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  1. 1. Silvia Giménez Rodríguez - 26 - investigaciones extraordinarias. De esta manera la ciencia produce teorías nuevas que responden a esta crisis, conformando un paradigma alternativo que intenta solucionar los problemas por resolver. Todo ello provocará una serie de cambios en algunas de las generalizaciones teóricas hasta el momento vigentes. Este nuevo paradigma dejará problemas sin resolver, con lo que estará expuesto de nuevo a cambios si fuera necesario. Para Kuhn una revolución científica es el episodio en el que una comunidad científica abandona la manera tradicional de ver el mundo y de hacer ciencia, a favor de un nuevo paradigma que implica un cambio radical de conceptos, procedimientos e instrumentos. Kuhn considera que las conversiones son lentas, requieren incluso de toda una generación para llevar a cabo el cambio y desbancar a aquellos que no claudican en las resistencias. Sin embargo, considera que a lo largo de su existencia todas las comunidades científicas se han convertido alguna vez en un nuevo paradigma. (Lamo de Espinosa et. al., 1994: 494-498) 1.3. El Programa Fuerte en la Sociología del Conocimento (PF) El Programa Fuerte es la materialización de los enfoques de la Escuela de Edimburgo que pretendía contextualizar el proceso de generación, validación y difusión del conocimiento científico, allá por los años setenta. Este programa retira el estatuto especial de la ciencia como conocimiento asocial, y pretende explicar los motivos por los que determinados actores aceptan un conjunto de creencias, así como cuáles son los factores estructurales y particulares que incidieron en que tomaran esta decisión. Para ello es indiferente la posición del analista al respecto. Bloor, uno de los fundadores del Programa Fuerte, identifica este planteamiento en cuatro principios metodológicos que lo delimitan: causalidad, imparcialidad, simetría y reflexividad, para ser completados con la teoría de los intereses. 1.3.1. Principios metodológicos del PF 1.- Tiene que ser causal, es decir, ocuparse de las condiciones que dan lugar al nacimiento de las creencias o estados de conocimiento. Naturalmente además de las causas sociales, también existirán otros tipos de causas que cooperarán en la formación de creencias.
  2. 2. Silvia Giménez Rodríguez - 27 - Bernard (1965), expuso: “Si un fenómeno se presentara en una experiencia con una apariencia tan contradictoria, que no se ligara de una manera necesaria a condiciones de existencia determinadas, la razón debería rechazar el hecho como un hecho científico […], porque admitir un hecho sin causa, es decir, indeterminable en sus condiciones de existencia, no es ni más ni menos que la negación de la ciencia” . 2.-Tiene que ser imparcial en lo que respecta a la verdad o la falsedad, la racionalidad o la irracionalidad, el éxito o el fracaso. Los dos miembros de estas dicotomías requerirán una explicación. La imparcialidad es un requisito metodológico que depende de la capacidad del analista para comprender sin suscribirlos, los componentes de la cultura que observa. De esta manera no evaluará la ciencia que analiza. 3.- Tiene que ser simétrica en su estilo de explicación. Los mismos tipos de causas deben explicar las creencias verdaderas y falsas. Para Barnes y Bloor el principio de simetría en el que se sustenta el programa fuerte es el siguiente: “Según nuestro postulado de equivalencia, todas las creencias están en un plano de igualdad en lo que se refiere a las causas de su credibilidad. Eso no significa que todas las creencias sean igualmente verdaderas o igualmente falsas, sino que, independientemente de su veracidad o falsedad, se debe considerar su credibilidad como igualmente problemática. La postura que vamos a defender es que, sin excepción, la incidencia de todas las creencias reclama una investigación empírica y que hay que dar cuenta de ellas hallando las causas específicas, locales, de dicha credibilidad. Esto significa que, independientemente de si el sociólogo evalúa una creencia como verdadera o racional, o como falsa e irracional, debe indagar más en las causas de su credibilidad. (…) Se puede y se debe responder a todas estas preguntas sin tener en cuenta el estatuto de la creencia tal y como el sociólogo la juzga y la evalúa en función de sus propias normas”. (Barnes y Bloor, 1981: 23) 4.- Tiene que ser reflexiva. En principio, sus patrones de explicación se deberían aplicar del mismo modo a la sociología misma (Bloor,1991). La principal crítica al PF es que sus estudios no demuestran esta reflexividad que promulgan. Lo que demanda el PF es que sus estudios muestren tanto para los actores que estudian (reflexividad radical) como para ellos mismos como analistas (reflexividad referencial), los
  3. 3. Silvia Giménez Rodríguez - 28 - significados se generan como parte del marco dentro del cual ocurre la acción. (Lamo de Espinosa et. al., 1994:234) 1.3.2. Teoría de los Intereses del Programa Fuerte (PF) La ciencia es una práctica que pretende conseguir unas metas. Cuando los científicos, como los demás actores sociales pretenden decidir como extender o difundir la aplicación de un concepto o una práctica, se guían por un juicio de valor, que no procede directamente de los hechos. Así, será la conveniencia de mantener o variar la tradición para los fines del caso concreto, la que mueva la decisión. Posteriormente la comunidad científica someterá a juicio colectivo si aprueba o no la decisión. Es en este momento donde un cúmulo de intereses pueden entrar en juego como criterios de selección y evaluación. Los intereses sociales son causa necesaria, aunque no suficiente, de la producción del conocimiento público, sancionado como acertado o no. La teoría precedente considera que los únicos intereses que mueven el ámbito científico son los relativos a la búsqueda de la verdad, sin embargo, el PF cree excesivamente idealista esta descripción. Barnes considera que “el conocimiento no es el resultado de un conocimiento aleatorio acerca de la realidad, sino el correlato del desarrollo histórico de procedimientos, competencias y técnicas relevantes, en diversos grados, para los fines y objetivos de culturas y subculturas” (Barnes,1977:6) 1.4. El programa empírico del relativismo (EPOR) Entre las nuevas corrientes de investigación en sociología del conocimiento que se abren paso tras el Programa Fuerte de los años setenta y cuyos rasgos generales, siguiendo a Lamo de Espinosa (1994:540 y ss.) pueden ser caracterizados como naturalización, relativismo, constructivismo, causación social e instrumentalidad, se encuentra el llamado programa empírico del relativismo (EPOR), un enfoque orientado al estudio de las controversias científicas. Según esta corriente, los hechos fundamentales de la actividad científica no se producen en el espacio restringido y sagrado de los laboratorios sino más bien hay que rastrearlos en la forma que adoptan los debates y controversias científicas, y de modo particular en la forma en que tales debates son zanjados y se dan por concluidos. Todo lo cual supone, trascender
  4. 4. Silvia Giménez Rodríguez - 29 - los límites de la academia para conectar las polémicas científicas con el contexto social, político y económico en el que éstas se desarrollan. El carácter relativista de este enfoque, del que H. M. Collins (1985) resulta ser su mejor exponente, alude al hecho de que, según esta perspectiva, no existe una realidad universal y autoevidente a la que sea posible apelar para mostrar la incontestabilidad de los datos, por lo que se puede asumir que la lógica racional y la evidencia empírica juegan un papel relativamente reducido en la elaboración, consolidación y transmisión del conocimiento que llamamos científico. De ahí su interés por estudiar los aspectos formales de la experimentación y los mecanismos que tienden a utilizarse para dar por concluidas las controversias científicas. De hecho, según los autores que adoptan la estrategia EPOR son los factores sociales, y no los aspectos técnicos que intervienen en el proceso de generación del conocimiento científico, los que permiten su validación última. En relación a los postulados centrales del Programa Fuerte, el enfoque relativista acepta el principio de imparcialidad y la propuesta de la simetría mientras que se manifiesta contrario a los principios de la causalidad y de la reflexividad, lo que facilita la generación de un programa metodológico que favorece la investigación empírica y evita las llamadas explicaciones TRASP (Truth, Rationality, Success, and Progress). Para Collins, los cambios en la ciencia siguen tres etapas, en primer lugar, la que se sigue de la indeterminación empírica puesto que los propios datos admiten diversas interpretaciones; en segundo lugar, y puesto que los debates podrían ser interminables, ha de admitirse la necesidad de que éstos deben tener un final, lo que implica saber exactamente qué tipo de mecanismos se han de utilizar para que una de las posibles explicaciones alternativas se erija finalmente como la versión hegemónica y mayoritariamente admitida; por último, una vez que el debate se ha cerrado en el ámbito académico, sus conclusiones han de conectarse y verse traducidas en el seno de las instituciones y estructuras políticas y sociales más amplias. A título de ejemplo, Collins ha aplicado este esquema en tres etapas a casos como el de la construcción de un láser, o a la detección de ondas procedentes de la radiación gravitacional. Siguiendo ideas desarrolladas por Wittgenstein, Winch y Alfred Schutz, Collins pone de relieve la dificultad, por no decir la imposibilidad de encontrar reglas que permitan “asegurar de una forma universal aproblemática el desarrollo de una tarea específica y la obtención de una solución coincidente en distintos contextos locales” (Lamo de Espinosa el al., 1994:550) La pretensión de replicabilidad como criterio para afirmar la validez de los resultados empíricos se erige así en el artefacto epistemológico que permite Anterior Inicio Siguiente

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