Al final la muerte, le da sentido a Nuestra vida
Dr. César Hoyos Bracamonte
cesarhoyo@gmail.com
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Sabiendo que vamos a morir, y que dentro de poco ya no viviremos, vivo más
intensamente, con mayor hondura, seriedad y aut...
Es indispensable que para una vida sabia y rectamente vivida, tenemos que aceptar la
muerte: la muerte de mis seres querid...
Pero dejémonos de asustarnos y vivamos y actuemos con nuestra vida como si fuera a
durar indefinidamente… la muerte llegar...
ya aquí y ahora, en este mismo momento actual que me parece tan vivo, tan real, tan
ajeno a la muerte, tan rebosante de pu...
Pero para llegar de esta forma sabia y serena actitud ante la muerte, se hace necesario
que incorporemos a nuestra vida, a...
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"Cómo puede un ser que necesita un significado, encontrarlo en un mundo que no lo tiene".
La Logoterapia en su labor terapéutica es…“hacer consciente al paciente de su responsabilidad ante la vida en virtud de la inevitabilidad de su muerte”.
La muerte, dice Frankl… nos debería hacer más conscientes de nuestra
Responsabilidad frente a la vida, ya que únicamente se vive sólo una vez. El peso no es ligero y no es fácil admitirlo.

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Al final la Muerte le da sentido a nuestra Vida

  1. 1. Al final la muerte, le da sentido a Nuestra vida Dr. César Hoyos Bracamonte cesarhoyo@gmail.com El hombre moderno, vive inmerso en un mundo materialista, y no puede soportar la idea de que tiene que morir, de que su vida es perecedera, y entonces busca toda clase de subterfugios para evadir el tremendo problema que supone el hecho de que la vida haya de llegar un día a su fin. Se ha ido imponiendo el hecho de la creencia de que la muerte significa la aniquilación total de la persona. Al pensar que algún día moriremos, entonces queremos probar todas las experiencias posibles, aprender todo lo que podamos y conocer a tanta gente como sea posible, ser una gran persona y en algunos casos desear ser inmortal en el recuerdo de las personas. Si hay un rasgo que define a la mentalidad moderna, es este rechazo o huida de la muerte, porque justo en ese momento decisivo, en que no valen argucias ni subterfugios; la hora de la verdad que da su verdadero valor a todas las cosas, en la que ya no hay marcha atrás y en la que cada cual habrá de verse ante su propia verdad, teniendo que dar cuenta de cómo hemos vivido, responder de lo que hemos hecho con nuestra vida. Todos vamos a morir. Nadie puede escaparse a la muerte, de nada nos servirá, cuando nos llegue nuestra hora, todo lo que el mundo nos pueda dar o lo que hayamos acumulado mediante una actividad frenética (bienes, riquezas, fama, honores, cultura, poder). Lo único que tendrá valor es lo que seamos y lo que hayamos hecho de bueno y recto a lo largo de nuestra vida. “Oficio es el bien morir que conviene aprender toda la vida”, dice Fray Luis de Granada. Y para Platón en la filosofía, que él ve, ante todo como una escuela de vida, se perfila como una “meditación sobre la muerte” y un “arte para aprender a morir”. Sabemos que tenemos que morir. Si la aceptamos, si veo mi muerte como la meta o la cima de mi camino en este mundo, como el cumplimiento de mi misión terrena, mi muerte será la gozosa culminación de una gran empresa; podremos vivir nuestro propio fallecimiento como una victoria.
  2. 2. Sabiendo que vamos a morir, y que dentro de poco ya no viviremos, vivo más intensamente, con mayor hondura, seriedad y autenticidad, y también con mayor provecho, disfrutando de cada instante de lo que la vida me concede. Por ello, bien podemos decir que la muerte me da la vida; pues alumbra mi vivir, lo ilumina y le da calidez, haciéndolo a la vez más vívido y vividero. Hace, en suma, que mi vida sea más vida, todo se transforma en fuerza de vida y razón para vivir. Podríamos decir sin embargo, que no hay nada más importante en la vida del hombre que la muerte. Es el instante en que la vida termina, la conclusión natural de la existencia terrena, el destino inevitable de todo ser humano. Cuanto mejor orientada esté nuestra vida, menos nos preocupará perderla. Amigos, colegas, quien ha vivido bien, con altura y rectitud, con la dignidad y nobleza propias de un ser humano, no teme morir. “El morir es uno de los deberes de la vida”, afirma Séneca, quien nos exhorta a cumplir con prontitud y buen ánimo tan importante deber, ya que “la vida, si carece del valor para morir, se convierte en una auténtica esclavitud”. Y llamando la atención sobre cuál es la manera correcta de encarar el problema de la muerte, el filósofo hispano-romano proclama con genial clarividencia: “no importa morir pronto o tarde; morir bien o mal es lo que importa”. Nuestra vida tendrá sentido en la medida en que seamos capaces de descubrir el sentido de nuestra muerte, como lo dijo Saint-Exupéry: “Quien da un sentido a la vida, da un sentido a la muerte. ¡La muerte es tan dulce cuando está en el orden de las cosas!” Quien acepta su propia muerte, sabrá aceptar también la vida con todas sus pruebas, contratiempos y sinsabores. Sólo se sabe vivir cuando se sabe morir. Por eso cuando vemos en estos tiempos como se vive tan mal; la vida para algunos se presenta triste y angustiada, gris y monótona, falsa y superficial. Vivimos apegados a cosas sin valor, nos importa lo material que al final cuando se acaba nos sentimos vacíos, estamos preocupados por asuntos intrascendentes; de allí que cuando nos sorprende la muerte, no estamos preparados para afrontarla y nos sorprende con las manos vacías; y la afrontamos con angustia, dolor y temor. No hay mejor escuela para el bien vivir que la del bien morir, y viceversa, una buena muerte viene a ser la consumación y el broche de oro de una vida lograda. Como dice la canción… LA VIDA SIGUE IGUAL, La gente pasa, las cosas quedan, la vida sigue igual…
  3. 3. Es indispensable que para una vida sabia y rectamente vivida, tenemos que aceptar la muerte: la muerte de mis seres queridos y de mi propia muerte. Pero surge la pregunta: ¿cómo se puede vencer el miedo a morir?... es natural, todos tenemos miedo a morir, para liberarse tengo que conocerla y reconciliarme con ella y aceptar las consecuencias que ella trae, desde este momento… en que me escuchan, asumirla ahora mismo, al conocerla afirmándola… cuanto más la acepte, mejor la comprenderemos y cuanto mejor la comprendamos… más fácil la iremos aceptando. Negar la posibilidad de la muerte es solo escapar a una realidad ineludible, que solo me llevara a la angustia y desesperación. Sé que tengo que morir…Tenemos que morir…. Los invito a mirar a la muerte, No como una fatalidad… sino a vivirla como un destino… y que mi vida es el camino que me hace posible llegar a la meta. Traigo a la memoria de un niño, de 10 o 12 años, antes de morir en el acompañamiento que le hice hace 26 años, me dijo al oído gracias por todo me voy en paz. O un ahijado que tengo que tiene una enfermedad incurable donde solo vivirá hasta la adolescencia probablemente, a los 10 años hizo una cruz y le dijo a su mama esta cruz la pones en mi tumba, pues él sabe que va morir pronto. En la filosofía oriental “ZEN” se habla de “abrazar la muerte”, la disciplina del Yoga, nos dice que éste tiene como propósito fundamental “ir al encuentro de la muerte con alegría y sin temor”. Y yo les invito a mirar a la muerte como la que nos libera y nos abre la puerta hacia la luz. Pero necesitamos de la meditación, de la reflexión,… San francisco de Borja decía: “La continua y frecuente memoria de la muerte, mucho ayuda para no temerla” De tal manera que cuando llegue, no le temamos pues estaremos preparados, es como el niño que le tiene miedo a lo desconocido… Pero cuando le hacemos entender de lo qué se trata no le tendrá miedo a lo desconocido. Meditación sobre la tumba, como hacen los BUDISTAS por ejemplo, o como tienen presente a la muerte los SAMURAIS, no solo por el honor, sino que si estaban dispuestos a morir en cualquier momento, entonces deben tener presente que “la idea de la muerte está impresa en la mente cada mañana y cada tarde”
  4. 4. Pero dejémonos de asustarnos y vivamos y actuemos con nuestra vida como si fuera a durar indefinidamente… la muerte llegará es posible, pero no ahora, a lo mejor nos ha tocado la puerta… como cuando me dijeron que tenía cáncer un jueves y el sábado ya estaba operado… una decisión rápida… porque a lo mejor no llegaba para el lunes, o cuando me queme el rostro con fuego a los 11 años…. Esos momentos difíciles para la familia para mis padres…. Pero no era el momento teníamos mucho por hacer en esta vida…. ¡nadie muere en la víspera!!! Si no acepto la idea de tener que fallecer, me hundo en el absurdo, en el sin-sentido. Carente de sentido, mi vida se volverá ininteligible, se convertirá en una tortura, en insoportable pesadilla, en delirio desgarrador, y acabará en una total derrota. El evitar el pensamiento de que algún día se tendrá que abandonar este mundo y todo lo que en él tiene, hace aún más dolorosa esa pérdida y hace que se frustre el proyecto de vida que se intenta edificar sobre base tan inconsistente. YO QUE IBA TAN TRANQUILO ACERCANDOME AL FINAL DE MI VIDA TERRENAL DE PRONTO DUDO Y VACILO ¿ES VERDAD QUE NO HAYASILO PARA EL ALMA? ¿QUE MORIR ES DEJAR DE EXISTIR? ¿QUE LA FUGAZ EXISTENCIA NO TIENE LA TRASCENDENCIA QUE ME DEJARON INTUIR? NO, ESO NO POR FAVOR, YO CON MI LIBRE ALBEDRIO ME ATREVO A DECIR DIOS MIO QUE DEBE HABER UN ERROR Y PERDONAME SEÑOR SI CON ESTO TE INCOMODO, SIN EMBARGO DE ALGUN MODO TE LO TENGO QUE DECIR, NO ME VAYAS A SALIR CON QUE AQUI SE ACABA TODO Alguien sabe ¿quién dijo esto?…….CHESPIRITO…. EL ACTOR MEXICANO ROBERTO GOMEZ BOLAÑOS La muerte va unida a la evolución misma de la existencia. No es que va ocurrir en un futuro más o menos lejano, diferido a un mañana que apenas se visualiza. Está presente
  5. 5. ya aquí y ahora, en este mismo momento actual que me parece tan vivo, tan real, tan ajeno a la muerte, tan rebosante de pujanza y vitalidad. No es que vamos a morir en una determinada fecha y hora, sino que continuamente estamos muriendo. Se podría decir que cada día morimos un poco. Vivir es morir. Nuestra vida entera es un paulatino perecer y agotarse. Como dice, San Agustín, que “el hombre es más bien un muriente que un viviente”. Nacer es empezar a morir; crecer y adentrarse en la vida es seguir muriendo día tras día. Y todos estamos sometidos a tan fatal proceso, seamos o no conscientes de ello. Lo que ocurre es que unos morimos lentamente, mientras otros lo hacemos de forma más acelerada; unos, dándose cuenta, y otros, sin percatarse de ello, ignorándolo o sin querer saberlo. Una congregación de religiosas antes dormir en sus oraciones terminan diciendo ”Señor dame una muerte santa” Sabían que todos nacemos biológicamente programados para vivir 120 años y solo el estilo de vida que llevamos hace que esa programación no se dé, todos tenemos los días contados. A cada uno de nosotros nos quedan tan sólo unos cuantos meses de vida, sean pocos o muchos, por eso al celebrar un cumpleaños siempre me digo y les digo a Uds. …” Un año menos para acercarse más a Dios” Finalmente, ¿Podré encontrar mejor manera de emplear la poca vida que nos queda que nos entreguemos a la realización de la misión que la Providencia nos asignó y tratar de arreglar nuestras cuentas consigo mismo, con mi prójimo y con Dios? ¿No me dedicaré a prepararme para el momento decisivo? ¿No enfocaré mi vida hacia la Realidad suprema que me sustenta y me llama? ¿No la pondré a su servicio con total entrega? Entonces empecemos a esforzarnos desde ahora, cambiemos todo aquello que debemos cambiar, y proyectémosla con la sensatez y cordura necesaria, asentándola en lo imperecedero y lanzándola, a lo que está más allá de la muerte: La Vida perdurable, a la Transcendencia. Hagamos todo lo posible de dejar este mundo como “un mejor lugar para vivir” empezando por uno mismo, siendo mejores para dar de lo mejor y producir algo mejor…. Vivamos el día de Hoy como si fuera el último día de nuestra vida, al salir por la mañana de casa, … a lo mejor no regresamos, o al acostarse por la noche, no te prometas llegar a la mañana siguiente… uno nunca sabe; “Mañana o la próxima vida, nunca se sabe qué llegará primero”, dice un proverbio tibetano.
  6. 6. Pero para llegar de esta forma sabia y serena actitud ante la muerte, se hace necesario que incorporemos a nuestra vida, a la transcendencia, nuestra muerte es un tránsito hacia la Eternidad. Sabiendo que vamos a morir y que dentro de poco ya no viviremos, nos toca vivir más intensamente con mayor hondura, seriedad y autenticidad, pero también con un mayor disfrute y provecho cada momento de la vida, tenemos que llegar a decir y pensar y actuar que la muerte me da la vida, alumbra mi vivir, lo ilumina, le da calidez, en conclusión mi vida sea más vida. ¿Cómo quisieran que los recuerden si morimos hoy?... más tarde?...que dejamos? Quiero terminar con esta historia: En un Velorio, amigos y parientes desfilan silenciosos ante el ataúd abierto para contemplar el cadáver del joven de 17 años. Sus compañeros de escuela casi no lo reconocen. La quimioterapia le provocó la caída del pelo y el cáncer le hizo perder peso. ¿Es posible que ese sea su amigo? Hace apenas unos meses, rebosaba de ideas, de preguntas, de energía, de vida. La acongojada madre del joven trata de hallar esperanza y consuelo en la idea de que, de algún modo, su hijo sigue viviendo. Repite una y otra vez entre sollozos lo que le han enseñado: "Tommy es más feliz ahora. Dios quería que estuviera con él en el cielo" "Cómo puede un ser que necesita un significado, encontrarlo en un mundo que no lo tiene". La Logoterapia en su labor terapéutica es…“hacer consciente al paciente de su responsabilidad ante la vida en virtud de la inevitabilidad de su muerte”. La muerte, dice Frankl… nos debería hacer más conscientes de nuestra Responsabilidad frente a la vida, ya que únicamente se vive sólo una vez. El peso no es ligero y no es fácil admitirlo. GRACIAS.

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