11

79 visualizaciones

Publicado el

0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
79
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
2
Acciones
Compartido
0
Descargas
1
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

11

  1. 1. Silvia Giménez Rodríguez - 38 - siguientes virus aislados en pacientes de SIDA en el Instituto Pasteur tenían otras características diferentes al LAV, por lo que se les denominó Virus Asociados a Inmunodeficiencia (IDAV) (Vilmer; Barre- Sinoussi; Rouzioux el al, 1984:753-757). En mayo de 1984, Gallo y su equipo, escépticos ante los avances del equipo francés, aíslan el mismo virus pero incluyéndolo en la familia de los HTLV, como HTLV-III (Gallo; Sarin; Gelmann el al, 1983:865-867). En 1984 Ají Levy y su equipo (Levy et. al., 1984; 225:840-842) aíslan el mismo virus descrito por Montagnier y Gallo con otra nomenclatura ARV (AIDS Related Virus), como responsable del Sida. (Carreras Panchón, 1998:12) La denominación conjunta HTLV III/ LAV se adoptó por la Organización Mundial de la Salud (OMS, ó World Human Organisation, WHO) en 1985, en la primera Conferencia Mundial de SIDA celebrada en Atlanta (WHO, 1985:667-672). Entre 1985 y 1986 investigadores como Essex, Russell, Gosvanni y Lange aíslan un nuevo virus como el desencadenante en pacientes infectados de África Occidental, bajo la nomenclatura: LAV/HTLV-III/ HIV:STLV-III. Finalmente en 1986 el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (CITV)11 unifica los anteriores en un único nombre VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). (Coffin; Haase; Levy, et. al. 1983:232:697) Tanto el equipo de investigadores francés como el americano se entablaron en un una pugna por la patente del descubrimiento y por la gloria profesional y económica del mismo. Aunque Montagnier (1986:37;46-64) fue el primero en aislar el virus definitivo, y por lo tanto el descubridor oficial, Gallo fue quien le había proporcionado los primeros reactivos frente al HTLV-I y II al equipo francés, por lo que consideraba que sin su aportación no hubiera sido posible el hallazgo y reclamaba la gloria. Ambos la reclamaban en solitario. Esta lucha llegó a tal extremo que fueron los jefes de estado de ambos países por aquella época, Ronald Reagan (EE.UU) y Jacques Chirac (Francia) los que firmaban un acuerdo en mayo de 1987 por el que se establecía un reparto de méritos y beneficios, en caso de hallazgo de una vacuna o algún medicamento que pudiese curar la enfermedad. Los franceses se vieron muy afectados económicamente, mientras una farmacéutica americana abonaba grandes cantidades por los derechos 11 El Comité Internacional sobre Taxonomía de Virus, indica que un retrovirus se designe por un nombre que esté compuesto por la especie de la que ha sido aislado, seguido de la patología más importante que produzca y de la palabra virus. (Human Immunodeficiency Virus) Esta denominación se ha de completar entre paréntesis por la abreviatura de la ciudad donde fue aislado para su caracterización geográfica y un número de serie del aislado correspondiente. Para la designación de la nomenclatura oficial, el CITV designó un subcomité especial que integró no sólo a los miembros del Grupo de Estudio del Retrovirus del CITV (Coffin, Teich, Toyoshima, Varmus, Gallo y Essex), también fueron convocados siete miembros más (Haase, Levy, Montagnier, Oroszlan, Temin, Vogt y Weiss). Gallo y Essex no conformes se retiraron del grupo, por considerar que la nueva designación iba a crear más confusión (Nágera et. al. 1987:6)
  2. 2. Silvia Giménez Rodríguez - 39 - de los medios de diagnóstico. Como los franceses habían invertido grandes cantidades de dinero en la reclamación jurídica de los que consideraban sus derechos de patente, los investigadores de Montagnier fueron los más perjudicados. Con el tiempo las cosas cambiaron y Gallo, en 1991 reconoció el papel determinante de los investigadores del Instituto Pasteur de Paris, modificándose la situación forzada de 1987. (Carreras Panchón, 1998:14) Siguieron más descubrimientos, Robert Gallo y sus colegas Mikulas Popovic y Sussane Gartner, demostraron que el VIH no sólo podía infectar células T CD4 (T4), sino también a otros linfocitos llamados macrófagos12 y se encontró el virus en tejidos del cerebro. Lo que apuntaba a que el macrófago capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, podía llevar el virus hasta el cerebro, explicando así la patología asociada con el sistema nervioso central, observada en muchos enfermos de SIDA. El mecanismo utilizado por el virus para infectar las células T4 y macrófagos fue clarificado por Robin A. Weiss de los laboratorios Chester Beatty y Klatzmann y el grupo Pasteur de manera independiente, cuando demostraron que el VIH entra en las células diana13 interaccionando con la molécula CD414 que es un receptor importante en la función inmunológica de los linfocitos T4, siendo un marcador para estas células. Los primeros trabajos de los equipos británicos y franceses demostraron que el VIH se unía a las CD4 antes de infectar las células. Sólo las células que tenían este marcador podían ser infectadas (Gallo; Montagnier, 1988:11) El origen Africano del HTLV (García Panchón, 1998:14-20), desde donde se había expandido a Japón y Caribe como consecuencia del comercio oriental y el mercado de esclavos mantenido por Portugal, perfilaba un origen similar para el VIH. Ello fue consecuencia del descubrimiento en 1982 por parte de Isao Miyoshi de la Universidad de Kochi de un retrovirus que producía en los monos una leucemia de las células T, su nombre era STLV (Simian T-Cell Leukemia Virus) con una conexión importante con el HTLV. Las investigaciones se encaminaron a identificar entre los primates un cuadro similar al SIDA, y así se dio con el SIV, que produce una afección similar al SIDA, llamada SIDAS o SIDA de los simios. Se ha comprobado la semejanza que existe entre proteínas del SIV y el HIV. El SIV 12 MACROFAGO: Fagocito. Leucocito o glóbulo blanco de gran tamaño, derivado del monolito, que tiene como función fagocitar o ingerir células degeneradas, tejido sanguíneo y antígenos. 13 CELULA DIANA: célula que es eliminada por los linfocitos T citotóxicos mediante anticuerpo y complemento o mediante citocinas. 14 CD4: Proteína que se encuentra en la superficie de algunas células, particularmente en las cooperadoras (helper) o linfocitos T4, en macrófagos y células dendríticas; esta proteína atrae al VIH debido a su afinidad con las protuberancias que este tiene en su cubierta exterior.
  3. 3. Silvia Giménez Rodríguez - 40 - contaminaba a una gran parte de la población del mono verde africano (Cercopithecus aethiops), sin embargo, este mono ya infectado no desarrollaba en estado salvaje un cuadro de inmunodepresión, tal y como manifestaban sus congéneres procedentes de Asia. Según los virólogos, los monos verdes habrían desarrollado en su evolución unas defensas inmunitarias que les protegen de los efectos nocivos del SIV. Los monos asiáticos se habrían contagiado de forma accidental, posiblemente, como consecuencia de su cautiverio en centros con fines experimentales. Al estar fuera de su hábitat, carecerían de las defensas necesarias para neutralizar el virus y desarrollarían la enfermedad. En 1985 se descubrió un nuevo virus entre las prostitutas africanas llamado VIH-2 con gran semejanza al SIV, los efectos de este nuevo virus resultan ser mucho menos graves que los producidos por el VIH-1, con lo que parece que con el paso del tiempo algunas poblaciones han ido desarrollando defensas específicas, como les ocurría a los monos verdes africanos con el SIV. (Gallo, 1987b;31-41) En opinión de Robert Gallo los primeros contagios a humanos de VIH pudieron ser unos veinticinco años antes. La hipótesis de Essex (Essex; Kanki, 1988:52-70) que Gallo acepta, desarrolla la idea de que hace más de veinte años en algún momento el hombre se contaminó de SIV y este virus sufrió una serie de mutaciones hasta que se convirtió en VIH-2. Su transmisión hubiera podido ser en África, específicamente en Zaire afectando al hombre en la década de los cincuenta y pasaría posteriormente a Haití, motivado por las excelentes relaciones entre ambos países en los años sesenta. Es posible que de los monos hubiera pasado al hombre adaptándose a él con cuadros asintomáticos transmisibles entre los indígenas, por contagio heterosexual. Los homosexuales americanos lo difundirían en sus comunidades, pasando después a otros denominados grupos de riesgo: bisexuales y drogadictos. También se ha pensado que el Vudú pudo tener protagonismo en la extensión de la infección, puesto que en sus sesiones intercambian sangre, personas y animales. En definitiva, múltiples conjeturas sin demostrar, en las que se basa el inicio de la epidemiología. El origen cronológico del SIDA (Carreras Panchón, 1998:17-18), se presenta como un enigma, al llegar a la conclusión de que en fechas anteriores a 1981, se habría encontrado el virus en algunos pacientes. Las investigaciones en este sentido se han basado en el rastreo de la literatura científica y análisis serológicos realizados a posteriori de sueros congelados. Se han consultado los repertorios bibliográficos más contundentes como el Index Medicus o Experta Medica, pero con las limitaciones que estas fuentes tienen como consecuencia de la falta de un tratamiento informático adecuado de estos datos. Se basaban únicamente en los términos en los que habían sido titulados los artículos para poderse
  4. 4. Silvia Giménez Rodríguez - 41 - recuperar. Además, quedaba desechada por falta de acceso a los investigadores, toda la literatura científica no recogida en estos repertorios y las innumerables historias clínicas que no salieron de los archivos hospitalarios. Siguiendo este rastreo, se han encontrado varios casos posteriores a 1952, en los que la infección por sarcoma de Kaposi junto con el predominio de la población masculina era considerada un indicio conjetural suficiente, lo que científicamente no establece un diagnóstico de certeza. Es fundamental para éste, que exista la posibilidad de realizar análisis serológicos en muestras de sueros con garantías de fiabilidad. De esta manera, tendríamos un ejemplo en el caso de Robert R., un joven de 15 años y raza negra fallecido en mayo de 1969. Este fue ingresado en un hospital de Saint Louis (Missouri) aquejado de un cuadro clínico con infección por Chlamidia trachomatis y sarcoma de Kaposi. En la autopsia se observaron lesiones en los márgenes del ano, lo que indicaba una intensa actividad homosexual. Como el caso era extraño, se congeló sangre y linfa del paciente y en 1987 tras la aplicación de reactivos sobre estas muestras se encontraron anticuerpos del VIH. No es el único caso, también se encontraron anticuerpos del virus en sueros de toxicómanos congelados, recogidos entre 1971 y 1972 y analizados con ELISA15 y Western Blot16 en varios estados de Norteamérica. También en Europa se han encontrado en la década de los sesenta, pacientes cuya clínica es similar a la de los enfermos de SIDA y pacientes de patología imprecisa en quienes las pruebas serológicas mencionadas identificaron VIH positivo. En 1976 se conoce el caso de una familia noruega, tres de cuyos miembros fallecieron este mismo año y además se produjo un contagio vertical y horizontal (Carreras Panchón, 1998:19) Por otro lado, ante la evidencia de casi 5.000 casos de personas que presentaban SIDA sin haber adquirido la infección por VIH, presentados por el Dr. Duesberg en la Conferencia Internacional de SIDA en Ámsterdam en 1992, el CDC en este mismo año creó una nueva enfermedad denominada Linfocitopenia Idiopática de los T CD4 (Weiss et. al., 1992:608-609; Faucci, 1993:429-431). Una enfermedad con la misma evolución del SIDA, los mismos síntomas y las mismas enfermedades concomitantes pero en ausencia de VIH. Mientras la comunidad científica internacional entregaba todas sus energías a la investigación de este retrovirus, designado como causante de la enfermedad del SIDA, será precisamente su descubridor Luc Montagnier quien en 1990 introduce una teoría en la Conferencia Internacional de San Francisco, que 15 Véase más adelante en el apartado de pruebas diagnósticas su definición y utilidad. 16 Idem. Anterior Inicio Siguiente

×