Una buena mañana Mur pegó un salto de la cama, cogió el pantalón y lacamiseta y salió de casa.Vivía con sus hermanos y su ...
Era verano, así que no había colegio. Mur estaba un poco triste. Eldía antes se puso a jugar a los piratas y, como no tení...
El campamento era un campo que estaba al lado del bosque, donde los niñosjugaban y, sobre todo, aprendían por el verano a ...
La zona de comer era unrincón del campamentoque tenía algunas mesasde madera a la sombra delos árboles.Era un sitio donde ...
Mur tuvo que limpiar bien algunas hojas que había en el suelo y tirar labasura de las papeleras.Esa primera tarde vinieron...
Al día siguiente, después de desayunar, Mur se fue para el campamento muy contentopensando en seguir cuidando de la zona d...
Desde el primer momento Mur supo que iba a tener problemas con losGoínez.Al poco, los cerdos fueron sacando los trastos. S...
La zona de comer quedó como unbasurero. Mur no pudo aguantar más yfue hacia ellos.¡Un momento! –gritó-. Perdonen queles mo...
Entonces la señora Goínez, que era un poco más educada que su marido y teníamás vergüenza, le dijo:No te enfades, Goín. Cr...
Al día siguiente, cuando todos supieronel buen trabajo que hizo Mur, el TopoAntón decidió nombrarlo guarda de lazona de co...
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Mur el guarda

  1. 1. Una buena mañana Mur pegó un salto de la cama, cogió el pantalón y lacamiseta y salió de casa.Vivía con sus hermanos y su mamá en una casina, con forma de zapato(bueno, en realidad era un zapato) en el pueblo de Pozafonda.
  2. 2. Era verano, así que no había colegio. Mur estaba un poco triste. Eldía antes se puso a jugar a los piratas y, como no tenía sombrero,cogió una de las cacerolas de su mamá. Era un casco muy chulo pero,¡meca!, cuando estaba jugando a los abordajes en el río, el cazo secayó al agua y escapó flotando corriente abajo. La riña de su madrefue muy grande:¡Todo el día estás haciendo trastadas! Me parece que no puedes estartodo el verano sin hacer nada…Y así fue como la mamá, lo apuntó al campamento de verano delTopo Antón.
  3. 3. El campamento era un campo que estaba al lado del bosque, donde los niñosjugaban y, sobre todo, aprendían por el verano a trabajar en algunas cosas paraayudar a que el bosque estuviera limpio.Bueno –dijo el Topo Antón, que era el jefe del campamento-, Mur tú vas a ser elencargado de la zona de comer.Vale… -dijo Mur, que no estaba muy convencido.
  4. 4. La zona de comer era unrincón del campamentoque tenía algunas mesasde madera a la sombra delos árboles.Era un sitio donde muchagente del pueblo iba acomer y a merendar a lasombra, sobre todo en losdías calurosos del verano.Allí se estaba muy bien.
  5. 5. Mur tuvo que limpiar bien algunas hojas que había en el suelo y tirar labasura de las papeleras.Esa primera tarde vinieron muchas familias a merendar. Hacía un día muybonito, con el sol brillando y un airecito que refrescaba el lugar.Topo Antón se puso muy contento con el trabajo que estaba haciendo Mury le despidió esa tarde con una sonrisa.Por la noche, Mur durmió muy bien ya que estaba un poco cansado. Soñócon que era el guarda de la zona de comer y con que le daban una gorraazul con una chapa amarilla, como la que tenía el jefe.
  6. 6. Al día siguiente, después de desayunar, Mur se fue para el campamento muy contentopensando en seguir cuidando de la zona de comer. Quería que aquel rincón estuvierasiempre limpio y bonito.Pero entonces, a la hora de comer, empezó el desastre. Apareció por allí la familia Goínez,los cerdos.Lo normal era que la gente fuese en bicicleta o caminando, pero no, los Goínez llegaron enun coche, viejo y feo, que metía mucho ruido y soltaba humo negro por todos lados.
  7. 7. Desde el primer momento Mur supo que iba a tener problemas con losGoínez.Al poco, los cerdos fueron sacando los trastos. Sacaron bolsas y más bolsasllenas de comida que iban tirando al suelo cuando se quedaban vacías.Después de comer el señor Goínez empezó a fumar puros. Fumaba unodetrás de otro, llenando todo el aire de humo maloliente.Mientras tanto, Mur seguía mirando callado, desde detrás de un árbol, conla escoba en la mano. Cada vez estaba más enfadado.Después de terminar casi toda la comida y dejar el resto tirada en elsuelo, los Goínez se fueron para el coche.
  8. 8. La zona de comer quedó como unbasurero. Mur no pudo aguantar más yfue hacia ellos.¡Un momento! –gritó-. Perdonen queles moleste pero creo que, antes demarchar, tendrían que limpiar y recogerun poco toda la basura que tiraron porel suelo. Para eso tenemos papeleras.Pero, ¿qué dices? ¡Enano! –contestó el señor Goínez enfadado-. Tú no sabes con quién estás hablando. Yo tirolo que me da la gana y donde me apetece. Soy un cerdo muy importante en esta comarca.Mur siguió hablando, tranquilo.No me importa nada quién es usted señor. El campo es de todos y no tiene derecho a ensuciarlo. Otra cosa es loque haga usted en su pocilga… digo en su casa.La cara del cerdo era un poema. Estaba cambiando de color cada poco. Lo único que llegó a pronunciar fue ungruñido de rabia.
  9. 9. Entonces la señora Goínez, que era un poco más educada que su marido y teníamás vergüenza, le dijo:No te enfades, Goín. Creo que este niño tiene razón. No nos portamos bien. Esmejor que recojamos nuestra basura y la echemos en las papeleras.Mur casi no creía lo queveía cuando el señorGoínez agachó las orejas yempezó a recoger toda labasura que tiraron alsuelo. Murentonces, respirótranquilo.
  10. 10. Al día siguiente, cuando todos supieronel buen trabajo que hizo Mur, el TopoAntón decidió nombrarlo guarda de lazona de comer. Le dio un uniforme muybonito y, por supuesto, una gorra azul yamarilla. Ese día, Mur cogió la escobacon más orgullo que nunca.

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