Intervención lehendakari foro empresarial pric ew c

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Intervención lehendakari foro empresarial pric ew c

  1. 1. LEHENDAKARITZA PRESIDENCIA Komunikaziorako Idazkaritza Nagusia Secretaría General de Comunicación FORO EMPRESARIAL PwC INTERVENCIÓN DEL LEHENDAKARI PATXI LÓPEZ BILBAO, 9 de junio 2010 Egun on guztioi, buenos días a todas y a todos. En primer lugar, quisiera dar las gracias a los organizadores de éste Foro, por darme la oportunidad de presentar ante todos ustedes, mi visión y, también en ocasiones, mis propuestas, para manejarnos en la complicada situación actual. He titulado mi intervención “Euskadi en la encrucijada” y lo he hecho porque creo que es la mejor forma de describir el momento que estamos viviendo. Un momento en el que lo que nos pasa, no es sólo la crisis, aunque su impacto nos haga prestarle la principal atención. Sino que en Euskadi, (y la verdad es que en toda Europa), tenemos problemas anteriores a la crisis, que tienen causas totalmente diferentes, (aunque es verdad que la crisis actual los ha desnudado con toda su crudeza) y que necesitan también respuestas ahora para no lamentarnos más adelante. Y es que, en el fondo, yo creo que estamos viviendo un fin de ciclo. Porque lo que está cambiando es la forma de entendernos, como sociedad y como país y la forma de definir nuestro futuro que, lo digo desde ahora, tiene que estar basado en la competitividad, la solidaridad y la sostenibilidad. Voy a intentar analizar esta situación, que nos obliga a tomar nuevas decisiones, (y ésa es la encrucijada), desde dos aspectos de la gobernanza: La economía y el estado de Bienestar. Y voy a comenzar con la economía porque, en la actualidad, parece ser el único gobernante mundial. El único aspecto que al parecer determina la vida y las relaciones de las sociedades. Y es que estos días seguramente darán la razón a los que defienden esta tesis: son los mercados los que están decidiendo las políticas de los países. Los gobiernos parecen niños renuentes que, a golpe de advertencia de los mercados, van tomando las decisiones políticas. Y en el fondo esa es la imagen que percibimos estos días, y no sólo en el caso de España, sino en el caso de toda Europa. Navarra, 2 – 01007 VITORIA-GASTEIZ tef. 945 017 972 – Fax 945 017 832 – e-mail: prensa-comun@ej-gv.es
  2. 2. Aparentemente los gobiernos han cedido una parte de su liderazgo (y casi de su responsabilidad), buscando seguir (y, en el mejor de los casos, adelantarse), a los movimientos, (convulsos estos meses en Europa), de los mercados. Y definimos con la abstracción del “mercado” (entre comillas), lo que Adam Smith definía con una metáfora mucho más bella: “Las manos invisibles”. Y lo hacemos porque, en la metáfora de Smith, las manos nos recuerdan que, por muy escondidos que estén, tienen dueños con nombres y apellidos y, sobre todo, tienen cuentas corrientes y propiedades, y que, cuando actúan, lo hacen defendiendo los intereses de sus dueños. Y lo que está pasando, en realidad, no es la dimisión de la política frente a los mercados, sino la preponderancia, en estos momentos, de una forma de entender la política que quiere dar primacía y autonomía total a las “manos invisibles”. Y por lo tanto, tenemos que reconocer que la política, o si quieren, la gobernanza, que es un concepto más amplio y que recoge de forma más adecuada la verdad de la política en su función de su liderazgo social, está teniendo problemas, algunos serios, para adaptarse a los nuevos tiempos. El más importante, seguramente, es la desincronía de los ámbitos decisionales: mientras que la gobernanza sigue aún amarrada al ámbito de los estados, las decisiones económicas no reconocen ninguna limitación de ámbito territorial. Hace tiempo que han superado las fronteras nacionales. Y los estados nacionales no pueden limitar las políticas económicas. Y seguramente por eso, hemos empezado recientemente a hablar de gobernanza mundial. Pero aún, sólo tenemos el nombre: detrás de ese concepto de “gobernanza mundial” no hay instituciones o ámbitos de decisión organizados que la puedan materializar. Y es que, seguramente tendremos que aprender a combinar un sistema asimétrico que tenga en cuenta las grandes unidades de decisión –creando estructuras e instituciones realmente efectivas para ello- con el liderazgo de las políticas locales más pegadas al terreno. Y a través de esta brecha de las dificultades se está imponiendo una forma de entender la política, (nada moderna por otra parte), que prima los intereses organizados de las “manos invisibles”, sobre cualquier otra consideración. Y frente a la economización de todo, yo quiero reivindicar el valor de la política, como apuesta colectiva de los ciudadanos, para decidir su propia autoorganización y como forma de garantizar un futuro cuyo bienestar llegue al conjunto de la ciudadanía. Robert Kennedy, pocas semanas antes de ser asesinado lanzó una dura diatriba contra la falsedad en que se basa la idea de que el PIB es una medida de la felicidad, porque, decía: “No toma en consideración la calidad de nuestros debates políticos, ni de la integridad de nuestros representantes. No toma en consideración nuestro valor, sabiduría o cultura. Nada dice de nuestra 2
  3. 3. compasión, ni de la dedicación a nuestro país. En una palabra: el PIB lo mide todo, excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida” Y yo estoy de acuerdo. Pero debo añadir que, para tener razones que hagan que valga la penar vivir la vida, es necesario garantizar poder vivirla con condiciones mínimas de dignidad y con un razonable progreso material. Y en esto, la verdad, es que el PIB, entendido como medidor del progreso material de una sociedad, sí que tiene voto. Pero de esta afirmación no debemos concluir que todo está supeditado a la economía sino, al contrario, afirmo que la economía es un hecho político de la mayor trascendencia en las sociedades modernas, porque debemos entenderla como un bien público colectivo, a través del cual desarrollar una sociedad del bienestar. Pero para ello debemos abandonar el concepto de la economía como un campo de batalla donde se enfrentan intereses contrarios, buscando exclusivamente el lucro privado. Sino que debemos entender que una economía saneada y que genera riqueza, es un bien de interés público porque permite crear las bases del bienestar y la capacidad de autodeterminación individual de cada ciudadano o ciudadana, que es el fundamento de los sistemas democráticos. Ésta es la razón por la que entre 2008 y 2009 los gobiernos de medio mundo aportaron enormes cantidades de dinero público para garantizar la estabilidad del sistema financiero mundial. Y en esa ocasión los defensores y los dueños de las “manos invisibles” se callaron y aceptaron la aportación desde fuera del mercado, hecha por los ciudadanos con sus impuestos, al propio mercado para garantizar su continuidad. Y nadie ha protestado por esta intromisión de la política en la economía mundial. Ha sido una de las pocas ocasiones en la que los poderes públicos mundiales han actuado de forma unitaria y coordinada. Pero también hay que reconocer que no se ha cumplido la parte del trato por el cual se iban a adoptar las reformas necesarias para evitar que las fuerzas autónomas del los mercados financieros pudieran poner de nuevo en riesgo la economía global. Y es verdad que nosotros solos, desde Euskadi, no podemos pretender condicionar las decisiones de la gobernanza mundial, pero si es nuestra responsabilidad señalar el incumplimiento, especialmente en estos momentos en que tanto nos está costando, a todos, a toda la ciudadanía, el esfuerzo realizado. Y esperamos y demandamos que, en la reunión del G20 de finales de este mes, se den pasos positivos en este sentido, porque si no, pasará la crisis y estaremos en las mismas: en manos de las “manos invisibles”. Y esto no debería ser. Deberíamos buscar una forma inteligente de combinar mercado y gobernanza para el beneficio común y compartido. Porque de momento lo que hemos tenido, como decía, es que cuando empezó la recesión, la decisión de las economías más desarrollas fue establecer políticas y planes de impulso enfocados a minimizar los impactos económicos de la crisis. Unas medidas que se centraron en cuatro aspectos básicos: 3
  4. 4. - Restablecer la solvencia de los sistemas bancarios, - Inyectar liquidez en la economía, - Sostener la demanda agregada mediante la política fiscal, e - Impulsar una nueva regulación de los mercados financieros y una nueva arquitectura institucional. Una serie de medidas que consiguieron minimizar los efectos negativos de la recesión, pero que incrementaron el déficit de las administraciones públicas, situando las cifras de endeudamiento vivo en niveles relativamente abultados. Y cuando los mercados empiezan a dudar de la capacidad de ciertos países para pagar su deuda, el euro acaba amenazado y la Unión Europea, junto con el Fondo Monetario Internacional, adopta una decisión sin precedentes, que es la de poner 750.000 millones de euros, encima de la mesa para garantizar la solvencia de todos sus miembros y evitar la caída del euro. Claro, 750.000 millones no salen gratis a nadie, y a España le corresponde reducir su déficit en 1,5 puntos y recortar 15.000 millones entre este año y el que viene. Y se adoptan, con urgencia, las decisiones (duras, difíciles) que todos conocemos. Y la reducción del déficit público en España tiene también consecuencias para Euskadi. Aunque somos la Comunidad Autónoma con menor endeudamiento, (en la actualidad estamos en el 3,8%), nos vemos forzados también a reducir nuestro déficit. Pero antes que nada, unos datos sobre Euskadi que demuestran que estamos mejor que otras economías de nuestro entorno y que, efectivamente, estamos saliendo de la crisis: • Llevamos ya 2 trimestres seguidos con crecimiento positivo en nuestra economía y nuestras exportaciones han vuelto a crecer. • La actividad industrial, el empleo, el sector exterior y algunos datos más, confirman la previsión de que la economía vasca recuperará, en el segundo trimestre, las tasas interanuales positivas que se perdieron a finales del 2008. • El Índice de Producción Industrial (IPI) aumentó en abril un 1,9% en términos interanuales, lo que representa el mejor comportamiento registrado por la actividad industrial de Euskadi en los dos últimos años. • Igualmente, el comercio exterior ha obtenido el mejor resultado de los últimos 2 años y en el primer trimestre del 2010 ha vuelto a tener tasas positivas después de cinco trimestres de caídas consecutivas. Según los datos del Eustat las exportaciones han aumentado un 7,3% y las importaciones un 13,3%. 4
  5. 5. • La actividad industrial de Euskadi también aumentó un 1,9% en abril de 2010. un incremento de un 0,2 respecto al mes anterior. • Nuestras previsiones más recientes anticipan que, ya en este segundo trimestre del presente año, se crecerá a una tasa interanual del 0,8%. Para el conjunto de año, se prevé un crecimiento del 0,5% en 2010, frente a la caída del año pasado del -3,3%. • Respecto al paro, tenemos ya dos meses seguidos con datos positivos (en Abril baja en 3.825 personas y en Mayo en 4.652), situándonos en una tasa de desempleo que es menos de la mitad de la media española. • El último informe que se acaba de conocer nos mantiene nuestro rafting de solvencia en Triple AAA, lo que da muestra de que seguimos generando confianza. • E incluso la recaudación está mostrando unos datos positivos, superando las previsiones iniciales recogidas en los presupuestos públicos. Y esto nos podría permitir, que durante el último trimestre de este año, pudiéramos hacer un esfuerzo añadido en las inversiones productivas y en las políticas de apoyo a la modernización e internacionalización de la economía vasca. • Y nosotros, además, ya habíamos hecho buena parte de nuestros deberes y habíamos empezado a sanear nuestras cuentas públicas. Como ven no todo es oscuridad y podemos decir que lo peor de la crisis ya ha pasado. Pero tampoco estamos para tirar cohetes, porque no somos una isla. Nos afecta todo lo que pasa a nuestro alrededor y tenemos la obligación de seguir haciendo deberes (en forma de ajustes) para, entre otras cosas, conseguir equilibrar nuestras cuentas públicas y reducir nuestro déficit, con el objetivo de tener recursos para seguir avanzando como país. Por eso hace 10 días presenté, dentro de nuestra propia capacidad de autogobierno, una batería de medidas en esa dirección: • Recorte de un 5% de la masa salarial. Que no quiere decir que todo se recorte de los salarios de los funcionarios. • Reducción de un 3% de otros gastos corrientes. • Racionalización del entramado empresarial público dependiente del Gobierno Vasco. Porque está sobredimensionado y hay empresas que tienen funciones solapadas y que no son, en absoluto, necesarias. • Utilización real de nuestros inmuebles, para vender aquellos que no son necesarios. • Estudiar con Diputaciones y Ayuntamientos aquellas actuaciones que están duplicadas o triplicadas (porque las hacemos todos) y que no acreditan que así sean más eficaces. Para evitar estas duplicidades. 5
  6. 6. • Definir un mapa de servicios y prestaciones acorde a nuestras posibilidades y necesidades. Hemos vivido demasiado tiempo por encima de nuestras posibilidades y hay que acabar con esa carrera para que haya “una cosa de cada en cada sitio”, porque no lo podemos pagar ni sostener. • Mantener todas las prestaciones sociales y todas las inversiones previstas en los Presupuestos. • Y hacer una revisión de nuestro sistema fiscal progresivo. Porque si queremos la mejor educación, la mejor sanidad, las mejores ayudas sociales y los mejores trenes y carreteras. Hay que poder pagarlos y eso sólo se consigue con crecimiento económico y con impuestos. No hay otra posibilidad. Tenemos una presión fiscal en éste país del 30% y queremos compararnos con los países que la tienen entre el 40 y 48%. Y, por cierto, ninguno de ellos ha perdido, por ello, competitividad o ha dejado de crecer económicamente que es la excusa que ponen algunos para rechazar éste debate. Y con este paquete de medidas el objetivo es reducir nuestro déficit en torno a dos décimas del PIB, es decir alrededor de 150 Millones de euros. Y la reducción del déficit del año 2.011 será aún mayor. Y nos proponemos, así mismo, que en los presupuestos del año 2.011, consolidemos ya el ahorro positivo en nuestras cuentas públicas. Es decir: que los gastos corrientes no sean superiores a los ingresos corrientes. Pero además, con todo esto conseguiremos reordenar y racionalizar la administración para adaptarla (y ya era hora) a nuestra realidad y a nuestras necesidades. Y eso nos va a venir muy bien, porque todo el ahorro que consigamos con estas medidas (en el futuro) podremos destinarlo a hacer políticas que son mucho más necesarias que el tener una administración hinchada artificialmente. Es decir, y lo explico porque me parece importante. Con estas medidas pretendemos: • Garantizar las ayudas que necesitan los que lo están pasando peor y conseguir que nadie, en éste país, se quede abandonado a su suerte. • Seguir sosteniendo la calidad y la universalidad de todos los Servicios Públicos: de la educación, de la sanidad, de las prestaciones sociales. • Seguir manteniendo toda nuestra capacidad inversora. Es decir, para poder seguir poniendo en marcha inversiones productivas, que nos den valor añadido y sean capaces de generar empleo. • Y, cómo no, salir cuanto antes de la crisis, con un crecimiento económico sostenido y sostenible; generador de riqueza y de empleo. Es decir, no estamos (como no están todos los países de nuestro entorno) adoptando medidas de recortes y de ajustes del gasto público, ni por capricho, 6
  7. 7. ni porque nos las impongan, ni por haber hecho antes las cosas mal. Sino porque, en éste momento, se hacen absolutamente necesarias para garantizar: por un lado, solidaridad con los más necesitados y por otro, el futuro para el país. Y es verdad que, con ello, estamos pidiendo un pequeño sacrificio a los funcionarios, a los empleados y a los cargos públicos. Pero debemos de ser conscientes de que otros ya han hecho el suyo y que, en demasiadas ocasiones, ha sido mayor. Porque ya ha habido muchas empresas que, para resistir, han bajado el sueldo a sus trabajadores y trabajadoras. Hay muchos trabajadores (miles) que están atravesando la difícil situación de estar bajo Expedientes de Regulación de Empleo. Y ha habido muchos más, que han hecho el mayor sacrificio, que es perder el puesto de trabajo. Por eso el que ahora pidamos ayuda a quienes están mejor (a quienes estamos mejor) para, entre otras cosas, sostener las ayudas de quienes no tienen nada, me parece un ejercicio de solidaridad y de corresponsabilidad con el país. Y por eso, (aunque siempre es difícil adoptar estas decisiones), este Gobierno ha asumido su responsabilidad y se ha puesto al frente. Y me gustaría pedir a Diputaciones y Ayuntamientos que hagan lo mismo. Que adopten los mismos criterios de ajuste, porque no podemos permitirnos el lujo de caminar cada uno por nuestro lado, como si la cosa no fuera con nosotros. Porque va con nosotros. Y el ejercicio de racionalización, si no lo hacemos entre todos será mucho menos eficaz, y no estamos para derrochar recursos públicos. Y es que mi gobierno es consciente de que los europeos saldremos juntos de la crisis, con acciones coordinadas entre todos, o no seremos capaces de salir. En este sentido no tenemos ninguna duda sobre la colaboración y solidaridad en el esfuerzo común. Y no es sólo una cuestión de solidaridad, es también de interés: los vascos tenemos muchísimo interés en la estabilidad de la economía europea y del euro. Tenemos muchísimo interés en que las economías española y europea salgan lo más rápidamente posible de la crisis porque nuestra economía y bienestar depende en gran medida de ello. Por eso los planteamientos sin ninguna visión de globalidad, pueden halagar algún oído, pero no sirven para el fortalecimiento de nuestra economía y el bienestar de la ciudadanía vasca. Repito de nuevo: saldremos juntos de la crisis o no saldremos. Al hacernos cargo del Gobierno adoptamos un triple lema sobre la economía y la empresa que al Consejero de Industria le gusta repetir: Resistir, competir y liderar. La etapa de la resistencia está a punto de finalizar, pero el ser capaces de competir y liderar ciertos sectores y apuestas, es cada vez más importante. El futuro se caracteriza por escenarios móviles y diversos. Los cambios en todos los órdenes - tecnológicos, científicos, sociales y económicos - que el 7
  8. 8. mundo va a experimentar desde hasta el año 2030 serán superiores al conjunto del progreso experimentado por la humanidad en toda su historia. Es más, el 90% de estos cambios se va a ocasionar en los próximos 20 años. Las profundas mutaciones que vamos a observar y experimentar en la economía, la gobernanza, el modo de vida, las relaciones sociales y la integración migratoria, junto a los avances en campos como la salud, las tecnologías de la información y comunicación, la educación, la ingeniería, la robótica y la energía van a ser de una magnitud extraordinaria. Unos pequeños destellos para iluminar como será el escenario dentro de unos años: • La red estará en todos los sitios y la conectividad será global. En los hogares llegaremos a estar conectados a Internet a velocidades en torno al Gigabyte por segundo. • Las casas inteligentes harán la vida absolutamente diferente y el domicilio incorporará una gran parte de los sistemas y adelantos médicos, haciendo del hogar, también, un espacio sociosanitario. • Los niños y niñas que hoy están en Primaria, trabajarán en profesiones y oficios, a lo largo de su vida laboral, de los que 4 de cada 5, están aún por inventar. • Las empresas mirarán al mundo como su mercado natural. El comercio electrónico ocupará un lugar preponderante en la economía. Los mercados emergentes serán líderes económicos mundiales. • La Red hará que la opinión social se conforme de forma autónoma e inmediata, tanto desde un punto global como sectorial, lo que tendrá una fuerza inmensa en la gestión de la gobernanza. • La administración pública, el sistema educativo, la sanidad… descansarán, fundamentalmente, en sistemas y procedimientos telemáticos. • Seremos capaces de crear cualquier tipo de órgano, como se ha empezado a demostrar hace escasas semanas, al lograr hacer una copia artificial de una célula biológica. • Las energías renovables estarán mucho más extendidas. • Etc. Etc. Etc. Es decir, del éxito que tengamos en incorporarnos a esa ola de cambio que se desplaza empujada por las grandes macrotendencias internacionales y que ya empezamos a sentir, dependerá el futuro de las generaciones que nos sucederán. 8
  9. 9. Este es el reto de la tarea que como País, tenemos delante. Un reto de una vital trascendencia. Y para ello, tenemos que empezar, ya, a tomar decisiones que sean acordes a esas tendencias y a nuestras potencialidades. El objetivo, tal y como trasladé al Comité de Expertos en su última reunión, es el de convertir a Euskadi en la gran Metrópoli del talento. Una metrópoli vertebrada e hiperconectada internamente y con el exterior, a través de una densa malla de infraestructuras físicas y digitales. Una metrópoli en red. Una Metrópoli impulsada por una Administración Pública del Siglo XXI, que integra sus diferentes niveles en un sistema de colaboración y cooperación basado en la gestión innovadora y eficiente en el ejercicio de sus funciones y en la prestación de servicios. Una Metrópoli de gobernanza excelente. Una Metrópoli en la que sus empresas están dimensionadas, orientadas y adecuadamente engarzadas en los mercados internacionales. Una Metrópoli competitiva globalmente. Una Metrópoli formada por personas de procedencia diversa, que aportan diferentes valores al capital social y cultural común de la sociedad vasca y donde la cohesión social y la sostenibilidad forman parte de su núcleo constituyente. Una Metrópoli de ciudadanos corresponsables y libres. Y finalmente, para que nuestra Metrópoli pueda crecer, desarrollarse y afrontar el futuro con garantías, es imprescindible que seamos capaces de generar, retener, atraer y utilizar el talento. El capital humano inteligente, innovador y creativo, es decir, el talento es el activo principal de nuestra presencia en un mundo globalizado. Una Metrópoli sustentada en el talento humano compartido, en el talento social. En definitiva, hacer de Euskadi un territorio abierto al mundo, integrado en la economía global, innovador, competitivo, cohesionado y sostenible. Y todo ello, además, requiere tomar decisiones en la gestión pública de la solidaridad interna de la sociedad vasca y la solidaridad intergeneracional, que son los elementos que definen el Estado de Bienestar. Llevamos una temporada en el que muchas voces se alzan para denunciar la insosteniblidad del sistema. Pero me parece que en muchas de estas de estas denuncias se esconde la alegría por proclamar la defunción de un modelo que tanto nos ha costado conseguir y que ha dado cohesión y bienestar a los europeos durante más de 60 años. Yo no estoy dispuesto a organizar los funerales del Estado de Bienestar, muy al contrario, creo que debemos tomar las decisiones adecuadas para poder garantizar su futuro, para que la siguiente generación pueda seguir disfrutándolo: es más me parece que esa forma de organizar y consolidar la solidaridad es lo que da cohesión y unidad a la sociedad convirtiéndose en uno de sus elementos constitutivos. 9
  10. 10. Tanto los que defienden supuestos argumentos cuantitativos para demostrar la insostenibilidad del sistema, -ocultando con datos, los objetivos ideológicos-, como los que hacen una defensa ajenos al problema reales y a las necesidades futuras, están preparando su final. Y es que, el realismo, también en este ámbito, es el criterio desde el que debemos plantear su defensa y modificación. La euforia de la última década ha tocado a su fin. Euskadi debe ser consciente de sus propias fuerzas y posibilidades. Las administraciones públicas hemos vivido una competencia desmesurada, planteando infraestructuras y servicios concurrentes que muchas veces han creado duplicidades, incrementos de infraestructuras y servicios que no han aumentado su eficacia y que no nos podemos permitir. Suelo decir que Euskadi es un país pequeño pero que es un gran país. Pero ha llegado la hora de ser conscientes de nuestros propios recursos y nuestras posibilidades reales. Sólo aceptando que hemos, en ocasiones, mantenido un nivel de gasto por encima de nuestras posibilidades, podremos adoptar medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema. Por ello el objetivo de las medidas que antes he explicado, son a medio y largo plazo, no sólo para minorar de forma coyuntural el déficit público, sino que lo que pretenden es, poner ahora que podemos, los pilares de los servicios públicos del futuro. La administración ha tenido en las últimas décadas un crecimiento injustificado: sólo les doy dos datos: desde 2.005 al 2.010 los costes de personal han aumentado más del 33 %. En la actualidad tenemos un plantilla presupuestaria de unos 64.000. personas, pero hay además más 16.000 personas sin plaza que están siendo contratadas. Tenemos que buscar la eficiencia en el uso de recursos públicos, priorizando los servicios que realmente dan un mayor bienestar a la población. Y tenemos que utilizar criterios de austeridad en el gasto corriente. Tenemos que ajustar nuestros gastos, pero es responsabilidad de la población usar con moderación los servicios públicos. Un gasto importante es producido por el uso irresponsable de los servicios gratuitos por parte de los usuarios. Una razón para el crecimiento del gasto público ha sido, y está siendo, la presión de la demanda. Debemos explicar que los servicios públicos no son gratuitos, que los estamos pagando entre todos y que su uso irresponsable obliga a mayor recaudación para poder mantenerlos. Por ello la lucha contra el uso abusivo de servicios públicos o el fraude prestacional también van a ser objetivos del Gobierno Vasco. Tenemos que reducir el nivel de gasto público porque en la última década el crecimiento del gasto ha sido muy superior al crecimiento de la riqueza y los ingresos. Pero no sólo eso, en los últimos 15 años, tanto en España como en 10
  11. 11. Euskadi, hemos bajado la presión fiscal a la vez que se aumentaban los servicios públicos. Parezco que soy el único político que, de forma recurrente desde que soy Lehendakari, llama la atención sobre este hecho; sin una financiación suficiente tampoco podemos garantizar el sistema de servicios públicos. Los servicios públicos hay que pagarlos y los tenemos que pagar entre todos. Todos los países desarrollados de nuestro entorno tienen una presión fiscal superior a la nuestra. Y no podemos seguir esperando que los problemas se arreglen solos. Por eso planteo la necesidad de una reforma fiscal. Porque no es verdad que una mayor presión fiscal produzca una disminución de renta: depende cómo se haga la reforma y de como y para qué se utilicen los recursos públicos. No he cosechado muchos éxitos hasta el momento. Pero estoy seguro de que la cercanía o no de convocatorias electorales no va a modificar mi criterio: sé que el gobierno vasco no tiene competencias en fiscalidad, sé que seguramente Euskadi en solitario no puede abordar esta reforma. Pero estoy dispuesto a liderar la reformar fiscal tanto aquí como en España. Y termino ya. Euskadi está en una encrucijada porque tiene que adoptar decisiones que afectarán al bienestar futuro de la ciudadanía vasca. Sólo hay una cosa cierta: que no hacer nada es la vía más segura para el fracaso. Si queremos seguir viviendo con los pies en la tierra tenemos que tener la audacia de levantar los ojos y mirar el futuro como horizonte al que nos dirigimos con una velocidad de vértigo. Y estoy convencido de que el equipo Euskadi puede y va a hacerlo. Muchas gracias. 11

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