INTRODUCCIÓN
Una detenida revisión de la producción jurídica chilena relativa al pago de lo no debido permite
comprobar qu...
manifestación concreta de este "principio general". Por la misma época aparecían los "Apuntes" de
Luis Claro Solar (1857-1...
CAPÍTULO PRIMERO
DE LOS CUASICONTRATOS Y EL PAGO DE LO NO DEBIDO
EN EL CÓDIGO CIVIL CHILENO
1. PRESUPUESTOS
Andrés Bello d...
rubricación se trasladó casi sin modificaciones al "Proyecto 1841-1845"15
, no es raro que en él se
mantuviera la falta de...
vecindad", de manera que se mantenían dos artículos generales (arts. 2436-2437); y tres
parágrafos con algunas variaciones...
legales, concretamente las Siete Partidas y el Fuero Real, ambos vigentes en Chile durante la
época de la codificación del...
Frente a la citada cuestión es posible advertir algunas líneas rectoras en la doctrina y
jurisprudencia chilenas, que está...
que hubiere obtenido de ellos y la situación semejante del hijo de familia por sus actos autorizados
por el padre.
En efec...
cuasicontratos la ley presumía el consentimiento por equidad o por la utilidad que resultaba "a fin
de que una persona no ...
en 1923, y casi traducía textualmente algunos de sus pasajes, pero con las citas
correspondientes43
.
Esto era así, entre ...
cuasicontrato... En todos estos casos, es la disposición de la ley la que impone la obligación
correspondiente; y la dispo...
voluntad del acreedor sólo. Un acreedor llega a ser tal sin el asentimiento del deudor; porque el
interés social lo exige....
establece las obligaciones emanadas del cuasicontrato por razones de equidad, pero en definitiva
se supone que siempre la ...
CAPÍTULO SEGUNDO
DEL PAGO DE LO NO DEBIDO EN EL CÓDIGO CIVIL
CHILENO: SISTEMATIZACIÓN Y FUENTES
1. PRESUPUESTOS
Como ya se...
Esta doble influencia significaba, por una parte, que el Código Civil chileno se apartaba del
régimen del pago de lo no de...
2295 i. 1º 1376 Noción del pago de lo no debido
2295 i. 2º 1377 Imposibilidad de repetir el pago de deuda ajena
2296 * 123...
estructura constaba de dos párrafos, el primero para tratar "De los cuasicontratos (arts. 654 - 666)
y el segundo que se o...
relación con la agencia oficiosa, en cuanto a la doble naturaleza de las fuentes que ha tenido a la
vista, aunque el grado...
3. La Doctrina de los Jurisconsultos: cinco artículos del § 2, título XXXIV del Código Civil se
apoyaban en las opiniones ...
tratamiento, si bien es el típicamente romano de la condictio clásica, como acción in personam,
para obtener la repetición...
CAPÍTULO TERCERO
DE LA NOCIÓN DE PAGO DE LO NO DEBIDO EN EL
CÓDIGO CIVIL CHILENO
1. PRESUPUESTOS
Sin lugar a dudas el pago...
iguales condiciones, la cosa objeto del pago; y, en lo que se refiere a la parte que pagó, la voluntad
de exigir la ya exp...
modo, queda cubierto por la categoría más amplia del "enriquecimiento sin causa" y de su acción
genérica de in rem verso.
...
3. SOBRE LA NOCIÓN DEL PAGO DE LO NO DEBIDO EN LA JURISPRUDENCIA
La jurisprudencia chilena ha seguido, en líneas generales...
romanas, cuyo texto señalaba: "Quien sin un motivo conforme a derecho se enriquece con el
patrimonio de otro está obligado...
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  1. 1. INTRODUCCIÓN Una detenida revisión de la producción jurídica chilena relativa al pago de lo no debido permite comprobar que sobre ella prácticamente no existen estudios monográficos y que los existentes, mayoritariamente, corresponden a tesis para optar al grado de licenciado en ciencias jurídicas y sociales, a los que deben agregarse las explicaciones generales que sobre él se encuentran en la manualística o en exposiciones generales sobre el derecho de las obligaciones. En efecto, en el año 1919 se registra una memoria de prueba escrita por Óscar Rioseco Squella, titulada Del cuasi-contrato de pago de lo no debido1 que, en sus escasas 67 páginas, ofrece una primera parte dedicada a describir la noción histórica de cuasicontrato y el tratamiento que el derecho romano daba al pago de lo no debido, a la cual sigue una segunda parte, "Del pago de lo no debido ante nuestro Código Civil", en la cual, sin referencia alguna a la jurisprudencia, se explica el pago de lo no debido simplemente a la luz de los franceses Thèophile Huc y Baudry Lacantinerie, más algunas referencias a las opiniones de Giogi y de Ricci, sin que se advierta un especial examen del derecho chileno. En 1928 Osvaldo Follert Fleidl publicaba su memoria de prueba bajo el título de El pago de lo no debido2 , que mantenía la línea general del trabajo anterior en cuanto a una bibliografía mayoritariamente francesa, a la que ahora se sumaban Demolombe, Laurent, Aubry y Rau, Demogue y Planiol, pero mostraba dos novedades: por una parte se advertía la inclusión de las opiniones de dos civilistas chilenos, los profesores Guillermo Correa Fuenzalida y Alfredo Barros Errázuriz y, por otra, dogmáticamente se vinculaba el pago de lo no debido a la más amplia noción del "enriquecimiento sin causa". Alba Adriana Torán Sosa, en 1958, daba a la imprenta su memoria de licenciada bajo la denominación de Comentario crítico a la jurisprudencia de los artículos 2295 a 2303 del Código Civil. "Cuasicontrato de pago de lo no debido"3 , cuya orientación era diversa a las dos exposiciones anteriores, pues, tal como lo anticipaba su título, el tratamiento de la materia se hacía mayoritariamente sobre la base de la jurisprudencia, aunque ella era normalmente explicada a la luz de juristas franceses. Además de las tres memorias citadas, tocaba también directamente al pago de lo no debido un Informe en derecho elaborado en 1922 por el profesor Tomás Ramírez Frías4 , pero debido a su matiz forense no contenía mayores apreciaciones de interés dogmático, aunque en todo caso dejaba en claro que era la doctrina francesa del siglo XIX la que inspiraba sus argumentaciones. La manualística chilena del siglo XIX fue particularmente escasa y los pocos autores que escribieron obras generales no dedicaron un tratamiento especial al pago de lo no debido, como puede apreciarse en los dos primeros libros de derecho civil chileno, a saber, las Instituciones de José Clemente Fabres (1826-1908)5 y la Instituta de José Victorino Lastarria (1817-1888)6 , quienes se limitaban prácticamente a transcribir los artículos correspondientes del Código Civil en la materia. Un trabajo de mayor desarrollo se observaba en el Código Civil de la República de Chile comentado y esplicado de Robustiano Vera, aparecido en 1897, pues en él se explicaban temáticamente los títulos del texto legal con referencias a derechos extranjeros y a alguna doctrina7 . Desde finales del siglo XIX, Alfredo Barros Errázuriz (1875-1968) desarrollaba en su Curso de Derecho Civil, cuya primera edición es del año 1910 si bien con anterioridad circulaban sus "Apuntes", el tema del cuasicontrato sobre la base de dos ideas fundamentales: a) se trataba de un contrato presunto fundado en la equidad, y b) se presumía para evitar un eriquecimiento injusto a expensas de otro8 , de manera que en su explicación el pago de lo no debido aparecía como una 1 2 3 4 5 6 7 8
  2. 2. manifestación concreta de este "principio general". Por la misma época aparecían los "Apuntes" de Luis Claro Solar (1857-1943), tomados en sus clases por sus alumnos Eduardo Varas y Álvaro Vergara, bajo el título de Esplicaciones de Derecho Civil, publicados en 1904, en los que había una breve explicación del pago de lo no debido sin vincularlo necesariamente a la cuestión del "enriquecimiento sin causa"9 . Con posterioridad, en el Curso de Derecho Civil de Arturo Alessandri Rodríguez (1895-1975) existía una especial preocupación por el tema de los cuasicontratos desde la perspectiva de considerarlos hechos ilícitos de acuerdo con la primitiva opinión de Planiol, pero sin que hubiera un tratamiento exhaustivo del pago de lo no debido10 , a diferencia de lo que podía observarse en el Derecho Civil de Lorenzo de la Maza Rivadeneira (1911), aparecido en 1954, quien adhería a la opinión que estimaba a los cuasicontratos como fundados en el principio que tendía a evitar el enriquecimiento sin causa11 , y se ocupaba con cierto detenimiento del pago de lo no debido, y una orientación semejante se apreciaba en el Manual de Derecho Civil de Ramón Meza Barros (1912- 1981)12 . Sin perjuicio de las menciones incidentales que sobre el pago de lo no debido aparecen en obras generales, quizá sea en Las obligaciones de René Abeliuk Manasevich, aparecidas en 197113 , en las que se ofrece un tratamiento más pormenorizado del pago de lo no debido con referencias a la jurisprudencia nacional que han aumentado en las dos ediciones posteriores de ella14 . El examen de la citada bibliografía da cuenta de la falta de una exposición monográfica que analice el pago de lo no debido en el derecho civil chileno en una triple perspectiva: su disciplina propia en el Código Civil, su tratamiento por la doctrina nacional y su interpretación jurisprudencial, y tal es la tarea que se ha intentado realizar en este trabajo. Supuesto lo anterior, las fuentes principales que se han tenido a la vista están constituidas por el propio texto del Código Civil y sus antecedentes históricos, la literatura jurídica civil chilena y las sentencias de los tribunales recaídas sobre la materia, sin perjuicio de ofrecer las referencias a derechos extranjeros o doctrina extraña cuando parezca oportuno, aunque la principal orientación de esta exposición se ciña al derecho nacional chileno. 9 10 11 12 13 14
  3. 3. CAPÍTULO PRIMERO DE LOS CUASICONTRATOS Y EL PAGO DE LO NO DEBIDO EN EL CÓDIGO CIVIL CHILENO 1. PRESUPUESTOS Andrés Bello dedicó a los cuasicontratos un título especial en el libro IV del Código Civil. En él se regulan la agencia oficiosa, el pago de lo no debido y la comunidad sobre la base del sistema jurídico castellano-indiano representado por las Siete Partidas y la glosa de Gregorio López; la tradición jurídica francesa del Code Civil y de sus comentaristas Delvincourt y Troplong, y la tradición jurídica europea precodificada representada por Pothier. La influencia de Pothier sobre la codificación chilena fue especialmente fuerte en el tratamiento de la agencia oficiosa y de los efectos del pago de lo no debido, a propósito de lo cual Bello seguía las opiniones del jurista francés mucho más cercanamente que el codificador napoleónico. Una de las más claras manifestaciones de la influencia de Pothier sobre la disciplina jurídica de la agencia oficiosa que fue adoptada por el Código Civil chileno era la aceptación de una acción de enriquecimiento en favor de quien gestionaba el negocio de un tercero cuando no se había constituido propiamente una gestión de negocios ajenos, pero a través de Pothier esta doctrina se remontaba a la escuela del derecho natural racionalista iniciada por Hugo Grocio quien, a su vez, la había tomado de la escuela española del derecho natural, especialmente de Domingo de Soto, Diego de Covarrubias y Tomás de Vío, y a través de ellos también se remontaba a los textos romanos que se referían a unos determinados supuestos de enriquecimiento (si locupletior factus est). La misma consecuencia derivada de la influencia de Pothier se advertía en la regulación de los efectos del pago de lo no debido, pues en cuanto a ellos no siguió fielmente el codificador chileno el régimen clásico de la condicto romana, sino que asumió, en cierto modo, la disciplina de la obligación de restitución, propia de la tradición iusnaturalista y que se vinculaba al derecho romano a través del senadoconsulto Juvenciano. Supuesto que el pago de lo no debido aparece reglado sistemáticamente en el Código Civil chileno dentro de la categoría de los cuasicontratos, resulta imprescindible situar dogmáticamente las líneas básicas que en esta materia adoptó el codificador para comprender los principios que lo inspiran y por ello en este apartado se tratará de la ordenación sistemática adoptada por Bello en materia cuasicontractual, y de la lectura que de ella ha hecho la doctrina y jurisprudencia. 2. DE LA SISTEMATIZACIÓN DEL TÍTULO "DE LOS CUASICONTRATOS" EN EL CÓDIGO CIVIL El "Primer Proyecto de Código Civil" chileno, atribuido algún tiempo a Mariano Egaña, contenía un Libro de los contratos y obligaciones convencionales, pero en él, salvo el caso "De las capitulaciones matrimoniales" (título 18) y el "De la transacción" (título 26), estaba ausente una regulación específica de las demás "fuentes de las obligaciones" y, por ende, no había tratamiento de los cuasicontratos. Como fuera éste el proyecto examinado por la Comisión, cuya ordenación y
  4. 4. rubricación se trasladó casi sin modificaciones al "Proyecto 1841-1845"15 , no es raro que en él se mantuviera la falta de regulación para los cuasicontratos. Sólo en la segunda edición del Libro de los contratos y obligaciones convencionales, realizada en 1846-1847, aparecieron los títulos comprendidos entre el número 37 y 43, que no fueron revisados por la Comisión. Dentro de ellos se encontraba el título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención", con un artículo general, el 653, y dos parágrafos, el 1 "De los cuasicontratos" con trece artículos (654 a 666) y el 2 "De los delitos y cuasidelitos" con siete artículos (667 al 673)16 . El primer párrafo de este título pasó, casi sin alteraciones, a formar parte del título XXXIV "De los cuasicontratos" del Proyecto de 1853 (arts. 2436 a 2477)17 y de allí con ciertas variantes se trasladó al mismo título del llamado "Proyecto Inédito" (arts. 2436-2474)18 para, finalmente, consolidarse en el título XXXIV "De los cuasicontratos" del Proyecto de 1855 (arts. 2284-2313), promulgado ese mismo año y actualmente en vigor, sin que haya experimentado ninguna modificación hasta el presente. Como queda dicho, en el Libro de los contratos y obligaciones convencionales, publicado en El Araucano entre 1846-1847, aparecía por primera vez un título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención", que comprendía veintiún artículos que iban desde el 653 al 673. Este título, probablemente elaborado personalmente por Andrés Bello, no había sido revisado por la Comisión19 . Su estructura sistemática seguía fielmente la del título IV del libro III del Code Civil, como puede apreciarse en el siguiente cuadro. Code Civil Proyecto de 1846 - 1847 Titre IV Des Engagements qui se forment Título XXXIX De las obligaciones que se sans convention contraen sin convención Art. 1370 Art. 653 Chapitre I Des Quasi-Contrats § 1 "De los cuasicontratos" (arts. 654-666) (arts. 1371-1381) Chapitre II Des Délits et des Quasi-Délits § 2 "De los delitos i cuasidelitos" (arts. 1382-1386) (arts. 667-673) En el "Proyecto de 1853" la sistematización anterior fue dejada de lado, pues cada uno de los párrafos del antiguo Título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención" se convirtió en un título independiente, a saber, el Título XXXIV "De los cuasicontratos" (arts. 2436 a 2477) y el Título XXXV "De los delitos y cuasidelitos" (arts. 2478-2498). A su vez, el título "De los cuasicontratos" se estructuró sobre la base de dos artículos iniciales de carácter general (arts. 2436 y 2437) y en los siguientes cuatro parágrafos: 1 "De la jestion de negocios o administracion sin mandato" (arts. 2438-2448); 2 "Del pago de lo no debido" (arts. 2449-2458); 3 "Del cuasicontrato de comunidad" (arts. 2459-2474); y 4 "Del cuasicontrato de vecindad" (arts. 2475- 2477). La inclusión del cuasicontrato de vecindad probablemente se debía a la influencia indirecta del artículo 1370 del Code Civil: "Certains engagements se forment sans qu'il intervienne aucune convention, ni de la part de celui qui s'oblige, ni de la part de celui envers lequel il est obligé. Les uns résultent de l'autorité seule de la loi; les autres naissent d'un fait personnel à celui qui se trouve obligé. Les premiers sont les engagements formés involontairement, tel que ceux entre propriétaires voisins, ou ceux tuteurs et des autres administrateurs qui ne peuvent refuser la fonction qui leur est déférée. Les engagements qui naissent d'un fait personnel à celui qui se trouvé obligé, résultent ou des quasi-contrats, ou des délits ou quasi-délits; ils font la matière du présent titre". En el llamado "Proyecto Inédito" se conservó la citada estructura: Título XXXIV "De los cuasicontratos" (arts. 2436-2474), pero con la supresión de su antiguo § 4 "Del cuasicontrato de 15 16 17 18 19
  5. 5. vecindad", de manera que se mantenían dos artículos generales (arts. 2436-2437); y tres parágrafos con algunas variaciones en sus títulos: 1 "De la jestion de negocios o ajencia oficiosa" (arts. 2438-2448); 2 "Del pago de lo no debido" (arts. 2449-2458); 3 "Del cuasicontrato de comunidad" (arts. 2459-2474). Finalmente, en el "Proyecto de 1855", promulgado ese año, se mantuvo el título XXXIV "De los cuasicontratos" del Proyecto de 1855 (arts. 2284-2313), con dos artículos generales (arts. 2284- 2285); y tres parágrafos con algunas variaciones en sus títulos y en el número de artículos de cada uno de ellos: 1 "De la ajencia oficiosa o jestion de negocios ajenos" (arts. 2286-2294); 2 "Del pago de lo no debido" (arts. 2295-2303); 3 "Del cuasicontrato de comunidad" (arts. 2304-2313). Así, pues, la agencia oficiosa, el pago de lo no debido y la comunidad se conciben dentro de la categoría dogmática de los cuasicontratos, con lo cual no había hecho el codificador chileno más que seguir el criterio iniciado por Gayo y consagrado por Justiniano bajo la categoría de obligaciones que nacían quasi ex contractu. Gayo en sus Institutiones había incluido al pago indebido (indebitum solutum) dentro de los casos de obligaciones nacidas ex contractu, concretamente aquellas contraídas re, es decir, dentro de la misma categoría en la que había situado al mutuum, aunque no había dejado de advertir que quien pagaba lo que no debía más quería extinguir una obligación que contraerla20 . Este criterio lo modificó en sus Res cottidianae, pues en ellas consideraba al indebitum solutum como uno de los casos de obligaciones que nacían ex variae causarum figurae, pero manteniéndose la aproximación al mutuo, pues expresamente señalaba que como no podía decirse que quien pagaba lo indebido obrara ex contractu ni ex delicto, sí podía señalarse que quien recibía se obligaba como si fuera de un mutuo quasi ex mutui datione21 . Justiniano, finalmente incluyó el indebitum solutum dentro del titulo De obligationibus quasi ex contractu22 , en el cual también quedaba definitivamente situada la negotiorum gestio23 que, como queda dicho en su lugar, era una de las sedes materiae en las cuales se habían considerado supuestos de enriquecimiento (si locupletior factum est). La citada tradición romana había originado en el derecho medioeval la categoría dogmática de "cuasicontrato", que fue asumida también por los racionalistas. Concretamente, Pothier había mantenido este tratamiento y de él lo había tomado el Code Civil e igualmente el codificador chileno, aunque éste también había tenido en cuenta la tradición del ius commune representada por las Siete Partidas y su glosa de Gregorio López. El artículo 2285 del Código Civil chileno señala expresamente que: "Hay tres principales cuasicontratos: la agencia oficiosa, el pago de lo no debido y la comunidad" y, por su parte, el artículo 2284 declara que: "Las obligaciones que se contraen sin convención, nacen o de la ley, o del hecho voluntario de una de las partes" y que: "Si el hecho del que nacen es lícito, constituye un cuasicontrato". El Code Civil, por su parte, en su artículo 1371: "Les quasi-contrats sont les faits purement volontaires de l'homme, dont il résulte un engagement quelconque envers un tiers, et quelquefois un engagement réciproque des deux parties", y en su artículo 1370: "Certains engagements se forment sans qu'il intervienne aucune convention, ni de la part de celui qui s'oblige, ni de la part de celui envers lequel il est obligé. Les uns résultent de l'autorité seule de la loi; les autres naissent d'un fait personnel à celui qui se trouve obligé. Les premiers sont les engagements formés involontairement, tel que ceux entre propriétaires voisins, ou ceux tuteurs et des autres administrateurs qui ne peuvent refuser la fonction qui leur est déférée. Les engagements qui naissent d'un fait personnel à celui qui se trouvé obligé, résultent ou des quasi-contrats, ou des délits ou quasi-délits; ils font la matière du présent titre". Pero también la tradición jurídica castellano-indiana reconocía la categoría de los cuasicontratos, no sólo a través de los juristas del mos italicus tardío, sino también de los textos 20 21 22 23
  6. 6. legales, concretamente las Siete Partidas y el Fuero Real, ambos vigentes en Chile durante la época de la codificación del derecho civil y que, sin duda alguna, influyeron sobre Andrés Bello, quien se mostró vacilante en cuanto a ellos a través de los diversos proyectos de Código Civil. Recuérdese que en el "Proyecto de 1846 - 1847" simplemente se seguía la sistematización del Code Civil y únicamente se reglaba la agencia oficiosa y el pago de lo no debido; en el "Proyecto de 1853" se recibía la influencia del derecho tradicional castellano-indiano y se sumaba a los dos anteriores el "cuasicontrato de comunidad" y el "cuasicontrato de vecindad", para suprimirse este último en el "Proyecto Inédito", de manera que solamente se mantuvieron en la edición oficial la agencia oficiosa, el pago de lo no debido y la comunidad. Las vacilaciones de Bello en cuanto a los cuasicontratos y a aquellos que sucesivamente incluyó o suprimió en su regulación expresa se debían, probablemente, a que en la opinión de los autores castellanos, indianos y chilenos corrientes en la primera mitad del siglo XIX se admitía normalmente que hubiera cinco "principales" cuasicontratos, tales eran las opiniones de Joaquín Bermúdez Febrero (1732-1790), Juan Sala Bañuls, Joaquín Escriche y Martín (1784-1847), Florencio García Goyena (1783-1855), y Justo Donoso Vivanco (1800-1860), e incluso había quien, como el guatemalteco José María Álvarez (1777-1820), sostenía que eran seis. Entre los juristas hispanos corrientes en Chile durante la época de Bello se hallaba el aragonés Joaquín Escriche y Martín (1784-1847) quien señalaba que: "Hay cinco especies principales, que son: la administración de bienes ajenos sin mandato de su dueño; la de la tutela o curaduría; la de una cosa común; la aceptación de herencia; y la paga de lo indebido"24 ; Florencio García Goyena (1783-1855) quien, en su versión del Febrero, publicada en 1844, anotaba: "Las clases de cuasicontratos son cinco, a saber: 1. Administración de bienes ajenos sin mandato de su dueño. 2. Paga de lo indebido. 3. Administración de tutela y curaduría. 4. Comunión de bienes, que no proviene del contrato de compañía. 5. Adición o admisión de herencia"25 ; y en Chile Justo Donoso Vivanco (1800-1860), en su Diccionario teolójico, canónico, jurídico publicado en Valparaíso en 1855, escribía expresamente que: "Cinco son los cuasicontratos principales... El primero es la administración de bienes o negocios ajenos sin mandato del dueño, que los romanos llamaban negotiorum gestio... El segundo cuasicontrato es la tutela, considerada bajo el respecto de la obligación que de ella nace entre el tutor y el pupilo... El tercer cuasicontrato es la administración de una cosa común... El cuarto es la admisión o aceptación de la herencia... El quinto, en fin, es la paga de lo indebido"26 . Los párrafos de Escriche y de Donoso Vivanco, contemporáneo este último de Bello y de la codificación, pueden ayudar a comprender mejor el artículo 2285: "Hay tres principales cuasicontratos: la ajencia oficiosa, el pago de lo no debido i la comunidad" en su relación con el artículo 1437: "Las obligaciones nacen, ya del consurso real de las voluntades de dos o más persona, como en los contratos o convenciones; ya de un hecho voluntarios de la persona que se obliga, como en la aceptación de una herencia o legado y en todos los cuasicontratos...", pues claramente se ve que Bello no ha admitido expresamente que la aceptación de una herencia o legado sea un cuasicontrato, como sostenían Escriche y Donoso Vivanco, pero sí que se trataba de un hecho voluntario del que nacen obligaciones. En fin, repárese en que Escriche y Donoso utilizaban la misma expresión del artículo 2285 "principales". 3. DEL FUNDAMENTO DE LOS CUASICONTRATOS EN LA DOCTRINA Y JURISPRUDENCIA CHILENAS Sin entrar en la odiosa discusión acerca de la noción de "cuasicontrato", sí es importante tener en cuenta que los civilistas chilenos desde el mismo siglo XIX se han preguntado reiteradamente por el "fundamento" de la categoría de los cuasicontratos, es decir, sobre qué base descansaba la consecuencia de reconocerlos como causantes de obligaciones. 24 25 26
  7. 7. Frente a la citada cuestión es posible advertir algunas líneas rectoras en la doctrina y jurisprudencia chilenas, que están dadas por la vinculación del cuasicontrato a la equidad y al "principio" que veda el "enriquecimiento sin causa". 3.1. DE LOS CUASICONTRATOS Y LA EQUIDAD En la tradición jurídica del sistema del derecho común aún en boga en la época de la codificación civil chilena, cualquiera que fuera la tendencia que se examine, los juristas ligaban la categoría de cuasicontrato a la equidad, por lo cual tanto la agencia oficiosa como el pago de lo indebido eran vistos como supuestos en los cuales las obligaciones que de ellos nacían tenían como fundamento a la equidad. Así lo mantenían también los autores hispanos y chilenos de la época de la codificación civil, tales como Joaquín Escriche y Martín (1784-1847) y Justo Donoso Vivanco (1800-1860). En efecto, el aragonés Joaquín Escriche y Martín (1784-1847) señalaba que el cuasicontrato: "Podría llamarse con más propiedad contrato presunto, porque de una parte hay verdadero consentimiento, y de la otra se presume por equidad o por la utilidad que le resulta"27 , y Justo Donoso Vivanco (1800-1860) escribía en 1855, antes de promulgado el Código Civil: "Cuasicontrato. La obligación que nace de un hecho lícito, en virtud de un consentimiento que el derecho presume, atendida la equidad"28 . Sobre la base de esta tradición no fue raro que los juristas chilenos de la segunda mitad del siglo XIX, enfrentados a la explicación de la categoría cuasicontractual reconocida en el Código Civil, defendieran también la vinculación entre la noción de cuasicontrato y equidad en los mismos términos en los que venía haciéndolo la literatura jurídica del derecho natural, bien desde la perspectiva de la teología católica ligada al "derecho de restitución", como en Zoilo Villalón, bien en una perspectiva simplemente más apegada a las fuentes jurídicas iusracionalistas, como en el caso de Robustiano Vera. El jesuita Zoilo Villalón, en su interesantísimo Tratado teológico-legal de la justicia, o sea concordancia del derecho chileno con la teología moral en materia de justicia, publicado en 1871, asumía una distinción básica entre "contratos explícitos o expresos" y "contratos implícitos o cuasicontratos", y de estos últimos decía que eran: "Los que resultan de un hecho voluntario de una persona que afecta a derechos ajenos, y que por equidad natural o disposición de la ley le impone una obligación en favor de la otra"29 . Robustiano Vera, por su parte, en el tomo VI de su Código Civil comentado y explicado, publicado en 1897, escribía que eran: "Cuasicontratos los que resultan de un hecho voluntario de una persona que afecta a derechos ajenos, i que por equidad natural o disposicion de la lei le impone una obligacion en favor de otra"30 y asumía también la concepción tradicional de la doctrina española y chilena que veía en ellos una voluntad presunta, de modo que afirmaba que: "Su fundamento descansa en la presunción de que, quien ejecuta ciertos hechos, consiente tácitamente en sus consecuencias"31 . 3.2. DE LOS CUASICONTRATOS Y EL PRINCIPIO QUE VEDA EL "ENRIQUECIMIENTO A EXPENSAS DE OTRO" Los autores chilenos del siglo XIX parece que no llegaron a establecer una relación general entre los cuasicontratos y el principio que vedaba el enriquecimiento a expensas de otro, y solamente mantuvieron la tradicional relación entre los cuasicontratos y la equidad, sin perjuicio de lo cual Miguel Luis Amunátegui Reyes (1862-1949), en 1885, ya sugería incidentalmente una conexión entre el principio que impedía enriquecerse a costa de otro y los cuasicontratos, a propósito de la obligación de la mujer casada por sus actos y contratos en la medida del provecho 27 28 29 30 31
  8. 8. que hubiere obtenido de ellos y la situación semejante del hijo de familia por sus actos autorizados por el padre. En efecto, Amunátegui Reyes, al comentar los artículos relativos a las citadas situaciones, escribía que: "De la lectura del artículo precedente (art. 146), se deduce que hay mucha analogía entre lo que se dispone con relación a la mujer casada que contrata con autorización del marido y lo que se establece respecto al hijo de familia que celebra un acto o contrato autorizado o ratificado por el padre"32 , y agregaba: "La responsabilidad subsidiaria que afecta a la mujer, según el inciso segundo que acabamos de reproducir, es la misma que corresponde al hijo de familia que contrata con la autorización o ratificación del padre"33 , y así concluía que: "En uno y otro caso, esta responsabilidad no emana del acto que se ha celebrado, puesto que él no puede producir obligación respecto de personas a quienes la ley declara incapaces, sino que se deriva de un cuasicontrato que tiene por fundamento aquel aforismo legal de que nadie puede enriquecerse a costa de otro"34 . Desde principios del siglo XX se advierte en los civilistas chilenos la tendencia a conectar los cuasicontratos a la noción de hallarse prohibido el enriquecimiento a expensas de otro, supuesto el fundamento de equidad en el cual se entendía que descansaba esta regla, de manera que así vino a quedar entronizada, durante largo tiempo, la materia cuasicontractual como sedes materiae del problema del enriquecimiento injusto en la doctrina civil chilena. Sin perjuicio de lo dicho en el párrafo anterior, es posible apreciar tres líneas diversas en los civilistas chilenos en cuanto a la vinculación entre la noción de cuasicontrato –equidad–, principio que veda el enriquecimiento en daño e injuria de otro, a saber: a) la de quienes seguían la tradición jurídica castellano-indiana y del Código Civil; b) la de quienes, manteniendo la tradición jurídica, limitaban el alcance de dicha vinculación, y c) la de quienes asumían simplemente alguna doctrina extranjera desligada del derecho civil codificado. 3.2.1. De la doctrina tradicional En la línea dogmática de vinculación entre la noción de cuasicontrato, equidad y principio que impedía enriquecerse a costa de otro se encontraba sobre la base de la tradición jurídica chilena Alfredo Barros Errázuriz (1875-1968) quien, en su Curso de Derecho Civil publicado en 1910, desarrollaba el tema del enriquecimiento a expensas de otro en sede cuasicontractual, es decir, dentro de la posición dogmática que aparecía recogida en el Código Civil, pues lo hacía sobre la base del francés Roberto José Pothier, esto es, continuaba fielmente la tradición jurídica de la que era expresión el texto de Bello y, en general, se mostraba claramente influido por las opiniones de los juristas del "Antiguo Régimen" que más habían circulado en Chile desde el siglo XVIII en adelante, a saber, Arnoldo Vinnio, Iohannes Heineccius y Joaquín Escriche y Martín. Barros Errázuriz consideraba que el cuasicontrato podía ser entendido como un "contrato presunto", fundado en la equidad y en el interés de impedir que una persona se enriqueciera injustamente a expensas de otro. Alfredo Barros Errázuriz (1875-1968) desarrollaba en su Curso de Derecho Civil, cuya primera edición es del año 1910, el tema del enriquecimiento a expensas de otro en sede cuasicontractual, es decir, dentro de la línea dogmática que aparecía recogida en el Código Civil, pues, con expreso apoyo en Escriche y Martín, consideraba que el cuasicontrato podía ser entendido como un "contrato presunto", fundado en la equidad y en el interés de impedir que una persona se enriqueciera injustamente a expensas de otro: "El cuasicontrato, como dice Escriche, podría llamarse con propiedad contrato presunto, porque de una parte hay verdadero consentimiento, y de la otra, la ley lo presume por equidad o por la utilidad que le resulta"35 y agregaba que en los 32 33 34 35
  9. 9. cuasicontratos la ley presumía el consentimiento por equidad o por la utilidad que resultaba "a fin de que una persona no se enriquezca injustamente a expensas de otra"36 . La vinculación con el principio que vedaba el enriquecimiento a expensas de otro no se hallaba en Escriche y es probable que Barros Errázuriz simplemente la hubiera tomado de su otra fuente directa en la materia, es decir, Pothier. 3.2.2. De la doctrina restrictiva de la relación con el "enriquecimiento a expensas de otro" Una segunda tendencia aparecía con Luis Claro Solar (1857-1943), pues este autor mantenía la vinculación tradicional entre la equidad como fundamento de los cuasicontratos y también la finalidad de impedir un enriquecimiento a expensas de otro, pero advertía que este último tema no se circunscribía a la sola sede cuasicontractual, pues, a su juicio, tenía una aplicación más amplia, ya que admitía la existencia de una acción de in rem verso como una consecuencia de la titularidad sobre un patrimonio. En el tomo X de sus Explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado Claro Solar se ocupaba de los cuasicontratos, en cuanto fuentes de las obligaciones. Seguía aquí expresamente a Pothier, fuente como se ha anticipado de Bello en la elaboración del título respectivo del Código Civil, de manera que veía su fundamento en la equidad natural, sin admitir la presencia de un consentimiento ficto o presunto, pues en ellos una persona se volvía acreedora de otra sin el consentimiento de la que resultaba deudora. Esto era así porque el interés social lo exigía, ya que no sería equitativo que alguien se beneficiara de la gestión de otro sin ninguna responsabilidad o que se produjera un enriquecimiento injusto para alguien si no nacía una obligación por el solo hecho del acreedor. Claro Solar entendía al cuasicontrato como "un hecho voluntario productor de obligaciones, un hecho jurídico"37 . Su concepto de hecho jurídico lo tomaba de Savigny, pues afirmaba que eran tales "los acontecimientos en virtud de los cuales las relaciones de derecho nacen, se modifican o concluyen"38 . Esta calificación del cuasicontrato como "hecho jurídico", en cuanto "hecho voluntario", era esencial para comprender la posición de Claro Solar, pues ella le permitía rechazar su fundamento jurídico en una pretendida convención presunta, como había hecho Arnoldo Vinnio, o en una convención presunta y ficta basada en la equidad como afirmaba Heineccius39 y seguir la opinión de Pothier: "No hay, pues, en el cuasicontrato consentimiento tácito, ni consentimiento ficto o presumido. Precisamente, como lo enseña con claridad Pothier, la diferencia fundamental que existe entre el cuasicontrato y el contrato está en que en aquél la obligación nace sin que haya habido convención alguna entre las partes; y todas las personas, aun los niños y los dementes, que no son capaces de consentimiento, pueden, por el cuasicontrato que resulta del hecho de otra persona, ser obligados para con él o recíprocamente, porque no es el consentimiento estas obligaciones"40 . Supuesto lo anterior, Claro Solar asumía la idea conforme a la cual: "En el cuasicontrato no hay más que un hecho que voluntariamente realiza una persona que queda obligada, o que da nacimiento a la obligación de un tercero que nada ha tenido que ver con tal acto"41 y cuyo fundamento se hallaba en la equidad natural y en un interés de solidaridad social: "Las obligaciones que nacen de los cuasicontratos tienen en realidad como fundamento la equidad natural. Socialmente hablando el cuasicontrato reposa sobre esta idea, que en un interés de solidaridad, una persona pueda obrar con respecto al patrimonio de otra y reclamar ciertos derechos, con la salvedad de asumir ciertas obligaciones"42 . En esta materia Claro Solar no hacía más que seguir las opiniones de René Demogue en su Traité del obligations, publicado en París 36 37 38 39 40 41 42
  10. 10. en 1923, y casi traducía textualmente algunos de sus pasajes, pero con las citas correspondientes43 . Esto era así, entre otras razones, porque de esta manera se evitaba el enriquecimiento injusto por parte de alguien: "Una persona se hace acreedor sin el asentimiento del deudor, porque el interés social lo exige, ya que no sería equitativo que se beneficiara con la gestión de otro sin responsabilidad alguna; y otras veces, si la obligación no naciera del hecho del acreedor, el deudor se enriquecería injustamente"44 . Estas frases eran, igualmente, fiel reflejo de la doctrina defendida por Demogue45 . Finalmente, Claro Solar, al igual que Demogue, advertía que: "La teoría del enriquecimiento sin causa entra sólo parcialmente en la de los cuasicontratos, como lo veremos en su oportunidad"46 , pues Demogue también escribía que: La théorie de l'enrichissiment sans cause entre donc partiellement dans celle des quasi-contrats47 . 3.2.3. De la recepción de doctrinas extranjeras Una tercera posición se caracteriza por la adopción de doctrinas extranjeras para explicar el fundamento de los cuasicontratos, mayoritariamente de origen francés, dentro de las cuales es posible distinguir entre la defendida por Arturo Alessandri Rodríguez y las asumidas por los civilistas de la última mitad del siglo pasado. 3.2.3.1. De la doctrina del hecho ilícito y la obligación legal3.2.3.1. De la doctrina del hecho ilícito y la obligación legal La más temprana y representativa línea de adopción de doctrinas francesas en sede cuasicontractual en Chile fue la defendida por Arturo Alessandri Rodríguez (1895-1975), aunque más que opiniones suyas ellas, se trataba de una traslación literal de la doctrina mantenida por el francés Marcel Planiol (1853-1931)48 y, por ello, si bien conservaba la vinculación entre la noción de equidad y enriquecimiento a expensas de otro, ello no era el resultado de un desarrollo dogmático del derecho civil chileno, sino simplemente de la admisión servil de una doctrina ajena, cuya clave se hallaba en reducir las fuentes de las obligaciones solamente al contrato y a la ley. Marcel Planiol (1853-1931) había propugnado inicialmente la tesis de la obligación legal de restituir en sede de cuasicontratos. Ello era así porque, al reducir las fuentes de las obligaciones solamente al contrato y a la ley, fundaba las obligaciones cuasicontractuales simplemente en las obligaciones legales, de manera que la gestión de negocios aparecía ahora como una categoría de enriquecimiento sin causa49 . Si la persona enriquecida estaba obligada en virtud de la actio de in rem verso era porque pesaba sobre ella la obligación legal de restituir y si no lo hacía estaba violando una obligación legal que le incumbía, de manera que la obligación nacida del enriquecimiento sin causa tenía un fundamento cuasidelictual porque arrancaba de la existencia "d'un fait lésif", ya que un enriquecimiento semejante era, por su misma definición, un hecho ilícito, puesto que era injusto y no le sería permitido a quien lo poseyera que pretendiera conservarlo50 . Alessandri Rodríguez adhería a las críticas que Planiol dirigía contra la misma noción de cuasicontrato: "La palabra cuasicontrato es una mala palabra de los textos romanos"51 y, citando expresamente al autor francés, copiaba: "Esto pone de manifiesto, dice el autor a que me vengo refiriendo, que el cuasicontrato no es un hecho voluntario; y esto se torna más evidente todavía si se considera que en el cuasicontrato, muchas veces la persona que se obliga no es el que ejecuta el hecho que constituye el cuasicontrato, sino que es la persona que se beneficia con el 43 44 45 46 47 48 49 50 51
  11. 11. cuasicontrato... En todos estos casos, es la disposición de la ley la que impone la obligación correspondiente; y la disposición de la ley se funda en estos casos en la equidad, en el deseo de evitar que pueda producirse para una de las partes un enriquecimiento sin causa"52 . Igualmente Alessandri Rodríguez asumía, sin matices, la doctrina inicialmente defendida por Planiol en cuanto los cuasicontratos serían hechos ilícitos: "No son pues, los cuasicontratos, actos voluntarios. No son tampoco agrega Planiol, actos lícitos, porque si alguna denominación se les pudiera dar, sería la de actos ilícitos, o sea, actos contrarios al Derecho, a la normalidad"53 , y agregaba: "Posiblemente el acto inicial, el primitivo acto que se ejecuta y del cual va a derivar la obligación cuasicontractual, no sea lícito, sea perfectamente normal, corriente y aceptable; la obligación encuentra su causa y origen a consecuencia de la ejecución de hechos que causan un empobrecimiento para una de las partes y un enriquecimiento injusto para la otra. Y este enriquecimiento sin causa sí que es un acto ilícito, porque la licitud en el Derecho exige que todo enriquecimiento tenga una causa, puesto que de lo contrario se ha roto la normalidad jurídica que quiere que todo enriquecimiento tenga una causa"54 . Hay también alguna sentencia que admite este criterio, como la de la Corte Suprema del 4 de junio de 1994, en acción de pago indebido de impuestos, donde se sostiene: "El accipiens pasa, sin duda alguna, a considerarse de mala fe cuando adquiere conocimiento de que la cosa que se le ha pagado no se le debe. Sin duda, desde este instante ha debido restituirla a su dueño y conservarla en su poder configura una actitud ilícita"55 . Esta sentencia importa considerar que el "cuasicontrato" de "pago de lo no debido" se convierte en un hecho ilícito (vide arts. 1437, 2283, 2284), es decir, admite simplemente la primera y antigua opinión de Planiol defendida, sin razón, por Alessandri Rodríguez. Esta doctrina del enriquecimiento sin causa como fundamento de los cuasicontratos, trasplantada a Chile por Alessandri Rodríguez, fue seriamente criticada por Luis Claro Solar (1857- 1943) en sus Explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado, no únicamente porque adhería a otra concepción sobre los cuasicontratos, sino también porque para él "la teoría del enriquecimiento sin causa" sólo tocaba parcialmente a los cuasicontratos, ya que la situaba con más propiedad en la "teoría del patrimonio". Claro Solar escribía: "Planiol, y los que como él piensan que los cuasicontratos no son hechos voluntarios, tienen razón sólo a medias, en cuanto hay casos en los que la obligación que nace de un cuasicontrato no proviene de la voluntad del obligado, como ocurre en el agencia oficiosa con la obligación que impone al dueño del negocio de cumplir las obligaciones que el gerente ha contraído en la gestión y reembolsarle las expensas necesarias o útiles, a pesar de ignorar tal vez en absoluto que la gestión se ha realizado por hallarse ausente del lugar, por ejemplo; pero esto no significa que el cuasicontrato no se forme siempre por un hecho voluntario de una persona; puesto que siempre será ese hecho el que origina la obligación, aunque el obligado no sea el que lo ejecute"56 , y agregaba, refiriéndose a la opinión de Alessandri: "Tampoco podemos admitir la doctrina que hace del cuasicontrato un acto ilícito. 'Posiblemente, dice Alessandri R., el acto inicial, el primitivo acto que se ejecuta y del cual va a derivar la obligación cuasicontractual, no sea lícito, sea perfectamente normal, corriente y aceptable; la obligación encuentra su causa y origen a consecuencia de la ejecución de hechos que causan un empobrecimiento para una de las partes y un enriquecimiento injusto para la otra'. Pues bien, el hecho voluntario a que la ley se refiere, como originario del cuasicontrato, no es un hecho delictual; y esto basta para decir que es un hecho lícito"57 . Supuesto lo anterior, sostenía Claro Solar que: "En realidad, bajo la denominación de cuasicontratos se encuentran agrupadas en el Código ciertas obligaciones que derivan de la 52 53 54 55 56 57
  12. 12. voluntad del acreedor sólo. Un acreedor llega a ser tal sin el asentimiento del deudor; porque el interés social lo exige. Habrá que considerar el cuasicontrato como acto voluntario; y no podrá considerarse acto ilícito, porque la ley lo consagra como útil al interés general"58 . Nuevamente seguía Claro Solar a Demogue: Nous croyons qu'il est possible de grouper certaines obligations parce qu'elles dérivent de la volonté du créancier seul59 . 3.2.3.2. De la doctrina del "enriquecimiento sin causa"3.2.3.2. De la doctrina del "enriquecimiento sin causa" Finalmente, los autores chilenos de la segunda mitad del siglo XX han tendido a eliminar la referencia a la equidad como sostén de los cuasicontratos y, asumiendo normalmente doctrinas francesas, defienden casi unánimes que es simplemente el "principio", "teoría" o "doctrina" del "enriquecimiento sin causa" el fundamento de los cuasicontratos, como asimismo lo sería el de otra serie de instituciones del derecho privado, y ha habido alguno de ellos que ha defendido la existencia de una acción de in rem verso a la manera francesa que viene, en cierto modo, a cubrir bajo su esfera a la acción derivada del pago de lo no debido. Ya en 1939 advertía David Stitchkin Branover (1912-1997) que: "Los Códigos modernos, como hemos dicho anteriormente, han suprimido la clasificación de las fuentes de las obligaciones y el concepto de cuasicontrato. Así, el Código alemán trata en el libro II el derecho de las obligaciones obligatorias (sic) y en ellas se comprenden todas las que conocemos bajo el nombre de cuasicontratos, pero como un corolario del principio del enriquecimiento sin causa. En la misma forma ha resuelto el problema el código suizo de las obligaciones"60 . Quince años más tarde Lorenzo de la Maza Rivadeneira (1911) apartaba directamente a la equidad del fundamento de los cuasicontratos y ligaba éste simplemente a la necesidad de evitar el "enriquecimiento sin causa", y así escribía: "Según algunos el fundamento de las obligaciones cuasi-contractuales estaría en la voluntad presunta, de aquellos que resultan obligados en virtud del cuasicontrato... Otros creen que el fundamento de las obligaciones cuasi-contractuales, es la equidad. Pero esta explicación, por explicar demasiado, no explica nada; toda vez que la equidad es el fundamento de todas las instituciones de derecho"61 y concluía que: "Hoy día las opiniones están más o menos unificadas en el sentido de considerar que el verdadero fundamento de las obligaciones cuasi-contractuales, es la necesidad de evitar un enriquecimiento sin causa, pero debe notarse que la noción de enriquecimiento sin causa es mucho más amplia que la noción de cuasicontrato"62 . Una vez que había tratado de los tres cuasicontratos reglados en el Código Civil incluía un título especial del "Enriquecimiento sin causa", donde defendía, fundado en Bonecasse, la existencia de una acción de in rem verso, cuyo objeto "no es otro que el de restablecer el equilibrio de los patrimonios"63 . Ramón Meza Barros (1912-1981), por su parte, en un sentido similar a de la Maza anotaba que: "Buena parte de la doctrina encuentra el fundamento de las obligaciones cuasicontractuales en el propósito del legislador de impedir o reparar un enriquecimiento injusto. Más aún, se considera el enriquecimiento injusto, ilegítimo o sin causa como una fuente de obligaciones. Tal es el criterio de algunos códigos modernos"64 , e imediatamente destinaba nueve números de su Manual a tratar del "enriquecimiento sin causa", en los que asumía la doctrina francesa, sobre todo a través del Cours de droit positif français de Josserand65 . El mismo criterio seguía René Abeliuk Manasevich (1931) en 1971, pues también desconocía a la equidad como fundamento de los cuasicontratos: "No hay duda alguna que el legislador 58 59 60 61 62 63 64 65
  13. 13. establece las obligaciones emanadas del cuasicontrato por razones de equidad, pero en definitiva se supone que siempre la ley busca o debe buscar establecer la equidad"66 , e inmediatamente advertía sobre la "institución" del enriquecimiento sin causa: "Las muy estrechas relaciones que existen entre ella y los cuasicontratos, pero advirtamos que no alcanza a explicar todas las obligaciones cuasicontractuales, pero sí la mayor parte"67 y destinaba todo un capítulo para explicar la "Teoría del enriquecimiento sin causa", a propósito de la cual asumía también la existencia de una acción de in rem verso sobre la base de la dotrina francesa68 . Una orientación semejante, que sitúa al pago de lo no debido como una suerte de manifestación del "enriquecimiento sin causa", es la que se aprecia en Gonzalo Figueroa Yáñez (1929) quien, en 1991, dedicaba el capítulo duodécimo de su libro El patrimonio a tratar de "La causa y el enriquecimiento sin causa"69 y, para los efectos que aquí interesan, la idea central de su pensamiento es la siguiente: "Nosotros concordamos con aquellos que ven en la institución del enriquecimiento sin causa una figura jurídica que excede el campo de los cuasicontratos, y que la elevan al rango de fuente autónoma de obligaciones"70 , inclinándose por la doctrina de Louis Josserand, nacido en 1868, y así escribe: "Frente a la discrepancia de los autores franceses referidos preferimos la posición de Josserand, que estima el enriquecimiento sin causa una fuente auntónoma de obligaciones que constituye el fundamento de los cuasicontratos, y discrepamos por consiguiente de los de Mazeaud, que distinguen entre enriquecimiento sin causa, pago de lo no debido y gestión de negocios ajenos, como si fueran tres figuras paralelas"71 . De allí que concluya: "Para nosotros, el enriquecimiento sin causa constituye el principio de moral y de equidad sobre el cual se fundamentan los cuasicontratos expresamente contemplados por el legislador... así como aquellos otros cuasicontratos que no han sido expresamente señalados como tales por el Código"72 . Esta misma tradición también ha sido admitida por la jurisprudencia chilena, cuya tendencia general ha sido en materia de enriquecimiento a expensas de otro recurrir a esta noción como un simple "principio general" fundado en la equidad, sobre el cual descansa la categoría de cuasicontrato. La Corte Suprema, en sentencia de casación del 21 de diciembre de 1937 afirmaba que: "... Dado que la obligación legal que emana del pago de lo no debido y, en general, de todos los cuasicontratos, descansa en una razón de equidad, que en el caso a que se refiere la demanda sería el principio que prohíbe el enriquecimiento sin causa a expensas de otro..."73 ; y en sentencia del mismo tribunal, fechada el 18 de mayo de 1965, resolviendo recurso de casación en el fondo, se reiteraba el mismo criterio: "... El pago de lo no debido –como todo cuasicontrato– es un hecho voluntario, lícito, no convencional y generador de obligaciones. Su principal fundamento debe encontrarse en la equidad natural, expresada en este caso por el principio de que nadie puede enriquecerse injustamente a expensas de otro"74 . Sobre la base de la revisión de las opiniones de los autores chilenos y de la jurisprudencia, que quedan citadas, será más fácil comprender la vía genérica a través de la cual la doctrina y los tribunales han vinculado el pago de lo no debido a la cuestión del enriquecimiento, pues ha sido simplemente desde la perspectiva de considerarlo como un "principio" que en cuanto tal es expresión de la equidad, y se constituye en el fundamento de él. 66 67 68 69 70 71 72 73 74
  14. 14. CAPÍTULO SEGUNDO DEL PAGO DE LO NO DEBIDO EN EL CÓDIGO CIVIL CHILENO: SISTEMATIZACIÓN Y FUENTES 1. PRESUPUESTOS Como ya se ha anticipado, en la época de la fijación del derecho civil chileno se mantenía la especial tradición jurídica de la clásica condictio del derecho romano, dividida, ahora, en una serie de condictiones particulares de acuerdo con el modelo postclásico y justinianeo. Algunos juristas del mos italicus tardío de los siglos XVII y XVIII habían desarrollado el régimen romano de la retención sin causa bajo el sistema de las condictiones, dentro de las cuales había tenido un particular tratamiento la condictio indebiti y había experimentado una especial ampliación la tardía condictio sine causa, entendida como generalissima condictio, y aunque los autores solían ligarla al principio que impedía enriquecerse en daño e injuria de otro, técnicamente ellas no importaban una acción de enriquecimiento (quod locupletior factum est). Dicha tradición había sido singularmente importante en las regiones germánicas y había alcanzado un gran desenvolvimiento, que contaba además con una razonada y sistemática exposición en la obra de Carlos Federico de Savigny, y en toda la tradición de la pandectística, representada, entre otros, por Windscheid. La disciplina romana de las condictiones sólo fue recibida parcialmente en el Código Civil chileno sobre la base de la tradición del ius commune representada por las Siete Partidas y por su glosa de Gregorio López (1496-1560), pues junto a ella se asumió también la tradición de la segunda escolástica española y del iusracionalismo relativa a la obligación de restitución, representada por Roberto José Pothier (1699-1772) en su "Traité du quasi-contrat appelé 'promutuum', et de l'action 'condictio indebiti'75 y, en cierto modo, por el Code Civil. La principal consecuencia derivada de las fuentes que fueron utilizadas por el codificador chileno en esta materia se encuentra en el hecho de no haber dado cabida a las diversas condictiones del derecho romano postclásico y justinianeo y, en principio, sólo haber admitido el supuesto de repetición en el caso del pago de lo no debido (indebitum solutum), bajo la categoría de un cuasicontrato, aunque gobernado en sus efectos por unas reglas en las cuales se conservaba la aproximación postclásica y justinianea a la categoría del enriquecimiento y, en materias concretas, se advertía también la influencia de la tradición vinculada a la noción de la obligación de restitución característica del derecho natural. La sistematización del tratamiento del pago de lo no debido en el Código Civil chileno reflejaba claramente la doble influencia recibida, advirtiéndose en ella la presencia de dos núcleos dogmáticos, a saber: 1) la descripción del supuesto del pago de lo no debido y de sus condiciones de procedencia, artículos 2295 a 2299, construido sobre la base del régimen romano de la condictio para la repetición del indebitum solutum, fundados todos ellos en las Siete Partidas y en la glosa de Gregorio López, y 2) los efectos jurídicos derivados del pago de lo no debido, artículos 2300 a 2303, formados sobre la base de la categoría romana de la repetitio, tanto en su régimen clásico como postclásico y justinianeo, sin perjuicio de lo cual, en ciertos aspectos, se observaba la influencia de la categoría de la restitutio del derecho natural racionalista y, en consecuencia, se recurría expresamente a las opiniones de Pothier.
  15. 15. Esta doble influencia significaba, por una parte, que el Código Civil chileno se apartaba del régimen del pago de lo no debido adoptado por el Code Civil, pues este último reflejaba en sus artículos exclusivamente la doctrina de la restitutio y, por otra que, si bien se admitía la categoría romana de la condictio 'indebiti' no se recibía exclusivamente la disciplina clásica de ella tocante a sus efectos, sino también la postclásica y justinianea, es decir, el objeto perseguido por ella se aproximaba, en algún supuesto, al régimen jurídico del enriquecimiento (si locupletior factus est), ya que era el sistema fijado por el senadoconsulto Juvenciano el que se extendía al pago de lo no debido. Finalmente, lo anterior producía también la lógica consecuencia de acercar la acción derivada del pago de lo no debido a la disciplina de las acciones reales, es decir, a la de petición de herencia y a la reivindicatoria. No ha de olvidarse que hay una relación histórico-dogmática entre el pago de lo no debido, en cuanto datio ob rem, y la cuestión de la ilicitud del fin objetivo perseguido (turpitudo, ilicitud), de cuyas huellas es reflejo el artículo 1468 y, por ende, con la postclásica condictio ob turpem vel iniustam causam. 2. DE LA SISTEMATIZACIÓN DEL § 2 DEL TÍTULO XXXIV "DEL PAGO DE LO NO DEBIDO" Dicho está que Bello dedicó a los cuasicontratos un título especial en el libro IV del Código Civil. En él se regulaban la agencia oficiosa, el pago de lo no debido y la comunidad sobre la base de la tradición jurídica castellano-indiana representada por las Siete Partidas y la glosa de Gregorio López, la tradición jurídica francesa del Code Civil y de sus comentaristas Delvincourt y Troplong, y la tradición jurídica europea precodificada representada por Pothier. También se ha explicado que la sistematización del actual título XXXIV "De los cuasicontratos" se apartó progresivamente del modelo seguido por el Code Civil a través de los sucesivos "Proyectos de Código Civil". Sólo en la segunda edición del Libro de los contratos y obligaciones convencionales, realizada en 1846-1847, aparecieron los títulos comprendidos entre el número 37 y 43, que no fueron revisados por la Comisión. Dentro de ellos se encontraba el título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención", con un artículo general, el 653, y dos parágrafos, el 1 "De los cuasicontratos" con trece artículos (654 a 666) y el 2 "De los delitos y cuasidelitos" con siete artículos (667 al 673)76. El primer párrafo pasó, casi sin alteraciones, a formar parte del título XXXIV "De los cuasicontratos" del "Proyecto de 1853" (arts. 2436 a 2477)77 y de allí con ciertas variantes pasó al mismo título del llamado "Proyecto Inédito" (arts. 2436-2474)78 para, finalmente, consolidarse en el título XXXIV "De los cuasicontratos" del Proyecto de 1855 (arts. 2284-2313), promulgado ese mismo año y actualmente en vigor, sin que haya experimentado ninguna modificación hasta el presente. Con la sola finalidad de ofrecer las líneas básicas de la sistematización adoptada por el codificador chileno en sede de pago de lo no debido se apuntarán algunas observaciones que son especialmente útiles para entender las concepciones jurídicas que se reflejaban en cada uno de sus artículos: a) En primer lugar ha de tenerse en cuenta que el título XXXIV "De los cuasicontratos" del Código Civil contiene 30 artículos (arts. 2284-2313), es decir, 19 disposiciones más que las que le destinaba el Code Civil (arts. 1371 a 1381). Nueve de ellos regulaban el pago de lo no debido (arts. 2295-2303), mientras que el Code Civil solamente destinaba seis artículos al pago de lo indebido (arts. 1376-1381), aunque debía sumarse a ellos el artículo 1235, primero del párrafo dedicado a tratar Du payement en général. La mayor cantidad de disposiciones existentes en el Código chileno respecto del francés en cuanto al pago de lo no debido se explicaba porque algunos artículos del Code Civil han dado origen a una sola disposición en el texto chileno, pero, sobre todo, porque Bello regló una serie de situaciones no previstas por el codificador francés, como puede apreciarse en el siguiente cuadro. Código Civil Code Civil Materia
  16. 16. 2295 i. 1º 1376 Noción del pago de lo no debido 2295 i. 2º 1377 Imposibilidad de repetir el pago de deuda ajena 2296 * 1235 Imposibilidad de repetir el pago de obligación puramente natural 2297 Repetición por error de derecho 2298 Prueba del pago de lo no debido 2299 No hay presunción de donación respecto del que da lo que no debe 2300 Restitución de dinero o cosa fungible 2301 i. 1º 1378-1379 Responsabilidad del receptor de buena fe por las pérdidas y deterioros 2301 i. 2º 1378-1379 Responsabilidad del receptor de mala fe 2302 1380 Responsabilidad por la venta de la especie pagada 2303 Acción contra terceros adquirentes de la especie pagada b) La historia de la formación del parágrafo 2º "Del pago de lo no debido" del Código Civil chileno (arts. 2295-2303) muestra claramente un progresivo alejamiento del texto del Code Civil, lo que se apreciaba en la propia terminología utilizada en él. El "Proyecto de 1846-1847" seguía exactamente la terminología del Code Civil, cuya principal manifestación se veía en la propia denominación del título XXXIX del Libro de los contratos y obligaciones convencionales: "De las obligaciones que se contraen sin convención", que no era más que la traducción casi literal del correspondiente título IV del libro III del Code Civil, a saber, Des engagements qui se forment sans Convention, pero ya en el "Proyecto de 1853" desaparecía completamente esta referencia al eliminarse la noción de convenciones que se contraen sin convención y simplemente regularse los cuasicontratos y cuasidelitos directamente. c) El curso histórico de la regulación desde el "Proyecto de 1846-1847" hasta el texto oficial permite advertir, como acontece con la generalidad del trabajo del codificador, que los sucesivos proyectos elaborados hasta 1846 seguían más cercanamente al Code Napoléon, y que en la revisión que dio origen al "Proyecto de 1853" se experimentó un notorio distanciamiento del texto francés, para dar una amplia cabida al derecho tradicional castellano-indiano, representado especialmente por las Siete Partidas y su glosa de Gregorio López. 1855 Inédito 1853 1846 Code Materia 2295, 1º 2449, 1 2449, 1 662, 1º 1376 Noción del pago de lo no debido 2295, 2º 2449, 2 2449, 2 662, 2º 1377 Imposibilidad de repetir el pago de deuda ajena 2296 2450 2450 663, 1º * 1235 Imposibilidad de repetir pago de obligación natural 2297 2451 2451 663, 2º - Repetición por error de derecho 2298 2452 2452 - - Prueba del pago de lo no debido 2299 2453 2453 - - No hay presunción del que da lo que no debe - - 2454 - - Pago de obligación condicional y a plazo 2300 2455 2455 - - Restitución de dinero o cosa fungible 2301, 1º 2456, 1 2456, 1 665 1378 Responsabilidad del receptor de buena fe por deterioros 2301, 2º 2456, 2 2456, 2 664 1379 Responsabilidad del receptor de mala fe 2302 2457 2457 - 1380 Responsabilidad por la venta de la especie pagada 2303 2458 2458 666 - Acción contra terceros adquirentes de la especie pagada d) El examen de la mayor cantidad de artículos destinados por el Código Civil chileno al tratamiento del pago de lo no debido que su par francés, y de las cuestiones que aquél regulaba y que éste silenciaba, permite observar claramente que en el "Proyecto de 1846-1847" Bello seguía la sistematización del Code Civil, lo que se manifestaba en dos ámbitos: 1) la estructura del título "De las obligaciones que se contraen sin convención" contenía simplemente dos párrafos sin otra división, el primero para los cuasicontratos y el segundo para los cuasidelitos, al igual que su modelo el Code Civil, y 2) la cantidad, ordenación y materias de los artículos dedicados a los cuasicontratos eran, en términos generales, similares a las del texto francés y así sólo se regulaban la gestión de negocios y el pago de lo no debido. En el Proyecto de Libro de los contratos y obligaciones convencionales, publicado en El Araucano entre 1846-1847 aparecía por primera vez un un título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención", que comprendía veintiún artículos que iban desde el 653 al 673, cuya
  17. 17. estructura constaba de dos párrafos, el primero para tratar "De los cuasicontratos (arts. 654 - 666) y el segundo que se ocupaba "De los cuasidelitos" (arts. 667 - 673), sin que ninguno de los citados párrafos sistematizara en apartados especiales la regulación de cada uno de los dos cuasicontratos que se regulaban, a saber, la gestión de negocios y el pago de lo no debido, pues tal estructura sistemática seguía fielmente la del título IV del libro III del Code Civil. e) En el "Proyecto de 1853" fue abandonado el modelo del Code Civil y se adoptó una nueva sistematización en la que cada uno de los parágrafos del antiguo Título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención" se convirtió en un título independiente, a saber, el Título XXXIV "De los cuasicontratos" (arts. 2436 a 2477) y el Título XXXV "De los delitos y cuasidelitos" (arts. 2478-2498), y en el citado título XXXIV se incluyeron cuatro parágrafos para regular cada uno de los cuatro cuasicontratos que se reconocían. Esta estructura se mantuvo en el "Proyecto Inédito", aunque en él se eliminó el parágrafo 4 dedicado al "cuasicontrato de vecindad" y así llegó hasta la edición oficial del Código Civil. En el "Proyecto de 1853" la sistematización anterior fue dejada de lado, pues cada uno de los párrafos del antiguo Título XXXIX "De las obligaciones que se contraen sin convención" se convirtió en un título independiente, a saber, el Título XXXIV "De los cuasicontratos" (arts. 2436 a 2477) y el Título XXXV "De los delitos y cuasidelitos" (arts. 2478-2498). A su vez, el título "De los cuasicontratos" se estructuró sobre la base de dos artículos iniciales de carácter general (arts. 2436 y 2437) y en los siguientes cuatro parágrafos: 1 "De la jestion de negocios o administracion sin mandato" (arts. 2438-2448); 2 "Del pago de lo no debido" (arts. 2449-2458); 3 "Del cuasicontrato de comunidad" (arts. 2459-2474); y 4 "Del cuasicontrato de vecindad" (arts. 2475- 2477). En el llamado "Proyecto Inédito" se conservó la citada estructura: Título XXXIV "De los cuasicontratos" (arts. 2436-2474), pero con la supresión de su antiguo § 4 "Del cuasicontrato de vecindad", de manera que se mantenían dos artículos generales (arts. 2436-2437); y tres parágrafos con algunas variaciones en sus títulos: 1 "De la jestion de negocios o ajencia oficiosa" (arts. 2438-2448); 2 "Del pago de lo no debido" (arts. 2449-2458); 3 "Del cuasicontrato de comunidad" (arts. 2459-2474). Finalmente, en el "Proyecto de 1855", promulgado ese año, se mantuvo el título XXXIV "De los cuasicontratos" (arts. 2284-2313), con dos artículos generales (arts. 2284-2285); y tres parágrafos con algunas variaciones en sus títulos y en el número de artículos de cada uno de ellos: 1 "De la ajencia oficiosa o jestion de negocios ajenos" (arts. 2286-2294); 2 "Del pago de lo no debido" (arts. 2295-2303); 3 "Del cuasicontrato de comunidad" (arts. 2304-2313). f) El examen de la sistematización del párrafo del pago de lo no debido en el Código Civil chileno deja en claro también que Bello en este caso, a diferencia del párrafo de la agencia oficiosa, no sólo complementa la regulación del Code Civil con otras disposiciones tomadas de las fuentes del derecho tradicional vigente, sino que, además, modificó substancialmente el contenido de la regulación napoleónica, como se explicará en los dos apartados siguientes. g) La sistematización del tratamiento del pago de lo no debido en el Código Civil chileno reflejaba claramente la existencia de dos núcleos dogmáticos, a saber: 1) la descripción del supuesto del pago de lo no debido y de sus condiciones de procedencia, artículos 2295 a 2299, construido sobre la base del régimen romano de la condictio para la repetición del indebitum solutum, fundados todos ellos en las Siete Partidas y en la glosa de Gregorio López, y 2) los efectos jurídicos derivados del pago de lo no debido, artículos 2300 a 2303, formados también sobre la base de la categoría romana de la repetitio, pero con influencias específicas de la categoría de la restitutio del derecho natural racionalista y, en consecuencia, fundados expresamente en las opiniones de Pothier. 3. DE LAS FUENTES EMPLEADAS EN EL § 2 "DEL PAGO DE LO NO DEBIDO" En cuanto a las fuentes utilizadas por Bello en la formación de los artículos relativos al pago de lo no debido es posible realizar una comprobación semejante a la que puede hacerse en
  18. 18. relación con la agencia oficiosa, en cuanto a la doble naturaleza de las fuentes que ha tenido a la vista, aunque el grado de influencia de ellas sea distinto. En efecto, sus fuentes básicas son el derecho tradicional castellano-indiano, la obra de Roberto José Pothier y, en menor medida, el Code Civil y sus comentaristas, de modo que también quedaba plenamente comprobada la afirmación del "Mensaje" tocante a las fuentes utilizadas en esta materia por el codificador chileno, pues al observar las notas conocidas que acompañan a algunos de los artículos del citado título XXXIV "De los cuasicontratos" del Código Civil, a propósito del pago de lo no debido, es posible fijar la genealogía de cada uno de ellos, que corresponde plenamente a la referida trilogía: a) derecho castellano-indiano; b) el Code Civil, y c) doctrina de juristas, aunque aquí el grado de influencia de ellas es distinto que el registrado para la agencia oficiosa. En el apartado anterior se ha explicado que el Código Civil chileno fijaba y ordenaba la disciplina jurídica del pago de lo no debido sobre la base de dos masas sistemáticas: una dedicada a precisar las condiciones que configuraban el supuesto del pago de lo no debido y otra destinada a tratar los efectos derivados de él. La existencia de estas dos masas sistemáticas en el tratamiento de la agencia oficiosa en el Código Civil es particularmente sugerente y decisiva como criterio orientador para la determinación de las fuentes utilizadas por Bello en la elaboración de este párrafo y para precisar el grado de influencia de cada una de ellas y la tradición jurídica que representaban. Supuesta la situación general descrita en el párrafo anterior, se deben tener en cuenta una serie de aspectos acerca de la genealogía de los artículos que establecen la disciplina del pago de lo no debido en el Código Civil, de los que se tratará en los apartados siguientes. 3.1. DE UNA "TRILOGÍA" DE FUENTES La primera observación general acerca de las fuentes empleadas en la elaboración del párrafo relativo al pago de lo no debido, fundada en la indicación de fuentes apuntada para algunos de los artículos del Proyecto de 1853, permite comprobar la exactitud de la afirmación de Bello contenida en el "Mensaje", pues ellas se extendían a la citada trilogía: a) la legislación vigente en la época ("la legislación actual") representada por las Siete Partidas; b) el derecho codificado extranjero ("la autoridad de un código moderno, en especial el francés", a través, precisamente, del Code Civil, y c) opiniones de juristas ("la doctrina de alguno de los más eminentes jurisconsultos"), en este caso el castellano Gregorio López (1496-1560), y los franceses Roberto José Pothier (1699-1772) y Claude-Étienne Delvincourt (1762-1831). 1. La Siete Partidas: de los nueve artículos tocantes al pago de lo no debido, cuatro han tenido en cuenta otras tantas leyes de la obra de Alfonso X, y ellas han influido de la misma forma que lo habían hecho respecto de la agencia oficiosa, a saber, a) como Fuente Exclusiva: en dos artículos, el 2298, sobre la prueba del pago de lo no debido, basado en SP. 5.14.29; y el 2299, sobre no haber presunción de donación respecto de quien da lo que no debe, fundado en SP. 5.14.30, aunque esta vez modificada; b) como Fuente Concurrente con otras: también en dos artículos, artículo 2295 inciso 1º sobre la noción de pago de lo no debido, basado en SP. 5.14.28 en concurrencia con los artículos 1235 y 1376 del Code Civil; y el 2296, sobre no repetición del pago de una obligación puramente natural, fundado en SP. 5.14.32 en concurrencia con el artículo 1235 del Code Civil. 2. Code Civil: sólo dos artículos del § 2, título XXXIV del Código Civil aparecían fundados en otros tres del Code Civil, pero, a diferencia del caso de las Siete Partidas, su influencia sólo se manifestaba como Fuente Concurrente de los artículos: artículo 2295, inciso 1º, sobre la noción de pago de lo no debido, basado en los artículos 1235 y 1276 del Code Civil en concurrencia con SP. 5.14.28; artículo 2295 inciso 2º, sobre no repetición del pago de deuda ajena, fundado en el artículo 1577 del Code Civil en concurrencia con el Cours de Code Civil de Delvincourt; y el artículo 2296, sobre no repetición del pago de una obligación puramente natural, fundado en el artículo 1235 del Code Civil en concurrencia con SP. 5.14.32.
  19. 19. 3. La Doctrina de los Jurisconsultos: cinco artículos del § 2, título XXXIV del Código Civil se apoyaban en las opiniones de los siguientes tres juristas: el castellano Gregorio López (1496- 1560), y los franceses Roberto José Pothier (1699-1772) y Claude-Étienne Delvincourt (1762- 1831). La utilización de estos tres juristas dejaba clara la perfecta continuidad que se observaba en el trabajo codificador de Andrés Bello, pues no rompía con la tradición jurídica, sino que era capaz de integrarla armónicamente, a través de un autor castellano, típico representante del mos italicus tardío; de un francés del "Antiguo Régimen", en quien confluían las influencias humanistas y racionalistas; y de otro francés iniciador de la École de l'exégése. a) Gregorio López (1496-1560) en su glosa a las leyes de Partidas era citado como base de un solo artículo del § 2, título XXXIV del Código Civil, el 2297, sobre la repetición de lo pagado por error de derecho, concretamente su glosa 2 a Siete Partidas 5.14.28, pero concurría junto al Cours de Code Civil de Delvincourt. b) Roberto José Pothier (1699-1772) en su "Traité du quasi-contrat appelé 'promutuum', et de l'action 'condictio indebiti', fundaba dos artículos del § 2, título XXXIV del Código Civil, a saber, los números 2301 y 2303 inciso 1º. En ambos casos era Pothier la fuente exclusiva de ellos. El artículo 2301, sobre la responsabilidad por los deterioros y pérdidas de la cosa pagada, basado en los números 170 y 171 de su Traité du quasi-contrat appelé 'promutuum', et de l'action 'condictio, y el artículo 2303 inciso 1º, relativo a la acción en contra del tercero adquirente de la cosa pagada, fundado en los números 178 y 179 de su citado Traité. c) Claude-Étienne Delvincourt (1762-1831), en su Cours de Code Civil, había sido utilizado en la elaboración de dos artículos del § 2, título XXXIV del Código Civil, y en todos los casos concurría junto a otras fuentes, ellos eran el inciso 2º del artículo 2292, sobre no repetición del pago de deuda ajena, que actuaba junto al artículo 1577 del Code Civil, y el 2297, sobre la repetición de lo pagado por error de derecho, en concurrencia con la glosa de Gregorio López, pero en este caso Bello había preferido la opinión del jurista castellano, y así en la nota respectiva del Proyecto de 1853 se apuntaba: "Se ha preferido la regla absoluta a la distinción de Delvincourt, porque las excepciones se aplicarían a pocos casos, y ocasionarían dudas y cavilaciones. Véase la glosa. greg. 2 a la dicha ley 28". 3.2. DEL "GRADO" DE INFLUENCIA DE LAS FUENTES En cuanto al grado de influencia de las fuentes que quedan citadas, la principal observación que fluye de su examen es que, en líneas generales, ha tendido a prevalecer el contenido de las Siete Partidas y de las obras de Pothier por encima del Code Civil y que cada una de ellas mafiesta su influencia en una u otra de las dos masas sistemáticas del pago de lo no debido. En el primer núcleo dogmático, dedicado a precisar las condiciones que configuran el supuesto del pago de lo no debido, ha prevalecido la influencia de las Siete Partidas y de la glosa de Gregorio López. El artículo 2295 se basa en Siete Partidas 5.14.28, coincidente con el artículo 1235 del Code Civil, y con expreso rechazo del régimen del artículo 1376 del mismo Code Napoléon; el artículo 2296 está fundado en Siete Partidas 5.14.32, coincidente con el artículo 1235 del Code Civil; el artículo 2297 está construido sobre la base de la glosa de Greorio López a Siete Partidas 5.14.28, con expreso rechazo de la opinión de Delvincourt; artículo 2298 fundado exclusivamente en Siete Partidas 5.14.29; y artículo 2299, basado exclusivamente en Siete Partidas 5.14.30. En el segundo núcleo dogmático, destinado a tratar de los efectos derivados del pago de lo no debido, prevaleció la opinión de Roberto José Pothier, pues los artículos 2301 y 2303 se basaban exclusivamente en sus obras y, aunque los artículos 2300 y 2302, carecían de notas indicativas de sus fuentes, también es claro que recibían las opiniones de autor francés. 3.3. DE LAS CONSECUENCIAS DEL RECURSO A MÚLTIPLES FUENTES Como consecuencia de la doble tradición jurídica representada por las fuentes utilizadas en la formación de los nueve artículos del pago de lo no debido en el Código Civil chileno, su
  20. 20. tratamiento, si bien es el típicamente romano de la condictio clásica, como acción in personam, para obtener la repetición de lo indebidamente pagado, también se advierte la influencia del modelo de la condictio postclásica y justinianea, de modo que, en ciertos supuestos, su objeto y extensión se ha fijado dogmáticamente según el régimen iniciado por el senadoconsulto Juvenciano respecto de la hereditatis petitio y extendido postclásicamente a la reivindación y así generalizado por la escuela española del derecho natural y por los racionalistas a través de la categoría dogmática de la obligación de restitución. En el próximo apartado se explicarán con detalles las fuentes que han influido en la "doble" disciplina del pago de lo no debido, pues artículos como el 2295, 2296 y 2299 reflejan el régimen romano de la condictio y artículos como los 2300, 2301 y 2302 representan la influencia de la disciplina del senadoconsulto Juvenciano ligado a la categoría del enriquecimiento (si locupletior factus est).
  21. 21. CAPÍTULO TERCERO DE LA NOCIÓN DE PAGO DE LO NO DEBIDO EN EL CÓDIGO CIVIL CHILENO 1. PRESUPUESTOS Sin lugar a dudas el pago de lo no debido corresponde a la categoría romana del indebitum solutum, pero su régimen jurídico en el Código Civil no refleja absolutamente la disciplina de la condictio del derecho romano ni en época clásica ni en la justinianea, pues esta figura es gobernada por un sistema construido sobre tales bases romanas, pero fuertemente modificadas por la exposición racionalista que lo ligaba a la categoría del enriquecimiento. Para la debida comprensión del pago de lo no debido en el Código Civil chileno es necesario tener en cuenta la regulación de los dos núcleos dogmáticos que ella comprende, a saber: a) la noción de pago de lo no debido y las condiciones que deben cumplirse para que se presente como supuesto dogmático, y b) los efectos atribuidos al pago de lo no debido una vez configurado como tal. 2. SOBRE LA NOCIÓN DEL PAGO DE LO NO DEBIDO EN LA DOCTRINA El Código Civil chileno, a imagen del derecho romano clásico, para el cual omnis definitio in iure civili periculosa est (D. 50.17.202), no da una definición del pago de lo no debido, sin perjuicio de lo cual los artículos 2284 y 2285 lo caracterizan como un cuasicontrato y en los cinco primeros artículos del § 2 del título XXXIV se precisan las condiciones requeridas para que él se configure (arts. 2295 a 2299), el decir, el codificador no ha optado por ofrecer una definición de él, sino que ha preferido señalar los supuestos necesarios para que se configure como tal. Sobre la base de la categoría de cuasicontrato, dentro de la cual se sitúa al pago de lo no debido en el Código Civil chileno, la doctrina nacional ha tendido, naturalmente, a aplicarle las particulares concepciones que ha asumido en relación con los cuasicontratos, de manera que es posible apreciar en ella la misma evolución que respecto de estos se ha explicado en el primer capítulo de este trabajo. 2.1. EL PAGO DE LO NO DEBIDO COMO EXPRESIÓN DE UNA VOLUNTAD PRESUNTA Queda dicho en el primer capítulo de este estudio que la doctrina imperante en Chile en la época de la codificación civil era la que concebía a los cuasicontratos como instituciones fundadas en la "presunción" de una voluntad de obligarse en atención a la equidad y que tal era la opinión, entre otros, de Joaquín Escriche y Martín y Justo Donoso Vivanco, pero también fue la de los primeros expositores del Código de Bello, tales como Robustiano Vera y Alfredo Barros Errázuriz. La influencia de esta doctrina se advertía en 1919 con toda claridad en la Memoria de prueba de Rioseco Squella, alumno que había sido de Barros Errázuriz, quien sostenía que las obligaciones cuasicontractuales nacían: "De un hecho o declaración de voluntad de una persona, hecho o declaración a que la ley, partiendo de una presunción, hace producir determinados efectos y crear ciertos vínculos entre aquel que les dio vida y un tercero"79 y, supuesta esta concepción del cuasicontrato sostenía que: "Diremos que en el 'pago de lo no debido' la presunción de la ley consiste en atribuir: al que recibió indebidamente, la voluntad de restituir, a quien le pagó en
  22. 22. iguales condiciones, la cosa objeto del pago; y, en lo que se refiere a la parte que pagó, la voluntad de exigir la ya expresada restitución, sin que, por lo demás, haya mediado entre ambos una convención que la dejara manifestada a los ojos de todos"80. Esta concepción tradicional fue prontamente abandonada y ya desde la tercera década del siglo XX la doctrina chilena ha vinculado la noción del pago de lo no debido al "principio" que veda enriquecerse a expensas de otro o "teoría del enriquecimiento sin causa". 2.2. EL PAGO DE LO NO DEBIDO Y SU RELACIÓN CON EL NO ENRIQUECIMIENTO A EXPENSAS DE OTRO La misma conexión establecida por la doctrina chilena durante la primera mitad del siglo XX entre los cuasicontratos y el principio que veda el enriquecimiento a expensas de otro, sobre todo por influencia de autores y obras francesas, vinculó el pago de lo no debido al "principio" que veda el enriquecimiento a expensas de otro. Tal vez la primera exposición concreta de una noción del pago de lo no debido al principio del no enriquecimiento injusto a costa de otro se encuentre en la memoria de prueba de Follert Fleidl quien, en 1928, claramente influido por la literatura jurídica francesa, lo definía como: "Un cuasi- contrato según el cual el que paga por error lo que no debía tiene derecho a repetirlo de aquel que de buena o mala fe lo ha recibido, en virtud del principio que dice que nadie debe enriquecerse injustamente a expensas de otro"81 y en la misma línea dogmática puede situarse la opinión de Lorenzo de la Maza Rivadeneira (1911) quien sostenía, en 1954, que: "El fundamento del derecho del que paga, para repetir lo pagado, lo encontramos (en) dos principios consagrados por nuestro Código: a) No se presume el ánimo de donar (art. 1393 y 2299); y b) No se acepta el enriquecimiento sin causa"82. En cierto modo, es esta misma concepción la que preside la exposición de René Abeliuk Manasevich (1931) quien escribía en 1971 que: "La más socorrida y aceptada de las interpretaciones del pago indebido ve en él una aplicación de la doctrina o principio del enriquecimiento sin causa y, en consecuencia, la acción a que da origen, no es sino una variante de la de in rem verso"83, aunque advertía que: "No hay duda que en enorme medida en pago de lo indebido aplica la teoría señalada: si una persona ha recibido lo que no se le debía, enriquece injustamente su patrimonio a costa de otro que sufre el empobrecimiento recíproco. Pero no todas las soluciones del pago indebido tienen ese justificativo; y es así como veremos que se distingue entre el accipiens de buena y mala fe, agravándose naturalmente la responsabilidad de este último. Las restituciones no se miden solamente por el empobrecimiento y enriquecimientos (sic) recíprocos, sino que también toman en cuenta la responsabilidad civil del accipiens"84, y por ello concluía que: "Parece más acertado concluir que el pago de lo no debido, con mucho de aplicación del enriquecimiento sin causa, es una institución autónoma; una fuente de obligaciones de restituir o indemnizar, si aquello no es posible"85. En definitiva, esta segunda concepción del pago de lo no debido se sitúa todavía en una cierta línea dogmática clásica, supuesto que ha mantenido su simple vinculación con la equidad y con el "principio" que impide enriquecerse injustamente a expensas de otro, como una simple concreción de la relación previamente establecida entre la categoría genérica de cuasicontrato y la noción de equidad, fundante del "principio" de prohibición del enriquecimiento injusto. 2.3. EL PAGO DE LO NO DEBIDO Y EL "ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA" COMO FUENTE DE OBLIGACIONES Desde los años setenta en adelante del siglo XX es posible apreciar una tendencia mayoritaria en los autores chilenos a estrechar aún más las relaciones entre el pago de lo no debido y el "principio" del enriquecimiento sin causa". Esta línea de desarrollo dogmático es una consecuencia directa de la aceptación de la "teoría del enriquecimiento sin causa" expuesta, normalmente, por autores franceses, de manera que se defiende la existencia de un "principio general" que impide el enriquecimiento sin causa y que opera como "fuente autónoma" de obligaciones, algunas de ellas regladas expresamente y otras no, de manera que dentro de las primeras se encuentra el pago de lo no debido que, de este
  23. 23. modo, queda cubierto por la categoría más amplia del "enriquecimiento sin causa" y de su acción genérica de in rem verso. Un inicial tratamiento sistemático desde esta perspectiva se advertía en la década del cincuenta en el Manual de Derecho Civil de Ramón Meza Barros (1912-1981) donde se sostenía expresamente que: "Se considera el enriquecimiento injusto, ilegítimo o sin causa como una fuente de obligaciones"86, y en cuya consecuencia afirmaba que: "El principio encuentra una evidente aplicación en la agencia oficiosa y, especialmente, en el pago de lo no debido"87, de modo que concluía con la siguiente afirmación: "El pago de lo no debido, en verdad, es un caso calificado de enriquecimiento sin causa; la obligación de restituir es impuesta por la ley para impedir el enriquecimiento injusto del que recibe el pago a expensas de quien lo verifica"88. En esta misma tendencia dogmática de situar al pago de lo no debido como un supuesto específico del "enriquecimiento sin causa" y, por ende, a su acción como un caso concreto de una más genérica de in rem verso se enuentra Fernando Fueyo Laneri (1920-1992) quien afirmaba en 1990 que: "En los cuasicontratos –típicos o atípicos– cuantas veces encontremos un enriquecimiento, un empobrecimiento, una ausencia de causa y una correlación entre enriquecimiento y empobrecimiento, aplicaremos el remedio de la actio de in rem verso"89, y ello era así pues consideraba al pago de lo no debido como una de las hipótesis de enriquecimiento consagradas por la ley: "La acción de enriquecimiento, pues, se encuentra expresamente consagrada para los casos de pagos indebidos. La acción por ejercitar será precisamente la que estableció la ley de modo especial y expreso. No se trata, pues, de una simple 'ratio legis' advertida en el seno de las normas"90. Un tratamiento más acabado en esta dirección lo ofrece Gonzalo Figueroa Yáñez (1929) quien se inclinaba en 1991 por admitir al "enriquecimiento sin causa" como una "fuente autónoma de obligaciones", de modo que tras examinar alguna doctrina francesa sostenía que: "Frente a la discrepancia de los autores franceses referidos preferimos la posición de Josserand, que estima el enriquecimiento sin causa una fuente auntónoma de obligaciones que constituye el fundamento de los cuasicontratos, y discrepamos por consiguiente de los de Mazeaud, que distinguen entre enriquecimiento sin causa, pago de lo no debido y gestión de negocios ajenos, como si fueran tres figuras paralelas"91. Fundado, entonces, en esta opinión concluía que: "Para nosotros, el enriquecimiento sin causa constituye el principio de moral y de equidad sobre el cual se fundamentan los cuasicontratos expresamente contemplados por el legislador... así como aquellos otros cuasicontratos que no han sido expresamente señalados como tales por el Código"92. Una opinión coincidente con la anterior es la de Daniel Peñailillo Arévalo quien, en 1996, compartía el criterio defendido por Fueyo Laneri y Figueroa Yáñez en relación con el enriquecimiento sin causa: "Debe admitirse asimismo como fuente autónoma de obligaciones. Es decir, que, reunidos los requisitos que la doctrina más constante establece, la norma legal debe disponer que genera obligación de restituir"93, y en nota agregaba: "Entre nosotros se han pronunciado por la opción de una fuente autónoma Fueyo, Fernando... y Figueroa Yáñez, Gonzalo... Este último autor, siguiendo a Josserand, lo entiende más comprensivamente, como el fundamento de todos los cuasicontratos, nominados e innominados. Así la fuente general es el enriquecimiento sin causa que en los cuasicontratos nominados aparece con normas y requisitos más concretos, los cuales por cierto en ellos deben respetarse. Aparte de nuestra preferencia, igual a la de ellos..."94. Esta última doctrina implica directamente desplazar una eventual condictio indebiti, es decir una acción específica para los supuestos del pago de lo no debido, en favor de una acción de in rem verso general que, dirigida a evitar el "enriquecimiento sin causa" la cubre como uno de sus supuestos específicos.
  24. 24. 3. SOBRE LA NOCIÓN DEL PAGO DE LO NO DEBIDO EN LA JURISPRUDENCIA La jurisprudencia chilena ha seguido, en líneas generales, las tendencias que ha marcado la civilística nacional en cuanto a la noción del pago de lo no debido, aunque excepcionalmente puede advertirse algún matiz de novedad en ella. 3.1. EL PAGO DE LO NO DEBIDO COMO SUPUESTO DE LA CONDICTIO INDEBITI Si en los civilistas chilenos prácticamente no es posible apreciar la influencia de la noción romana de la condictio indebiti, ha habido en la jurisprudencia alguna referencia de carácter muy excepcional a ella, aunque sin mayor desarrollo dogmático, como puede leerse en el voto de minoría de una sentencia, aunque antigua, de la Corte Suprema, que reconoce en la acción nacida del pago de lo no debido a la condictio indebiti, pero sin mayores consideraciones de interés, aunque sí hay alguna sentencia que realiza algunas observaciones muy sugerentes. En efecto, en el voto de minoría de los ministros de la Corte Suprema Mariano Fontecilla, Juan Ríos y el abogado integrante Javier Ángel Figueroa del 21 de diciembre de 1937 se afirmaba que: "Que se sabe que las arcas fiscales mantienen un ítem destinado a devolver el pago de contribuciones indebidas lo que aleja toda idea de donación, y es un caso típico de la 'condictio indebiti' que permite recuperar lo entregado, pues demuestra por sí misma haberse pagado constreñido por una autoridad que valiéndose de su situación induce a error a los ciudadanos a efectuar el cobro, autoridad que en situaciones normales no sólo no ha debido intentar ese cobro sino que no debió recibir su pago"95. A diferencia del fallo anterior, la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago del 22 de abril de 1958 sí reviste un singular interés, pues en ella se asumía, en ciertos aspectos, una muy precisa concepción del pago de lo no debido a la luz de la disciplina de la condictio indebiti, con cierta influencia de la doctrina alemana en esta materia, y al efecto se señalaba: "Para la procedencia de la acción planteada en la demanda –la 'condictio indebiti' de la liquidación romana, cuya razón filosófica radica en el hecho de que quien paga una deuda persigue siempre un determinado fin o beneficio, que es imposible de alcanzar, naturalmente si la deuda no existe–, no es necesario que el error sea de quien efectúa el pago, pues puede serlo de la parte que lo exige o de ambos a la vez. Lo indispensable es que exista un pago erróneo y a cuya virtud se haya efectuado lo que algunos tratadistas denominan el tránsito o desplazamiento de valor sin causa, de un patrimonio a otro, aun cuando concurra una aparente causa o motivo"96. Particularmente precisa era la consideración que hacía esta sentencia en cuanto al fundamento de la acción de repetición del pago de lo no debido, al establecer que él consistía en un pago entendido como una dación ob rem, esto es, en función de una determinada finalidad, la que por no cumplirse daba origen a la acción, pero no mantenía este mismo rigor al estimar que el error podía no concurrir en el solvens, con lo cual contrariaba, entre otros aspectos, expresamente lo dispuesto en el artículo 2295 del Código Civil y, por último, al referirse a la categoría de "desplazamiento de valor" parecía asumir la tradición alemana de las condictiones derivadas de la prestación (Leistungskondiktionen), concretamente de la condictio ob rem. Esta ausencia de vinculación directa en la jurisprudencia y doctrina chilenas entre el pago de lo no debido y la condictio indebiti se explica, entre otras razones, por la casi absoluta influencia de la civilística francesa en los autores chilenos, de modo que, finalmente, ha tendido a imperar una concepción fundada en el reconocimiento de una acción general de in rem verso para evitar el enriquecimiento sin causa, sin que se haya recibido una influencia reconocible del sistema suizo del Obligationen Recht ni del alemán del BGB en los cuales sí se trata ampliamente de las antiguas condictiones romanas. a) Derecho Suizo: La doctrina de las condictiones elaborada por la pandectística alemana fue asumida por el Obligationen Recht suizo de 1881, constituyéndose, de este modo, en el primer texto de la época del derecho codificado que incluía expresamente una regulación para el fenómeno del enriquecimiento. El citado Obligationen Recht suizo de 1881 en su artículo 70 contenía una cláusula general que se entendió como compendiadora de todas las condictiones
  25. 25. romanas, cuyo texto señalaba: "Quien sin un motivo conforme a derecho se enriquece con el patrimonio de otro está obligado a la restitución", estableciéndose también el límite del enriquecimiento de acuerdo con la opinión de la pandectística (art. 73)97. El Derecho de Obligaciones Suizo (OR) del 30 de marzo de 1911, que entró en vigor el 1 de enero de 1912, dedicó un capítulo a las obligaciones derivadas del enriquecimiento ilegítimo y lo hizo sobre la base del modelo que había introducido su "antiguo" Obligationen Recht de 1881, es decir, asumió la tradición del desarrollo de las antiguas condictiones romanas. En efecto, su artículo 62 dice: "Celui qui, sans cause légitime, s'est enrichi aux dépens d'autrui, est tenu à restitution". Tal restitución asume los siguientes casos de las antiguas condictiones romanas: 1º "L'enrichissement sans cause valable" (condictio sine causa), 2º "L'enrichissement en vertu d'une cause qui ne s'est pas réalisée" (condictio causa data causa non secuta o condictio ob causam futuram), y 3º "L'enrichichissement résulte d'une cause qui a cessé d'existir" (condictio ob causam finitam)98. A ellos se suma el régimen especial de la repetición de lo indebido en el artículo 63 (condictio indebiti)99. Sigue el derecho suizo, igualmente, la opinión de la pandectística en cuanto al límite de la condictio en lo tocante al monto del enriquecimiento para el enriquecido de buena fe considerado al momento de la demanda OR 64.1: "Il n'y a pas lieu à restitution dans la mesure ou celui qui a reçu indûment établit quíl n'est plus enrichi lors de la répétition", en cambio el enriquecido de mala fe debe restituir su enriquecimiento inicial aunque él no subsista después100, y la conexión entre los artículos 53 y 64 OR han llevado a la doctrina a sostener que el momento de la repetición debe ser tenido como el de la simple reclamación que realiza el acreedor al deudor, sin que sea necesaria una demanda judicial101. Por otra parte, en el derecho suizo la interpretación del art. 62 OR, en su frase "aux dépens d'autrui", ha fundado el desarrollo de la necesaria exigencia de una conexión entre el empobrecimiento y el enriquecimiento, respecto del cual algunos autores, como Merz y Kummer en 1949, sostenían que debía existir una relación de causa a efecto entre la disminución del patrimonio sufrida por una persona y el enriquecimiento del cual se había aprovechado otra, tesis, en cierto modo, compartida por la mayoría de los autores que simplemente se limitan a expresar que la exigencia de conexión no significa más que el enriquecimiento de un patrimonio no haya podido producirse más que por el empobrecimiento de otro. Una de las consecuencias de esta doctrina es que suele fundarse en ella la imposibilidad del empobrecido de actuar en contra de terceros102. Finalmente, en el derecho suizo el ámbito de aplicación de la acción de enriquecimiento se define por exclusión. En efecto, allí donde la acción reivindicatoria es posible, no procede la de enriquecimiento, pero además esta última tiene un carácter subsidiario, aunque la dotrina y jurisprudencia admiten, en términos generales, que ella pueda concurrir junto a la de reparación de un acto ilícito103. b) Derecho Alemán: En los antiguos territorios germánicos los dos primeros códigos elaborados bajo el influjo de la Ilustración, es decir, el Allgemeines Landrecht für die preussischen Staaten (ALR) de 1794 y el Allgemeine Bürgerliche Gesetzbuch de 1811 (ABGB), recibieron en su texto las doctrinas del derecho común en cuanto a una acción de enriquecimiento ligada a la actio de in rem verso y, por otra parte, también acogieron parcialmente el régimen de las condictiones. El ALR había recibido la acción de in rem verso del antiguo derecho común (I, 13 § 262), sin perjuicio de lo cual la práctica prusiana limitó su ejercicio siguiendo las opiniones de la pandectística, pero además regló la condictio indebiti, la condictio ob causa datorum y la condictio ob turpem causam (I, 16 § 166 y ss), pero no acogió la condictio sine causa. El ABGB también recibió la acción de in rem verso (§ 1041) como acción complementaria a la de gestión de negocios, y solamente reguló la condictio indebiti (§§ 1431 a 1437), aunque la doctrina y la práctica aceptaban también las demás condictiones104. De su lado, el Bürgerliche Gezetsbuch (Bgb) rechazó por completo la acción de in rem verso del antiguo derecho común, y así en los "Motivos del Proyecto del BGB" se señalaba: "Los preceptos del Proyecto sobre el enriquecimiento... no se basan en las normas de equidad

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