título de la actividad                                                 Portalápices: MARÍA AMA DE CASA,                   ...
MARÍA AMA DE CASA, MAMÁ DE CASA (lectura)     Santa María, Ama de casa, Mamá de casa. La primera por las mañanas, la últim...
Con la temporada de la vendimia se han acabado las vacaciones. María ya le tiene preparado el equipo alNiño: un saquito de...
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  1. 1. título de la actividad Portalápices: MARÍA AMA DE CASA, MARÍA MAMÁ DE CASAPresentación - Justificación - ObjetivoActividad manual de pintar, recortar y montar un bote portalápices de cartulina.Actividad amena que aprovechamos para reflexionar y fijar conocimientos.Objetivo: Presentar la figura de María, y también la de Jesús, como personas de una familia normal con sus trabajos y quehaceres, con su realidad terrena.Mensaje a transmitirSe trata de presentar la realidad terrena de Jesús y de María, unas personas normales de aquella época,familiares, humanas, y también solidarias y generosas; una madre que quiere y cuida al Niño como a un hijo,una madre que a veces se quedaría pensativa con algunas cosas del Niño (como muchas madres) y a las queluego “le daba vueltas en su corazón”. “Jesús iba creciendo en edad, sabiduría y gracia a los ojos de Dios y delos hombres”, como crecen los niños.Modo de hacerlo- Entregar a los alumnos fotocopias en cartulina del dibujo de un bote portalápices desplegado. Los pequeñosdibujos de cada cara del bote recuerdan las vidrieras de las iglesias. Recordad con los alumnos cómo lasvidrieras están hechas de trozos de vidrio de color uniforme. Que lo pinten como colores de vidriera.Seguramente, para este caso la mejor herramienta de pintar son los rotuladores (color uniforme e intenso)- Antes de colorearlo, hay que comprender el contenido de las escenas.Recorred en voz alta con ellos las supuestas escenas de la vida familiar de María y de Jesús de las caras delbote portalápices.Haced la lectura de “María Ama de casa, Mamá de casa”. Proponemos hacer fotocopias para cada uno delos componentes del grupo o clase (que se recogen, y valen para varias clases), y hacer lectura pública. Losmismos papeles les sirven después de inspiración al tiempo de hacer los alumnos sus propias redacciones.- Colorear las escena al estilo mandala:con música de fondo, en silencio y concentrados cada uno/a en lo suyo, pensando en la escena, empezandopor donde quieran...- Plegar, pegar y montar el portalápices.Para plegar la cartulina, ayuda el marcar previamente el surco de plegado con la parte posterior de unas tijeras,con un abrecartas, etc. y una regla.- Trabajo de cuaderno: narrar, con redacción propia, un día ordinario en la vida de María o de Jesús.SugerenciaCon una ampliación del dibujo en tamaño A3, se puede hacer un pequeño contenedor para recoger en el mesde mayo las papeletas de los ‘obsequios’ o ‘peticiones’ de los niños a la Virgen, donde se mantiene estacostumbre.
  2. 2. MARÍA AMA DE CASA, MAMÁ DE CASA (lectura) Santa María, Ama de casa, Mamá de casa. La primera por las mañanas, la última por las noches,llenando con sus manos todas esas infinitas cosas grandes y pequeñas de las que depende la felicidad y elbienestar de un hogar.Entramos en la casa de María Tiene muy bien puesta su casa María; con mucho acierto y mucho gusto. La tenía tan bien puesta que Dios, cuando vino del cielo, eligió su casa entre todas las casas, para habitaren ella, y en ella se quedó por treinta años. Nos fijamos en el fuego de la casa de María. Ese fuego que ella enciende con virutas del taller ypequeños troncos y luego mantiene a lo largo del día. Sabe muy bien que ese fuego del hogar lo necesitantodos los días Jesús y José... y sabe que ella es la Madre y la Esposa, la que tendrá que cuidar de que aquellacasa no sea una casa fría sino un hogar cálido donde dé gusto estar. Y, cerca de la cocina, vemos la mesa de la casa, una mesa que fabricó José pero que ella ha puesto a su gusto donde se hace la vida. Allí pone María la comida, allí deja las labores, allí pone flores, allí el niño hace los deberes, allí todos ponen cariño y amor. Una mesa donde siempre hay puesto para el pobre, para el peregrino que pasa y puede llamar a lapuerta. Hay siempre un lado abierto en la mesa de María. En los otros tres están: Jesús en medio de los dos;José frente a María; y ella del lado de la cocina, para mejor servir...Las manos de María María tiene unas manos muy bellas. No tan bellas como algunas otras manos femeninas que no manejantrapos y estropajos, que no tienen que lavar toda la ropa frotando... Las manos de María no se dedican muchoa arreglarse a sí mismas. Tienen que arreglar muchas otras cosas... Pero aunque no son tan bonitas, sí son mucho más bellas. Muchas imágenes de la Virgen, para darnos la impresión del espíritu de oración de María, nos larepresentan con los ojos en el cielo y con las manos juntas. No es justo. María no estuvo siempre con las manos juntas y quietas. María tenía que trabajar y que mover sus manos. A riesgo de estropearse un poco las manos, María fregaba las cazuelas, y frotaba y frotaba hasta dejar laropa resplandeciente porque entonces no había lavadoras Nos equivocaríamos si nos imagináramos las manos de María sin una rojez, sin una arruga, con losperfiles de las uñas exquisitamente cuidados. Las manos de María no podían ser tan «bonitas». Sin embargo, eran mucho más bellas que todo eso. Las manos de María son bellas lavando la cara y peinando al Niño y poniéndole más guapo que laspropias rosas, los sábados al salir para la sinagoga. También las manos de María son bellas remendando aquel siete grande que se hizo José con un clavosaliente en su túnica de trabajo; un siete tan grande que por él cabía la cabeza del Niño. Después, frotando conagua y ceniza los lamparones de la túnica de los sábados de José, para que pueda ir muy elegante a echar supartida de bolos con los amigos. Las manos de María son bellas jugando a las tabas con el Niño y, casi casi, haciendo trampas para quegane Dios. Otras veces, jugando a “¿quién soy?”, tapando desde atrás los ojos del Niño y riéndose con él,porque es que siempre acierta quién le tapa los ojos. El otro día, las manos de María han hecho un pelotón con trapos y cuerdas; pelotón con que el Niñoempieza a meter goles en las puertas de casa. Y al Niño le gusta mucho más el pelotón de trapo que le han hecho las manos de María, que los balonesde reglamento que después de veinte siglos se venderán en todas las tiendas de la Cristiandad. María, con sus manos de Reina que suben hasta acariciar el rostro de Dios, y bajan hasta arreglar y limpiar todas las pobres miserias de los hombres. María la de las manos embellecidas por todos los trabajos; las manos que el Eterno Padre estimó más bellas para cuidar de su hijo Unigénito Jesucristo.El Niño de María ya trae deberes de la escuela
  3. 3. Con la temporada de la vendimia se han acabado las vacaciones. María ya le tiene preparado el equipo alNiño: un saquito de mano, hecho de pana, para guardar la pizarra, los pizarrines y un bocadillo de queso paraque lo tome a media mañana, porque el Niño está creciendo. El maestro, Rabí Isacar Ben Eliezer, sabe mucho y es buen maestro, pero es un pesado como todos losmaestros que son buenos y saben mucho, porque a todos les da por encargar deberes para hacer en casadespués de la escuela. En cuanto llega a casa y deja el saquito con la pizarra y las migas del bocadillo, el Niño le dice a suMadre que va a hacer los deberes. María deja la labor de punto -una túnica de abrigo para José (punto de garbanzo)- y se sienta con el Niñoa la mesa, para ver cómo los hace y para tomarle las lecciones. Primero tiene que hacer unos problemas de aritmética. María lee los problemas y comienza apreguntárselos al Niño: -Si tú tienes cinco panes y das medio pan a cada hombre, ¿a cuántos hombres habrás dado pan? -A cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. -¡Pero hijo! -Y además sobrarán doce cestos. ¡¡Pataplúm!! Un estruendo ha venido del taller de José desde donde estaba escuchando lo que María yJesús hablaban en la mesa. A José en ese momento se la ha caído un tablón y le ha dado en la espinilla. -¡Doce cestos!, ha gritado José para desahogarse María no ha dicho nada. Otra vez se ha quedado mirando al Niño, y... otra cosa que Ella se ha guardadopara meditarla luego en su corazón. A pesar de todo, María ha visto que el Niño ha escrito en la pizarra, después del problema: «A diezhombres». Por lo visto, Rabí Isacar Ben Eliezer no estaba tan acostumbrado como María a «observar y guardartodas estas cosas en su corazón». María lee el segundo problema: Si un hombre tiene cien denarios y regala cincuenta denarios a una pobre viuda, treinta denarios a unciego y veinte denarios a un peregrino, ¿cuántos denarios le quedan? El Niño está escribiendo un cero en la pizarra que tiene que llevar a Rabí Jsacar Ben Eliezer, pero luegolevanta sus ojos a María y José, que se acerca cojeando (por lo de la espinilla), y dice: —Le quedará en este mundo una felicidad mayor que la que le pueden dar diez mil denarios; y después le quedará la vida eterna. Otra cosa que guarda María para meditarla en su corazón, y otra cosa que esta vez no se le cae a Joséde las manos, porque esta vez tuvo muy buen cuidado de no tener nada en ellas. María se ha ido a preparar la cena, y el Niño se ha quedado escribiendo en la pizarra.María acompaña al niño al tiempo de acostarse Después de cenar, Jesús, María y José han rezado la oración de la noche y han dicho el salmo deagradecimiento al Altísimo. -Buenas noches, mamá; hasta mañana.Así dice el Niño cuando María le pone en la cama y le da un beso y le tapa hasta el morrete y él empieza adormir. Y María todavía trajina un rato terminando de recoger, y apaga la lumbre, y pone el seguro de la puerta ydeja preparada la ropa del día siguiente. Danos un beso también a nosotros, María, antes de irnos. Se respira paz y bienestar en esta casa. Haz que nuestra noche sea una buena noche. Pon tu mano sobre nuestras frentes, como lo hacías sobre la del Niño, sobre nuestros dolores y sobre nuestras preocupaciones. Buenas noches, María. Vela también sobre los que no van a dormir esta noche: los que acaban de entrar al trabajo para los turnos de noche; los marinos y policías que están de guardia, los camioneros y los conductores de trenes, los periodistas, las enfermeras... ...y, sobre todo, los enfermos, María. Los enfermos que esta noche no podrán dormir. Quédate cerca de ellos, Madre. Y enséñanos a poner bien nuestra casa, María. Como Tú la tenías..., como le gustaba a Dios.[Extractado del libro “María, el carpintero y el niño” (Pedro M. Iraolagoitia,sj), Mensajero – Bilbao]

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