José BABIANO MORA
G R U P O
E S PA Ñ A
                     Manuel BARROS / Pilar CAGIAO VILA
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Guía de lectura
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Bibliografía




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María Xosé
RODRÍGUEZ GALDO




                    FOLBRE, N. (1991): “The unproductive housewife: her evolution in nine-
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NN.UU (1995): Internal Migration of Women: an Overv i ew.
I n t e rn ational Migration Policies and the S...
María Xosé
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Protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas

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Como cualquier fenómeno, las migraciones también pueden mirarse de cerca. Este estudio pone el ojo en la figura de la mujer y habla de ella como protagonista directa de la emigración (en el caso de aquellas que se marcharon) y también como participante indirecta (por todas aquellas que guardaron el hogar mientras la familia cruzó la frontera).

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Protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas

  1. 1. José BABIANO MORA G R U P O E S PA Ñ A Manuel BARROS / Pilar CAGIAO VILA Luís M. CALVO SALGADO El protagonismo EXTERIOR Victoria CASTRO / Pilar DOMÍNGUEZ PRATS Francisco DURÁN VILLA Ana FERNÁNDEZ ASPERILLA de la mujer Mª Pilar FREIRE ESPARÍS Teresa GONZÁLEZ PÉREZ en las corrientes X. Amancio LIÑARES GIRAUT Manuel LÓPEZ FARALDO José C. MOYA / Nancy PÉREZ REY migratorias María Xosé RODRÍGUEZ GALDO Raúl SOUTELO VÁZQUEZ / Leonardo VELLÉS españolas X. AMANCIO LIÑARES GIRAUT Coordinador G R U P O E S PA Ñ A EXTERIOR
  2. 2. Guía de lectura X. Amancio LIÑARES GIRAUT Coordinador VISIBILIDAD. DATOS. HOMENAJE. En el comienzo y en la matriz de estas páginas, tres palabras escritas con letras mayúsculas. Son tres vocablos para reivindicar en la panoplia de un nuevo libro, con el que el Grupo España Exterior quiere incluir a tantas y tantas mujeres españolas que movieron la rueda de la Historia de la Emigración. Su director y editor, el periodis- ta Francisco Gómez-Soto, manifestaba con clarividencia la inten- ción de su iniciativa en la “Descripción del proyecto” y “Objeto del estudio” que me hizo llegar para emprender las labores de su redacción, coordinación y materialización: La realidad migratoria entendida como un aspecto natural de los dife- rentes pueblos y naciones ha tenido siempre, y sigue teniendo todavía a día de hoy, interés desde el punto de vista social. Este fenómeno lleva implícitas una serie e derivaciones sociológicas que sin duda requieren un tratamiento especial desde el punto de vista de la investigación -9
  3. 3. GUÍA DE LECTURA social que pueden aportar conclusiones interesantes al análisis de la emigración en su conjunto. Analizar la emigración en España, a partir de la Revolución Industrial, desde la perspectiva femenina es el propó- sito de este trabajo de investigación. Porque el papel desarrollado por la mujer española en la diáspora merece una atención especial como reconoce la propia Ley 40/2006, de 14 de diciembre, del Estatuto de la ciudadanía española en el exterior (...). Uno de los aspectos que el Grupo España Exterior, con su amplia tra- yectoria informativa y experiencia contrastada también en el sector de la edición de libros especializados en temática de emigración (como el reciente Ciudadanos Españoles en el mundo. Situación actual y reco - rrido histórico) ha considerado interesante destacar, dentro de los movimientos migratorios españoles, es el papel que la mujer ha repre- sentado tanto directa como indirectamente; directamente, siendo ellas las protagonistas de la emigración, al desplazarse profesionalmente a otros países o bien acompañando a sus respectivas familias e indirecta- mente, considerando la cuestión femenina desde la perspectiva de la permanencia en su domicilio mientras era su familia la que tenía que desplazarse a otros países. (...) Puesto que los estudios específicos que le dan protagonismo a la mujer en el fenómeno migratorio son escasos, el contenido innovador de este estudio de investigación justifica su realización por entender que el papel de la mujer en la emigración española requiere un tratamiento específico, un protagonismo y un reconocimiento del que ha carecido hasta nuestros días. Bajo criterios así se construyó este volumen que titulamos –con pleno acuerdo entre editor y coordinador–, El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas. VISIBILIDAD. DATOS Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux. [He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos]. (Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince / El Principito, 1943) 10 -
  4. 4. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Según las cifras ofrecidas por la ONU, algunas fuentes hablan de una tasa del 49% para fijar la proporción de mujeres emigrantes en los tiempos más recientes. Durante el quinquenio 2000–2005, el conjunto de los migrantes internacionales pasaría de 175 a 191 millones de personas a nivel mundial1. De este últi- mo total, 94,5 millones (49,6%) son mujeres. Y la autora mexica- na Martha Luz Rojas escribe que “a pesar de esta revelación esta- dística, en la mayor parte de los casos, la participación de las (1) mujeres en los movimientos migratorios permanece invisible, en UNITED NATIONS, particular cuando se trata de analizar dicha participación en los Trends in Total Migrants Stock: Revision 2005, flujos migratorios”2. Si los datos son así de reveladores a escala New York, Department of Economic and Social planetaria, con seguridad que también merecen atención en el Affairs, United Nations, caso de España en el período contemporáneo, desde el último ter- 2006. cio del siglo XIX y hasta las postrimerías del XX, cuando varios (2) ROJAS WIESNER, M. L., centenares de miles de féminas transitaron asimismo los caminos “Mujeres y emigración y mares del éxodo, convirtiéndose en emigrantes plenas. en la frontera sur de México”, en Amérique A esta realidad se dirigen las reflexiones iniciales de dos Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers profesores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), ALHIM, 14, 2007 [en en las áreas de Historia Económica –María Xosé Rodríguez línea]. Consulta 8/1/2009. Se trata de un Galdo– y Geografía –Francisco Durán Villa–. En este frontis- número monográfico de los Cahiers ALHIM dedi- picio literario ella alude al lugar y la presencia de las mujeres cado al estudio de las españolas en la emigración, y él a lo que califica como “exporta- mujeres latinoamerica- nas y las migraciones ción invisible”, la de las mujeres españolas emigrantes. Ambos [Femmes latino-américai - nes et migrations], publi- artículos nos muestran consideraciones genéricas y de género, cado por un grupo de prestando atención al debate historiográfico sobre el tema, la investigación sobre América Latina de la legislación y las estadísticas en la emigración femenina. Universidad Paris VIII. Es una propuesta histo- Intentar reconstruir la Historia y la Memoria de la emigra- riográfica –que compar- ción de las mujeres españolas es una labor ardua, como coinciden timos–, la cual intenta conjugar el binomio en afirmar varios de los colaboradores de este libro, y las ausen- Memoria – Historia. - 11
  5. 5. GUÍA DE LECTURA cias son mayores en el campo del asociacionismo femenino. Esto no es óbice para que contemos con el fruto de las investigaciones de Pilar Cagiao Vila sobre asociacionismo de mujeres españolas en el extranjero y de José Babiano Mora, quien en coautoría con Ana Fernández Asperilla nos ofrece datos sobre las mujeres emigrantes en Europa. La presencia de la mujer en otros espacios americanos, del norte y del sur del continente, se recogen en las aportaciones de Pilar Cagiao con Nancy Pérez Rey (Estados Unidos) y José Carlos Moya (Argentina). De vuelta a Galicia, al medio ru ral y a la Histori a Económica, Mª Pilar Freire Esparís dedica su estudio a la femi- nización de las explotaciones agrarias familiares, como consecuen- cia de la circunstancia migrat o ria. Y desde las Islas Canarias –otro espacio con plus emigrante– nos han llegado los trabajos de Teresa González Pérez (Te n e ri fe ) y Pilar Domínguez Prats (Las Palmas). Son dos contri buciones muy diferentes, p e ro muy ade- cuadas para su inclusión en un libro misceláneo como éste. La pri- mera se centra en la emigración de la mujer canaria a A m é rica (“el sueño americano”) –con referencias además a la Historia de la Educación de las emigrantes isleñas–, y la segunda incide en un aspecto que no puede obviarse al tratar las temáticas migrat o rias: la emigración política, el exilio de las mujeres rep u blicanas espa- ñolas tras la Guerra Civil de 1936–1939, con una atención especí- fica al caso de México como país receptor de estas transterradas. HOMENAJE Para mostrar aquí un sencillo pero sentido homenaje a las migraciones femeninas –a todas luces bien merecido–, incluimos un amplio capítulo de Testimonios, que reflejan historias de vida 12 -
  6. 6. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas de mujeres emigrantes / inmigrantes, recogidas de la memoria oral y escrita. Se inicia con la aportación de Raúl Soutelo Vázquez, quien ha priorizado en sus líneas de investigación el papel de la correspondencia epistolar. Durante muchos años fueron las cartas privadas, en el ámbito de las redes familiares, el medio de comu- nicación por excelencia para acortar las distancias, y estas útiles fuentes epistolares son ahora objeto de estudio por parte de los historiadores. He aquí un buen ejemplo de ello. Además, la incorporación de esta colectánea de testimo- nios ha hecho brotar en estas páginas otras ramas de las Humanidades y de las Ciencias Sociales. A la Economía, la Geografía y la Historia se han sumado la especificidad de la Historia oral, el Periodismo y quizá un modus operandi más cer- cano a las pesquisas antropológicas. Buena muestra de lo que decimos es, en primer lugar, la contribución de Luís M. Calvo Salgado cuando nos cuenta las experiencias de una trabajadora en el mercado laboral suizo. Y ya a continuación las entrevistas realizados por tres delegados del semanario España Exterior en otras tantas capitales de países americanos: Leonardo Vellés (Buenos Aires – Argentina), Manuel Barros (La Habana – Cuba) y Manuel López Faraldo (Montevideo – Uruguay). Han hablado y recogido los relatos de nueve mujeres, naturales de varias Comunidades Autónomas españolas –Castilla y León, Galicia, Andalucía, Asturias, Canarias, Valencia, Madrid–, pero con una dilatada vida familiar y laboral en la América del Plata y de la Gran Antilla, sus territorios de acogida. Para completar esta sucinta panorámica, la periodista Victoria Castro ha recogido en A Coruña las experiencias vitales de cuatro mujeres gallegas que - 13
  7. 7. GUÍA DE LECTURA han protagonizado en primera persona la marcha a Europa (Reino Unido, Suiza) o América (Venezuela, Uruguay) y que ahora ya son emigrantes retornadas a la tierra matricial. Como última temática de esta obra, una contribución de Amancio Liñares que también busca el reconocimiento público de las mujeres migrantes, a través de la reseña de la exposición As mulleres tamén emigran (Las mujeres también emigran), que se muestra en Galicia desde su inauguración en el pasado marzo de 2008. El artículo saluda, además, la reciente aparición del libro Mujer y emigración. Una perspectiva plural. Escribí en la Guía de Lectura del libro Ciudadanos españo - les en el mundo que “como sabemos, por muchas razones de peso, le sienta bien el acento gallego a una obra que analiza, desde dis- tintas ópticas, la emigración española durante los siglos XIX y XX”. Y ahora lo re a firmo: un libro que también busca contribuir a c o rregir tantas ausencias y ostracismos en el sístole / diástole migrat o rio de las mujeres españolas va muy bien acompañado con t i l d e, ritmo y cadencia gallegas. No es mera casualidad que varias de las colab o ra d o ras y colaboradores de este volumen echen mano de la feliz ex p resión rosaliana “viudas de vivos” (feliz por tan bien lograda; ominosa por su significado más profundo), con la que Rosalía de Castro (1837–1885), nuestra escritora gallega más uni- versal, ha definido tan certeramente la condición de las mujeres e m i grantes en sus versos “¡Pra Habana!”, en el poemario Follas Nova s, 1880. Como sostienen recientemente los pro fesores galle- gos J. Hernández Borge y D. González Lopo, las “viudas de vivos” de Rosalía conforman una nueva “categoría” en el estado civil: al h e cho de la emigración se le suma el verse obligadas a desarrollar un papel fundamental en el lugar de origen, como consecuencia de 14 -
  8. 8. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas la marcha de los hombres. En este sentido, C. Brettell destaca que en el área minhota del norte de Portugal las mujeres de los emi- grantes solían vestir de oscuro , y por eso se les llamaba también allí “viudas de vivos”3. En el párrafo dedicado a los agradecimientos, siempre necesarios en estos laboríos colectivos, deseo mencionar en pri- mer término al director general del Grupo España Exterior y edi- tor de esta obra, Francisco Gómez-Soto, que ha vuelto a depo- sitar su confianza en mí y en mis capacidades para la elaboración de este libro con tantas diásporas y en género femenino. Pero la culminación de este encaje de bolillos analítico y bibliográfico, en el que han trabajado manos femeninas y masculinas, debe incluir otros nombres más: singularmente, los de los profesores de la USC, Pilar Cagiao y Xosé M. Núñez Seixas –por regalarme su tiempo una vez más, por sus aportaciones y sugerencias, en un diálogo fructífero–; el del historiador Víctor Santidrián y la Fundación 10 de marzo –por sus facilidades en la preparación de (3) mi contribución más específica al volumen–; el del filólogo HERNÁNDEZ BORGE, J. Antonio Puentes, siempre atento a enriquecer la calidad lingüís- y GONZÁLEZ LOPO, D. L., Mujer y emigración. tica de mis textos. Y en plural, agradecimiento también al esfuer- Una perspectiva plural. Actas del Coloquio zo creativo de la nómina de profesionales que ha aceptado parti- Internacional, Santiago cipar en la redacción de este libro, cumpliendo cortésmente los de Compostela, 23-24 de noviembre de 2006, pro- plazos y condiciones previstas. movido por la Cátedra UNESCO 226 sobre En fin, en El protagonismo de la mujer en las corrientes Migraciones, USC, migratorias españolas “son todas las [mujeres] que están y no Santiago, 2008, p. 12; BRETTELL, C., Homems están todas las [mujeres] que son”. Creo que con este libro hemos que parten, mulheres que esperan: consequên - conseguido orquestar armónicamente el rigor académico, la cias da emigração numa divulgación y la cosecha de testimonios, en aras a incrementar freguesia minhota, Lisboa, Dom Quixote, esa visibilidad de las féminas migrantes. Se ha trabajado en equi- 1991, p. 113. - 15
  9. 9. GUÍA DE LECTURA po con un género de calidad. Y hemos diseñado, cortado y con- feccionado un vestido femenino con todo el esmero y detalle de los talleres de costura de las modistas clásicas. Esperamos que el conjunto resultante posea una buena talla y caída; que esta estam- pada pieza bibliográfica contribuya a vestir con utilidad y elegan- cia el mundo tan común y tan disímil de la Historia de la Emigración de la mujer en los solares hispánicos. 16 -
  10. 10. Lugar y presencia de las María Xosé mujeres españolas en la RODRÍGUEZ GALDO. Una de sus líneas de investiga- ción son los estudios migrato- emigración exterior rios desde una perspectiva de género. Sus publicaciones más sobresalientes en este campo comprenden libros como Galicia, país de emigración María Xosé RODRÍGUEZ GALDO (1993); O fluxo migratorio galego dos séculos XVIII ó XX Catedrática de Historia e Instituciones Económicas (1995); Galegos en México. de la Universidad de Santiago de Compostela. Pasado e presente (2004); y de otros libros en colaboración como Retorno e inmigración en Galicia (1991-2007). Unha perspectiva demográfica (2008); así como de, entre otros artículos: “Emigración y frenos maltusianos. Una lectu- E l estudio de las mujeres en los movimientos ra desde el análisis de las pri- migratorios revela de forma especialmente clari fi- meras fases de la transición demográfica en Galicia” en cadora, como no podía ser menos por la amplitud Miscel.lània Ernest Lluch i Martín. Vol.1 (2006); “Xénero de los temas que concita, las limitaciones del paradigma e migracións. Unha lectura androcéntrico, dominante por tanto tiempo en las ciencias dende a historia da mobilidade da poboación em Galicia” sociales. Interpretaciones inherentes al “discurso de la (2008). Fue editora de Galicia- América. Cinco siglos de histo - domesticidad”, forjado en los inicios de la implantación ria (1992), Galicia-América. de las sociedades liberal-burguesas, aún permea las socie- Unha contribución bibliográfi - ca (1992), O patrimonio cultu - dades occidentales de nu e s t ros días. Y ello a pesar de los ral galego na emigración (1995), Base bibliográfica da notables avances legislativos, y de todo orden, que cono- emigración galega (1997), cemos en las actuales sociedades democráticas. Esa per- Textos para a historia das mulleres en Galicia (1999) y vivencia fue posible también por su progresiva capacidad Crecimiento natural, cambio demográfico y migraciones de adaptación a una realidad cambiante, con las sucesi- (1999). También fue editora de vas reelaboraciones del mismo que conocemos. Desde la revista Estudios Migratorios (1995-1999), así como funda- esta perspectiva, no sorprende tampoco que el discurso ...
  11. 11. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior ... androcéntrico se proyecte con tanta frecuencia en las investiga- dora y directora del Arquivo da Emigración ciones de estudiosos y estudiosas de nu e s t ra realidad migrat o- Galega (1992-1999). ria. De la invisibilidad se ha pasado, en ocasiones, a la contem- Además, dirigió el Curso de Post-Grado en plación de la presencia femenina; pero no se trata de incluir Estudios Migratorios y Análisis Demográfico mujeres donde antes no se constat aban –fase necesaria y mere- (1999-2001), las cedora de reconocimiento historiogr á fico–, sino ante todo de Exposiciones Galicia y América. Cinco Siglos interp retar las razones de tal ex clusión. de Historia (1992) y Galicia y Australia. Los estudios de género, reivindicando primero la necesi- Viejos amigos (1999) y dad de una historia de las mujeres que permitiera rescatarlas de es directora del Centro de Estudios de su invisibilidad permanente para poder incorporarlas a la historia, Población y Análisis de las Migraciones única y por lo tanto global, de la humanidad, supusieron un pode- (CEPAM) y de la revista roso salto adelante por su poder de cuestionar los sólidos funda- virtual Migratio. mentos de las sociedades actuales. No sorprende por ello que altos organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas dediquen esfuerzos a recordar esta realidad, a investigarla y a implementar acciones para poder erradicar efi- cazmente las causas que la sustentan. En el tema más concreto de las migraciones, OCDE, Cumbres de jefes de Estado y de gobier- no de países iberoamericanos, por citar otros relevantes organis- mos internacionales, se vienen ocupando también de la creciente feminización de los flujos migratorios internacionales de la era presente, lo que sin duda constituye un poderoso aliciente para remover obstáculos intelectuales y conceptuales que dificultaban su interpretación. La incorporación de la perspectiva de género en los estu- dios migratorios ha permitido desentrañar el fundamento de la habitual “invisibilidad” de las mujeres en dicho campo. Mayores retrasos se acumularon en el estudio de la relación entre mujeres y emigración mientras se mantuvo vigente la sociedad agraria 18 -
  12. 12. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas tradicional. Hecho más sobresaliente en países como Galicia, en los que la repetición de la imagen de “viudas de vivos”, subscri- ta por Rosalía de Castro en un famoso poema, parecería otorgar- le otra preeminencia a la hora de interpretar la realidad migrato- ria de Galicia. 1.-LAS MUJERES COMO “SUJETOS MIGRATORIOS” EN LOS ESTUDIOS DE LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA Las mujeres como “sujetos migratorios” han permanecido al margen en la mayoría de los estudios de la emigración españo- la, de manera particular en la emigración que tiene como destino América en el período que, en líneas generales, se corresponde con la “emigración masiva”, o de la “gran emigración”, protago- De la invisibili- nizada entre 1870 y 1930 fundamentalmente por gentes de la dad se ha pasa- Europa del sur. En la emigración europea posbélica la atención do, en ocasiones, prestada a la presencia de mujeres españolas en la misma ha sido, a la contempla- sin embargo, algo mayor, como lo mismo se podría decir de las ción de la pre- migraciones interiores, pero en la mayoría de los casos con un sencia femenina; alcance también bastante limitado. pero no se trata De ahí la necesidad de empezar insistiendo en este hech o de incluir muje- res donde antes fundamental, por las implicaciones que de ello se derivan, que no se constata- obligan a revisar cat egorías como “emigración familiar” ( ep í gra- ban –fase necesa- fe bajo el que mu chas veces se ha re l egado la presencia de las mis- ria y merecedora mas), y contraponer esta cat egoría con la de emigración lab o ral. de reconocimien- Desde una contemplación de la composición de los actua- to historiográfi- les flujos migratorios internacionales –recordemos que según los co–, sino ante datos aportados por el Fondo de Población de Naciones Unidas todo de interpre- casi el 50% de las migraciones de principios de los años 90 fue- tar las razones ron femeninas y su representación no ha dejado de aumentar– de tal exclusión. - 19
  13. 13. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior puede sorprender la necesidad de reivindicar y hacer visibles a las mujeres en relación con la emigración española. En una doble perspectiva además. En cuanto protagonistas directas de los des- plazamientos, y aquí nos detendremos especialmente en los ultra- marinos, y en su papel de sostenedoras de la economía familiar en ausencia del cabeza de familia, circunstancia que, en el con- texto de una agricultura tradicional, se traduce en una feminiza- ción de la explotación campesina, como está estudiado para casos representativos de vigencia de agriculturas basadas en la peque- ña explotación familiar (Mª. X. Rodríguez Galdo, Mª P. Freire y A. Prada, 1999). Con todo, la entidad alcanzada por los desplazamientos laborales de las mujeres en las dos últimas décadas del pasado siglo XX no era un fenómeno nuevo. Está bien estudiado como ya desde los años 30 de ese mismo siglo las mujeres conforma- ban en los EE. UU. de Norteamérica el grupo mayoritario de inmigrantes. La escasa relevancia otorgada a los sistemas de género en el estudio de las migraciones también se relaciona con el predominio que han tenido en su análisis aquellos factores que más ignoran las diferencias estructurales, como el estudio de las causas que originan las migraciones internacionales o la compo- sición socio-estructural de los grupos que emigran. Pero tampoco podemos olvidar que la preponderancia de los análisis macro estructurales en detrimento de los análisis micro, tiene una explicación parcial en las características de las fuentes documentales. Mucho más imprecisas éstas a la hora de suministrar datos esenciales para el estudio de la composición del flujo migratorio, de las redes y cadenas migratorias, característi- cas de la inserción en el mercado de trabajo de los países de aco- 20 -
  14. 14. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Socios del Centro Balear Santa Clara en Cuba. gida etc. Los datos que apuntan a cuestiones sociales y las refe- ridas, en general, a relaciones humanas, apenas tienen cabida, como es sabido, en las estadísticas oficiales impropiamente lla- madas de emigración, que no aportan información específica referida a la forma en que se ha realizado la migración, y todavía menos a la manera de abordar los problemas cotidianos o inclu- so a las percepciones personales, por lo que se hace obligado el recurso a otras fuentes de historia oral, literarias, hemerográficas, correspondencia etc. que reúnan un grado significativo de repre- sentación. Cabe añadir que el recurso a las estadísticas, de diver- sa índole, del país de destino está resultando una valiosa ayuda para acercarnos al papel de las mujeres en la corriente migratoria española (Mª. X. Rodríguez Galdo y X. Cordero 2002 y 2008). Conviene tener presente que en la opción migratoria se entremezclan elementos muy complejos, que conectan los cono- cidos factores del modelo expulsión-atracción (pull-push), con atavismos y vivencias culturales hondamente arraigadas en la - 21
  15. 15. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior vida de la comunidad. No podemos olvidar que la emigración no sólo afecta a la persona individual, sino al conjunto de la familia, No podemos al mercado de trabajo, y a todo un conjunto de elementos de la olvidar que la reproducción social. Sin ignorar asimismo que, especialmente en emigración no el marco de las economías familiares, con gran presencia en la sólo afecta a la España anterior a 1960, la emigración tiene una serie de impor- persona indivi- tantes repercusiones sobre los que permanecen en la explotación dual, sino al con- agraria familiar. junto de la fami- Por otra parte, sabemos que no siempre emigran las perso- lia, al mercado de trabajo, y a nas que tienen, desde una perspectiva de los factores de atracción- todo un conjunto expulsión, más razones para emprender el camino del éxodo. La de elementos de e m i gración se revela más bien como un proceso selectivo comple- la reproducción jo, que escoge a sus pro t agonistas no sólo por factores de precarie- social. Sin igno- dad económica, pues, generalmente, no son los más pobres los que rar asimismo e m i gran, debido a la imposibilidad de financiar los costes de la que, especial- e m i gración. Y aquí, a la hora de hablar de costes, hay que conside- mente en el rar no sólo los gastos del viaje (desplazamiento hasta el punto de marco de las embarque, gastos de comida y alojamiento en la ciudad portuaria, economías fami- p ago del pasaje etc.), sino también el tiempo de búsqueda de tra- liares, con gran bajo en el nuevo país que, en la mayoría de los casos, la familia presencia en la tenía que afrontar de algún modo, ya fuera en términos pecuniarios España anterior a ya mediante los llamados “recursos sociales” –entre los que se 1960, la emigra- encuentra el acceso a la info rmación sobre las expectativas de tra- ción tiene una bajo en otros lugares y el contacto con familiares y vecinos en la serie de impor- tantes repercu- e m i gración, que pudieran acoger y aconsejar a los recién incorpo- siones sobre los rados en la búsqueda de trabajo y en las peculiaridades del país de que permanecen re c epción– de que podía echar mano. en la explotación Precisamente los más pobres (y no olvidemos aspectos agraria familiar. como el de la feminización de la pobreza) carecían, y esta es una 22 -
  16. 16. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas circunstancia altamente discriminatoria a la hora de emigrar, de estos recursos sociales tan necesarios para emprender con ciertas garantías una nueva vida. Las asociaciones de emigrantes se constituyen en un pode- roso “recurso social”, que, antes que un apoyo para la incorp o ra- ción de mujeres a la emigración, tendieron más bien a hacer desis- tir a aquellas con proyecto propio. Y en cuanto a la inclusión pos- terior de mujeres en las entidades asociat ivas, siempre se sitúan en una posición subordinada, relegadas al segundo plano de la repre- sentación familiar, que ostenta el cabeza de familia emigrado, y a las que se les reserva, en la emigración ultramarina, en el mejor de los casos, el reducto de las llamadas asociación de damas. Las breves refl exiones anteriores encuentran su fi e l correspondencia en los estudios de caso sobre emigrantes espa- ñoles en América, que coinciden en subrayar, a la hora de ana- lizar la decisión de emigrar, la importancia de conocer las oportunidades que existían más allá del lugar de origen. Siempre el acceso a la información se convierte en un elemen- to fundamental. Una información que dependía, en primera instancia, de los propios vínculos sociales con la emigración, a través de familiares y vecinos emigrados. Estos se conve rti- rían, en efecto, en la pieza fundamental en la formación de las cadenas migratorias, ya directamente en sus viajes de retorno, ya mediante la correspondencia (y aquí cabe señalar el valor de la fotografía así como del llamado cine de correspondencia), o ya por las remesas, tangibles e intangibles, suministradas por la emigración. En el tema más concreto de la participación de las mujeres españolas en el flujo migratorio hacia el continente americano en - 23
  17. 17. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior los siglos XIX y XX, la naturaleza de los datos de que dispone- mos nos obliga, como señalaba, a fijar más la atención en la com- posición de la corriente migratoria, posponiendo, de momento, otros aspectos fundamentales del tema, que empiezan ahora a ser mejor conocidos, como es su inserción en los mercados de traba- jo latinoamericanos. Una corriente migratoria, como sabemos, cambiante en intensidad y destinos desde sus mismos albores y que adquiere su máxima representación, con marcadas connota- ciones de género, en el período llamado de la “emigración masi- va” (1870-1930) –en lo que respecta, claro está, a la protagoniza- da por europeos– reactivándose, según los países, a finales de la década de 1940 y manteniéndose en España, y particularmente en Galicia, hasta iniciados los 70, con prolongación en algunos terri- torios hasta finales de los 80, como sería el caso de México o Panamá. La representación alcanzada por varones o mujeres en esa corriente responde a complejos entramados sociales que asignan papeles bien diferenciados a los individuos de uno y otro sexo. En este contexto, interesa situar el estudio de las mujeres emi- grantes en una triple perspectiva. La primera, y la que se ha des- cuidado con más frecuencia, la de las mujeres que sufren, sin pro- tagonismo directo, la emigración, en tanto que asumen en las explotaciones familiares, además de su propio y ancestral traba- jo, el desempeñado por los varones ausentes; las conocidas como “viudas de vivos” en la publicística del siglo XIX y que reivindi- ca Rosalía de Castro en un magnífico y conocido poema. Recordemos de nuevo que para algunos estudiosos de las econo- mías campesinas en España el tema de la feminización del traba- jo en las explotaciones familiares, debido a la elevada represen- 24 -
  18. 18. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En la Asociación Extremeña Argentina de Buenos Aires. tación de la emigración masculina, ha estado ausente durante mucho tiempo de sus propias investigaciones, con las consiguien- tes limitaciones metodológicas e interpretativas que de ello se derivan. La segunda perspectiva hace referencia, al igual que la ter- cera, más propiamente a las mujeres como sujetos migratorios. Conviene distinguir, por sus implicaciones metodológicas y de todo orden, entre la inclusión de las mujeres en la esfera de la emigración familiar de aquellas otras emigrantes, generalmente solteras, que de manera “autónoma” (entendido, en este contex- to, el concepto autonomía de manera restrictiva, en tanto que carentes aquí de “acompañamiento familiar”) se incorporan al flujo migratorio en una proporción creciente. La consideración de estas primeras que emigran en familia implica, de manera par- ticular, no limitar una vez más la vida de las mujeres al ámbito de lo doméstico, ignorando la globalidad de su experiencia laboral en la emigración, tanto dentro como fuera del hogar. - 25
  19. 19. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior La contraposición de las dos figuras anteriores (es decir, las que emigran en “solitario” o en “familia”) sirve inicialmente para llamar la atención sobre la acentuada tendencia de inclusión y catalogación de las mujeres, en los estudios sobre la emigración española, en una no definida categoría de “emigración familiar” a la hora de abordar la composición de dicho flujo. Una asigna- ción que, por otra parte, todo lo más se señala, sin entrar a defi- nir el término “familia” y, mucho menos, conceptos como econo- mía familiar o estrategias familiares; cuando, en realidad, el estu- dio de la familia, de sus componentes, o de las estrategias defini- das en su seno cuenta con una ya sólida tradición historiográfica. 2.-LAS MUJERES EN LA EMIGRACIÓN TRASATLÁNTI- CA ESPAÑOLA Con las precauciones que aconseja el conocimiento de las, impropiamente llamadas, estadísticas españolas de emigración exterior (A. Losada y P. Viso, 1997), podemos extraer una prime- ra conclusión, aceptada por la generalidad de investigadores: la composición del flujo migratorio en España fue durante mucho tiempo eminentemente masculina. Descendiendo más, es de resaltar la elevada masculinidad del colectivo emigrante oriundo de determinadas regiones históricas españolas, como Galicia o Asturias; si bien, el protagonismo de los varones resulta un rasgo común al conjunto de la emigración española, aunque en desigual medida, y que ya había sido señalada para el período “preestadís- tico”. Por ejemplo, en 1859 partía de Galicia con destino a Cuba tan sólo una mujer por cada veinticuatro emigrantes varones, y proporciones similares arroja la emigración a los países del Plata (Mª. X. Rodríguez Galdo, 1993). 26 -
  20. 20. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas A finales del siglo XIX, según los datos aportados por A. Eiras Roel (1993) con base en las estadísticas comentadas (Estadísticas de Pasajeros por Mar), empieza a tener una cierta relevancia el porcentaje de emigración femenina dentro del total de la emigración española. Así, en el período 1885-1895 las mujeres representan el 23,2 por ciento. Sin embargo, será a par- tir de mediados de la década de 1920 cuando la participación de las mujeres en los movimientos migratorios supere el 30% (en el período 1916-1930 la participación femenina se sitúa en 30,4%). La participación femenina en el flujo migratorio se duplicó, según la misma fuente documental, entre 1887 y 1930, pasando de representar el 18% a algo más del 40% (41,5%) entre las dos fechas. La tardía incorporación de las mujeres la explica Eiras Roel por la “ausencia de emigración familiar, y la emigración de varones solteros o casados con idea de retorno” (1993:191). Ausencia de emigración familiar que difiere de la interpretación que ofrece B. Sánchez Alonso en su estudio sobre la composición de la inmigración española en Buenos Aires, en el que se pone de manifiesto la importancia de la emigración familiar. Bajo la cat egoría de “emigración familiar” empleada en el anterior contexto se ha considerado de manera prácticamente exclusiva la presencia de las mujeres en los movimientos migrat o- rios españoles con destino a América. Una consideración que, a d e- más de limitar la vida de las mujeres al ámbito de lo doméstico, ignorando la globalidad de su experiencia lab o ral, tanto dentro como fuera del hogar, las excluía tácitamente de la emigración lla- mada lab o ra l , que era exclusiva de varones y, en todo caso, de sol- teras. En la medida en que dicha interpretación es heredera de aquella que pro p u g n aba la existencia de una división tradicional - 27
  21. 21. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior entre una esfe ra productiva (reservada a los varones) frente a otra reproductiva, que limitaba el universo femenino al ámbito de la institución familiar, la inserción de las mujeres en el flujo migrato- rio revestía la característica de emigración de acompañamiento. El binomio “mujeres-emigración familiar” así planteado guarda rela- ción, en una parte muy sustantiva, con el tema más general de “mujeres y trabajo”. Un tema que cuenta con una ya notable tra d i- ción en el ámbito académico de los Estudios de las Mujeres desde las investigaciones pioneras de L. Tilly y J. Scott (1978). Como señalaba, disponemos ahora del vaciado de los registros de pasajeros desembarcados en el puerto de Buenos Aires entre 1882 y 1926 (Mª. X. Rodríguez Galdo y X. Cordero, 2003). En una primera lectura, los datos relativos a la presencia de mujeres emigrantes muestran una tendencia a incrementarse a medida que se avanza en el período de observación. Si, por un momento, fijamos la atención en las mujeres que salen de puer- tos gallegos en 1882, vemos que representan el 14,75% de los pasajeros desembarcados en Buenos Aires, y que en 1926 su representación se eleva al 45,21%. Con respecto a su estado civil, se pone de manifiesto un dato especialmente relevante, como es el mayor peso de la soltería en la emigración femenina frente a la masculina (67,2% frente al 64,6% de los varones). Pero también a nivel micro, en los limitados ejemplos con que contamos hasta el momento, se apunta (en este caso para Galicia) el predominio del número de mujeres emigrantes solte- ras. Elementos como la organización del trabajo en la explota- ción campesina, la composición familiar, la vigencia de los siste- mas hereditarios tradicionales, elevada presencia de jornaleras (llamadas generalmente en Galicia “caseteiras”) además de los 28 -
  22. 22. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas factores ya señalados, sin olvidar tampoco la importancia de un factor como la alfabetización, habrían contribuido a retrasar la plena incorporación de las mujeres al éxodo migratorio, como veíamos en el caso de los datos agregados. Las Estadísticas españolas recogen que, a largo plazo, la incorporación de las mujeres en el flujo migratorio define una ten- dencia progresiva, sin que las denuncias sobre los abusos a que se podían ver sometidas, ampliamente recogidas por la prensa y por las mismas publicaciones oficiales, como el Boletín del Consejo Superior de Emigración (Madrid. Tomo I. Nº 1, 1909, p. 167), hayan servido para frenar su incorporación al flujo migratorio. Cabe resaltar el hecho de que una vez que las mujeres se incorporan a la emigración, ésta reviste un carácter definitivo en Cabe resaltar el mayor medida que la de los varones, aspecto que ya había sido hecho de que señalado en diversos prólogos de las Estadísticas de Emigración una vez que las e Inmigración. Así, en el libro correspondiente a los años 1882 a mujeres se incor- 1890, después de dejar sentado que “la emigración española a los poran a la emi- países extranjeros de América es en gran parte definitiva”, pre- gración, ésta senta un cuadro donde aparece la diferencia entre entradas y sali- reviste un carác- das con distinción de sexo, que fundamenta la conclusión de que ter definitivo en “de los varones regresa el 30 por 100, y de las hembras, cuya tras- mayor medida lación es síntoma de un cambio definitivo de residencia en las que la de los varones, aspecto familias, sólo vuelven 16 de cada 100”. que ya había sido señalado en 3.-LOS DATOS RELATIVOS A LAS MIGRANTES ESPA- diversos prólogos ÑOLAS EN LAS LISTAS DE PASAJEROS ARGENTINAS de las A propósito de la fuente, retengamos tan sólo –puesto que Estadísticas de fue ya comentada– que se trata de una base nominativa homogé- Emigración e nea, que cubre ámbitos geográficos muy amplios, por lo que per- Inmigración. - 29
  23. 23. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior mite afinar aspectos imposibles de abordar con la documentación normalmente utilizada en los estudios del conjunto de la migra- ción española. De los 949.596 pasajeros regi s t ra de nacionalidad espa- dos ñola, un total de 316.974 son mujeres, lo que rep resenta un 33,38% del contingente español; una pro p o rción significativamente más elevada que la regi s t ra por las Estadísticas de Pasajeros por Mar da p a ra el conjunto de la emigración exterior española, como veíamos en páginas anteri o res. A este respecto, recordemos que las mujeres españolas emigra ron con pre ferencia a Argentina frente a otro s destinos exteriores y frente también a la mayor diversificación geo- gráfica de sus congéneres varones (B. Sánchez Alonso, 1992). En el caso de Cuba, por poner un ejemplo de otro de los destinos m ayori t a rios de la emigración exterior española, en el período comprendido entre los años 1907 y 1927 las mujeres no represen- t a ron más del 15,5 % de media (B. Sánchez Alonso,1992). Por otra parte, y si, como ejemplo de datos desagregados, utilizamos los de los pasajeros salidos por puertos gallegos (que sabemos incorporan también, y en una elevada proporción, migrantes procedentes de A s t u rias y Castilla-León), la rep resentación de las mujeres ascien- de a un 35,22%; un dato de especial interés si tenemos en cuenta la fuerte raiga m b re de las economías agrarias fa m i l i a res en esta p a rte de España, y que, en principio, parecerían menos pro clives a enviar a las mujeres a la emigración. El protagonismo de la emigración masculina en la compo- sición del flujo migratorio español es manifiesto (el índice de masculinidad alcanza una media de 1,95 hombres por mujer). Y se mantuvo a lo largo de los cuarenta y cuatro años registrados en la llamada “Lista de pasajeros” argentina, si bien con oscilacio- 30 -
  24. 24. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En el puerto de Buenos Aires, espe- rando la llegada de un barco con emigrantes. nes, y compatible también con un marcado proceso de conver- gencia con la emigración femenina. En 1913 se alcanzan los valores mínimos de las tasas de masculinidad; aunque, previa- mente, en los años 1889, 1890 y 1892 se había producido un cambio de tendencia coyuntural, que hay que relacionar con la mayor incidencia de una migración conjunta de familias (M. S. Ospital, 1985); y en la que destaca la emigración con origen en Málaga que, sumida en la grave crisis provocada por la filoxera, se vio muy favorecida en el reparto de pasajes subsidiados del bienio 1888-1889 (B. Sánchez Alonso, 1992). Los índices de masculinidad de la corriente española que se dirige a Argentina son muy bajos en relación con otros destinos; y de nuevo la com- paración con Cuba es obligada, con valores como: 4,92 en 1899; 4,52 en 1907; 3,20 en 1919 y 2,43 en 1931 (J. Maluquer de Motes, 1992, y A. Losada, 1999). Y si descendemos por un momento de escala y adoptamos la perspectiva que se puede extraer de los datos de inmigrantes - 31
  25. 25. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior salidos por puertos gallegos, otra vez nos toparíamos con un comportamiento que se aleja del observado para el conjunto. El índice de masculinidad baja ahora a 1,83, por lo que es indiscu- tible la preeminencia de los varones dentro de la corriente migra- toria aquí analizada. Pero también hay que señalar que se están produciendo importantes alteraciones: la representación femeni- na se habría elevado desde un nivel de apenas un 14,75% en 1882 a un 45,21% en 1926. En términos porcentuales, los pasajeros de sexo femenino adquieren una mayor representación en las eda- des que no se corresponden con la edad laboral: el 24,7 % de las mujeres tienen o menos de 15 años o más de 60, mientras que en los hombres esta cifra se reduce al 18,06%. El tramo de edades que ocupa a un mayor número de pasa- jeros de sexo masculino no se corresponde con el femenino. En el primer caso, sobresale el tramo de 15 a 20 años, mientras que en las mujeres el tramo más destacado es el de 20 a 25. Por otra parte, la soltería predomina en ambos: representa el 62,23% del total de pasajeros, seguido, a notable distancia, de los casados, que apenas superan el 30%. Sin embargo, también se comprueba que la soltería afecta en menor proporción a las pasajeras y que, además, existen unas claras diferencias en la viudedad. La contraposición nos la ofrece la muestra elegida, la de los pasajeros salidos por puertos gallegos. En este caso, la solte- ría afecta en mayor proporción a las mujeres (con una represen- tación del 67,25% sobre el total de pasajeros) frente a un 64,6% de los pasajeros varones. Las cifras de pasajeros casados de ambos sexos se sitúan claramente por debajo del anterior umbral del 30% (el de la media española en tránsito hacia Argentina); con una desproporción más acusada para las mujeres, pues las 32 -
  26. 26. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas casadas representan el 26,15% del total frente a un 29,7 de los varones. Es necesario retener que las mujeres, en esta etapa precisa, emigran a Argentina en una elevada proporción. Y mayoritaria- mente parten solteras. De este hecho se derivan implicaciones de todo orden. Para el país de origen pueden provocar un cierto ree- quilibrio en el “mercado matrimonial” cuando este es muy res- tringido, debido a los altos niveles de soltería y a una edad media al matrimonio también elevada (B. Cachinero, 1982). A este res- pecto, es muy significativo el caso de aquellas que parten de puertos gallegos: son más numerosas las solteras, en una propor- ción además superior a la media española; hecho que cabría rela- cionar con los elevados porcentajes de soltería femenina en Galicia y en general con las dificultades del “mercado matrimo- nial”, a lo que cabe añadir el elevado porcentaje de madres solte- ras (Mª. X. Rodríguez Galdo,1993). Pero tampoco nos pueden sorprender los datos anteriores, pues conocemos bien la función de la emigración en economías tra- dicionales que se enfrentan a un fuerte proceso de adaptación (Mª. X. Rodríguez Galdo,1985; C. Sarasúa, 1994; M. Arbaiza, 1996; R. Domínguez, 1996) y el papel que desempeñan las formas de coope- ración establecidas en estas economías a la hora de retrasar la incor- poración de las mujeres casadas a la emigración. Y sin que se pueda desligar de lo anterior la percepción social (que tan bien se palpa en la Galicia de la época, como en ge n e ral en toda la cornisa cantábri- ca con prolongación hasta Navarra) del valor, o más propiamente de la relevancia económica del trabajo de las mujeres en la agricultu- ra, que hace inaplicable, por otra parte, toda teoría del determinis- mo biológico a la hora de explicar su papel subordinado. - 33
  27. 27. María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior Cabría preguntarse finalmente si el 33,38% de las mujeres que integraron la corriente migratoria hacia Argentina (a pesar de las distintas trabas legales y sociales que se interponían a su tras- lado al exterior (J. M. Pérez-Prendes y Muñoz de Arraco, 1993 y J. Hernández Borge, 1998), desplazándose, en su inmensa mayo- ría, con billetes de tercera clase) no constituían una emigración laboral cuando estaban casadas, o cuando se incluyen dentro de un grupo familiar determinado. ¿Habría que excluirlas del mer- cado de trabajo y considerar, en todo caso, tan sólo la inclusión de las solteras (posiblemente también de las viudas) en el mismo? ¿Se puede contraponer emigración laboral a emigración familiar, en un contexto, además, en el que a la emigración de europeos se le asigna un carácter “civilizador”, de colonización y asentamiento en nuevas tierras, en las que tiene que aplicarse, por lo tanto, toda la fuerza de trabajo familiar? No parece que su papel dentro de los grupos familiares se pueda acomodar, de forma mayoritaria, al de los “ángeles hogareños” estudiados por F. Masiello (1989); más bien, su inmersión tanto en el mundo rural como en el urbano les reservaba otras funciones. Distinguir si las mujeres se desplazan a Argentina solas o en familia, así como su número, edad, estado civil, nivel de ins- trucción... son elementos que pueden ayudar a interpretar el fenó- meno general de la emigración española, cada vez (y desde fechas relativamente recientes) mejor conocido y estudiado pero que deja importantes flancos al descubierto a la hora de interpre- tar la emigración femenina. 34 -
  28. 28. Bibliografía ARBAIZA, M. (1996): Familia, trabajo y reproducción social. Una pers - pectiva microhistórica de la sociedad vizcaina a finales del Antiguo Régimen, Bilbao. CACHINERO SÁNCHEZ, B. (1982): “La evolución de la nupcialidad en España (1887-1975)”, en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 20 pp. 81-99. CAMPANI, G. (1998): “Present Trends in Women’s Migration: The Emergence of Social Actors”, en D. JOLY (ed.) (1998). Scapegoats and Social Actors: The Exclusion and Integration of Minorities in Western Europe, Nueva York. COHEN, M. (1992): Workshop to Office. Two Generations of Italian Women in New York City, 1900-1950, Nueva York DOMÍNGUEZ MARTÍN, R. (1996): El campesino adap t at ivo . Campesinos y mercados en el norte de España, 1750-1880, Santander. DUBERT, I. (2001): Del campo a la ciudad. Migraciones, familia y espacio urbano en la historia de Galicia, 1708-192, Santiago de Compostela. EIRAS ROEL, A. (comp.) (1991): Emigración portuguesa y española a América, Alicante. EIRAS ROEL, A. (ed) (1991): La emigración española a ultramar 1492- 1914. Madrid. EIRAS ROEL, A. (1993): “La emigración gallega a América en los siglos XIX y XX. Nueva panorámica revisada”, en Aportaciones al estudio de la emigración gallega. Un enfoque comarcal. Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, Secretaría Xeral de Relacións coas Comunidades Galegas, pp. 185-215. FERNÁNDEZ, A. E. y MOYA, J. C. (1999): La inmigración española en la Argentina, Buenos Aires. - 35
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  32. 32. La exportación invisible: mujeres Francisco R. DURÁN VILLA. Alcanza el grado de doctor españolas emigrantes con la tesis titulada La emigra - ción española al Reino Unido. Calificada con Apto cum Laude, le fue concedido el Premio Extraordinario de Francisco R. DURÁN VILLA Doctorado en el curso 1996- 97. Licenciado en Geografía e Historia. Doctor en Director del Departamento de Geografía y profesor titular de Análisis Geográfico Geografía. Miembro del Regional en el Departamento de Geografía de la USC. Arquivo da Emigración Galega (Consello da Cultura Galega). Su línea de investigación prin- cipal es la dedicada al estudio de los movimientos migratorios El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres hacia Europa tras la Segunda Simone de Beauvoir Guerra Mundial. Publicaciones: La emigración gallega al Reino Unido, E l carácter laboral que llevan asociados los desplaza- Santiago, 1985; Veintiséis años de emigración gallega a mientos de población por motivos económicos y la Europa: de la Estabilización a división tradicional de los roles en la sociedad, la integración en la CEE (1959- 1986), Santiago, 1989; Guía basada en una presunta condición natural que asocia al bibliográfica de emigración galega, Santiago, 1992; La emi - varón con la esfera productiva y a las féminas con la repro- gración y su reglamentación ductiva, han sido los responsables de que la emigración jurídica en España, Santiago, 2003; A Real Sociedade haya sido considerada tradicionalmente como un fenóme- Económica de Amigos do País ante o problema social da emi - no masculino. Por consiguiente, la percepción que la socie- gración en Galicia, Santiago, dad suele tener al respecto es que son ellos los que emigran 2006; Soas e á aventura: as galegas en Londres, Santiago mientras que las mujeres tienden a permanecer en los luga- 2007. res de origen, o bien se hacen presentes en los procesos migratorios como acompañantes de sus esposos, padres o tutores. Esta apreciación social andrógina está avalada y refrendada además por unas estadísticas de emigración ofi- ciales que han subestimado –y siguen subestimando– el
  33. 33. Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes cómputo total de las emigrantes desde su creación en 1882, en virtud de una prolija normativa legal que es deudora de prejuicios irracionales asociados a la condición femenina, que no han hecho más que perpetuar en el tiempo las estructuras sexistas de nues- tra sociedad. En cierto modo se puede afirmar que la movilidad de las mujeres ha permanecido silenciada y oculta. Su escasa visibilidad social ha hecho que este proceso sea casi invisible hasta fechas relativamente recientes y al mismo tiempo ha contri- buido a que sean más susceptibles de ser víctimas de la discrimi- En cierto modo nación y de la explotación. se puede afirmar A pesar de las limitaciones de los recuentos de las sali- que la movilidad das de las emigrantes, a medida que transcurre el siglo XX los de las mujeres ha volúmenes de participación oficializados mantuvieron –salvo en permanecido coyunturas muy adversas para marcharse– una tendencia al alza, silenciada y ocul- lo que ha llevado a casi todos los autores a hablar de la existen- ta. Su escasa visi- cia de un proceso creciente de feminización de la emigración bilidad social ha española, y de un modo especial a partir del inicio de la etapa hecho que este europea después de la Segunda Guerra Mundial. Paulatinamente proceso sea casi y en el marco de la renovación conceptual y metodológica de la invisible hasta investigación sobre emigración que tiene lugar a partir de la déca- fechas relativa- da de los años setenta del siglo pasado, los desplazamientos de mente recientes mujeres comenzaron a tener una mayor visibilidad, aunque por y al mismo tiem- regla general siguen estando construidos sobre el modelo del po ha contribui- emigrante varón y con el arquetipo de mujer dependiente o des- do a que sean más susceptibles plazada por motivos de reagrupación familiar. Por norma general, de ser víctimas salvo honrosas excepciones que les reconocen la capacidad de de la discrimina- emigrar con proyecto propio, los trabajos ahondan en el análisis ción y de la desagregado por sexo, en la procedencia y en el destino geográ- explotación. fico, pero limitándola a factores económicos y con la lógica de 40 -
  34. 34. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas mantener un mismo patrón para ambos sexos, en vez de desentra- ñar las causas específicas para cada uno de ellos. La ausencia de una perspectiva de género en los trabajos, en los que se analizaran las necesidades concretas de las emigran- tes, el porqué de su partida y su contribución al progreso perso- nal, familiar y social, retrasó en el tiempo los debates intelectual y político al respecto, y sus repercusiones se dejaron sentir en el diseño y en la elaboración los modelos y normativas emigratorias en general y en las leyes españolas en particular. Curiosamente, la movilidad femenina se tiene en cuenta en la legislación, pero con efectos discriminadores (Juliano, 2000). A medida que nos acercamos al final del siglo XX, el cambio de signo de la corriente emigratoria en España, que nos convierte en un claro país receptor de mano de obra, coincide en el tiempo con el agotamiento de los modelos explicativos asocia- dos al paradigma de la modernidad1 para interpretar los nuevos flujos internacionales de personas por el énfasis excesivo que mantienen en las motivaciones económicas en detrimento de otros factores sociales, como, por ejemplo, la división sexual del trabajo (Gregorio, 1998), a pesar de que fueron capaces –y de ahí su valía– de presentar de un modo más personalizado a los pro- tagonistas de la emigración y de introducir nuevos temas a partir de los años setenta. La aplicación de la teoría de la articulación, que concibe las migraciones como procesos complejos de rela- (1) ciones, de vínculos y redes –individuales o familiares– entre las Entre los modelos rela- cionados con este para- áreas emisoras y receptoras (Morokvasic, 1984 y Kearney, 1986) digma destacan el de Lee por su amplia difusión y y combina los factores macro y micro en sus análisis desde una aceptación y en menor perspectiva de género, además de explicarnos el nuevo escenario medida el de Todaro, publicados en 1969 y mundial de los movimientos de mano de obra en el ámbito de la 1976 respectivamente. - 41
  35. 35. Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes globalización2, nos permite replantear muchos de los estudios e interpretaciones realizados hasta el presente sobre el éxodo secu- lar de las españolas. 1.- UNAS NORMATIVAS MIGRATORIAS SEXUADAS El derecho migratorio, tanto las leyes de emigración como las de extranjería, se ha codificado a partir del principio de que las mujeres y los hombres desempeñan diferentes roles en la sociedad y como tal el papel que le corresponde a cada uno de ellos en las migraciones es también desigual. Por ello, las dispo- siciones legales tendentes al control y a la reglamentación de los movimientos de población no son asexuadas como en ocasiones se interpreta (Hernández, 1998), pues están cargadas de connota- ciones de género, ni tampoco han sido redactadas en un lenguaje de género neutro. Si en las sociedades occidentales la identidad masculina se ha forjado en torno al trabajo, la legislación migra- toria pensada y redactada por y para los hombres tiene que otor- garle por imperativo al varón emigrante el papel de proveedor. Su expatriación es por motivos trabajo y está guiada por un noble (2) El impacto de la emigra - afán de superación económica, personal y familiar, motivo heroi- ción –en las áreas emiso- ras– va a depender de la co que no sólo está reconocido socialmente sino que es además articulación que se pro - encomiable. El carácter laboral lo hace visible en la esfera públi- duzca entre la economía doméstica y el sistema ca y productiva, lo convierte, en definitiva, en un sujeto de dere- económico capitalista, a partir de mecanismos chos, porque la participación en el mercado de trabajo está liga- como el trasvase de da al imaginario de la ciudadanía social. mano de obra de un modo de producción a Por el contrario, la emigración femenina –y también la otro; por tanto, sus efec - tos se medirán desde inmigración consiguiente– no se suele contemplar como un dentro de la propia uni - movimiento mano de obra sensu strictu, sino como un desplaza- dad doméstica (Gregorio, 1998). miento por acompañamiento o reagrupación familiar, es decir, 42 -
  36. 36. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas El Rey Don Juan Carlos saludando a madrinas de los cen- tros españoles de México. como dependiente, protegida o subordinada. Cuando existe un proyecto migratorio propio se relaciona generalmente con facto- res procedentes del medio social y con sus normas, como, por (3) ejemplo, la viudez, una separación matrimonial o divorcio, una Ley de Emigración de 21 de diciembre de 1907. maternidad de soltera o, simplemente, por romper con roles tra- Gaceta de Madrid de 22 de diciembre de 1907. dicionales buscando su propia identidad. Las protagonistas no La acción tutelar defen- son héroes, son víctimas de un supuesto destino adverso, tildado dida paladinamente en todas las normas, fue de fatal cuando se las hace directamente responsables del mismo. objeto de controversia social por ser utilizada Su mérito como muy bien señala metafóricamente Dolores como instrumento para Juliano (1998) se asemeja más a la palma del martirio que a la limitar la emigración. De la polémica el legislador coronación de la victoria. El estereotipo del victimismo justifica no fue ajeno y en la Circular relativa a los la conmiseración del legislador español en su empeño por regu- delitos de emigración de lar y tutelar la emigración femenina y le sirve de argumento para 11 de octubre de 1960 relacionando la falaz implementar medidas restrictivas en las condiciones de salida, creencia de que la expre - sada acción tutelar se aduciendo la necesidad de protegerlas contra todas las formas de debe al deseo de obsta - explotación y de manera particular, cuando se sospeche que pue - culizar la emigración, facilita la labor des- den ser objeto de tráfico que el Código penal castiga3. aprensiva de los agentes. - 43
  37. 37. Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes Los países de acogida también suelen perpetuar los patrones del sistema patriarcal y por ello han dirigido secularmente a las inmigrantes hacia las tareas más bajas en la escala social, y de modo especial hacia el volumen creciente de empleos asalariados para rea- lizar las labores domésticas reproductivas, que son por norma gene- ral las menos regularizadas por un contrato laboral y por ello justa- mente son más proclives a toda clase de abusos. Los procedimientos administrativos propios de las leyes de extranjería son los encarga- dos de canalizar a la población recién llegada hacia esos nichos labo- rales de difícil captación, ayudados por las dinámicas propias de las redes migratorias que contribuyen a acentuar este proceso de polari- zación de las trabajadoras de una misma procedencia. Los problemas asociados a esta concentración se agravan cuando se le agregan prejuicios étnicos a un colectivo que ya está discriminado por ser mujer, emigrante/inmigrante y trabajadora, pre- juicios que suelen crear unos estereotipos étnicos caricaturescos y (4) Gallega. Antillas, discriminatorios, que acaban por convertirse en imágenes reales y Argentina, Colombia y Uruguay. Dicho de una objetivas en el imaginario social de los estados receptores. Cándida, persona: nacida en la gallega emigrada en Buenos Aires, protagonista entre otras de la España o de ascendencia española. Diccionario de película homónima interpretada por Niní Marshall y dirigida por la Lengua Española ( v i g é- sima segunda edición) Luís Bayón Herrera en 1939, es un ejemplo visible de la etnización (2001), Madrid, RAE. de las tareas de reproducción social en la Argentina de entre guerras (5) Nuestra legislación siem - y de la estigmatización del colectivo de las españolas4 en general y pre reconoció y reconoce el derecho de emigrar, del de las naturales de Galicia en particular (Folgar, 2009). bien que estableciendo Nuestras leyes no siempre reconocieron el derecho a limitaciones y garantías con carácter tutelar. emigrar, aunque los legisladores del franquismo tienen que igno- Circular 11 de octubre 1960 (Mº de Justicia). rarlo5 para justificar la política tuitiva de un Gobierno que se MINISTERIO FISCAL empeña en que la población española lo ejerza, desde la creación Directrices sobre los deli - tos de emigración. del Instituto Español de Emigración por Ley de 17 de julio de 44 -
  38. 38. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas 1956. El argumento esgrimido es que por medio de este nuevo organismo, encargado de asistir y representar los trabajadores –y a las trabajadoras que parten con su asistencia pero que el texto legal ignora6–, la acción pública se ensancha más allá de las tra- dicionales medidas precautorias y benéficas y se impregna de sentido social al considerar la emigración como un amplio campo de posibilidades abiertas a la libertad del individuo… y como fuente poderosa de vínculos y relaciones entre pueblos, como se recoge en el preámbulo de la Ley sobre bases de orde- nación de la emigración de 22 de diciembre de 1960. Muchas veces se ha insistido en que fueron los constitucio- nalistas de 1812 los que suprimieron la confiscación de bienes impuesta por Felipe IV a quienes abandonasen la residencia en España el 10 de febrero de 1623 (Durán, 1997). Un castigo en cier- to modo ineficaz, pues el que parte no suele tener bienes o bien pro- cura no dejar nada si no obtiene una dispensa regia antes de la sali- da (González-Trevijano, 1991). No obstante, la supresión de esta pena pecuniaria no supuso de inmediato el reconocimiento del dere- (6) cho a emigrar, aunque no por ello se dejó de ejercitar, y por consi- La prensa deja constancia de la emigración femeni- guiente tampoco se garantizaron los derechos de la mano de obra na con cierta asiduidad. Así puede servirnos de emigrante y de sus familias. La Constitución democrática de 1869 ejemplo la noticia que lo hizo por primera vez efectivo en su artículo 26 y a partir de ahora aparece en La Voz de Galicia el 8 de diciembre los españoles podrán emigrar sin sufrir la pérdida de la nacionali- de 1960: Hoy saldrá para Alemania una expedición dad ni de la ciudadanía, pues deja constancia expresa de la obliga- de mujeres obreras coru - ción que tienen de contribuir al servicio militar y al mantenimien - ñesas. Simultáneamente con esta expedición, sal - to de las cargas públicas, cargas de las que no estaban exentas las drán de Vigo y Madrid otros grupos de mujeres mujeres, a pesar de que no se reconoce el principio de igualdad obreras que se unirán al entre los sexos en virtud del principio patriarcal que ri ge nu e s t ra de La Coruña en Venta de Baños, para seguir el viaje sociedad. No sólo eso, sino que es muy elocuente que en pleno pro- juntas hasta su destino. - 45
  39. 39. Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes ceso de construcción de la ciudadanía en España, por medio del artículo 25.3º se suspenden los derechos ciudadanos a los varones por el estado de sirviente doméstico. A partir de su reconocimiento, el legislador comenzó a c u b rir todo un vacío legal re l ativo al ordenamiento y flexibiliza- ción de las salidas y a evitar en lo posible los abusos de navieros y ganchos en el desplazamiento de los emigrantes hacia el exterior. Conviene, sin embargo, dejar constancia expresa de que el texto constitucional de 1876 sólo hace re ferencia en su artículo segundo a la libertad de inmigración, lo que ha llevado a algunos autores a interpretarlo como una negación o una vuelta a la etapa anterior a 1869. Parece lógico, al igual que ocurre en el de 1978, que una vez reconocido y asumido socialmente no es necesario explicitarlo. Además, en el momento en que fue redactada los pasap o rtes esta- ban suprimidos en virtud de un Real Decreto de 17 de diciembre de 1862. Distinto es el que atañe a la inmigración, en consonancia con el reconocimiento y desarrollo de los derechos y garantías de la extranjeros residentes en nu e s t ro país (Durán, 2006). La política poblacionista y de fomento a la inmigración adoptada por alguno de los gobiernos de las nuevas repúblicas ultramarinas, en correspondencia con los problemas estructurales y también con el proceso de modernización de la economía espa- ñola, generaron un éxodo masivo que asciende nada menos que a 123.825 salidas en 1907, año en el que se promulga la primera ley de emigración en España. La Ley y su consiguiente regla- mento de 1907 y la posterior de diciembre de 1924, en vigor hasta principios de los años sesenta, hacen invisibles a las muje- res, pues se consideran emigrantes a efectos de estas leyes sólo a los españoles…, pero, por el contrario, no ocultan el trato dis- 46 -
  40. 40. El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Importante participa- ción de la colectivi- dad española en el Día Internacional de la Mujer en Beverwijk (Holanda) en 1998. criminatorio que reciben en el desarrollo de la norma, en corres- pondencia con los Códigos penal, de comercio y civil publicados en 1850, 1885 y 1889 respectivamente. Reconocida la libertad de todo español para emigrar, el Gobierno limita con carácter tutelar a los varones sujetos a las obligaciones del servicio militar –obligaciones que pueden eva- dir legalmente desde 1836 por medio del sistema de redención y luego de sustitución consignado un depósito de 2.000 pesetas– y a las mujeres en virtud de su edad y estado civil. Así, el artículo 5 de las leyes de 1907 y 1924 establece que la mujer casada necesitará para emigrar la previa autorización de su marido, en consonancia con el artículo 57 del Código civil vigente, que con- sagra al mismo tiempo la autoridad del varón en la unidad fami- liar, obligando a la mujer a obedecerlo, y la eterna minoría de edad a las que optaran por el matrimonio, paradójicamente en ocasiones guiadas de un afán emancipador. Después de la boda el marido se convierte en su representante legal, en el administrador - 47
  41. 41. Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes de los bienes conyugales y también ostenta el ejercicio de la patria potestad de la descendencia. La práctica totalidad de los derechos reconocidos a las solteras desaparecen para siempre en el momento de contraer nupcias. No obstante, la licencia a la que se hacía mención sólo será necesaria en el supuesto de que via- jen sin la compañía de cónyuge o para reunirse con él, pues por mandato del artículo 58 del Código civil la mujer está obligada a seguir a su marido donde quiera que fije su residencia, aunque los Tribunales, podrán con justa causa eximirla de está obliga - ción cuando el marido traslade su residencia a Ultramar o un país extranjero. De no contemplarse esta causa eximente, el pro- blema de las viudas de vivos muy probablemente no hubiese alcanzado las dimensiones que tuvo, por ejemplo, en Galicia. No se puede olvidar que una vez desaparecido el marido en la emi- gración, hecho no tan infrecuente, la mujer tenía que esperar treinta años para poder solicitar judicialmente la presunción de muerte, una presunción que de ser concedida no la autorizaba a contraer segundas nupcias, según lo establecido por la Ley de enjuiciamiento civil de 1888 y la base 6ª del Código civil. Un código que, al igual que el napoleónico que lo inspira, parte como estamos viendo de la incapacidad de la mujer casada. La autorización para salir es también preceptiva, pero en este caso con toda lógica, para los menores de ambos sexos, pero en el caso de ellas, las solteras menores de veintitrés años no sujetas a la patria potestad, tutela o guarda de personas que legalmente las representan no podrán abandonar España si por no ir acompañadas de sus padres, parientes o personas respeta - bles, se sospeche fundamentalmente que pueden ser objeto de tráfico. Por el contrario, las solteras mayores de veinticinco años, 48 -

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