6. desafios

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6. desafios

  1. 1. DESAFIOS DEL CINCUENTENARIO Planteamiento sobre los principales desafíos que tiene ante sí una liturgia que en definitiva siempre está en trance de reforma “Semper reformanda”
  2. 2. 1 • El Concilio nos recordó que la liturgia no agota la actividad de la Iglesia. El fiel cristiano, en su condición de tal, realiza una actividad multiforme, por la que anuncia y testifica su fe, y eso lo vive a través de la evangelización, el servicio, la comunión. Pero a través de la liturgia debe ser capaz también de celebrar esa fe que ha sido vivida, anunciada y testificada. En pocas palabras, darle sentido real y profundo a la definición de liturgia como MANANTIALY CUMBRE DE LAVIDA CRISTIANA.
  3. 3. 2 • La insistencia del Concilio en la participación de los fieles no ha sido desatendida, y las iniciativas en tal sentido han sido laudables. Sin embargo, no siempre se ha entendido correctamente el concepto de “participación activa”. Además, de la participación exterior (cantos, respuestas, servicios, etc.), es importante comprender lo que celebramos o a quien celebramos, y esto se logra, en la adoración del Misterio mismo de Cristo Jesús.
  4. 4. 3 • Otro desafío será que tanto los ministros como los fieles laicos se acostumbren no sólo a celebrar debidamente la liturgia, sino a prepararla cuidadosamente e incluso a evaluarla. Esto nos tendrá que llevar a una liturgia màs FRUCTUOSA.
  5. 5. 4 • Cabe mencionar también como desafío el impulsar o desarrollar mucho más la llamada mistagogía litúrgica. Esta mistagogía se basa más en los símbolos que en las explicaciones, porque los signos llegan más fácilmente al corazón que las palabras.
  6. 6. 5 • La Iglesia a desarrollado mucho la exigencia de preparación para la recepción de los sacramentos (catequesis, charlas, cursillos). Sin embargo, no parece que esto aún sea suficiente. Es importante seguir impulsando dicho elemento tomando en consideración la cantidad de estímulos, mensajes y reclamos que el hombre de hoy vive o está sujeto a ellos, evitando así el sincretismo religioso y la individualización/privatización de la religión.
  7. 7. 6 Hay muchos fieles que viven la liturgia sòlo en el ámbito de lo emocional y no desean que se les hable del compromiso cristiano respecto al mundo. Frente a la tentación de una religiosidad vaga y a veces desencarnada, es necesario que se reafirme y se exprese con palabras y signos que el misterio de la liturgia remite constantemente a la persona y al mensaje de Jesús, que es siempre una llamada a la conversión personal y social.
  8. 8. 7 • Otro tanto desafío se encuentra en el campo de la música litúrgica, y aquí, hay mucho quehacer. Inspirar los cantos y alabanzas en la Sagrada Escritura y en la misma liturgia (SC 121). Buscar que las comisiones respectivas apoyen para la aprobación y delimitación de tantas composiciones existentes, muchas de ellas sin un contenido sòlido / teológico / bíblico, y con una melodía asimétrica que no reviste el texto sino lo ensombrece y empobrece.
  9. 9. 8 • La renovación litúrgica sigue necesitando una adaptación a las costumbres y tradiciones de los pueblos y culturas
  10. 10. ETC. •El resto de los desafíos es de cada uno de nosotros. Busquemos y encontraremos grandes retos.

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