El diario de nukdí

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Un diario desde la perspectiva de una esclava de campo llamada Nukdí la costa sur de África de la región de Namibia. Que muestre y represente ese trato cruel que sufrían las mujeres esclavas por sus amos desde su llegada a la costa en los barcos negreros y como tenía que sobrevivir diariamente ésta ante un lugar, un idioma, un ambiente que no era el suyo en los cañaverales.

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El diario de nukdí

  1. 1. Por :Keila Laureano Adorno
  2. 2. Se vive otro amanecer en esta Isla Caribeña; donde enlo único que se parece a mi lugar de origen es el calor quehay que aguantar algunos días. Un amo tirano que dispusode mí; como quien compra una fruta en cualquier mercadome adquirió de un barco que llego a la costa de esta isla. Noconozco el nombre de aquel que me trajo hacia acá; por lafuerza claro está. Tampoco hablo su idioma aunque lo heido conociendo, pero lo que nunca olvidare es aquel rostroinsensible ante el dolor de una vida que gritaba libertad, nilas manos dictadoras de aquellos que me apresaron. Sinembargo, lo que recordare para siempre serán aquellos ojosde amor mezclados con miedo con los que me miró miniño cuando aquellos; aquella gente de ropas extrañas mealejaban de él.
  3. 3. No pasa una noche, un día, un segundo en que no veadibujada en mis ojos aquella escena. La vida me castigo yno me enterado el porque, pero arrancarle de los brazos auna mujer el regalo que llevó dentro no puede ser el castigode ningún delito y mucho menos del color de piel, de lalengua que se habla, de la tribu que se nace, que no seescoge; se hereda.
  4. 4. Hoy desperté creyendo escuchar a los elefantes y pensépor un instante que estaba de nuevo en casa pero, no. Era elsonido de una campana que anunciaba a todos los que elsol nos devoraba la piel que era otro día de arduo trabajo enlos cañaverales que rasgan sin piedad las manos que losatienden y dejan como recompensa su bagazo.Son las 4:30 de la mañana apenas se ve el solcomenzando a salir y yo; yo extraño ver las siluetas de lasjirafas en el horizonte. Miro y en cambio veo una banda depastizales que se extienden sin límites. Y mi mente denuevo se transporta a los enormes valles de mi patria, peroun grito intolerante de aquel hombre cruel no me dejaculminar mi pensamiento amenazando con su látigo con laexcusa de acelerar la labor de día.
  5. 5. Ha pasado ya otro día en esta lejana tierra y no logroacostumbrarme. No encajo, soy diferente, esta gente escruel y dura. La comida no es la misma, su sabor no esigual, el aire no tiene el mismo peso, el sol no brilla de lamisma manera y las flores aunque bonitas tampoco tienenel mismo color, ¿Dónde estoy, dónde estoy?En este extraño lugar me han cambiado hasta elnombre, ahora me llaman por uno que no puedo inclusopronunciar, solo sé, que si no respondo alescucharlo, sentiré en mis lomos el dolor y las marcas de ladesobediencia que este cuerpo mío tiene que tolerar por serde un color parecido a la tierra, por una mentalidadpequeña de un hombre pálido que enaltece su linaje ymenosprecia a mi tribu. ¡Ay por este; mi color!, miherencia, mi marca y mi ingrato destino.
  6. 6. Recoger y labrar, sacar piedras, amontonar. Cortar lacaña, preparar el terreno, rasgarme las manos con lasdespiadadas hojas es el comienzo de mis labores diarias bajo unsol castigador que hace correr por mi rostro unas gotas amargasde sudor como esos inesperados aguaceros de esta parte delmundo que en ocasiones hacen perder la cosecha trabajada.Sí, sudor amargo y mezquino cuya recompensa solo la ve aquelcomerciante de humanos y dueño de este lugar pero que nuncaha sabido cómo se siente cuando resbala por tu frente y caeardiendo y quemando los ojos.Si se conformara con eso pero, no. No le basta, tiene queobligarme él o cualquiera de sus amigos y tomar posesión demi, a desquitarse en mi cuerpo la lujuria que los consume, ahacerme sentir más sucia que cuando he tenido que limpiar loscorrales de los animales donde el excremento y la basura sondueños y señores. ¿Qué religión profesan estos?; donde hablande hipócrita caridad, cuando ellos; de mejillas enrojecidas vancreando una raza prisionera de su despotismo.
  7. 7. Hoy me siento débil, siento como si mi cuerpo nopudiera soportar las obligaciones que me esperan en el día.Siento como si la noche hubiera hecho estragos sobremí, hoy he pensado como nunca en aquel niño que mearrebataron de los brazos para traerme hacia acá. Mi niñodonde estará, que habrán hecho con mi indefenso pequeño;después de colocarnos en aquel barco sin dignidadalguna, casi atrapados unos encima de otros para acomodarmás carga. A veces veo su imagen en el atardecer y me es tanreal que podría asegurar que he escuchado su llanto.¡Hombre blanco, apiádate de esta negra! y dale laoportunidad de un día volverse a sentirse taninmensa, como se sentía al pararse en la cima de losmajestuosos campos de su amada África, mira que la arenadel desierto me está llamando, y este corazón mío a gritos leresponde con un rescátame, con un libertad.
  8. 8. Creo que es época de lluvias y vientos porqueno aparado de llover en todo el día ha sidoprácticamente imposible salir al campo y arar latierra porque las corrientes de agua han arrastradotodo y los vientos parecen hablar cada vez queatraviesan las ventanas. Escuche a un blanco deciruna palabra que no conozco; huracán sea lo quesea que signifique algo pasa; porque esta pequeñachoza se quiere arrancar del suelo y las lluviaspenetran este inmundo techo. Hace mucho frío ylos señores de la casa no han salido ni otrosesclavos que los acompañan dentro para tansiquiera poner un pedazo de pan en mis manos.
  9. 9. El sonido de mi entrañas por el hambre se mezclacon las tablas azotando y con el sonido de la imparablelluvia, que extraña situación ayer era un día normal vi ael sol brillando y quemándonos la piel mientrasrecogía los machetes; hoy parece que fue ahogado portanta agua que cae del cielo. Al menos hoy todo parecetranquilo, y he podido conversar con uno semejante ami aspecto pero que viene de un lugar al que llamanCanarias o algo así, que al igual que yo fue arrastrado aesta costa y que guarda un sentido de rabia y rebeldíadentro de su pecho y que no deja de repetir que juraque volará lejos nuevamente.
  10. 10. Hoy, barcos como los que había visto llegaban a lascostas con mercancía humana y a precios de subasta, comosi anunciara al amo que la siembra y la cosecha estaríasegura un año más. Destruyendo familias y enriqueciendo aotras, creando hombres y mujeres unos inferiores y otrossuperiores; abriéndole paso a un mal abismal que creafronteras, generando prejuicios vetustos y añejos entre razay clase. ¡¿Quién borrara de mi esta maldita mancha?!; Estamarca que me pesa, ay de mi, de mi color, de mi estirpe.Hombre tirano, tengo dos ojos comotú, boca, pies, manos, que me hace inferior, dime quién tehizo superior. Ay león, esta fiera es más despiadada quetu, hay otro rey en esta selva de caña.
  11. 11. Hombres libres y esclavos, hombres blancos y hombresnegros, hombres ricos y hombres pobres, egoísmo ycrueldad. Mis manos ya ni sienten los desgarres de lashojas, ya mis pies caminan solos los campos, ya mi cuerpoconoce de memoria y por desgracia el cuerpo déspota delamo cobarde. Mientras, yo sigo soñando en las horas que helogrado dormir que esto nunca pasó, que fue un sueño quetengo a mi hijo en mis brazos, que sigo en mis costasafricanas. No quisiera despertar, quisiera perderme en esesueño y entregar allí los últimos soplos de mi corazón, queestas cadenas volaran y correr como las gacelas cuando seaproxima el león. Volar; si pudiera hacerlo, pero escucho denuevo esa campana ensordecedora anunciando que haytrabajo que hay que quemar más esta piel que me condena.
  12. 12. Un día más aquí las fuerzas ya ni me dan para sostenerel lápiz y el papel. Hoy la jornada fue dura es tiempo decosecha y se trabaja desde que sale el sol hasta que seoculta. Los recuerdos siguen en mi mente aun intactos, escomo observar retratos cada mañana. He visto morir amuchos de los que vinieron en el mismo barco por nosoportar más el látigo y otros han preferido morir queservir. Mi cuerpo se adaptó a este lugar pero mi corazón ymi alma se niegan rotundamente. Mi color, mi carta decondena y de muerte, mi yugo así como el de losbueyes, pero este aprisiona más.
  13. 13. Un día más, un día más. Esta negra esta cansa’ estanegra ya no aguata. ¡Hombre blanco ten piedad! Que se memuere el corazón, que se me destruye elalma, libertad, libertad te implora esta raza prisionera deun prejuicio que envenena las entrañas y que mata laconciencia. Pero, tengo la esperanza que aun guarda cabidaen mi corazón que una mañana de estas se haga tangible yreal mi ilusión de amanecer libre y volar, de caminar haciadonde quiera, de correr y no parar. Mira hombrepálido, que hablas de caridad y que profesas amor. Tengouna respuesta para todo tu mal trato. Escucha bien;hombre inhumano;¡Yo no nací con cadenas, porque no las necesito!
  14. 14. Amistad. Dir. Steven Spielberg. Acts. Morgan Freeman, AnthonyHopkins, Djimon Hounsou, and Matthew McConaughey. DreamworksVideo, 1999. DVD.“La esclavitud y la trata de negros”: Herencia Española. Disponible enhttp://herenciaespanola.blogspot.com/2008/02/la-esclavitud-y-la-trata-de-negros.html.“La ruta del esclavo en Hispanoamérica” . Disponible enhttp://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/rut-esc.htm.Medina, Fernado. Clase magistral. Historia social y cultural de los EE.UU.Universidad de Puerto Rico, Arecibo, P.R. 8 y 10 de abril 2013.

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