MUESTREO TEÓRICO
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MUESTREO TEÓRICO Y ESTADÍSTICO
Es importante contrastar el muestreo teórico basado en la saturación de cate-
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análisis como tal. Así el muestreo al azar no es necesario para el muestreo teórico, sea
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Muestreo teórico

  1. 1. MUESTREO TEÓRICO Barney G. Glaser and Anselm L. Strauss. “The Discovery of Grounded Theory”. Strategies for Qualitative Research. El muestreo teórico es el proceso de recolección de datos para generar una teoría por medio de la cual el analista a la vez recoge, codifica y analiza su informa- ción y decide que datos escoger inmediatamente después y donde encontrarlos, a fin de desarrollar su teoría tal como esta va surgiendo. Este proceso de recolección de la información esta controlado por la teoría emergente, sea esta sustantiva o formal. Las decisiones iniciales para la recolección teórica de datos, se basan exclusivamente en una perspectiva sociológica general y en un tema general o área problema (como por ejemplo, como tratan los estafadores a sus futuras víctimas o como actúan los policías con los negros, o que le sucede a los estudiantes en la facultad de medicina que se con- vierten en doctores). Las decisiones iniciales no están basadas en un marco teórico preconcebido. El sociólogo puede iniciar la investigación con un marco teórico parcial de con- ceptos “locales”, designando una pocas características principales de la estructura y procesos en las situaciones que estudiará. Por ejemplo, él sabe antes de estudiar un hospital que allí habrá doctores, enfermeras, asistentes, guardias y procedimientos de admisión. Estos conceptos le proporcionan un primer punto de apoyo para comenzar su investigación. Naturalmente, él no sabe si ellos son relevantes para su problema –el cual debe emerger-, tampoco es probable que constituyen el núcleo de las categorías explicativas de su teoría. Es más probable que éstas tiendan a ser conceptos acerca del problema en sí, y no su posición. Además el descubre que algunos conceptos “loca- les” que había anticipado pueden no ser utilizables en las situaciones relevantes para su problema –los doctores, dentro del contexto de este, puedan ser denominados, te- rapeutas- y, por otra parte, encuentra muchos más conceptos “locales” en serie y es- tructurales de los que podría haber anticipado antes de su investigación. El sociólogo también debería ser suficientemente sensible teóricamente de ma- nera de poder conceptualizar y formular una teoría a medida que van emergiendo sus datos, una vez que ha aparecido la sensibilidad teórica continúa desarrollándose siem- pre. Se desarrolla a lo largo de muchos años en los que el sociólogo piensa en términos teóricos acerca de lo que conoce, y cuestiona muchas teorías diferentes mediante preguntas tales como: ¿qué hace la teoría?, ¿cómo es concebida?, ¿ cuál es su posición general?, ¿qué clase de modelos usa?. La sensibilidad teórica de un sociólogo tiene además otras dos características. Primero, entraña su inclinación personal y tempera- mental. En segundo lugar, implica su capacidad para el discernimiento teórico dentro de su área de investigación, combinada con una capacidad para hacer algo a partir de sus discernimientos (ver capítulo XI). Estas fuentes generadoras de sensibilidad teórica hace que el sociólogo vaya construyendo constante mente un arsenal de categorías e hipótesis en niveles forma-
  2. 2. les y sustantivos. Esta teoría que se podría decir que existe dentro del sociólogo, pue- de ser utilizada para generar su teoría especifica si se comprueba, después del estu- dio de los datos, su adecuación y relevancia con respecto a los mismos. Una teoría así generada, descubierta tenderá entonces a combinar principalmente conceptos e hipó- tesis que han emergido de los datos con otros ya existentes, cuya utilidad ya ha sido establecida. Hasta aquí hemos puesto mayor énfasis en los conceptos emergentes que son aquellos que provienen de los datos. Pero ya se trata de elementos teóricos emer- gentes como de elementos ya existentes, las estrategias de análisis comparativo pre- sentadas en este y en los próximos dos capítulos so aplicables. La sensibilidad teórica potencial se pierde cuando el sociólogo se compromete exclusivamente con una teoría específica preconcebida (por ejemplo, la organización formal) porque entonces se convierte en doctrinario y no puede ver “más allá” de una teoría predilecta o de cualquier otra. Se vuelve insensible, o incluso asume una posi- ción defensiva respecto de las preguntas que arrojan alguna duda sobre su teoría; es- ta preocupado con la puesta a prueba, modificando y viendo todo desde este solo ángu- lo. Para esta persona la teoría raramente emergerá de los datos. En los pocos casos donde la teoría emerge, es probable que la teoría preconcebida sea rápidamente aban- donada u olvidada dado que ahora parece irrelevante para los datos1 . Más allá de las decisiones concernientes a la recolección inicial de datos, una recolección ulterior no se puede planificar anticipadamente a la teoría emergente (co- mo se hace tan cuidadosamente en la investigación diseñada para la verificación y des- cripción). La teoría emergente indica los pasos siguientes – el sociólogo nos los conoce hasta que brechas emergentes en su teoría y preguntas de investigación sugeridas por respuestas anteriores lo conducen a ellos2 . La pregunta fundamental en el muestreo teórico (tanto en la teoría formal co- mo en la sustantiva) es: ¿cuáles son los grupos o subgrupos hacia los que uno debe diri- gir su atención inmediatamente después en la recolección de datos?, ¿y en base a qué propósito teórico?. En síntesis, ¿cómo selecciona el sociólogo grupos múltiples de com- paración?3 . las posibilidades de comparaciones múltiples son infinitas, y por lo tanto, los grupos deben elegirse de acuerdo a criterios teóricos. En realidad muchos sociólogos escapan a este problema de seleccionar grupos estudiando solamente un grupo durante una investigación dada; esforzándose mínima- mente en delinear subgrupos y haciendo referencias ocasionales (generalmente a pie 1 Para una excelente discusión de este fenómeno ver James Coleman “Research Chronicle: the adolescent so- ciety” en Phillip Hammond (Ed.) Sociologists at Work (New York: Basic Books, 1964), pag.198-204. 2 Por ejemplo, en nuestro estudio sobre la conciencia que tiene el paciente que se esta muriendo relacionada con la interacción cuerpo médico- paciente, después de haber abarcado todos los variados contextos en los que esto ocurriría, nos dimos cuenta de que debíamos recolectar datos en otras situaciones adicionales donde se da poca importancia a esta conciencia del paciente. Por lo tanto examinamos minuciosamente esto en la in- teracción cuerpo médico- paciente en una guardia de emergencia. Ver Barney G.Glaser and Anselm L. Strauss, Awareness of Dying (Chicago; Aldine Publications Co., 1965) capítulo 7. 3 El lector puede considerar a los agregados o a las personas individuales como equivalentes a los grupos, con respecto a las estrategias de análisis comparativo.
  3. 3. de página) a hallazgos comparativos sobre otro grupo, seguidas comúnmente por una breve descripción de las diferencias, pero no por un análisis teórico. En otros estu- dios, particularmente en las investigaciones por encuestas, las comparaciones están generalmente, y de manera bastante arbitraria, basadas en un solo grupo sustantivo diferente (como por ejemplo , científicos naturales comparados con científicos socia- les, o científicos comparados con ingenieros); o las comparaciones se hacen en base a varios subgrupos dentro del grupo sustantivo. Y en los estudios comparativos de más de dos grupos el sociólogo habitualmente trata de comparar todo lo que pueda de los grupos para los que puede obtener datos, dentro de los límites de su propio tiempo, dinero y su grado de acceso a aquellos grupos4 . El conjunto resultante de grupos se justifica entonces citando factores comunes y diferencias relevantes, manifestando que de cualquier modo esto constituye toda la información disponible. Comparaciones ulteriores son dejadas para futuros investigadores. Aunque estos métodos de selección de grupos dan como resultado investigacio- nes valiosas, ellos no emplean los criterios para el muestreo teórico que discutiremos en este capítulo. Nuestros criterios son aquellos de propósito teórico y de relevancia, no de circunstancia estructural. Aunque constreñidos por las mismas circunstancias estructurales de investigación, no basamos la investigación en ellas. Nuestros crite- rios pueden parecer flexibles (demasiados como para ser válidos, como ha dicho un crítico) pero el lector debe recordar que nuestro propósito principal es generar teo- ría, no establecer verificaciones con los “hechos”. Confiamos en que estos criterios también parecerán dar lugar a un control impersonal relevante, y más sistemático so- bre la recolección de datos que los criterios arbitrarios, rutinizados y planificados con anterioridad basados en los límites estructurales existentes de las fronteras co- tidianas de los grupos. Estos criterios se utilizan en estudios diseñados para obtener hechos y poner a prueba hipótesis. una de las razones para enfatizar esta diferencia en cuanto al control se manifiesta de inmediato. los Criterios de muestreo teórico son diseñados para ser aplicados en el trascurso de la recolección de datos conjuntamente con su análisis, asociados con la generación de teoría. Por esto, se los adapta continua- mente para ajustarse a los datos y se los aplica sensatamente en el momento y punto oportunos del análisis. El análisis puede afinar continuamente el control de la recolec- ción de datos a fin de asegurar su relevancia con respecto a los criterios impersonales de su teoría emergente. En cambio, es más probable que los datos recolectados de acuerdo con una ruti- na previamente planificada fuercen al analista hacia direcciones irrelevantes y esco- llos perjudiciales. Este puede descubrir contingencias no anticipadas en sus sujetos de investigación, en la biblioteca y en el campo, pero es incapaz de ajustar sus procedi- mientos de recolección o incluso de volver a diseñar todo su proyecto. De acuerdo con 4 Para ejemplos ver Coleman, op. cit. y The Adolescent Society (New York: Free Press of Glencoe, 1961); Morris Janowitz, The Military in the política . Development og New Nations (Chicago, University of Chicago Press, 1964), o Seymour Lipset and Reinhard Bendix, Social Mobility in Industrial Society (Berkeley: Uni- versity of California Press, 1959).
  4. 4. la práctica convencional el investigador es exhortado a perseverar en su diseño pres- cripto de investigación, no importa cuan pobre sean los datos. Si lo varia para adecuar- loa estas contingencias no anticipadas, los lectores pueden considerar que sus hechos se han pervertido debido a su violación de las reglas impersonales preconcebidas. De esta manera, el es controlado por estas y no tiene control sobre la relevancia de sus datos, incluso cuando se da cuenta de que ha errado el camino5 . SELECCIONANDO GRUPOS DE COMPARACION En esta sección nos centraremos en dos preguntas: ¿Qué grupos son seleccio- nados?, ¿por qué y cómo? ¿QUÉ GRUPOS? El criterio básico que gobierna la selección de grupos de comparación para des- cubrir teoría es su relevancia teórica para favorecer el desarrollo de categorías emergentes. El investigador elige cualquier grupo que lo ayude a generar tantas pro- piedades de categorías como sea posible y esto lo ayudará, a su vez a relacionar las categorías entre sí y con sus propiedades. De este modo, tal como lo decíamos en el capítulo II, las comparaciones de gru- po son conceptuales, se hacen comparando evidencia similar o diversa que indican las mismas categorías conceptuales y propiedades; no comparando la evidencia por sí mis- ma. El análisis comparativo aprovecha ampliamente la “intercambiabilidad” de los indi- cadores y desarrolla su transcurso un extenso rango de indicadores aceptables para categorías y propiedades6 . Dado que los grupos pueden ser elegidos para una única comparación, no puede haber un conjunto definido, ordenado y previamente planificado de grupos que sean comparados para todas o aún la mayoría de las categorías (como los hay en los estu- dios comparativos realizados para efectuar descripciones precisas y verificaciones). En una investigación llevada a cabo para descubrir teoría, el sociólogo no puede citar el número y tipos de grupos de los cuales seleccionó los datos hasta que esté completa la investigación. en un caso extremo él puede encontrar que el desarrollo de cada ca- tegoría principal puede haberse basado en la comparación de diferentes conjuntos de grupos. Por ejemplo, uno podría escribir una teoría sustantiva sobre la autoridad de los científicos en las organizaciones, y comparar clases muy diferentes de organizacio- 5 Por ejemplo, “El diseño completo del estudio no me permitió proponer hipótesis.... simplemente me permi- tió describir lo que encontré”, Stanley, H. ;Udy, Jr., “Cross Cultural Analysis: a case study”, Hammond, op.cit., pag. 173, y passim para más ejemplos. Merton ha desarrollado un diseño de investigación para entrela- zar los procedimientos estandar de recolección de datos previamente planeados y su análisis, de manera de ir- los ajustando a las relevancias descubiertas. Para una sinopsis ver Hanan C. Selvin, “The Interplay of Social Research and Social Policy in Housing”, Journal of Social Issues, Vol.VII, (1951), pags. 180-181. 6 Paul F. Lazarfeld and Wagner Theileus, Jr., Academic Mind, (New York: Free Press of Glencoe, 1958), pags.402-08.
  5. 5. nes para desarrollar propiedades asociadas con las diversas categorías que podrían surgir: autoridad sobre los clientes, administración, facilidades para la investigación, relaciones con las organizaciones externas y comunidades, el grado o tipo de afiliación en la organización, y así sucesivamente. O el sociólogo puede desear escribir una teo- ría formal sobre la autoridad profesional en las organizaciones; en ese caso, es proba- ble que los conjuntos de grupos de comparación para cada categoría sena mucho más diversos que aquellos usados en desarrollar una teoría sustantiva sobre los científicos, dado que ahora el campo de comparación posible es mucho más amplio. Nuestra lógica de inclusión progresiva de grupos debe diferenciarse de la lógi- ca utilizada en análisis comparativos que se centran principalmente en obtener una evi- dencia exacta para la descripción y la verificación. Esta última, de inclusión y exclu- sión previamente planificadas, no previene al analista de comparar grupos “no compa- rables”. Para ser incluido en el conjunto planeado, un grupo debe tener “bastantes ca- racterísticas en común” con los otros grupos. Para ser excluido, debe mostrar una “di- ferencia” fundamental” con los otros7 . Estas dos reglas representan un intento de “mantener constantes” los hechos estratégicos , de de descalificar grupos donde los hechos en realidad no pueden mantenerse constantes o introducirían más diferencias no queridas. De esta manera, al comparar variables (conceptuales y basadas en he- chos) uno espera que, debido a este conjunto de “grupos purificados”, los factores espurios ya no influirán sobre los hallazgos y relaciones tornándolos erróneos. Este es- fuerzo de purificación se hace un orden a alcanzar un resultado imposible de lograr, ya que uno nunca sabe realmente que es lo que se ha mantenido constante y lo que no. Sin duda esta regla de comparabilidad son importantes cuando la meta es la evidencia exacta, pero ellos dificultan la generación de teoría, en la que la “no compa- rabilidad” de grupos es irrelevante. E impiden el uso de un expectro mucho más amplio de grupos para desarrollar propiedades de categorías. Esto es necesario para el desa- rrollo más amplio posible de las categorías, se adquiere comparando todos los grupos, independientemente de sus diferencias o similitudes, siempre y cuando los datos co- rrespondan a una categoría o propiedad similar. Además estas dos reglas distraen la atención del analista de los conjuntos importantes de diferencias y similitudes funda- mentales, las que al ser analizadas, se convierten en importantes condiciones idóneas bajo las cuales varían las categorías y las propiedades. Estas diferencias deberían constituir una parte vital del análisis, pero las reglas de comparabilidad tienden a ha- cer que el analista no preste atención a condiciones que modifican los hallazgos, al per- mitirle suponer constantes y descalificar diferencias básicas, anulando de este modo sus esfuerzos previos al análisis. Es teóricamente importante notar hasta que grado las propiedades de las cate- gorías son modificadas por diversas condiciones. Por ejemplo, se pueden desarrollar provechosamente propiedades del efecto de contextos de la conciencia de estarse muriendo en la interacción entre la enfermera y el paciente moribundo dentro de un 7 Por ejemplo, ver Janowitz, op. cit. prefacio y capítulo..... A. Shils, “On the Comparative Study of New Sta- tes” en Clifford Geertz (Ed.), Old Societies and New States (New York: Free Press of Glencoe,
  6. 6. hospital, comparándolas con la misma situación en el hogar, en clínicas de reposo, en ambulancias y en la calle después de los accidentes. Las similitudes y diferencias en estas condiciones pueden ser utilizadas para explicar las propiedades similares y di- versas de la interacción de la enfermera y el paciente. El punto principal para tener en claro es el propósito de la investigación, de ma- nera tal que las reglas de la evidencia no impidan el descubrimiento de teoría. Sin em- bargo, estas metas no son mantenidas en claro (una condición que estamos tratando de corregir) y, de este modo un sociólogo comienza típicamente por aplicar estas reglas para seleccionar un conjunto purificado de grupos a fin de obtener una evidencia exac- ta. Entonces se siente atrapado por los deleites de generar teoría, y así compra todo lo comparable, pero luego encuentra el desarrollo de su teoría severamente limitado por la falta de suficientes datos teóricamente relevantes porque ha utilizado un con- junto de grupos previamente planificados para recolectar sus datos (ver capítulo VI). Dando libertad para comparar cualquier grupo el criterio de relevancia teórica utiliza- do para cada comparación, al generar teoría sistemáticamente, controla la recolección de los datos sin obstaculizarla. El control, según este criterio asegura que sean reco- lectados abundantes datos y que la recolección tenga sentido (de lo contrario esta es una pérdida de tiempo). Sin embargo, aplicar un control teórico en la elección de gru- pos de comparación es más difícil que recolectar simplemente los datos de un conjunto previamente planeado de grupos, dado que la elección requiere una reflexión, análisis y búsqueda continuos. El sociólogo también debe ser claro respecto a los tipos básicos de grupos que desea comparar, a fin de poder controlar sus efectos sobre la generali- dad tanto del alcance de la población como del nivel conceptual de su teoría. Las com- paraciones más simples son, naturalmente realizadas entre diferentes grupos de exac- tamente el mismo tipo sustantivo; por ejemplo, departamentos federales dentro de una agencia federal. El alcance de la teoría se acrecienta aún más comparando dife- rentes tipos más grandes (departamentos) diferentes en agencias diferentes). La ge- neralidad se incrementa todavía más haciendo esta últimas comparaciones para las di- ferentes regiones de una nación o para ir más lejos, de naciones diferentes. El alcance de una teoría sustantiva puede ser cuidadosamente aumentado y controlado por di- chas elecciones conscientes de grupos. También puede ser conveniente para el sociólo- go pensar en subgrupos dentro de grupos más grandes y en grupos internos y exter- nos, a medida que amplia su marco de comparabilidad e intenta mantener manejables los varios niveles de generalidad de alcance de su teoría sustantiva. El sociólogo que desarrolla una teoría formal o sustantiva también puede crear grupos, siempre que tenga en cuenta que ellos son un artefacto de su diseño de inves- tigación, y que no empiece a suponer en sus análisis que estos tienen las propiedades de un grupo natural. Los investigadores que hacen encuestas son adeptos a crear gru- pos y fundamentar su relevancia estadística (utilizando análisis factorial, escalas o variables de criterios) para asegurarse de que son, de hecho grupos que tienen dife- rencias significativas incluso aunque hayan sido creados; por ejemplo, maestros con un
  7. 7. grado de “percepción” superior, medio o bajo; o de clase alta, media y baja; o cosmopo- lita - local8 . Sin embargo, solamente unos pocos investigadores de encuestas han usado su habilidad para crear subgrupos múltiples de comparación para descubrir teoría. Este sería un intento muy valioso (ver el capítulo VIII sobre datos cuantitativos). La táctica de crear grupos se aplica, igualmente, a los sociólogos que trabajan con datos cualitativos. Por ejemplo cuando un investigador usa solo entrevistas, segu- ramente puede estudiar grupos de comparación compuestos por sujetos elegidos de acuerdo a su marco analítico emergente. Y documentos históricos, u otros materiales bibliográficos se prestan maravillosamente para le método comparativo. Su uso es qui- zas aún más eficiente, dado que el investigador ahorra mucho tiempo y dificultades en su búsqueda para la comparación de grupos, los que después de todo, ya están concen- trados en la biblioteca (ver capítulo VI). Como en el trabajo de campo, el investigador que usa material bibliográfico siempre puede seleccionar grupos de comparación adi- cionales después que su marco analítico está bien desarrollado, para brindarle a él mis- mo una confianza adicional en su credibilidad. El se beneficiará también – al igual que el trabajador de campo, que a veces tropieza con grupos de comparación y luego hace uso apropiado de los mismos-, ocasionalmente, con los accidentes felices que pueden ocurrir cuando esta curioseando en los estantes de la biblioteca. Y, de nuevo, al igual que el investigador que elige cuidadosamente grupos naturales, el sociólogo que crea grupos debería hacerlo cuidadosamente de acuerdo con las escalas de generalidad con- ceptual al que desea lograr. Cuando el sociólogo cambia el grado de generalidad conceptual al que aspira, de descubrir una teoría sustantiva a descubrir una teoría formal, debe tener en cuenta la clase de grupos que selecciona. Para una teoría sustantiva, él puede seleccionar grupos de la misma clase sustantiva, sin tomar en cuenta donde los encuentre. Puede así, com- para la “guardia de emergencia” con todas las clases de guardias médicas en todos los tipos de hospitales, tanto en los Estados Unidos como en el exterior. También puede concebir a la guardia de emergencia como una subclase más amplia de organizaciones, todas diseñadas para prestar una asistencia inmediata en caso de accidentes o ave- rías. Por ejemplo, incendios, crímenes, incluso problemas e plomería, han dado lugar a organizaciones de emergencias que están alertas durante las veinticuatro horas. Al asumir este enfoque para elegir grupos comparativos sustantivos disímiles, el anaista debe tener en claro su propósito. Puede usar grupos de la clase más gral. Para iluminar una teoría sustantiva sobre, por ejemplo, las guardias de emergencias. Puede desear a generar una teoría formal sobre las organizaciones de emergencia. Puede desear una mezcla de ambas; por ejemplo sacando a relucir su teoría sustantiva sobre las guar- 8 en realidad, en discusiones entre bambalinas acerca de qué grupos comparativos crear y elegir en análisis de encuestas, la respuesta frecuentemente es: “Donde los cortes en la distribución son convenientes y ahorran ca- sos, y entre estos elegir aquellos que ofrecen los mejores hallazgos”. Selvin, sin embargo ha desarrollado un método sistemático de comparación de subgrupos en la investigación de encuestas que previene contra el uso oportunista de los criterios del “mejor hallazgo”. Ver The Effects of Leadership (Glencoe, III: Free Press, 1960).
  8. 8. dias de emergencia dentro de un contexto de algunas categorías formales sobre orga- nizaciones de emergencia9 . Por otra parte, cuando el propósito del sociólogo es descubrir teoría formal, él seleccionará indudablemente grupos sustantivos disímiles de la clase más amplia, en tanto extiende el alcance de su teoría. Y también se encontrará comparando grupos que parecen ser no comparables en el nivel sustantivo, pero en el nivel formal son con- ceptualmente comparables. No comparables en el nivel sustantivo implica aquí un grado más fuerte aún de diferencia aparente que disímil. Por ejemplo mientras los departa- mentos de incendio y las guardias de emergencia son sustancialmente disímiles, su comparabilidad conceptual se manifiesta todavía fácilmente. Dado que la base de com- paración entre grupos substantivamente no comparables no es inmediatamente aparen- te, ella debe ser explicada en un nivel conceptual más elevado. De este modo, uno podría comenzar a desarrollar una teoría formal sobre el aislamiento social, comparando cuatro monografías aparentemente sin conexión entre sí: Blue Collar Marriage, The Taxi- Dance Hall, The Ghetto y The Hobo (Komarovsky, Cressey, Wirh, Anderson)10 . Todas versan según sus autores, sobre facetas del “aisla- miento social”. Para dar otro ejemplo, Goffman ha comparado grupos aparentemente no comparables al generar su teoría formal del estigma. De esta manera, cualquiera que desee descubrir teoría formal debería tener conciencia de la utilidad de las com- paraciones hechas entre categorías de u alto nivel conceptual entre las aparentemen- te no comparables; debería buscar activamente esta clase de comparación; hacerla con flexibilidad; y ser capaz de intercambiarla aparentemente no comparable compa- ración, con las aparentemente comparables. El tipo no comparable del grupo de compa- ración puede ayudarlo en gran parte a trascender las descripciones sustantivas de tiempo y lugar mientras trata de producir una teoría formal general11 . ¿POR QUÉ SELECCIONAR GRUPOS? Esta preocupación de la selección de grupos con fines de comparación, suscita la pregunta: ¿Por qué la comparación de grupos por el investigador hace el contenido de los datos teóricamente más relevante que cuando él simplemente selecciona y com- para los datos? La respuesta es triple. Los grupos de comparación permiten, como ya se señaló, controlar las dos escalas de generalidad: primero, el nivel conceptual, y se- gundo, el alcance de la población. En tercer lugar los grupos de comparación permiten también una maximización o minimización simultáneas tanto de las diferencias como de 9 Cf. Shils, op. cit., pag. 17. 10 Respectivamente, Mirra Komarovsky (New York: Random House, 1962), Paul Cressey (Chicago: Univer- sity of Chicago Press, 1932); Louis Wirt (Chicago: University of Chicago Press, 1962 edition); y Nels Ander- son (Chicago: University of Chicago Press, 1961 edition). 11 Esta afirmación se hace en oosición implícita a “escribir simplemente la propia teoría de una manera formal general sobre la base de puras cojeturas o sobre la base de un grupo, como es característico de los artículos periodísticos.
  9. 9. las similitudes de los datos que recaen en las categorías que están siendo estudiadas. Este control sobre similitudes y diferencias es vital para descubrir categorías, y para desarrollar y relacionar sus propiedades teóricas, todas necesarias para el desarrollo ulterior de una teoría emergente. Maximizando o minimizando diferencias entre gru- pos comparativos, el sociólogo puede controlar la relevancia teórica de su recolección de datos. El comparar tantas diferencias y similitudes en los datos como sea posible (como se mencionó en el capítulo II) tiende a forzar al analista a generar categorías, sus propiedades y sus interrelaciones, cuando trata de comprender sus datos (ver también el capítulo V). Minimizar las diferencias entre grupos de comparación aumen- ta la posibilidad de que el investigador recolecte muchos datos similares en una cate- goría dada al tiempo que descubre importantes diferencias no captadas en la primera recolección de datos. Las similitudes en los datos que se relacionan con una categoría ayudan a verificar su existencia al verificar los datos que están detrás de la misma. Las propiedades básicas de una categoría también surgen a partir de similitu- des, y de unas pocas diferencias importantes halladas al minimizar las diferencias de los grupos. Es útil establecer estas propiedades antes de maximizar las diferencias entre grupos. Por ejemplo, la propiedad básica al calcular la pérdida social de pacien- tes moribundos es su edad, como fue descubierto por medio de la observación en ge- riátricos y guardias de enfermería. Era importante establecer esta propiedad antes de proceder a establecer otras propiedades de pérdida social estudiando a los mori- bundos en otras clases de guardias12 . Minimizar, las diferencias entre grupos de comparación también ayuda a esta- blecer un conjunto definido de condiciones bajo las cuales existe una categoría, tanto en un grado particular o como un tipo – lo que a su vez establece una probabilidad para la predicción teórica. Por ejemplo, “contextos abiertos de concienca” de estarse mu- riendo –donde el paciente y el personal están conscientes de que se esta muriendo- son esperables cada vez que los pacientes son mantenidos “cautivos” en un hospital del gobierno (ya sea nacional, estadual o del condado). Los pacientes “cautivos” pueden ser convictos, veteranos o pacientes de investigación13 . El otro enfoque, maximizar las diferencias entre grupos de comparación, au- menta la probabilidad de que el investigador recolecte datos diferentes y variados en relación a una categoría, mientras que todavía sigue hallando similitudes estratégicas entre lo grupos. Las similitudes que se presentan a través de muchas clases diferen- tes de grupos proveen, naturalmente, las uniformidades más generales de alcance den- tro de la teoría. Cuando el análisis trata de comprender la multitud de diferencias, tiende a desarrollar las propiedades de las categorías rápida y densamnte a integrar- las, finalmente dentro de una teoría que posee niveles diferentes de generalidad con- ceptual, delimitando de este modo el alcance de la teoría. El sociólogo no busca mera- mente casos negativos referidos a una categoría (como lo hacen otros que generan 12 Ver Barney G. Glaser and Anselm L. Strauss, “The Social Loss of Dying Patients”, American Journal of Nursing, Vol. 64, Nº6 (Junio,1964). 13 Ver Glaser and Strauss, Awarensess of Dying, op. cit., Capítulo 6.
  10. 10. teoría): él busca diferencias máximas entre los grupos de comparación a fin de compa- rarlas sobre la base de tantas similitudes y diversidades relevantes en los datos como las que pueda encontrar. Cuando comienza su generación de una teoría sustantiva, el sociólogo establece las categorías básicas y sus propiedades minimizando las diferencias en los grupos que compara14 . Una vez que esta tarea básica esta cumplida, él debe sin embargo proceder a maximizar las diferencias entre grupos de comparación, de acuerdo al tipo de teoría que desea desarrollar (sustantiva o formal) y a los requisitos de su teoría emergente. Cuando maximiza las diferencias entre grupos comparativos (maximizando de este mo- do las diferencias en los datos) él posee un medio aún más poderoso para estimular la generación de propiedades teóricas una vez que su marco teórico básico ha surgido15 . La maximización hace resaltar la más amplia cobertura posible de series, continuos grados, tipos, uniformidades, variaciones, causas, condiciones, consecuencias, probabi- lidades de relaciones, estrategias, procesos, mecanismos estructurales, etc. todos ne- cesarios para la elaboración de la teoría. El sociólogo al maximizar las diferencias cambiando el alcance de su investiga- ción –por ejemplo, tomando en consideración diferentes organizaciones, regiones, ciu- dades o naciones- descubre diferencias más sorprendentes en los datos. Es probable que sus intentos de comprender como encajan estas diferencias tengan efectos im- portantes tanto sobre sus operaciones de investigación como sobre la generalidad del alcance de su teoría. Estas diferencias con respecto a otras organizaciones, regiones y naciones le harán preguntarse donde podría haber encontrado las mismas diferen- cias en los lugares originales de investigación. y como podrá continuar su investigación enfocada teóricamente en estos términos cuando vuelva a su lugar de origen. Al mismo tiempo, el alcance de su teoría resulta ampliado, no restringido. Por ejemplo, uno de nosotros notó que en los hospitales malayos las familias cuidan a los pacientes moribundos. Esta observación fue interesante porque hasta ese momento habíamos considerado al miembro de la flia., en los EEUU, o como siendo tratado tam- bién como otro paciente (sedado, haciéndolo descansar), o simplemente ignorado como una molestia. Reviendo nuestros datos americanos descubrimos, sin embargo, que la familia es usada de varias maneras para el cuidado de los pacientes moribundos. Noso- tros habíamos descuidado enfocar este hecho no tan fácilmente observable. De este modo, descubrimos una uniformidad entre varios países-no una diferencia- al observar en el exterior lo que en América habíamos pasado por alto. Entonces, procedimos a es- tudiarlo en nuestro propio país, donde teníamos más tiempo para la investigación. tuvi- mos experiencias similares al comparar los hospitales en varias regiones de los EEUU con aquellos más cercanos a nuestro hogar, en San Francisco. 14 Una buena teoría sustantiva puede resultar del estudio de un grupo, si el analista ordena cuidadosamente los datos en subgrupos comparativos. Por ejemplo, ver Evans. Pritchard, Witehcraft. Oracles and Magic Among the Azande (Oxford, England, clarendon Press, 1937) y nuestra discusión de este libro en el capítulo VI. 15 Shils, op. cit. , pag. 25.
  11. 11. El cuadro Nº1 presenta las consecuencias básicas de minimizar y maximizar grupos al generar teorías. Cuadro Nº1: Consecuencias de minimizar y maximizar diferencias en grupos de compa- ración para generar teoría Diferencias en los grupos Datos sobre la categoría Similares Diferencias Minimizadas El máximo de similitud en los datos lleva a: (1)verificar la utilidad de la categoría; (2)generara las propiedades básicas; (3) establecer un conjunto de condiciones para jerarquizar las categorías. Estas condiciones pueden ser usadas para la predic- ción. Descubrir diferencias funda- mentales bajo las cuales va- rían hipótesis y categorías. Maximizadas Descubrir uniformidades fundamentales del mayor al- cance. La diversidad máxima en los datos obliga a: (1) un desa- rrollo denso de propiedades de las categorías; (2) inte- gración de categorías y pro- piedades, (3) delimitar el al- cance de la teoría. ¿Cómo seleccionar grupos? El problema de cómo proceder para elegir grupos particulares para la recolec- ción de datos teóricamente relevantes forma parte de la decisión del sociólogo acerca de cuales grupos seleccionar. En primer lugar, debe recordar que él es un activo mues- trista de datos teóricamente relevantes, no un etnógrafo tratando de obtener la in- formación más completa posible sobre un grupo, con o sin un diseño previamente pla- neado de investigación. como tal, debe analizar continuamente los datos para ver adon- de lo conducirá la siguiente pregunta teórica. Entonces debe calcular sistemáticamen- te donde es probable –o no- que suceda un orden dado de acontecimientos16 . Si los he- chos en curso no lo brindan una relevancia teórica, debe estar preparado para manipu- lar los sucesos por medio de palabras o acciones para ver que ocurrirá. El siguiente memorandum de nuestra investigación Awareness of Dying (conciencia de estarse mu- riendo) describe como la búsqueda activa de información ocurre en tanto el investiga- 16 Ver la discusión de Merton de los lugares de investigación estratégica en Robert K. Merton, Leonard Broom, and Leonard S. Cottrell (eds.), Sociology Today (New York, Basic Books, 1959), pag. XXVI.
  12. 12. dor se hace a si mismo la siguiente pregunta relevante, la que a su vez lo impulsa a bus- car grupos particulares para su estudio: Las visitas a varios servicios médicos fueron programadas de la siguiente mane- ra: primero quise observar servicios en que la conciencia del paciente de estar- se muriendo era mínima (y así observé primero un servicio de bebes prematu- ros y luego un servicio neuroquirúrgico donde los pacientes frecuentemente es- taban comatosos). Luego quise observar moribundos en una situación donde las expectativas del cuerpo médico y con frecuencia las de los pacientes con res- pecto a su muerte eran grandes y esta era rápida,, de manera que observé una unidad de terapia intensiva. Después quise observar un servicio donde las ex- pectativas de mortalidad del personal eran “grandes” pero las de los pacientes podían o no serlo, y donde la muerte tendía a ser lenta. Por lo tanto observé un servicio de oncología. Entonces quise examinar las situaciones donde la muerte era inesperada y rápida, y por eso observé un servicio de emergencia. Mientras examinábamos algunos de los diferentes tipos de servicios mencionados ante- riormente en otros tipos de hospitales. Así que nuestro plan de tipos de servi- cios estaba orientado por un esquema conceptual general –el que incluía hipóte- sis acerca de la conciencia, expectativa y tasas de mortalidad- así como tam- bién por el desarrollo de una estructura conceptual, incluyendo asuntos no con- templados al principio. A veces volvíamos a algunos servicios después de las dos, o tres, o cuatro primeras semanas de continúa observación para compro- bar ítems que necesitaban ser verificados o que se habían omitido en el período inicial17 . Y en conexión con las comparaciones entre países, aquí hay otro memorándum de in- vestigación que muestra como se seleccionan los grupos: El énfasis esta puesto en extender las comparaciones hechas en América de manera teóricamente relevantes. La probabilidad de comparaciones fructíferas se incrementa mucho eligiendo países diferentes y ampliamente contrastantes. Esto es, la unidad principal de comparación es el país, no el tipo de hospital. La otra unidad principal de comparación es, como hemos visto en nuestros propios hospitales, dado que lo que sucede alrededor del paciente terminal, depende de cómo muere y bajo qué circunstancias. En cada país, por lo tanto, intentaré ma- ximizar las clases de situaciones de estarse muriendo que pueda ver. Sé, por 17 “Una vez que se ha identificado la brecha teórica, esta conduce casi naturalmente a ulteriores preguntas, ca- da una con su razón de ser distintiva”. “El objetivo requiere, típicamente una búsqueda de materiales empíri- cos por medio de los cuales el problema puede ser investigado ventajosamente”. Hemos detallado estos co- mentarios generales de Merton sobre el desarrollo de teoría, vinculándolos con el análisis comparativo y sus estrategias específicas (Ibid., pags. xxiii – xxiv). Vertambién la discusión de Dalton sobre el uso de la “técni- ca de la siguiente pregunta” para guiar su análisis comparativo de organizaciones industriales, en Melville Dalton, “Preconceptions and Methods in Men Who Manage”, en Hammond, op. cit.
  13. 13. ejemplo que en algunos países asiáticos muchos hospitales tienen solo una gran sala, y esto significa que tendré que visitar hospitales en regiones contrastan- tes de los países. Sin embargo, en las ciudades, aún en Asia, el mismo hospital puede tener diferentes servicios; y como en Malaya, habrá hospitales para chi- nos y hospitales para grupos étnicos mezclados dentro de la misma ciudad. La selección de hospitales y servicios que observaré en el exterior estará guia- da, como en el estudio en curso sobre enfermos terminales, por le marco teóri- co conceptual desarrollado hasta ese momento. Querré observar hospitales para comenzar, donde cuatro importantes condiciones estructurales que hemos notado sean diferentes a las de América. Observaré, donde sea posible, hospi- tales (o salas) donde las cuatro condiciones presenten las máximas diferencias con las condiciones americanas usuales; también donde haya tres diferentes, dos, y una. Elegiré también salas o servicios que maximarán algunas de las con- diciones específicas estudiadas en los EEUU; es decir salas donde la muerte sea predominantemente esperada por el personal y otras donde sea relativa- mente inesperada; salas donde los pacientes tienden a saber que se están mu- riendo, y algunos donde no lo saben; salas donde la muerte tiende a ser lenta, y otros donde el modo predominante de muerte tiende a ser relativamente rápi- do. Espero observar en varios de aquellas salas a pacientes que tienen un alto valor social bajo, y trataré de visitar locales donde las condiciones sean tales que muchos pacientes tiendan a ser de un valor social bajo, así como otros don- de tenderá a haber muchos pacientes de un valor social alto o superior. GRADOS DEL MUESTREO TEÓRICO Cuando se seleccionan grupos de relevancia teórica surgen dos preguntas estra- tégicas: ¿Cuántos grupos se deberán elegir?, ¿Hasta qué grado se deben recolectar datos sobre un solo grupo? Contestar estas preguntas requiere discusiones sobre la saturación teórica, el “corte” de los datos, y la profundidad del muestreo teórico. Saturación Teórica Como hemos dicho, el sociólogo que trata de descubrir teoría no puede estable- cer al comienzo de su investigación cuantos grupos integrarán su muestra durante to- do su estudio; solo puede contar los grupos al final. Dado que los datos para varias ca- tegorías se recolectan generalmente a partir de un solo grupo –aunque los datos pro- venientes de un grupo dado pueden recolectarse sobre una sola categoría- el sociólogo comúnmente se ocupa de recolectar datos de grupos más viejos, o en volver a ellos, mientras busca al mismo tiempo nuevos grupos. De esta manera esta tratando conti- nuamente con una multiplicidad de grupos y una multiplicidad de situaciones dentro de cada grupo; y mientras este absorto en generar teoría encontrará difícil contar todos estos grupos.(Esta situación contrasta con la del investigador cuyos estudios implican la verificación o descripción, en que las personas son distribuidas en varias categorías,
  14. 14. y por esta razón, él debe establecer el número de grupos a ser muestreados de acuer- do con las reglas de la evidencia que gobiernan la recolección de información confia- ble). Aún durante la investigación centrada en producir teoría el sociólogo, sin em- bargo debe estimar continuamente cuantos grupos debe muestrear para cada punto teórico. El criterio para juzgar cuando detener el muestreo de grupos diferentes pertinentes a una categoría es la saturación teórica de la categoría. Saturación signi- fica que no se hallará ninguna información adicional por medio de la cual el sociólogo pueda desarrollar propiedades de la categoría. Al ver instancias similares una y otra vez el investigador adquiere confianza empírica de que una categoría esta saturada. El se desvía de su camino para buscar grupos que amplien lo más posible la diversidad de los datos, solo para cerciorarse de que la saturación esta basada en el rango más amp- lio posible de los datos en la categoría. La saturación teórica se alcanza mediante la recolección y análisis simultáneos de los datos. Cuando una categoría esta saturada no queda otra cosa sino orientarse hacia nuevos grupos para obtener datos sobre otras categorías e intentar saturar también estas nuevas categorías. Cuando se produce la saturación, el analista por lo general en- contrará que alguna brecha en su teoría especialmente en sus categorías principales esta casi, sino completamente saturada. Al tratar de alcanzar la saturación, él maximi- za las diferencias en sus grupos a fin de maximizar la variedad de datos contenidos en una categoría, y de esta manera desarrolla tantas propiedades diversas de la catego- ría como sea posible. los criterios para determinar la saturación son, entonces, una combinación de los límites empíricos de los datos, la integración y densidad de la teo- ría; y la sensibilidad teórica del analista. La saturación no se puede obtener nunca estudiando un incidente en un grupo. Lo que se consigue estudiando un grupo es, a lo sumo el descubrimiento de algunas ca- tegorías básicas y unas pocas de sus propiedades. El estudio de grupos similares (o subgrupos dentro del primer grupo) dará como resultado unas pocas categorías más y sus propiedades. Pero este es solo el comienzo de una teoría. Luego el sociólogo trata- rá de saturar sus categorías maximizando las diferencias entre grupos. En este proce- so, él genera su teoría. Por ejemplo, a partir de un estudio de un incidente en un grupo pudimos descubrir que una importante propiedad de las perspectivas de los estudian- tes de enfermería respecto al trabajo en clase es su evaluación de la importancia di- ferencial asignada a ciertas asignaturas por los profesores; pero este descubrimiento no nos dice casi nada. Para encontrar propiedades tales como cuando y como se hace y se comparte una evaluación, quien es consciente de determinadas evaluaciones, y qué consecuencias se derivan de ellas para los estudiantes, los profesores, la facultad y los pacientes a quienes los estudiantes cuidan, se debe observar y analizar comparati- vamente docenas y docenas de situaciones en muchos grupos diferentes18 . 18 Fred Davis, Virginia Olesen and Elvi Whittaker, “Problems and Issues in Collegiate Nursing Education” en fred Davis (ed.), The Nursing Profession (New York: John Willey and Sons, 1966) pags. 138 – 75.
  15. 15. MUESTREO TEÓRICO Y ESTADÍSTICO Es importante contrastar el muestreo teórico basado en la saturación de cate- gorías con el muestreo estadístico (al azar). Se deben tener presentes sus diferen- cias para diseñar la investigación y juzgar su credibilidad. El muestreo teórico se efectúa para descubrir categorías, sus propiedades y para sugerir las interrelaciones dentro de una teoría. El muestreo estadístico se hace para obtener evidencia exacta sobre la distribución de la población entre categorías a ser usadas en descripciones o verificaciones. De este modo, en cada tipo de investigación la “muestra adecuada” que deberíamos buscar (como investigadores y lectores de investigaciones) es muy dife- rente. Se considera que la muestra teórica es adecuada según cuan amplia y diversa- mente elige el analista sus grupos para saturar categorías de acuerdo con el tipo de teoría que desea desarrollar. Por otro parte, la muestra estadística adecuada es juz- gada sobre la base de técnicas de azar y muestreo estratificado, usadas en relación a la estructura social de un grupo o grupos muestreados. La muestra teórica inadecuada se identifica fácilmente, dado que la teoría asociado con ella es generalmente débil y no esta bien integrada, y tiene demasiadas excepciones inexplicables obvias. La mues- tra estadística inadecuada frecuentemente es más difícil de ubicar; por lo general de- be ser señalada por especialistas en metodología, dado que otros investigadores tien- den a aceptar la sofisticación técnica de una manera acrítica. El investigador que genera teoría no necesita combinar el muestreo al azar con el muestreo teórico al exponer relaciones entre categorías y propiedades. Estas rela- ciones son sugeridas como hipótesis pertinentes a la dirección de las relaciones, no puestas a pruebas como descripciones tanto de la dirección como de la magnitud. La teoría convencional afirma la generalidad de su alcance; esto es, uno presume que si la relación se mantiene para un grupo bajo ciertas condiciones, probablemente se man- tendrá para otro grupo bajo las mismas condiciones19 . Esta presunción de persistencia solo puede ser refutada –no probada- cuando otros sociólogos objetan su credibilidad. Solamente una inversión de la relación o su desapa- rición serán consideradas por los sociólogos como un descubrimiento importante, no el descubrimiento de la misma relación en otro grupo, dado que una vez descubierta se presume que la relación persiste. La persistencia ayuda a generalizar el alcance pero usualmente no es considerada de interés, dado que no requiere una modificación de la teoría. Además una vez descubierta, se presume que la relación persiste en la direc- ción sin importar cuan sesgada haya sido la muestra previa de datos, o como sea la muestra siguiente. Solamente si la hipótesis es refutada estos sesgos son tratados como condiciones que cambian la relación, que deberían ser entretejidos dentro del 19 Ver la discusión sobre esto en Hans L. Zetterberg, On Theory and verification in Sociology (Totowa, N. J. : Bedminster Press, 1963), pags. 52-58.-
  16. 16. análisis como tal. Así el muestreo al azar no es necesario para el muestreo teórico, sea para descubrir la relación o para comprobar su existencia en otros grupos20 . Sin embargo, cuando el sociólogo desea describir también la magnitud de la re- lación dentro de un grupo particular, el muestreo al azar o un procedimiento de obser- vación altamente sistemático realizado a lo largo de un tiempo estipulado, es necesa- rio. Por ejemplo después que descubrimos la relación positiva entre la atención que dan las enfermeras a los pacientes moribundos y sus percepciones sobre la pérdida so- cial que implica el paciente, encontramos continuamente esta relación a lo largo de nuestra investigación y notamos rápidamente las condiciones que alteran su dirección. Pero nunca pudimos establecer la magnitud precisa de esta relación en por ejemplo, las salas de enfermos de cáncer, dado que nuestro muestreo era teórico. 20 Nuestra posición esta en oposición directa a la de Udy, quien dice: “cualquier tipo de investigación que pre- tenda hacer generalizaciones más allá del material estudiado implica problemas de muestreo...(el investiga- dor) está identificando implícitamente una población más grande de las que sus casos intentan ser una mues- tra representativa, y sosteniendo que ciertas relaciones observadas en su muestra no pudieron haber ocurrido allí por casualidad. No es verdad que uno pueda evitar problemas de muestreo actuando con palabras en vez de números o evitando el uso de técnicas estadísticas, aunque desgraciadamente es cierto que evitando tales métodos uno puede evitar con frecuencia que los problemas de muestreo se hagan explícitos”. La categórica posición de Udy podría ser modificada para compatibilizarla con la nuestra, eso creemos, si él pensaba más bien en diversos propósitos de investigación y el grado en que cada propósito requiere una relación para ser descripta en términos de sus diversas propiedades: existencia, dirección, magnitud, naturaleza y condiciones, etc. en cualquier caso, unas pocas líneas después, él admite que “uno realmente no los puede resolver” (los problemas de representatividad). Udy, op. cit. págs. 169-70.-

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