Capitulo viii

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Capitulo VIII
las musas de Darwin

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Capitulo viii

  1. 1. Charles oyó que alguien tocaba repetidamente la puerta. Con cuidado abrió la puesta de su habitación y bajó de puntillas los crujientes escalones de madera hasta la puesta de entrada. Al abrir, Charles se encontró con las rugosas facciones de Adam Sedgwick, quien con ojos semicerrados trataba de enfocar el objeto que tenía enfrente. “¡Ajá, engordo en el viaje, Darwin!. Apenas ayer me dieron la dirección de su hermano y decidí visitarlo; lo invito a desayunar en algún lugar, necesito hablar con usted. ¡Alístese y vámonos! ”
  2. 2. Al bajar los escalones hacia la calle. Charles finamente pudo expresar su sorpresa de volver a ver a quien lo había iniciado en la geología, y acerca de la cual tenía ya escritos carios trabajos sencillos que Henslow y el mismo Sedgwick se encargaron de presentar ante sociedades geológicas. Las horas pasaron volando, “En fin, Darwin, creo que lo más importante es que ahora usted conozca a Lyell, quien tiene un gran interés en verlo ”, le dijo Sedgwick. “A Lyell le atrajo mucho el material que Henslow y yo publicamos con sus notas y datos” . Charles estaba en estado embriagador de deleite. “¿Pero cómo podré verlo?, ni siquiera sé dónde vive ”, replicó nerviosamente. “De eso me ocupo yo, mi querido Darwin, de eso me ocupo yo ” Finalmente esa tarde llegó, Charles se rasuró, se vistió con un nuevo traje y se pudo una discreta corbata.
  3. 3. La mente de Charles estaba puesta en la impresión que él le causaría a quien fuera, a través de sus obras, su ídolo, durante los casi cinco años de travesía en el Beagle. Sentía un nudo en el estomago cuando dejó caer dos veces el pesado aldabón de bronce en la puerta; al abrirse está, se encontró con un sonriente Charles Lyell, “Mi querido Darwin, he estado esperando esta oportunidad; entre, por favor. Me hizo gracia saber, a través de Henslow, que usted empezó a interesarse en la historia natural por los insectos; a mi me pasó exactamente igual, sólo que a mí, en vez de mariposas y escarabajos, me fascinaban los insectos acuáticos, pero vamos al grano, Darwin, cuénteme cuálesson sus planes y en qué puedo ayudarlo”.
  4. 4. Charles inició la narración de sus experiencias: mencionó que tenia un libro de notas de geología de más de 900 páginas aparte de las notas geológicas, de su diario, así como los trabajos ya terminados o que estaba en proceso de escribir; habló también de sus planes para escribir un libro sobre la geología de Sudamérica… “Fantástico que piense usted en escribir todo es material; cuanta más literatura de buena calidad tengamos en nuestra ciencia, más fuerte y mejor conocida será la geología, pero cuénteme acerca de los arrecifes que visitó durante el viaje” Un tema que Charles no quería discutir frente a Lyell, era precisamente era el de los arrecifes coralinos. Sus ideas acerca del origen y evolución de los arrecifes eran contrarias a las que en esa época eran aceptadas por los geólogos y naturalistas
  5. 5. “¿Puedo hablarle con todo franqueza?. Le preguntó Charles tragando saliva. “Mis puntos de vista difieren de su teoría de que los atolones se originan necesariamente en el borde de los cráteres de volcanes; pero usted juzgará por lo que le diga si mis ideas tienen fallas ”. Lyell le dijo: “Adelante”. Charles empezó a contar cómo llegó a definir que los corales solamente se desarrollaban en aguas templadas y crecían mejor del lado del mar abierto donde había más nutrientes, y también que no podían crecer a una profundidad mayor de unos 40 metros. Le refirió como la teoría de los cráteres era inadecuada, ya que las profundidades a las que se detectaban los corales muertos y las extensiones que podían alcanzar eran demasiado grandes aun para los mayores cráteres. Explicó que su teoría proponía que no eran volcanes, sino montañas o cadenas montañosas que estuvieron sobre o al ras de la superficie marina y que eran la base para el desarrollo de los arrecifes. Charles sin aliento, finalizaba su relato.
  6. 6. De pronto Lyell se irguió y dio un sonoro grito: “¡Estoy maravillado y deleitado por lo que oído! ”. Lyell le tendió la mano a Charles “Su teoría sobre las islas de coral me ha aplastado. Quiero que la presente en la próxima sesión mensual de la sociedad geológica; usted tienen el verdadero conocimiento de cómo se desarrollan las islas coralinas”. La vida de Charles en Londres se vio enriquecida por la introducción que Lyell le proporciono en círculos de intelectuales y científicos, como el Club de Athenaeum.
  7. 7. La segunda edición del diario del viaje en el Beagle, aparecida en 1845, fue dedicada a Lyell en los siguientes términos: “A Charles Lyell, Esq; F.R.S; dedico esta segunda edición con el placer de agradecimiento, como un reconocimiento de que la parte más importante del mérito científico, ha sido derivada del estudiode los Principiosde geología”. Podemos decir que la teoría del uniformitarismo proveyó a Darwin de un escenario que permitía pensar que los procesos que afectan a los organismos vivos en el presente ocurrieron de manera similar en el pasado, y que su variación, la cual existía abundante prueba en las observaciones geológicas de Darwin, pudo ocasionar la migración, expansión o desapariciónde las especies. El pensamiento de Darwin se inicia con la observación de fenómenos geológicos, continua con la biogeografía, para desembocar, finalmente,en conceptos evolutivos.
  8. 8. UN LIBRO AL QUE LE FALTAN MUCHAS PÁGINAS En el origen, Darwin no elude el hecho de que existen ciertas objeciones para invalidar sus ideas sobre la evolución por medio de la selección natural. Una objeción es la que tiene que ver con la diferencia entre las especies y el hecho de que no exista el conocimiento de los innumerables eslabones que las unen a partir de sus ancestros comunes. Para Darwin, una prueba de solidez de su teoría de la evolución orgánica debería surgir de los depósitos de fósiles presentes en cada estrago geológico deberían proveer los elementos de lo que hoy podríamos pensar como revelación de un grupo de organismos
  9. 9. En relación con la naturaleza discontinua y sólo en parte reconstruida del registro fósil, Darwin menciona: La principal causa de que no existan los innumerables eslabones intermedios en la naturaleza dependen del proceso mismo por el que ocurre la selección natural, en el que las nuevas variedades toman el lugar de las formas de las que se originaron. Existen varias razones que explican las imperfecciones del registro fósil. La primera es “no todos los organismos tienen probabilidad de quedar incluidos en el registro geológico”. El proceso de fosilización requiere, que los organismos tengan estructuras duras; algunos ejemplos son los huesos de los vertebrados, las cubiertas duras de los insectos y los moluscos, los cascarones de los huevos de aves y reptiles, las partes leñosas de diferentes plantas.
  10. 10. El segundo factor “el proceso de fosilización”. Después de su muerte los organismos entran en un proceso de descomposición en el que carnívoros y organismos descomponedores cumplen su función. Como resultado de la descomposición, las partes remanentes del cadáver se dispersan. Para que un organismo se fosilice hace falta que sus restos no estén sujetos a este acelerado proceso de descomposición. Aún fosilizado, un organismo puede ser destruido por fuerzas de diversa índole. Un factor importante, que constituye una de las diferencias teorías entre las concepciones que Darwin y Wallace tuvieron sobre la selección natural y la evolución, es el efecto del componente biótico del ambiente. El factor más importante que regula la vida de las especies es para Darwin el efecto de los organismos que constituyen el medio biótico. Wallace, por el contrario, daba muy poca importancia a las relaciones entre los organismos y pensaba que era el medio físico el factor causante de la selección natural.
  11. 11. Otra objeción que encontraba Darwin, y que ciertamente le hubiera gustado resolver (pero que nunca logró), se refería a la edad de la Tierra. Usando datos acerca de las velocidades de sedimentación y el grosor de las rocas sedimentarias, así como la concentración salina del mar o de la pérdida de ese tiempo calcularon que la edad de la Tierra debía ser de unos 400 millones de años. Decía Darwin, el argumento de Lyell respecto a que el grosor y la extensión de las formaciones sedimentarias son una medida y un resultado de la degradación que la corteza terrestre ha sufrido en algún otro lugar. Sin embargo, esta nueva dimensión temporal resultaba inadecuada para que Darwin pudiera explicar el proceso de evolución sobre la tierra. Es claro que ni Darwin ni otros naturalistas hubieran podido concebir tal escenario geológico si no hubieran sido influidos por las ideas uniformitarias propuestas por Lyell.
  12. 12. Darwin reconoció la falta de secuencia en la cadena de sucesión de cada nueva especie o en la variación de una que disminuye en su tamaño o desaparece. Todos los organismos pueden clasificarse jerárquicamente como entidades pequeñas contenidas en otras cada vez más grandes. El primer sistema e clasificación de las especies fue propuesto por Carl von Linné. Lineo usó un sistema binomial, para reconocer cada especie animal y vegetal. El primero de esos nombres es el género, designación compartida por varias especies que pertenecen al mismo, y el segundo es el epíteto propio de cada especie. El sistema propuesto por Linneo fue pensado para aplicarse a unos pocos miles de plantas que eran todas las que se conocían en Europa en el sigloXVII. En el contexto del pensamiento evolutivo la ordenación jerárquica de los organismos sugieren que hay una genealogía entre los grupos.

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