La construcción y consolidación del Estado liberal

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Presentación para el curso de "Historia de España" de 2º de Bachillerato

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La construcción y consolidación del Estado liberal

  1. 1. 1. El reinado de Isabel II. La oposición al liberalismo: carlismo y guerra civil. La cuestión foral.
  2. 2. 1.1 El reinado de Isabel II (1833-1868). Al morir Fernando VII, su hija Isabel II hereda el trono, pero el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro le disputa el trono al no aceptar la derogación de la Ley Sálica, generando un conflicto sucesorio, que se convirtió también en un conflicto ideológico.
  3. 3. Carlos María Isidro fue apoyado por los absolutistas tradicionalistas defensores del Antiguo Régimen (carlistas). Por su parte Isabel II fue proclamada reina con 3 años de edad, por lo que se estableció una regencia desempeñada primero por su madre María Cristina de Borbón, que atrajo al gobierno a los liberales. A los seguidores de Isabel se les llamó isabelinos o cristinos.
  4. 4. Con el reinado de Isabel II se consolidaron las bases del liberalismo: régimen constitucional, que limitó el poder del monarca; igualdad ante la ley, acabando con los privilegios estamentales; y economía de mercado, facilitando la compra – venta de todo tipo de bienes, eliminando manos muertas, aduanas,...
  5. 5. Estos cambios se consiguieron finalmente gracias al consenso entre las elites del Antiguo Régimen y los nuevos notables, desarrollando un liberalismo moderado, pactista con la Corona. Este proceso estuvo mediatizado por el continuo intervencionismo militar, frente a los carlistas y para impulsar cambios en el gobierno mediante pronunciamientos.
  6. 6. 1.2 La Primera Guerra Carlista (1833-1840). Al morir Fernando VII se desató un conflicto sucesorio entre los partidarios de su hija Isabel II (isabelinos o cristinos apoyados por los liberales) y los de su hermano Carlos María Isidro (carlistas apoyados por los absolutistas, ultrarrealistas y apostólicos).
  7. 7. El enfrentamiento entre liberales y absolutistas se venía fraguando en España desde principios del siglo XIX. Durante las Cortes de Cádiz (1810-1814) se creó un grupo de diputados absolutistas o serviles. En el Trienio Liberal (1820-1823) las partidas guerrilleras realistas que pretendían restablecer los poderes absolutos del rey y se creó la regencia de Urgell. En la Década Ominosa (1823- 1833) se organizó el Ejército de Voluntarios Realistas, y estalló la guerra de los agraviados o malcontents (1827), levantamiento ultrarrealista catalán.
  8. 8. Las ideas liberales se basaban en la defensa de: una monarquía constitucional en la que las Cortes limitaran el poder de la Corona, la igualdad ante la ley, el laicismo y la libertad religiosa, y la uniformidad territorial o el centralismo (la aplicación de unas mismas leyes en todo el Estado).
  9. 9. El carlismo fue un movimiento tradicionalista que defendía el Antiguo Régimen (“Dios, patria, rey”). Los carlistas defendían: una monarquía absoluta de origen divino, el mantenimiento de los privilegios estamentales, el integrismo religioso católico, y el foralismo (es decir el mantenimiento y recuperación de los fueros, privilegios fiscales, militares e institucionales – jurídicos y políticos – que tenían País Vasco y Navarra y habían tenidolos reinos de la Corona de Aragón).
  10. 10. Respecto a los apoyos sociales, los liberales tuivieron arraigo en las ciudades, destacando el apoyo de la burguesía, las clases medias urbanas y los empleados públicos. Los altos mandos militares, la aristocracia y la mayor parte de la alta jerarquía eclesiástica también prefirió apoyar a la heredera legítima, Isabel II.
  11. 11. Como ayuda exterior, Isabel II fue apoyada por Francia y Reino Unido que, mediante la Cuádruple Alianza (creada en 1834), se comprometieron a defender a los gobiernos legítimos liberales de España y Portugal, donde también se desarrollaba una guerra entre la heredera legítima María II y el pretendiente Miguel I.
  12. 12. Los carlsitas arraigaron en el medio rural, especialmente en País Vasco, Navarra, norte de Aragón y Cataluña, y Maestrazgo. Fueron apoyados por la baja nobleza rural y el bajo clero, temerosos de perder sus privilegios; el campesinado, que no había obtenido mejoras materiales con las medidas liberales; los mandos medios del ejército; y las clases medias defensoras de los fueros.
  13. 13. Además, los carlistas tuvieron un apoyo exterior ideológico de las potencias absolutistas de la Santa Alianza Rusia, Prusia y Austria.
  14. 14. La Primera Guerra Carlista o Guerra de los Siete Años estalló dos días después del fallecimiento de Fernando VII, diferenciándose tres etapas o fases. La primera etapa (1833-1835) se inició con la autoproclamación como rey de Carlos V (Manifiesto de Abrantes) y con levantamientos sin coordinación en su favor. En 1834 a los guerrilleros carlistas se sumaron unidades regulares del ejército, organizándose un ejército carlista dirigido por el general Tomás de Zumalacárregui.
  15. 15. En 1835 los ejércitos carlistas de Zumalacárregui dominaron el norte de España, desde Santiago de Compostela (Galicia) hasta Berga (Cataluña). Sin embargo, en octubre de ese año, cuando las tropas carlistas sitiaban la ciudad de Bilbao, Zumalacárregui murió a causa de unas heridas recibidas en una pierna.
  16. 16. La segunda etapa (1835-1837) estuvo dominada por expediciones militares por toda España. En 1836 el general Miguel Gómez recorrió el territorio peninsular de extremo a extremo, alcanzando Andalucía y Extremadura. Esta campaña puso de manifiesto la falta de control militar del ejército liberal, pero también la falta de apoyo popular más allá del norte de España.
  17. 17. En el mismo 1836 los carlistas fracasaron en su segundo intento de toma de Bilbao gracias a la victoria del general liberal isabelino Baldomero Espartero en la batalla de Luchana. Un año después, en 1837, el propio pretendiente al trono, Carlos V, protagonizó la expedición real que alcanzó las puertas de Madrid, pero no consiguió su toma ni un acuerdo con los liberales moderados.
  18. 18. La tercera y última etapa (1837-1840) acabó con el triunfo de las tropas liberales fieles a Isabel II. Dentro del carlismo surgió una división entre los transaccionistas, partidarios de alcanzar un acuerdo de paz con los liberales que reconociera los fueros e impulsara un liberalismo moderado (Rafael Maroto), y los apostólicos, partidarios de continuar la guerra hasta el final (Ramón Cabrera).
  19. 19. Los transaccionistas se impusieron en el País Vasco y Navarra, donde el carlista Rafael Maroto y el liberal Baldomero Espartero firmaron el Convenio de Vergara (31 de agosto de 1839), acuerdo de paz que a cambio del cese de hostilidades carlistas, prometía el mantenimiento de los fueros y la incorporación al ejército regular de los carlistas que así lo desearan.
  20. 20. Carlos V se exilió a Francia, mientras que el general Ramón Cabrera mantuvo la guerra en el Maestrazgo hasta que las tropas liberales comandadas por Baldomero Espartero tomaron Morella (junio 1840), la principal ciudad del Maestrazgo.
  21. 21. La Primera Guerra Carlista familiarizó al pueblo español con la crueldad, el odio y la venganza, manifestada en fusilamientos y matanzas protagonizadas por los dos bandos en combate. Se estima que alrededor de 150.000 personas murieron directamente por la guerra.
  22. 22. La guerra también contribuyó a intensificar el desorden y la inseguridad en las áreas rurales, cruzadas incesantemente por partidas guerrilleras.
  23. 23. Por último, la guerra permitió aumentar la popularidad de los líderes militares, que durante todo el reinado de Isabel II se convertirán en los principales focos de referencia política del país, consagrando la intervención de los mismos en los gobiernos españoles.
  24. 24. 1.3 La Segunda Guerra Carlista (1846-1849). La Segunda Guerra Carlista (1846-1849) se inició tras abdicar Carlos V en su hijo Carlos Luis, conde de Montemolín (Carlos VI). Se desarrolló fundamentalmente en la Cataluña rural a raíz del fracaso de los planes de matrimonio entre Isabel II y Carlos VI. .
  25. 25. La Segunda Guerra Carlista se conoció como guerra de los matiners por la costumbre de los guerrilleros carlistas de combatir a primeras horas de la mañana. En 1849 los carlistas abandonaron España en dirección a Francia.
  26. 26. 1.4 La Tercera Guerra Carlista (1871-1876). Tras la caída de la monarquía de Isabel II (1868), el carlismo resurgió, reclamando el trono vacante el nuevo pretendiente carlista, Carlos VII, nieto de Carlos V.
  27. 27. Los carlistas consiguieron una reducida representación parlamentaria en las Cortes, imponiéndose en 1872 la facción más ultra del carlismo, que no reconoció a Amadeo de Saboya como nuevo rey de España y promovió una insurrección.
  28. 28. La Tercera Guerra Carlista (1871-1876) prendió en las provincias de Cataluña, Navarra y el País Vasco, recibiendo un gran impulso con la proclamación de la Primera República en 1873. Los carlistas desarrollaron expediciones militares por España y volvieron a fracasar en la ocupación de Bilbao. La restauración de la dinastía Borbón en España en 1875, acabó por hundir el carlismo, teniendo que huir a Francia en 1876 Carlos VII.
  29. 29. 2. Isabel II (1833-1843): las regencias.
  30. 30. 2.1 La regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840). Tras morir Fernando VII fue proclamada reina su hija Isabel II, pero al tener sólo tres años, se estableció un periodo de regencia, que en primer lugar fue desempeñada por su madre, María Cristina de Borbón. Frente a los apoyos absolutistas recibidos por el pretendiente al trono Carlos V se apoyó en los liberales.
  31. 31. Los liberales estaban divididos en moderados, partidaria del pacto con la Corona, y progresistas, herederos de los exaltados del Trienio Liberal, buscaban la limitación del poder real a través de las Cortes, la elección popular de los Ayuntamientos,... María Cristina se apoyó en los liberales moderados, pero para drenar a los carlistas y ante los levantamientos progresistas, en ocasiones tuvo que conceder el gobierno a los liberales progresistas.
  32. 32. En 1833 María Cristina nombró un gobierno presidido por el monárquico reformista Francisco Cea Bermúdez. El ministro de fomento Javier de Burgos estableció una organización territorial centralizadora de España, a la que dividió en 49 provincias muy similares a las actuales.
  33. 33. En 1834 para satisfacer el reclamo liberal de convocar Cortes, la regente nombró un gobierno presidido por el liberal moderado Martínez de la Rosa. Este impulsó el Estatuto Real, una carta otorgada que recogía un reglamento para la convocatoria de Cortes, divididas en: el Estamento de los Próceres (designados de modo vitalicio por la Corona entre aristócratas), y el Estamento de los Procuradores (elegidos mediante sufragio censitario muy restringido).
  34. 34. El Estatuto Real no satisfizo a los liberales más progresistas, que crearon juntas locales que solicitaban reformas más radicales. Por ello en 1835 María Cristina encargó gobierno al conde de Toreno y su ministro de hacienda Juan Álvarez de Mendizábal reinició la desamortización de los bienes del clero regular.
  35. 35. La desamortización buscó obtener ingresos para luchar contra los carlistas, debilitar a la Iglesia (que en su mayoría apoyaba a los carlistas), y crear un grupo de personas fieles a Isabel II (beneficiados por la compra de las propiedades desamortizadas). Esta medida provocó la ruptura de relaciones con la Santa Sede.
  36. 36. Finalmente Juan Álvarez Mendizábal consiguió formar gobierno, restableciendo la Milicia Nacional o la elección popular de los Ayuntamientos. Para frenar esto, María Cristina nombró un gobierno moderado presidido por Javier Istúriz, pero las revueltas populares, la rebelión de la Milicia Nacional y el motín de los sargentos de La Granja en 1836, condujeron a la regente a nombrar un nuevo gobierno progresista, presidido por José María Calatrava, que restauró la Constitución de 1812.
  37. 37. Tras elegirse una asamblea constituyente, en 1837 se aprobó una nueva constitución, más breve y moderada que la de Cádiz, al buscar el consenso con los liberales moderados y la Corona. Reconocía el principio de soberanía nacional, pero establecía una soberanía compartida entre las Cortes y la Corona, pudiendo esta vetar o rechazar leyes, y disolver las Cortes.
  38. 38. Se establecieron unas Cortes bicamerales formadas por el Senado (la mitad de cuyos miembros eran nombrados por la Corona) y el Congreso de los Diputados (formado mediante elecciones por sufragio censitario). Se reconocían derechos individuales como la libertad de imprenta sin censura previa y la libertad religiosa (aunque se establecía la confesionalidad católica de España). Artículo 2. Todos los españoles pueden imprimir y publicar libremente sus ideas sin previa censura, con sujeción a las leyes. La calificación de los delitos de imprenta corresponde exclusivamente a los jurados.
  39. 39. Entre 1837 y 1840 se sucedieron gobiernos liberales moderados y en 1840 María Cristina aprobó la Ley de Ayuntamientos que volvía a otorgar a la corona el control de la elección de los alcaldes. Esto provocó motines populares progresistas en ciudades como Madrid y Barcelona, ante los cuales la regente pidió al general Baldomero Espartero que los reprimiera, pero al negarse, María Cristina renunció a la regencia en favor de Baldomero Espartero y se marchó a Francia.
  40. 40. 2.2 La regencia de Baldomero Espartero (1840-1843). Baldomero Espartero exigió ser regente único, a pesar de que la mayoría de los progresistas defendían que la regencia estuviera formada por tres personas.
  41. 41. Durante su gobierno se impulsó la venta de bienes del clero secular y se recortó los fueros vascos y navarros. En 1841 el regente abolió las instituciones forales vascas (Juntas, Diputaciones,...), aunque mantuvo las exenciones fiscales y militares. En Navarra aprobó la Ley Paccionada, por medio de la cual Navarra mantuvo sólo un sistema fiscal propio.
  42. 42. También el regente promovió un acuerdo librecambista con el Reino Unido, que provocó la protesta de los industriales textiles catalanes, perjudicados por la competencia de los bajos precios ingleses. Esa protesta desembocó en disturbios en Barcelona, que el regente atajó bombardeando la ciudad en diciembre de 1842, lo que mermó sus apoyos.
  43. 43. En julio de 1843 el general moderado Ramón María Narváez se pronunció en Torrejón de Ardoz contra el regente, recibiendo apoyos progresistas. Por ello Baldomero Espartero renunció a la regencia y las Cortes decidieron proclamar la mayoría de edad de Isabel II, aunque esta sólo contaba con 13 años.
  44. 44. 3. Isabel II (1843-1868): El reinado efectivo.
  45. 45. Isabel II fue declarada mayor de edad por las Cortes españolas en 1843, dando inicio así su reinado efectivo. Durante el mismo gobernó, salvo dos años, apoyada en los liberales moderados encabezados por el general Ramón María Narváez.
  46. 46. Con Isabel II se consolidaron los partidos políticos como agrupaciones de notables, destacando el moderado y el progresista.
  47. 47. En 1858 surgió un partido de centro entre los moderados y los progresistas: la Unión Liberal. Además del partido progresista se desgajó el partido demócrata, creado en torno a la reivindicación del sufragio universal masculino. Del partido demócrata surgió el partido republicano, que era antimonárquico, federalista y socialista.
  48. 48. 3.1 La Década moderada (1844-1854). Entre 1844 y 1854 el general moderado Ramón María Narváez ocupó la presidencia del gobierno de forma reiterada, manteniéndose siempre los moderados en el poder. Estos rechazaron la Constitución de 1837, por lo que aprobaron una nueva constitución en 1845.
  49. 49. La constitución de 1845 establecía la soberanía compartida y otorgaba amplios poderes a la Corona (como la capacidad de disolver las Cortes). Establecía unas Cortes bicamerales: el Senado era formado por miembros vitalicios nombrados por la Corona, y el Congreso de los Diputados era elegido por sufragio censitario restringido. Además, limitó derechos (como la libertad de imprenta o la libertad religiosa).
  50. 50. Además, los moderados aprobaron numerosas leyes de carácter centralista y unificador. En 1844, tras disolver la Milicia Nacional, el duque de Ahumada fundó la Guardia Civil, como un cuerpo civil militarizado cuyo fin era garantizar el orden público y las propiedades privadas en el medio rural.
  51. 51. En 1845 se aprobó una Ley de Ayuntamientos por la que la Corona elegía a los alcaldes a través de los gobernadores provinciales, y Alejandro Mon y Ramón Santillán realizaron una reforma de la Hacienda, que organizó los impuestos en directos (que gravaban las propiedades y los beneficios de las actividades económicas) e indirectos o consumos (que gravaban la compra de artículos de primera necesidad).
  52. 52. En 1848 se aprobó un Código Penal y en 1851 un Código Civil que buscaban la unificación jurídica. Además también se pusieron las bases de la educación pública obligatoria a través de la actividad del ministro Pedro Pidal.
  53. 53. Por otra parte, en 1851 se firmó un concordato con la Santa Sede por el que se reconoció la religión católica como única de España, asumiendo el Estado los gastos eclesiásticos y la influencia ideológica en la educación y en la prensa. A cambio la Iglesia aceptó la desamortización y la Corona recuperó el derecho de patronato.
  54. 54. Durante esta etapa el mayor problema que tuvieron que hacer frente los gobiernos fue la Segunda Guerra Carlista (1846-1849), que estalló al casarse Isabel II con su primo Francisco de Asís y no con Carlos VI, el nuevo pretendiente carlista. Este conflicto se desarrolló en Cataluña, pero finalmente los carlistas fueron expulsados a Francia.
  55. 55. 3.2 El Bienio Progresista (1854-1856). Algunos moderados, críticos con la camarilla (personas próximas a la reina), los intentos de establecer un gobierno autoritario (Juan Bravo Murillo) y los casos de corrupción, se distanciaron de Isabel II. Por ello en abril de 1845 el general Leoplodo O ´Donnell levantó el ejército en Vicálvaro.
  56. 56. El ejército sublevado se retiró a Manzanares, donde el liberal moderado Antonio Cánovas del Castillo escribió el “Manifiesto de Manzanares”, donde se exigía la regeneración liberal (supresión de la camarilla, reducción de impuestos, Cortes constituyentes,…). Estas reivindicaciones fueron bien acogidas por las clases populares, que protagonizaron revueltas destacando las desarrolladas en julio en Madrid.
  57. 57. Ante esta situación, Isabel II se vio obligada a permitir la formación de un gobierno progresista encabezado por el general Baldomero Espartero. Este gobierno restauró las instituciones progresistas (ayuntamientos de elección popular, Milicia Nacional,...) y promovió la elaboración de una nueva Constitución en 1856, que nunca llegó a ser aprobada.  
  58. 58. Durante el Bienio Progresista destacó la actividad económica: Pascual Madoz promovió la desamortización de bienes eclesiásticos y sobre todo municipales (1855); se aprobó la Ley General de Ferrocarriles (1855), que impulsó la construcción del ferrocarril al facilitar la inversión extranjera; y se aprobó una ley de sociedades bancarias y crediticias dio lugar al nacimiento del Banco de España (1856).  
  59. 59. 3.3 Los gobiernos de la Unión Liberal y el final del reinado (1856-1868). En 1856 mediante un Real Decreto se restableció la Constitución de 1845, Leopoldo O´Donnell formó un gobierno sin los progresistas, y finalmente el moderado Ramón María Narváez volvió al poder (Bienio Moderado, 1856- 1858). En 1857 el ministro Claudio Moyano reguló el sistema educativo en tres etapas: primera y segunda enseñanza y enseñanza superior.
  60. 60. En 1858 Leopoldo O´Donnell volvió a la presidencia del gobierno con su nuevo partido centrista, la Unión Liberal, que dio paso al “gobierno largo” (1858-1863). Durante el mismo se hizo frente a levantamientos carlistas, republicanos y campesinos y se promovieron intervenciones militares exteriores de prestigio, para fomentar el patriotismo, aunque no obtuvieron grandes beneficios y sí importantes costos.  
  61. 61. La principal intervención militar tuvo lugar en Marruecos, donde tras un ataque marroquí a Ceuta (1859), las tropas españolas vencieron a las marroquíes en la batalla de Tetuán (1860), obteniendo España Ifni.  
  62. 62. Otra intervención se desarrolló en la Conchinchina (Indochina), donde a raíz de la matanza de misioneros un ejército franco-español conquistó el país, pero España acabó retirándose (1858-1862).  
  63. 63. En América España participó junto con Francia y Reino Unido en la expedición de apoyo a Maximiliano I como emperador de México (1861). Además, España consiguió recuperar el control de la República Dominicana, por poco tiempo (1861-1865). Y se enfrentó en la batalla del Callao a Perú (1866), al reivindicar España el pago por Perú de una deuda.  
  64. 64. La caída del gobierno de Leopoldo O´Donnell abrió un periodo de inestabilidad política que precedió a la revolución de 1868 y el final del reinado de Isabel II (1864-1868). Las causas de estos hechos fueron económicas, políticas y sociales.  
  65. 65. En 1866 estalló una crisis económica en Europa. En España supuso la retirada del capital extranjero, que dejó de financiar al ferrocarril, paralizando a los sectores económicos más dinámicos (construcción, siderurgia,...). A todo ello se unió la crisis agraria de 1867.  
  66. 66. En el ámbito político, el descrédito de Isabel II se hizo crónico debido a la influencia política de su camarilla y a las públicas aventuras amorosas que mantuvo.  
  67. 67. El rechazo a Isabel II se tradujo en levantamientos militares: en 1866 al general Juan Prim sublevó el ejército en Villarejo de Salvanés y hubo un levantamiento de los sargentos del cuartel de San Gil en Madrid.  
  68. 68. Además los principales partidos opositores a Isabel II, progresistas y demócratas, firmaron el Pacto de Ostende (Bélgica) para derrocar a Isabel II (1866). Al mismo se unieron los republicanos y la Unión Liberal, encabezada por el general Francisco Serrano tras la muerte de Leopoldo O´Donnell (1867).  
  69. 69. En 1868 la muerte del líder moderado Ramón María Narváez acabó por dejar sin apoyos políticos a la reina.  
  70. 70. También hubo una crisis social que llevó a continuas protestas populares ante la carestía económica y la difusión de las ideas demócratas y socialistas. En este sentido destacó la protesta estudiantil ante la expulsión de la Universidad de los profesores demócratas Emilio Castelar y Nicolás Salmerón. Esta protesta acabó con una fuerte represión, provocando la muerte de 14 estudiantes (Noche de San Daniel, 10 de abril de 1865).  
  71. 71. La triple crisis (económica, política y social) ayudó al triunfo del pronunciamiento militar del almirante Juan Bautista Topete en Cádiz el 18 de septiembre de 1868. Ante el triunfo militar de los sublevados, la reina Isabel II tuvo que marcharse de España.  
  72. 72. 4. El Sexenio Democrático (1868- 1874): intentos democratizadores. La revolución, el reinado de Amadeo I y la Primera República.
  73. 73. 4.1 La revolución gloriosa o septembrina de 1868. La combinación de crisis económicas, políticas y sociales provocó la revolución de 1868. Entre los factores económicos destaca la crisis financiera de 1866 y al crisis agraria de 1867. Entre las causas políticas el rechazo hacia la Corona alcanzó al ejército y unió a toda la oposición (Pacto de Ostende, 1866). En el ámbito social destacaron las protestas estudiantiles con motivo de la expulsión de los profesores demócratas Castelar y Salmerón (1865).
  74. 74. La revolución de 1868, denominada “gloriosa” por los liberales progresistas o “septembrina” por desarrollarse en dicho mes, se inició con el levantamiento militar del almirante Juan Bautista Topete en Cádiz. Dicho levantamiento fue apoyado por los generales Juan Prim y Francisco Serrano al grito de “¡Viva España con honra!”.  
  75. 75. Los revolucionarios reivindicaban el sufragio universal masculino, la elaboración de una nueva constitución, la libertad de imprenta, y la abolición de las quintas (reclutamiento militar por sorteo) y los consumos (impuestos sobre productos básicos).  Estos objetivos fueron apoyados por juntas revolucionarias locales y el 28 de septiembre las tropas de Isabel II fueron derrotadas por el ejército revolucionario en Alcolea.
  76. 76. Finalmente los ejércitos de los generales Serrano y Prim tomaron Madrid mientras Isabel II, que se encontraba de vacaciones en Lekeitio (Vizcaya), abdicó y se marchó a Francia.
  77. 77. 4.2 El gobierno provisional y la regencia de Serrano (1868-1870). Con la marcha de Isabel II se estableció un gobierno provisional de demócratas, progresistas y unionistas presidido por el general Serrano. Se convocaron cortes constituyentes por sufragio universal masculino directo, siendo más votados progresistas y republicanos.
  78. 78. En 1869 se aprobó una nueva constitución, que reconocía la soberanía nacional de origen popular, estableciéndose como sistema de gobierno la monarquía parlamentaria en la que el rey no tenía el poder ejecutivo real. Se mantuvo un sistema de Cortes bicameral, pero el Senado pasó a ser elegido por sufragio masculino indirecto y el Congreso de los Diputados por sufragio masculino directo. Además, estableció amplios derechos individuales (libertad de culto, reunión, asociación,…).
  79. 79. Tras la aprobación de la Constitución, el general Serrano fue elegido regente, a la espera de encontrar un rey. Bajo esta regencia se formó un gobierno encabezado por el general Prim que impulsó reformas: Laureano Figuerola estableció un arancel librecambista e impuso la peseta como moneda, se aprobó la Ley de Minas (1871), se desarrolló la Ley de Matrimonio Civil (1870), se aprobó un nuevo Código Penal (1870) y se crearon jurados populares (Ley de Enjuiciamiento Criminal, 1872).
  80. 80. La regencia de Serrano tuvo que enfrentarse a diversos problemas. El 10 de octubre de 1868 (Grito de Yara) estalló una guerra independentista en Cuba que se prolongó hasta 1878. El criollo Carlos Manuel de Céspedes inició la rebelión de los pequeños hacendados criollos que liberaron a sus esclavos para que se sumaran a la insurrección frente a los españoles, que controlaban el poder político y las grandes haciendas esclavistas.
  81. 81. También se extendieron por Andalucía las insurrecciones campesinas y republicanas, desarrollándose ocupación de fincas y sublevaciones de republicanos federalistas. Además, se creó la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), que se había fundado en Londres en 1864 buscando la unión internacional de las asociaciones de obreros. El anarquista italiano Giuseppe Fanelli promovió la organización de la sección española.
  82. 82. La mayor preocupación para el gobierno fue la búsqueda de un rey. Se barajaron diversos candidatos: el general Espartero, Fernando de Coburgo (viudo de María II de Portugal), Antonio de Orleans (duque de Montpensier e hijo del rey de Francia Luis Felipe I), Leopoldo de Hohenzollern (apoyado por Prusia) y Amadeo de Saboya (hijo del rey de Italia Víctor Manuel II).
  83. 83. Esta búsqueda de rey provocó la guerra entre Francia y Prusia, ante el temor francés de quedar rodeado por monarcas alemanes. Finalmente las Cortes eligieron como rey a Amadeo de Saboya, candidato que apoyó el presidente del gobierno Juan Prim.
  84. 84. 4.3 El reinado de Amadeo I (1871-1873). Pocos días antes de desembarcar en España Amadeo de Saboya, el 27 de diciembre de 1870, el presidente del gobierno Juan Prim fue víctima de un atentado mortal, promovido por el duque de Montpensier, cuando su carruaje atravesó la madrileña calle del Turco.
  85. 85. El 2 de enero de 1871 Amadeo I fue proclamado rey por las Cortes sin el respaldo de la persona que más le había defendido como el mejor candidato a rey.
  86. 86. Durante su corto reinado, Amadeo I cumplió con la Constitución de 1869, pero tuvo que enfrentarse a una múltiple y creciente oposición. La Iglesia Católica se opuso a Amadeo I, como representante de la familia que había acabado con los Estados Pontificios en Italia.
  87. 87. Durante su reinado se mantuvo la guerra de Cuba y en 1872 estalló la Tercera Guerra Carlista al no reconocer los carlistas a Amadeo I y reclamar como rey a Carlos VII, nieto de Carlos V, el hermano de Fernando VII. Los carlistas tuvieron sus bases, una vez más, en el País Vasco, Navarra, Cataluña y el Maestrazgo.
  88. 88. Junto a estas guerras, Amadeo I sufrió la oposición de los republicanos (que defendían la supresión de la monarquía) y de los alfonsinos (partidarios de la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso, el hijo primogénito de Isabel II).
  89. 89. A ello hay que añadir la división dentro de los progresistas entre los constitucionalistas, encabezados por Práxedes Mateo Sagasta, y los radicales, que con Manuel Ruiz Zorrilla se acercaron a posiciones republicanas.
  90. 90. Toda esta oposición política, a la que se sumó la impopularidad del monarca a causa de su origen extranjero, llevó a Amadeo I a abdicar del trono español el 10 de febrero de 1873.
  91. 91. 4.4 La I República (1873-1874). Tras la abdicación de Amadeo I, el 11 de febrero de 1873 se reunieron las dos cámaras legislativas y proclamaron la Primera República. Esta llegó ante el agotamiento de los sistemas monárquicos, contando sólo con el apoyo de los republicanos y los radicales.
  92. 92. La Primera República tuvo que hacer frente a numerosas dificultades. A las dos guerras en curso (la de Cuba y la Tercera Guerra Carlista hay que añadir la oposición política desarrollada por los progresistas constitucionalistas y los alfonsinos, que desde centroeuropa preparaban la restauración de la monarquía borbónica. Además, la Primera República apenas contó con reconocimiento internacional.
  93. 93. A todo ello hay se sumar la división entre los propios republicanos, diferenciándose entre los unitarios (partidarios de una República centralista) y los federalistas (que deseaban hacer de España un Estado federal integrado por diversos Estados).
  94. 94. Dentro de los federalistas aparecieron dos tendencias: los transigentes o benevolentes (partidarios de la construcción del Estado federal “desde arriba”, a partir de una constitución) y los intransigentes (que deseaban crear el Estado federal desde abajo, mediante la creación espontánea de estados). Estos últimos promovieron la creación de cantones (gobiernos regionales autónomos que debían federarse entre sí en el Estado español).
  95. 95. El levantamiento cantonalista, en el que destacó Cartagena y Málaga fue apoyado por el naciente movimiento obrero, auspiciado por las ideas anarquistas que consideraban al Estado como un garante del mantenimiento de las desigualdades sociales.
  96. 96. Estos problemas generaron una acusada inestabilidad política, sucediéndose los gobiernos. El primero fue el encabezado por Estanislao Figueras, que convocó cortes constituyentes con el fin de crear una nueva constitución. Durante su gobierno se suprimieron las quintas.
  97. 97. Le sucedió Francisco Pi y Margall, líder republicano federalista que además de abolir la esclavitud en Puerto Rico, elaboró una Constitución que establecía una república federal integrada por 17 estados (1871). Sin embargo, esta constitución no llegó a entrar en vigor, al iniciarse el movimiento cantonalista.
  98. 98. Al negarse a reprimir al movimiento cantonalista, Francisco Pi y Margall fue sustituido por Nicolás Salmerón, que envió el ejército para acabar con los cantones. Al negarse a firmar unas penas de muerte de dos militares, dimitió.
  99. 99. Emilio Castelar se convirtió en el nuevo jefe de gobierno y suprimió las Cortes, reforzó el ejército y acabó con casi todos los cantones. Al reanudarse las Cortes, Emilio Castelar dimitió y el 3 de enero de 1874 el capitán general Manuel Pavía, ante la posibilidad de un nuevo gobierno federal, dio un golpe de Estado desalojando las Cortes.
  100. 100. El general Francisco Serrano se convirtió en el nuevo presidente. Ocupó el cantón de Cartagena, el último que resistía, y prohibió la AIT, acusada de fomentar el cantonalismo. El 1 de diciembre de 1874, Alfonso, hijo de Isabel II, reclamaba la vuelta pacífica a la monarquía borbónica (manifiesto de Sandhurst).
  101. 101. Sin embargo los militares adelantaron la restauración de la monarquía borbónica mediante el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos en Sagunto el 29 de diciembre de 1874.
  102. 102. 5. El reinado de Alfonso XII: el sistema canovista y la Constitución de 1876.
  103. 103. 5.1 El sistema canovista y la Constitución de 1876. En 1875 se produjo la Restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II, tras el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos en Sagunto (Valencia) el 29 de diciembre de 1874, que puso fin a la Primera República.
  104. 104. En 1870 Isabel II había abdicado en el exilio a favor de su hijo Alfonso. Desde entonces, el político conservador Antonio Cánovas del Castillo hizo lo posible por restaurar a los Borbones en el trono español (partido alfonsino), promoviendo el manifiesto de Sandhurst firmado por Alfonso y que recogía como objetivos: implantar una monarquía liberal con derechos individuales, promover un estado centralizado y restablecer el estado confesional católico.
  105. 105. Antonio Cánovas del Castillo admiraba el modelo inglés de monarquía parlamentaria bipartidista y por ello impulsó un sistema político basado en la alternancia pacífica en el poder (turnismo) de dos partidos: el Conservador y el Liberal. Pretendía así alejar a los militares de los pronunciamientos continuos.
  106. 106. El Partido Liberal Conservador (Partido Conservador) se fue configurando en torno a Antonio Cánovas del Castillo. Aglutinó a políticos procedentes del partido moderado isabelino y de la Unión Liberal. Sus apoyos sociales se centraban en los terratenientes, la alta burguesía y el alto clero. Defendía el sufragio censitario, la exclusividad de la religión católica, la censura, la restricción de la libertad de enseñanza (cátedra), y el proteccionismo económico.
  107. 107. El Partido Liberal Fusionista (Partido Liberal) se fundó en 1880 por Práxedes Mateo Sagasta. Procedía del antiguo partido progresista isabelino, que dio lugar al Partido Constitucional en el Sexenio Democrático, incorporando también al sector más progresista de la Unión Liberal. Su base social eran las clases medias. Defendía el sufragio universal masculino; la libertad de cultos, de prensa y de cátedra; y el librecambismo.
  108. 108. El turno pacífico entre los dos partidos fue posible gracias al falseamiento de las elecciones y al pacto. El Ministerio de la Gobernación designaba los nombres de los candidatos que debían ser elegidos (encasillado). Estos candidatos eran elegidos gracias al control electoral llevado a cabo por los gobernadores provinciales y personalidades locales o caciques que mediante redes clientelares controlaban las votaciones en su localidad.
  109. 109. Los caciques locales ofrecían concesiones, privilegios y reparto de cargos entre sus clientes o amigos políticos, a cambio de votar a quien ellos señalaban. A esta compra del voto se añadía la manipulación o fraude electoral (pucherazo) mediante diversas técnicas (introducción de varios votos por una persona, votos de personas muertas, quema de urnas electorales,...).
  110. 110. El rey, que tenía capacidad de disolver las Cortes y convocar elecciones cuando consideraba conveniente, era el árbitro del turno pacífico, indicando al Ministerio de Gobernación el partido que debía salir elegido en las próximas elecciones.
  111. 111. Este sistema político se concretó en la Constitución de 1876, que fue un texto integrador entre las posiciones conservadoras y liberales con el fin de conseguir estabilidad política. De esta forma, esta Constitución estuvo vigente casi medio siglo (hasta 1931). La Constitución fue elaborada por unas Cortes convocadas por sufragio universal masculino para tal fin.
  112. 112. La Constitución recogió una amplia declaración de derechos (expresión, asociación, reunión,...) pero que se concretaba en leyes ordinarias que podían restringirlos. Artículo 13. Todo español tiene derecho: De emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante, sin sujeción a la censura previa. De reunirse pacíficamente. De asociarse para los fines de la vida humana. (...)
  113. 113. La Constitución reconoció el catolicismo como religión oficial del Estado y restableció el Concordato con la Santa Sede. No obstante, se permitió el culto privado de otras religiones. Artículo 11. La Religión Católica, Apostólica, Romana es la del Estado. La Nación se obliga a mantener el culto y a sus ministros. Nadie será molestado en el territorio español por sus opiniones religiosas ni por el ejercicio de su respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana. No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado.
  114. 114. La Constitución estableció un sistema parlamentario bicameral, formado por el Senado (integrado por senadores de derecho propio, nombrados por el rey, y otros elegidos) y por el Congreso de los Diputados (elegido por sufragio). El tipo de sufragio quedó relegado a leyes ordinarias. Los conservadores aplicaron el sufragio censitario y los liberales el sufragio universal masculino (definitivo desde 1890). Artículo 28. Los Diputados se elegirán y podrán ser reelegidos indefinidamente, por el método que determine la ley.
  115. 115. La Constitución reforzó el poder del monarca al reconocer la soberanía compartida entre el rey y las Cortes. De hecho, el rey podía vetar y proponer leyes, disolver y convocar las Cortes, siendo además jefe supremo del ejército. Don Alfonso XII, por la gracia de Dios Rey Constitucional de España. A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que en unión y de acuerdo con las Cortes del Reino actualmente reunidas, hemos venido en decretar y sancionar la siguiente Constitución de la monarquía española.
  116. 116. La Constitución estableció una organización administrativa centralista en la que los Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales quedaron bajo el control del gobierno central y se suprimieron todos los fueros vascos. Artículo 84. Tercero. Intervención del Rey, y, en su caso, de las Cortes, para impedir que las Diputaciones provinciales y los Ayuntamientos se extralimiten de sus atribuciones en perjuicio de los intereses generales y permanentes.
  117. 117. 5.2 Evolución política durante el reinado de Alfonso XII (1875-1885). Tras la aprobación de la Constitución de 1875 se creó un gobierno conservador encabezado por Antonio Cánovas del Castillo (1875- 1881). Este buscó pacificar el país y defender un régimen conservador monárquico.
  118. 118. Se pusieron fin a las guerras iniciadas durante el Sexenio Democrático. Alfonso XII en persona acabó con la Tercera Guerra Carlista, marchando al exilio Carlos VII (febrero de 1876). Se abolieron entonces los últimos fueros vascos aunque se mantuvo una fiscalidad especial mediante el establecimiento de conciertos económicos entre las Diputaciones Provinciales vascas y el gobierno central (cuotas que las regiones vascas deben abonar al gobierno recaudadas de forma libre).
  119. 119. En 1878 se puso fin a la Primera Guerra de Cuba o Guerra de los Diez Años. El general Arsenio Martínez Campos derrotó a los insurrectos (mambises) y firmó con ellos la Paz de Zanjón, que rechazó el general cubano Antonio Maceo. La paz supuso la rendición a España del ejército cubano, a cambio España otorgó la libertad para los esclavos y prometió una mayor autonomía para Cuba.
  120. 120. El gobierno conservador desarrolló una política de restricción de libertades: la Ley Electoral de 1878 restringió el sufragio censitario a un 5 % de la población; la Ley de Imprenta de 1879 limitó la libertad de expresión; se regularon los derechos de reunión y asociación prohibiendo los sindicatos obreros; y se expulsó de la Universidad a varios profesores.
  121. 121. Los profesores expulsados defendían el krausismo, filosofía de Karl Krause que defendía que la mejora humana dependía de la educación. Estos profesores, encabezados por Francisco Giner de los Ríos, fundaron en 1876 la Institución Libre de Enseñanza, basada en la coeducación, el laicismo, la educación integral y participativa,...
  122. 122. Además, el gobierno conservador promovió el centralismo político a través de la Ley de Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos (1876), que atribuía a los gobernadores civiles el poder de aprobar presupuestos municipales, y al monarca el nombramiento de los alcaldes de las poblaciones de más de 30.000 habitantes.
  123. 123. Un año después de crearse el Partido Liberal, en 1881 accedió al poder hasta 1884 llevando a la práctica el turnismo. El gobierno liberal de Práxedes Mateo Sagasta promovió mayores libertades de imprenta y cátedra. Además, en 1883, el ministro de la Gobernación, Segismundo Moret, creó la Comisión de Reformas Sociales, con el fin de mejorar el bienestar de las clases trabajadoras.
  124. 124. Durante el gobierno liberal hubo varios levantamientos republicanos y se ejecutaron a anarquistas a los que se les acusó de pertenecer a la organización la Mano Negra, que habría cometido varios delitos de sangre.
  125. 125. En 1884 el Partido Conservador volvió al poder e incrementó la represión gubernamental frente a los republicanos y al movimiento obrero. En 1885 se desató una epidemia de cólera en Valencia que se extendió por toda España. El rey decidió mostrar su preocupación acercándose a visitar a algunos enfermos, pero el 25 de noviembre, Alfonso XII, con 27 años, murió de tuberculosis en el Palacio de El Pardo, en Madrid.
  126. 126. 6. La regencia de María Cristina de Habsburgo y el turno de partidos. La oposición al sistema. Regionalismo y nacionalismo.
  127. 127. 6.1 Evolución política durante la regencia de María Cristina (1885-1902). La temprana muerte de Alfonso XII cuando su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo aún estaba embarazada de su primer hijo varón, puso en crisis la continuidad del sistema de la Restauración.
  128. 128. Carlistas y republicanos vieron una oportunidad para cambiar el sistema político pero, los líderes de los partidos turnistas, el conservador Cánovas del Castillo y el liberal Sagasta, acordaron mantener el turnismo (Pacto de El Pardo, noviembre de 1885).
  129. 129. María Cristina de Habsburgo, la última esposa de Alfonso XII, asumió la regencia. En mayo de 18 6 nació su único hijo varón, que se convirtió en rey de España desde su nacimiento, bajo el nombre de Alfonso XIII. El nacimiento de un hijo varón aseguró el sistema de la Restauración, aunque María Cristina de Habsburgo tuvo que asumir una larga regencia.
  130. 130. Tras el Pacto de El Pardo, se formó un gobierno liberal (1885-1890) presidido por Sagasta. Durante esta etapa se consolidó el partido y aprobó importantes leyes reformistas: la Ley de Asociaciones (1887) legalizó las asociaciones obreras, la Ley del Jurado (1888) restauró los jurados populares, un nuevo Código Civil (1889) reconoció el matrimonio civil, y la Ley Electoral (1890) restableció el sufragio universal masculino.
  131. 131. En 1890 el Partido Conservador regresó al gobierno (1890-1892), aceptando el sufragio universal masculino y promoviendo en el ámbito económico un arancel proteccionista (1891) solicitado por los empresarios industriales catalanes y vascos y los propietarios trigueros castellanos. El final del gobierno conservador se produjo ante la aparición de divisiones en el partido.
  132. 132. Un nuevo gobierno del Partido Liberal (1892-1895) provocó divisiones en el partido. La principal iniciativa de este gobierno fue el impulso de una reforma de la administración de Cuba para otorgarla autonomía, pero en 1895 estalló una guerra independentista en Cuba.
  133. 133. Al iniciarse la guerra independentista en Cuba, el Partido Conservador retomó el gobierno buscando sin éxito pacificar la isla (1895-1897). El gobierno acabó con el asesinato del presidente del gobierno, Cánovas del Castillo, por el anarquista Michelle Angiollillo, que vengaba la represió a los anarquistas de Barcelona.
  134. 134. El nuevo gobierno del Partido Liberal (1897-1899) tuvo que hacer frente a la guerra contra EEUU en Cuba y Filipinas (1898). La derrota en la guerra y la pérdida de las colonias, llevó al gobierno a los conservadores (1899-1900), encabezados ahora por Francisco Silvela. Finalmente tras un nuevo gobierno liberal (1900-1902), Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad (16 años) por lo que concluyó la regencia de María Cristina de Habsburgo.
  135. 135. 6.2 La oposición al sistema: carlistas, republicanos y movimiento obrero. Fuera del turnismo, monopolizado por los Partidos Conservador y Liberal, se desarrollaron diversas opciones políticas (carlismo, republicanismo, movimiento obrero y nacionalismo periférico) que quedaron marginadas.
  136. 136. Los carlistas acentuaron su carácter regional (País Vasco y Navarra) y minoritario (3 % de votos). Su apoyo social se redujo, ya que los católicos pasaron a apoyar al Partido Conservador. Además, hubo divisiones internas al surgir un sector intransigente en torno a Cándido Nocedal y su hijo Ramón Nocedal.
  137. 137. Los republicanos se mantuvieron divididos en federalistas (Francisco Pi y Margall) y centralistas (Nicolás Salmerón), que apostaron por la insurrección, y posibilistas (Emilio Castelar), que participaron en las elecciones. En 1903 se creó la Unión Republicana, y obtuvo mayorías electorales en Barcelona, Madrid y Valencia.
  138. 138. Pero pronto volvieron a dividirse los republicanos en el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux (1908), de carácter populista anticlerical, y el Partido Reformista dirigido de Melquiades Álvarez (1913), que buscaba limitar el poder del rey o eliminar la confesionalidad del Estado.
  139. 139. Dentro del movimiento obrero, en 1870 Paul Lafargue, yerno de Karl Marx, introdujo en Madrid las ideas socialistas marxistas. En 1879 Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que se integró en la Segunda Internacional. En 1888 se creó el sindicato socialista Unión General de Trabajadores (UGT).
  140. 140. Las ideas socialistas se difundieron a través de periódicos (“El socialista”) y Casas del Pueblo en Madrid, Asturias y País Vasco. Finalmente en 1910 una alianza republicano-socialista permitió a Pablo Iglesias convertirse en el primer diputado socialista de España.
  141. 141. La otra gran ideología obrera del siglo XIX, el anarquismo, había penetrado en España en 1868 de la mano de Giuseppe Fanelli, creándose la sección española de la AIT, que fue prohibida en 1874. En 1881 se creó la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE), con apoyos en Cataluña y Andalucía. La represión y divisiones internas provocaron su disolución en 1888.
  142. 142. El anarquismo se difundió mediante Ateneos libertarios, el proyectos educativos como la Escuela Moderna de Francisco Ferrer i Guardiá, y publicaciones como “Solidaridad Obrera”. Finalmente en 1910 se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), a partir del sindicato catalán Solidaridad Obrera, convirtiéndose en el sindicato con más afiliados en España.
  143. 143. Frente a la mayoritaria corriente anarcosindicalista, también se desarrolló una corriente basada en atentados terroristas a políticos y empresarios, que provocó ataques asesinos en el Liceo de Barcelona (1893), contra el presidente del gobierno Cánovas del Castillo (1897), y la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia Battemberg (1906).
  144. 144. El catolicismo social tuvo su base en la encíclica “Rerum novarum” del papa León XIII (1891). Pretendía buscar una mejora de las condiciones de vida obreras sin generar un enfrentamiento entre clases sociales buscando el pacto o concertación entre empresarios y obreros. En 1909 se creó la Unión de Sindicatos Obreros católicos (USO).
  145. 145. 6.3 La oposición del regionalismo y el nacionalismo. Antes de la Restauración borbónica las reivindicaciones regionalistas fueron canalizadas a través del carlismo o del republicanismo federal. Ambas opciones se debilitaron ante el desarrollo de movimientos regionalistas y nacionalistas en las regiones españolas con idiomas propios y burguesías desarrolladas que se opusieron al proceso de centralización política.
  146. 146. En Cataluña se desarrolló el catalanismo. Desde 1830 la Renaixença pretendió recuperar el catalán para la literatura. En 1882 se creó el Centre Catalá, un centro para defender los intereses de Cataluña, impulsado por Vicent Almirall.
  147. 147. En 1892 Enric Prat de la Riba fundó la Unió Catalanista, que aglutinó a la burguesía nacionalista catalana. Su ideario se recogió en las Bases de Manresa, donde se planteaba una solución autonomista concretada en recuperar el catalán como lengua oficial y adoptar las antiguas Cortes catalanas como parlamento catalán.
  148. 148. Posteriormente se diferenciaron dentro del catalanismo dos corrientes: una mayoritaria, conservadora, católica y burguesa (encabezada por la Lliga Regionalista, partido autonomista creado por Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó en 1901) y otra republicana, laica y popular (representada por Estat Catalá, partido independentista fundado por Francesc Maciá en 1922).
  149. 149. El vasquismo fue impulsado por la abolición de los fueros vascos en 1876. En 1895 Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), bajo el lema, “Dios y Leyes Viejas”. El PNV, que adoptó en sus orígenes un discurso independentista (centrado en la defensa y recuperación del euskera, la reivindicación del mundo rural tradicional católico, y el rechazo racista a los inmigrantes), fue apoyado principalmente por las clases medias y campesinas vascas.
  150. 150. El galleguismo se plasmó en el Rexurdimento, movimiento de recuperación de la cultura gallega a través de la literatura y la historia que se desarrolló en el siglo XIX con Rosalía de Castro. En 1916 Antonio Villar Ponte promovió las Irmandades da Fala, agrupaciones de recuperación de la lengua gallega. Finalmente en 1931 Alfonso Rodríguez Castelao fundó el Partido Galleguista, que aglutinó a los nacionalistas gallegos.
  151. 151. En Valencia se desarrolló también su propio renacimiento cultural (Renaixensa), creándose en 1878 la asociación Lo Rat Penat (el murciélago), que rechazó el centralismo español y el nacionalismo catalán, reivindicando una propia identidad cultural valenciana.
  152. 152. Los levantamientos cantonales de 1873 impulsaron el desarrollo de un sentimiento autonomista en Andalucía. La defensa de una autonomía federal para Andalucía marcó la trayectoria de Blas Infante, el principal impulsor del desarrollo del andalucismo, con obras como “Ideal Andaluz” (1915).
  153. 153. 7. Guerra colonial y crisis de 1898.
  154. 154. La pérdida de las últimas colonias españolas en 1898, debe enmarcarse en el contexto internacional de redistribución colonial que se produjo ante el choque de los grandes imperios en la última década del siglo XIX. La crisis española fue equiparable a la vivida por Portugal en 1890 (sometida a los intereses ingleses), Italia en 1896 (derrotada por el ejército nativo etíope) y Francia en 1898 (a favor de Reino Unido).
  155. 155. 7.1 La guerra de Cuba (1895-1898). En 1878 la Paz de Zanjón acabó con la Primera Guerra de Cuba, bajo la promesa por parte de España de ofrecer autogobierno a Cuba. Al no ser satisfecha dicha promesa, en 1892 José Martí fundó en el exilio en EEUU el Partido Revolucionario Cubano.
  156. 156. Martí promovió una sublevación independentista en 1895, tras aprobar España una ley que prohibía el libre comercio de Cuba con EEUU y fracasar el proyecto de autonomía promovido por el gobierno del Partido Liberal. En febrero de 1895 el Grito independentista de Baire reanudó la guerra entre cubanos y españoles. La temprana muerte de Martí, hizo que el mando de la insurrección pasara a los generales Antonio Maceo y Máximo Gómez.
  157. 157. Para atajar el levantamiento, el gobierno liberal envió para negociar una nueva paz al general Arsenio Martínez Campos. Al fracasar, el nuevo gobierno conservador envió a Valeriano Weyler junto a 200.000 hombres. Weyler promovió las reconcentraciones, poblados fortificados en los que se recluía a la población civil para impedir su apoyo al ejército rebelde. Los campos de concentración provocaron hambre y enfermedades, siendo denunciados por EEUU. un nuevo gobierno liberal decidió destituir a Valeriano Weyler.
  158. 158. Un nuevo gobierno liberal decidió destituir a Weyler y concedió a Cuba una constitución autonomista, pero no fue aceptada interpretándola como muestra de la debilidad de España. En febrero de 1898 en La Habana el acorzado Maine de EEUU se hundió tras una explosión provocando 254 muertos.
  159. 159. EEUU acusó a España de sabotaje del Maine y le envió un ultimátum proponiendo comprar Cuba. La negativa española basada en el orgullo de su pasado imperial llevó a que en abril de 1898 EEUU declarara la guerra a España. La guerra fue muy breve: el hundimiento el 3 de julio de la flota del almirante Pascual Cervera y Topete en la bahía de Santiago de Cuba, permitió a EEUU ocupar Puerto Rico y apoyar la independencia de Cuba.
  160. 160. 7.2 La guerra de Filipinas (1896-1898). El descontento contra la dominación de España en las islas Filipinas comenzó a gestarse en los años sesenta del siglo XIX. Jóvenes filipinos, que estudiaron en Europa, reclamaron reformas en Filipinas. En 1892 José Rizal fundó la reformista Liga Filipina.
  161. 161. En agosto de 1896 el Katipunan, organización que pretendía la expulsión de los españoles y la confiscación de las tierras de las órdenes religiosas españolas, se sublevó en la isla. España envió tropas encabezadas por los generales Camilo González de Polavieja y Fernando Primo de Rivera. Estos militares consiguieron reprimir la rebelión filipina, por la que los líderes rebeldes firmaron en 1897 la Paz de Biac-na-Bató (permitía su exilio a cambio de dinero).
  162. 162. En 1898 al estallar la guerra entre EEUU y España, EEUU envió su flota a Filipinas derrotando a la flota española en Cavite. De este modo, EEUU apoyó el resurgir de la insurrección filipina, capitulando la capital filipina, Manila, el 13 de agosto de 1898.
  163. 163. 7.3 El Tratado de Paz de París y las consecuencias del “desastre” del 98. El 10 de diciembre de 1898 EEUU y España firmaron el Tratado de París. Por este acuerdo, Cuba se convertía en república independiente bajo supervisión de EEUU, mientras que Puerto Rico, Filipinas y la isla Guam (en las Marianas) fueron vendidas a EEUU por 20 millones de dólares.
  164. 164. En 1899 España vendió a Alemania a través de un tratado hispano-alemán sus últimas colonias en el Pacífico (las islas Carolinas, las Marianas – excepto Guam -, y las Palaos).
  165. 165. Como consecuencias demográficas de la guerra se calcula que esta generó unos 120.000 muertos, la mitad de ellos aproximadamente soldados españoles muertos por enfermedades infecciosas tropicales. Además, muchos españoles quedaron heridos y mutilados.
  166. 166. Las consecuencias económicas se basan en la pérdida del mercado colonial (de donde España obtenía materias primas baratas como el algodón, el azúcar o el tabaco, al mismo tiempo que vendía productos españoles como los textiles catalanes). Ante este panorama se incrementó el proteccionismo. Otras consecuencias económicas fueron el incremento de la deuda española a causa del gasto militar y la repatriación de capitales de Cuba a España.
  167. 167. Las consecuencias políticas fueron el desgaste de la imagen del ejército, quedando los militares resentidos respecto a los políticos. A su vez, impulsó el nuevo colonialismo español en Marruecos. También la derrota desgastó a los partidos turnistas de la Restauración, especialmente al liberal. En el ámbito exterior España confirmó que era una pequeña potencia, perdiendo importancia en los encuentros internacionales.
  168. 168. Más allá de la resignación popular ante la derrota, entre las consecuencias ideológicas destaca la aparición del regeneracionismo, una corriente de pensamiento que rechazaba el sistema de la Restauración por considerarlo una lacra para el progreso del país y reclamaba regenerar España superando las prácticas caciquiles, impulsando el peso de las clases medias, extendiendo el sistema educativo y promoviendo una profunda reforma agraria.
  169. 169. Algunos regeneracionistas pensaban que España necesitaba para cambiar un “cirujano de hierro”, lo que daría lugar a la apuesta por una dictadura. Otros autores regeneracionistas, como Joaquín Costa, reclamaban “escuela y despensa”.
  170. 170. En literatura se desarrolló la “Generación del 98” formada por autores muy diversos entre sí como Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Azorín, Ramón María del Valle Inclán, Antonio Machado,... Estos escritores exaltaron el sentimiento nacional reflexionando sobre la decadencia de España.
  171. 171. Por último, la guerra contra EEUU desarrolló un sentimiento antiamericano (al considerarse a EEUU como responsable del desastre).

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