Diver textos narr

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Diver textos narr

  1. 1. TEXTOS NARRATIVOS VARIOS EL PRÍNCIPE FELIZ sus fósforos y a un joven escritor en la más abso-luta miseria. Debo elegir: o las alhajas que En lo alto de una columna se erguía sobre la me ador-nan o el bienestar de mis súbditos. Si ciudad la estatua del Príncipe Feliz. Estaba me ayu-das, lucharé por lo segundo. ¿Por qué recubierto de delgados panes de oro fino, sus no repartes mi oro y mis piedras preciosas? ojos eran dos brillantes zafiros y un gran rubí resplan-decía en la empuñadura de su espada. La golondrina aceptó la propuesta y, durante meses, sobrevoló la ciudad para dejar en las El soberano no conocía el sufrimiento porque casas de los más necesitados joyas y metales había vivido en el Palacio de la preciosos que arrancaba con su pico. Tanto Despreocupación, donde estaba prohibida la celo puso en su tarea que el invierno le tristeza, aunque allí arriba, en su elevado sorprendió. Aún así, no qui-so abandonar a su pedestal, lloraba a menudo contemplando un amigo porque lo amaba dema-siado. Se sinfín de desdichas. Una noche sus mejillas acostumbró a batir las alas con fuerza pa-ra doradas se cubrieron de lágrimas y, a la luz de la calentarse, hasta que un atardecer gris besó los luna, su rostro brillaba tan hermoso que una labios del Príncipe y cayó fulminada a sus pies. golondrina llegó a estremecerse al des-cubrir tan hondo desconsuelo en la belleza. En ese instante un terrible chasquido resonó en el interior de la estatua. Su gran corazón de – ¿Por qué lloras de ese modo? –preguntó. cartón-piedra no resistió la pérdida: se había – Cuando estaba vivo –murmuró la estatua–, partido por la mitad. desconocía el llanto: jugaba en el jardín, inaugu- raba bailes de salón... Como un enorme muro ro- Poco después, el alcalde ordenó fundir aquella deteriorada escultura. No obstante, el deaba mi Palacio, nunca me preocupé del exte- herrero fue incapaz de derretir dos negros rior. Ahora, en cambio, estoy muerto y, desde es-tas alturas, distingo las penalidades e pedazos de metal. E incluso juraba y perjuraba infortunios del mundo. ¡Mi corazón de plomo se que un luminoso án-gel los recogió para enterrarlos, junto a una go-londrina muerta, en enternece! el mismo Jardín del Paraíso. – ¿Y qué podemos hacer? –replicó el pájaro. – Escucha... Veo a niños hambrientos, a una Oscar WILDE: “El Príncipe Feliz” (adaptación), en El fantasma de Canterville y otros cuentos. Ed. Vicens pe-queñacerillera a la que maltratan si no vende Vives. todos
  2. 2. 1.-Lee el siguiente texto narrativo:Cuentanlas leyendas que, en la época en que dioses y seres fabulosos poblaban la tierra, vivía en Grecia un jovenllamado Orfeo, que solía entonar hermosísimos cantos acompañado por su lira. Su música era tan hermosa que,cuando sonaba, las fieras del bosque se acercaban a lamerle los pies y hasta las turbulentas aguas de los ríos sedesviaban de su cauce para poder escuchar aquellos sones maravillosos. Un día en que Orfeo se encontraba en el corazón del bosque tañendo su lira, descubrió entre las ramas de unlejano arbusto a una joven ninfa que, medio oculta, escuchaba embelesada. Orfeo dejó a un lado su lira y se acercó acontemplar a aquel ser cuya hermosura y discreción no eran igualadas por ningún otro. - Hermosa ninfa de los bosques –dijo Orfeo-, si mi música es de tu agrado, abandona tu escondite y acércate aescuchar lo que mi humilde lira tiene que decirte. La joven ninfa, llamada Eurídice, dudó unos segundos, pero finalmente se acercó a Orfeo y se sentó junto a él.Entonces Orfeo compuso para ella la más bella canción de amor que se había oído nunca en aquellos bosques. Y pocosdías después se celebraban en aquel mismo lugar las bodas entre Orfeo y Eurídice. La felicidad y el amor llenaron los días de la joven pareja. Pero los hados, que todo lo truecan, vinieron a cruzarse ensu camino. Y una mañana en que Eurídice paseaba por un verde prado, una serpiente vino a morder el delicado talónde la ninfa depositando en él la semilla de la muerte. Así fue como Eurídice murió apenas unos meses después dehaber celebrado sus bodas. Al enterarse de la muerte de su amada, Orfeo caía presa de la desesperación. Lleno de dolor decidió descender a lasprofundidades infernales para suplicar que permitieran a Eurídice volver a la vida. Aunque el camino a los infiernos era largo y estaba lleno de dificultades, Orfeo consiguió llegar hasta el borde de lalaguna Estigia, cuyas aguas separan el reino de la luz del reino de las tinieblas. Allí entonó un canto tan triste y tanmelodioso que conmovió al mismísimo Carón, el barquero encargado de transportar las almas de los difuntos hasta laotra orilla de la laguna. Orfeo atravesó en la barca de Carón las aguas que ningún ser vivo puede cruzar. Y una vez en el reino de lastinieblas, se presentó ante Plutón, dios de las profundidades infernales y, acompañado de su lira, pronunció estaspalabras: - ¡Oh, señor de las tinieblas! Héme aquí, en vuestros dominios, para suplicaros que resucitéis a mi esposa Eurídice yme permitáis llevarla conmigo. Yo os prometo que cuando nuestra vida termine, volveremos para siempre a este lugar. La música y las palabras de Orfeo eran tan conmovedoras que consiguieron paralizar las penas de los castigados asufrir eternamente. Y lograron también ablandar el corazón de Plutón, quien, por un instante, sintió que sus ojos se lehumedecían. - Joven Orfeo –dijo Plutón-, hasta aquí habían llegado noticias de la excelencia de tu música; pero nunca hasta tullegada se habían escuchado en este lugar sones tan turbadores como los que se desprenden de tu lira. Por eso, teconcedo el don que solicitas, aunque con una condición. - ¡Oh, poderoso Plutón! –exclamó Orfeo-. Haré cualquier cosa que me pidáis con tal de recuperar a mi amadísimaesposa. - Pues bien –continuó Plutón-, tu adorada Eurídice seguirá tus pasos hasta que hayáis abandonado el reino de lastinieblas. Sólo entonces podrás mirarla. Si intentas verla antes de atravesar la laguna Estigia, la perderás para siempre. - Así se hará –aseguró el músico. Y Orfeo inició el camino de vuelta hacia el mundo de la luz. Durante largo tiempo Orfeo caminó por sombríossenderos y oscuros caminos habitados por la penumbra. En sus oídos retumbaba el silencio. Ni el más leve ruidodelataba la proximidad de su amada. Y en su cabeza resonaban las palabras de Plutón: “Si intentas verla antes deatravesar la laguna de Estigia, la perderás para siempre”. Por fin, Orfeo divisó la laguna. Allí estaba Carón con su barca y, al otro lado, la vida y la felicidad en compañía deEurídice. ¿O acaso Eurídice no estaba allí y sólo se trataba de un sueño?. Orfeo dudó por un momento y, lleno deimpaciencia, giró la cabeza para comprobar si Eurídice le seguía. Y en ese mismo momento vio como su amada seconvertía en una columna de humo que él trató inútilmente de apresar entre sus brazos mientras gritaba preso de ladesesperación: - Eurídice, Eurídice... Orfeo lloró y suplicó perdón a los dioses por su falta de confianza, pero sólo el silencio respondió a sus súplicas. Y,según cuentan las leyendas, Orfeo, triste y lleno de dolor, se retiró a un monte donde pasó el resto de su vida sin máscompañía que su lira y las fieras que se acercaban a escuchar los melancólicos cantos compuestos en recuerdo de suamada.
  3. 3. 1.-Lee el siguiente texto narrativo:Hace miles de años, la isla de Creta era gobernada por unfamoso rey llamado Minos. Eran tiempos de prosperidady riqueza. El poder del soberano se extendía sobre muchas islas del mar Egeo y los demás pueblos sentían un granrespeto por los cretenses.Minos llevaba ya muchos años en el gobierno cuando recibió la terrible noticia de la muerte de su hijo. Había sidoasesinado en Atenas. Su ira no se hizo esperar. Reunió al ejército y declaró la guerra contra los atenienses.Atenas, en aquel tiempo, era aún una ciudad pequeña y no pudo hacer frente al ejército de Minos. Por eso envió asus embajadores a convenir la paz con el rey cretense. Minos los recibió y les dijo que aceptaba no destruir Atenaspero que ellos debían cumplir con una condición: enviar a catorce jóvenes, siete varones y siete mujeres, a la islade Creta, para ser arrojados al Minotauro.En el palacio de Minos había un inmenso laberinto, con cientos de salas, pasillos y galerías. Era tan grande que sialguien entraba en él jamás encontraba la salida. Dentro del laberinto vivía el Minotauro, monstruo con cabeza detoro y cuerpo de hombre. Cada luna nueva, los cretenses debían internar a un hombre en el laberinto para que elmonstruo lo devorara. Si no lo hacían, salía fuera y llenaba la isla de muerte y dolor.Cuando se enteraron de la condición que ponía Minos, los atenienses se estremecieron. No tenían alternativa. Si serehusaban, los cretenses destruirían la ciudad y muchos morirían. Mientras todos se lamentaban, el hijo del rey, elvaliente Teseo, dio un paso adelante y se ofreció para ser uno de los jóvenes que viajarían a Creta.El barco que llevaba a los jóvenes atenienses tenía velas negras en señal de luto por el destino oscuro que leesperaba a sus tripulantes. Teseo acordó con su padre, el rey Egeo de Atenas, que, si lograba vencer al Minotauro,izaría velas blancas. De este modo el rey sabría qué suerte había corrido su hijo.En Creta, los jóvenes estaban alojados en una casa a la espera del día en que el primero de ellos fuera arrojado alMinotauro. Durante esos días, Teseo conoció a Ariadna, la hija mayor de Minos. Ariadna se enamoró de él ydecidió ayudarlo a Matar al monstruo y salir del laberinto. Por eso le dio una espada mágica y un ovillo de hilo quedebía atar a la entrada y desenrollar por el camino para encontrar luego la salida.Ariadna le pidió a Teseo que le prometiera que, si lograba matar al Minotauro, la llevaría luego con él a Atenas, yaque el rey jamás le perdonaría haberlo ayudado.Llegó el día en que el primer ateniense debía ser entregado al Minotauro. Teseo pidió ser él quien marchara haciael laberinto. Una vez allí, ató una de las puntas del ovillo a una piedra y comenzó a adentrarse lentamente por lospasillos y las galerías. A cada paso aumentaba la oscuridad. El silencio era total hasta que, de pronto, comenzó aescuchar a lo lejos unos resoplidos como de toro. El ruido era cada vez mayor.Por un momento Teseo sintió deseos de escapar. Pero se sobrepuso al miedo e ingresó a una gran sala. Allí estabael Minotauro. Era tan terrible y aterrador como jamás lo había imaginado. Sus mugidos llenos de ira eranensordecedores. Cuando el monstruo se abalanzó sobre Teseo, éste pudo clavarle la espada. El Minotauro sedesplomó en el suelo. Teseo lo había vencido.Cuando Teseo logró reponerse, tomó el ovillo y se dirigió hacia la entrada. Allí lo esperaba Ariadna, quien lorecibió con un abrazo. Al enterarse de la muerte del Minotauro, el rey Minos permitió a los jóvenes ateniensesvolver a su patria. Antes de que zarparan, Teseo introdujo en secreto a Ariadna en el barco, para cumplir supromesa. A ella se agregó su hermana Fedra, que no quería separarse de su hermana.El viaje de regreso fue complicado. Una tormenta los arrojó a una isla. En ella se extravió Ariadna y, a pesar detodos los esfuerzos, no pudieron encontrarla. Los atenienses, junto a Fedra, continuaron viaje hacia su ciudad.Cuando Ariadna, que estaba desmayada, se repuso, corrió hacia la costa y gritó con todas sus fuerzas, pero el barcoya estaba muy lejos.Teseo, contrariado y triste por lo ocurrido con Ariadna, olvidó izar las velas blancas. El rey Egeo iba todos los díasa la orilla del mar a ver si ya regresaba la nave. Cuando vio las velas negras pensó que su hijo había muerto. De latristeza no quiso ya seguir viviendo y se arrojó desde una altura al mar. Teseo fue recibido en Atenas como unhéroe. Los atenienses lo proclamaron rey de Atenas y Teseo tomó como esposa a Fedra.
  4. 4. Orféo y EurídiceHabía una vez una Musa llamada Calliope. Ella tenía un hijo llamado Orfeo.Orfeo, además de ser un gran poeta, tocaba muy bien la lira, deleitando atodos los que lo escuchaban. Tanto hombres como animales quedabanextasiados con su música. Hasta los árboles y las rocas se movían y cambiabande lugar solo para escuchar sus dulces melodías.Orfeo estaba casado con Eurídice, su bella esposa, de la cual estabasumamente enamorado.Un día mientras recorrían el bosque tomados de la mano, Eurídice, sin querer,pisó una serpiente venenosa que estaba dormida. La serpiente, furiosa porhaber sido despertada tan abruptamente, le mordió el tobillo y Eurídice murióenvenenada a los pocos minutos.Orfeo, desesperado por recuperar a su esposa, decidió descender al Tártaropara buscarla y traerla de vuelta a la vida.Orfeo tomó la lira, y mientras tocaba, encantaba a todos los que se cruzabanen su camino. Hasta el can Cerbero, el perro de tres cabezas custodio delTártaro, lo seguía como un cachorrito manso.Orfeo continuó su largo recorrido encantando con su melodía a uno tras otrohasta llegar hasta el mismo trono de Hades, el rey de los muertos, quefascinado por los suaves acordes de la lira, le preguntó:-¿Qué vienes a buscaraquí, Orfeo?-Quiero a mi esposa Eurídice de vuelta conmigo. Respondió Orfeo.-¡Ah! Escúchame bien. Dijo Hades-Permitiré que Eurídice regrese contigo conuna sola condición: -Deberás caminar sin mirar atrás hasta que llegues a plenaluz del sol. Eurídice te seguirá mientras tocas la lira y no sufrirás daño alguno.Orfeo, feliz comenzó a entonar la más dulce de las melodías mientras Eurídicelo seguía a la distancia. Pero Orfeo estaba tan ansioso por volver a verla, quepronto olvidó la condición impuesta por Hades y cuando faltaba solo un minutopara salir a la luz, volteó la cabeza para mirarla y perdió a Eurídice parasiempre.
  5. 5. Icaro y DédaloDédalo entonces partió hacia la Isla de Creta, donde fue muy bien recibido porel rey Minos. Por entonces escaseaban en la isla los arquitectos y escultores ylo tomó a su servicio.Allí Dédalo se dedicó a crear espléndidas obras de arte.En esos momentos, la isla de Creta estaba asolada por un terrible monstruo,con cuerpo de hombre y cabeza de toro llamado Minotauro, que sembraba elterror en toda la isla.El rey Minos le encargó a Dédalo una construcción subterránea paraencerrarlo. Dédalo, que era muy ingenioso, entonces construyó un laberinto.Esta construcción tenía tantos pasadizos, rodeos que no llevaban a ningunaparte, vueltas y sinuosidades que una vez que alguien entraba se hacíaimposible encontrar la salida.El Minotauro quedó encerrado en el centro del laberinto, de esa manera volvióla tranquilidad a Creta.El rey Minos le encomendaba cada día más trabajo y Dédalo estaba cansado yquería irse de Creta pero el rey Minos no se lo permitía. Ante la negativa del rey Minos para que Dédalo abandonara Creta, Dédalocomenzó a maquinar la forma de escapar.Como Creta era una isla era prácticamente imposible escapar por mar. El reyMinos tenía una flota importante y lo capturaría.Dédalo había tenido un hijo con una esclava en Creta, su nombre era Icaro.Entonces decidió que escaparía con su hijo por aire.Inspirándose en el vuelo de los pájaros, construyó entonces dos pares de alas.Unas para Icaro y otras para él. Acopió gran cantidad de plumas que fuefijando a la estructura con cera de abejas y luego las adaptó con un arnés a suespalda y sus brazos.Cuando ya estaba todo preparado le dijo a su hijo:- Icaro, si quieres huirconmigo de esta isla, préstame atención y sigue mi consejo. Es necesario quevueles en la mitad de la atmósfera. Si vuelas muy bajo la humedad y el vapordel agua empaparán las plumas, éstas serán muy pesadas y caerás al mar. Y sivuelas muy alto, el calor del sol derretirá la cera, se desprenderán las plumasy también caerás al mar.Una vez que terminó de dar todas las explicaciones, Dédalo se lanzó alespacio. Icaro lo siguió como un pichón que sale por primera vez del nido. PeroIcaro pronto se entregó al placer del vuelo con entusiasmo. La vista eramaravillosa y comenzó a volar más y más alto acercándose peligrosamente alsol. Es así que las plumas comenzaron a desprenderse de la estructura hastaque Icaro cayó fatalmente, ahogándose en el mar.

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