Curso completo de Derecho comercial II

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Curso completo de Derecho comercial II

  1. 1. 1 Contratos mercantiles y quiebra Contratos Mercantiles y Quiebra BIBLIOGRAFÍA RICARDO SANDOVAL Nuevas operaciones mercantiles, LegalPublishing, 6ª edición, 2009 RICARDO SANDOVAL Derecho Comercial, Tomo II, Tomo III vol. 1 y 2, Tomo IV, Editorial Jurídica de Chile, 5ª edición, 2010 R A FA E L G Ó M E Z & GONZALO EYZAGUIRRE El Derecho de Quiebras, Tomo I y Tomo II, Editorial Jurídica de Chile, 2ª edición, 2011. ALVARO PUELMA Letra de Cambio y Pagaré Ley nº 18.092. Exposición, texto, fuentes y concordancias, Editorial Jurídica de Chile, 2ª edición, 2006 JOSÉ GONZALO BAEZA Derecho Concursal. Procedimiento de Liquidación de Bienes. La Quiebra, Tomo I, Tomo II y Tomo III, ThomsonReuters, 1ª edición, 2011 JEAN-LUC VELLENS “Entreprises en difficulté”, en L a m y D r o i t C o m m e r c i a l , WoltersKluwer, 2008 MAURICE COZIAN Droit des Sociétés, LexisNexis, 24ª edición, 2011 SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR Derecho Comercial II Plan del curso I. Teoría general de los títulos de crédito 1.- La letra de cambio 2.- El pagaré 3.- El cheque II.- Principales contratos mercantiles 1.- El contrato de seguro 2.- El contrato de transporte terrestre 3.- El contrato de transporte marítimo III.- Nuevas operaciones mercantiles 1.- La operación de factoring 2.- La operación de franchising 3.- La operación de outsourcing informático 4.- La operación de leasing IV.- Derecho concursal 1.- La quiebra 2.- El juicio de quiebra 3.- La quiebra ilícita 4.- La rehabilitación del fallido
  2. 2. 2 La actividad mercantil es, en su esencia, actividad mediadora en el desplazamiento de bienes, derechos o servicios de un patrimonio a otro, de un titular a otro. Dicho de otra manera, el tráfico mercantil está destinado siempre a la circulación de valores patrimoniales. La circulación, a su turno, puede asumir variadas formas: se presenta cuando el titular de un bien lo transfiere definitivamente a otra persona (cambio); cuando sólo transfiere su goce en forma temporal (crédito), como en el supuesto de que dicho bien pase a ser gozado conjuntamente por dos o más titulares (asociación). Como podemos apreciar, el cambio, el crédito y la asociación son tres manifestaciones claras del fenómeno circulatorio que caracteriza la actividad económico-mercantil. En la circulación destacan hoy en día dos aspectos: la cantidad y la velocidad. Se entiende por cantidad la suma de valores que se transfieren en un determinado tiempo. Por velocidad, la rapidez del movimiento de la cantidad de bienes en circulación. No cabe duda de que si una misma cantidad de bienes se moviliza más rápido, esto es, si circula con mayor velocidad, acrecienta el rendimiento y es generadora de mayor riqueza. Siendo esto así, la circulación, desde el punto de vista comercial, tiene actualmente características nuevas: es masiva y permanente, vinculando en una cadena sin fin los factores de producción. Por ello es que en nuestros días se habla de “tráfico”, es decir, que donde un acto termina empieza otro y así sucesivamente, tejiéndose una inmensa red de intereses. El título de crédito, al incorporar en su contenido una prestación que puede exigirse al obligado a su vencimiento, constituye un vehículo privilegiado de circulación. En efecto, el título de crédito en cuanto a su contenido puede ser: representativo de dinero, de mercaderías o de participación social. En el título de crédito representativo de dinero, la prestación consiste precisamente en pagar una suma de dinero a su vencimiento. Permite, en consecuencia, realizar actos de cambio o tráfico mercantil sin moneda, llegando así, en cierta forma, a sustituirla. Ademas, como la circulación se realiza con un documento que contiene una promesa de pago diferido, se posterga con ello la exigibilidad de la deuda, realizándose, en esta forma, la función de crédito. A su turno, como esta promesa de pago diferido está contenida en un documento, puede circular, como la moneda, mediante la circulación del título que la contiene. En fin, nada impide que el acreedor pueda cambiar el valor futuro que representa la promesa de pago diferido por un valor presente, mediante la operación de descuento. Así, podemos apreciar cómo un título de crédito representativo de dinero cumple la función de reemplazar a la moneda, de realizar la circulación con pago diferido y de servir de base al crédito en el descuento. En el título representativo de mercaderías, la prestación contenida en el documento permite exigir al obligado la entrega de determinados bienes. Entre los títulos de esta clase figuran: la carta de porte, el conocimiento de embarque, los certificados warrants. Lo importante es que estos títulos permiten, mediante la transferencia del documento, transferir las mercaderías, sin que sea necesaria la tradición material de las mismas, sin desplazamiento físico de ellas. Esto facilita enormemente la circulación de los bienes, dándole al tráfico seguridad, rapidez y certeza, evitando demoras, inconvenientes de la celebración de contratos y de realizar la tradición o entrega de los bienes, en cada caso. Los títulos de participación social son aquellos que reconocen determinados derechos, ya sea de asociado o de acreedor, de la entidad que los emite. Mediante el título el poseedor puede ejercer los derechos que éste le confiere, pero puede también cederlo, con lo cual transfiere su cuota social o parte de interés social y otras prerrogativas de orden institucional o pecuniario que comporta la calidad de socio. De esta suerte, también se facilita, en este plano, la circulación. Capítulo PRIMERO Teoría General de los Títulos de Crédito - La Letra de Cambio. - El Pagaré. - El Cheque. SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  3. 3. 3 Teoría General de Los Títulos de Crédito Los títulos de crédito son una de las más significativas creaciones del Derecho Comercial. Tullio Ascarelli afirma que “si nos preguntasen cuál es la contribución del derecho comercial a la formación de la economía moderna, tal vez no podríamos apuntar otra que haya influido más típicamente en esa economía que la institución de los títulos de crédito”. Ellos se han convertido en instrumentos de representación y movilización de la riqueza, aportando la certeza, rapidez y seguridad que requiere el tráfico mercantil de nuestros días. La noción de título de crédito corresponde a la traducción literal de la expresión alemana Wertpapiere; evoca un documento que no sólo acredita la existencia y contenido de un derecho, sino que lo constituye y sirve para su transferencia. Por ello es que se dice que estos documentos incorporan o materializan un derecho en su texto. A partir de esta idea, la doctrina ha elaborado mayoritariamente una noción esencial de título de crédito, que consiste en un documento transferible cuya posesión es necesaria para ejercer el derecho literal y autónomo que en él se representa. Se trata de un concepto restringido o estricto, afirmado por la doctrina italiana y acogido por las reglas del Código Civil italiano de 1942. La jurisprudencia del Tribunal Supremo español se ha hecho eco de esta noción en una sentencia de 27 de diciembre de 1987, señalando que al título-valor “conviene la definición descriptiva de documento de un derecho literal destinado a la circulación, capaz de atribuir de modo autónomo la titularidad del derecho a su propietario y que confiere suficiente legitimación al poseedor para recabar el cumplimiento del derecho que incorpora”. Sin embargo, en la doctrina a l e m a n a h a p re d o m i n a d o u n a concepción más amplia del título de crédito, que se ha recogido en el artículo 965 del Obligationenrectch suizo de 1938, según la cual se trata de un documento que incorpora un derecho de carácter privado, de tal forma que para su ejercicio es necesaria la posesión del documento. La noción amplia de título de crédito alude a los documentos cuya tenencia es necesaria par ejercer el derecho representado en el documento, inde pendientemente de que el documento sea o no también necesario para la transferencia de dicho derecho. A falta de definiciones legales de títulos de crédito, el empleo de la noción restringida o del concepto amplio responde a los fines de funcionalidad que se quieran satisfacer con estos instrumentos. Estructura del título de crédito Los elementos del título de crédito son, fundamentalmente, dos: - El documento en cuanto soporte material (bien mueble). - La relación obligacional en él representada que constituye su contenido económico. Estos dos elementos al reunirse, dan origen al título del crédito, que no solamente es la suma de ambos, sino que nace a la vida jurídica como un ente nuevo. Entre ambos elementos existe una especialísima vinculación; en el decir de algunos autores, se encuentran compenetrados en un consorcio indisoluble. Sin embargo, a pesar de esta compenetración entre el documento y la relación obligacional en él representada, los elementos del título de crédito son autónomos. a) El sustrato material: El título de crédito es una cosa mueble. No cabe duda que pertenece a la categoría jurídica de los bienes muebles debido a su materialidad de instrumento documental (papel). Como tal puede ser objeto de relaciones reales: tenencia, posesión, p r o p i e d a d , u s u f r u c t o , p u e d e reivindicarse, como lo reconoce el artículo 82 de la Ley de Quiebras. Se reafirmará el carácter de cosa mueble desde el punto de vista cartular, ya que su régimen de circulación está regulado según esa naturaleza, con las modificaciones propias que resultan de los títulos de crédito. Sin embargo, esta bien mueble que es el título de crédito se sujeta a un régimen específico que atiende a un serie de connotaciones propias de los títulos de crédito, entre las cuales se puede señalar que prevalece el valor intrínseco o representativo por sobre el valor extrínseco, que es nulo; el intercambio mutuo de características propias que opera entre los elementos estructurales del título de crédito no aparece en las cosas muebles por naturaleza; la simplificación de las formalidades en la transferencia del título que habilitan al adquirente para ejercer los derechos. El fundamento de esta falta de identidad absoluta entre el título de crédito cosa mueble y las cosas muebles por naturaleza, radica en que el primero está estructurado para circular, esto es, para facilitar el desplazamiento del crédito de portador en portador. Desde el punto de vista material, el título de crédito es un documento. En este instrumento escrito, el sujeto fi r m a n t e h a i n c o r p o r a d o representativamente una declaración de voluntad con contenido económico. Para el derecho, tal instrumento es considerado un documento en cuanto acredita la existencia de un hecho que puede producir consecuencias jurídicas. De esta suerte, el valor jurídico del documento está representado por su aptitud probatoria. Con todo, además de esa función probatoria, el título de crédito juega un rol constitutivo. Los derechos no nacen si la voluntad no se expresa según las formas previstas para el otorgamiento del título. Además de la función probatoria (acreditar un hecho), constitutiva (el documento es esencial para que nazca la obligación), el título de crédito tiene una función dispositiva, en el sentido de que el instrumento es necesario para disponer del derecho a que él se refiere. La aptitud probatoria existe, pero resulta absorbida por la función constitutiva y la dispositiva, que permiten adquirir, ejercer y disponer del derecho representado en el documento. b) La declaración documental: El título de crédito contiene una declaración documental con valor económico. La declaración documental puede estudiarse como fuente de obligación y como representación documental. Desde el punto de vista de la fuente de la obligación, se trata de una declaración unilateral que da nacimiento SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  4. 4. 4 a un vínculo jurídico obligacional. La promesa unilateral contenida en el documento tiene las siguientes características: i) es una declaración documental no recepticia, en el sentido de que no depende de la voluntad del sujeto a quien se dirige; ii) es incondicionada, en cuanto a que su e x i g i b i l i d a d n o e s t á s u j e t a a contraprestación por parte de quien favorece; iii) es irrevocable, ya que una vez formulada, el declarante no puede revocarla; y iv) es vinculante, en orden a que obliga a cumplir la prestación correspondiente. No obsta para reconocer el carácter vinculante de la declaración documental, el hecho de que el portador debe cumplir determinadas actividades, que la doctrina denomina “cargas”, pues el cumplimiento de tales diligencias no dice relación con la existencia de la obligación, sino que se refiere a ciertos resguardos instrumentales impuestos para asegurar la fácil, rápida y segura comprobación de su suscripción. La declaración documental, en cuanto representación documental, contiene un vínculo representado que tiene la naturaleza de un crédito, esto es, un derecho a exigir una prestación con contenido económico, como: pagar una suma de dinero, entregar ciertas mercaderías, disponer de ciertos derechos o prerrogativas. Los elementos del derecho representado jurídicamente considerados , son una deuda y un crédito. El documento es una cosa representativa de un hecho, por lo general de una declaración. El título de crédito es un documento representativo de un derecho de crédito. Tal es la naturaleza de la declaración documental en tanto representación documental. Características de los títulos de crédito E s p r e c i s o d i s t i n g u i r l a s características esenciales y comunes a todo título de crédito, que son: la necesariedad, la literalidad y la autonomía; y las características particulares de algunos títulos de crédito, que son: por una parte la abstracción, y por otra la formalidad. 1.- Caracteres esenciales y comunes de los títulos de crédito a) La Necesariedad: Es la característica esencial del documento, que hace imprescindible tener el título para contar y poder disponer del derecho documental representado en él. El fundamento de la necesariedad radica en la especial estructura del título de crédito. Se basa en la íntima vinculación funcional existente entre los elementos que constituyen tal estructura, que hace al documento jurídicamente constitutivo y dispositivo. El hecho de que la declaración documental esté conectada indisolublemente al documento, justifica esta relación de necesariedad entre ambos, de tal suerte que el portador debe contar con el documento para ejercer el derecho. Los efectos del carácter necesario del documento pueden resumirse diciendo que el derecho documental sólo puede nacer, existir y ser ejercido por el legítimo portador del documento. Debido al carácter necesario del documento, el acreedor no puede suplir con otro instrumento jurídico la carencia de posesión del título para disponer del derecho. Es asimismo la característica “necesariedad” la que legitima al deudor para negarse a cumplir la obligación si el requirente no le ofrece la entrega o restitución del documento. De ahí que es acertado afirmar que no hay derecho cambiario sin título y que no se concibe título de crédito sin un derecho individualizado en el mismo; pues donde va el título va el derecho, y si bien el documento no lo perfecciona, pues sólo le sirve de soporte, puede afirmarse que lo lleva consigo, debido a que el derecho cambiario establece que el derecho sobre el título conlleva el derecho del título. Esta característica esencial y común a todos los títulos de crédito tiende a cautelar los valores de certeza, rapidez y seguridad que son propios de esta clase de títulos. b) La literalidad: Los títulos de crédito se caracterizan también, por ser documentos literales, en el sentido de que su contenido, extensión y modalidades dependen exclusivamente del tenor del título. Es decisivo, en consecuencia, el elemento objetivo de la escritura. Cualquier modificación, disminución o mutación debe resultar de los términos textuales del título. El concepto de literalidad tiene su origen en el Derecho Romano, donde se aplicaba a los llamados “contratos literis”, en los cuales la causa eficiente de la obligación consistía en la literalidad, en su texto escrito. En el derecho medieval italiano, los títulos de crédito comenzaron siendo simples documentos confesorios que sólo se distinguían de los demás de igual naturaleza en razón de la causa que los originaba. Tenían como origen generalmente el contrato de cambio (ex causa cambii) o bien el contrato de mutuo (ex causa mutui), sin que la diversidad de su causa implicara alguna diferencia con respecto a su régimen jurídico. El título confesorio ex causa cambii era ejecutivo, por ser otorgado ante notario, cuya función para estos efectos se equipara a la de un juez (confessio iudicialis ante litem contestatam). En la concepción medieval, el instrumento confesorio constituía sólo un medio de prueba de la relación jurídica confesada, sin atribuírsele ninguna otra función. Más tarde, gracias a una evolución fundada en repetidas prácticas estatutarias, el documento confesiario se convierte en documento constitutivo de una nueva obligación, la cual se inscribe en la primera línea, ya sea concurriendo con la nacida de la relación jurídica confesada o bien sustituyéndose a ésta, a la cual sólo se hace referencia ficticia. Lo que interesa remarcar en esta evolución del título de crédito es el hecho de que el derecho estatutario enfrentado con el derecho común con el el propósito de derogar sus normas por insuficientes, hizo que los documentos que llevaban incorporado un derecho perdieran su carácter meramente probatorio, para t r a n s f o r m a r s e e n d o c u m e n t o s constitutivos de un derecho autónomo. Este derecho autónomo subsiste en virtud exclusiva del documento, rompiéndose para siempre la dependencia respecto del derecho confesado. Desde el momento en que el derecho documental deviene autónomo, en cuanto a que es i n d e p e n d i e n t e d e l a r e l a c i ó n fundamental, y cuando el documento deja de ejercer su función simplemente SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  5. 5. 5 probatoria, surge una nueva categoría de títulos. Ahora bien, si el derecho consignado en el título no se origina en el derecho subyacente, sino que nace ex novo del título en el que se incorpora, es natural que la redacción del documento da la medida de su contenido, de su extensión y de sus modalidades, que el tenor del título sea decisivo al respecto y que sus cláusulas sean su única norma y disciplina. Este carácter literal del documento está íntimamente relacionado con la característica de la “necesariedad” analizada anteriormente: Si el derecho cambiario sólo vive y existe en el documento, el fundamento de su carácter literal estriba en la naturaleza documental adquirida por ese derecho al conectársele indisolublemente al documento. El fundamento del carácter literal es la naturaleza documental que adquiere el derecho al ser representado en el título de crédito. En virtud de esta característica de literalidad, se producen los siguientes efectos: - El acreedor no puede exigir ni percibir más de lo expresado en el título. - El deudor no puede valerse de elementos jurídicos extraños que no estén literalizados en el documento. - El carácter literal supone una carga de atención para las personas que intervienen en el documento, pues cada cual debe atenerse a lo escrito en el título para determinar sus derechos y obligaciones. - Cualquiera de los sujetos intervinientes que no cumpla esta carga de atención verá perjudicados sus intereses, por falta de diligencia que se exige en el sistema regulador de los derechos y obligaciones cambiarias. - La literalidad contribuye a dar certeza, rapidez y seguridad a los títulos de crédito. Así, el deudor que abona, exige la literalización de este abono en el documento. - La literalidad adquiere su mayor expresión o significado cuando el documento circula frente al portador de buena fe, por el hecho de que este último sólo cuenta al recibir el título, con lo expresado literalmente en su texto. Así, el deudor deberá cumplir la prestación según lo contenido en el título, sin tener ninguna posibilidad de enervar la pretensión del acreedor con otro documento extraño al mismo. - El carácter literal no desaparece cuando el requerimiento es entre librador o beneficiario y librado, quienes generalmente están ligados por un negocio causal o relación fundamental que originó la emisión del título. El derecho documental en el ámbito de esas relaciones podrá ser enervado por alguna excepción basada en el mencionado negocio causal, lo que no empece para considerar la existencia de la característica “literalidad”. Numerosas disposiciones de la Ley nº 18.092 sobre Letra de Cambio y Pagaré, consagran la característica en estudio: a propósito de la emisión de la letra, de las cláusulas facultativas, de la alteración, adulteración, aceptación, endoso y aval de la misma. La jurisprudencia también la reconoce. c) La Autonomía: En el derecho común, la circulación de los créditos entre el tradente o cedente y el adquirente o cesionario implica una relación de sucesión a título particular que origina una transmisión derivada con todos los efectos propios: acumulación de vicios, limitaciones y excepciones. En el sistema cambiario, las investigaciones jurídicas lograron la derogación del principio romanista de la cesión de crédito. El carácter autónomo de un título de crédito se explica porque el titular del mismo no adquiere en forma originaria, es decir, su derecho no deriva del tradente, sino que nace nuevo en el adquirente al recibir el documento según su ley de circulación. El nuevo titular no es sucesor del sujeto que le transfirió el título de crédito, sino que lo adquirió en forma originaria. El portador ejerce, en consecuencia, un derecho propio, distinto e independiente de las relaciones jurídicas existentes entre los anteriores poseedores del título y el deudor. El fundamento de la autonomía reside en el principio de la incorporación representativa del derecho en el documento, en donde se encuentran unidos en conexión íntima y permanente. Por tal razón, es evidente que toda adquisición opera sin la cooperación del tradente, es decir, que si bien es cierto éste efectúa la tradición del título, la adquisición del derecho documental se produce exclusivamente en virtud de que el nuevo titular ha recibido el documento de acuerdo con su ley de circulación. Al recibir el documento, el portador adquiere la titularidad del derecho documental que se halla objetivado en el mismo. Siendo esto así, la autonomía del d e r e c h o c a m b i a r i o r a d i c a , fundamentalmente, en la posición asumida por el legislador al instituir el sistema regulador de las relaciones cambiarias, en cuanto a que simplifica los requisitos legales de la circulación. En los títulos de crédito se prescinde de las relaciones jurídicas y por aplicación del principio de la autonomía, la intervención de los sucesivos poseedores queda relegada entre los elementos irrelevantes, pues se le confiere una función meramente instrumental, puesto que el acto de transmisión que realizan, sólo sirve para vincular al deudor con el último poseedor del título de crédito. Cualquiera sea la situación de los sujetos en la transmisión, legítima o ilegítima, cumplen una función instrumental que permite al último poseedor vincularse en forma directa con el deudor por medio del documento. Tal es la justificación lógica de la adquisición originaria del derecho y por consiguiente el fundamento del principio de la autonomía en los títulos de crédito. La consecuencia más importante del carácter autónomo de los títulos de crédito, es que durante la circulación del derecho incorporado, no se produce la acumulación de vicios o defectos que pudieran derivarse de cada transferencia, originando excepciones de carácter personal. Cada sujeto que transfiere, a s u m e u n a r e l a c i ó n j u r í d i c a independiente de los demás, por lo que se puede afirmar que la función que cumple, al tiempo del vencimiento del título, es simplemente instrumental y consiste en relacionar al deudor con el portador legítimo del documento. Por otra parte, la prescindencia subjetiva de las situaciones jurídicas intermedias hace que la relación portador-deudor sea objetiva e impersonal, pues no interesa quién requiera el cumplimiento de la obligación, sino que lo importante es que SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  6. 6. 6 tenga la posesión del documento y que haya cumplido con la ley de circulación. En fin, recordando que en la estructura del título de crédito existe un elemento externo (el documento, cosa mueble) y otro elemento interno (la declaración documental o prestación incorporada), dejamos en claro que si bien la transferencia del título en cuanto documento se puede considerar como tradición derivada, la tradición que efectúa el tradente origina el nacimiento de un derecho nuevo para el adquirente, que no se recibe del antecesor, sino que transferido el documento, el derecho incorporado en éste ingresa a su patrimonio como consecuencia de ello. En otras palabras, la adquisición del elemento externo hace adquirir la titularidad del derecho interno o prestación incorporada. Podría pensarse que la autonomía de los títulos de crédito, esta prescindencia subjetiva de las relaciones anteriores o intermedias, va en contra del principio nemo plus iuris in alium transfere potest quan ipse habet (nadie puede transferir más derechos de los que tiene), ya que el derecho pudo no haber existido en la persona del endosante por haberse extinguido o por no haber nacido jamás, pero no ocurre así. En efecto, entendida la autonomía en el sentido de que el derecho del tenedor no es dependiente sino originario, nacido nuevo en su persona, no se vulnera el principio ya mencionado. El principio de autonomía opera en los títulos de crédito desde un punto de vista activo y pasivo. Desde el punto de vista activo, significa para el titular del crédito la imposibilidad de acumular excepciones personales. En sentido pasivo, implica la total y absoluta independencia de las obligaciones cambiarias asumidas por cada uno de los sujetos firmantes del título. En los títulos a la orden, la ley de circulación es el endoso, que es a la vez: legitimante, traslaticio y vinculante. Analizada una cadena de endosos desde el punto de vista activo, cada sujeto que recibió el título de crédito adquirió un derecho autónomo, es decir, cada endosatario tendrá un derecho originario respecto de cada uno de los firmantes anteriores. Desde el punto de vista pasivo, la obligación jurídica es independiente para cada uno de los firmantes, quienes han quedado obligados al pago , responsabilizándose cambiariamente al mismo, con prescindencia de las demás obligaciones. En la práctica, el portador legitimado, que adquiere el título según su ley de circulación, puede exigir su pago de cualquiera de los firmantes obligados, no importando que las firmas intermedias hayan sido efectuadas por incapaces, por personas inexistentes o por mandatarios que actúen fuera de su poder. Tales circunstancias que afectan a uno o varios firmantes no obstan a la validez de las firmas restantes y, por ende, a sus respectivas obligaciones, permitiendo exigir su cumplimiento independientemente de las demás obligaciones. Así se establece en los artículo 7 y 8 de la ley nº 18.092 sobre Letra de Cambio y Pagaré. 2.- Características particulares de algunos títulos de crédito a) La causa en los títulos de crédito: En el derecho de las obligaciones se distingue entre causa-fuente y causa-fin. La causa-fuente es el acto por el cual una persona exterioriza su voluntad de obligarse. Esta voluntad, elemento subjetivo, resulta fuente de obligaciones cuando se exterioriza, aspecto objetivo. Siendo así, ante la interrogante ¿por qué se obligó? debemos responder: porque ese acto voluntario exteriorizado es un hecho al cual se le atribuye por el derecho la virtud de crear el vínculo obligacional. En cambio, en la noción de causa-fin, se considera la finalidad económica que el sujeto tiene en cuenta o a la cual aspira m e d i a n t e e l a c t o d e vo l u n t a d exteriorizado, que dio existencia a la obligación. Establecida esta distinción, digamos que la causa-fin, aunque subjetiva e interna, es anterior a la causa-fuente, pero jurídicamente será coetánea con esta última, por cuanto para el derecho los actos voluntarios sólo tienen relevancia cuando se exteriorizan. En materia de títulos de crédito, el problema se plantea y se resuelve respecto de la causa-fin. Diversas teorías se han formulado acerca de la causa en los títulos de crédito, de las cuales analizaremos sólo las más conocidas. Para una primera posición doctrinaria, la causa de los títulos de crédito es una convención ejecutiva, que permite ejecutar o cumplir la relación fundamental. En otros términos, según esta teoría, entre la relación fundamental y la relación cambiaria existe una convención ejecutiva, que resulta ser la causa del título de crédito, toda vez que mediante la concertación de esta convención, el acreedor y el deudor cumplen la relación fundamental. En opinión de otro sector de la doctrina, la causa de los títulos de crédito se localiza en el negocio jurídico por el cual se entrega o transmite el título, que se denomina pactum cambiando. En las dos doctrinas expuestas, se distinguen tres tipos de relaciones, a saber: - La relación fundamental; - La convención ejecutiva o pactum cambiando, que sirve para cumplir la relación fundamental o para entregar o transmitir el título; - La relación cambiaria, en virtud de la cual se contrae la obligación cambiaria. Esta relación abstracta reconoce su causa -aunque se halla desvinculada jurídicamente de ella- en el pactum cambiando o en la convención ejecutiva. Por último, una tercera teoría postula que la causa de los títulos de crédito se encuentra en la relación fundamental, porque es el presupuesto económico-jurídico que justifica la obligación documental asumida por el girador. Es una posición más precisa y evidentemente más lógica, que permite dar una solución más realista al problema de la causa en los títulos de crédito. Si volvemos a considerar la distinción causa-fuente y causa-fin, en relación con la causa de los títulos de crédito, puede afirmarse que la causa- fuente no puede faltar porque es su propia f o r m a d e e x t e r i o r i z a r s e documentalmente, con virtudes constitutivas y dispositivas. La causa-fin es la relación fundamental. Establecida la conclusión que formulamos, veamos a continuación las diversas proyecciones que tiene en el SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  7. 7. 7 ámbito de las relaciones cambiarias: 1.- Teniendo presente la vinculación de los dos elementos que forman la estructura del título de crédito (documento y declaración documental), hay que concluir que es el título en tanto instrumento que documenta la relación en él incorporada, el que está informado del carácter abstracto y no la obligación, que se encuentra vinculada a una relación fundamental. 2.- Si la causa-fuente nunca puede faltar por ser el acto externo de voluntad, la causa-fin puede faltar y ella es la causa del título de crédito, supuesto el caso de su emisión con fines económicos. 3.- La relación ente quienes están vinculados por la relación fundamental y quienes no lo están, tiene distinta relevancia jurídico-doctrinaria. La situación entre el emisor y el beneficiario directo no ofrece duda porque están ligados por la relación fundamental. No ocurre lo mismo con los terceros sucesores del documento. Para la legislación cambiaria el portador legitimado es un tercero de buena fe, que no participó del negocio o relación fundamental, y como su voluntad no se tuvo en cuenta al convenirse dicha relación, es ajustado a derecho que las consecuencias jurídicas de tal negocio no le sean oponibles. 4.- Al ser así no se lesionan el rigor cambiario ni el favor de la circulación, porque el sistema cambiario presume la existencia de la causa del título, dando la posibilidad al sujeto pasivo de la relación fundamental de enervar la relación cambiaria. En tal caso, la forma de hacerlo es acreditar la inexistencia, la ineficacia o el carácter viciado de la relación subyacente. Sólo que se invierte el peso de la prueba, porque éste recae en el sujeto que se excepciona. Título de crédito abstracto: Puede decirse que es aquel documento cambiario que, por estar desvinculado de su causa, no menciona la relación fundamental y, en caso de hacerlo, ello resulta irrelevante. La abstracción se produce respecto de los portadores de buena fe, pero no en relación con quienes celebraron el negocio causal. Ello equivale a decir que no es que los títulos de crédito carezcan de causa-fin, sino que ella se presume en el ámbito cambiario, resultando irrelevante respecto del portador de buena fe, que no intervino en la relación fundamental. C o m o n o p u e d e n e x i s t i r obligaciones sin una fuente de la cual emanen, es preciso afirmar que el ente que se encuentra informado del carácter abstracto es el título de crédito cambiario y no la obligación misma. Mientras la causa-fuente nunca puede estar ausente, la causa-fin puede faltar. Siendo irrelevante la causa-fin, ella no afecta el derecho del portador legitimado para demandar el pago del título, el que podrá reclamarse prescindiendo de la relación fundamental de la cual no es parte. El deudor, por estar vinculado con el portador sólo por la relación documental conectada al título, no tiene otras excepciones que no sean las que emanan del propio documento. Abstracción y autonomía en los títulos de crédito: La abstracción cambiaria es la característica que impone al deudor cambiario una prescindencia objetiva de la relación fundamental frente al portador del título, tercero de buena fe. Mediante esta prescindencia objetiva, exclusiva de los títulos abstractos, se concreta la total irrelevancia del negocio causal en las relaciones cambiarias, que se producen entre los sujetos vinculados por estas últimas. La autonomía, en cambio, es una prescindencia subjetiva, en virtud de la cual el deudor no puede oponer al portador excepciones basadas en las relaciones personales con anteriores portadores del documento. Es de esta manera, porque como quedó dicho, de cada transferencia del documento nace un derecho nuevo para el portador, desvinculado del derecho de quien se lo transfiere y de los demás portadores del título. Por la característica de la autonomía, se considera que el actual portador se ha vinculado directamente con el deudor primitivo, por lo que se prescinde de las relaciones subjetivas ocurridas entre los tenedores intermedios. Mientras que en virtud de la característica de la abstracción, el deudor requerido de pago por el portador de buena fe, debe prescindir objetivamente del negocio fundamental que originó la creación del título de crédito. Gracias al carácter abstracto, como así también a las otras características comunes, el documento es un medio de circulación y cambio muy eficaz. b) La formalidad de los títulos abstractos: Los títulos de crédito abstractos son completos, en cuanto a que las relaciones cambiarias quedan determinadas por su contenido literal, s o m e t i d o e n a l g u n o s c a s o s a l cumplimiento de ciertos requisitos formales (art. 1 ley nº 18.092). Los títulos de crédito abstractos, formales, se oponen a los títulos de crédito causales, que son aquellos que pueden mencionar en su texto la causa o relación subyacente que motivó su emisión. La causa tiene relevancia en este caso, en el campo de las relaciones cartulares, en la medida que se haga referencia literal a ella. Si la causa no se encuentra referida en el tenor literal del título, no puede hacerse valer en el dominio de las relaciones cambiarias. Estos títulos se denominan “no formales” o “incompletos”, porque en alguna medida la cuantía, modalidad y eficacia se encuentran complementadas por la referencia a la relación fundamental que motivó su libramiento. Ejemplo: los bonos o debentures hacen referencia a la escritura de emisión y a la escritura fundacional de la sociedad emisora. Clasificación de los títulos de crédito a ) T í t u l o s d e p a g o , representativos de mercaderías y de participación social: Atendiendo al contenido del documento, o lo que es lo mismo, al objeto de las prestación, se distinguen estas tres grandes categorías de títulos de crédito. Si el título de crédito obliga al deudor a una prestación consistente en pagar una suma de dinero, recibe el nombre de título de pago o efecto de comercio. Pertenecen a esta categoría de títulos: la letra de cambio, el pagaré a la orden, el cheque, la carta de orden de crédito y la libranza. Cuando el título de crédito incorpora el derecho de disposición sobre SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  8. 8. 8 determinadas cosas materiales, se denomina título representativo de mercaderías. Forman parte de esta especie de títulos: los certificados o vales de depósito en almacenes generales (warrants), las cartas de porte, los conocimientos de embarque, las facturas, etc. La posesión del título equivale a la posesión de las mercaderías en él especificadas y, en consecuencia, transfiriendo el documento se transfieren también las cosas. De esta suerte, la circulación material de las mercaderías (tradición de las mismas) se reemplaza ventajosamente por la circulación del título, que resulta a todas luces más rápida y más económica. Por último, el contenido de los títulos de crédito puede no consistir en un derecho de crédito concreto (pago de una suma de dinero) ni en el derecho a exigir determinadas mercaderías, sino en un conjunto de derechos de diversa naturaleza inherentes a la calidad de socio de la entidad que lo emite o a la condición de acreedores de la misma. Estos son los títulos de participación social. En ellos, los caracteres del título de crédito que hemos estudiado se encuentran un tanto debilitados e incluso la denominación común de títulos de crédito respecto de ellos no es muy adecuada, por lo que se estima preferible denominarlos títulos-valores o valores mobiliarios, como se les llama en nuestro medio, expresión que es más amplia y comprensiva del término “valor”. Son valores mobiliarios los títulos emitidos por las sociedades anónimas: las acciones, que confieren a su titular el carácter de asociado y un conjunto de derechos inherentes a esta calidad; los bonos o debentures, emitidos también por las sociedades anónimas, que convierten a su portador en acreedor de la sociedad emisora; los pagarés emitidos por instituciones públicas, como los de la Tesorería General de la República, los del Banco Central de Chile, los de la Caja Central de Ahorros y Préstamos, etcétera. Son instrumentos muy eficaces para la circulación de los derechos y de la riqueza en general. b) Títulos al portador, a la o r d e n y n o m i n a t i vo s : E s t a clasificación se hace atendiendo a las condiciones formales para que los títulos circulen y cumplan la función económica correspondiente. Este criterio de clasificación toma en cuenta los requisitos que deben considerarse para que los portadores queden legitimados y puedan ejercer los derechos documentales. En ella, están involucrados los valores de certeza, rapidez y seguridad, frente a los valores genéricos de justicia y equidad. Títulos al portador: Son aquellos que se emiten sin mencionar en su texto al beneficiario o que apareciendo éste se les adiciona la cláusula “al portador”. Esta clase de títulos contribuyó a la elaboración de la teoría general de los instrumentos de crédito; actualmente se les considera como la expresión última de la propiedad mobiliaria. Los títulos al portador son los que más se identifican con las cosas muebles y respecto de la incorporación del derecho en el documento, podemos señalar que ella aparece realizada íntegramente. Tal identificación con las cosas muebles es el fundamento de la circulación de los títulos al portador que debe efectuarse por la entrega del documento. Es preciso enfatizar, en esta clase de títulos, la innegable preeminencia que existe del documento sobre el derecho. Por tratarse de título-cosa, la simple tradición del documento es suficiente para quedar legitimado en el ejercicio del derecho. Los requisitos de legitimación de un título al portador s on, en consecuencia: - Posesión del título. - Presentación al sujeto requerido de pago. Atendidas las características ya destacadas, los títulos al portador no son susceptibles de reivindicación. En efecto, la posibilidad de ejercer la acción reivindicatoria se dificulta porque frente al interés del que ha perdido involuntariamente la posesión, por hurto, robo o extravío, están los derechos del poseedor de buena fe que lo adquirió según su ley de circulación. Además, hay un interés indirecto representado por la seguridad y confianza que deben informar los negocios mercantiles. Ante esta pugna de intereses, se prefiere el derecho del nuevo portador de buena fe del título y no obsta a la regularidad de su legitimación la circunstancia de que el transmitente u otro anterior se apropiare indebidamente del documento, siempre que el portador actual desconozca este hecho. Es precisamente esa ignorancia la que legitima al portador y lo pone a salvo de la reivindicación del título. Lo complejo de la solución radica en fijar, legislativamente, un principio general que teniendo en cuenta los valores jurídicos y económicos de la circulación, no lesione el interés indirecto. La doctrina se ha pronunciado por la no reivindicación de los títulos al portador, fundándose en el hecho de que no pueden ser deter minados o individualizados, exigencia fundamental de toda acción de dominio. Sin embargo, se reconoce la importancia que tiene por parte del portador el conocimiento de la circunstancia de haber sido perdido, hurtado o robado el título al portador. La ley determina cuándo debe presumirse ese conocimiento y ello ocurre cuando ha vencido el plazo de los avisos que dan cuenta del extravío. Desde entonces, el portador pasa a ser de mala fe, pues supo o debió saber la circunstancia de la pérdida del título, y por ende, puede sufrir la reivindicación de parte del verdadero titular. Es indudable que la publicación de que se trata debe ser anterior a la primera negociación del título, porque si esta última se realiza antes del primer aviso, será válida y, por consiguiente, lo serán también las posteriores. Títulos a la orden: Son los que, concebidos en forma esencial a nombre de determinada persona, facultan a ésta, de modo expreso o implícito, a transmitirlo sin intervención del deudor. Es fundamental destacar el carácter facultativo que tiene la transmisión del documento, de tal modo que, si no circula mediante endoso, siempre sigue siendo un título de crédito. No existen fórmulas sacramentales para concebir esta clase de títulos. Cuando el documento lleva las palabras “a la orden”, se deja constancia en forma explícita que se trata de esta clase de títulos. En cambio, se hace constar en forma implícita, cuando en la redacción del documento se incluye una denominación que tácitamente comprende la cláusula “a la orden”. SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  9. 9. 9 Los títulos a la orden circulan mediante endoso, que es una declaración documental literalizada al dorso del instrumento, con la firma de quien la otorga. El endoso es traslaticio, legitimante y vinculatorio. El portador de un título a la orden, para ejercer los derechos documentales, debe acreditar su legitimación activa por los siguientes actos: - Posesión del documento. - Exhibición del mismo al requerido. - Cadena ininterrumpida y regular de endosos. La referida continuidad de los endosos supone la regularidad formal del sistema documental. Basta que ella sea formal y externa para que el título circule válidamente y puedan hacerse valer los derechos en él contenidos, sin que ella resulte afectada por endosos en blanco o extendidos por incapaces o mandatarios que actúan fuera del límite de sus poderes. También se exige como requisito legitimante, la identificación personal del portador. Este requisito debe probarlo el portador y si no cumple con él, no puede ejercer los derechos del título. El deudor tiene la carga pasiva de comprobar la concurrencia de los otros requisitos para que su pago sea liberatorio. Títulos nominativos: Son los documentos que se giran a favor de determinado sujeto y tanto su emisión como sus sucesivas transmisiones deben inscribirse en el registro del emisor. Estos títulos no son completos en su literalidad, porque no puede prescindirse del registro del emisor. El creador del documento ha querido mantener el control del nombre del tenedor y con ese propósito los emite a un nombre individual. En doctrina se les niega el carácter de títulos de crédito a los documentos nominativos. León Bolaffio sustenta esta posición fundado en los siguientes argumentos: i) Por estar sometido al registro, el documento no es atributivo en cuanto a derecho documental. No puede considerársele autónomo ni literal. ii)Tal registro reviste la forma de consentimiento del emisor, que es imprescindible para que opere la transferencia. iii) El emisor, al estar facultado para no permitir la transmisión, lesiona los caracteres esenciales de los títulos de crédito. Se refuta la doctrina negatoria señalando que el creador, al girar el título en esta forma, asume el deber o carga de registrar cada transferencia, por lo que jurídicamente no puede negarse a ello. Se destaca por algunos que la inclusión de los títulos nominativos está justificada tanto en la práctica mercantil como por su naturaleza jurídica. Agregan que el que niega el carácter de título de crédito al documento nominativo, porque es necesaria la cooperación del deudor, comete el error de buscar en todos los títulos de crédito el carácter de títulos al portador, que circulan sin cooperación alguna y sin conocimiento del deudor. Siendo así, debería negar tal carácter a los títulos de crédito a la orden, que deben circular con la cooperación del deudor inmediato. Ahora bien, en el caso de que el emisor de un título nominativo pueda oponerse a la transmisión, indudablemente que ese documento deja de ser un título de crédito. L o s t í t u l o s q u e s e e m i t e n nominativamente son las acciones, los bonos o debentures. En algunos casos, la carta de porte, el conocimiento de embarque y los certificados warrants se emiten en forma nominativa. Los requisitos de legitimación de esta clase de títulos son los siguientes: - Posesión del título. - Presentación al deudor. - Cadena de traspasos y registro de los traspasos en el registro del emisor del título. - Identificación del portador. Se denomina transfert el hecho de registrar las transmisiones del título nominativo en el registro del emisor. Este acto es una carga sustancial o una conducta debidamente fundada en la voluntad expresada por el emisor del título al crearlo en esta forma. El transfert es un requisito para la legitimación activa del titular. En el caso de las acciones de sociedades anónimas que deben emitirse en forma nominativa, siendo títulos esencialmente negociables, la ley nº 18.046 y su reglamento, contienen reglas aplicables a los traspasos, en cuanto a sus formalidades y efectos. Asimismo, se prohibe el establecimiento de cláusulas que limiten la libre negociabilidad de las acciones en las sociedades anónimas abiertas. c) Títulos públicos y privados; comerciales y civiles: Atendiéndose a la persona que los emite, los títulos de crédito pueden ser públicos o privados. Se denominan efectos públicos los títulos de crédito contra el Estado reconocidos c o m o n e g o c i a b l e s ; l o s d e l o s establecimientos públicos y empresas autorizadas para hacerlos circular, y los emitidos por los gobiernos extranjeros, siempre que su negociación no esté prohibida. Los títulos de crédito privados son aquellos emitidos por los particulares. Atendiendo al carácter civil o mercantil de la relación jurídica que les da origen, los títulos de crédito pueden clasificarse en civiles o comerciales. Con todo, vale la pena señalar que según lo previsto por el artículo 3 nº 10 del Código de Comercio, las operaciones sobre letras de cambio, pagarés, cheques y sobre documentos a la orden, son comerciales cualesquiera que sean su causa y objeto y las personas que en ellas intervengan. Se trata de una mercantilidad formal que no da lugar a los actos mixtos o de doble carácter ni a la aplicación del principio de lo accesorio. En su nuevo texto, la disposición se extiende a toda clase de pagarés, no sólo a los girados a la orden como antes, a las operaciones sobre cheques y sobre documentos a la orden. Al ser así, el campo de la comercialidad formal se amplía notablemente, por lo que resulta que los títulos de crédito civiles vendrían ahora a ser una excepción frente a los comerciales. d) Títulos unitarios y múltiples: Esta agrupación se hace teniendo en cuenta la posibilidad de fraccionar el documento. Son títulos unitarios los que no admiten fraccionamiento, y múltiples aquellos que sí lo posibilitan. Finalmente, atendiendo a la forma de emisión, los títulos pueden emitirse masiva o individualmente; ejemplos: acciones y bonos, en el primer caso, y cheques en el segundo. e) Títulos causales y abstractos: Atendiendo a los efectos que la causa tiene en la vida del título, pueden ser SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  10. 10. 10 causales y abstractos. Son títulos de crédito causales aquellos en los cuales se menciona expresamente la causa en el documento y ella se mantiene unida al mismo en todos los aspectos jurídicos. El ejemplo clásico de esta categoría de títulos está representado por las acciones de sociedades anónimas. En el derecho nacional, el artículo 11 del Reglamento de Sociedades Anónimas, Decreto Supremo nº 702 de 2011,dispone que “Los títulos de acciones llevarán el nombre del titular, su rol único tributario o cédula de identidad, si los tuviera, el nombre y domicilio de la sociedad y su rol único tributario, la fecha de la escritura de constitución y la notaría en que se haya otorgado, la indicación de la inscripción del extracto de la escritura de constitución de la sociedad en el Registro de Comercio correspondiente...”. La indicación del nombre de la sociedad emisora y sus formalidades de creación constituyen la expresión de la causa de los títulos de crédito llamados acciones. Por el hecho de mencionar la causa y vincularse constantemente a ella, estos títulos son incompletos, en el sentido de que no se bastan a sí mismos para determinar el contenido, las modalidades y el alcance del derecho que en ellos se representa, por lo que se precisa recurrir a la relación subyacente que constituye su causa. Los títulos de crédito abstractos son aquellos que no mencionan en su texto la causa o mencionándola, esta indicación carece de efecto jurídico. La causa está desvinculada del título abstracto y, por tal razón, no tiene ninguna relevancia en su creación, circulación y ejecución. La letra de cambio es el ejemplo por excelencia de esta clase de títulos. No cabe duda que los títulos abstractos tienen como causa-fin o causa mediata una relación jurídica, de cualquier tipo que le da origen, porque no se concibe que alguien pueda obligarse sin una causa. Pero esta causa fin no es necesaria, porque basta la existencia de la causa-fuente o causa inmediata, consistente en la declaración unilateral de voluntad a la que la ley le concede el efecto de generar la obligación que se incorpora en el título y que se exterioriza a través de la suscripción del documento, generalmente mediante la firma autógrafa del obligado. De esta suerte, si nos preguntamos ¿por qué se obligó el aceptante de la letra de cambio? La respuesta a esta interrogante es simple: se obligó porque mediante un acto de su voluntad exteriorizada, firmó la letra en señal de aceptación y a ese acto el derecho cambiario le atribuye el mérito suficiente para dar nacimiento a la obligación cartácea. Ahora bien, si nos preguntamos ¿por qué razón se obligó el aceptante? Responderemos que se comprometió porque entre él y el librador y beneficiario de la letra existe una relación subyacente en la cual este último es acreedor del aceptante; pero esta razón no necesita ser mencionada en la letra para que ella tenga eficacia cambiaria. d) Títulos con soporte material cartáceo y títulos informáticos o de representación electrónica: Tal como lo expresamos a propósito de los elementos de su estructura, el título de crédito se compone de un sustrato material, cosa mueble, documento, y una declaración de contenido obligacional incorporada en dicho soporte. Así nacieron los títulos de crédito que ahora denominamos con soporte material cartáceo, para distinguirlos de la nueva categoría que ha surgido en los últimos tiempos, en la cual el soporte material e sustituye por una anotación en cuenta que se anota en un registro informático o electrónico. e) Los títulos de crédito impropios: Existe una serie de documentos respecto de los cuales se llega a la conclusión de que no son títulos de crédito, porque no tienen todos los caracteres esenciales y comunes que les son propios, a los que se les denomina títulos de crédito impropios. Pertenecen a esta categoría documentos tales como los pasajes marítimos, aéreos, de autobuses, de ferrocarriles y del metro. También se encuentran en este mismo grupo los billetes de lotería, la tarjeta o ficha de la guardarropía, la entrada, el abono o contraseña para un espectáculo, la tarjeta de cualquier apuesta o juego de azar, el ticket de estacionamiento, los recibos de bienes entregados en reparación o para limpieza, la tarjeta de embarque o boarding pass, el recibo del equipaje, el carnet de socio y todas las tarjetas de crédito bancarias o comerciales o de cajero automático. En la doctrina, los títulos impropios se han agrupado en dos categorías, atendiendo a su grado de complejidad; los comprobantes de legitimación y los títulos de legitimación. Los primeros son simples documentos probatorios que permiten al deudor cumplir la prestación respecto del sujeto que presente el documento, quedando en consecuencia liberado de ella, como por ejemplo, los pasajes de ferrocarril, de autobuses o de metro, que se emiten por lo general, al portador, aunque frecuentemente se les declara intransferibles, porque se refieren a derechos que no pueden ser objeto de circulación. Los títulos de legitimación son también instrumentos probatorios de una obligación nacida de un contrato cuya celebración acredita el título, de suerte que si hay divergencias entre el tenor del título y el documento que contiene el contrato, prevalece este último. Así por ejemplo, si hay diferencia entre un recibo de depósito y el contrato mismo, primará lo previsto en el documento que contiene el contrato. La Letra de Cambio Este título de crédito tiene su origen según algunos en la época en que los judíos fueron expulsados de Francia y no pudieron llevarse sus pertenencias, por lo que debían dejar encargadas con comerciantes de tal país. Posteriormente para recuperar sus pertenencias o su valor idearon un sistema que cuando un viajero debía ir a Francia y tenía algún temor de que en el camino fuera asaltado, acudía donde el judío y le pagaba a éste una suma de dinero a cambio de una nota dirigida a aquel que tenía a su cargo las especies de este, en la nota se le solicitaba que entregara las pertenencias a aquel que se la exhibiera. El documento equivalía a cosas. Otros dicen que la letra de cambio tiene su origen en el Derecho Romano, y servía para encubrir el contrato de cambio que se denominaba contrato seco, que se relacionaba con la usura; ya que el deudor le entregaba al prestamista un documento que daba constancia de la entrega del dinero y permitía cobrar con él. Posteriormente, ambos documentos SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  11. 11. 11 se fueron perfeccionando y se le dotó de características que permitieron al portador del mismo tener la seguridad que se iba a pagar, nace la CLÁUSULA A LA ORDEN que permitía transferir el documento por vía de endoso, surge también la aceptación que correspondía a una promesa de pago. Luego este documento se fue independizando de los contratos que le daban origen, pero con el aporte del jurista alemán Karl Einnert, se reconoce como título de crédito y expuso los principios de la letra de cambio: - La letra de cambio es la moneda de los comerciantes, es decir, a través de ella se podrían celebrar transacciones mercantiles. - La letra de cambio no era un documento probatorio, sino que constitutivo de un derecho y que contiene una promesa de pago. - La letra de cambio es independiente de la relación fundamental que le dio origen, es decir, no tiene causa, por lo que se aplican las teorías de la abstracción y de la autonomía. - La letra se funda en una promesa unilateral de pago dirigida al público, es decir, se paga a quien porte la letra. Función de la letra de cambio La letra de cambio nació para probar y ejecutar el contrato de cambio. El contrato de cambio tiene por objeto que una de las partes pague a la otra o a sus cesionarios una suma de dinero en un lugar distinto a aquel en que se celebro el contrato. Con la letra de cambio se permitía celebrar este contrato, ya que la persona que debía entregar el dinero lo hacia a quien portara la letra. Elementos del contrato de cambio Consistían en que una persona se obliga a entregar una suma de dinero a la otra y se debía hacer en un lugar distinto a aquel en que se celebró la convención. Posterior mente la letra se independizó del contrato de cambio y para ello fue necesario introducir los siguientes cambios: - Se incluyó la cláusula a la orden, la letra de cambio podía circular por endoso. - Se incluyó la aceptación, con ello el portador legítimo de la letra tenía la certeza de que se le iba a pagar, porque el librado que era la persona a quien iba dirigida la orden de pago, expresamente aceptaba el encargo y para manifestar su voluntad firmaba el documento. - Para que el portador tuviera la certeza de que se le iba a pagar el valor del documento fue necesario introducir la autonomía, en virtud de la cual el obligado al pago no podía enervar la acción de cobro fundándose en relaciones del deudor con portadores anteriores. Definición de letra de cambio Actualmente la ley 18.092 de 14 de enero de 1982 es la que reglamenta este documento, pero no contempla definición alguna de letra de cambio ni de pagaré, antes cuando era el código de comercio el que reglamentaba este documento se contenía una definición en el artículo 632 que decía “ la letra de cambio es un mandato escrito, revestido de las fórmulas previstas por la ley, por el cual el librador ordena al librado que pague una cantidad de dinero a la persona designada en el documento o a la orden de esta”. Se dice que esta definición que se inspiraba en el derecho francés, no tiene a p l i c a c i ó n e n l a a c t u a l i d a d , fundamentalmente porque utiliza la palabra mandato, lo que no tiene relación con este documento. En la actualidad la define don Ricardo Sandoval López que nos dice que la letra de cambio es “un título de crédito que contiene la orden no sujeta a condición de pagar una cantidad determinada o determinable de dinero en la época fijada en ella o a su presentación, que obliga a cumplirla para con el beneficiario, ya sea designado en el documento o a su orden, o con el portador legítimo, el aceptante, el librador y a quienes hayan hecho circular por endoso en dominio o en prenda y a los que garanticen el pago por alguno de los anteriores. Quienes participan en la letra de cambio 1º EL LIBRADOR: es el que crea el documento y cronológicamente es el primer obligado, porque garantiza tanto la aceptación como el pago de la letra. 2º EL LIBRADO: es aquel a quien el librador ordena pagar una suma de dinero. 3º EL ACEPTANTE: es el librado que expresamente admite la orden del librador y como su aceptación es expresa se le denomina “aceptante”. 4º EL BENEFICIARIO: es la persona designada en la letra de cambio a quien se le debe pagar el valor indicado en la letra de cambio, o bien puede transferir la letra a través del endoso. 5º EL ENDOSANTE: es el beneficiario u otro portador legítimo que transfiere en dominio la letra de cambio por intermedio de un endoso. 6º EL ENDOSATARIO: es aquel a quien se le endosa la letra y, por lo tanto, adquiere el carácter de titular o portador legítimo. 7º PORTADOR LEGÍTIMO: es aquel que ha adquirido el documento según su ley de circulación y que en consecuencia puede exigir el cumplimiento de la obligación contenida en él. 8º EL AVALISTA: es aquel que garantiza el cumplimiento de la obligación, ya sea del aceptante, del librador o de alguno de los endosantes. También puede ser un avalista sin limitación y en ese caso responde como el aceptante. La emisión de la letra de cambio Ya dijimos que la letra de cambio es un documento formal, por lo que se debe emitir cumpliendo con los todos requisitos señalados en la ley, en caso contrario el documento no vale como letra, pues así lo dice el artículo 2º de la ley 18.092. Requisitos de la emisión Están en el artículo 1º de la ley, existen algunos esenciales y otros suplidos por la misma ley: 1º La indicación de ser letra de cambio, debe estar escrito en lengua castellana. Hay algunos fallos que han dicho que aunque no diga “letra de cambio” si están presentes todos sus elementos debe ser considerada letra de cambio. 2º Lugar y fecha de emisión o giro de la letra de cambio. Tiene importancia esta SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  12. 12. 12 cláusula, porque el lugar nos señala la ley por la cual se regirá la letra, ya que surge el principio “la ley del lugar rige el acto”. En cuanto a la fecha también es importante para establecer los plazos de vencimiento, especialmente cuando hay documentos girados a plazo contaderos desde el giro. Al igual, es importante porque se puede determinar si el girador se encontraba o no en el lugar del juicio y era capaz en tal momento. En cuanto a la fecha esta es una mención esencial, si falta, el documento no es letra de cambio. El lugar por su parte no es una mención esencial, porque la misma ley dice que si no se señala el lugar se entiende que la letra ha sido librada en el domicilio del girador. 3º La orden no sujeta a condición de pagar una cantidad determinada o determinable de dinero. Esta es una mención esencial porque establece la finalidad del documento. Del tenor del artículo 1º nº 3 se aprecia: - Que la obligación contenida en la letra de cambio es pura y simple. - Que es una obligación en dinero. - Que la cantidad debe estar determinada o ser determinable, vale decir, que con los datos contenidos en el propio documento se pueda llegar a la suma que se está cobrando. En el artículo 1º nº 3 no se exige que la cantidad se anote en letras y números, pero si se ha escrito en letras y números, y hay diferencia entre las cantidades, de acuerdo al artículo 6º rige la que se encuentre en letras. Si la cantidad está en moneda extranjera, solo si se quiere demandar ejecutivamente se debe acompañar al momento de demandar el certificado de un banco que indique el valor de dicha moneda extranjera, la antigüedad del certificado no debe ser superior a 10 días. 4º El nombre y apellido de la persona a quien debe hacerse el pago o a cuyo nombre se debe efectuar. Este es un requisito esencial, sin embargo, la cláusula a la orden es un elemento de la naturaleza que se entiende incorporado, salvo que expresamente se elimine indicando las palabras “no endosable”. Se dice que este artículo 1 nº 4, contempla el nombre del beneficiario y la doctrina ha aceptado que el nombre se supla por un cargo, siempre cuando no exista duda de la persona de quien se trata. Ejemplo: el Tesorero General de la República. 5º Nombre, apellido y domicilio del librado (artículo 1º nº 5 ley 18.092). Esta mención es esencial ya que es la persona a cuyo cargo se gira el documento, el librado no toma parte en la emisión. Sin embargo, del momento que acepta pasa a ser el primer obligado jurídicamente hablando al pago del documento. El librado cuando acepta firma transversalmente la letra y pasa a tener la denominación de “aceptante”. Si son varios los librados se debe indicar un domicilio único para todos ellos (artículo 1º inciso final). A su vez el artículo 4º establece que si existen varios librados todos o cualquiera de ellos pueden ser requeridos para la aceptación, salvo que se indique un orden, caso en el cual el primero será considerado librado y los demás serán subsidiarios del anterior. 6º Lugar y época del pago. Antes de la vigencia de la ley 18.092 el lugar era una mención obligatoria, pero el lugar de pago era el mismo que el domicilio del librado, bastaba con indicar tal situación. Hoy en día la ley expresamente señala que si no se indica o señala el lugar de pago, este deberá hacerse en el domicilio del librado. En todo caso de acuerdo al artículo 5º perfectamente se puede indicar expresamente que la letra se pagará en el domicilio de un tercero. Fuera de lo anterior, el artículo 43 nos dice que al momento de prestarse la aceptación el librado puede indicar un lugar distinto al que señaló en la letra, siempre cuando se encuentre en la misma provincia y en ese lugar puede realizar el pago. Si el lugar que indica para el pago está fuera de la provincia se entiende que niega la aceptación. Si el portador legítimo de la letra es un Banco o una entidad financiera el pago se debe realizar en la sucursal que tenga a su cargo la letra y esto se debe informar al aceptante. En cuanto a la época, debemos indicar que si no se considera o incluye la época de vencimiento se entenderá que la letra es pagadera a la vista, vale decir, al momento de la aceptación. En todo caso se debe presentar al pago dentro de un año contado a la época del giro (emisión). Cabe hacer presente que de acuerdo al artículo 48 la letra en cuanto a su vencimiento puede ser girada a día fijo y determinado, a un plazo contadero desde la emisión, a la vista, y a un plazo contadero de la vista. Expresamente el artículo indica que el documento no admite vencimientos sucesivos como lo hace el pagaré. 7º La firma del librador. Este es un requisito esencial, ya que el librador es quien emite el documento y garantiza el cumplimiento de la aceptación y del pago. El mismo artículo 1º nº 7 señala que el librador puede bajo su responsabilidad estampar su firma a través de otros procedimientos (Ej. : timbres), siempre cuando se cumpla con el reglamento de la ley, lo que a la fecha no se puede realizar porque no se ha dictado el reglamento de la ley. El artículo 8º señala que si a l g u i e n fi r m a u n a l e t r a c o m o representante o a ruego de otro, sin tener capacidad queda personalmente obligado al pago del documento. Sin embargo, el mismo artículo dice que si esta persona paga el documento se subroga en los derechos de aquel a cuya cuenta pagó. Sanción por falta de algún requisito esencial Según el artículo 2º de la ley 18.092 si al documento le falta algún requisito esencial no es letra de cambio, podrá ser otro documento privado. Esta es una innovación a lo que señalaba el código de comercio cuando regía las letras de cambio, pues en aquella época si al documento le faltaban los requisitos de la letra de cambio se consideraba que era un pagaré y el librador tenía la responsabilidad del suscriptor de un pagaré. El artículo 7º contiene “el principio de independencia de firmas”; ya que establece que si dentro de todos los que firman el documento aparecen firmas SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  13. 13. 13 falsas o de incapaces o que por cualquier motivo no se obligan, la letra será de todas maneras obligatoria para los demás firmantes. Se dice que fuera de contener el principio de la independencia de las firmas, también es una muestra que la legislación nacional sigue la teoría de la autonomía y la abstracción. De la autonomía porque se prescinde de las relaciones que dependen de los otros firmantes y a su vez queda de manifiesto que la fuente de la obligación de los que firman es “precisamente su propia rubrica o firma” y no depende de la relación fundamental. Las enunciaciones posteriores al giro A esto se refiere el artículo 11 que nos dice que cualquier portador legítimo puede agregar las menciones que faltan hasta el momento del cobro. Sin embargo, señala que el obligado al pago puede eximirse del pago si acredita que el que llenó la letra lo hizo en contravención a las instrucciones que se le habían entregado, pero esta excepción no la puede ejercer contra los poseedores de buena fe. Se podría pensar que este artículo es una excepción a la literalidad, a la autonomía y a la abstracción, sin embargo no es así porque: 1º Es el obligado el que debe acreditar la existencia de las instrucciones. 2º No afecta a los portadores de buena fe, por lo que a la larga solo tiene efecto entre el deudor y aquel con quien celebró la relación fundamental que dio origen al documento. Relación entre el giro de la letra de cambio y la relación jurídica que le sirve de origen En la generalidad de los casos un documento como una letra de cambio o un cheque tiene su origen en alguna convención. Ej. : compraventa, arrendamiento, etc. Por ello, el artículo 12 de la ley 18.092 dice expresamente que el giro, aceptación o transferencia de una letra no extinguen, salvo pacto expreso las relaciones jurídicas que les dieron origen, y luego agrega que no produce novación. Sobre el artículo 12 según la doctrina debió decir “ni produce novación”. El inciso 2º agrega que ambas obligaciones se extinguen cuando la letra de cambio es pagada. La ley de cheques en su artículo 37 contiene el mismo principio y antes cuando era el código de comercio el que reglamentaba la letra, si bien no se decía expresamente la doctrina y la jurisprudencia habían llegado a la misma conclusión. Menciones facultativas de la letra de cambio Estas se establecen en el artículo 13 de la ley 18.092, que nos dice que fuera de las del artículo 1º se pueden agregar estas menciones: 1º La comuna dentro de la cual se debe efectuar el pago. Esta mención tiene trascendencia porque se agregó pensando en las ciudades que constaban de varias comunas y así se le daba más certeza al obligado. También tiene trascendencia porque el artículo 70 de la ley establece que si se ha indicado en la letra la comuna en que debe hacerse el pago, el notario encargado del protesto por falta de pago debe consultar en la tesorería comunal respectiva sobre la existencia de algún depósito destinado al pago de dicho documento. Antes se dudaba a que se refería la ley con tesorería comunal, pues podía ser la del servicio de tesorerías; o bien la tesorería municipal por ser este el ente administrador de la comuna. En la actualidad, sin embargo, el servicio de tesorerías dictó un instructivo reglamentando el depósito de dinero para pago de las letras, lo que demuestra que es ese organismo facultado para recibir el pago. 2º La cláusula de ser reajustable la cantidad designada en la letra y esto se hará con la cláusula que diga “reajustable” u otra similar. Esta cláusula fue una novedad con la ley 18.092 y fue un medio para proteger al portador legítimo de la desvalorización del dinero en relación a la inflación. En cuanto a la tasa de reajuste, dice que primero se aplicará la que estipulen las partes en el documento, siempre que no este prohibido por la ley. Si nada dice el documento se aplicará lo que establezca la ley de operaciones de crédito de dinero al tiempo de la emisión del documento (artículo 14). Si se pacta un sistema de reajuste prohibido por la ley se tiene la cláusula por no escrita. 3º Cláusula de intereses: estos intereses correrán desde la emisión hasta el momento del pago efectivo, aquí también rige primero la voluntad de las partes, y se calcularán siempre sobre la cantidad ya reajustada. En cuanto a la tasa de interés si nada se dice será la de los intereses corrientes de acuerdo a la ley de operaciones de crédito de dinero. Se dice que el artículo 13 nº 2 y 3 están relacionados con el artículo 1º nº 3 que señala que la letra debe contener “la orden, no sujeta a condición, de pagar u n a c a n t i d a d d e t e r m i n a d a o determinable de dinero”. 4º Cláusula de devuelta sin gastos o sin obligación de protesto. Estas cláusulas del artículo 13 nº 4 las toma o emplea como sinónimos, al igual que el artículo 74. Sin embargo, en la doctrina se diferencian una de la otra. La cláusula de devuelta sin gastos consiste en que si se protesta el documento no serán de cargo del obligado los gastos del protesto. En cambio, la cláusula sin obligación de protesto, quiere decir que no será necesario realizar el protesto para poder ejercer las acciones en contra del librado y los endosantes, no operando entonces el perjuicio de los documentos, que consiste en la caducidad de las acciones cambiarias indirectas que son aquellas que emanan del documento y proceden en contra del librador, los endosantes y los avalistas de ambos. 5º El artículo 13 nº 5 establece otras menciones que no alteren la esencia de la letra y dentro de estas podemos mencionar: La cláusula por aviso, que consiste en que el aceptante solo se obliga si antes de la aceptación el librador le comunica que será requerido para ello. Adulteración de la letra de cambio De acuerdo al artículo 15, si la letra es adulterada, los que ya habían suscrito el documento al momento de la SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  14. 14. 14 adulteración quedan obligados de acuerdo al tenor primitivo y los que firman después quedan obligados de acuerdo al nuevo texto. Esta también es u n a mu e s t r a d e l p r i n c i p i o d e independencia de las firmas, de la autonomía, literalidad y abstracción. La alteración El artículo 16 nos señala que cualquier obligado firmando nuevamente el documento puede consentir en un cambio en su tenor literal, por lo que queda obligado de acuerdo al nuevo texto. Ej. : la reaceptación. Ejemplares de la letra de cambio La ley 18.092 no contiene ninguna disposición especial referente a los ejemplares de la letra de cambio. Anteriormente el código de comercio que la reglamentaba obligaba a las partes a girar varios ejemplares, en la actualidad basta con uno solo. Hay casos en que se pueden exigir copias autorizadas como por ejemplo para el pago parcial, en que la persona que realiza este pago parcial puede exigir que se deje constancia del mismo en la letra y se le otorgue una copia autorizada. La obligación del librador El librador es el creador de la letra de cambio y por ello debe garantizar su aceptación y pago, así lo dice el artículo 10 de la ley 18.092, esto es así, porque él al ser el creador de la letra es cronológicamente el primer responsable, ya que el librado solo adquiere obligaciones desde el momento que acepta y firma el documento, pero mientras eso no ocurra es el librador el que debe responder. P a r a h a c e r e f e c t i v a e s t a responsabilidad es necesario que el documento se proteste. Para la aceptación se debe protestar el documento por falta de aceptación. Para el pago se debe protestar por falta de pago. La garantía por aceptación puede ser dejada sin efecto por el librador y lo realiza estampando una cláusula en la misma letra en virtud de la cual se exime, y dirá: “sin garantía de aceptación”. En cambio, respecto de la garantía de pago no puede eximirse o limitarla, el artículo 10 dice que se tendrá por no escrita una garantía en ese sentido. La ley actual no contempla ninguna obligación entre el librador y el librado, con lo cual se difiere de la legislación anterior en que el librador estaba obligado a comunicar al librado el hecho de que se le requeriría para aceptar la obligación. La circulación de la letra de cambio La regla general en materia de la letra de cambio es a través del endoso, aun cuando no este girada “a la orden”, solamente se impedirá la circulación a través del endoso si expresamente el librador lo ha prohibido estampando una cláusula en tal sentido “no endosable” o similar, en este caso circulará la letra de acuerdo a las normas de la cesión de crédito. Pese a lo señalado la letra siempre puede ser endosada en comisión de cobranza, incluso la letra vencida y protestada. El Endoso Se define en el artículo 17 “es el escrito por el cual el tenedor legítimo transfiere el dominio de la letra, la entrega en cobro o la constituye en prenda”. Características del endoso 1º Es puro y simple, así lo dice el artículo 19, por lo cual no puede estar sujeta a condición. 2º El endoso es un acto solemne y la solemnidad es que debe constar por escrito. 3º El endoso debe ser total, esto se deduce del artículo 19, que dice que el endoso parcial no produce efecto alguno. 4º Algunos agregan que es un acto jurídico unilateral porque no es necesaria la aceptación por parte del endosatario. Clasificación del endoso 1º Tomando en consideración las menciones que debe tener el endoso, distingue entre endoso regular, irregular y en blanco: Endoso Regular: Es el que contiene todas las menciones indicadas en los artículos 21 y 22 de la ley 18.092 y son: - Contiene la firma del endosante, la que se debe estampar al dorso o reverso del documento. - Debe indicar el lugar y fecha de su otorgamiento, en todo caso si no se señala el lugar se entiende que se ha realizado en el domicilio del endosante y si no se indica la fecha se entiende que se ha realizado antes de la fecha del vencimiento del documento. - El nombre del endosatario y la calidad del endoso. Endoso Irregular: Es aquel en que se indica el nombre del endosatario, pero falta alguna o algunas de las demás menciones indicadas. Endoso en Blanco: Aquel en que no se indica el nombre del endosatario, e incluso puede que solamente conste con la firma del endosante. El endoso en blanco se entiende que es traslaticio de dominio (artículo 21), vale decir, una firma al dorso del documento se entiende que transfiere el dominio. 2º Distingue el endoso según el objeto perseguido al endosar, esta clasificación emana de la definición que señala el artículo 17: endoso en dominio, en cobranza, en garantía: Endoso en Dominio: En virtud de este endoso el endosante transfiere todos los derechos que como portador legítimo detentaba sobre el documento. El que adquiere el titulo de crédito (letra de cambio) pasa a ser portador legítimo y en consecuencia tendrá todos los derechos que la ley le confiere a este. Fuera de lo ya indicado también produce el efecto llamado de la “inoponibilidad de excepciones” fundado en la característica de la autonomía, en la ley está consagrado en el artículo 28, consiste en que la persona demandada en virtud de una letra de cambio no podrá oponer excepciones fundadas en relaciones personales con portadores anteriores. Por ello, el deudor solo puede oponer a la demanda de cobro excepciones reales fundadas en el documento mismo y excepciones personales relacionadas con el actual portador. Además de lo dicho, el endosante en dominio se hace responsable con respecto a los portadores posteriores a la SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  15. 15. 15 aceptación y del pago de la letra de cambio (artículo 25). En todo caso puede estampar una cláusula en virtud de la cual se exima de esta responsabilidad. También puede prohibir nuevos endosos, situación en la que igualmente se exime de dicha responsabilidad. Endoso en Cobranza: Se identifica por las cláusulas “valor en cobro; o en cobranza o similar”, constituye un mandato que el endosante confiere al endosatario para que este ejerza las acciones destinadas al cobro del documento y posteriormente le rinda cuenta y le entregue los valores recuperados (artículo 29). Este endosatario en cobranza puede a su vez volver a endosar el documento de la misma manera, pero no puede endosarlo en dominio ni en garantía. También en virtud de este endoso se le confieren al endosatario las facultades del mandato judicial (artículo 7º código de procedimiento civil). Endoso en Garantía: Este endoso en garantía o en prenda se reglamenta en el artículo 30 y, es aquel en virtud del cual el endosante entrega un documento al endosatario a fin que este lo cobre y aplique los dineros recaudados para el pago de un crédito que el endosante le adeudaba, es decir, para que opere este endoso se requiere que el endosante sea deudor del endosatario y el endoso es una forma de caucionar el pago de dicho crédito. El endosatario en garantía debe cobrar el documento y deberá rendir cuenta de los dineros recuperados y si sobra algo luego de aplicar el dinero al pago de la deuda los debe restituir al endosante. En este tipo de endoso el endosante no responde por la aceptación o pago de la letra, salvo que expresamente se establezca lo contrario. El endosatario a su vez esta obligado a ejercer mientras tenga en su poder la letra todas las gestiones necesarias para que el endosante mantenga sus derechos emanados del documento, debe presentarla al cobro y también debe protestarla. En este tipo de endoso también se produce el efecto de la inoponibilidad de excepciones (artículo 30). Este endosatario en garantía no puede endosar el documento ni en dominio, ni en garantía solo en cobro. En síntesis la inoponibilidad de excepciones opera en el endoso en dominio y en el endoso en garantía y no en el endoso en cobro. En cuanto a la garantía de aceptación y pago solo la tiene el endosante en dominio. Endoso de letra vencida La letra vencida y la letra protestada se pueden endosar en cobranza (artículo 32). Para el endoso en dominio el artículo 32 dice que el endoso de una letra vencida o protestada por falta de pago no tiene más efecto que una cesión ordinaria. Este artículo ha tenido distintas interpretaciones. Algunos autores como don Ricardo Sandoval, señalan que lo que el artículo 32 quiere decir es que se debe cumplir con las formalidades de la cesión de crédito, fundamentalmente notificar al deudor, por lo que si no se cumple con la formalidad el endoso no tendrá valor. Otros estiman que el artículo quiere decir que el endosante responderá frente al endosatario en los mismos términos que el cedente en la cesión de crédito, es decir, solo la existencia de un crédito, pero no su pago y aceptación (profesor Salas considera correcta esta última interpretación), (no fechar el endoso). La aceptación Es el acto en virtud del cual el librado accede a cumplir la orden de pago emitida por el librador “por lo que pasa a ser el aceptante y jurídicamente el primer obligado al pago de la letra”, se reglamenta en los artículos 33 y siguientes de la ley 18.092. Se debe estampar en el frente o anverso de la letra de cambio (artículo 33) y por la costumbre va de manera transversal, debe incluir las palabras “acepta, por aceptación o aceptada”. El artículo 33 dice que la sola firma del librado en el anverso del documento implica aceptación. Presentación de la letra para la aceptación Al momento de emitirse la letra el librado no contrae obligación alguna, por ello es indispensable que acepte la orden emitida por el librador, lo que hace firmando el documento. Por ello, si la aceptación no es coetánea con el libramiento es necesario presentarla para que acepte y es titular para presentarla para la aceptación, el portador legítimo, sea el beneficiario o algún endosatario, lo que puede realizar por sí o por mandatario, bastando para presumir la existencia del mandato la sola tenencia del documento. Oportunidad para requerir la aceptación Si la letra ha sido girada a día cierto y determinado, la aceptación se debe requerir en cualquier momento antes del vencimiento. Si la letra se ha girado a la vista o a un plazo contadero de la vista, debe ser presentada para la aceptación dentro del plazo de un año contado desde la emisión del documento, así lo dice el artículo 35. Si la letra ha sido girada a un plazo contadero desde el giro, debe ser presentada para su aceptación antes del vencimiento. En los casos en que la letra haya sido girada a un plazo contadero de la vista; o si la aceptación debe ser realizada en un plazo determinado, la aceptación debe ser fechada, si el aceptante se niega a fecharla se puede protestar por falta de fecha de aceptación. Lugar y épocas para requerir la aceptación En cuanto al lugar de la aceptación este debe ser en el lugar que se indique en la letra y si nada se dice deberá aceptarse en el domicilio del librado aceptante (artículo 37). En cuanto a los días en que se puede requerir la aceptación, no se puede requerir en los feriados, sábados ni 31de diciembre, el horario es de 9º a 18º horas. Si el lugar fijado para la aceptación es una sucursal bancaria, el horario de aceptación es de 9º a 14º horas. Si una vez requerida la aceptación esta no se produce, el documento se protesta por falta de aceptación y nace la responsabilidad del librador y los endosantes. También al momento de la aceptación el librado o aceptante puede indicar que el pago lo hará en otro lugar al ya señalado en el documento, o bien consignar un nuevo SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR
  16. 16. 16 esto lo puede hacer siempre cuando el nuevo lugar se encuentre en la misma provincia que el anterior. Si es en una provincia distinta se entiende que se rechaza la aceptación y nace la responsabilidad del librador y de los demás aceptantes, y el aceptante igual queda obligado, pero en los términos que él dio su aceptación , ya que se considera una confesión de deuda. Retiro de la aceptación Al momento de presentarse la letra para la aceptación se debe en ese mismo momento aceptar o rechazar, salvo que puede solicitarle al portador legítimo que vuelva al día siguiente y lo requiera nuevamente. Si acepta puede antes de restituir el documento retirar su aceptación estampando “retiro aceptación” y firmar, esto solo puede realizarlo hasta el momento que entrega la letra de cambio. En este caso se considera que la aceptación se negó. También puede una vez aceptada la letra “reaceptarla”, prolongándose así los plazos de vencimiento y para esto debe firmar nuevamente el documento. Características de la aceptación 1º La Aceptación es solemne y su solemnidad es que conste por escrito en el anverso del documento. 2º La aceptación es pura y simple (artículo 42). Si el librado acepta, pero bajo una condición se entiende que la niega y nace la responsabilidad del librador y los endosantes si los hubiere. 3º La aceptación puede ser parcial, es decir, que se puede restringir a una parte de la suma librada, debiendo protestarse por falta de aceptación el saldo. El vencimiento y el pago de la letra de cambio En conformidad al artículo 48 la letra de cambio admite cuatro fórmulas de vencimiento: 1º Girada a la vista: Consiste en que será pagadera al momento de su aceptación, lo que se puede hacer en cualquier momento dentro del plazo de un año contado desde la fecha de giro. En este caso para que la letra tenga valor debe haber sido presentada dentro de ese plazo y si no se pagó se debe haber protestado oportunamente por tal razón. 2º Girada a un plazo contadero de la vista: En este caso el plazo correrá desde la aceptación; o bien si esta no se produce desde el protesto por falta de fecha de aceptación o del protesto por falta de aceptación. En este caso se le cobra al librador o a los endosantes. 3º Girada a un plazo contadero del giro: Consiste en que el plazo corre desde la fecha de la emisión de la letra y se produce la situación de que ya esta aceptada la letra al momento del giro o aceptada antes del vencimiento. En caso contrario se protesta antes del vencimiento. 4º Girada a día fijo y determinado: Se paga el día establecido en la letra, si el vencimiento es un día feriado vence el día hábil siguiente. Se discute si la letra vence en día inexistente, según algunos es nula, y si vence un día sábado o un 31 de diciembre se prorroga para el día hábil siguiente. Cualquier otra manera de vencimiento o los vencimientos sucesivos la ley dice expresamente que no vale como letra. Esta es la gran diferencia con el pagaré, que si admite vencimientos sucesivos y se puede incluir una cláusula de aceleración. El pago de la letra de cambio En cuanto a la oportunidad para presentar la letra al pago podemos indicar que la regla general en este sentido es que la letra se presenta al pago al momento de su vencimiento; si es feriado, sábado, domingo o 31 de diciembre será el día hábil siguiente. Recordemos que en la letra a la vista se debe presentar dentro de un año contado desde el giro. En cuanto al lugar es el indicado en la letra de cambio, o bien en el que se señaló al aceptar, se aplica la misma fórmula de la aceptación. Si el portador legítimo es un banco, el pago se hace en la sucursal en que esté la letra y se debe informar al aceptante en que sucursal está. Derechos del aceptante que paga Si se paga la letra de cambio al tiempo de su vencimiento y al portador legítimo, el que realiza el pago queda liberado de cualquier obligación emanada del documento. Debe exigir al portador que deje constancia del pago y además que se le entregue el título. Si el pago es parcial el portador legítimo no puede rehusar recibirlo y deberá otorgar recibo al que paga, además dejar constancia en el documento de este pago y el portador la puede protestar por el saldo insoluto. Si ya ha vencido la letra el portador puede negarse a recibir el pago si el valor que se le ofrece es inferior a la mitad. Si se paga la letra antes del vencimiento, el que hace el pago queda responsable de su validez, es decir, no queda totalmente liberado y si no pagó a quien correspondía podría tener que volver a pagar. En todo caso como existe la necesariedad puede prevenir cualquier imprevisto exigiendo que se le entregue el documento al momento del pago. Fórmulas para garantizar el cumplimiento de la letra de cambio La letra de cambio tiene tres f o r m u l a s p a r a g a r a n t i z a r s u cumplimiento: 1º La solidaridad cambiaria: Esta establecida en el artículo 79 de la ley, el cual nos dice que todos los que firman una letra de cambio sea como libradores, aceptante o endosantes, son solidariamente obligados a su pago. En cuanto al librador su solidaridad se explica toda vez que es el creador del documento por lo que debe responder por su parte, y el artículo 10 también contiene esta misma solidaridad. Recordemos que no puede eximirse de esta garantía de pago. Los endosantes, a su vez, también son responsables del pago del documentos pero solo respecto a los portadores legítimos posteriores y puede eximirse de esta responsabilidad estipulándolo así al momento del endoso. 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  17. 17. 17 El aceptante es el primer obligado. Esta solidaridad es en realidad una subsidiaridad especialmente tomando en cuenta a los libradores y endosantes por que ellos solo responderán si el aceptante no lo hace y es condición para poder hacer efectiva esa responsabilidad que la letra de cambio se proteste en día y forma. Esta solidaridad es distinta a la del derecho civil, pues en el derecho civil los codeudores solidarios son titulares de parte de la deuda pero se les puede exigir el total. En cambio en derecho cambiario estos obligados solidarios no son responsables departe de la deuda sino que sólo responderán si el obligado principal no lo hace y tiene una acción de reembolso para el caso en que pagara. Esta acción de reembolso esta en el artículo 88 y sólo la tiene el endosante por eso se dice que mas que codeudor solidario son fiadores. 2º La fianza cambiaria (o aval): Reglamentada en los artículos 46 y siguientes de la ley el aval se define en el artículo 46 “ es un acto escrito y firmado en la letra de cambio en una hoja de prolongación adherida a esta en un documento separado por le cual el girador, un endosante o cualquier tercero garantizan en todo o en parte el pago de la letra” En cuanto a las formalidades de este aval podemos decir que es un acto solemne por que siempre debe constar por escrito, ya sea en el mismo documento o en una hoja de prolongación adherida al documento e incluso en un instrumento aparte. La regla general en materia de aval es que conste en el anverso de la letra de cambio, incluso se dice que si existe una forma al anverso y esa no es del girador o aceptante se entiende que es un aval, aunque no diga “ por aval” . Si va al dorso debe decir “ por aval” u otra palabra semejante. El avalista que paga tiene acción de reembolso en contra de la persona a quien avala y todos aquellos respecto de los cuales este ahora tiene acción de reembolso. Clases de aval: Existen 2 clasificaciones A.- Distingue entre el aval cambiario y el aval extracambiario i) Aval cambiario: Es el que consta en el documento y que en consecuencia circula conjuntamente con el, es la regla general y es el que tiene mas validez. ii) Aval extracambiario: Es aquel que consta en un documento aparte y que en consecuencia no circula con el documento, por eso no tiene efectos cambiario y se asimila a una caución civil, si se quiere que el aval quede obligado respecto a los portadores legítimos posteriores debe consentirlo expresamente. B.- Aval puro y simple y aval limitado: i) Aval puro y simple: Es el que se otorga sin limitación alguna y el aval de esta naturaleza responde en los mismo términos que el aceptante con la salvedad que tiene derecho a reembolso contra el propio aceptante y del librador. ii) Aval limitado: Es aquel que sólo responde en determinadas situaciones y así si analizamos el artículo 47 podemos apreciar que el aval puede ser: A tiempo, a caso, a cantidad o a personas. - Aval a tiempo: Es aquel que su responsabilidad sólo comprende un periodo determinado ( al tiempo del vencimiento, dependerá de cómo se ha estipulado y si se prorroga el plazo señalado solo sigue la responsabilidad del aval si es que expresamente lo acepta). - Aval a caso: Es aquel sujeto a condición propiamente tal ya que existirá un hecho del cual dependerá el nacimiento de la responsabilidad de este aval. - Aval a cantidad: Es el que limita su responsabilidad a una cantidad de dinero determinada que sea inferior a la cantidad de la letra. - Aval a persona: Es aquel que sólo garantiza la obligación como su nombre lo dice de una persona determinada, que podrá ser el aceptante, el librador o el endosante, cabe en todo caso hacer presente que su responsabilidad es por la acción cambiaria y la acción de reembolso, es una responsabilidad extensa. ¿Quiénes pueden ser avales? De acuerdo al artículo 46 puede ser avala el girador, un endosante o un tercero, lo que difiere con lo que establecía el Código de Comercio cuando regia en estas materias ya que en tal situación sólo podía ser aval un tercero sin que lo pudiera ser el librado o el endosante. En realidad en cuanto al librador no se aprecia utilidad alguna de que le pueda ser aval por que en virtud del articulo 10 y 79 el garantiza la aceptación y pago de la letra sin necesidad de ser aval. El endosante en tanto la utilidad que tiene que este pueda ser aval radica en que el endosante sólo responde frente a portadores posteriores, en cambio si es aval también podrá responder frente a los portadores anteriores. Lo ideal es que sea un tercero solvente con un patrimonio distinto. 3º Por los mecanismos propios del Derecho Civil (fundamentalmente la Prenda). El protesto Es la constancia fehaciente del hecho que la letra de cambio no se pago, no se acepto o no se fecho la aceptación. Este es un acto solemne consta por escrito debe ser realizado por un funcionario competente que según el artículo 60 será el notario; pero en las comunas que no sean asiento de un notario, podrán efectuarse también por el Oficial del Registro Civil del lugar del pago o del lugar donde deba prestarse la aceptación, según corresponda. Clases de protesto 1º Por falta de pago: Es el que da cuenta que la letra de cambio no fue pagada por el aceptante al momento de vencer el plazo. La oportunidad en que se debe realizar es al día siguiente de aquel en que venció la letra. Su importancia la encontramos en que según el artículo 79 inc.2º es indispensable para poder ejercer las acciones cambiarias en contra del SEGUNDO SEMESTRE 2013 UNIVERSIDAD MAYOR

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