencia política como una nueva forma de independencia nacional,social y cultural no cerrada sobre la geografía de la región sino abierta a todo elmundo. Es la mejor respuesta y propuesta para una inserción activa, creativacon nuestra propia identidad y determinante dentro de un inevitable proceso deinterdependencia mundializante” (Maspero, en AUNA, 1999).El camino para una integración equilibrada en América Latina, para algunospuede no parecer nada claro en sus características específicas al finalizar el
  39. 39. 39siglo XX, pero es una gran falsedad el afirmar que no hay alternativa más alláde los severos programas de ajuste que hemos sufrido en todos los países enlas dos últimas décadas del siglo XX: privatizaciones, recorte de presupuestodel gobierno en gasto social, desaparición drástica de los subsidios enproductos que ahora se cobran caro a la población de manera directa, controlde los salarios para que nunca se eleven al nivel de la inflación, aperturacomercial indiscriminada en detrimento de empresas que producen para elmercado interno, mayor endeudamiento como único camino para conseguirliquidez, desempleo y subempleo como consecuencia de los ajustes, etc.Ciertamente estamos dominados actualmente por el modelo neoliberal de laglobalización, puesto que se ha sacralizado al libre mercado y se ha dejado ala Mano Invisible de Adam Smith como la única encargada de resolver losproblemas sociales. Sin embargo, existen respuestas y propuestas aunquepara los nuevos movimientos sociales sea más difícil la definición de unadversario debido a que el poder opresor se diluye en redes financieras,tecnológicas y de información muy amplias.El nuevo modelo al que puede aspirar Latinoamérica no está completamentedelineado pero sus elementos constitutivos pueden esbozarse en diversoselementos: democracia representativa real en un sistema competitivo departidos; vigilancia de la sociedad civil sobre los gobiernos electos para que lacorrupción y la violación de los derechos humanos no quede impune; reglasmínimas que controlen el flujo del capital especulativo; apoyo real a la industrianacional enfocada al mercado interno; indexación de los salarios a los ritmosde la inflación para garantizar el poder de compra de la población y alentar másel mercado interno; renegociación de la deuda externa; mayor cooperacióncultural entre los países, y mantenimiento del Estado como rector de laeconomía pero con sus contrapesos reales en los otros poderes legislativo yjudicial. Todo ello se debe englobar en el marco de un proceso ya en marchade integración latinoamericana.Existen propuestas diferentes a los programas severos de ajuste que se hanestado imponiendo; el modelo neoliberal sólo mira hacia el Norte y sóloproduce una mayor concentración de riqueza en unos pocos, agrandando la
  40. 40. 40brecha con las grandes mayorías de la población, las cuales se encuentransumidas en la pobreza. Lo que falta es una mayor participación de la sociedadcivil y posturas más firmes de los gobiernos nacionales para enfrentar laglobalización salvaje de los centros financieros internacionales e insertarnoscon una identidad propia latinoamericana en el irreversible proceso demundialización.¿No es factible concebir, por ejemplo, las enormes perspectivas del flujo de lainformática y las posibilidades de la educación en el proceso demundialización? El desarrollo de la humanidad ha llevado en el siglo XX a unareal internacionalización de las economías. La informática contemporánea,sobre todo a través de la radio y de la televisión, nos hace presentes, enminutos, lo que ha acontecido en el otro lado del planeta. Un paísindustrializado puede conocer el modo de vida de un país subdesarrollado yvicebersa, lo mismo que cualquier región del planeta con respecto de la otra.Con ello, a pesar de nuestras fronteras regionales y nacionales, se estácreando una conciencia de solidaridad universal y en especial con aquellospaíses que históricamente han mantenido cierta hermandad a través de lazosculturales o relaciones económicas y políticas. El internet, por ejemplo, tambiénha servido como medio fundamental de comunicación para consolidar y hacercrecer a los movimientos altermundistas.La mundialización ha propiciado también un nuevo tipo de cooperación culturaly educativa que nos puede ayudar a vivir mejor juntos en este planeta. Decía,por ejemplo, el periodista español Fernando Vicario Leal, que “a finales de losaños setenta... el proceso de transformación se inició en el mundo académico.Las universidades se incorporaron a los circuitos de cooperación y los planesde becas e intercambios estudiantiles abrieron paso a una mayor amplitud decriterios en el sector cultural. Se buscó organizar sistemáticamente programasde investigación, ampliar intercambios docentes, fortalecer hábitos de trabajointerdisciplinarios, un crecimiento tecnológico compartido, etc. Se fue creandoen definitiva una `cultura´ del entendimiento y conocimiento conjunto comobase para una cooperación más sólida, estable y que realmente ayudara a undesarrollo sostenible” (AUNA, 25 enero 1999). Este marco de cooperación ha
  41. 41. 41sido profundizado de manera notable por las diversas cumbresIberoamericanas realizadas año con año desde 1991, partiendo de unaidentidad común que representa “la síntesis cultural más grande de lahumanidad”13 y que avanza para convertirse en una verdadera comunidad denaciones frente al resto del mundo. Aunque Iberoamérica es un concepto deintegración muy reciente guarda enormes puntos de convergencia con elproyecto latinoamericano, y ambos difieren en su estrategia respecto del ALCAhegemonizada por Washington.La mundialización de las últimas décadas, que se ha expresado endeterminadas formas de apertura comercial entre diversos países, no ha hechomás que acelerar ese proceso de internacionalización cultural y económico queviene sobre todo en las últimas décadas del siglo XX con las tecnologías delsatélite y del internet. La integración en esta perspectiva puede ser el futuro deLatinoamérica en el siglo XXI: una identidad cultural abierta al mundo con unproyecto propio de producción, desarrollo y mejor distribución de la riquezasocial. Para ello, los latinoamericanos tenemos que convertirnos en sujetos yactores14 dentro del proceso de mundialización: “sólo podremos vivir juntos connuestras diferencias, si mutuamente nos reconocemos como sujetos”(Touraine, 1997).Volvemos a insistir en la tesis de Gramsci: “el pesimismo representa el peligromás grave en estos momentos” (Gramsci, 1973: 14); él experimentaba, por unlado, el ascenso del fascismo en italia y, por otro lado, la división de losmovimientos socialistas y comunistas; algo similar podríamos decir a finales delsiglo con el avance de la globalización neoliberal, su peso oneroso sobre los13 La frase corresponde al presidente de Guatemala en 1993, en la realización en la ciudad deAntigua Guatemala, el 26-29 de abril de 1993, en el marco de la reunión `Cumbre delpensamiento: visión iberoamericana 2000´, que resaltaron la importancia de la cultura en laconstrucción de la nueva comunidad iberoamericana. La extensión del concepto deLatinoamérica a Iberoamérica está expresada en un magnífico trabajo del Dr. Tomás CalvoBuezas en su libro: La patria común iberoamericana. Amores y desamores entre hermanos. Estelibro tiene como sustento un extenso trabajo de varios años a partir de un cuestionario aplicadoa 43,816 escolares de 21 países iberoamericanos.14 La idea de la conversión en sujeto y actor social está ampliamente desarrollada por AlainTouraine en uno de sus libros anteriores: Crítica de la modernidad. Temas de Hoy. España,1994.
  42. 42. 42países subdesarrollados y grandes sectores de la población y la falta deperspectiva que ocurre en numerosos grupos sociales. Pero al mismo tiempoel autor también señalaba que “el único entusiasmo justificable es elacompañado por una voluntad inteligente, una laboriosidad inteligente, unariqueza inventiva de iniciativas concretas que modifiquen la realidad existente”(Gramsci, 1988: 355).Al igual que Samir Amín, creemos que el proyecto globalizador es un“paréntesis en la historia”; no tiene futuro a largo plazo aunque tiene todavíamucho presente. La razón fundamental es que esta “alternativa dominante, laalternativa neoliberal, -en todas sus versiones- ha generado en menos de 10años una realidad que lejos de resolver los problemas del proyecto humanista,conforme corre el reloj, muestra que estos problemas se acentúan, que seextienden, que se agudizan. El más serio, el más grave de ellos, conimplicaciones muy grandes para el futuro de la humanidad y para lasobrevivencia del hombre es el de la miseria, es el de la pobreza y la extremapobreza, que está creciendo de manera tremenda, afectando todos losproyectos humanistas y liberales que vienen desde la Revolución Francesa ydesde la Revolución de independencia de los Estados Unidos, y mostrando denuevo que tras ellos se encierra y se mueve la realidad invencible de laexplotación más irracional y cruel de hombres, pueblos y riquezas naturales,incluso del agua que bebemos y del aire que respiramos, de mares, bosques,mantos acuíferos, y reservas de energéticos” (González Casanova, 1992).Hay que sumergirnos, entonces, en el mar de oportunidades que brindaactualmente la mundialización, especialmente a partir del proyecto de lacomunidad latinoamericana de naciones, que puede recuperar el sueño deBolívar en las nuevas circunstancias de finales del siglo XX. El proyecto deintegración -construir las partes de un todo- no será por la vía de unasubordinación panamericana en el ALCA sino por el camino de unacooperación cultural, política y económica entre naciones diferentes con unaidentidad común. Las posibilidades de la integración15 expresados en las15 Los tres conceptos (Panamérica, Iberoamérica y Latinoamérica) representan diversas vías

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