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  1. 1. Silvia Giménez Rodríguez - 46 - b. Células T CD8+ citotóxicas (CTL). Se ha demostrado in vitro la presencia de estas células como destructoras de células infectadas por VIH. Se pueden encontrar en pacientes asintomáticos en número importante, y van disminuyendo en función y número a medida que progresa la infección. El número de T CD8+ en un organismo infectado no se corresponde con la actividad anti-vírica CTL. La pérdida de actividad de estas células podría deberse a la presencia de factores bloqueantes de su actividad o por la existencia de variantes del VIH que escaparían a su respuesta. Además las células CD8+ pueden suprimir la replicación del VIH en los linfocitos CD4+ infectados sin afectar a la integridad de la célula. Esta actividad anti-vírica no citotóxica se debe a un factor soluble sin identificar. Durante el período asintomático las T CD4+ están protegidas por las T CD8+ funcionalmente activas. c. Células naturales citotóxicas (NK). Estas células reconocen el anticuerpo unido a las proteínas de la cubierta del virus en la superficie de la célula infectada a través de su receptor Fc y la destruyen mediante citotoxicidad tipo ADCC. Se han descrito en sangre infectada la presencia de células NK (CD16+) portadoras de anticuerpos anti-gp120. A medida que avanza la enfermedad no varían los niveles de anti-gp120, pero sí se produce una reducción del número de células NK activas funcionalmente. 2.1.1.3. Ciclo de infección del VIH Una vez dentro del organismo humano, el VIH ataca un subgrupo de células del sistema inmune que poseen una molécula llamada CD4. El virus se une a dos tipos de células con esta molécula: los linfocitos T CD4+ (también llamados T4) y en menor medida a los macrófagos. Ambas tipologías desempeñan funciones decisivas para el funcionamiento normal del sistema inmunológico: los macrófagos destruyen cualquier elemento extraño a la vez que estimulan al sistema inmunitario para que reconozca en próximas ocasiones tales elementos; los linfocitos T CD4+ organizan la respuesta inmunitaria global al emitir sustancias que estimulan a otras células del sistema para su actuación.
  2. 2. Silvia Giménez Rodríguez - 47 - Cuando el organismo es infectado, las respuestas innatas funcionan de manera espontánea, mientras que las específicas necesitan del siguiente proceso: en primer lugar el sistema inmunológico debe saber que hay una infección, de lo que se encargan las células presentadoras del antígeno21 que como los macrófagos y las dendríticas,22 fagocitan23 el virus y lo presentan en la membrana a los linfocitos T CD4+. Estos se activan y producen una serie de factores que a su vez activan a los linfocitos B para producir anticuerpos y a los linfocitos T CD8+ para que identifiquen y destruyan las células infectadas. Una vez que se produce la infección, la diseminación viral es inmediata, detectándose en unas 72 horas un gran número de linfocitos infectados en todos los ganglios linfáticos del organismo en niveles similares a los observados en la fase crónica. Un apequeña proporción de linfocitos infectados, replican activamente el virus y son los responsables de la producción de viriones infectados. La replicación se produce cuando el virus penetra en la célula y la envoltura viral se fusiona al receptor celular CD4 de la membrana celular, a través de la proteína viral gp120 y de la gp41. Hoy se conoce un nuevo receptor identificado en el Instituto Pasteur de Paris, el CD26 que se expresa fundamentalmente en la membrana de de los linfocitos T CD4+ activados. (Fernández-Cruz, 1998:14) El RNA viral entra en la célula asociado a las proteínas del core y la polimerasa, éste mediante la enzima transcriptasa inversa se copia en DNA y posteriormente se duplica en DNA de doble cadena. Estas copias de DNA migran al núcleo donde se integran en el DNA de un cromosoma de la célula huésped. A la molécula DNA transcrita a partir de RNA vírico e integrada en los cromosomas de la célula se le denomina provirus. Este tiene genes que determinan los componentes de la partícula vírica que deben expresarse para que el virus se replique. La integración del provirus es fundamental para que las células infectadas produzcan viriones. En las células T en reposo, la infección VIH tras la integración de provirus queda abortada, permaneciendo el provirus en los cromosomas de las células de forma latente, mientras en las células T activadas el virus puede llevar a cabo su integración y replicación en 24 horas. La segunda mitad del ciclo de replicación se produce de manera esporádica tras la activación del provirus siguiendo un proceso secuencial. La célula activada sintetiza un RNA mensajero (mRNA) a partir 21 ANTÍGENO: sustancia que puede provocar una respuesta inmune y que reacciona específicamente con los anticuerpos correspondientes o con los receptores de la célula T. 22 CELULAS DENDRÍTICAS: célula que se encuentra en la piel y en los órganos linfoides, caracterizada por sus grandes tentáculos como ramas, llamadas céntricas. Son presentadoras de antígeno. 23 FAGOCITAR: acción efectuada por el fagocito que es un macrófago, célula del sistema inmune que engulle y destruye a las sustancias extrañas.
  3. 3. Silvia Giménez Rodríguez - 48 - del DNA integrado en función de los genes reguladores, se producen proteínas virales desde este mRNA y su ensamblaje con las proteínas estructurales, forman el nucleoide que se desplaza a la membrana celular. Posteriormente, se produce la incorporación del RNA viral a las nuevas partículas core, y se expresarán en la superficie celular las proteínas de la envoltura viral. Finalmente, se produce la salida del virión infeccioso que abandona la célula por un proceso de gemación, pudiendo infectar otras células. Se calcula que en un sujeto infectado se producen diariamente entre mil y diez mil millones de partículas virales y millones de T CD4 son destruidos, con lo que se constata la agresividad del virus. Además de esta producción dinámica de virus, existe un compartimento mayoritario en el que el virus permanece en estado de latencia absoluta. Ello representa un obstáculo importante para la erradicación final del VIH, al no ser todavía estas células reconocidas como infectadas por el sistema inmunológico. (Fernández-Cruz, 1998: 13-21) (Weber, Weiss, 1988:120-127) Figura 1: Imagen de una partícula viral, con su envoltura y las proteínas de superficie que le sirven para anclarse a la membrana de la célula humana. célula CICLO DE INFECCIÓN DEL VIH Fuente: El Mundo Salud Gráfico: Xoaquín G.V Supervisión científica: Dra. Raquel Barba y Dr. Javier Marco 1
  4. 4. Silvia Giménez Rodríguez - 49 - Figura 2: Composición de una partícula viral del VIH, donde se muestran las distintas partes y proteínas importantes para el ciclo vital del virus Figura 3: Partícula viral aproximándose a la superficie de un linfocito T, que es la célula diana que resulta invadida por el VIH. 3 2 Composición de la célula Anterior Inicio Siguiente

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