BIBLIOALBARES<br />IES Los Albares. Cieza.junio, 2010<br />647700257175<br />BIBLIOALBARES<br />IES Los Albares. Cieza.jun...
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BiblioAlbares 2010 06

  1. 1. BIBLIOALBARES<br />IES Los Albares. Cieza.junio, 2010<br />647700257175<br />BIBLIOALBARES<br />IES Los Albares. Cieza.junio, 2010<br />En este número de BiblioAlbares encontrarás…<br />Regreso al arco iris de Celia Montiel Piñera.<br />Regreso al arco iris es un trabajo realizado por Celia Montiel Piñera, alumna del IES Los Albares, que obtuvo una mención especial en el XIII PREMIO JUVENIL DE ENSAYO " FRANCISCO CASCALES. El jurado consideró que este relato demuestra una gran sensibilidad y creatividad para acercarnos a la problemática del Alzheimer.<br />Niña de Manuel Suárez. <br />2895600433705Ilustración de portada del pintor Manuel Suárez, profesor del IES Los Albares y generoso colaborador de BiblioAlbares. Esta ilustración trasciende el espíritu del cuento protagonista de esta edición de tal manera que sentimos ya, al contemplarla, a la niña que, sentada en su terraza, creyó que el tiempo se perdía entre la lana silenciosa que la abuela tejía.<br />Las clásicas Recomendaciones BiblioAlbares.<br />-190501663702295525248920<br />-109904-11724Regreso al Arcoiris<br />Celia Montiel Piñera<br />Regreso al arcoiris es un trabajo realizado por Celia Montiel Piñera, alumna del IES Los Albares, que obtuvo una mención especial en el XIII PREMIO JUVENIL DE ENSAYO " FRANCISCO CASCALES" <br />El jurado consideró que este relato demuestra una gran sensibilidad y creatividad para acercarnos a la problemática del Alzheimer.<br />Nunca olvidaré aquella tarde, nublada y turbia como las aguas de un río alborotado que fluye a lo largo del tiempo viéndonos crecer y crecer.<br />Estaba sola al lado de la salita donde estaba mi abuela, que tejía una manta de lana blanca sentada en su vieja mecedora. Confieso que no sentía ningún respeto por su monótona labor y quizá ninguna consideración hacia su edad. Pensaba que no era más rápida por su torpeza intencionada, confieso que creía que todas sus enfermedades estaban ocasionadas por su mala alimentación, era muy caprichosa, y por la falta de ejercicio que atribuía a que simplemente era perezosa.<br />Sonó mi móvil. Era mamá.<br />- ¿Qué tal, hija? ¿Cómo te ha ido el día con tu abuelita?<br />- ¿Bromeas? ¡Fatal! He tenido que ir de compras con ella, si se pueden llamar compras. Es desesperante. A todo le busca la fecha de caducidad, lee los ingredientes, memoriza los precios y todo eso más lenta que una tortuga.<br />-Tu abuela está enferma- repuso mamá.<br />-Ya, ya... Lo que ocurre es que no puede andar más deprisa con esos botines de piel viejos y ensanchados. ¡Qué vergüenza! Yo no hacía más que mirar alrededor, por si había algún conocido, para esconderme.<br />-Bueno, ya has criticado bastante a tu abuela. ¡Basta ya!<br />Mamá colgó el teléfono. Añadí en voz alta: ¡Aún no he dicho nada del mantel de picnic que lleva en la cintura! Ni de esa especie de nido-moño. <br />Me quedé sentada en el mismo sitio. Miraba unas revistas de moda y otras de cotilleo cuando una mosca se me paró en la mano. Mi intención fue darle un golpe con la fuerza y el ímpetu de una chica de catorce años, pero algo sucedió de repente: fue como un hechizo de algún brujo despiadado. Mi mano, que veía delante de mi cara, ya no era brillante y cuidada, parecía haber adquirido una torpeza extraña. Intenté dar un salto por puro instinto, pero mi cuerpo no respondía. Poco a poco me puse en pie para ir a la cocina, estaba segura de que algo me había sentado mal. Me costó mucho no, muchísimo, llegar a ella. Mis pies estaban como sacos de arena, aun así intenté moverlos rápidos y acompasados, pero me fue imposible. El suelo de mármol estaba frío y me pinchaba como finas agujas de acupuntura.<br />No había nadie en casa, todo olía a cerrado, a mueble antiguo. Tras media hora de tortura llegué a la cocina y abrí el frigorífico. No había casi nada: mis deliciosos batidos y las natillas caseras de mamá se habían convertido en yogures bajos en calorías y azúcar. Probé suerte en la despensa y sólo encontré manzanas, latas de atún bajas en sal y un pastillero de color rosa que dividía la semana de lunes a domingo, de izquierda a derecha.<br />Estaba perpleja, sin palabras, supongo que más pálida que mi perrita Corazón, un caniche enano, con el pelo tan rizado y blanco al que de cachorro no sabíamos si ponerle de nombre Copito de nieve, Blancanieves, Blanca o Nieves. <br />Como pude, ya sin aliento, me fui de aquel lugar a sentarme en un sitio cómodo para recuperar fuerzas, pasé por delante de algunos espejos. Fui incapaz de mirar mi reflejo, quizá para conservar mi salud mental. No recordaba mi rostro, sentía miedo.<br />Al rato de estar allí se escuchó un sonido de llaves, como si alguien las estuviese metiendo en la cerradura. Inhalé y exhalé dos veces, cuando de pronto se abrió la puerta. Entonces pude intuir una sombra que me hizo estremecer. Pronto vi ante mí a un hombre, vestía con pantalones vaqueros y una camisa blanca de lino. Se guardó las llaves en el bolsillo y me dijo:<br />- ¡Hola! Mamá.<br />¡Mamá!- me quedé de piedra.<br />- ¿Pero cómo voy a ser tu madre? La verdad, es que no sé quién soy, no recuerdo mi rostro.- Me eché a llorar.<br />-¡No! No llores- dijo consolándome.- Eres Pilar, madre de dos hijos, vives en la calle Albert, Aragón. ¿Ahora recuerdas algo? <br />Negué con la cabeza.<br />- Escucha con atención, esta noche dormiré aquí como siempre hago. Mañana te llevaré a ver a tus amigos del teatro, eras actriz.<br />¡Esto era surrealista!, ¡no podía ser cierto! Ahora era una anciana que no recordaba nada, me sentía perdida dentro de mi propia casa y dentro de mi propio cuerpo, todo me parecía nuevo y extraño, incluso el señor que tenía delante y decía ser mi hijo. <br />Estaba aturdida, conmocionada, no era capaz de articular una sola palabra, no podía dejar de llorar.<br />- Por favor mamá, deja de llorar ya. Mejor te ayudo a arreglarte que pronto nos vamos a la cama porque mañana tenemos comida con tus amigos.<br />Pasé la noche entre sueños fugaces, examinando la impermanencia en cada uno de ellos, volviendo una y otra vez a la realidad que constataba con sólo moverme un poquito. Poco a poco vi llegar el día, y con él la esperanza de que todo aquello acabará de una vez.<br />-¡Son las ocho! Vamos arriba- escuché en el umbral de la puerta, volví la cabeza para ver al tipo que decía ser “mi hijo” y decidí, con mucho esfuerzo, que cambiaría mi estado de ánimo para ver lo que estaba sucediendo realmente.<br />-Veo que estás de mejor ánimo esta mañana, eso está bien, ¡ya verás! Pasaremos un día estupendo –dijo Óscar.<br />- ¿Cómo te llamas?<br />-Me llamo Óscar, mamá.<br />- No recuerdo nada-dije.<br />-No te esfuerces en recordar, preciosa. Hoy te tienes que centrar en pasártelo bien, nada más.<br />Con la ayuda de mi hijo Óscar, me vestí, desayuné, y monté en el coche camino de ¡no sé dónde! Pronto llegamos a un lugar tan soleado y bonito como desconocido, me esperaba un grupo de personas de diferentes edades.<br /> -¡Hola, Pilar! ¡Qué alegría volverte a ver, estás muy guapa! Tienes un aspecto excelente.<br />Un grupo de desconocidos me saludaron como si conocieran la historia de mi vida, una vida que para mí simplemente no existía.<br />- No os conozco -dije conteniendo el llanto.<br />-Somos tus amigos. Tranquila, todos te queremos.<br />Pasamos un día divertido. Mis amigos me contaron mil historias de mis días en el teatro, viajes, amores… Todo me parecía nuevo y divertido. Seguro que no era la primera vez que oía esas historias, no era la primera vez que reía con ellas. Proyectamos películas donde me reconocí y también reconocí una cara familiar, se parecía a Óscar, lógicamente se trataba de su padre. Tampoco lo recordaba: era un señor con bigote, perilla, que lucía altivo como un noble del siglo XIX. Me dio miedo preguntar qué había sido de él. <br />Ya en casa, a eso de las ocho de la tarde, una nueva sorpresa me asaltó como un gran regalo inesperado e inoportuno que me conmocionó por unos instantes.<br />- ¡Hola mamá!<br />Mi rostro seguro que expresó lo que mi mente pensaba, llena de sorpresa, de miedo, de sentimientos indescriptibles. Tenía delante a mi propia madre diciéndome mamá.<br />- ¡Eres mi madre!-dije.<br />- ¡No! Tú eres mi madre. Soy Elena, mamá.<br />Aquel rostro me recordaba a mi madre, pero realmente era mi hija.<br />Elena me ayudó en la ducha, me puso el pijama y juntas nos sentamos en la salita desconocida del fondo del pasillo. A esas alturas ya había entendido con creces que tenía una enfermedad que se comía los recuerdos como un predador insaciable y despiadado. Lo único que recordaba en mi historia había sucedido con sólo catorce años: estaba sentada en la terraza, acompañando a mi abuela que tejía una manta de lana blanca, absorta, distraída en algo que para mí era una absurda pérdida de tiempo.<br />Elena era preciosa, pero no se parecía nada a Óscar: rubia, esbelta, con unas piernas tan largas que parecían no tener fin, como las de mi madre; unos ojos grises y lánguidos que contaban sus pensamientos sin necesidad de hablar, unos ojos para mí ya inventados, pero no por eso menos hermosos.<br />Pronto me fui a la cama. <br />¡Ojalá logre que este día quede grabado en mi memoria! Siento mucho miedo al vacío, a no recordar, porque perder el recuerdo es sinónimo de perderme en mi propia vida y perder los vínculos con estas personas que ahora amo profundamente. Si pierdo el recuerdo también pierdo el amor y eso significa perderlo todo.<br />Amaneció pronto, era un día muy despejado, el despertador sonó a las ocho, me estiré en la cama.<br />- Son las ocho, mamá.<br />Una voz desconocida sonó en el umbral de la puerta, miré hacia ella y vi a un chico alto, moreno con grandes ojos verdes, mirándome fijamente.<br />- ¿Quién eres?<br />- Soy Óscar, mamá.<br />- ¿Por qué me llamas mamá?<br />- Porque me ayudaste a venir al mundo, me educaste y me diste todo el amor imaginable.<br />Me quedé muda durante unos minutos, no podía creer lo que me estaba ocurriendo.<br />- ¿Dónde estoy? -pregunté.<br />- Estás en casa. Vamos, arriba preciosa, que Elena nos espera para desayunar.<br />- ¿Quién es Elena?<br />- Es tu hija.<br />Tuve un recuerdo, como un flash del día anterior que me bastó para comprender que no tenía catorce años, y me puse al corriente de mi situación.<br />Desayuné con mis hijos y pedí a Óscar mi álbum de fotos. Mi hijo se movió anticipándose a mi petición y me acercó un libro que parecía haber vivido cientos de años. <br />Me senté sola en la terraza al lado de la salita con mi mantita de lana blanca. Abrí el libro que tenía como título “Regreso al arco iris”: Nos enseñaste a amar la tierra, el amanecer de cada día y el aroma que deja la lluvia queprecede al arco iris. Elena y Óscar.<br />Las fotos (muchas en secuencias) me hicieron regresar a un mundo olvidado. Fui recuperando y encajando los acontecimientos, como un puzle que componía mi propia historia. Pronto sonreí. <br /> - ¡Ha salido el arco iris!-dijo Elena, refiriéndose a mi sonrisa.<br />Me quedé tranquila, como flotando en la aguas transparentes de un cálido paraíso. El sueño se apoderó de mí, me abrazó Morfeo.<br />Desperté pronto, repasé los recuerdos: yo soy Pilar, estoy en casa, he desayunado con mi hijo Óscar y mi hija Elena. Me sentí mejor. Me incorporé lentamente con una sorprendente agilidad y unas revistas de moda cayeron al suelo, respiré profundamente y oí:<br />- ¡Pilar, he terminado la mantita!<br />Volví la cabeza y vi a mi abuela, que extendía las manos hacia mí con un regalo indescriptible, inmenso. El regalo que me acompañó como una parte integrante de mi existencia. <br />Miré despacio a mi alrededor, miré despacio a mi abuela, parecía haber dormido tantos años como la Bella Durmiente del Bosque. Abracé a mi abuela y mis brazos fueron la extensión de mi alma que había madurado, era más sabia. El abrazo me transportó en una nube suave con aroma a algodón dulce, me sentí feliz.<br />- ¿Cómo te sientes abuela? <br />Parecía cansada, pero me regaló una bella sonrisa.<br />¡HA SALIDO EL ARCO IRIS!<br />23495635<br />Zumo de mango. Carlos Puerto<br />Recomendado por Mª del Carmen Bernal Ríos. 4ºBF<br />-6350086995Este libro me ha gustado y lo recomiendo porque es una historia que podría ser real. Los jóvenes de esta edad valoramos muy poco las cosas porque todas las tenemos a nuestro alcance y lo vemos algo normal, pero debemos darnos cuenta de que no para todo el mundo es así, que hay muchas personas que viven en la pobreza.<br />…………………………………………………………<br />Consumir preferentemente. Raúl Vacas.Raúl Vacas nos invita a consumir poemas en su supermercado:<br />3486150635635“El amor, un producto de primera necesidadLa vida, la mejor de las rebajasLa muerte, un artículo de lujo”<br />Es éste un poemario original, que sorprende al lector por su heterogéneo contenido formal (haikus, sonetos, sms…) y por la concepción del poema como producto de consumo de primera necesidad, que afecta de forma inmediata al ciudadano.<br />LECTORES DEBUTANTES<br />El bisonte mágico. Carlos Villanes Cairo<br />1905040640A través del flash-back, el narrador nos cuenta dos historias paralelas, separadas por miles de años de diferencia, pero con un punto en común: las pinturas rupestres de Altamira. Carlos Villanes Cairo prefiere los temas realistas arrancados de la vida real y de la historia, pero además sus libros tienen un inconfundible toque mágico de creación y belleza. <br />Viaje al centro de la tierra. Julio Verne<br />348615046355El profesor alemán Otto Lidenbrock descubre un escrito cifrado de Arne Saknussemm, un sabio islandés del siglo XII quien afirma haber llegado al centro de la Tierra. El profesor Lidenbrock pretende seguir los pasos de Saknussemm y emprende una expedición acompañado por su escéptico sobrino Axel y el impasible guía islandés Hans. El grupo ingresa por un volcán hacia el interior del globo terráqueo.<br />El misterio Velázquez. Eliacer Cansino <br />38100168910Nicolás Pertusato nos cuenta la historia de su vida, en la que tiene un papel importante su enigmática relación con Velázquez y el misterio que rodea su obra más famosa. Recomendada a interesados por la historia y el arte, pues es también un retrato de la sociedad española y europea de los Siglos de Oroy de la obra de Velázquez, pintor de la corte de Felipe IV. Es también una novela de intriga, en la que se revela el misterio que esconden “Las Meninas”.<br />LECTORES OMNÍVOROS<br />Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Pablo Neruda<br />365760017780Se trata de uno de los libros más conocidos y leídos de la poesía española. Es un poemario fácil de leer, con un vocabulario cercano y sencillo. El tema es el amor. Este se presenta como una historia; los poemas se ordenan con arreglo a un plan narrativo, componiendo una vaga historia de amor y desamor. Altamente recomendado a seres apasionados, almas enamoradas y amantes de la palabra y la poesía.<br />La leyenda de Sleepy Hollow. Washington Irving<br />-635031115La historia se ambienta en el siglo XIX y en el pueblo de Sleepy Hollow (estado de Nueva York). Se cuentan extrañas historias acerca de un jinete sin cabeza, que decapita a la gente con el fin de encontrar su cabeza. Ichabod Crane, un escéptico detective enviado al pueblo con el fin de solucionar el misterio de las muertes que se produjeron anteriormente, no hace caso de las historias y se interesa más por la hermosa Katrina Van Tassel.<br />3924300241935El corazón helado. Almudena Grandes<br />Es una historia fascinante en la que se mezclan el pasado y el presente de dos familias enfrentadas y que nos transmite un bello mensaje, una saga familiar, desarrollada entre el amor, la guerra, la traición, el perdón, que atraviesa la historia española del siglo XX. <br />-9525222885Donde el corazón te lleve. Susana TamaroLa vida ofrece otra oportunidad a una mujer que fracasó como madre, y que, al morir su hija, se hace cargo de su nieta. La niña descubre la verdadera historia de su madre gracias a su abuela y la abuela intenta no cometer los mismos errores del pasado en esta segunda oportunidad que la vida le ofrece.<br />LECTORES CONSAGRADOS<br />La Fundación. Antonio Buero Vallejo<br />1905012700Es una sorprendente obra teatral en la que nada es lo que parece. A través de los ojos del protagonista, miembro de una importante fundación científica, iremos descubriendo una aplastante concepción de la realidad y de nuestro mundo que no puede dejarte indiferente. <br />Gritos y escalofríos. Cuentos clásicos de misterio y terror. Antología<br />372618020320Antología de cuentos de misterio y terror, de raíces populares y de autores clásicos de épocas diversas: Calvino, Poe, Stevenson, London, Wells, Shakespeare... La mesa está servida y el miedo sin duda garantizado.<br />NOS QUEDAN SUS PALABRAS<br />Despistes y Franquezas. Mario Benedetti.<br />23431501117601905045085«Entrevero literario», un amasijo de formas, contenidos, materiales, etc. Benedetti nos presenta cuentos, poemas, graffittis y otras formas con contenidos también diversos («desde relatos tenebrosos hasta cuentitos poco menos que cursis»), sobre el exilio, el amor, el mar, con el humor y la ironía que le es propia.<br />La balsa de piedra. José Saramago.<br />La Península Ibérica se aparta del resto de Europa. A Pedro, Joaquim, José, Joana y María, la casualidad, los ha ido reuniendo en distintos puntos de la Península Ibérica para acompañar el viaje iniciático de la masa de piedra a través del Atlántico, con su propia y desgarrada búsqueda interior. El mundo cambia y ellos también deben ser personas nuevas.<br />190503270252667000450850<br />

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