Ciclo A

Y se llevó a casa a su mujer
Estamos en el
domingo anterior a la
Navidad. Hoy se nos
propone una inmediata
preparación, pero no
precisamente para una
n...
Dios quiere salvar al
mundo y nos va a dar
una señal de salvación
y de victoria. Y lo hace
por medio de María, Y lo
hace p...
Así son las señales que nos
da Dios. No son
apabullantes sino
sugestivas, no son
grandiosas sino vivas, no
son terribles s...
Hoy tenemos otro
protagonista. Junto a la
virgen madre está un
hombre bueno, el hombre
fiel, quien pasa una “noche
oscura”...
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su
madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos,
resul...
El evangelio comienza diciendo que María estaba
desposada con José, pero “antes de vivir Juntos…”
Sabemos que en aquella c...
Después de
meses
vendría la
ceremonia
definitiva,
por la cual el
hombre se
llevaba a su
mujer a casa.

En esos meses estuv...
El problema comenzó
cuando regresó María de su
visita a Isabel. Habían
pasado por lo menos más
de tres meses y alguien
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María y José
tuvieron que
sufrir mucho.
Debían pasar ese
tremendo
desierto que se
llama “el silencio
de Dios”. A
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Igualmente sería
para María quien,
además de ver sufrir
a José y pensar que
no le debe descubrir
el misterio, podría
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Alguno cree
solucionar todo
aquel dolor
preguntándose:
¿Y porqué no se
hablaron entre
sí aclarando lo
que pasaba?

San Jos...
María se pone en las manos de Dios.
Ella, que estaba
predestinada para
unirse a Cristo Jesús
en la redención, ya
comenzaba...
Tanto llena
tu amor que
hasta el
dolor te lo
ciega.
Automático
Tienes dolor en
la carne, tal
cualquier mujer
que espera
y el dolor que
trae la duda de
José, aunque no
quiera.
¿Y qué piensan tus parientes de aquella
niña de antaño que prometió vivir virgen a
lo largo de sus años?
¡Cómo me mira la
gente! ¡Qué nueve
meses más largos!
¡Cuántas miradas
hirientes! ¡Cuán
pesado es mi
cansancio!
¡Cómo me mira la
gente! ¡Qué
nueve meses
más largos!
¡Cuántas miradas
hirientes! ¡Cuán
pesado es mi
cansancio!
Sólo sosiega
mi vida las
palabras de
Gabriel:
No temas,
mujer
sencilla,
tienes la
gracia de Él.
Serena has
de soportar
pues quien
de ti va a
nacer,
al mundo
traerá la paz,
tú has de ser
quien se la
dé'.
¿Y qué piensan tus parientes de aquella
niña de antaño que prometió vivir virgen a
lo largo de sus años?
¡Cómo me mira la
gente! ¡Qué
nueve meses
más largos!
¡Cuántas miradas
hirientes! ¡Cuán
pesado es mi
cansancio!
¡Cómo me mira
la gente! ¡Qué
nueve meses
más largos!
¡Cuántas
miradas
hirientes! ¡Cuán
pesado es mi
cansancio!
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En la vida a veces Dios nos hace sentir su silencio. Ante
el mal y la injusticia quisiéramos que Dios diera una
respuesta;...
Dios calla por un tiempo
para nuestro bien, aunque
no lo veamos. Hoy el
evangelio se fija
especialmente en san José.
Con s...
San José tiene una postura
digna, respetuosa y
acogedora. Es de corazón
generoso, que no busca el
bien suyo sino el de los...
Dios calla, pero termina
hablando con bondad.
Un ángel le habla
cuando José está en un
“sueño”. Esto es una
fórmula israel...
El encuentro
de José con
María tuvo
que ser
mucho más
feliz que los
anteriores
encuentros.

José debía acoger definitivame...
El encargo de que san José sea el padre legal
está en aquellas palabras: “Tu le pondrás por
nombre Jesús”. El padre es qui...
Después en el evangelio hay una parte no muy fácil de
entender que es: “Todo esto sucedió para que se
cumpliese lo que hab...
De esta profecía nos habla hoy la 1ª lectura. Es del
profeta Isaías (el 1º) por el año 715 a.C. Eran tiempos
difíciles par...
En aquellos días, el Señor habló a Acaz:
"Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo
hondo del abismo o en lo alto del cielo....
Había una
coalición de
tropas, entre
los que
estaban los
asirios, que
venían en
contra de
Jerusalén.

El rey Acaz, que era...
Le dice que no puede
dejar conquistar a
Jerusalén, porque
siguen en pie las
promesas de Dios para
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Más tarde, por los
años ochenta o
cien antes de
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Alejandría
tradujeron la Biblia
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Entonces san Mateo
aprovecha esta
traducción en griego para
expresar que esa profecía
se aplicaba a la Virgen
que iba a te...
Enmanuel no es solamente un nombre, sino una realidad
admirable. El hijo de la Virgen es Dios con nosotros. Por
la Encarna...
De ese Hijo de Dios, “nacido, según la carne, de la estirpe
de David”, les hablaba san Pablo a los romanos y nos
habla hoy...
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol,
escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este
Evangelio, prometi...
Aquí se reafirma que Jesús es el Hijo venido del cielo,
pero al mismo tiempo es de la tierra, siguiendo la
descendencia de...
Se reafirma la virginidad
de María, no porque
signifique un desprecio
o condena del amor
humano del matrimonio
y de la sex...
Dios, con todo su amor,
escoge aquella joven,
María, porque se ha
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ni reservas a la venida
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Madre
nuestra, que
en medio de
la noche
diste al
mundo la luz
del Redentor,
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Danos
hoy otra
vez al
Esperado,
Danos
hoy otra
vez al
Esperado,
que andamos como ovejas
sin pastor.
Aquel a quien adoran
el sol y las estrellas,
el que
viste las
flores y
amansa el
fiero mar,
el Dios que a todos ama con
toda su grandeza
al seno
de una
Virgen
bajó para
habitar.
diste al
mundo la
luz del
Redentor
Danos
hoy otra
vez al
Esperado,
Danos hoy otra vez al Esperado, que
andamos como ovejas sin pastor.

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  1. 1. Ciclo A Y se llevó a casa a su mujer
  2. 2. Estamos en el domingo anterior a la Navidad. Hoy se nos propone una inmediata preparación, pero no precisamente para una navidad bullanguera o externa, sino para que Cristo nazca en nuestro corazón de una manera más positiva. Para ello se nos propone todos los años la figura de la Madre María.
  3. 3. Dios quiere salvar al mundo y nos va a dar una señal de salvación y de victoria. Y lo hace por medio de María, Y lo hace por una señal sencilla y viva: María que es madre y virgen. Es una señal antigua, aunque oscura, pero esclarecida por el evangelista san Mateo, que es el de este ciclo A.
  4. 4. Así son las señales que nos da Dios. No son apabullantes sino sugestivas, no son grandiosas sino vivas, no son terribles sino estimulantes: Una joven virgen que va a dar a luz un hijo. Ello será motivo de una gran alegría por su unión con Dios; pero también será motivo de un gran dolor, una especie de noche de dolor con una entrega total en las manos de Dios.
  5. 5. Hoy tenemos otro protagonista. Junto a la virgen madre está un hombre bueno, el hombre fiel, quien pasa una “noche oscura”, pero amanece con la sonrisa más plena, puesto en los brazos de Dios. El es san José. Así nos dice el evangelio de este día: Mt 1, 18-24
  6. 6. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros". Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
  7. 7. El evangelio comienza diciendo que María estaba desposada con José, pero “antes de vivir Juntos…” Sabemos que en aquella cultura había dos ceremonias del matrimonio distanciadas por varios meses. Primero se celebraba el compromiso, por el cual ya se consideraban como verdaderos esposos, pero todavía no podían vivir juntos. Por eso en la Anunciación se dice que María “estaba desposada con José”.
  8. 8. Después de meses vendría la ceremonia definitiva, por la cual el hombre se llevaba a su mujer a casa. En esos meses estuvo la visita de María a su prima Isabel y el nacimiento de Juan, el precursor.
  9. 9. El problema comenzó cuando regresó María de su visita a Isabel. Habían pasado por lo menos más de tres meses y alguien comenzó a ver que María iba a ser madre. Es posible que José se enterase por alguna vecina o por habladurías del pueblo. Alguno quizá hasta le felicitó. Estaba medio consentido; pero si se supiese que José no había sido el autor, aquello se debía tener como un adulterio.
  10. 10. María y José tuvieron que sufrir mucho. Debían pasar ese tremendo desierto que se llama “el silencio de Dios”. A veces el alma no ve, mira por todos lados y parece como que todo se hunde. Así sería sobre todo para san José.
  11. 11. Igualmente sería para María quien, además de ver sufrir a José y pensar que no le debe descubrir el misterio, podría añadirse el hecho de que quizá sus familiares más cercanos pudieran saber sobre su voto de virginidad, por aquello que le dijo al ángel que “no conocía a varón”.
  12. 12. Alguno cree solucionar todo aquel dolor preguntándose: ¿Y porqué no se hablaron entre sí aclarando lo que pasaba? San José es natural que no sacaría el tema por respeto, por delicadeza. ¿Y María cómo se lo iba a decir? Es normal que ella pensase que difícilmente la pudiera creer. Además de que sería peor, pues pudiera parecer que sería una manera de querer encubrir una falta cometida.
  13. 13. María se pone en las manos de Dios. Ella, que estaba predestinada para unirse a Cristo Jesús en la redención, ya comenzaba a unirse a ese Redentor que tenía pequeñito en su seno y que ya tenía deseos de redención. Sin embargo ¡Qué largos la parecerían a María aquellos meses hasta poder ver el cielo, que era aquel hijo que llevaba en sus entrañas!
  14. 14. Tanto llena tu amor que hasta el dolor te lo ciega. Automático
  15. 15. Tienes dolor en la carne, tal cualquier mujer que espera y el dolor que trae la duda de José, aunque no quiera.
  16. 16. ¿Y qué piensan tus parientes de aquella niña de antaño que prometió vivir virgen a lo largo de sus años?
  17. 17. ¡Cómo me mira la gente! ¡Qué nueve meses más largos! ¡Cuántas miradas hirientes! ¡Cuán pesado es mi cansancio!
  18. 18. ¡Cómo me mira la gente! ¡Qué nueve meses más largos! ¡Cuántas miradas hirientes! ¡Cuán pesado es mi cansancio!
  19. 19. Sólo sosiega mi vida las palabras de Gabriel: No temas, mujer sencilla, tienes la gracia de Él.
  20. 20. Serena has de soportar pues quien de ti va a nacer, al mundo traerá la paz, tú has de ser quien se la dé'.
  21. 21. ¿Y qué piensan tus parientes de aquella niña de antaño que prometió vivir virgen a lo largo de sus años?
  22. 22. ¡Cómo me mira la gente! ¡Qué nueve meses más largos! ¡Cuántas miradas hirientes! ¡Cuán pesado es mi cansancio!
  23. 23. ¡Cómo me mira la gente! ¡Qué nueve meses más largos! ¡Cuántas miradas hirientes! ¡Cuán pesado es mi cansancio! Hacer CLICK
  24. 24. En la vida a veces Dios nos hace sentir su silencio. Ante el mal y la injusticia quisiéramos que Dios diera una respuesta; pero muchas veces Dios calla. En este vida imperfecta y en camino nos es necesario saber hablar y quizá gritar al Dios bueno, Padre lleno de amor. Ese grito nos salvará y pondremos nuestro granito de redención para otros.
  25. 25. Dios calla por un tiempo para nuestro bien, aunque no lo veamos. Hoy el evangelio se fija especialmente en san José. Con su actitud también está preparando la venida del Salvador. Es una actitud que es ejemplo para nosotros. Es un hombre “justo”; pero no con una justicia retributiva o algo parecido, sino con una “justicia” al estilo de Jesús: de bondad y santidad. Por eso es el hombre “bueno”.
  26. 26. San José tiene una postura digna, respetuosa y acogedora. Es de corazón generoso, que no busca el bien suyo sino el de los demás. No entiende el misterio, pero prefiere retirarse silenciosamente. Podría haberlo discutido, criticado o acusado; pero prefiere guardar silencio y, si alguno tiene culpa, que se la echen a él.
  27. 27. Dios calla, pero termina hablando con bondad. Un ángel le habla cuando José está en un “sueño”. Esto es una fórmula israelita para decir que tiene una experiencia espiritual. José se da cuenta que el mensaje viene de Dios y su espíritu se alegra y conforta superando al sufrimiento pasado.
  28. 28. El encuentro de José con María tuvo que ser mucho más feliz que los anteriores encuentros. José debía acoger definitivamente a María como esposa y debía dar la paternidad legal al hijo de María, garantizando de este modo el estatuto histórico de que ese niño sea descendiente legítimo del rey David.
  29. 29. El encargo de que san José sea el padre legal está en aquellas palabras: “Tu le pondrás por nombre Jesús”. El padre es quien debía poner nombre al hijo. Por eso san José, ante la ley y ante la sociedad, es el padre con todos los compromisos de verdadero padre aquí en la tierra.
  30. 30. Después en el evangelio hay una parte no muy fácil de entender que es: “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dioscon-nosotros"”. Y alguno dirá: si un profeta dice que la Virgen dará a luz a un hijo, pues está muy clarito. – Pues no está tan clarito.
  31. 31. De esta profecía nos habla hoy la 1ª lectura. Es del profeta Isaías (el 1º) por el año 715 a.C. Eran tiempos difíciles para Israel, pues las tropas asirias amenazaban a la ciudad de Jerusalén. Dice así en Is 7, 19-14:
  32. 32. En aquellos días, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dioscon-nosotros"."
  33. 33. Había una coalición de tropas, entre los que estaban los asirios, que venían en contra de Jerusalén. El rey Acaz, que era el rey de Judá, estaba indeciso sobre lo que debía hacer. Antes había sido ayudado por el rey de Asiria para poder ser rey de Judá. Por eso no desea ir contra los invasores. Pero el profeta Isaías denuncia su actitud cobarde y le invita a la valentía y la resistencia.
  34. 34. Le dice que no puede dejar conquistar a Jerusalén, porque siguen en pie las promesas de Dios para la casa de David. Y le da una señal. Pero resulta que en el original hebreo dice: “Mira que la muchacha está encinta y va a dar a luz un hijo”. La muchacha o joven señora era la reina, que iba a tener un hijo que sería un gran rey y muy religioso: Ezequías. Por lo tanto seguía en pie la promesa a la casa de David.
  35. 35. Más tarde, por los años ochenta o cien antes de Cristo, unos sabios hebreos en Alejandría tradujeron la Biblia del hebreo al griego. Y, al traducir lo de la muchacha, pusieron: la virgen o una virgen, pues resulta que no había artículos. Hay una ley o norma sobre la inspiración bíblica: que Dios no sólo inspira el primer original, sino las copias de copias de copias, que durante siglos cambiaban un poquito, como en este caso. Esto hasta que con los apóstoles se terminó la época de la Inspiración.
  36. 36. Entonces san Mateo aprovecha esta traducción en griego para expresar que esa profecía se aplicaba a la Virgen que iba a tener aquel Niño divino. De esta manera continúa y sublimada la profecía a la casa de David. Por su parte Dios ratifica estas palabras de san Mateo como mensaje inspirado para nosotros, porque ese niño sí va a ser verdaderamente Enmanuel, Dios con nosotros.
  37. 37. Enmanuel no es solamente un nombre, sino una realidad admirable. El hijo de la Virgen es Dios con nosotros. Por la Encarnación Dios ha visitado a su pueblo. Pero no sólo ha visitado, sino que se ha quedado con su pueblo. Y no sólo se ha quedado. sino que se ha hecho uno de su pueblo.
  38. 38. De ese Hijo de Dios, “nacido, según la carne, de la estirpe de David”, les hablaba san Pablo a los romanos y nos habla hoy a nosotros. Jesucristo es la salvación para todos, para judíos y paganos. Debemos responder a esta fe. Así nos lo dice hoy san Pablo en la 2ª lectura, que es el comienzo de la carta a los romanos.
  39. 39. Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
  40. 40. Aquí se reafirma que Jesús es el Hijo venido del cielo, pero al mismo tiempo es de la tierra, siguiendo la descendencia de David. Jesús, por ser Dios, nace de una Virgen, ratificándose claramente en el evangelio esta virginidad.
  41. 41. Se reafirma la virginidad de María, no porque signifique un desprecio o condena del amor humano del matrimonio y de la sexualidad. Sería una contradicción, ya que es una creación de Dios, sino que se afirma la virginidad de María sobre todo porque indica la sorprendente iniciativa de Dios para entroncarse en la carne de la humanidad.
  42. 42. Dios, con todo su amor, escoge aquella joven, María, porque se ha abierto sin condiciones ni reservas a la venida del Señor, a quien con todo su amor esperaba. Hoy la pedimos que nos dé también al esperado, porque muchas veces andamos como ovejas sin pastor.
  43. 43. Madre nuestra, que en medio de la noche diste al mundo la luz del Redentor, Automático
  44. 44. Danos hoy otra vez al Esperado,
  45. 45. Danos hoy otra vez al Esperado,
  46. 46. que andamos como ovejas sin pastor.
  47. 47. Aquel a quien adoran el sol y las estrellas,
  48. 48. el que viste las flores y amansa el fiero mar,
  49. 49. el Dios que a todos ama con toda su grandeza
  50. 50. al seno de una Virgen bajó para habitar.
  51. 51. diste al mundo la luz del Redentor
  52. 52. Danos hoy otra vez al Esperado,
  53. 53. Danos hoy otra vez al Esperado, que andamos como ovejas sin pastor. AMÉN

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