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Peronismo feinman

  1. 1. LA ECONOMÍA DEL PRIMER PERONISMOpor José Pablo FeinmannReconózcamosle al primer Perón el intento de hacerpolítica. Fortalecimiento del Estado El Estado sefortalece por la movilidad social de los migrantes. ElEstado redistribuye el ingreso en beneficio de ellos. Lesda sindicatos y tiene poder frente a la oligarquía. Vacreando una clase burguesa industrial por medio delacceso al crédito. La pequeña industria vive del crédito ydel apoyo estatal. Perón hizo lo siguiente: nacionalizó elBanco Central y los depósitos bancarios. Le dio unsentido al ahorro interno. Valía la pena ahorrar. ¿Quéera el Banco Central? Servía a los intereses de la bancaparticular e internacional. Controlaba los cambios y elcrédito bancario y decidía la política monetaria. Esto –yhe aquí lo grave– se hacía con total indiferencia por laspolíticas que el país debía desarrollar para su beneficio.La canalización del crédito no es económica, es ideológica. Responde a un proyecto. O yo le doy un crédito auna empresa que responde a la banca particular e internacional. O se lo doy a un pequeño agricultor. A unpequeño industrial de Avellaneda o Munro. Y a ese agricultor y a ese pequeño industrial no se le pide nada engarantía. El Estado invierte en él. No quiere ganar plata con él. Sabe que ganará soberanía.El Estado, entonces, tiene que jugarse por los pequeñosproductores, por las fábricas que surgen, por los quepiden para invertir en el país y dar trabajo a su gente.Eso hizo Perón. (Si hoy no se puede hacer estamosliquidados y tal vez lo estemos.) El 25 de mayo de 1946,por decreto-ley Nº 8503 se nacionaliza el Banco Central.La banca privada no puede manejar el crédito. En elBoletín Oficial del 5 de abril de ese año se dice: “Elinterés privado no constituye una garantía decoincidencia con las necesidades del interés general”. Lanacionalización de los depósitos bancarios se produce el24 de abril de 1946. Es el decretoley N° 11.554.El otro elemento fundamental de la economía del primerperonismo es el IAPI (Instituto Argentino Promotor delIntercambio).Para los antiperonistas y la propaganda de la“Libertadora”, el IAPI fue una cueva de ladrones. Comosi ellos no hubieran robado.Se apropiaron del país simplemente. Se lo apropiarondesde 1852 en adelante. ¿Esto significa que era deellos? Lo construyeron de acuerdo con los intereses deGran Bretaña y para los beneficios de la pampa húmeda,clase ociosa, improductiva, desagradable, petulante, conprofesoras francesas, racista, con odio al negro y alindio, al que masacraron.¿Quién puede dudar de que hubo corrupción en el IAPI?Los funcionarios del peronismo por primera vezarañaban el poder. Sabían, por la larga experiencia delos conservadores, que el poder era propiedad de quiena él llegara. Y sí: afanaron. Pero el sentido del IAPI igualse mantuvo. Fue la nacionalización del comercioexterior. ¡Una injuria! Le quitaron a la oligarquía de labosta la potestad de negociar directamente con elcomprador externo. El IAPI llega a cubrir el 75 por cientode las exportaciones argentinas. Y lo que recauda no espara el agro, es para la industria. Buena parte de lahistoria económica de la Argentina puede explicarse porla transferencia de ganancias del agro a la industria o dela industria al agro. Veremos, con la Libertadora, alministro de Hacienda, Eugenio Blanco, propulsar, con emoción agraria, el regreso de la industria al campo,que siempre fue el fundamento de la riqueza nacional. La patria de nuestros padres y abuelos. Los de ellos. Yunir nuestros destinos al Fondo Monetario Internacional. Gran medida de la Libertadora. Con el IAPI sederrota a los poderosos trust cerealeros. Como Bunge y Born y Dreyfus. El IAPI deriva sus exorbitantesganancias a los sectores de la economía que más le interesa dinamizar.Voy a contar un episodio de una gran película delnacionalismo norteamericano. Esos tipos podrángustarnos o no. Pero nadie les negará que hicieron unpaís poderoso. Bien, Fredric March vuelve de la guerra (lasegunda) y consigue un empleo en un Banco. Viene unpequeño agricultor a pedir un crédito. (No se pierdan esto.Les aseguro que vale la pena.)March le quiere dar el crédito. El tipo tiene una cara dehonesto que conmueve. Sólo necesita un crédito delBanco para comprar instrumentos de labranza. March(recordemos: acaba de llegar de la guerra) le dice que elcrédito es de él. Y le pregunta: “¿Qué garantía tiene ustedpara cubrir este crédito?”. El pequeño agricultor sesorprende. “Nada, no tengo ninguna garantía. Mi trabajonada más. Por eso vengo al Banco. Si tuviera garantíatendría dinero y no lo tengo. Sólo tengo mi trabajo.”“Espéreme aquí”, le dice March. Va a hablar con elGerente. No, dice el Gerente, si no ofrece una buenagarantía, no hay crédito. March regresa y le dice alpequeño agricultor que no le puede dar el crédito. El tipose va. March sigue en el Banco y se desempeña muybien. Como ha sido héroe de guerra y ahora es taneficiente banquero, el Banco hace una cena en su honor.March asiste bastante borracho, bastante furioso. Le llegael momento de hablar. Dice que les va a contar unepisodio de la guerra. “Teníamos que tomar una colinaque dominaban los alemanes. Nuestro teniente ordenó:‘Vayan, tómenla’. Entonces yo pregunté: ‘Teniente, ¿quégarantía tenemos de tomar esa colina?’ El teniente sesorprendió: ‘Ninguna’, dijo. ‘Pero tienen que tomarla.’ ‘Ah,no’, dije yo. ‘Tenemos que tener una garantía. Si no, nospueden matar. Y no queremos que nos maten.’ Y nopudieron darnos ninguna garantía. Entonces no tomamosla colina. ¿Y saben qué? Perdimos la guerra.”Este es el nacionalismo norteamericano. Lo que lesniegan a los otros países ellos lo ejercen puertas adentro.March llama al pequeño labrador y le da el crédito. Lapelícula, la célebre, gran película se llama Los mejoresaños de nuestras vidas y está dirigida por el gran WilliamWyler.
  2. 2. (…) El IAPI opone al comprador multinacional, que es Uno, un vendedor único.Incidencia del IAPI en las exportaciones:99% en 1949.70,5% en 1950.68,6% en 1951.60,5% en 1952.Y 70,4% en 1953.¿Qué sentido político tenía este proceso?El peronismo implica una clara transferencia de recursosfinancieros, técnicos y humanos, del sector agrario alsector industrial. Aplica el poder financiero del Estado a lapromoción del sector industrial por dos motivos:Primero) Porque era el el sector más dinámico de laestructura económica y, en consecuencia, el que más iba acontribuir a fortalecerla y posibilitarle independencia antecualquier avance de la oligarquía ligada al agro, la máspoderosa en ese entonces, los verdaderos enemigos delperonismo.Segundo) Porque una dinámica política deindustrialización forzosamente movilizaba hacia el sectorindustrial a la mayoría de la población trabajadora,consiguendo, de este modo restarle bases desustentación social al poder de los terratenientes. Esta política más el importante Estatuto del Peón fue todo loque se arrimó el peronismo a una refomra agraria que no hizo, que no podía hacer. Y que es un disparateteórico exigirle que la haya hecho. (Volveremos sobre esto.)“El peón de campo (supo decir Perón) ha estado sujeto a la omnímoda voluntad del dueño delestablecimiento. El patrón supo reeditar todos los privilegios del feudalismo medieval pero tuvo la habilidad deeludir loscompromisos que el señor estaba obligado a guardar con sus mesnadas. La técnica industrial enseñó anuestros feudales del siglo XX que podían servirse a su antojo del peón y su familia con sólo pagarle unsalario al término de la quincena o del mes. No importaba la cuantía del salario con tal que alcanzara el límitejusto que le impidiera morir de hambre” (Juan Perón, La reforma social, Buenos Aires, 1948).En suma:1º - Estatuto del Peón.2º - Nacionalización bancaria.3º - IAPI.4º - Acumulación del capital en la industria.Vienen luego los grandes renuncios que se le reprochan al peronismo. El pedido del crédito extranjero. Paracolmo, Perón, en una de esas compadradas a las que tan afecto siempre habrá de ser, había dicho que secortaría un brazo antes de pedir un crédito al exterior. ¿Ustedes lo vieron baldado? Ni por asomo. Lo de lasmanos fue cuando estaba plácido en su tumba y vaya a saber qué sentido tuvo esa indudable injurianecrofílica. Pero no se cortó el brazo y pidió créditos al exterior. Se lo reclamaba el Plan Económico del ’52.Que era un plan de crisis. Pero Juan Carlos Esteban –a quien aconsejo creerle más que a todos– escribe: “Elcrecimiento del capital extranjero en la Argentina desde 1949 a 1955 es de 282 millones de dólares, a valorescorrientes, cifra exigua que no llega a representar un aumento del 20 por ciento sobre el capital existente en1949. En general se produce este crecimientopartiendo de las grandes dificultades económicas de1952 que paralizan las nacionalizaciones y hacenque el sector conciliador de la burguesía nacionalgane posiciones en el gobierno peronista” (Nota:Juan Carlos Esteban, Ibid., p. 83).(…) sospecho que Perón ha quedado demasiadobien parado en este análisis. Con todo, quedarátodavía mejor parado cuando analicemos la vilezaantipopular y vengativa del plan económico de laLibertadora.LA CLASE OBRERA PERONISTA SUPERAEL 50% EN LA DISTRIBUCIÓN DE LA RENTAEn cuanto a Peña, escribe dos frases definitivamenteequivocadas. Lo eran porque ni Perón ni nadie podíallevarlas a cabo. “El peronismo (dice) no modificó laestructura tradicional del país, es decir las relacionesde propiedad y la distribución del poder existentes(Ibid., p. 96). Y también condena a los planesquinquenales porque su punto de partida “era la
  3. 3. propiedad privada capitalista” (Ibid., p. 98). Desde este punto de vista, todo lo que hizo el peronismo enbeneficio de los necesitados, de los peones de estancia, de los obreros era nada. Peña pensaba como unmarxista de los sesenta y pensaba en la Revolución Cubana. En suma, le pedía a Perón, en los cuarenta, serel Fidel Castro de 1959. Imposible petición, exagerada, ajena a todo contexto histórico, a toda relación defuerzas. Cuando, en mi curso sobre peronismo, leí el resumen que hace Milcíades de la “revolución peronista”,el auditorio estalló en una carcajada. Veían, desde el presente, desde este presente oprobioso para loshumillados, los excluidos, los marginados, los condenados a la prostitución, a la delincuencia o al trabajoesclavo, las exigencias de un marxista que escribía desde los sesenta, desde la post Revolución Cubana.Porque el texto final de Milcíades es el siguiente: “Sindicalización masiva e integral del proletariado fabril y delos trabajadores asalariados en general. Democratización de las relaciones obrero-patronales en los sitios detrabajo y en las tratativas ante el Estado.Treinta y tres por ciento de aumento en la participación de los asalariados en el ingreso nacional. A eso seredujo toda la ‘revolución peronista’” (Ibid., p. 130). ¿Treinta y tres por ciento de aumento en la participaciónde los asalariados en el ingreso nacional? Milcíades, hoy, eso, sería más que el Palacio de Invierno. Sumadosal porcentaje que ya penosamente tenía la clase obrera, obtendríamos que, con el primer peronismo, elingreso de los trabajadores en el ingreso nacional superó el cincuenta por ciento. Nunca en su historia, niremotamente, los pobres tuvieron tanto. Si, como decía Perón, la víscera más sensible del hombre es elbolsillo, no cabe duda de que esa sensible víscera fue muy bien tratada a partir de febrero de 1946. Y muymaltratada a partir de entonces, por los “libertadores” y los que luego vinieron. Hasta llegar al colmo con elperonismo de Menem, que los expulsó del sistema de producción hacia el barro de la indignidad,condenándolos a ser delincuentes o mendigos. Desde entonces, hasta los tímidos intentos del gobierno deKirchner por redistribuir la riqueza, sólo se ha pensado en solucionar ese problema por medio de la represión,y así lo exigen las clases sociales incluidas en el sistema, las medias y las altas. Buenos Aires, según se sabe,es una sociedad opulenta, y el resto del país un territorio de desposeídos ante quienes los satisfechosporteños piden, votando al señor Macri, por ejemplo, seguridad, es decir, represión. Represión y no inclusión,ni educación, ni trabajo con salarios dignos, no asistencialistas. Buenos Aires, que siempre quiso ser la Parísde América latina, lo será con más similitud que nunca cuando los marginados, los excluidos, los escupitajospor el sistema de concentración de la riqueza se arrojen sobre la ciudad opulenta como los musulmanes deParís se han arrojado, salvajemente, quemando todo con su furia, sobre la Ciudad Luz. Entonces la poblacióncapitalina clamará por un Sarkozy o, de acuerdo con las modalidades nacionales acostumbradas a pedirmedidas extremas cuando tienen mucho miedo, un Le Pen. De la sagacidad de Cristina F, de quien hemos,recuérdese, tomado muy en serio su brillante discurso de asunción, sea acaso posible esperar que el país nose desbarranque por ese abismo. El problema desesperante de la pobreza se agudiza en un país que tuvo laexperiencia del bienestar, de “los años felices”. Un país en que los pobres superaron el cincuenta por cientode la renta nacional. Aunque haya pasado mucho tiempo, ese recuerdo en alguna parte todavía está yalimenta la indignación, la conciencia de la ignominia. Pese a que la TV basura, los caños, las mujeres objeto,las mujeres- culo y el lumpenaje radial trabaje para adormecer, para idiotizar el surgimiento de ese reclamopor el decoro, la integridad moral de la vida, por lo mejor que un gobierno peronista –de acuerdo con su másgenuina tradición– les pueda dar a los pobres: trabajo digno,vivienda digna, educación digna. Derechos humanos básicos.Porque juzgar a los represores del genocidio está muy bien, y si loestá es porque ese genocidio se hizo para implantar este sistemade injusticia estructural. Pero los derechos humanos debencontemplar también las penurias de los hombres y las mujeres dehoy. Si alguien se considera peronista, debe saber que elperonismo todavía sigue vigente, no por una obstinación irracionaldel primitivismo de los pobres, sino porque, bajo ese peronismo delos albores, la renta, formidablemente, superó ese 50 por ciento enfavor de los relegados de siempre.Qué bien parado salió Perón en estas temáticas, ¿no? Si alguien sesiente incómodo, en principio que se aguante. (Uno es educado yno dice otra cosa. Que se joda, por ejemplo.)(…) asimismo, fue distante con Evita durante su muerte, fueexcesiva, innecesariamente agresivo con la Juventud Peronista ybajo su mirada aquiescente López Rega, Villar y Osindeorganizaron todo el aparato de la Triple A. No obstante, sea lo quehaya sido Perón (cuesta, por otra parte, encontrar políticos“intachables”), siempre quedará eso a su favor. Dos cosasfundamentales: fue el que más irritó, incomodó, metió su más duroy grueso dedo en el trasero de la oligarquía. Y fue el que más lesdio a los pobres. Que por eso lo recuerdan como a su querido“general”. Y al que no le guste, que haga algo mejor. Seagradecerá.

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