Monografía ii

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Monografía ii

  1. 1. Nada exigirá más sabia previsión<br />ni esfuerzos mas perseverantes que<br />la propaganda en pro del establecimiento <br />de la nacionalidad de Las Antillas.<br /><ul><li>Hostos</li></ul>La Confederación Antillana se alcanzará cuando logremos la independencia de Puerto Rico. Cada paso en pro de esta independencia lo es también en pro de la Confederación. Ana Lydia Vega deja un legado en clave para ser descifrado por las futuras generaciones, he aquí la decodificación. Como todo acertijo toma esfuerzo para resolverse, este trabajo se propone analizar tres cuentos de los trece que se encuentran en el libro Encancaranublado y otros cuentos de naufragio.<br />“Puerto Rican Syndrome o cosas extrañas veredes” es un cuento donde se critica la enajenación del puertorriqueño ante su realidad política y social. El título presenta la dualidad de idiomas en este país, inglés y español. El síndrome del puertorriqueño es la colonización misma, cosas extrañas veredes serán las repercusiones o síntomas de su condición colonial en la sociedad puertorriqueña. Junior, Daisy y Mickey Colón son tres niños que le profetizan a sus padres, y estos al pueblo, que La Virgen se aparecerá por la televisión en el canal 4. La información se propaga por todo Puerto Rico.<br />En este cuento los personajes colonizados son los puertorriqueños y los colonizadores son los estadounidenses. Son personas de la zona metropolitana que viven en una urbanización. En su mayoría son pobres, empleados o mantenidos por el gobierno. Puertorriqueños que viven el “sueño” de un pueblo que vive la tranquilidad y la felicidad de quien vive en la indiferencia de su “enfermedad” el colonialismo.<br />Los personajes colonizados son los personajes principales y se utilizan con el propósito de denunciar, a través de una narración llena de burlas, el fanatismo, el falso catolicismo, el gobierno inepto y la sociedad de mantengo. La complicidad estriba en un rasgo negativo en los puertorriqueños causado por su condición de colonia. El adormecimiento del deseo de luchar por la solución de los verdaderos problemas de su sociedad: la pobreza, la drogadicción, la asimilación de la americanización, los problemas del gobierno entre otros. Esta representación implica una crítica clara y punzante al colonialismo y sus resultados en la sociedad.<br />Los personajes que apoyan una visión alternativa a la opresión son los independentistas, a los cuales los envían flotando en “matress” al mar, por tanto, vemos como se condena su visión.<br />Dentro del cuento se utiliza tanto la narración como el diálogo en los personajes.<br />No hay prácticas reivindicativas. Los personajes fijan su atención en fantasías inservibles y no buscan la superación personal, social y nacional. Responden a las prácticas opresivas con el silencio. El lenguaje de los colonizados es regional, con un vocabulario del hablar cotidiano del puertorriqueño promedio que vive en urbanización pobre del área metropolitana<br />Los cuerpos de los personajes no son descritos, con excepción de las mujeres de la urbanización “Las amas de casa hechas estatuas de grasa frente a los televisores’. Los personajes colonizadores son representados en un grupo de estadounidenses investigadores de la WASP University of Alabama. Ellos aprovechan un momento de mucho tumulto para repartir píldoras anticonceptivas. Definitivamente se encuentran muchas contradicciones en el comportamiento de los colonizados: católicos fanáticos y materialistas, el gobernador hipócrita y antidemocrático que se une a la masa de colonizados que no desean dejar de serlo, el obispo que trata de manipular las verdades de la fe y los niños que narran un milagro y en lugar de ser santos, son mentirosos y manipuladores.<br />A medida que avanza la narración los personajes son cada vez más fanáticos y se envuelven en una enajenación fijados en fantasías inútiles. Al final del cuento un tsunami arropa la isla de Puerto Rico después de un fuerte terremoto. Este es elemento apocalíptico de la destrucción de la nación puertorriqueña, teniendo al mar como símbolo de nuestro estado colonial sin resolver.<br />El segundo cuento que exploro es “Encancaranublado.”En este cuento podemos analizar claramente el tema de la identidad del puertorriqueño. Trata sobre Atenor, haitiano que se encuentra en medio del mar en una embarcación muy pobre y se dirige a Miami. En medio de su travesía se encuentra con un cubano y un dominicano que están en el mar, les ayuda y les permite subir. Entre desahogos y peleas caen al mar y son rescatados por un barco americano donde los tratan con desprecio y los envían a la parte inferior con un puertorriqueño.<br />En este cuento el único personaje colonizado es el puertorriqueño ya que el cubano, el dominicano y el haitiano pertenecen a países independientes, aún así dentro de su necesidad, estos buscan desesperadamente el “Pursuit of Hppiness” en tierra norteamericana. Los personajes colonizadores son los estadounidenses. El capitán del barco los trata con indiferencia y racismo, no le interesa ayudarlos en su momento de necesidad. Utiliza la palabra “niggers” para referirse a los tres caribeños y la palabra “spiks” para referirse al puertorriqueño.<br />El capitán del barco se diferencia de los caribeños por sus rasgos físicos anglosajones. Los tres caribeños son negros y pobres. Hablan de la necesidad y la miseria de sus respectivos países. Durante la travesía en el mar los tripulantes se ayudan y también pelean. Es evidente su falta de preparación académica. Estos personajes son símbolo del país que representan respectivamente y sus disputas representan sociedades en disputa, hermanos caribeños en enemistad.<br />El personaje colonizado aparece al final del cuento con el propósito de encarar a los náufragos a la realidad. Los recibe, les ayuda y critica la actitud egoísta de los “gringos” quienes no dan sin recibir nada a cambio. “no le dan na gratis ni asu mai” (Vega 20) El puertorriqueño a pesar de también ser parte despreciada de la tripulación es quien aclara y de cierta forma ayuda a sus hermanos. <br />El cuento presenta a las Antillas pobres, incultas, hambrientas, desesperadas y necesitadas, frente a un Estados Unidos salvador y lleno de desprecio para aquellos “niggers” y “spiks” que buscan refugio allí. Hubo muchas disputas entre los tripulantes, no pudo haber concordia entre Las Antillas. Si conociéramos nuestros problemas antillanos nos sensibilizaríamos a través de la hermandad y buscaríamos el progreso por medio de la Confederación Antillana. Unidas nos ayudaremos para superarnos cultural y económicamente. No tenemos la necesidad de suplicar al tiburón disfrazado de héroe. Somos capaces de lograrlo. Debemos conocernos, acercarnos, aceptarnos y unirnos para superarnos.<br />Otro de los cuentos de Vega es “Historia de arroz con habichuelas.” En este los personajes colonizados son simbólicos. Son alimentos con los que la cocinera de una fonda prepara sus platos para la venta. Estos alimentos de la Fonda Feliz, que simboliza la isla de Puerto Rico, representan diferentes sectores de los habitantes la isla desde la época de la colonización de España hasta la invasión de los Estados Unidos en 1898. <br />“Arroz” representa al español que vivía en la Isla. De parte de él vemos el discrimen y el racismo para con el pueblo puertorriqueño “temblaba de asco pensando en que una sola gota de salsa de Habichuelas manchara su castiza blancura” (Vega 133). “Habichuelas” por su parte representa a un sector separatista de la sociedad puertorriqueña. En su deseo es defender su tierra, no soportaba la idea de que “Arroz” pisara su suculenta salsa. Lo que significa que no quería seguir viéndose dominado por una nación extranjera, que era España. Se ve la lucha de los colonizados por mantener su identidad. <br />Un día a la Fonda Felíz llega un nuevo alimeto: “Mistel Jordó.” Este simboliza al norteamericano y su llegada la invasión en 1989.Si llevamos este relato a los hechos históricos de Puerto Rico notamos que cuando se encontraban en su lucha de poder el colonizado y el colonizador para los años 1890, los colonizados abogaban por más poderes ante la metrópolis. Ya tenían un representante en las Cortes de Cádiz. Mientras estaban en conversaciones sobre una mayor autonomía para Puerto Rico, en 1898 ocurre la invasión de los Estados Unidos. Luego de la Guerra Hispanoamericana, España pierde sus colonias y Puerto Rico pasa, de ser colonizado por España, a ser colonizado por Estados Unidos. Hasta cierto punto la ficción del cuento “Historia de Arroz con Habichuelas” converge con la realidad histórica, pero a partir de cierto punto se distorsiona la realidad en una fantasía de la autora en donde se unen los colonizados y los primeros colonizadores en un pacto para lograr la descolonización. <br />La autora narra que a través del tiempo los personajes se transforman y de ser enemigos, pasan a ser aliados en un deseo común: sacar a Mistel Jordó de la cocina. Eliminar el dominio norteamericano de Puerto Rico. “Pasó el tiempo como siempre pasa en las cocinas de las fondas, los que conocen bien la historia de Arroz y Habichuelas dicen que pasaron casi cuatro siglos.” (Vega 135) El tema de la identidad del puertorriqueño está claramente presentado. Vega nos plantea la incógnita de lo que puede pasar, de la decisión que el puertorriqueño debe tomar para defender su identidad nacional. Elegir entre ser colonizado o ser libre. “Esa noche nadie pegó el ojo la suerte estaba echada era el zafacón o la mesa. La sazón criolla estaba en issue.” (Vega 138).<br />El cuento concluye con un final feliz, llega la hermandad, la unión para defender la patria hacia la victoria nacional: la independencia. Arroz y Habichuelas se unen y sacan a Mistel Jordó de la cocina. Defendieron su nación y fueron felices “En criollo casorio. En mestizo mejunge. En jaiba juntilla. En puertorriqueñísimo pacto para la victoria” (Vega 139).<br />A través de la historia han sido muchas las personas que han propuesto la idea de la unidad antillana. El deseo de que conozcamos la importancia de esta unidad es uno que Vega retoma, entre otros, de Simón Bolívar. En el año 1815 Simón Bolívar expresó en la “Carta de Jamaica” su sentir ante la presencia española en América. Sus palabras muestran el rechazo total ante la idea de vivir bajo la dirección de quienes no son dueños por naturaleza de esa tierra. ¡Que visión tan diferente en cuanto a sentido propio! En el caso de Perú, Bolívar señala que por su colaboración con los “señores” (españoles) han estado en contra de sus propios hermanos ilustres. Aquí en Puerto Rico no se vive en respeto con ningún ilustre. Solo muy pocos lo hacen. Los habitantes de América Latina han formado su propia identidad resultado de batallas, levantamientos y de lanzarse con valor a intentar formar gobiernos sin experiencia previa. Nosotros no vivimos con esa mentalidad. Somos sumisos, temerosos, fijos en el círculo de una vida no completamente indiferente, pero sí pasiva. Los puertorriqueños no vivimos como Bolívar en el rechazo al invasor, ni en amor a la deseada libertad. Pienso que en el fondo las personas desean la libertad (ese es mi deseo por no querer pensar que realmente viven en la enajenación y no en el deseo de libertad). Pocos tienen la osadía de proclamarlo por las consecuencias que esto puede traerles en sus vidas. Puras apariencias, una mentalidad de niño, sabemos que esto no está bien pero no decimos lo contrario por temor al qué dirán. O simplemente vivimos cómodamente en la inconsciencia, sin la necesidad de aprender, sentir y buscar alternativas reales.<br />¿Sufrir los estragos de la guerra? Jamás. ¿Sentir, sacrificarse y hasta morir por la patria? No lo merece. ¿Buscar una solución? Que lo haga otro. Este es el pensar del puertorriqueño actual en el cual Ana Lydia Vega nos permite profundizar a través de sus cuentos. Vega toma estas ideas bolivarianas y las trae a la actualidad para ayudar al puertorriqueño a reflexionar para que mejore su estilo de vida social.<br />Yo con 21 años de edad, no había conocido un amor y firmeza en la lucha por la libertad de la patria como en Simón Bolívar. No en vano soy parte de la masa colonizada insensible. Me crié así. Me pregunto cómo crían a los jóvenes del resto de América Latina, tal vez tienen una identidad que no es buscada en los libros, que no necesita investigar y realizar un estudio como este. Me imagino que no necesitan 13 años de escuela y 3 de universidad para comprenderla. está en ellos, resultado de experiencias, de vivencias sufridas y gozadas, de confrontaciones. Tal vez la viven, la conocen. <br />Yo no sé lo que es eso. No conozco tales satisfacciones resultado de una entrega completa a la patria. Me impresiona que haya jóvenes que vivan con el orgullo y la satisfacción de saberse dueños de una tierra libre. <br />El tema principal de la década de los 80 fue la revisión de esta larga búsqueda de la identidad en todas sus acepciones, principalmente la socio-política. Por muchos años el puertorriqueño se ha preguntado quién es. Por muchos años ha querido ser otro. ¿Ser o no ser puertorriqueño? ¿Ser o no ser africano? ¿ Ser o no ser español? ¿Ser o no ser norteamericano? Estas respuestas que no han tenido ni tienen respuesta mantienen a un pueblo dividido en un complicado embrollo político. Hay algo claro: siempre fuimos poli-mulatos. Somos parte de la mescolanza de razas y lenguas que por quinientos años ha existido en el Caribe. Se vive la dicotomía de ser puertorriqueño, hablar español, sentirse latinoamericano y portar pasaporte norteamericano. Por nuestras venas corre sangre de las tres razas. Los mas blancos oyen las congas y se les altera el esqueleto y se les encrespa el pelo lacio. La bomba, la plena y la salsa viven insertadas en nuestra tradición […] El puertorriqueño posmodernista, ante la imposibilidad o quizá haya que decir ya la inutilidad, de definir su identidad, descubre de cara al milenio que ser y ser es la respuesta. <br />En conclusión podemos decir que la Confederacion Antillana propuesta por Hostos, Bolivar, Corretjer, Ana Lydia Vega, entre otros, puede ser una realidad si los pueblos antillanos tomaran una clara conciencia de su identidad. Tenemos que aceptar que somos antillanos y valorarlo. Mientras no lo hagamos estamos viviendo en una cultura de muerte y de antivalores. Ya predijo Ana Lydia Vega nuestra situación actual cuando dijo “cosas extrañas veredes”. <br />Bibliografía<br />Anderson, Robert W. Política electoral de Puerto Rico. San Juan: Editorial Plaza Mayor, 1989. Impreso.<br />Aydee Venegas. 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