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Políticas exteriores durante el régimen peronista

  1. 1. Un breve análisis de la política exterior implementada por Perón. La Tercera Posición, sus características, el Tercer Mundo, la supuesta Tercera Guerr Políticas exteriores durante el régimen peronista
  2. 2. 1 1. Situación mundial durante la segunda posguerra Luego del segundo conflicto bélico más relevante de la historia, el mundo quedó dividido en dos bloques: el capitalista -liderado por los Estados Unidos- y el bloque comunista -liderado por la URSS-. Este mundo bipolar demostró su disparidad hasta dar lugar al enfrentamiento ideológico conocido como Guerra Fría; y si bien ninguno de los bloques elevó su beligerancia al plano militar, marcaron gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX en vistas de implantar su ideología en todo el planeta. En este contexto de conflicto, se desarrollaron las dos presidencias peronistas. La primera, que tuvo lugar en el período 1946-1952, durante la cual acuñó la expresión "Tercera posición" para evidenciar que su gobierno se encontraba entre el individualismo estadounidense y el colectivismo comunista. La segunda, durante el período comprendido ente el 1952-1955, interrumpida por un levantamiento cívico- militar liderado por Rojas, Aramburu y Lonardi. Un golpe de Estado que quienes llevaron a cabo dieron en llamar "Revolución Libertadora", debido a que se buscó (y se logró) poner fin a un lapso que había alterado de manera radical las condiciones de vida de los trabajadores. Sin embargo, este no era el fin del antagonismo entre peronistas y antiperonistas. Este conflicto se prolongaría en los enfrentamientos políticos de las décadas siguientes. 2. Política exterior del peronismo La Tercera posición Perón determinó durante su gestión que la Argentina no se alinearía con el individualismo guiado por el capitalismo de Estados Unidos ni el colectivismo que proponía la Unión Soviética. Este fue el principio de la Tercera Posición, que determinaba una ideología más allá del espectro político que categoriza a los partidos en la derecha o la izquierda. Sin embargo, Perón no fue el primero en plantear una tercera posición. Ya en 1930, se hablaba del fascismo como una "tercera vía": una alterativa al mundo bipolar surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Se identifica a las corrientes políticas de la tercera posición con el fascismo y el nacionalsocialismo. se lleva a cabo un socialismo que difiere de la concepción marxista y defienden un nacionalismo y patriotismo que no llega al chauvinismo (una creencia narcisista próxima a la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto). En el aspecto social se asocia al tercerposicionismo con el conservadurismo (continuidad en las formas de vida tradicionales), cuando en materia económica rechaza tanto el modelo marxista como la autorregulación capitalista, alegando que la propiedad privada y la dirección del Estado pueden coexistir y que la democracia liberal es decadente. Este modelo económico es frecuentemente
  3. 3. 1 denominado "economía mixta". Explicar la existencia del Tercer Mundo desde la Tercera Posición nos acarrea la necesidad de remontarnos al momento en donde la historia de la expansión europea no es sinónimo de historia del desarrollo de la humanidad misma, ya que el mundo imperialista tuvo frente a sí a un mundo con personalidad propia. Desde la Tercera Posición, el Tercer Mundo no se aprecia subdesarrollado y limitado al humanismo, sino que disuelve la continuidad. Esto hace que encuentre sus raíces en toda su propia historia de lucha por preservar su personalidad y se siente más cerca de las luchas de los Calchaquíes contra la conquista española que de la Revolución Francesa. Con la Tercera Posición, el Tercer Mundo restituye la revolución burguesa liberal. Los conflictos inminentes entre Estados Unidos y la URSS llevaron a Perón a la convicción de que una tercera confrontación bélica convencional era posible. El bloqueo de Berlín por los soviéticos a fines de 1948 pareció afirmar esta sombría predicción. Las expectativas de Perón se basaban en el fundamento de que esta posible guerra llevaría a la Argentina a una nueva época de prosperidad y apogeo económico, como había ocurrido en la Primera y la Segunda Guerra Mundial: las exportaciones alimentarias cotizarían a mejores precios y se promovería la sustitución de importaciones, lo que le daría al país gran relevancia en América latina. De ahí que la "Tercera Posición", como política exterior, fuera una prudente prevención ante la eventualidad de una guerra. Pero de no haber guerra, la "Tercera Posición" era sólo retórica, en un mundo bipolar donde no había lugar para una opción que no fuera la capitalista o la comunista. Relaciones con Estados Unidos Durante la posguerra, la política exterior de Estados Unidos se orientó a organizar instituciones para proteger a América del avance comunista. En pos de su objetivo, fomentó el panamericanismo en todo el continente, firmándose el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en 1947 y creándose en 1948 la Organización de los Estados Americanos (OEA) cuyo fin era solucionar conflictos interregionales, y la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), con función de promover el desarrollo económico-social de la región. Durante la primera presidencia de Perón, las relaciones con los Estados Unidos se habían caracterizado por un mutuo recelo. Se intentaba mantener una posición distante con los dos grandes bloques políticos y económicos. En consecuencia, con dicha postura se profundizaron los lazos Propaganda del tercerposicionismo, en que se ubica al movimiento justicialista en el centro del capitalismo estadounidense y el comunismo soviético.
  4. 4. 1 comerciales con la URSS. Esta estrategia fracasó por causa de la crisis generada por la implementación del modelo de sustitución de importaciones. A partir de 1952 se inició una política de acercamiento económico a los Estados Unidos. El primer indicio fue la ley de inversiones extranjeras de 1953. En 1949, como consecuencia del proceso de nacionalizaciones y del decaimiento de Inglaterra, las inversiones extranjeras en la Argentina se habían reducido a la mitad respecto de 1945. La ley buscaba propiciar la radicación de empresas internacionales, capaces de dinamizar el aparato industrial argentino. Relaciones con los países europeos El gobierno de Perón concretó una política de acercamiento comercial con los países socialistas del Este europeo -la “apertura al Este”-, confirmando la tendencia que el mismo mandatario había iniciado durante su segundo gobierno, en la década del ’50, con la firma de convenios comerciales con la URSS, Hungría y Rumania. Esta estrategia fue impulsada por el ministro de Economía José Ber Gelbard, y por el secretario de Estado de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, el embajador desarrollista-frondizista Leopoldo H. Tettamanti. La apertura gelbardista logró concretarse a pesar de los ataques a la misma por parte del grupo lopezrreguista, del canciller Vignes e incluso del jefe de la armada Massera. La oposición de Massera se manifestó en una reunión de gabinete con los comandantes militares, en la que el jefe de la marina protestó contra una decisión del ministro de Economía que permitía que la flota soviética recalara en puertos de la Patagonia. La actitud de Massera provocó la reacción de Gelbard y la satisfacción de López Rega. Pero el apoyo de Perón le permitió al titular de Economía seguir adelante con su proyecto, al menos hasta la muerte del líder justicialista. Relación con otros países latinoamericanos El gobierno argentino implementó en el ámbito hemisférico una política de unidad latinoamericana para menoscabar la supremacía de EUA en la zona, además de intentar llevar adelante una política de solidaridad hacia Brasil, superadora de la tradicional rivalidad, para gestar un nuevo polo de poder en el continente que sirva de dique de contención al intervencionismo norteamericano. Perón invitó a presidentes de otros países latinoamericanos a acordar una política común que implicaba, entre otros puntos, una banca común, una moneda común y desgravaciones arancelarias recíprocas. En el lapso comprendido entre los años 1946-50, en el ámbito latinoamericano, Perón sólo logró firmar acuerdos de intercambio comercial con Brasil, Perú, Chile, Bolivia y Venezuela. Cinco años después comienzan a concretarse los planes de unidad cuando asumen al poder Ibáñez en Chile, Paz Estenssoro en Bolivia, Vargas en Brasil y Velasco Ibarra en Ecuador. En febrero de 1952, se llevará a cabo la primera Conferencia Sindical de la Cuenca del Río de La Plata, en la que se aprobó un proyecto referido a la creación del Comité de Unidad Sindical Latinoamericano (CUSLA). En noviembre de ese mismo año, se celebrará en la ciudad de México el Congreso Constituyente de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS). Esta central sindical no es sino un plan de formación de un movimiento sindical
  5. 5. 1 latinoamericano, que escapase por igual a las influencias de la pronorteamericana Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y de la prosoviética Federación Sindical Mundial (FSM). 3. Conclusión Desde los primeros momentos de su gestión de gobierno, fue perceptible en Perón una política exterior que resistía a aceptar la legitimidad de la pretendida alineación del continente americano al lado de los intereses políticos, económicos e ideológicos de los Estados Unidos. Desde su participación en la Conferencia Interamericana de Río de Janeiro en 1947, donde se discutió y sancionó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, hasta las reuniones que en 1954 trataron el caso de Guatemala, la política argentina se formuló en función de la Doctrina de la Tercera Posición. El presidente Perón, en sucesivas oportunidades reiteró su rechazo a aceptar la división del mundo en dos zonas o esferas de influencia que consagrarían una visión maniquea del mundo. La Tercera Posición va mas allá de una mera enunciación de política exterior, pues tiene por objeto ofrecer una doctrina superada de los dos principales sistemas políticos y económicos que se presentan como opciones desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Además, pretendió superar las divisiones y oposiciones que separan a las naciones en grupos de confrontación y competencia con notorio énfasis en los esfuerzos tendientes a la unidad política y económica de América latina; mantuvo un vínculo muy particular con España y una posición equilibrada frente a la Unión Soviética; siempre evitó las actitudes frontales contra los Estados Unidos y las demás superpotencias de occidente. “En el orden político la tercera posición implica poner la soberanía de las naciones al servicio de la humanidad en un sistema cooperativo de gobierno mundial (...) Que es solución nos lo demuestra la realidad concreta de nuestro pueblo, que se siente feliz porque puede trabajar con dignidad; porque la propiedad, el capital y la riqueza son ahora bienes individuales en función social; porque ha desaparecido la explotación capitalista del hombre y todo clase de explotación humana y que es verdadera solución nos lo demuestra fehacientemente el hecho de que progresivamente, con la realización de nuestros planes ha ido desapareciendo la reacción comunista, que ha dejado de tener entre nosotros los argumentos valederos que posee, en los países capitalistas para ganar adeptos. Esta es nuestra tercera posición Justicialista que ofrecemos al mundo como solución de paz.”
  6. 6. 1 latinoamericano, que escapase por igual a las influencias de la pronorteamericana Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y de la prosoviética Federación Sindical Mundial (FSM). 3. Conclusión Desde los primeros momentos de su gestión de gobierno, fue perceptible en Perón una política exterior que resistía a aceptar la legitimidad de la pretendida alineación del continente americano al lado de los intereses políticos, económicos e ideológicos de los Estados Unidos. Desde su participación en la Conferencia Interamericana de Río de Janeiro en 1947, donde se discutió y sancionó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, hasta las reuniones que en 1954 trataron el caso de Guatemala, la política argentina se formuló en función de la Doctrina de la Tercera Posición. El presidente Perón, en sucesivas oportunidades reiteró su rechazo a aceptar la división del mundo en dos zonas o esferas de influencia que consagrarían una visión maniquea del mundo. La Tercera Posición va mas allá de una mera enunciación de política exterior, pues tiene por objeto ofrecer una doctrina superada de los dos principales sistemas políticos y económicos que se presentan como opciones desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Además, pretendió superar las divisiones y oposiciones que separan a las naciones en grupos de confrontación y competencia con notorio énfasis en los esfuerzos tendientes a la unidad política y económica de América latina; mantuvo un vínculo muy particular con España y una posición equilibrada frente a la Unión Soviética; siempre evitó las actitudes frontales contra los Estados Unidos y las demás superpotencias de occidente. “En el orden político la tercera posición implica poner la soberanía de las naciones al servicio de la humanidad en un sistema cooperativo de gobierno mundial (...) Que es solución nos lo demuestra la realidad concreta de nuestro pueblo, que se siente feliz porque puede trabajar con dignidad; porque la propiedad, el capital y la riqueza son ahora bienes individuales en función social; porque ha desaparecido la explotación capitalista del hombre y todo clase de explotación humana y que es verdadera solución nos lo demuestra fehacientemente el hecho de que progresivamente, con la realización de nuestros planes ha ido desapareciendo la reacción comunista, que ha dejado de tener entre nosotros los argumentos valederos que posee, en los países capitalistas para ganar adeptos. Esta es nuestra tercera posición Justicialista que ofrecemos al mundo como solución de paz.”

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