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Indígenas korubo en contacto inicial. Vale do Javari.
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  1. 1. Los últimos pueblos indígenas aislados en el Siglo XXI: la supervivencia de sus culturas depende de políticas de protección territorial por Vincent Brackelaire1 . Sociólogo – Consultor socio-ambiental, Rio de Janeiro 24 Tema central: Gestión de la diversidad cultural
  2. 2. Seis países todavía tienen pueblos sin contacto En el Planeta de hoy existen todavía pueblos indígenas que no se dejan conocer porque entienden que el aislamiento signi- fica la condición de su supervivencia y la mejor estrategia para proteger su cultura. Los últimos pueblos indígenas que todavía se encuentran aislados con relación a otros pueblos y a la sociedad moderna, por razones propias, y que son llamados también pueblos “no contactados” porque no mantienen contactos conocidos por lo menos en sus últimas generaciones, y porque no se sabe nada de ellos, fuera de las huellas que dejan, se encuentran todavía de manera comprobada en seis países de América latina: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú; y específicamen- te en dos regiones, la Cuenca Amazónica y el Gran Chaco; es probable que Venezuela no tenga mas pueblos aislados, pero ocurre que grupos aislados provenientes de Brasil (en particu- lar Yanomami) atraviesan la frontera amazónica entre los dos países. En Brasil, estos pueblos indígenas son llamados “indios isolados”, en Ecuador “pueblos ocultos” y en Perú se les llama “pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial”; el con- cepto de “aislamiento” es muy relativo ya que la sociedad mo- derna está hoy tan cerca que amenaza su supervivencia. Es posible comprobar su existencia en base a indicios de diferentes tipos que son recopilados y centralizados en algunos países por organizaciones especializadas: desde huellas y ves- tigios (por ejemplo de campamentos abandonados, hasta en- cuentros casuales, “avistamientos” (término utilizado en Perú), relatos de ataques, e historias contadas por visitantes “intru- sos”, por indígenas que habitan las mismas regiones o por seg- mentos de grupos aislados que salieron del monte, como es el caso de los Ayoreo de Paraguay. La política de respeto de su aislamiento y las estrategias de protección física de estos pueblos representan casos atípicos y extremos de protección de culturas en América Latina, y está relacionada con toda la problemática de protección de sus “te- rritorios” selváticos. Su supervivencia depende exclusivamente de los recursos del bosque, sin querer tener acceso a los bie- nes materiales de la civilización occidental. Por eso mismo, las áreas de bosques donde viven están todavía intactas; tratando de defender sus territorios, estos pueblos aislados protegen la extrema riqueza de la biodiversidad que todavía se encuentra en estas regiones. De esta manera, la protección de estos pueblos implica la protección de los recursos de los bosques donde vi- ven (y viceversa). Es también imprescindible saber con que tipo de leyes e ins- tituciones se puede contar en cada país para proteger estos pueblos y sus culturas, y para responsabilizarse por las acciones de protección y cuales son los métodos y mecanismos utili- zados. Sin este recurso institucional y muy concreto, sólo se hablaría de teoría, cuando la protección de los pueblos aislados constituye un tema de emergencia. En Brasil, la situación de estos pueblos destaca por su nú- mero y diversidad. Después de cinco siglos de contactos desas- trosos que acabaron dramáticamente con cientos de pueblos, es sólo a finales del siglo XX cuando cambia la percepción de las cosas y el Estado brasileño comienza a implementar una po- lítica de estricta protección de los pueblos aislados sin buscar establecer más contacto cuando no es necesario, respetando el deseo de aislamiento, aprendiendo a conocerlos a distancia úni- camente mediante observación de huellas y vestigios, imágenes de satélite, sobre-vuelos, realizando así un monitoreo de sus desplazamientos. Para ello existe en Brasil una instancia gubernamental espe- cializada (la Coordenação Geral de Indios Isolados —CGII en el seno de la Fundação Nacional do Indio— FUNAI con sede en Brasilia) que asegura la protección de los territorios de los grupos no contactados con base en Frentes de Protección Et- no-ambiental localizados en las regiones que más necesitan de protección. Los equipos de la CGII-FUNAI en Brasil realizan el Página anterior: Comunidad de indígenas aislados brasileños recientemente descubierta, de la que únicamente se han tomado fotografías aéreas. © Gleison Miranda/ FUNAI/ Survival 25 Tema central: Gestión de la diversidad cultural
  3. 3. monitoreo de los límites externos de los territorios de uso de los indígenas aislados, creando condiciones de seguridad para que puedan sobrevivir, y recurren al contacto solamente para las situaciones extremas, cuando representa la última oportu- nidad de supervivencia física para los indígenas (en caso, por ejemplo, de conflicto manifiesto o latente, con otros grupos indígenas o con colonos, con ilegales, etc.). En 2011, la CGII ma- neja información sobre más de cincuenta posibles grupos indí- genas aislados, habiendo comprobado la existencia de la mitad. Siendo Brasil el único país de la región que presenta el funcio- namiento de una política tan completa, se vuelve una referencia para los países vecinos. Políticas de protección eficientes pasan por una cooperación regional Con apoyo de Brasil y en base a su propia experiencia, los otros países (que son todos fronterizos o vecinos de Brasil) se encuentran en 2011 en el difícil proceso de formular una agenda para su protección efectiva antes de que desaparezcan y utilizan para ello el marco regional de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica y su Agenda Indígena. El contexto político internacional, en evolución rápida, es favorable a la protección de los pueblos aislados y existen ahora una serie significativa de instituciones e instrumentos que mues- tran una toma de conciencia, con declaraciones y propuestas, lo que permite abordar más concretamente la protección de estos pueblos. En teoría, la cooperación desde una perspectiva regional ofrece más valor agregado para conseguir resultados más rápidos y con más impacto dentro de los países, en un contexto en el cual cada uno de los países no han conseguido muchos resultados de manera independiente. Impulsar a través de un pacto regional que los Estados trabajen simultáneamente y juntos en una problemática común de emergencia, provoca más resultados que esperar que cada país trabaje por separado. Por otra parte, no hay cooperación regional si primero no hay contrapartes nacionales bien establecidas y procesos nacionales claros; la cooperación regional sirve para consolidar estos pro- cesos y mejorarlos. A pesar de que todos estos países firmaron el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización In- ternacional del Trabajo (OIT) que establece que los pueblos indígenas en general tienen derecho a que sus costumbres y territorios sean respetados por el Estado, en ninguno de ellos han existido hasta hoy mecanismos de protección que funcio- nen para respetar y proteger el derecho de mantenerse aislados para no ser eliminados. Todos los países en cuestión conocen graves crisis económicas, muestran otras prioridades y muchas veces falta voluntad política como en Ecuador y Perú, donde la prioridad son los beneficios económicos de la explotación de petróleo y gas, recursos localizados justamente en los territo- rios más remotos donde transitan los pueblos aislados, y gene- ralmente también faltan recursos humanos y financieros para proteger estos territorios (lo que no significa que estén aislados de los depredadores). También a nivel nacional se observa ge- neralmente que cada gobierno se encuentra afectado por la falta de diálogo y de coordinación interministerial. Si bien en Brasil, Paraguay y Perú existe una instancia indigenista (FUNAI, INDI e INDEPA), lo que no impide graves crisis en el sector indigenista, en Bolivia y Ecuador la situación es más compleja y complicada frente a la diversidad de responsabilidades existentes para los pueblos aislados. Además el tema de la salud indígena es de responsabilidad de los Ministerios de Salud, no siempre coordi- nados con las otras instancias. Los Estados sacan hoy lecciones de las situaciones pasadas de contacto inicial y de la evaluación de sus consecuencias sa- nitarias, sociales, culturales y ambientales; tienen como refe- rencias una extensa literatura en cada país sobre las tragedias que viven hasta hoy los pueblos en situación de contacto inicial, como los nukak en Colombia, los diferentes pueblos indígenas en la región de Camisea en Perú, o los yuqui en Bolivia. De esta manera, una iniciativa de cooperación regional debe ayudarlos a no repetir errores del pasado en emprendimientos de explota- 26 Tema central: Gestión de la diversidad cultural
  4. 4. Indígenas zo'é, Brasil. © www.survival.es. Survival International es una organización que lleva más de cuarenta años trabajando por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. www.survival.es
  5. 5. ción de recursos naturales relacionados con los territorios de los pueblos indígenas más vulnerables. La cooperación regional debe buscar la consolidación de un sistema de protección de los pueblos indígenas aislados y en contacto inicial, en el sentido de articulación y coordinación entre todos los actores nacio- nales y regionales que promueven la protección, y en el senti- do de organización metodológica del proceso de protección: conocimientos, políticas y reglamentos, monitoreo, estrategia preventiva de salud y acompañamiento sanitario, difusión de la información en la sociedad. La actuación de las organizaciones indígenas presentes en los seis países es esencial en este proceso. Existen reglas inter- nacionales que exigen su presencia y acompañamiento en este proceso de protección regional. Además los pueblos aislados constituyen un poderoso símbolo, con gran importancia es- tratégica para el movimiento indígena, un tema que se volvió un caballo de batalla político para las organizaciones indíge- nas, sabiendo sin embargo que antes de las primeras reuniones internacionales sobre el tema de los pueblos aislados (Belem en 2005 y Santa Cruz en 2006), ninguna organización indígena había considerado la protección de los aislados en su agenda, aparte de AIDESEP y FENAMAD en Perú. Los procesos indíge- nas son frágiles en América Latina, en particular a nivel de las tierras indígenas, siempre en peligro de retrocesos si no hay vigilancia y lobby nacional e internacional a través de institucio- nes aliadas. Si bien muchos decretos para tierras indígenas se hicieron durante la última década, también pueden deshacerse según las épocas y los gobiernos. La participación indígena en el proceso de protección de los últimos pueblos aislados no solamente es un derecho, sino un aporte político importante en este contexto. Un desafío antropológico y político Ha sido necesario esperar hasta inicios del siglo XXI para preocuparse por la supervivencia de los pueblos indígenas aisla- dos, cuando numerosas especies animales en vías de extinción son mejor protegidas gracias a la Convención CITES sobre es- pecies amenazadas que los últimos pueblos desconocidos del planeta, con sociedades, tipos de saber, lenguas y culturas que pueden ser extintos antes de ser conocidos, como muchos lo fueron estos últimos cinco siglos, y probablemente todavía es- tos últimos años. Se trata de grupos humanos con costumbres, lenguas y mitos que nunca fueron escuchados y que hacen parte del patrimonio material e inmaterial del Planeta que la UNESCO tiene como misión de proteger2 . Es sorprendente también ver la falta de reflexión y de impac- to de la ciencia antropológica con relación al tema de los pue- blos aislados. A pesar de sustentarse en tantas obras brillantes sobre el ser humano y sobre las relaciones interculturales, la antropología (con raras excepciones) no ha facilitado impactos prácticos ni conseguido ayudar hasta hoy a proteger la mayo- ría de los pueblos indígenas desconocidos de las consecuencias fatales del contacto. El último contacto masivo ocurrido en Co- lombia en 1988 con los nukak provocó la muerte de la mitad de este pueblo, cientos de seres humanos, por falta de experiencia y de preparación en el abordaje de sus problemas específicos. Por la razón misma de su voluntad de aislamiento, es muy sutil la relación entre su protección y las políticas culturales encaminadas a proteger, conservar y revalorizar la diversidad cultural, visto que en este caso se trata de apoyarlos en su aisla- miento, ayudando a protegerlo, y aceptando de no contactarlos si así lo desean, y hasta que cambien de opinión y decidan salir del aislamiento y acercarse un día a la “sociedad moderna”. Si bien el contacto será un día inevitable, la idea hoy es per- mitir que ese momento sea escogido por los pueblos aislados, volviéndolo así menos traumático, con más posibilidades de su- pervivencia, y con la esperanza que ese día cada Estado nacional (entre Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú) haya sido capaz de establecer un marco legal de respeto de las caracte- rísticas y deseos de estos pueblos en cuanto a su porvenir y protección eficiente de sus territorios. 28 Tema central: Gestión de la diversidad cultural
  6. 6. Indígenas korubo en contacto inicial. Vale do Javari. Foto Vincent Brackelaire De esta manera, a pesar de toda la curiosidad y el inte- rés antropológico que provocan, la supervivencia de las culturas de los últimos pueblos indígenas aislados del planeta pasa para- dójicamente por la aceptación de no conocerlos más allá de las huellas e indicios que dejan, y por sólidas políticas de protección territorial. 1 vibra2@gmail.com 2 Además de la misión de la UNESCO, existe la Declaración Universal sobre Diversidad Cultural de la UNESCO (2001) y la Convención de París sobre Protección del Patrimonio Intangible (2003). 29 Tema central: Gestión de la diversidad cultural

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