OTRAS MENINAS Y MÁS MENINAS
EXPOSICIÓN
DE
ARTE CONTEMPORÁNEO
Proyecto expositivo
de
Woman Together
Colaboración Institucional
Parlamento de Andalucía
PRESENTACIÓN DE WOMEN TOGETHER
Women Together es una asociación sin ánimo de lucro integrada por un equipo humano con form...
PROYECTO EXPOSITIVO DE WOMEN TOGETHER
Por Joana Caparrós Massip, presidenta de Women Together
Estar aquí significa la real...
El arte sí puede cambiar el Mundo.
Por Margarita Asuar
Veamos, por ejemplo, cómo en esta Exposición el pincel de los artis...
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Mujer,
traías una canción
nueva
en los labios.
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Mixta sobre lienzo
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Barcelona, España (1943)
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Óleo sobre lienzo
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Retrato de la Infanta Margarita de Austria y Cuba (2001)
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Madrid, España (1963)
Menina luciérnaga (2001)
Mixta sobre lienzo
150 x 150 cm
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Barcelona, España (1961)
Sin título (2001)
Foto instalación /
100 x 230 x 180 cm
La fidelidad a las ideas ...
Sineu
Palma de Mallorca, España (2001)
Las Meninas de Sineu (2001)
Dos piezas
Acrílico sobre tela
180 x 180 cm
Me enfrento...
Ouka Lele
Madrid, España (1957)
Peor imposible (1985)
Emulsión fotográfica en blanco y negro y
emulsión fotográfica en col...
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Madrid, España (1967)
Menina
Imagen digital con óxido de hierro
200 x 80 cm
Cuando miro Las Menin...
Patricia Allende
Madrid, España (1954)
La mirada de la Menina
La obra es un conjunto de tres imágenes con diferentes medid...
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Gijón, España (1972)
Meninas revisited 2002
Vaciado en tinta de celo y dibujo
Medidas variables
Representació...
Nanda Botella
Valencia, España (1960)
Menina (2002)
Acrílico - lienzo
210 x 187 cm
Desde la abstracción he intentado reint...
José Luis Santalla
Madrid, España (1965)
Menina (2002)
Cibachrome, montado en metacrilato y aluminio
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Imaginem...
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Madrid, España (1951)
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11...
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Barcelona, España (1951)
Menina 2000–2001
Tres Piezas
Óleo y collage sobre tela
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Cuatro piezas
Mixta sobre escayola
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Mixta sobre tela
146 x 95 cm
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Ramón Caimari
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Sevilla, España (1956)
Dos (2012)
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70 x 100 cm
Las Meninas posan en su e...
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70 cm x 100 cm
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Iván Muñoz
Madrid, España1979
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Fotomontage digital /
100 x 8...
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Cabeza la Vaca, España (1975)
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Óleo
41,5 x 33,5 cm.
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Santi Álvarez-Dardet Espejo
Sevilla, España (1976)
Menina
Acrílico sobre lienzo.
100 x 60 cm.
Un pavoroso incendio iluminó...
Francisco Parra
Sevilla, España (1961)
Menina silente
Escultura, fundición y forja. Bronce y acero
60 x 25 x 25 cm.
Menina...
Thor Magnusson
Reikiavik, Islandia (1953)
Espíritu de la Tierra
100 x 150 cm.
Fotografía volcán con superposición de Arte ...
Alicia Czerniak
Bielsko-Biala, Polonia (1956)
Menina
Arte digital con pintura acrílica
Impresas con tintas ecosolventes,
m...
Augusto Moreno
Granada, España (1969)
Atrapada en el tiempo
Hierro, latón, bronce, Nylon y papel
100 x 80 x 10 cm.
Augusto...
Ana María D’Ambrossio
Mar del Plata, Argentina (1955)
Meninas (2012 y 2013)
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Colaboración Institucional
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Otras Meninas - Una exposición de Women Together

  1. 1. OTRAS MENINAS Y MÁS MENINAS EXPOSICIÓN DE ARTE CONTEMPORÁNEO Proyecto expositivo de Woman Together
  2. 2. Colaboración Institucional Parlamento de Andalucía
  3. 3. PRESENTACIÓN DE WOMEN TOGETHER Women Together es una asociación sin ánimo de lucro integrada por un equipo humano con formación multidisciplinar que fue creada como “Asociación de Mujeres Unidas por el Microcrédito”, en 1996, y utiliza la denominación Women Together. En ese mismo año, se asocia al Decenio de las Naciones Unidas para la erradicación de la pobreza (1996-2006) Y, en 2008, le fue concedido el estatus consultivo especial en el Consejo Económico y Social de la ONU. Sus objetivos principales son difundir un mensaje de paz y tolerancia, así como contribuir a la consolidación de los derechos humanos y a la difusión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), con proyectos concretos para contribuir a la erradicación de la pobreza a través de la cooperación internacional, fomentando la formación a través de sus Centros de Innovación deModa para el Desarrollo. Actualmente, se encuentra adherida a las siguientes campañas, proyectos y organismos: United Nations Global Compact; Microcredit Summit Campaign; Millenium Development Goals; SEWA (Self Employed Women’s Association, STFC (Self Trade Facilitation Centre) y ECOSOC entre otras. En este contexto se enmarcan todas nuestras acciones y campañas de sensibilización, eventos multidisciplinares, proyectos educativos, talleres para el desarrollo, foros, encuentros internacionales y exposiciones de arte contemporáneo.
  4. 4. PROYECTO EXPOSITIVO DE WOMEN TOGETHER Por Joana Caparrós Massip, presidenta de Women Together Estar aquí significa la realización de un sueño. Una idea gestada a través de años con una imagen, la Menina. La fascinación procede de mi primera visión de la infanta Margarita de Austria, tal como Velázquez la pintó en sus famosas Meninas. La pose digna, la mirada sobria y los perfiles geométricos de la niña infanta me parecían curiosamente avanzados para su tiempo. En la España del siglo XVII pertenecer al sexo femenino era poco menos que ser un personaje anónimo; me alegra íntimamente que una mujer niña sea un icono universal capaz de representar uno de los momentos cumbres del arte occidental: la pintura barroca española. Muchos años de trabajo con mujeres de todo el mundo me han afirmado en mi idea de que es en la etapa de la niñez y la adolescencia cuando han de asentarse las bases de la educación, y no sólo femenina. Que es en ese tiempo espléndido en el que el alma es un cúmulo de potencialidades, en esos años en que somos tan propensos a adoptar ideas y a hacer nuestras las más inflamadas consignas que traen consigo los tiempos, cuando no hay que escatimar esfuerzo en el desarrollo de habilidades. Esto es especialmente esencial en el caso de los desposeídos y, sobre todo, en el de las mujeres. Por ello, una exposición de diálogo con una de las obras emblemáticas de la feminidad hoy puede suponer una afortunada elección en la que enmarcar un más amplio proyecto de desarrollo en el campo de la mujer. Deseamos y queremos una esperanza de progreso y renovación, precisamente en estos momentos de inquietud y desconfianza, con las víctimas de guerra, desastres y situaciones socioeconómicas y políticas graves, en las que hemos visto el rostro descarnado de la miseria y la marginalidad. Hoy que aspiramos a mejorar las condiciones de vida de muchas comunidades, y, por ello, apoyamos a la infancia y la juventud, viendo en ellos ese caudal de rebeldía, que, desde la conciencia de merecer un futuro mejor, se ha de sellar con una alianza unánime de los gobernantes del mundo.
  5. 5. El arte sí puede cambiar el Mundo. Por Margarita Asuar Veamos, por ejemplo, cómo en esta Exposición el pincel de los artistas contemporáneos ha devuelto a la vida a María Bárbola, afectada de una enfermedad rara, o ha recordado la preocupación de la reina Mariana, viendo pasar el tiempo, mirando a su hija la infanta Margarita —a quien lleva en medallón que cuelga sobre su corazón— afectada de otra enfermedad rara que lllevaría a morir con sólo 22 años. Sólo tomando conciencia de las dificultades de la vida cobra sentido la vida. Velázquez pinta una momento feliz de la cotidianeidad para comunicar, quizás, la realidad de todos los tiempos, por este motivo es una obra que trasciende, que tiene fuerza en su interior, porque como sean los días será la fortaleza, y en los días de los personajes que pintó Velázquez —la Infanta, las Meninas y los demás acompañantes— hay mucha historia detrás que merece la pena recordar. Además, esta Exposición es accesible para las personas invidentes o con discapacidad visual y se complementa con talleres`artísticos y proyecto educativo, en los que todos los participantes van a utilizar proyectos pensados para las personas invidentes, con un planteamiento que le da la vuelta a la accesibilidad, utilizando todas las personas el mismo proyecto artístico. En el mundo de las leyes, del que procedo, rige la máxima “ubi societas, ibi ius”, según el cual cada sociedad elabora su sistema jurídico, intentando que sea el mejor para la sociedad a la que está destinada, labor que se realiza en el Parlamento andaluz que acoge esta Exposición. Yo llego al mundo del arte por la misma motivación que llegué al Derecho, conseguir una sociedad mejor para todas las personas, porque realmente pienso que el arte sí puede cambiar el Mundo. Por esto y para esto, soy comisaria de esta Exposición. Cuando Joana Caparrós, presidenta de Women Together me pidió que fuese comisaria de la Exposición “Otras Meninas” me encontré con un buen proyecto, es la parte de la Exposición que ya había sido expuesta en 2002, pero ahora, en 2013, pensé que era necesario revisar y actualizar el proyecto, incorporar más talentos y hacerla accesible, de ahí surgieron “Más Meninas” y aún pueden surgir muchas más Meninas de las manos de muchos artistas que tienen en este Proyecto su lugar para conseguir a través del arte una sociedad más justa, porque sin justicia no hay igualdad, y éste, que es el Tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio, es el hilo conductor de esta Exposición. En la medida en que logremos desde el arte contribuir a lograr una sociedad más justa, este Proyecto habrá cumplido su objetivo. En esta Exposición los artistas han alzado la voz, poniendo palabra a su arte, para explicar lo que quieren transmitir. En este sentido estamos ante la palabra del arte, un compromiso social ineludible, porque, como dijo Martin Luther King, Jr.,“Nuestras vidas empiezan a acabarse el día en que guardamos silencio sobre las cosas que realmente importan”, así que aquí no hemos querido guardar silencio, hemos querido dar la palabra a los artistas y ellos y ellas la han tomado para explicar cómo el arte sirve al objetivo de la igualdad.
  6. 6. Recuerdo aquellos versos de Federico Mayor Zaragoza: Mujer, traías una canción nueva en los labios. Pero no te dimos la palabra aunque eres la voz de la mitad de la Tierra”. Cuando las generaciones venideras nos pregunten qué hicimos por la igualdad, podremos decir que pusimos a la mujer en el centro del arte y en el centro de nuestras palabras para reconocerle todo su valor y dignidad, para que la mitad de la Tierra sea, por fin, igual que la otra mitad. Margarita Asuar
  7. 7. Cristóbal Gabarrón Murcia, España (1945) Menina núm. 20 Óleo y pigmento sobre cartón estucado 100 x 70 cm La atracción que la figura de la Menina ha producido siempre en los artistas (todos tenemos presentes las interpretaciones de Picasso) es un misterio de sentimientos y sensaciones, no sólo en la forma de expresión, sino en los múltiples resultados y estilos. Lo importande esta obra Menina núm 20 de Gabarrón es el sentimiento de ruptura en el estereotipo, es el icono de una nueva mujer y de su evolución que, apoyada en la imagen anterior, no renuncia a lo más profundo del sueño y renace en un nuevo icono universal de progreso y actualidad. Las Meninas emblema de la pintura española universal, han sido y son inspiración de tantos artistas que han interpretado infinitos laberintos de lectra sobre ellas, transmitidos por diferentes versiones, desde la más concreta a la más conceptual; todas ellas han hecho que el espectador pueda incluso intervenir como un creador más. Cristóbal Gabarrón utiliza un lenguaje espléndido con sus propios iconos. Sus criterios son, aparte de su actitud estética, una profunda carta de amor a un sueño, a una eternidad, a una forma de vivir dedicada a una mujer anónima. La transformación del arquetipo de la infanta Margarita por Velázquez y la reflexión que Gabarrón hace sobre el cambio formal, en la actitud y en la actividad de la mujer a través de los tiempos, es utilizado como una metáfora visual animada por ese texto amoroso con cuyas palabras el espectador puede jugar con las frases en la construcción de su propia idea y concepción de una carta de amor. La arquitectura y la geometrización, la proporción en las líneas que encierran el texto, crean un ansia y a la vez un vacío que juega aparentemente con la esperanza del amor oculto y que actualiza y sacraliza la defensa de las féminas prímidas, relegadas, maltratadas y desesperadas. El espacio interpretado por Gabarrón, la composición entre la escritura y la línea y el brote del pigmento como un lenguaje de sensaciones que se desbordan desde el interior, trata de sorprender al que mira provocando en el espectador los sentimientos de igualdad y nobleza a través de la ternura y del amor. El susurro de las frases inacabadas y ocultas por ciertos volúmenes de la Menina crea un misterio especial e inquietante, siempre utilizado por el artista en toda su obra.
  8. 8. Pepe Yagües Murcia, España (1968) Jaula jauja (2001) Escultura - Aluminio 315 x 200 x 150 cm Mi Menina: Jaula-jauja encierra de alguna manera una contradicción, por un lado, está el hecho de que la Menina sirve de techo (jaula) que da seguridad a quien ella entra; con una actitud de “llueca protectora”, de “guardainfantes” (así se llamaba a la estructura que daba el volumen a sus faldas, y esa era la función de las Meninas : guardar a los infantes/as, haciendo de “canguro”). Pero por otro lado, es una jaula (que limita la libertad… …Y es que ¿no será el grado de seguridad inversamente proporcional al grado de libertad?... Pepe Yagües
  9. 9. Alberto Schommer Vitoria, España (1928) Levitación de la Infanta (2001) Cibachrome 146 x125 cm Levitación. Siempre al caer el cuadro de Las Meninas de Velázquez sentía una sensación de algo que era ingrávido, como si esos trajes vaporosos incitasen a una elevación y flotasen, mientras Velázquez seguía mirando para entonces ya sorprendido de no encontrarlas. Seguramente a él algo ya se le había ocurrido, pero no eran tiempos de andar por los aires ni como excusa, y él no pintaba un cuadro religioso donde una levitación si estaría comprendida y valorada. Por ello y con el paso de algún siglo me permito levitar, o bien hacer flotar deliciosamente a la pequeña y rubia infanta del centro; se me permitirá esta licencia que estoy seguro haría sonreír al genial pintor. Alberto Schommer
  10. 10. Alberto Corazón Barcelona, España(1923) Menina Óleo sobre estampación digital en160 x 130 cm Museo del Prado, cinco de la tarde. En mi cuaderno hago un boceto rápido con dos grafitos de diferente dureza. Por la noche, en mi estudio, escaneo el dibujo y hago el negativo. Me gusta el aire seco y un tanto distante que adopta. Lo envío para que me hagan una impresión digital. Ahora, con el óleo, evoco una cortina que desearía ocultar a esta Menina sin rostro, sin ánima, de la que solo queda un peinado, algunos adornos y un pesado y brillante traje. Efectivamente, un gastado arquetipo femenino. Alberto Corazón
  11. 11. Manuel Frutos Llamazares León, España (1935) Versiones de las Meninas (2001) Instalación. Cuatro piezas Lino crudo, cuerdas, pintura plástica Todos los momentos del arte están unidos por finísimos e imperceptibles hilos. Crear una obra artística es jugar con la eternidad. Las obras del pintor sevillano autor de Las Meninas,Velázquez, suelen venir acompasadas a los ritmos de los poemas del también sevillano Antonio Machado, cuando nos cantaba aquello de que “todo pasa” y de que “todo queda”. Siempre nos quedará un Velázquez inmortal gracias a la grandiosidad de su pintura más famosa. Pero como la vida, todo tiene un reverso, somos al fin y al cabo, parte también del otro lado de la moneda, y aunque todo se acaba quedando, “porque lo nuestro es pasar”, solo nuestras obras se libran de la única cosa que nos une a todos por igual: la muerte, que a veces es solo el principio. Manuel se fue un día de noviembre para saber que pasaba al otro lado, mientras tanto, nos dejó su arte y su curiosidad mirando el cuadro del revés, quizás como proposición para mirar el lado del alma invisible que todos atesoramos… Rafael Aldehuela
  12. 12. Santiago Picatoste Palma de Mallorca, España (1971) Las Meninas (vínculo) (2001) Mixta sobre tela 195 x 150 x 5 cm Pocas cosas permanecen perecederas al paso del tiempo, y un buen ejemplo de ello es, sin duda alguna Las Meninas de Velázquez. Es inevitable que al nombrar esta obra nos veamos trasladados al terreno de la memoria para recordar sus familiares formas. La obra de Santiago Picatoste es una visión de ese cuadro desde el punto de vista de la memoria, en corto espacio de tiempo en el que los recuerdos se entremezclan con el día a día para dar paso a la imagen de Las Meninas. Las ideas evolucionan con nosotros, en estrecho contacto con nuestras experiencias en un entorno en constante ebullición. La gran ciudad, fuente de símbolos, palabras, grafitis van dejando atrás el lenguaje de nuestros antepasados. La pieza que presenta Santiago Picatoste es una superposición de ideas,procedentes de ese entorno urbano en el que nos movemos y del que absorbemos más de lo que nos imaginamos, ruidos, expresiones, imágenes e incluso palabras que nos ha parecido ver acaban por formar parte de nuestra memoria saturada, en constante evolución. El trabajo de Picatoste trata de actualizar al máximo la lectura del cuadro original de Velázquez, desde el punto de vista de una memoria ya desgastada, que no distingue los límites que la vinculan a su esencia, a los pocos recuerdos que perduran intactos, como esas Meninas definidas, de rostros familiares que todos recordamos sin esfuerzo y sin olvidar, a su vez, la lista de la compra, el teléfono de la canguro, la película de anoche.
  13. 13. Paloma Navares Burgos, España (1947) A Velázquez. Meninas 2001 Emulsión fotográfica, metacrilato, neón 156 x 100 x 15 cm Paloma Navares realiza una composición fotográfica iluminada, donde el pasado dialoga con el presente, en un espacio estático en el que los personajes, que rodean a la Infanta, se mueven de forma intencionada en la creación de la artista, manteniendo sus formas y contornos materiales, pero no sus rostros, aludiendo a su papel secundario en la Corte del siglo XVII, en la que sólo mantienen su identidad los reyes en ese retrato imposible reflejado en el espejo del fondo y la Infanta en el centro de la composición, aludiendo con esto a la estructura piramidal del poder en la corte española de la época, con Felipe IV y María Ana de Austria a su derecha y la Infanta Margarita en un plano inferior, pero en el centro de las miradas de los reyes, de los espectadores y de Velázquez, que situado a la izquierda del cuadro pierde nitidez, por el movimiento de la creación del artista, como el resto de acompañantes, pero conserva su identidad, al enlazar su pincel, con ese espacio estático en el que todo acontece y del que el genial sevillano forma parte imprescindible, haciéndolo pasar a la Historia del Arte. Margarita Asuar
  14. 14. Diego de los Ríos Madrid, España (1962) Infanta en Rosa Mixta sobre lienzo 150 x 150 cm Unidas en esta obra las estructuras velazqueñas con la pleitesía al color rosa, queda por así decirlo, edulcorada la rigidez de aquella época, como solidaridad entre mundos que desean tenderse una mano. Diego de los Ríos
  15. 15. Josep Guinovart Barcelona, España (1927) Menina mirall (2001) Mixta sobre lienzo 200 x 100 cm La visión exquisita de la realidad a través de una configuración estética informalista es detonante en el cuadro de José Guinovart. A través de su obra, Menina mirall, el autor investiga el espacio material creando efectos multiplicadores. Apoyado en la materia como soporte idóneo de estructuración, rompe la superficie e introduce formas de apariencias irreales. La profundidad de sus elementos se basa en la observación precisa de la naturaleza de las cosas, por eso en su estética se desarrolla un lenguaje con fuerte tendencia al muralismo. Un muralismo que desdobla la composición y proyecta el planismo de la materia. Sin embargo, fascinado por la poética formalista, siempre rompe su vinculación con la vanguardia, mostrando una gran versatilidad para expresar los momentos que confluyen en identificación de elementos simbólicos. Así Guinovart confiere al guardainfante el protagonismo del bloque que el autor aligera a través de mallas metálicas en transparencias de interiores ocultos a la mirada original. Libre en mostrar su visión del mundo velazqueño a través de precisas pinceladas de formas y color, ejecuta su fascinación por las otras Meninas a partir del icono que subyace en la memoria colectiva, duplicando su esencia. Josep Guinovart
  16. 16. Robert Llimos Barcelona, España (1943) Versión 2002 Óleo sobre lienzo 162 x 130 cm Desde la principal entrada de la luz de la obra, surge una figura transparente, restando importancia a los personajes, tanto a aquellos que están a la luz como a los que permanecen en las sombras: escena cotidiana, figura invasora, muerte última que a todo y a todos nos iguala. Robert Llimos
  17. 17. Rafael Timoner Menorca, España (1943) Retrato de la Infanta Margarita de Austria y Cuba (2001) Fotografía digital sobre tela y metacrilato grabado 105 x 105 cm “A todos aquellos que comparten la idea de que buena parte del futuro pasa por América y cuantos se afanan hoy por construir lo que mañana será el gran Espacio Iberoamericano. Entonces La Habana volverá a ser para muchos la ciudad por excelencia a la entrada del Nuevo Mundo”. (Juan A. March, “Espérame en La Habana”, 1998). La obra está realizada a partir de dos imágenes: una fotografía tomada en Cuba durante los carnavales de Pinar del Río de 2000 y representa a una niña, Margarita, criolla con traje de comparsa, y la imagen de la infanta Margarita de Austria de Velázquez. Manipulando digitalmente estas dos fuentes surge un fotomontaje en el que los dos personajes se funden en uno y del que resulta un nuevo protagonista, nacido del “reencuentro” simbólico entre la cultura y el folklore popular cubano y la tradición cultural de la historia de España. El concepto de esta obra, que no deja de tener un sentido irónico, juega con las direcciones del “tiempo”, la tradición, la historia y la cultura… invirtiendo los sentidos y provocando un encuentro hipotético: el débil toma el protagonismo del poderoso, el plebeyo del cortesano, el colonizado del dominador y el esclavo del amo… y a la inversa. Con el resultado de este montaje no sabemos si vemos una infanta disfrazada de comparsa, o una comparsa vestida de infanta. El resultado es una imagen grotesca que pretende provocar una serie de reflexiones sobre el papel de España en Latinoamérica, sobre su responsabilidad histórica, su actuación en un porvenir de cooperación conjunta, por un futuro posible con América. Rafa el Timoner
  18. 18. Jesús Cánovas Madrid, España (1963) Menina luciérnaga (2001) Mixta sobre lienzo 150 x 150 cm A veces, las cosas más bonitas no pueden verse a simple vista. Hay incluso quien afirma, que la sencillez, la humildad y la humanidad que atesoramos, en definitiva, eso que somos en lo más profundo de nuestra existencia y que no se ve, puede ser sentido en toda su esencia a través de las luces, que cual almas que vagan, reflejan las luciérnagas. La infanta real de la pintura de Las Meninas, se convierte cual luciérnaga en un ser de luz que lo ilumina todo. Un ser que refleja su condición humana, la personalidad reflejada por Velázquez, vista desde el otro lado del alma. Rafael Aldehuela
  19. 19. Montserrat Soto Barcelona, España (1961) Sin título (2001) Foto instalación / 100 x 230 x 180 cm La fidelidad a las ideas propias es un singular paso para la consecución de la honestidad creativa. Desde que en el siglo XV un artista anónimo concluyera la famosa tabla de Urbino, quizás, como muy bien explica José Jiménez, nadie como Montserrat Soto haya logrado plasmar la soledad que evocan los espacios habitados. Una vez más, en esta obra dedicada al mundo que habitan Las Meninas, la artista ha sabido plasmar los momentos de pausa. Puede que sean las soledades del pintor original ante el espacio vacío que habría de llenar. Puede que sea la soledad de cada uno de los componentes del cuadro al encontrarse rodeados de todas las cosas mundanas que acompañaban sus vidas, es fotografiar es espacio expositor, es retratar, eso que nunca se retrata… Rafael Aldehuela
  20. 20. Sineu Palma de Mallorca, España (2001) Las Meninas de Sineu (2001) Dos piezas Acrílico sobre tela 180 x 180 cm Me enfrento a una de las pinturas más complejas en su perfección compositiva, a un paradigma de conciencia de uno mismo y de conciencia social en arte, lo que me coloca en el papel del propio Velázquez. Para mi presentación de Las Meninas he asumido funciones de director y de actor. La obra me obliga a una interpretación integral desde la posición del autor Velázquez, y por tanto a autorretratarme. Al pintarme en lugar de Velázquez, hago mía la escena. La galería del cuarto bajo del príncipe Baltasar Carlos se transforma en mi estudio. De la preocupación de la perspectiva y de la luz propias del ilusionismo barroco en su búsqueda de relación entre arte y realidad he pasado de la representación de la palabra hecha luz, a la realidad de la voz humana. La reivindicación de la nobleza de la pintura se ha hecho realidad al pintar a los reyes con los demás personajes que mantienen su posición y aspecto, pero representan otro papel. Así, doña Margarita se convierte en la Virgen; Agustina de Sarmiento e Isabel de Velasco, en Santa Magdalena y Santa Ana; María Bárbola, en Salomé, y Nicolás Perusato, en San Juan Bautista. Retrato el momento en que el nombre de Dios ilumina el de cada uno de nosotros (escritos en el alfabeto de Sineu sobre los personajes) cuando lo pronunciamos invocando la presencia de Cristo, que se refleja en el espejo en lugar de los reyes como espectador. Propongo la pintura como método de conocimiento de la realidad del espíritu. El reconocimiento de la pintura como actividad espiritual debe eximir a los pintores del pago de impuestos, renovando la voluntad de don Diego. Sineu
  21. 21. Ouka Lele Madrid, España (1957) Peor imposible (1985) Emulsión fotográfica en blanco y negro y emulsión fotográfica en color (Reproducción original pintada a mano) Doce unidades, 50 x 50 cm y una 103 x 105 cm Ha sacudido el alma y en su espejo se refleja. —Espejo de espejos, Dime ¿quién soy, yo la mujer? —Para arroparte quiero: fiel perro guardián, sirvientes, amas, padres reyes, hombres artistas… Toma, un cocodrilo Puro aire puro. Ouka Lele
  22. 22. Natalia Ruíz-Labourdette Madrid, España (1967) Menina Imagen digital con óxido de hierro 200 x 80 cm Cuando miro Las Meninas no puedo dejar de sentir una cierta tristeza y un alivio por lo que ya no es. Mi Menina no está, se ha ido a vivir una vida mucho más completa, y nos deja el increíble envoltorio que pintó Velázquez para ella, como si fuera un cascarón del que ya ha salido. Natalia Ruíz-Labourdette
  23. 23. Patricia Allende Madrid, España (1954) La mirada de la Menina La obra es un conjunto de tres imágenes con diferentes medidas 1º = 128 x 181 cm 2º = 100 x 100 cm 3º = 40 x 40 cm El tiempo cambia, su mirada no. Patricia Allende “La verdad es a lo que llega cuando se rompe la capa externa y se percibe la esencia de cada cosa”. Kasamoto
  24. 24. Avelino Sala Gijón, España (1972) Meninas revisited 2002 Vaciado en tinta de celo y dibujo Medidas variables Representación de lo humano doméstico, de lo manso, de aquella figura de compañía subyugada al cuidado de los hijos de la realeza, lo que Velázquez inmortalizó en su famoso cuadro es reinterpretado aquí a través de una nueva inmortalidad, y transparencia de una imagen extinta otorgada de una luz especial que en otra época no tuvo y que ahora finalmente se le da.
  25. 25. Nanda Botella Valencia, España (1960) Menina (2002) Acrílico - lienzo 210 x 187 cm Desde la abstracción he intentado reinterpretar la pintura de Velázquez en la que es sin duda una de las obras maestras de todos los tiempos, Las Meninas. Siempre he luchado por la integración de la mujer en el mundo laboral ya que comencé a trabajar muy joven y soy consciente de lo que en algunos casos cuesta llegar a ser valorada por tu trabajo por el simple hecho de ser mujer. La situación laboral de la mujer ha cambiado, pero tiene que seguir avanzando y es gracias a proyectos como Women Together donde tenemos que apoyarnos y demostrar nuestra fuerza en la sociedad. Por ello me enorgullezco de poder participar en esta iniciativa y que a través de la belleza que supo plasmar Velázquez podemos presentar esta Colección. Nanda Botella
  26. 26. José Luis Santalla Madrid, España (1965) Menina (2002) Cibachrome, montado en metacrilato y aluminio 147 x 127 cm Imaginemos que Velázquez no fuera pintor sino fotógrafo. Que la pintura no hubiera existido y que todo el espectro de imágenes de la época hubieran sido producto de la tecnología digital y su consecuente abanico de virtuosismos técnicos. ¿Cómo habría compuesto su obra más emblemática? Mi planteamiento ha sido realizar una obra sintética, cercana a la bidimensionalidad, donde la materia informe y el espacio vacío sujetan el hueco dejado por el cuerpo en su fuga. Crisálida abandonada tras la esperada metamorfosis. José Luis Santalla
  27. 27. Óscar Mariné Madrid, España (1951) Sin título (2001) 200 x 140 cm Doña María Agustina Sarmiento que regalará su título y condición a uno de los más famosos cuadros de la historia del arte, se independiza del lienzo velazqueño y traslada el guardainfante a resonancias más modernas, cambiando las lomas del Pardo, entrevistas a la lejanía de los cielos madrileños a un paisaje plano. La Menina, noble dama portuguesa, pierde su carácter ancilar y se escapa, despojada de antiguas servidumbres. Oscar Mariné
  28. 28. Soledad Córdoba Avilés, España (1977) Sin Título (2002) Fotografía cibachrome 70 x 100 cm En el trabajo que presento tomo como referente histórico el cuadro de Las Meninas. Para plantear y revisar el personaje de la menina velazqueña —dentro de la amalgama de simbolismos que suscita este cuadro— en pos de la concienciación social acerca de la presencia de la mujer en la historia y en el arte, todo ello con un claro trasfondo social y estético. A través de una única imagen fotográfica represento el personaje de la Menina (siendo un individuo de ámbito social, sometida a un riguroso protocolo como dama de compañía y de gran obediencia), llevándola hasta el punto más subjetivo en el que su representación se describe como la frustración, el dolor de la no intervención, de la no opinión, de la no palabra, del no sentimiento, el silencio y la sobriedad del no ser, haciendo desde sus modales hasta su vestimenta la cárcel impuesta desde su niñez, el sino de la Menina como ser inadvertido. Soledad Córdoba
  29. 29. Fernando Mikelarena Legasa, España (1960) Sin Título (2002) / Escultura. Acrílico / 200 x 140 cm Trato de representar la mujer de ahora y de siempre pero voy siendo consciente de sus responsabilidades que emerge de un mundo construido a base de los mismos errores y que parece poseer la llave para cambiar la inercia a la que estamos abocados. Fernando Mikelarena
  30. 30. Dora Salazar Alsasua, España (1963) Menina (2001) Hilo de cobre 160 x 100 x 45 cm Tomar de manera parcial e interesada partes de la historia del arte es algo habitual en el arte contemporáneo. A partir de Velázquez esta figura femenina ha sido versionada, reinterpretada… convirtiéndose en un emblema. Por otro lado sus múltiples definiciones, parece ser, la hacen inagotable, convirtiéndola en esa eterna desconocida. Por ello siempre me ha fascinado dicha figura, que aun siendo una mujer de ha convertido en un referente universal, con ella he trabajado varias veces, en esta última realizada con hilo de cobre he tejido volúmenes reflectantes en la búsqueda de otra posible definición. Dora Salazar
  31. 31. Rafols Casamada Barcelona, España (1923) Pigments Crepuscular (El espacio de las Meninas ) (1993) / Acrílico sobre tela 115 x 146cm La pintura abstracta de Casamada, realizada para ensalzar la figura de Las Meninas como elemento de expresión, nos transporta a otras obras también suyas, donde toda su creatividad se funde en la obtención de espacios escenográficos. Para Casamada, el cuadro es “solo” la puesta en escena de algo tan extraordinario como crear un cuadro. El piensa en los espacios, el imagina el escenario, abstrae la pintura justo en el momento de ser creada. Y sobre los espacios vacíos, los huecos de Meninas aún no pintadas y el azul infinito de las miradas y del momento mágico, que para la eternidad serán plasmadas. Rafael Aldehuela
  32. 32. Alfonso Alzamora Barcelona, España (1951) Menina 2000–2001 Tres Piezas Óleo y collage sobre tela 150 x 75 cm Lo que más me interesa de la Menina es su valor de arquetipo femenino. La moda de la época, con el miriñaque y el peinado a juego, convierte a la silueta femenina en un potente icono de caderas sobredimensionadas que nos remiten a aquellas diosas de la fertilidad de la Antigüedad. La mujer- tierra, sólidamente asentada, reina sobre las demás criaturas. Constructivamente hablando es fascinante. Es la única figura antropomórfica que conozco que es cuadrada (y circula, por tanto). Normalmente cuando queremos pintar una figura humana lo hacemos sobre un espacio rectangular alargado, lógicamente vertical, pero en el caso de la Menina el espacio que ocupa varía radicalmente hasta llegar a una de las formas más puras: el cuadrado (y el círculo que lo contiene o está contenido en él). Las posibilidades plásticas que esto comporta son innumerables. La definición de lo femenino adquiere una contundencia insólita, su peso específico es especialmente relevante cuando la superficie que sostiene la figura es igual a la altura, o incluso superior (a pesar del intento del peinado de cuadrar el conjunto, ayudado de trajes con mangas anchas y barrocos ornamentos para llenar el espacio superior que tiende a estilizarse). El resultado tiene una fuerza gráfica que muchos artistas la versionan adecuándola a su estilo, sea éste cual sea, incluso se podría llegar a hablar de una nueva iconografía con un sello propio y diferenciado, como sucede con los bodegones, naturalezas muertas, desnudos o marinas. Desde Las Meninas de Velázquez hasta el cuadro de Málavitch cualquier cosa puede pasar. Alfonso Alzamora
  33. 33. José María Subirachs Barcelona, España (1927) Menina (2001) Dibujo sobre papel y collage 57,3 x 49,6 cm Una vez más, como viene siendo constante en la obra de Subirachs, el arte es un simple medio para reivindicar la vida. A través de su geometría perfecta, sobre la rugosidad del soporte, —como si fuera el mundo—, buscando la perspectiva angulosa del cuadro y de la vida, el artista nos presenta una menina solitaria ajena al triste final que le aguardaba. El vitalismo que provoca la visión de esta obra de arte, trasciende desde el mundo de las imágenes figurativas y abstractas. Al otro lado del cuadro, un dibujo que representa algo tan cotidiano como una menina de Velázquez, nos mira desafiante, esperando a ser pintada, esperando a que lleguen los demás componentes del cuadro original. Esperando quizás, a que cualquier fotógrafo dispare los primeros flashes y el reportero lance la primera pregunta. Aquí se ha parado el tiempo, la menina espera… Rafael Aldehuela
  34. 34. Pep Guerrero Puerto de Soller, Mallorca, España (1966) Meninas (2001) Cuatro piezas Mixta sobre escayola Reciclar objetos e investirlos de la magia del arte es tarea usual para Pep Guerrero. Su estética inconfundible, impregnada de la doble fascinación por la gran pintura paisajística y por el colorido popular de los objetos de diseño industrial que nos rodean, se apropia de mesas, sillas, zapatos, bolsos… y, por supuesto, hace de una pintura una ventana por donde entra la frescura de su imaginación. A la hora de realizar una versión propia del cuadro de Las Meninas de Velázquez, Guerrero ha descompuesto en volúmenes tridimensionales los personajes principales del famoso cuadro. Las formas escultóricas velazqueñas, tapizadas por los motivos iconográficos de Pep resultan, en el conjunto de las obras que integran la exposición “Otras Meninas”, un sugestivo estímulo visual. Pep Guerrero
  35. 35. José Manuel Darro Alcalá la Real, España (1958) Meninosa (1988) Mixta sobre tela 146 x 95 cm Dice él de sí mismo, que su propia fantasía invita a soñar atmósferas inquietantes. Sus dibujos y estampas parecen haber surgido del país de los sueños. Es quizás por eso por lo que el genial autor acaba soñando con la “otra” menina, la perrita compañera de juegos de infantas y bufones. Seguramente uno más en la Familia Real española retratada por Velázquez y que sin embargo José Manuel Darro hace “menina” protagonista en su variación pictórica del cuadro. Puede que sea en ese país onírico por excelencia, el lugar donde las fantasías del pintor tengan viso de realidad, pero ahí está Meninosa, mirando a quien mira el retrato. Quién sabe si interrogando, quién sabe si quizás soñando… Rafael Aldehuela
  36. 36. Ramón Caimari Palma de Mallorca, España (1975) Meninas por unas horas (2001) Emulsión fotográfica sobre tela 150 x 150 cm Cansada se durmió, Y ellas quedaron esperando de su imaginación Hasta la mañana siguiente, Pero hasta este momento Seguirán siendo Meninas, Meninas por unas horas Ramón Caimari
  37. 37. Jeroni Bosch Manacor, España (1975) Metamórfosis de Menina Escultura de hierro y madera 60 x 100 x 60 cm El nuevo concepto de escultura está variando a la misma velocidad con la que cambian todos los parámetros del arte contemporáneo y el escultor comprometido en extraer, a base de técnica, genio y fuerza, el precioso contenido que albergan materias como la piedra, la madera, el metal, el barro o la cera, sufre la desigual competencia del nuevo creador que articula su discurso escultórico—llamémosle mejor discurso tridimensional— en base a construcciones de carácter más plural, más etéreas y menos materiales. Unas piezas que recurren a elementos no tan nobles, jugando, en muchos casos, con objetos preexistentes que el artista ensambla y que se encargan de conformar una genuina metáfora de la miscelánea en la que, el mundo moderno, se ha convertido. Un mundo donde hay mucho de todo y donde ese todo prefabricado se constituye en vehículo suficiente para, con sus múltiples combinaciones, expresar cualquier cosa. A toda esta metamórfica realidad no permanece ajeno el arte y una de sus expresiones más esenciales, la escultura, tampoco es una excepción. Jeroni Bosch
  38. 38. Jorge Ural Sevilla, España (1987) Otras Meninas (2012) / Other Meninas (2012) Acrílico y grafito sobre lienzo 160 x 130 cm A veces presentimos la grandeza de las cosas sin llegar a entenderlas, y es entonces cuando debemos aprender a dar valor al hecho de presentir como vía para llegar a las grandes cosas. Declaro presentir la grandeza de la obra Las Meninas y dar valor a mi presentimiento, más aún cuando hay tanto escrito y dicho sobre ellas y que se extiende por encima del asunto artístico. Sin embargo, y puesto que soy pintor nacido en Sevilla, tengo el privilegio de ver con claridad aspectos de Las Meninas que la hacen grande y que de no ocupar esta privilegiada perspectiva solo sería solo posible presentir. Mi homenaje o interpretación comienza por el vocablo menina que estaría en desuso de no ser por la obra pictórica en sí que a día de hoy la sustenta. Las camareras de los hijos de los reyes de España ya no son nombradas con esta palabra. Menina describe una obra maestra de la pintura del siglo de oro español. Menina es el aroma que sugiere que Velázquez está cerca, con su humor inesperado, quién sabe si tan genial como le describen unos, o si tan campechano y elemental que reveló sin ser consciente de ello lo fácil y cómodo que podría llegar a ser pintar miriñaques, encajes y encarnaduras de una sola y certera pincelada. Y menina huele a mujer, mujer hacendosa, la Marta teológica, la hermana de María y Lázaro, el alma del hogar, que un día en Francia cambió su delantal por la bandera y pecho al descubierto dio de mamar al pueblo leche blanca de libertad e igualdad. Vaya aquí mi homenaje a la mujer, conceptos en los que para mí sientan cátedras mis santas Madre y Abuela. Me he permitido abrir sobre el pecho de Margarita la portezuela de esa sacristía y colocar dentro la ráfaga, el brillo de lo femenino, lo transcendente, la magia a la que aspiro, hacer de Margarita un templo de Salomón y de su pecho un santa santorum, el que para el Arte supone esta obra maestra de la Pintura y para la sociedad del bienestar en el que vive la mujer. Y para prueba de ello mi pintura. Jorge Ural
  39. 39. Juan Carlos Vargas Alcorcón, Esapaña (1972) Menina Venice (2012) Técnica mixta sobre tabla 183 x 123 cm Mujer abstracta, desconocida, inquietante y segura. Los trazos sueltos y rápidos se alían con la materia para configurar el carácter de fortaleza y aplomo. La postura erguida, el cuello levantado y los hombros descubiertos demuestras inseguridad y elegancia. La cara sugiere algo parecido a una máscara, no es fortuito, Menina Venice representa a todas aquellas mujeres sin rostro que con su actitud sosegada y calmada soportan sobre sus espaldas el injusto peso de la desigualdad. Menina Venice no es una mujer, son todas las mujeres cuyo reto diario consiste en superar barreras y que con su esfuerzo y dedicación hacen que esta vida sólo sea un poquito mejor. Juan Carlos Vargas
  40. 40. Teresa Osta Fort Barcelona, España (1953) Menina (2012) Escultura realizada en barro refractario, esmaltes y serigr 60 x 40 cm Menina reciclada elaborada con materiales que me he ido encontrando por ahí. El esqueleto es un perchero antiguo que le he dado la vuelta a los brazos, los pelos son estropajos Nanas, el cuerpo es un encaje de mi abuela encolado, las flores son de tela pintadas, la carita es de cerámica decorada, la falda un trozo de cortina. He manipulado unos materiales de desecho y los he utilizado transformándolos en nuevos objetos. En este caso en una escultura. Teresa Osta Fort
  41. 41. Julia Rodríguez Bocanegra Las Palmas de Gran Canaria, España (1953) Meninas en otoño (2012) Óleo sobre lienzo 60 x 40 cm Las Meninas en otoño se sueltan de sus ramas y dejan que el viento las lleve a muchos rincones del planeta para contar sus historias. Julia Rodríguez
  42. 42. Samuel Titos Córdoba, España (1974) Fake Tan (2012) Óleo, acrílico, lápiz y spray sobre lienzo 128 x 99 cm La pintura gira en torno al desmoronamiento de una serie de conceptos e ideas preestablecidas: La función del arte, de la política, de sistemas socio- ideológicos, de convenciones sociales… En una imaginativa acumulación de fragmentos conceptuales alusivos a los arquetipos femeninos y a su reflejo en el mundo en el que vivimos, encontramos una mezcla de múltiples referentes figurativos así como un tributo que va desde visitas a los grandes maestros y géneros pictóricos como el Impresionismo o la Secesión vienesa, a una estética mas contemporánea basada en el punk y en el grafiti urbano. Bajo una luminiscencia claramente barroca y sensual, descubrimos a la infanta Margarita, uno de los personajes de la familia real que más veces retrató Velázquez, ya que desde muy joven estaba comprometida en matrimonio con su tío materno y los retratos realizados por el pintor servían para informar a Leopoldo I sobre el aspecto de su prometida. El proceso técnico pasa en cuestión de segundos de la fina veladura a los brochazos más viscerales, jugando con la acumulación de manchas ,rayajos de lápiz y pintura en spray, creando una serie de intrincados adornos de joyas, un exuberante peinado rico en empaste y un entorno vandálico que actúa como telón de fondo. Acentuando el contraste entre la disciplina y el rigor del retrato clásico, con la inocencia, la “divina pequeñez” y la libertad a raudales que se respira en los dibujos infantiles, la obra de alguna manera habita un espacio entre suntuoso y sincero, extrañamente anacrónico, como si ocupara diferentes husos horarios y diferentes espacios psíquicos a la vez, fruto de la rica mezcla de intuición, invención y control en el seno de esa intersección de la Historia del Arte y la imaginación de la cultura Pop. Samuel Titos
  43. 43. Antonia Jaén Sevilla, España (1956) La flor de margarita (2012) Acrílico sobre lienzo 80 x 80 cm Inspirado en la flor de Margarita que lleva en su corazón (menina de Velázquez ) Inspirado en la desfloración de todas las Margaritas. Inspirado en la menstruación de todas las Margaritas. Inspirado en las gestaciones de toda las Margaritas. Inspirada en su aroma belleza presencia frecuencia y valor. A todas las Margaritas… mis hermanas. Antonia Jaén
  44. 44. Margarita Melero López Sevilla, España (1982) La tiara (2012) Composición, perlas barrocas, seda, bronce y Swarovski Dimensión de lo onírico... las otras Meninas se permiten soñar, sueñan y reviven al paso del tiempo, nos acecha la certeza al sobrevivirnos. Esta pieza única esta impregnada de un pasado, evocando a la personificación. Estática seduce las fronteras de su prisión interior... porque las otras Meninas sonríen... lloran... juegan... miran y se proponen la persistencia. Nace una vida frágil... pero despierta... la delicadeza proviene de su alma, las obras las tienen y las otras Meninas lo saben... Margarita Melero López
  45. 45. Lola Álvarez-Dardet Sevilla, España (1956) Dos (2012) Tinta china, acrílico y pastel 70 x 100 cm Las Meninas posan en su espacio singular, actuales, intemporales, desinhibidas y libres. Con el traje que han elegido, visten su universo personal, son como el mapa de la vida creado por ellas con los colores de la experiencia. El amor es universal y lo comparten con quien quieren en total libertad. Lola Álvarez-Dardet
  46. 46. Fernando Rubiales Madrid, España (1947) Menina madre (2012) Técnica mixta, collage 70 cm x 100 cm Es el reflejo en el espejo, es la reina, la madre de Las Meninas contemplando el paso del tiempo. Fernando Rubiales
  47. 47. Reyes de la Lastra Sevilla, España (1960) Mariana y Margarita. Lágrimas rojas (2013) Óleo sobre tabla 116 x 100 cm Las Meninas o La Familia, pintada por Velázquez, mi genial y universal paisano, es una obra maestra muy compleja bajo su aparente claridad. Así como la lucha por conseguir la dignidad de la mujer desde niña es a su vez un objetivo complejo y claro. Es por todo ello, que en mi obra, tanto la iconografía como el color tienen un significado bajo su sencilla representación. El color rojo significa: sangre, amor, pasión, poder, revolución, vitalidad, ambición, poder, disputa, rabia, energía, acción, atención en mayor grado..., y, unido con blanco su significado es inocencia y alegría juvenil. Todo esto, y más, lo siente una madre por su hija. La madre es la reina Mariana de Austria que luce en su pecho un medallón con un doble corazón, uno está roto y en el otro aparece su hija la Infanta Margarita. Sus destinos y sus vidas, de las que no eran dueñas, no fueron felices aun siendo unas “privilegiadas”. Las madres durante la infancia de nuestras hijas tenemos unos años dorados para educarlas en el respeto a los derechos humanos y la libertad, la búsqueda del pleno desarrollo de la personalidad. En el diario de nuestro entorno familiar podemos sembrar un buen germen que se extrapole a todo el mundo. Que así sea. Reyes de la Lastra
  48. 48. Iván Muñoz Madrid, España (1979) La mano de la Menina (2013) Lápices pastel sobre papel 70 cm. x 50 cm. Fui a ver el cuadro de Velázquez, Las Meninas , al Museo del Prado, y a la vuelta a mi estudio empecé a pintar lo que tenía en mi recuerdo… De mi mano salió una mano… Iván Muñoz Era la mano de la Menina Marcela de Ulloa, adornada como era propio en la época, con pulsera de lazo rojo barroco y anillo, al final de una manga abullonada, sujetando el peso de la estructura de su falda como si sujetara todo el peso de la estructura social del S.XVII. Margarita Asuar
  49. 49. Iván Muñoz Madrid, España1979 María Bárbola (2012) Grisalla a carbón y pastel sobre papel 70 cm. x 50 cm. Y de mi mano salió ella… Iván Muñoz Era María Bárbola, bella, digna, con esa mirada profunda, su cabello largo ondulado, su nariz prominente, sus labios finos y apretados. Seria, pero no distante, con su mano izquierda en el pecho a la altura de su corazón. Ella se había acercado al Mundo por una esquina de la obra maestra de Velázquez – “Teología de la pintura” como dijo el pintor italiano Luca Giordano al Rey Carlos II – y había salido para adueñarse del cuadro de Iván Muñoz, donde primero con carboncillo ocupó todo el espacio y luego con lápices pastel fue ganando los colores, hasta que su presencia se hizo imprescindible. Ella, aquejada de una enfermedad rara ha trascendido los tiempos y se presenta ahora con plena actualidad desde su hermosura intemporal en ese modo especial de la pintura que el “retratar” Margarita Asuar
  50. 50. Clelia Muchetti Brescia, Italia (1945) Maternidad Óleo sobre lienzo 190 cm x 115 cm Picasso decía: “¿Por qué pintar un cuerpo tal como es? ¡Para eso ya tenemos la fotografía! Clelia Muchetti dispone las formas y dibuja el color del alma de la Menina, en una lección de poder y vitalidad, con pinceladas libres, creando un fondo azul de tonalidades infinitas, con sus sombras grises y su luz blanca, y traza un círculo rosa enmarcado por el blanco de la inocencia y el violeta de la espiritualidad, concentrando toda la fuerza de sus pinceladas en el centro del círculo que representa a la mujer-menina en el centro del universo que la rodea como protagonista de su maternidad. Margarita Asuar
  51. 51. Amesa Guadix, España (1951) Meninas de tierra (número 1) Técnica mixta 110 cm x 160 cm “Sueña en tierra la mujer-niña en palacio......pequeña mujer de sangre y olvido. Dignifica su porte la menina de tierra. Raíces como vasos comunicantes interactúan en el color de su piel ... meninas del mediterráneo, meninas de África, de Asia , de América , de Oceanía, de Oriente..... Meninas enraizadas ....millones de Meninas traspasan horizontes buscando la luz… Hilos místicos que se unen y entrelazan con aromas de esperanza” Amesa Amesa pintó su Menina negra representando la unión universal de todas las mujeres del mundo que luchan contra la adversidad. Trazó con hilos su contorno uniendo con él sus destinos, y metió en los pliegues de su vestido los rostros de otras mujeres meninas de alma libre. Margarita Asuar
  52. 52. Carmen Gago Villamartín, España (1951) Geometría y color con Menina Mixta y collage 120 x 120 cm Considero que a lo largo de la Historia del Arte pocos cuadros han tenido la resonancia y universalización como la obra de Velázquez, Las Meninas. Los pintores del siglo XX de más renombre, no escaparon a su influencia y dejaron en sus obras testimonio al querer plasmar en sus lienzos la búsqueda del misterio y admiración encerrado en una obra tan singular. Goya, Picasso, Dalí, y contemporáneos como Valdés han hecho de este icono un referente para su obra. Multitudes de artistas en el mundo entero han querido dejar su huella con este personaje femenino, arquetipo de mujer, donde la sumisión y el protocolo definían una forma de ser y unos valores, ausente de cualquier iniciativa responsable. Pero la gran paradoja es ver como ese icono femenino lejos de permanecer oculto y silencioso, alcanza cotas de difusión y popularidad tan espectaculares que nos hace pensar en la fuerza oculta que encierran. ¿Que tienen Las Meninas para ser universales?. Para mí representa la fuerza de lo femenino, que aflora por sí solo, poniendo de manifiesto otra forma de ver y sentir, otra manera de concebir la vida y sus manifestaciones. Otros valores que subyacen en todos los seres humanos y que están presentes en todos los tiempos. De ahí su universalidad. En mi cuadro he querido poner de manifiesto que la belleza va unida a la simetría. Insinuando la Menina como rasgo diferencial, he querido experimentar con las tensiones del color plano y la forma y disposición lineal del color. A partir de campos de color independientes doy paso a una estructura abierta e integradora, que crea una forma específica, convirtiendo la forma en único conducto relacional. A través de una cualimetría de la forma plana que matemáticamente define que la suma de las partes es más que el todo, y donde pongo de manifiesto las relaciones entre línea, plano, espacio y color. Carmen Gago
  53. 53. Mar Llorente Sevilla, España (1955) Radiografía de una Infanta (2013) Pigmentos al barniz sobre madera 120 x 120 cm. Entre las muchas formas de contemplar un cuadro la más inmediata es la que busca el disfrute estético. Luego, para explicar la genial capacidad de engendrar belleza de los grandes pintores, entra en juego la mirada analítica, que disecciona aspectos técnicos, formales e incluso históricos, que sería como abrir los ojos a lo invisible, a los misterios que se encuentran detrás del cortinaje de lo evidente. Pero ante el prodigioso cuadro La familia de Felipe IV, ¿cómo no indagar más profundamente en las relaciones que vinculan a las figuras centrales, ambas mujeres, niña la una, casi niña la otra, que ocupan el único ámbito sobre el que Velázquez hace converger la luz? Desprendámonos del color y de las formas más evidentes, que ofrecen sólo una apariencia de servilismo cortesano. Entremos en las auténticas líneas de fuerza de ese momento de vida que el pintor resalta. Radiografiemos la escena. La menina María Agustina Sarmiento de Sotomayor, futura grande de España cuando case con el conde de Peñaranda, apenas tres años más tarde, ofrece un búcaro de arcilla perfumada de los destinados a refrescar el agua a la Infanta Margarita Teresa. Esta apenas cuenta cinco años, pero ya se sabe prometida a su tío materno Leopoldo I de Habsburgo, con quien casará a los quince y a quien dará cuatro hijos antes de morir a los veintidos. La radiografía nos permite comprobar que las figuras se acercan y se nivelan, que una profunda empatía las envuelve, que por encima del rígido protocolo de la Corte se trata de dos mujeres dispuestas a afrontar juntas su destino. Ese innato impulso de solidaridad que ha sido la clave de supervivencia en una sociedad construida sobre su dolor y su sufrimiento. Mar Llorente
  54. 54. Pilar Albajar - Antonio Altarriba Huesca, España (1948) - Zaragoza, España (1952) Revolución Fotomontage digital / 100 x 86 cm. El impacto plástico de Las Meninas es tan fuerte que nos hace olvidar otros aspectos del cuadro igualmente esenciales, en cualquier caso previos. La lección de perspectiva, el juego de espejos, la importancia del fuera de campo, la inclusión del propio autor, el tratamiento de las texturas, el “esfumato”, la silueta campaniforme de las mujeres han ejercido tal influencia en la historia de la pintura que ya no vemos el trasfondo político, la escenificación de una jerarquía de poderes que, en esta obra, más que en otras de Velázquez, salta a la vista. Velázquez fue pintor de la corte, estaba, más que al servicio del rey, al servicio del régimen monárquico. Sus retratos de reyes, príncipes, infantas, nobles o validos no suponen un simple, aunque estimulante, ejercicio artístico y mucho menos una aséptica exhibición técnica. Por medio de estas imágenes, trata de inmortalizar, al menos sacralizar, los poderes máximos del país, gobernantes –no lo olvidemos- por la incuestionable gracia de Dios. Y en Las Meninas, precisamente, Velázquez se representa en el ejercicio de su oficio. Porque no está pintando a la infanta y a sus criadas en una espontánea escena doméstica. Está pintando a los reyes, que posan a este lado del cuadro y cuyas figuras aparecen reflejadas en el espejo. Así pues, apenas más allá de una aparente naturalidad cotidiana, se halla la majestad, indesmayable, rígida en el trono, perpetuándose a sí misma como primera y fundamental misión. Desde ese punto de vista, la posibilidad de la República es una de las visiones legítimas —quizá la más necesaria— de Las Meninas. Sobre todo en estos tiempos de perversión democrática, realeza opaca, autoritarismo rampante y economía omnímoda. Hemos llegado a un punto en el que la ejecución ética se impone a cualquier ejecución estética. Por muy hermosa que esta sea. Pilar Albajar / Antonio Altarriba
  55. 55. Isidoro Reviriego Cabeza la Vaca, España (1975) Meninas (1997-2013) Óleo 41,5 x 33,5 cm. Menina de formas severas, negro, blanco, líneas carceleras, impresas en negro con pequeños atisbos de blanco, más cercanas a la lorquiana Bernarda Alba que a la velazquiana Margarita de Austria. Formas cubistas para expresar sentimientos atrapados, encorsetados en un miriñaque que culmina en una montera taurina, lo que le confiere un mayor dramatismo, de tragedia hispánica. Figura que contrasta con una flor en primer plano, de pinceladas densas, en rojo (pasión) y azul (vida). La menina representa el armazón que encadena el corazón escondido, representado por la flor, y que permanece escondido para la mayoría. Sin embargo, en el cuadro, a modo de sueño surrealista, se representa invertido, en primer plano y a la luz de tod@s como visión esperanzadora e integradora en un mundo verde y amarillo, que todo lo cubre, y todo lo resucita… Isidoro Reviriego
  56. 56. Santi Álvarez-Dardet Espejo Sevilla, España (1976) Menina Acrílico sobre lienzo. 100 x 60 cm. Un pavoroso incendio iluminó, tristemente, Madrid, era el año 1724, un día de Nochebuena, cuando se terminaba el año…Devastó el Alcázar árabe, situado en el actual Palacio de Oriente. Grandes tesoros de la cultura y el arte se perdieron para siempre entre las llamas, entre ellos más de 500 cuadros de importancia y bellezas capitales, afortunadamente, como un regalo divino, se salvaron fueron “Las Meninas”, del inmortal Diego Velázquez. Aún, a todos los que gozan de la oportuna sensibilidad que da el arte, se les estremece el alma cuando recuerdan que “La expulsión de los moriscos” de Velázquez fue destruida por las llamas o imaginan como “Las Meninas”, una vez desclavada de su marco y enrollada, fue tirada por una ventana estrellándose estrepitosamente contra el suelo de la calle. Rafael Aldehuela La Menina interpretada por Santi Álvarez-Dardet trae en su cara y en su cuerpo la delgadez de la muerte y en su cabello las llamas de la locura de aquel incendio…del dolor histrónico de cualquier tragedia y, sin embargo, refleja toda su belleza. A ella, musa de artistas, quiero quitarle el dolor de su rostro con esta breve poesía: Menina, ardiendo en tu cuadro, llena de pánico, que siempre haya manos que te salven y te pinten bella. Margarita Asuar
  57. 57. Francisco Parra Sevilla, España (1961) Menina silente Escultura, fundición y forja. Bronce y acero 60 x 25 x 25 cm. Menina en silencio, ¿qué piensa tu corazón? ¿qué siente tu mente? ¿Que reflexión encierra tu rostro? Atada tu voz sometida a un estricto protocolo social, sin derechos, en la cárcel de ti misma, solo por ser una mujer... suelta tu melena al viento y grita, por siempre, libertad. Margarita Asuar
  58. 58. Thor Magnusson Reikiavik, Islandia (1953) Espíritu de la Tierra 100 x 150 cm. Fotografía volcán con superposición de Arte Digital. Lámina impreso con tintas eco-solventes, montada sobre Dibond y terminada con Glosspix.com cristal líquido. Thor Magnusson cuenta con décadas de experiencia fotográfica. Una de sus primeras tareas como profesional fue la erupción volcánica del Heimaey en Islandia para el Sunday Times. Sus fotografías fueron las primeras disponibles distribuidas internacionalmente por todo el mundo a través de la cámara de prensa en Londres y junto a la calidad artística de éste trabajo le dieron reconocida fama y prestigio internacional. Completó su formación en el Medway College of Art and Design del Reino Unido y dedicó sus esfuerzos poniendo sus objetivos al servicio de la moda y la fotografía publicitaria. Recorrió gran parte del mundo y compartió sus esfuerzos entre su trabajo y la dedicación a los más necesitados. En el año 2000, fundó el Instituto de la Paz en Reykjavik, que ha recibido premios por sus labores humanitarias en zonas devastadas por la guerra en el mundo. Fue galardonado con la Cruz de Oro Santo de la Iglesia Ortodoxa Griega en la nominación de la UNESCO. Thor (en islandés Ástþór) es un activista muy conocido en Islandia. Como candidato en las elecciones presidenciales de Islandia. Candidato a Presidente para asumir un nuevo papel como un faro para la paz mundial. Sus fotografías han sido expuestas en muchas partes del mundo con especial relevancia en Reykjavik y en Londres. Su libro de fotografías, Islandia interior, goza de gran prestigio por sus impactantes instantáneas de la desconocida e ignota tierra que lo vio nacer. Thor retrata la cotidianidad de Las Meninas, como si fuera una familia más de aquella tierra de hielo y volcanes que es Islandia. Su trabajo para esta Expo es una Serie: artista inmortal y el Espíritu de la Tierra Rafael Aldehuela
  59. 59. Alicia Czerniak Bielsko-Biala, Polonia (1956) Menina Arte digital con pintura acrílica Impresas con tintas ecosolventes, montada sobre Dibond y terminada con Glosspix con cristal líquido 84x123cm Ganadora de varios certámenes internacionales de pintura, su obra es expuesta en diferentes museos del mundo tales como el Museo de la Ciudad de Méjico, el Museo Colón de Las Palmas de Gran Canaria, el Museo de Arte postmoderno del Sho en New York y el Museo NECCA en USA. Sus comienzos como retratista le valieron gran prestigio, sin embargo, ella pronto decidió cambiar el realismo de sus pinceles para convertirse en pintora de almas y de sentimientos. Su obra forma parte de las más importantes colecciones privadas de arte, basta citar, a modo de ejemplo, las colecciones de Donald Visconti, el principe Michael von Anhalt o el jeque Mohammed Ashmawi entre otras muchas. En lo concerniente a su obra, realizada expresamente para esta Exposición, la artista ha querido emular de nuevo al gran Velázquez, mediante una reciente incursión en el mundo de la fotografía, en la que al igual que hiciera el pintor años atrás, ella misma sale reflejada y forma parte de la obra. Rodean la creación las típicas líneas que Alicia maneja en los colores del alma que evocan la personalidad de la Infanta, a quien ella considera la Menina por excelencia.. Alicia trasmite un mundo de sensaciones plasmado en el segundo que congela la fotografía mientras el espejo, que ahora es la lente de su cámara, capta su retrato como una parte más del momento en un intento de volver a parar el tiempo. Rafael Aldehuela
  60. 60. Augusto Moreno Granada, España (1969) Atrapada en el tiempo Hierro, latón, bronce, Nylon y papel 100 x 80 x 10 cm. Augusto Moreno forma parte de la saga familiar que comenzara el orfebre y escultor granadino Miguel Moreno, ha sido su discípulo e hijo pero sobre todo y de manera muy especial, junto con sus hermanos, ha sabido continuar la tradición familiar demostrando un talento natural, no exento de ciertos riesgos, que hacen de él una figura única y muy particular del universo artístico mundial. Escultor afamado, su evolución constante en busca de espacios imposibles, le abre camino pintando sobre metal con ácido,así consigue, con pasmoso encanto pero con increíble técnica fieles reflejos del arte andalusí que no deja de admirar a todo observador que contempla su equilibrado trabajo. No hay duda que estamos ante un genio, uno de esos artistas que tardan en volver a repetirse. Expresamente para esta Exposición, el artista nos presenta su creación de una Menina coqueta y joven, una Infanta entre sueños de juventud que abarca espacios suspendidos de un cuadro inacabado pero que lo llena todo. Ella lo es todo flotando en espacios infinitos sobre el aroma de los efectos del azahar que baila en los aires de Sevilla, como enamorando… Rafael Aldehuela
  61. 61. Ana María D’Ambrossio Mar del Plata, Argentina (1955) Meninas (2012 y 2013) Escultura en cartón pintado a mano Quizás porque ella siempre quiso ser una menina o puede que sea porque en realidad lo es, ella comenzó su incursión en el mundo del arte fabricando delicadas y preciosas Meninas de cartón. Con una depuradísima técnica, haciendo hablar al cartón, un elemento que en sus manos cobra luz propia, esta artista afincada en Málaga, consigue realizar perfectas composiciones escultóricas que evocan nuestro pasado histórico y nuestra cotidianidad mas presente. Única en su género, ganadora de concursos y certámenes ha compuesto, especialmente para esta Exposición, las Meninas soñadas. Quizás envueltas en el mismo sueño que una vez saliera de uno de los más grandes de todos los tiempos, el sevillano Diego Velázquez autor de tan inmortal cuadro.. Anny quiere ser un Velázquez moderno, quiere que Las Meninas vivan siempre, a pesar del tiempo… Rafael Aldehuela
  62. 62. Colaboración Institucional Fundación Cajasol Parlamento de Andalucía
  63. 63. Sala de exposiciones Salón de Pasos Perdidos del Parlamento de Andalucía Colaboración Institucional Fundación Cajasol Parlamento de Andalucía Women Together Fotografía Curro Cassillas Textos De los artistas, de Joana Caparrós, de Margarita Asuar y de Rafael Aldehuela Copyright © Textos: sus autores © Obras de arte: los artistas y Women Together Comisaria de la exposición Margarita Asuar e-mail. Margarita.asuar@gmail.com Powerpoint Kel Hamma y Mª José Gomez e-mail. khe@gmx.es Catálogo digital de la Exposición en www.globalartreferences.org

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