Citas“La casa se estaba sumiendo. Un día se dieron cuenta de que la tierra de la vereda ya no estaba almismo nivel que el ...
“Alguien le contó que Pancho andaba con cuchillo. Pero no era cierto. Cuando Pancho quisopegarle el año pasado tuvo la pre...
con un poco caído sobre la frente y lo demás alto como una colmena se llama, y la Manuela se loescarmena y se pone una cin...
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  1. 1. Citas“La casa se estaba sumiendo. Un día se dieron cuenta de que la tierra de la vereda ya no estaba almismo nivel que el piso del salón sino que más alto, y la contuvieron con una tabla de cantosostenida por dos cuñas. Pero no dio resultado. Con los años, quién sabe cómo y casiimperceptiblemente, la acera siguió subiendo de nivel mientras el piso del salón, tal vez de tantorociarlo y apisonarlo para que sirviera para el baile, siguió bajando. Los tacos de los huasos queentraban dando trastabillones molían la tierra dejando un hueco sucio limitado por la tabla que seiba gastando, una hendidura que acumulaba fósforos quemados, envoltorios de menta, trocitos dehojas, astillas, hilachas, botones. Alrededor de las cuñas a veces brotaba pasto.” Pág.19“Se apuró para dejar atrás las casas de ese rumbo, que eran las peores. Quedaban pocas habitadasporque hacía mucho tiempo que todos los toneleros trasladaron sus negocios a Talca: ahora, conlos caminos buenos, se llegaba en un abrir y cerrar de ojos desde los fundos.” Pág. 20“La Manuela suspiró. Tanta plata. Y tanto poder: don Alejo, cuando heredó hace más de mediosiglo, hizo construir la Estación El Olivo para que el tren se detuviera allí mismo y se llevara susproductos. Y tan bueno don Alejo. ¿Qué sería de la gente de la Estación sin él? Andaban diciendopor ahí que ahora sí que era cierto que el caballero iba a conseguir que pusieran luz eléctrica en elpueblo. Tan alegre y nada de fijado, siendo senador y todo.” Pág. 21“La japonesita, en cambio, era pura ambigüedad. De repente, en invierno sobre todo, cuando ledaba tanto frío a la pobre y no dejaba de tiritar desde la vendimia hasta la poda, empezaba a decirque le gustaría casarse. Y tener hijos. ¡Hijos! Pero si con sus dieciocho años bien cumplidos ni laregla le llegaba todavía. Era un fenómeno. Y después decía que no. Que no quería que laanduvieran mandoneando. Que ya que era dueña de casa de putas mejor sería que ella tambiénfuera puta. Pero la tocaba un hombre y salía corriendo. Claro que con esa cara no iba a llegar amucho. Tantas veces que le había rogado que se hiciera la permanente. La Ludo decía que mejorque se casara, porque trabajadora eso sí que era la Japonesita. Que se casara con un hombre bienmacho que le alborotara las glándulas y la enamorara. Pero Pancho era tan bruto y tan borrachoque no podía enamorar a nadie. “ Pág. 25“Y si viviera en una ciudad grande, de esas donde dicen que hay carnaval y todas las locas salen ala callea bailar vestidas con sus lujos y lo pasan regio y nadie dice nada, ella saldría vestida demanola.” Pág. 25
  2. 2. “Alguien le contó que Pancho andaba con cuchillo. Pero no era cierto. Cuando Pancho quisopegarle el año pasado tuvo la presencia de ánimo para palpar al bruto por todos lados: andaba sinnada.” Pág. 25“- ¡Pecados! Ojalá. Ganas no me faltan pero mire como estoy de flaca. Santita: Virgen y Mártir...-Qué no dicen que tienes embrujado a Pancho Vega?-¿Quién dice?-Él dice. Cuidadito.Los perros se agitaron detrás de don Alejo.” Pág. 27“No quería tener nada que ver con esas casas ni con este pueblo de mierda. Le dolía entregarle suplata a don Alejo. Era reconocer el vínculo, amarrarse otra vez, todo eso que logró olvidar un poco,como quien silba para olvidar el terror en la oscuridad , durante los cinco meses que tuvo fuerzaspara no pagarle, para resistir y guardar ese dinero para soñarlo en otras cosas como si tuvieraderecho a hacerlo. Es platita para la casa que la Ema quiere comprar en ese barrio nuevo en Talca,ése con las casas todas iguales, pero pintadas de colores distintos así es que no se ven iguales, ycuando a la Ema se le ocurre algo no hay quien resista.” Pág. 37“Con la electricidad todo esto iba a cambiar. Esta intemperie.” Pág. 42“El pueblo entero reviviría con la electricidad paras er otra vez lo que fue en tiempos de lajuventud de su madre.” Pág. 43“Decían que la Japonesa Grande murió de lago al hígado, de tanto tomar vino. Pero no era verdad.No tomaba tanto. Mi madre murió de pena. De pena porque la Estación El Olivo se iba para abajo,porque ya no era lo que fue. Tanto que habló de la electrificación con don Alejo. Y nada. Despuésanduvieron diciendo que el camino pavimentado, el longitudinal, iba a pasar por El Olivo mismo,de modo que se transformaría en un pueblo de importancia. Mientras tuvo esta esperanza mimamá floreció. Pero después le dijeron la verdad, don Alejo creo, que el trazado del caminopasaba a dos kilómetros del pueblo y entonces ella comenzó a desesperarse. La carreteralongitudinal es plateada, recta como un cuchillo: de un tajo le cortó la vida a la Estación El Olivo,anidado en un amable meandro del camino antiguo.” Pág. 44(La Japonesita)“¿Para qué? Ella podía estar tardes enteras, días enteros en la oscuridad, como ahora, sin sentirnostalgia por la luz, añorando, eso sí, un poco de calor” Pág. 46“Se cambió a una silla totora frente al espejo. La Manuela tomó sus cabellos lacios, frunció los ojospara mirarla, tienes que tratar de ser bonita, y comenzó a escarmenárselos - qué sacas con semujer si no eres coqueta, a los hombres les gusta, tonta, a eso vienen, a olvidarse de losespantapájaros con que están casados, y con el pelo así, ves, así es como de usa, así queda bien,
  3. 3. con un poco caído sobre la frente y lo demás alto como una colmena se llama, y la Manuela se loescarmena y se pone una cinta aquí, no tienes un cinta bonita, yo creo que tengo una guardada enla maleta, si quieres te la presto, te la voy a poner aquí.” Págs. 47-48“Que se diera cuenta de una vez por todas y que no siguiera contándose el cuento… sabes muybien que soy loca perdida, nunca nadie trató de ocultárselo.” Pág. 48“Si quería que la defendieran, que se casara, o que tuviera un hombre. Él… bueno, ya ni para bailarservía. El año pasado, después de lo de Pancho, su hija le gritó que le daba vergüenza ser hija deun maricón como él. Que claro que le gustaría irse a vivir a otra parte y poner otro negocio. Peroque nos e iba porque la Estación El Olivo era tan chica y todos los conocían y a nadie le llamaba laatención tan acostumbrados que estaban.” Pág.49“Y a una, quién la defiende? No, uno de estos días tomo mis cachivaches y me largo a un pueblogrande como Talca. Seguro que la Pecho de Palo me da trabajo. Pero eso lo había dichodemasiadas veces y tenía sesenta años.” Pág. 50“La Manuela terminó de arreglar el pelo de la Japonesita en la forma de una colmena. Mujer, eramujer. Ella se iba a quedar con Pancho. Él era hombre. Y viejo. Un maricón pobre y viejo. Una locaaficionada a las fiestas y el vino y a los trapos y a los hombres. Era fácil olvidarlo aquí, protegido enel pueblo – sí tiene razón, mejor quedarnos.” Pág. 50“Era una de esas noches en que la Manuela hubiera preferido irse a acostar, doblar el vestido,tomar un cápsula, y después, ya, otro día. No ver a nadie hoy porque todo su calor parecía habersetrasvasijado a la Japonesita, dejándola a ella, a la Manuela, sin nada.” Pág. 51“Vio su propia cara en el espejo, sobre la cara de su hija, que se miraba extática - las velas, a cadalado, eran como las de un velorio. Su propio velorio tendría así de luz en el mismo salón donde,cuando el calor de la fiesta fundía las durezas de las cosas, ella bailaba. Se iba a quedareternamente en la Estación El Olivo. Morir aquí, mucho, mucho antes de que muriera esa hija suyaque no sabía bailar pero que era joven y era mujer y cuya esperanza al mirarse en el espejoquebrado no era una mentira grotesca. - ¿De veras me veo bien? - Para lo fea que eres… más o menos…” Pág. 52“Las noticias que trajo don Alejo Cruz fueron malas: no iban a electrificar el pueblo. Quién sabehasta cuándo. Quizás nunca. El intendente decía que no tenía tiempo para preocuparse de lagotan insignificante, que el destino de la Estación El Olivo era desaparecer. Ni toda la influencia dedon Alejo sumada a la de todos los Cruz convenció al Intendente. Tal vez dentro de un par de años,pero sin seguridad. Que entonces le volviera hablar del asunto a ver si las cosas se veían másdespejadas.” Pág. 54

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