APROXIMACIONES DE JOSEPH RATZINGER AL TEMA DE LA FE                EN EL MUNDO ACTUAL                        Cristian Cami...
Retorna también al final Ratzinger el tema central que nos ocupa. “Después de estabreve digresión, volvamos a nuestro prob...
que se puede definir en sus contenidos, a pesar de la importancia del elementoapofático”10. En la fe se encuentra implicad...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Aproximaciónes de joseph ratzinger al tema de la fe en el mundo actualizante

1.399 visualizaciones

Publicado el

ENSAYO REALIZADO BASADO EN EL LIBRO INTRODUCCION AL CRISTIANISMO...

Publicado en: Educación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
1.399
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
20
Acciones
Compartido
0
Descargas
29
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Aproximaciónes de joseph ratzinger al tema de la fe en el mundo actualizante

  1. 1. APROXIMACIONES DE JOSEPH RATZINGER AL TEMA DE LA FE EN EL MUNDO ACTUAL Cristian Camilo Cárdenas Aguirre *En el libro Introducción al cristianismo, Ratzinger aborda el problema de la fe en el mundode hoy, es decir, en el contexto polémico y escéptico de la época. Se trata de una feproblemática, de una fe en crisis. Retorna allí una famosa historia contada porKierkegaard, “En ella se cuenta que, en Dinamarca, un circo fue presa de las llamas.Entonces el dueño del circo mandó a pedir auxilio a una aldea vecina a un payaso que yaestaba disfrazado para actuar. El payaso corrió a la aldea y pidió a los vecinos que fueranlo más rápido posible a apagar el fuego del circo en llamas. Pero los vecinos creyeronque se trataba de un magnífico truco para que asistieran a la función: aplaudían y hastalloraban de la risa”1. No le creían. Esta es la situación del creyente y del teólogo en elmundo actual, concluía Ratzinger, la solución no consiste tan solo en que el payaso secambie de ropa y se vista de calle. Sino en aquel que quiera predicar la fe y al mismotiempo ser suficientemente crítico, dándose cuenta de lo vulnerable que es la propia fe, lacual al querer creer experimentarla en sí misma el inquietante poder de la incredulidad.Por eso, el que quiera hoy día dar honradamente razón de la fe cristiana ante sí y antelos demás, debe hacerse a la idea de que su situación no es distinta a la de los demás2, ala de aquellos que no creen.Por eso la situación del creyente sigue diciendo es, sobre todo, una actitud: “la palabra“creo” entraña una opción fundamental ante la realidad como tal; la fe es una decisión porla que se afirma que, en lo más íntimo de la existencia humana, hay un punto que nopuede ser sustentado ni sostenido por lo visible y comprensible; sino que va unido de talmodo con lo que no se ve, que esto le afecta y se le presenta como algo necesario parasu existencia”3. Y continuaba del siguiente modo: La fe siempre ha sido una decisión queafecta a la profundidad de la propia existencia, un cambio continuo del ser humano al quesolo se puede llegar por medio de una firme resolución”4. Pero la fe no será sin más unsalto en el vacío, sino que el creyente tendrá también una clara sensación llena deposibles riesgos de andar sobre seguro.Así, tras una amplia introducción sobre el origen de los distintos símbolos del credo,Ratzinger habla también sobre la necesidad de la conversión para alcanzar la fe. Estosignifica que el contexto de la fe es el acto de conversión, el cambio del modo de ser, quepasa de la adoración de lo visible y factible a la confianza en lo invisible. Formalmente, laexpresión yo creo se podría traducir por yo paso a, yo acepto… Con palabras deHeidegger, podemos afirmar que la fe es un viraje de toda la persona, que estructura todala existencia posterior.5, concluía de un modo netamente existencialista.* Seminarista. Estudiante de primero de Teología en el Seminario Misionero del Espíritu Santo enarticulación con la Universidad Católica de Oriente en la Ceja Antioquia. Estudiante deLicenciatura en filosofía y educación Religiosa por la Universidad Católica de Oriente de RionegroAntioquia.1 RATZINGER, Joseph. Introducción al cristianismo, Sígueme, Salamanca 1968. p.39.2 Ibíd., p.413 Ibíd., p.48-494 Ibíd., p.49.5 Ibíd., p.77; Este tema se va a desarrollar en Teorías de los principios Teológicos sobre lasrelaciones entre el bautismo y la confesión de la fe.
  2. 2. Retorna también al final Ratzinger el tema central que nos ocupa. “Después de estabreve digresión, volvamos a nuestro problema: ¿qué es la fe? Y nuestra respuesta es: lafe es la forma de situar todo hombre de modo firme ante la realidad (forma que no sereduce al saber y que tampoco el saber puede medir); es la orientación sin la que elhombre sería un apátrida, que precede a todo cálculo y acción humana, y sin la cual seríaimposible calcular y actuar. Creer cristianamente significa confiarse al sentido que mesostiene a mí y al mundo, considerado como fundamento firme sobre el que puedopermanecer sin miedo alguno. Dicho de un modo más tradicional, creer cristianamentesignifica comprender nuestra existencia como respuesta a la palabra, al Logos que todolo sostiene y lo soporta. Significa afirmar que el sentido que nosotros no podemosconstruir, que solo podemos recibir, se nos ha regalado; de manera que lo único quehemos de hacer es aceptarlo y fiamos de él. Según esto, la fe cristiana es optar a favorde que lo recibido precede al hacer”6. Creer es entender gracias a algo que hemosrecibido: acoger a Cristo, comprender todo con él y después permanecer en él7.La fe comportará de este modo una serie de riesgos, que tendrán como premio superar laduda por medio de la conversión. “No significa saber a medias, sino una decisiónexistencial. Es vivir referidos al futuro que Dios nos concede más allá todavía de lasfronteras de la muerte. En realidad, una vida en torno a la fe se parece más bien a unaascensión a la montaña que a un somnoliento estar sentado frente a las llamas. Peroquien se une a esta peregrinación sabe y experimenta cada vez más que la aventura a laque se nos invita vivir, vale la pena”8. Por lo tanto “La fe como se decía requiere unaconversión. Pero la conversión es un acto de obediencia a aquello que me precede y queno tiene origen en mí mismo. Y esta obediencia permanece, porque aquello que meprecede, una vez que lo he conocido, no se convierte en una parte de mi pensamiento;ocurre exactamente lo contrario: soy yo el que me convierto en él; esta permanecesiempre por encima de mí mismo. Además, para el cristiano, lo que le precede no es unalgo, una cosa, sino que es una persona; mejor todavía, un "Tú".Según Ratzinger, la fe es un don que hemos recibido de Dios, nunca algo fabricado oinventado; requerirá por tanto a la vez actividad y receptividad, un acoger y un realizar, undon y una tarea, en definitiva. El tono teológico y a la vez personalista de esta idearesulta evidente. Ratzinger saca a relucir aquí su interés por esta corriente que descubrióya desde sus primeros estudios, a la vez que asume el ambiente de la existenciafilosófica que adquirió un gran auge en Alemania de mediados del siglo XX, Así, porejemplo, observaba Ratzinger: “todavía no hemos hablado del rasgo más importante dela fe cristiana: su carácter personal. Su enunciado clave no es creo en algo, sino creo enti. Es encuentro con el hombre Jesús, y en ese encuentro se experimenta el sentido delmundo como persona. La fe es, pues, encontrar un tú que me sostiene y que lainteligencia le permita conocer y amar; de que se puede confiar a él con la mismaseguridad con que un niño ve resueltos todos sus problemas en el tú de la madre”9. La feserá de este modo una amistad, una confianza que engendra conocimiento.La fe es por tanto un acto eminentemente personal e interpersonal. “La fe en el únicoDios implica necesariamente el reconocimiento de la voluntad de Dios: la adoración deDios no es sin más una inmersión, sino que nos devuelve a nosotros mismos y nospropone la tarea de la vida cotidiana, requiere todas las energías de la inteligencia, delsentimiento y de la voluntad. La fe en Dios no puede renunciar a la verdad, a una verdad6 Ibíd., p. 66-67.7 Cf. A, Bellandi. Cómo sentir y comprender la fe cristiana. Pontificia Universidad Gregoriana,Roma, 1993.8 RATZINGER, Joseph. Fe y futuro. Sígueme, Salamanca. 1973. p.42.9 Óp. Cit. p.71.
  3. 3. que se puede definir en sus contenidos, a pesar de la importancia del elementoapofático”10. En la fe se encuentra implicada toda la persona. “La fe es una orientación dela totalidad de nuestra existencia: es una opción fundamental que se extiende a todos losámbitos de nuestra existencia y que, además, solo se alcanza si es portadora de todaslas fuerzas de esa existencia nuestra. La fe no es un acontecimiento meramenteintelectual, ni meramente voluntario, ni meramente emocional, sino todo ello a la vez: esun acto del yo en su totalidad, de la entera persona en su unidad abarcante. En estesentido, en la Biblia se le designa como un acto del corazón11De esta manera, la fe tiene una serie de manifestaciones eminentemente prácticas,también en el ethos de la persona, recuerda Ratzinger. Es teoría y praxis, conocimiento yacción. “Cristaliza aquí una profunda experiencia: el conocimiento y la confesión de Dioses un proceso activo-pasivo, no una construcción de la razón (sea teórica o práctica); esel acto de ser alcanzado e implicado, al que luego responden el pensamiento y la acción,pero al que también es posible negarse. Solo desde aquí –añade, se puede entender loque significa que Dios es persona y lo que quiere decir la palabra revelación”12. En esteconocimiento, el hombre no es el único elemento activo, sino que la iniciativa procede deDios, que nos ofrece su revelación y nos manifiesta su íntima verdad.¿Pueden pues los sentidos influir en el acto de fe? Para responder a la anterior pregunta,Ratzinger se remite a la predicación del Verbo encarnado. “Jesús enseñabafundamentalmente mediante parábolas y comparaciones al que el contenido de la fe solose muestra en parábolas a la que ilumina el núcleo de la realidad”13. Las parábolas noshablan de la necesidad de la experiencia inmediata para el creyente, pero también nosllevan más allá de ella.En conclusión, La fe crece en un determinado ámbito, que es lo que llamamos Iglesia.Para ilustrar todas estas ideas, valga por último una breve imagen que el prefecto tomadel evangelio, donde se resumen ese amor y ese conocimiento que nace del encuentrodel creyente con Cristo en su Iglesia. “A Dios no se le conoce simplemente con elentendimiento, sino al mismo tiempo con la voluntad y el corazón. Por eso elconocimiento de Dios, el conocimiento de Cristo, es un camino que reclama la totalidadde nuestro ser. Visión clara se tiene en el camino de Emaús cuando en ese mismocamino van llevando a una descripción madura del conocimiento que lleva a Dios14. La fellega a esos discípulos solo cuando se encuentran a Cristo en Emaús, como a nosotros lafe nos viene solo en la Iglesia.Bibliografía 1. A, Bellandi. Cómo sentir y comprender la fe cristiana. Pontificia Universidad Gregoriana, Roma, 1993. 2. RATZINGER, Joseph. Introducción al cristianismo, Sígueme, Salamanca 1968. 3. RATZINGER, Joseph. Fe y futuro. Sígueme, Salamanca. 1973. 4. RATZINGER, Joseph. La Iglesia, Israel y las demás religiones. San Pablo, Italia, 2000. 5. RATZINGER, Joseph. Teoría de los principios teológicos, Herder, España, 1975. 6. RATZINGER, Joseph. Convocados en el camino de la fe. Cristiandad, 2002.10 RATZINGER, Joseph. La Iglesia, Israel y las demás religiones. San Pablo, Italia, 2000. p.65.11 Cf. Romanos 10,9. Cf. RATZINGER, Joseph. Evangelio, catequesis, catecismo. Valencia, 1993.p.20-21.12 RATZINGER, Joseph. Teoría de los principios teológicos, Herder, España, 1975. p.79.13 Ibíd., p.41.14 RARZINGER, Joseph. Convocados en el camino de la fe. Cristiandad, 2002. p.301-302.

×