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página 9 • apuntes para la militanciaSeguros de nuestra propia fuerza y razón, durante latiranía militar, aun en sus perío...
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página 13 • apuntes para la militanciaLa recolonización de 1955 permitió a la minoría ex-plotadoraocupareconómicaypolítica...
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página 17 • apuntes para la militanciacorrespondía dentro de ese frente como clase revolucio-naria.En suma, no les quedaba...
página 18 • john william cookeamericanos,medianteunaprovocación,tomaronparteenlacontiendayseconstituyeronenusufructuarios ...
página 19 • apuntes para la militanciapetado». Por su parte el Partido Comunista no aportabanadaalesclarecimientodelascosa...
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página 21 • apuntes para la militanciadidato de la UCR, Alvear. Con el criterio de Repetto, enla elección de 1931 no hubo ...
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página 23 • apuntes para la militanciaLa política de neutralidad del gobierno militar rom-pía la unidad continental que Es...
página 24 • john william cookejunio de 1943 habían desaparecido las causas del anta-gonismo –fraude, lucha por el gobierno...
página 25 • apuntes para la militanciaEllos se veían a sí mismos de una manera: la imagenera falsa y el pueblo los contemp...
página 26 • john william cookerelaciones sociales, desmontaron los cómodos engrana-jes del comercio ultramarino y para col...
página 27 • apuntes para la militanciara, para ser fieles con esa negativa y toda Revolución,debe ser primero rechazo si d...
página 28 • john william cookeNo es insólito que esto ocurra, lo insólito es que sibienelgeneralLuceroeslógicoquecreyeraen...
página 29 • apuntes para la militanciaTodo lo demás pertenece al mundo de la magia, almundo del milagrerismo, en el fondo ...
página 30 • john william cookeque nos ponga en el poder mañana ni pasado.Se les pide que nos encaminemos al poder, que non...
página 31 • apuntes para la militancia335599101313151923232325indicePropósitosPrólogo de John William Cooke (1964)PrólogoR...
página 32 • john william cooke
página 33 • apuntes para la militanciaColección: El valor de la palabra
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Apuntes para la militancia

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un libro de John William Cooke a punto de cumplir 50 años de editarse por primera vez

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  1. 1. página 2 • john william cooke© Queda hecho eldepósito que fija laley N° 11.723.Prohibida sureproducción total oparcial sin mencio-nar la fuente.editorEduardoCarnevaledirecciónSilvia RolóncoordinaciónDaniel LópezasistenteAdriana Sanguinettiadministracióny redacciónDeanFunes1062diseñomandacarta@yahoo.com«El Valor de la Palabra»es una colección digital -sin valor comercial- editadapor la Asociación CivilCorazón Compañero,integrante de la VertientePeronista, con el fin depromover el debatedefinitivo en buscadel ser nacional.Prohibida la reproduccióntotal o parcial sinmencionar la fuente
  2. 2. página 3 • apuntes para la militanciaPropósitosContar con una información adecuada no es sólo underecho que la masa peronista se ha ganado en sufridosaños de lucha, sino también condición esencial paracumplir su misión histórica de liberar nuestra patria dela explotación nacional e internacional. Sin embargo,desde las estructuras dirigentes del movimiento única-mentelellegantrivialidadesquenadaagregansalvocon-fusión.Las funciones inexcusables es extender y ahondareseconocimientodirecto,elaborarcríticamentedatosdelarealidadcontemporáneaypresentarconclusionesqueaclaren su sentido, extraer y generalizar las enseñanzasque deja la acción colectiva, tareas sin las cuales no seperfeccionan las formas organizativas y de combate.Es en la organización revolucionaria que se opera eseenriquecimiento recíproco, al cual contribuyen los cua-dros directivos con las síntesis esclarecedoras que orien-tan a las masas obreras.El peronismo lo necesita con urgencia, como puntode partida para replantear sus inoperantes líneas políti-cas.Para saber cuales son nuestras fallas y llegar a suscausas hay que tener una visión global de la Argentina,de las fuerzas que chocan en su seno, de las característi-cas que revisten esos conflictos. U dentro de ese marcohistórico, examinar el significado del peronismo, conqué tendencias sociales e irreductiblemente antagónico,qué políticas lo condenarán a frustrarse y cuáles sirvenal objetivo de realizarnos como destino nacional.Por no plantearse correctamente todo esto, las buro-cracias siempre rectifican los aciertos y reinciden en loserrores. La indigencia teórica arrastra a los desastres es-tratégicos.Lo primero que procuramos demostrar en la breve-dad de este informe es que la teoría política no es unacienciaenigmáticacuyajerarquíacabalísticamanejanunospocos iniciados, sino un instrumento de las masas paradesatar la tremenda potencia contenida en ellas. No lesllega como un conjunto de mandamientos dictados des-de las alturas, sino por un proceso de su propia con-ciencia hacia la comprensión del mundo que han detransformar.John William Cooke – Diciembre de 1964
  3. 3. página 4 • john william cooke
  4. 4. página 5 • apuntes para la militanciaEllibroqueprologamostuvounorigenbienconcreto:latentativadeacercaralasbasesdelmovimiento,esdecira la clase trabajadora peronista, una visión histórico –políticacomprensible.Setratadeapuntesrevolucionaria-mentedidácticos,escritosconaltosentidocrítico,entan-to Cooke insistía en la necesidad del auto-conocimientopermanentedelMovimientoNacionalPeronista.(...) La burocracia que «rectifica los aciertos y reincideen los errores», apunta a que la burocracia puede a lossumoenlamejordelashipótesis,esuncándidomilagre-rismo. La burocracia no es para Cooke un conjunto dehombresmásomenosmalosoineficaces.Setrataencam-bio, en lo interno del Movimiento, de una conducciónsin política de fines, o aún más concretamente, un siste-madeconduccióndeMovimientoquecarecedeunapo-líticadePoder.Cooketieneenclaroqueelperonismotieneorigenenel reconocimiento de que el propio peronismo es un en-cuadramientodelasfuerzaspopularesvertebradoentor-noalaclasetrabajadora.Es exacto que desde 1955 el país sufre un “despotis-mo clasista” y que la presencia del peronismo impedíaque las clases dominantes gocen tranquilamente de susprivilegiosusurpados.Peronoesmenosexactoqueaesaviolencia del régimen, que está en la lógica de las cosas yquenosconfirmacomosuantítesis,elPeronismoselimi-taajaquearlaperonolasuplantarevolucionariamente.Cooke busca en la historia argentina los orígenes delPeronismo.Desdeyaparticipabadeunaconcepciónrevi-sionista de la historia en tanto recuperación de una con-cepción nacional antioligárquica. Va a insistir en la de-mostracióndecómomovimientosnacionalesantecesoresdelPeronismo:elfederalismodeRosas,lamontonerasdeChacho Peñalosa, Felipe Varela y López Jordán; y el radi-calismo de Yrigoyen fueron derrotados en la lucha libra-daenlaestructurasemicolonialdelaArgentina.Esdecir,lahistoriacomoexperienciaimposibleparaelpolítico,yla analogía sirviendo de instrumento de concientizacióndelasmasas,posibilitandounanuevaestrategiadepoderque no repita los errores histórico-políticos allí analiza-dos.John Cooke no rehuye desde ya, sino que asume, unanálisisclasistadelPeronismo,delcualsurgequeésteeselhombrepolíticodelproletariado,enlasemicoloniaqueeslaArgentina.La nueva situaciónElpasodeunaideologíadeprotestaaunateoríarevo-lucionariaformapartedelalógicanecesariadelaluchadeliberación, es uno de sus momentos básicos. En primerlugar es necesario desarticular la supuesta racionalidadquebajolaaparienciadecientificismo,encubrela«cultu-ra» de dominación del Sistema.Es cierto, sin embargo, que hasta ahora existe:a.- Unainadecuaciónentreelpapelobjetivodelpero-Prólogo
  5. 5. página 6 • john william cookenismoysusupuestaideología-doctrina.b- Laausenciadeunateoríarevolucionariadelpero-nismo coherente y adecuada para la toma del po-der.c- Undesarrollodelaprogramacióndeunsocialismonacional.Cooke y la teoría revolucionaria peronistaEn la formación de Cooke señala: «Todo planteo paralaluchaapartirdelconocimientodenuestrasituacióndepaís semicolonial, integrante de un continente semicolo-nial». Por ello «cualquier política de liberación debe ser,ante todo, antiimperialista». «La oligarquía nativa es unsubproducto que solamente será eliminado cuando se li-quide la influencia del imperialismo. La lucha entonces,esdeliberaciónnacional,paraliberaralpaísyalcanzareltriunfo definitivo».«El nacionalismo sólo es posible como una políticaantiimperialistaconsecuente».Cumplidalareglaprimordialdeidentificacióndelene-migo,Cookeanalizalanaturalezadelaguerralibradaporelperonismo.«Siesunaguerralibradacontraelrégimen,nopodemoscontarconlosquecombatendentrodelrégi-men. Combatimos contra el sistema y no contra una desus variantes. Cooke remarca la existencia de rebeldíastoleradas dentro del Sistema como una categoría propiadel Sistema (nota: las marchas en reclamo de planes deasistenciasocialpodríaencuadrárselasdentrodeestaca-tegoría).«Unclimaderebeldíasindividualespuededurarinde-finidamente.Solamentecuandolarebeldíaestácoordina-dayencausadaenunmovimientodeliberación,adquierela eficacia necesaria para luchar con éxito».«No hay liberación sin el peronismo –explica Cooke-pero el peronismo solo no puede hacer la liberación».Afirma:QuesenecesitaunamovilizaciónpopularmuyvastaLaorientaciónporunprograma,inflexibleenelman-tenimientodeciertosprincipiosfundamentales.Suficientemente amplio como para superar las parti-cularidadesideológicasdelossectoresquecoinciden.Los partidos políticos tradicionales no forman partedel Frente de Liberación por la sencilla razón de queestánenlatrincheraenemiga.Nodeseanterminarconlaopresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos.Autoconciencia y revolución peronistaMarcacomopuntosdeunateoríarevolucionariapero-nista:Sobre el voluntarismo y las masas: «Movimiento demasasenquelasalidarevolucionariasealaconsecuencialógicayladirecciónrevolucionariaseconviertaenlaúni-caposible».La verdadera disyuntiva es entre una política refor-mistayunapolíticarevolucionaria.Entreunapolíticadegruposyunapolíticademasas.Unapolíticarevoluciona-riaequivaleaunidaddeteoría,metodologíaorganizativay de lucha. Por ello lo que hay que cambiar no es el equi-po burocrático de turno: hay que cambiar los métodos(nota: cuestión imposible con alianzas con los partidostradicionales,hoytambiénelPJ)Hasta que la revolución no triunfe, sólo podemos es-
  6. 6. página 7 • apuntes para la militanciaperar triunfos tácticos. «Toda revolución es el final de unproceso, y hasta que se cumpla ese proceso, solamente seanotanparciales.»«¿Quién ha dicho que porque el peronismo tenga unacomposición social policlasista su ideología es tambiénpoliclasista? El clasismo aparece de ese modo como unatentativaideológicadedesmembrarelmovimientonacio-nal,deaislaralaclasetrabajadoraennombredeunideo-logismo puro».Laideologíarevolucionariaeslaúnicaquedarásolu-ciones, no solamente para la clase trabajadora sino tam-bién para los sectores de nuestra burguesía que tienenuna función constructiva que desempeñar en las etapasde transición hacia nuevas formas de organización de lasociedad. «No hay política nacionalista sino bajo la con-duccióndelaclasetrabajadora,quemovilicelavoluntadnacionaltraslaempresarevolucionariadecambiarelor-densocialexistenteyasegurarsusbasesmedianteeldesa-rrollo independiente, hasta desplazar del poder a las cla-sesdominantes,latomadelpoderporlostrabajadoresylaconstrucciónnueva».El peronismo: hecho maldito de la política burguesa«El sistema capitalista en la Argentina está decrépitosin haber pasado por la lozanía. Bajo el liderazgo dePerón, a partir de 1945 el país realizó su proceso demo-crático burgués, como imposición de un frente antiim-perialista cuya base de apoyo estaba en la clase trabaja-dora y sectores de la clase media y sector nacionalistadel ejército».«Alcerrarselascondicionesdeprosperidaddepostgue-rra, se agudiza la lucha de clases. Las contradicciones sedan también internamente en el seno del peronismo. Elfrente original amalgama fuerzas diversas, se transformóencausadedebilidad» (nota:estastensionesinternasele-vó estos choques de baja confrontación a la más alta enlos años ’70).¿Qué es el peronismo? «Fue –define Cooke- el másalto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadoraargentina.Ladefiniciónaparecereformuladaenuncono-cido reportaje a las FAR: ‘Nosotros no nos integramos alperonismo, el peronismo no es un club o un partido bur-gués al que uno puede afiliarse, el peronismo es funda-mentalmenteunaexperienciadenuestropuebloyloquenosotroshacemosahoraesdescubrirquesiemprehabía-mos estado integrados a ella, en el sentido que está inte-grado a la experiencia de su pueblo todo hombre que seidentifica con los intereses de los más’.La superación del peronismo«El ejército revolucionario está nucleado tras sus ban-derasyelperonismonodesapareceráporsustituciónsinomediante superación dialéctica, es decir, no negándoselosino integrándolo en una síntesis».Peroelproblemaaquíaparece,aunquecorrectamentesolo apuntado: «El peronismo jaquea al régimen...perosóloconmétodosrevolucionariospodrásuplantarlos».Por de pronto describió algunas de las característicasdel Método: «Si tomamos como punto de partida que laliberaciónnoseconsiguederrotandoalgrupogobernantesinoterminandoconladominaciónimperialista,seperfi-la con bastante nitidez el carácter de la lucha». Al anali-
  7. 7. página 8 • john william cookezarlapolíticadelSistemaenmateriaelectoralprecisó:«Laprimeralíneadedefensadelacastadominanteestáubica-da en el sistema de 1853, que otorga libertades políticas acambiodelrespetoporlasorganizacionesquepermitenelmantenimientodelasdesigualdadessociales.Cuandoesalínea es rebasada, está la segunda línea, el fraude, cuyacaracterística moderna consiste en la clasificación aprio-rísticadecuálesfuerzassondemocráticasycualesno».Algunas conclusionesEl peronismo en el poder sustituyó una ideología dela realidad (capitalismo de estado popular) con una doc-trinacoyuntural,enundestiempoqueseríaaprovechadoporlacontrarrevoluciónalquerérseledarcarácterperma-nente.El peronismo en el llano (peronismo de resistencia)condicionó el proceso de la cuestión nacional, pero sintematizarsupropiaactividadderesistenciaanticolonial.Elperonismoestáenactituddetomadelpoder,puedeser integrado al sistema en función de aquella doctrinacoyunturalcomomaniobraneo-colonial,opuedeformu-lar su propia autoconciencia revolucionaria a través deuna teoría en la cual explicite que el poder no va a serregaladoporcuantoelneocolonialismonosesuicida.Pero todo esto sin olvidar aquel pensamiento de Co-oke:«Lasmasaslatinoamericanasnopuedenhacercausacomúnconlosverdugos,porqueellastambiénestánenlalistadelasvíctimas».RodolfoOrtegaPeña,EduardoLuisDuhalde(1973)
  8. 8. página 9 • apuntes para la militanciaSeguros de nuestra propia fuerza y razón, durante latiranía militar, aun en sus períodos más sombríos, lareconquista del poder nos parecía próxima e inexorable.A nueve años del golpe imperialista (de 1955) ese opti-mismo ingenuo ha cedido su lugar a otra actitud másrealistas y reflexiva, aunque siempre poseída del opti-mismo.El origen del descontento no es por lo tanto la violen-cia del régimen, son las sospechas sobre la aptitud delMovimiento para doblegarlo. Los presos, los torturados,los muertos, las innumerables jornadas de combate, tes-timoniannuestrocorajeantelaadversidad:tambiéndes-piertan interrogantes sobre si no estaremos malograndotantosacrificio.Haymuchosdenuestroscompañerosquereleganesasinquietantes intuiciones, resistiéndose a admitir el dete-rioro de las viejas certidumbres. Otros se tranquilizanoponiendo la convicción de que, pese a todos los obstá-culos, a la larga el pueblo vencerá. Pero este fatalismooptimistanoesmásqueotraformadeautoengaño:nues-tros compromisos son con esta época, sin que podamosexcusarnostransfiriéndolosageneracionesqueactuaránen un impreciso futuro.La historia no es nítida ni lineal n simple, la Argenti-na de hoy es un ejemplo de sus complicaciones y ambi-güedades. La presencia del peronismo impide que lasclases dominantes gocen tranquilamente de sus privile-gios usurpados: es por sí misma, la prueba de la decre-pitud del régimen, de su ineficacia para resolver los pro-blemas del país (nota: aunque habría que considerar susformas de prolongación y reciclamiento para mantener-se).La inquietud prevaleciente responde a la impresiónde que nuestros objetivos finales se hallan en una bru-mosa lejanía que nuestros esfuerzos cotidianos no pare-cen acortar. Dicho de otra manera: entre los anhelos detomar el poder y los episodios de nuestra lucha, no seve la relación de una estrategia que avance hacia los ob-jetivosúltimos.Seorganizalotáctico,perosinintegrarloen una política que, por arduo que sea el camino queseñale, presente la revolución como factible, como metahacia la cual marchamos. No más que eso necesitan lasmasas, pero no con menos se conformarán.Lo importante es destacar que allí está el origen deese temor a no encontrar respuestas revolucionarias alos desafíos contemporáneos.Las clases gobernantes no pueden ya aspirar a nadamás que al mantenimiento del equilibrio, salvo las fluc-tuaciones secundarias entre fases de máxima tensión yfases de relativa calma social, permanecerán en la situa-ción óptima mientras esta paridad no se rompa. El pero-nismo, como agrupación mayoritaria, necesita alterarla.Mientras no encuentre la política que lleve a conseguir-lo, prorroga la vigencia del régimen y simultáneamentesedebilitainternamente.Tiene ante si una opción entre dos líneas de conduc-Capítulo IMalestar en las bases
  9. 9. página 10 • john william cooketa. Puede mantener la actual, confiando en que de algu-na manera imprevista llegará al poder y se iniciará así elmilenioperonista,concepciónburocrática.Opuedeplan-tear la cuestión a la inversa: comprender que el futurodel Movimiento no está en acertar una tómbola sino enmovilizar al pueblo en una política revolucionaria. Lacasualidad que nos regale el gobierno y nos garantice elfuturo no se dará. Lo que sí podemos hacer es encararlos cambios internos de fondo que nos pongan en con-diciones de aspirar al poder.La crisis del Régimeny la crisis del Movimiento PeronistaTodos coincidían en que la causa originaria de la cri-sis fe el gobierno peronista. El que las penurias justa-mente comenzaran con la restauración de 1955 no pasasegún ellos de mera casualidad. También es “casuali-dad” que después de nueve años de una política que esla antítesis de la que habría provocado la crisis, ésta si-gue a toda marcha. Pero desde todas las tribunas se nossuministraunaexplicaciónqueabsuelvenuevamentealrégimen con irrefutable rigor lógico: lo que impide sacaral país del pantano son las maquinaciones de una formi-dable asociación ilícita, que integran Perón, Fidel Cas-tro, “los que sueñan con un retorno imposible” y MaoTse Tung, además de una caterva de agentes del “comu-nismointernacional”quenadiehavistonunca,peroquese nos dice que está por todas partes haciendo maldadesa full time.Sobre la caracterización de la crisis hay una ampliavariedad de versiones: es crisis moral, o crisis de la cul-tura, o crisis del desarrollo, o crisis de jerarquías, etc....Cada uno de sus exponentes toma por epicentro del fe-nómeno, aquel aspecto que se ofrece a su ángel de lamuerte ronda a la Argentina. Ven el fin de sus privile-gios como si fuese e fin de la comunidad: confunden elno-ser burgués con el no-ser de la Nación.Pornuestrasvirtudeshemospodidoagudizarlascon-tradicciones internas de los sectores gobernantes, impe-dir muchos de sus abusos, evitar la institucionalizacióndel despojo y el semicoloniaje. Por nuestras carenciasno hemos logrado impedir que el régimen siga mante-niendo intacta la superioridad en fuerza material que lepermite subsistir, oscilando entre la dictadura desnuday la dictadura encubierta tras las formas rituales de lademocracia minoritaria. A su propia anarquía e incohe-rencia hemos opuesto nuestras propias indecisiones,nuestra invertebración teórica y operativa.El pueblo se niega a aceptar el viejo juego político enque sólo participaba por procuración, y por medio delMovimientohahechoimposibleelreestablecimientodeeseanacronismo,salvocomoaparatodesprovistodetodovestigio de representatividad. No ha logrado en cambio,dotar a esa vocación de poder de una práctica eficaz. Laresistencia no es suficiente: sin contraataque no hay vic-toria.El Movimiento exige una política en que se conju-guen las ideas, la práctica y la organización revoluciona-ria, en que la búsqueda de los objetivos finales se armo-nice y complemente con las variantes tácticas y operati-vas capaces de dar respuesta a cada coyuntura.Cada vez que se nos cierran los caminos de la semile-galidad, la burocracia declara la guerra. Pero nada más.
  10. 10. página 11 • apuntes para la militanciaEsta que librada a la espontaneidad de sacrificados acti-vistas que oponen una violencia inorgánica, inconexa einsuficiente, al potencial y a la técnica siempre en au-mentodelosórganosrepresivosoligárquicosimperialis-tas. Esta vacancia de conducción dura hasta que vieneun nuevo período de soluciones negociadas. Entonces,los que estuvieron en la retaguardia durante el combate,pasan a ser la vanguardia en los trámites de la tregua ycapitalizan la abnegación de las bases en la mesa de are-na de los acuerdismos.En el escenario político del país, la diferencia entrelos partidos tradicionales y el peronismo es neta, tajan-te, evidente por si misma. Esto explica que nos proscri-ban, no pertenecemos al mismo sistema. Pero las estruc-turas del movimiento no reflejan esa contradicción irre-soluble, sino que ésta reaparece internamente. Tenemospor un lado el peronismo rebelde, amenazante para losprivilegios, y por otra parte, aparatos de dirección en losque predomina una visión burguesa, reformista, buro-crática, en luhar de la visión revolucionaria que corres-ponde a la realidad objetiva del papel que cumple elperonismo en la vida nacional (nota: en la vida partida-ria, el pejotismo liberal ocupó el lugar contra el peronis-morevolucionario).
  11. 11. página 12 • john william cooke
  12. 12. página 13 • apuntes para la militanciaLa recolonización de 1955 permitió a la minoría ex-plotadoraocupareconómicaypolíticamenteelpaís,perono culturalmente. Antes una cosa implicaba a la otra,ahora no.LafórmulahabíafuncionadoduranteunsigloapartirdeladerrotanacionaldeCaseros.Allíseliquidoelpleitoentre las dos corrientes que chocaban desde los días deMayo: la del puerto de Buenos Aires, cosmopolita, libre-cambista, vehículo de ideas e intereses que convenían aEuropa y trataba de imponer al resto del país; y otra, na-cionalistapopular,queveíaalpaísensuconjuntoycomoparte de la unidad latinoamericana. Antimorenistas ymorenistas, dictatoriales y americanistas, unitarios y fe-derales,fueronfasesdeeseenfrentamiento.UnavezqueArgentinaquedóincorporadacomosatélitedelaprimerapotenciacapitalistademediadosdelsigloXIX(Inglaterra)y se unificaba en la política de la oligarquía portuaria losantagonismossedenominabanseparatistasbonaerensesy hombres de Paraná: crudos y cocidos, chupandines ypandilleros,liberalesyautonomistas,cívicosyradicales.DesdelaIndependencia,losinteresesforáneosteníansu aliado natural en la burguesía comercial de BuenosAires,dispuestaaenriquecersecomointermediariadeuncomerciosinrestriccionesenEuropa.SuprimeravíctimafueMarianoMoreno,cuyavisiónamericanistachocóconelcentralismounitarioquesubordinabaelpaísalapolíti-cabonaerense,aellossedebeelrechazodelosdiputadosorientalesquellevabanalaAsambleadelañoXIIIlasins-Capítulo IIEl orden de la oligarquía liberal¿Cuál es la fuerza que impulsa ese progreso?Señores, ¡es el capital inglés!. BARTOLOMÉ MITREtruccionesdeArtigassobrelaorganizaciónconfederal.Sólodesacatándose pudo realizar San Martín la campaña deChile y Perú, pero el pago fue dejarlo abandonado a supropia suerte en suelo peruano, del cual pasó al exiliovoluntarioydefinitivo.Fue contra los devaneos monárquicos de ese grupoque los gauchos impusieron el principio republicano enelaño20,fuecontralaConstituciónaristocratizantedesuagente conspicuo –Rivadavia- que se alzaron seis añosdespués los caudllos federales. Dignos antecesores de laoligarquíacontemporánea,en1815sancionaronlaLeydeVaganciaparaterminarconlaprotestadelosgauchosham-breadosporlapolíticadelosexportadoresdecarne.EnlaConstituyente de 1826 los rivadavianos proponían unacláusulaprohibiendoelvotodelosdomésticos,soldadosde línea, peones, jornaleros, en una palabra, a la chusmaquehabíahecholaIndependencia.Dorregoaquienluegoharían asesinar por Lavalle ridiculizó los argumentos deesaminoríareaccionaria.Ladehoy,aplicaalmismoprin-cipio proscriptivo aunque no tiene la valentía de soste-nerlocomdoctrina.FueeseunitarismoelqueconcedióaInglaterralafran-quiciaparaquesusbarcosnavegasennuestrosríos,acam-bio del derecho espectral de que los barcos que no tenía-mos navegasen por el Támesis, el mismo escandalosounitarismo que dio toda la tierra pública como garantíapara contraer el empréstito con Bering Brother’s, el queentrególasminasdeFamatinaaunconsorcioeuropeodel
  13. 13. página 14 • john william cookecual Rivadavia estaba a sueldo, el que creó el Banco deDescuentosdandoelcontrolaloscomerciantesingleses.La época de Rosas fue un compromiso entre BuenosAires y el interior, unidos en una política defensiva con-tra el colonialismo anglofrancés y las fuerzas que secun-daban sus planes para desintegrarnos. Buenos Aires re-tienelasgananciasdelpuerto,peroencabezalaluchacontrael extranjero. La Ley de Aduanas protegía a la industriaartesanal,elcorajecriollo,lasoberaníaacechada.Rosas,caudillodelaconjuncióndefuerzaspopularesque terminó con el unitarismo, era la cabeza de los gana-derosbonaerenses,yformabaconsusamigosyparientesel sector más dinámico de la economía, integrado comoindustria de tipo capitalista e independiente del sistemacomercialdeInglaterra:críadeganado,saladeros,flotadebarcos para transportar los productos a diversos merca-dos. Cuando esas circunstancias cambiaron, la políticaproteccionista del Restaurador ya no contóicon el apoyodelosestancieros,queseunieronalacoaliciónorganiza-da por Inglaterra y dirigida por el imperio esclavista deBrasil.En 1852 el país necesitaba superar el equilibrio pre-cario del período rosista e integrarse como nación mo-derna, constituyendo una unidad económica con el te-rritorio nacional como mercado interno único y el puer-to de Buenos Aires, puesto al servicio común como basepara un desarrollo capitalista autónomo. Ocurrió todo locontrario.Laburguesíacomercialportuariaafirmósucontrolalhaberseconstituidotambiéncomoburguesíaterratenien-te. Los hombres de la Federación poco pudieron contrasusmaquinaciones,especialmentecuandoUrquizahipo-tecó su caudillaje para salvar sus vacas, y la «barbarie»delinteriorfueaniquiladaparaasegurarlahegemoníadeesaoligarquíaganadero-comercial.LaArgentinaseincorporóalprocesoeconómicomun-dial,perocomomercadocomplementariodelcapitalismoinglés. La manufactura importada terminó de aniquilarnuestrasindustriasembrionarias.Losferrocarrilesdibu-jaron una nueva geografía donde el intercambio interre-gionaldesaparece,seexpandeelmercadocompradordeartículosinglesesynacen“lasprovinciaspobres”,lascom-pañíasextranjeras,losgrandesterratenientesylaburgue-síaqueparticipabadelnegocioimportadoryexportador,engordan a medida que la riqueza del interior cae en lostoboganesqueladepositaenlospuertosparasertransfe-rida a las islas británicas. Los ríos que el paisanaje habíacerradoconcadenasparaatajaralasflotasinvasoras,pa-san a ser vías internacionales por prescripción constitu-cional: no la prosperidad sino la miseria navegarán porellos.Zona marginal del centro capitalista inglés, tambiéndebíamosserdependenciaideológicaypolítica.Esqueelimperialismoestantounhechotécnico-económicocomocultural.Ellugardeoperacionesaisladasdeintrecambio,estableceunarelaciónpermanentequenoseagotaencadatransacción,loscapitalescolocadosenlasemicoloniade-ben rendir frutos durante muchos años. Es preciso en-tonces evitar toda inseguridad en los reintegros y pagosdeintereses.Debeprocurarsequecrezcalaeconomíaagrariapara que sus productos fluyan a la metrópoli, y que nosurjan industrias que desequilibren la «división interna-cional del trabajo».Elimperionecesitacontarcongobiernosestables,or-
  14. 14. página 15 • apuntes para la militanciadenados,buenospagadoreseinmunesalextravíonacio-nalista.Paraesonohacefaltarecurriralapresióndirectaoalosgroserosdesplieguesdepotenciaarmamentista.Lapenetraciónfinancieraproduceelencumbramientodeunaoligarquía nativa cuyo destino estaba ligado al del «granpaísamigo».LasexpedicionespunitivasdeMitreySarmientoaho-garonenhierroyfuegolasprotestasdelpueblo,lacabezadeChachoPeñalosa,exhibidaenlaPlazadeOlta,simbo-lizaalaoligarquíamuchomejorquelosmármolesybron-ces con que ella se ha idealizado.Ladependenciaeconómicaasegurólaesclavitudmen-tal.Lasemicoloniaquedóunificadaenelcultoidolátricode las ideas –símbolo del liberalismo- y cuanto se le opo-níafuesentenciadoyejecutadoentrámitesumario.La lucha política era entre minorías. La montonerahabía sido una forma de política elemental en la que separticipaba directamente. El hombre de nuestro campotomaba la lanza y arrancaba detrás del caudillo: iba a pe-learcontralosespañolesoalgritode«FederaciónoMuer-te»(quesegúnsehademostrado,significaba«RepúblicaoMuerte») contra los proyectos monárquicos centralistasde la aristocracia porteña o contra el chancho inglés ofrancés que rondaba nuestras aguas, en último caso paraentreverarseenpeleasdemenorsignificación.El enriquecimiento de la región pampeana significó,comocontrapartida,elestancamientodelinterior.Ellibrecambiotuvounprimerefectonegativo:laproducciónar-tesanal de las provincias interiores no pudo resistir a laafluenciademanufacturasextranjeras.Durante la época de Rosas no se había contraído em-préstitosconelextranjero,peroamedidaquelaArgenti-na aumenta sus exportaciones, y por ende su solvenciacomodeudor,serecurrealcréditoexternocontalexagera-ción que el país se va hipotecando hasta límites increí-bles. Sarmiento se vale del empréstito para terminar laguerraconelParaguayy«pacificar»nuestrointerior;otrosempréstitos se piden para obras que no se construyen,para planes que nunca se inician, a veces sin buscar pre-textoplausible.Despuéssevanpidiendoempréstitosparapagarlosserviciosdeempréstitosanteriores.Sólode1863a 1873 los ingleses prestan a la Argentina 15 millones delibrasesterlinas.Enestosidílicostiempos,quetantoañoranlosconser-vadores,elpaíssufríainmediatamentelosefectosdecual-quiercontracciónenlospaísesindustrializados.Estoseranperiódicamentesacudidosporlacrisisquellegabanaquíconviolenciamultiplicadaalreducirlademandadenues-trasexportacionesysimultáneamenteelprecioquesenospagaban por ellas. Además, justo cuando nuestro paísentrabaencrisis,GranBretañadrenabanuestrasreservasde oro agravando la situación. Sin embargo, las clasesdirigentesponíantodosuempeñoenmantenerelcréditointernacional de la Nación a toda costa. Un presidentediría que «es necesario economizar sobre el hombre y lased de los argentinos».Yrigoyen y sus enemigosFueYrigoyenquien,orientándosecomopudo,infligióseriasderrotasalaparatoqueasfixiabaalpaís.ElYrigoye-nismofueunmovimientodemasasqueexpresabalaten-denciaalcrecimientodelpaís,frenadoporlaalianzadelaaristocracialatifundistayelimperiobritánico.
  15. 15. página 16 • john william cookeEn el gobierno tuvo entre otros méritos, el de cum-plir con su promesa de no enajenar ninguna parte de lariqueza pública ni ceder el domino del Estado sobre ella.En un asunto clave como el ferroviario su acción fuefecunda y demostró una comprensión cabal cuando, alvetar la ley del Congreso que traspasaba las líneas delEstado a una empresa mixta, afirmo en el Mensaje: «elservicio público de la naturaleza del que nos ocupa hade considerarse principalmente como Instrumento deGobierno con fines de fomento y progreso para las regio-nes que sirve». El apoyo a YPF, la tentativa de crear unBanco del Estado y un Banco Agrícola, la compra debarcos, etc.., son otras tantas pruebas de su orientaciónnacionalista.Su política internacional fue digna, altiva, indepen-diente y retomó el sentido latinoamericanista que po-seían los hombres de la Independencia y que se perdió amediados de siglo pasado.Es bueno insistir sobre el manto de plomo que recu-bría la cultura del país. Las voces solitarias de aquí y alláquerían agregar un aporte renovador, estaban fuera (o selas dejaba rápidamente) de los medios de difusión capa-ces de amplificarlas hasta influir en la conciencia políti-ca nacional. La transición a concepciones políticas másadelantadasyclarasqueproducirsedentrodelradicalis-mo, cosa que no ocurrió. Fuera de él, en las fuerzas orga-nizativas, había un páramo ideológico.El Partido Conservador, representante de la oligar-quía terrateniente, no se resignó a la pérdida del gobier-no ocasionada por la aplicación del sufragio libre. Mien-tras esperaba la hora de recuperar el poder por la violen-cia, su táctica consistió en unir todas las fuerzas posi-blesbajoellemanegativodehacerantirradicalismo(lue-go, cuando contó con aliados en el propio radicalismo,su bandera sería el «antiyrigoyenismo»).El aliado más consecuente que siempre tuvieron losconservadores fue el Partido Socialista, que no sólo losacompañó en las maniobras concretas contra el radica-lismo, sino que también lo haría contra el peronismo.Buenos Aires, puerto de factoría que servía a la inter-mediaciónimportadora-exportadora,centroburocráticoal que convergían los inmigrantes y los criollos despla-zados por el latifundio, era la única realidad que veían –incompleta y erróneamente, además- los socialistas. Porel resto del país sentían el mismo desprecio que los «ci-vilizadores» mitristas y rivadavianos.La gran mayoría de los explotados estaba en el cam-po: eran los peones de la estancia, los obrajeros, los hi-jos de la tierra convertidos en mano de obra miserable.La Argentina quedaba seccionada en una porción in-dustrial y en otra que no lo era, cuyos respectivos asala-riados se incomunicaban entre sí y perseguían objetivoscontrapuestos. Era una estrategia que podía deparar al-gunas mejoras a sectores reducidos del proletariado(creandonuevosmotivosdedesunióninterclasista)perolevedabalaluchapolíticaparaavanzarenconjuntocomoclase. Los obreros industriales, sin peso en el cuadroglobal de la economía subdesarrollada, no podían serfactor de transformaciones revolucionarias si actuabande espaldas al resto de los perjudicados por el sistemaoligárquico imperialista. A cambio de la fantasía de bus-car una liberación exclusiva, para ellos solos, en mediode la Argentina desangrada, rompían el frente capaz deobtenerunaliberaciónrealyabdicabandelpapelqueles
  16. 16. página 17 • apuntes para la militanciacorrespondía dentro de ese frente como clase revolucio-naria.En suma, no les quedaba más que «el sindicalismopuro»,laluchaeconomistapormejorasinmediatas,aun-quedebilitadosporrenunciaralasolidaridaddelosotrosgrupos de intereses comunes, y votar por los socialistas,con lo que terminarían de suicidarse. Como el PartidoSocialistaeraenemigodelaindustrialización,laclasepro-letaria no crecería, y como también era librecambista yenemigo de lo que llamaba las «industrias artificiales»,cuando éstas desapareciesen, los obreros sin trabajo au-mentarían la oferta de mano de obra y bajarían los sala-rios.Limitándoseaunapolíticameramenteencaminadaalas mejoras salariales en la industria, éstas servirían, porunaparte,paraaumentarladiferenciaentrelasremunera-cionesdelaciudadydelcampo,característicadelospaí-ses subdesarrollados, al mismo tiempo, servirían de pre-textoparaelaumentodecostosdeproduccióny,sinpro-teccionismo, las industrias quedarían en peores condi-cionesantelacompetenciaextranjera.ConestasmencionesbastaparaapreciarquesielPar-tido Socialista nos ha negado siempre hasta «la leche dela clemencia», no es por oportunismo ni por improvisa-ción,sinoporunavocaciónrectilínea–desdelacunahas-talatumba-.Laoligarquíacopiandoinstitucioneslibera-lesyelDr.Justoremedandoenfoquessocialistasllegabansiemprealasmismasconclusionesycompartíanlosmis-mos prejuicios. Por ejemplo, al peón de cambo y al obra-jeroquelosoligarcasexplotabanydenigraban,elDr.Jus-toloscrucificabateóricamentenegándolestodacapacidadpolítica. Su discípulo, el Dr. Repetto, explica que era im-posiblehacerlescomprenderrazones «porquesetratadegentemuyignorante,envilecidaenunavidacasisalvaje».Mencionamos las modalidades que los hacen indis-tinguibles del conservadorismo, destacaremos algo queacredita a los socialistas como caso político único. Es elpartidosocialistadelmundocolonialysemicolonialquenuncafueantiimperialista,nisiquieradoctrinariamente.Másaún:eselúnicopartidosocialistadelMundoquehadefendido expresamente al imperialismo. Hasta los másviscosos amarillismos social-demócratas de Europa, be-neficiariosycómplicesdelapolíticacolonialdesusbur-guesías,almenosenteoríahancondenadoalimperialis-mo.EnlaArgentinatenemosunfenómenosmundial:unpartidosocialistaproimperialistaenlateoríayenlaprác-tica.LosdesigniosdeEstadosUnidosdeimponersuhege-moníaentodoelcontinentenoconstituíanningúnsecre-to: sus hombres de Estado lo venían proclamando desdehacía un siglo y había muchos hechos probatorios enexceso, la oposición a los proyectos de Bolívar para launificacióncontinental,ladestruccióndenuestroPuertoSoledad en las Malvinas, el robo a México de más de lamitaddesuterritorio,lasdepredacionesenNicaragua,laincursiónnavalcontraParaguay,ereanalgunosejemplos.PerocuandolaintervenciónyanquienCuba,aprincipiosdel siglo XX, Juan B. Justo observó: «Apenas libres delgobierno español, los cubanos riñeron entre sí hasta queidoungeneralnorteamericanoaponerymantenerlapaza esos hombres de otras lenguas y otras razas. Dudemospués de nuestra civilización». Dudemos más bien de lossocialistas cipayos, porque hasta los obrajeros analfabe-tos del Dr. Repetto saben que cuando los cubanos teníanganadalaguerradelaIndependencia,en1898,losnorte-
  17. 17. página 18 • john william cookeamericanos,medianteunaprovocación,tomaronparteenlacontiendayseconstituyeronenusufructuarios delsa-crificiodelosisleñosqueveníanguerreandodesdehacíatreinta años, firmaron un tratado de paz con España sindar intervención a los cubanos, y se apoderaron de lasFilipinas, Guam, Puerto Rico, etc. En Cuba nombraronun gobernador militar y sólo lo retiraron cuando se lesdio la base de Guantánamo (que todavía ocupan) y se lesreconocióelderechodeintervenirmilitarmente.Cadavezque había protestas por el fraude con que se elegía a unpresidente amanuense de los yanquis, estos mandabanfuerzasamparadosenesaconcesión.Únicamentelossocialistasargentinosselespodíaocu-rrirecharlelaculpaaloscubanosdeesasintervencionesimperialistas que sufrieron todas las naciones que esta-ban en el radio geopolítico de Estados Unidos.Cuando decía «dudemos de nuestra civilización», setrataba de una ironía justista: quería decir que estabaseguro de nuestra barbarie. Como la civilización y elprogreso sólo pueden llegar del extranjero, tambiénaplaudieron la maniobra yanqui que quitó una provin-cia a Colombia y creó la república artificial de Panamá.Pensaban, como los yanquis, que nuestro continentesería un emporio de civilización si no estuviese pobla-do por latinoamericanos.Lenin,explicandoladesviaciónreformistadelosmo-vimientos europeos que recibían su cuota del productocolonialista, dijo que «el partido obrero-burgués es inevi-table en todos los países imperialistas», ha mencionadoasimismoque«entodoslospaísesenlosqueexisteelmodode producción capitalista hay un socialismo que expresala ideología de las clases que han de ser sustituidas por laburguesía». En esta segunda categoría estaría el PartidoSocialista de nuestro país sin describirlo totalmente. LaArgentina, siempre al día con las modas del Viejo Mun-do, quiso darse el lujo de tener un partido obrero-oligár-quico-proimperialista,unacreacióndelafantacienciapo-lítica.Desdequeseacriollaronlosinmigrantes,nuncamásconsiguieron reclutar a un proletario. Cuando en la Casadel Pueblo ven acercarse a un grupo de obreros, cierranlas puertas y piden custodia policial.En 1930 la situación se tornó mucho peor, los efectosdelacrisissesentíanfuertementeylareacciónafilabasuscuchillos. Como después pudo verse, el curso de la eco-nomía en todo el mundo no admitía ninguna salida de ladepresión. Había que capearla lo mejor posible. Pero lamaquinariadelaoligarquíalepermitíaexagerarlasfallasdel gobierno, atribuirle la culpa de procesos que eran in-evitables y marcarlo como responsable del descontentopopular.ElPartidoSocialista,infaltableenlasgrandesinfamiascontraelpaís,diounabatallaparlamentariacontralaleyde nacionalización del petróleo y lo mismo de su des-prendimiento,elPartidoSocialistaIndependiente,sesumóalescándalocallejero,arrastrandoalosbobaliconesdelapequeña buguesía portuaria, que creían que aquellos tri-bunos municipales eran la última palabra en materia deprogresismoyaudaciadepensamiento.Entre otras lindezas, el diario La Nación emitió estejuicio sintético: «No se recuerda ninguna época de fana-tismo y corrupción como esta». Y La Prensa: «Nunca an-tesenlaArgentina,ungobiernoquisomostrarseysemos-tró más prepotente, omnisciente, ni llegó a dejar mayorconstanciadesuincapacidaddeactuar,respetaryserres-
  18. 18. página 19 • apuntes para la militanciapetado». Por su parte el Partido Comunista no aportabanadaalesclarecimientodelascosas,porelcontrario,de-finióalgobiernodeYrigoyencomo«reaccionario» y«fas-cistizante».Elclásicofrenteantipopular,perfectamentesincroni-zado, sacó a relucir sus grandes palabras y los militaresdecabezahuevahicierondeverdugos.La Década Infame«Reciénentoncescomprendimosquépuntodenuestrasoligarquíaestabadivorciadadelavidanacio-nal y pudimos medir la amplitud y la perfección con quedominaba los nudos estratégicos de la vida de relación».ScalabriniOrtiz.En la dictadura que sustituyó a Yrigoyen pugnabandos corrientes de pensamiento. Los amigos más próxi-mos del general Uriburu profesaban un vago nacionalis-mo fascista, cuyo expositor principal había sido Leopol-do Lugones, por entonces en una de las etapas más reac-cionariasdesuvidaatormentadaycontradictoria.Seiden-tificaba a la patria con su aristocracia, frente a la chusmaque venía a ser lo espúreo y extranjero. Era la «hora de laespada».Ladictaduraclasistaylosgruposconservadoresplanteaban su contradicción de siempre: invocaban lasideas de la democracia liberal pero en los hechos teníanque violar para impedir el retorno del partido derrocado,sobre todo cuando la elección de abril de 1931 demostróquelosradicalesseguíansiendomayoría.Después del a guerra 1914-18, la posición de GranBretaña como primera potencia financiera había cedidoante los Estados Unidos, que emerge como primer paísacreedor del mundo. En la Argentina eso se reflejó en unavance norteamericano, tanto en el monto de sus inver-sionescomoensuparticipaciónennuestrocomercioex-terior.Elpaísseconvirtióenzonadefricciónentreambosimperialismos.Losnorteamericanosinvertíanenalgunossectores de la industria y tenían sus ojos puestos en losyacimientospetrolíferos,buscabaneldesarrollodelavia-lidadparaampliarelmercadodesusexportaciones:auto-móviles, petróleo, caucho, etc. Los ingleses defendían elsistemadetransportesestructuradoentornoalosferroca-rriles y al suministro de carbón. La crisis del año 30, diotransitoriamenteeltriunfoalosingleses.Lasinversionesdirectasnorteamericanashabíanpasa-do de 40 millones de dólares en 1913 a 330 millones dedólares en 1929, en 1940 representaban 360 millones: el14% de las inversiones extranjeras contra el 61% queposeíanlosingleses.Con la primera guerra había terminado el período deauge del sistema capitalista universal. La crisis iniciadaen 1929 no fue más que un efecto retardado de ese res-quebrajamientocuyosproblemashabíanquedadoirresuel-tos. En la Argentina el impacto fue tremendo, como con-secuenciadelaindefensiónquenoscreabaelsistemaagro-exportador.Lascondicionesdenuestroprogreso–deman-da creciente de productos agropecuarios, fertilizad de lazonapampeana,arribodecapitalesydeinmigración-pro-veníandeafuera,almargendeunaacciónconscienteim-pulsada por factores internos. Ese desarrollo espontáneoya estaba agotado para entonces, pues el aumento de laproducción ya no podía hacerse mediante la incorpora-ción de nuevas tierras aptas para el proceso productivo.La crisis trajo un estancamiento en la demanda mundial
  19. 19. página 20 • john william cookedenuestrascarnesycereales,yelvalordelasexportacio-nes argentinas se redujo, de golpe, en un 50%.Lospaísesindustrializadosabandonaronlosmétodosdelliberalismoyestablecieronunaseriedemedidasparacontrarrestarlosefectosdeladepresión.Simultáneamen-te, se invirtió la corriente mundial de capitales: en lugardeafluiralospaísesdedicadosalaproducciónprimaria,retirarongranpartedelasinversionesycesaronsusprés-tamos.Parahacerfrentealosdéficitdesuscuentasinter-nacionales, los países como Argentina no tenían otro re-cursoqueapelarasusreservasdeoroydivisasy,cuandoéstas se agotaron, a diversas medidas de regulación eco-nómica.LaconferenciadeOttawa,enqueGranBretañahabíaestablecido sus dominios un sistema de «preferencias»quecerrabalaspuertasalapenetracióncomercialameri-cana, puso a nuestra oligarquía en el trance de perder elmercado británico de carnes. Empavorecida mandó unadelegación a Londres, encabezada por el vicepresidentede la República, que firma el pacto Roca-Runciman y so-meteanuestraeconomíaadictadosingleses.GranBreta-ñanosecomprometíaanadaimportante.Encambioseleotorgabaelcontroldenuestromercadodecarnesydistri-buirel85%desuexportación,asegurándoseademásqueel transporte se realizase en sus buques.La clase dirigente entregó al extranjero todo cuantoéste exigió, desde el manejo de la moneda y el créditohasta el monopolio de los transportes. El principal ins-trumento de dominación fue el Banco Central, cuya leypreparo Otto Niemeyer, vicepresidente del Banco de In-glaterra, y fue adoptada y puesta en ejecución por losdoctoresPinedoyPrebisch.LamisiónnombradaporJus-to para proyectar las reformas financieras del país era,conlevesmodificaciones,lamismaqueanteshabíanom-brado el gobierno de Uriburu. La componían AlbertoHueyo, E. Uriburu, Federico Pinedo, Raúl Prebisch, R.Berger, R. Kilcher, L. Lewin, y Robert W. Roberts, repre-sentantes de la banca Baring Brothers, Morgan y Leng,Roberts y Cía., que eran acreedores del gobierno. Ex-tranjeros eran los ferrocarriles, los teléfonos, el gas, losfrigoríficos trustificados que controlaban la exportaciónde carnes, las empresas de comercialización de las cose-chas, los tranvías, ómnibus y subterráneos.Para dar una ídea del aniyrigoyenismo, Alvear habíafestejado la caída de Yrigoyen.Los socialistas aprovecharon los años de abstenciónradicalparaconquistarunanumerosabancadaparlamen-taria, luego reducida a representaciones de la Capital Fe-deral. Ostanteron el mérito de no complicarse en ningu-no de los escandalosos negociados de la época, pero si-lenciaron el escándalo total de nuestro encadenamientoa Gran Bretaña y de los avances del imperialismo yan-qui. Al fijar posición en el debate parlamentario sobre elpactoRoca-Runciman,eldiputadoNicolásRepettoacla-ró: «Desde luego, nuestro voto no implicará un reprochea la gestión diplomática realizada en Londres por el doc-tor Julio A. Roca. Manifestamos y lo hemos hecho públi-camente, nuestra adhesión por la forma tan discreta, porla perseverancia realmente ejemplar y por la alta digni-dad que nuestra representación ha sabido mantener entodo momento en el ejercicio de su elevado mandato».Su oposición se limitó a lo episódico y marginal, sincalar en ninguno de los temas fundamentales que afli-gían a la Nación. Eran la oposición ideal para el régimen:
  20. 20. página 21 • apuntes para la militanciadidato de la UCR, Alvear. Con el criterio de Repetto, enla elección de 1931 no hubo proscripción radical, pues-to que el general Agustín P. Justo era también radicalantipersonalista (Ortiz fue uno de sus ministros).Desde luego, ahora los radicales prefieren no hablarde esos episodios, desde que hace años son ellos losque usufructúan la proscripción del partido mayorita-rio (nota: el peronismo había sido proscrito desde 1955)y eso les ha convertido en gobierno. Cuando aluden altema se enredan en explicaciones más retorcidas aúnque las habituales. Uno de los que ha abordado intrépi-damente es el Dr. Ricardo Balbín, y como era de espe-rar, desapareció toda confusión. Su diáfana oratoria dejóestablecido que las situaciones no eran idénticas. «Losradicales mantuvieron su entereza moral en la absten-ción, sin prestarse con sus votos a pactos ni a la confu-sión de la República. Los proscritos deben tener espíritudemócrata y no ser aventureros del poder» (La Razón,06/08/61).moderada, enemiga del desorden, cultora de todos losmitos proimperialistas. Su minúscula astucia de jacobi-nosparroquialesconsistíaenequiparararadicalesycon-servadores en salvaguardia del orden cuando se temíaque los radicales intentasen perturbarlo.Los radicales siempre reprocharon a los socialistas elhaberse aprovechado de su abstención para obtener re-presentaciones y legalizar el fraude de los conservado-res. En defensa de esa actitud, Repetto dijo hace nosaños cosas muy graciosas: relata que, vetada la candida-tura Alvear-Güemes en 1931, Lisandro de la Torre vaci-laba en presentarse como candidato de la fórmula con elpropio Repetto, pero éste en vano aventó sus escrúpu-los, y termina diciendo: «Los hechos ocurrieron en laforma supuesta por mí, y en la elección presidencial si-guiente, los radicales triunfaron con su candidato, el Dr.Roberto Ortiz» (La Razón 24/10/61). No menciona queOrtiz fue electo por los conservadores y radicales anti-personalistasmedianteunfraudecometidocontraelcan-
  21. 21. página 22 • john william cooke
  22. 22. página 23 • apuntes para la militanciaLa política de neutralidad del gobierno militar rom-pía la unidad continental que Estados Unidos buscabapara su política de guerra (Segunda Guerra Mundial). ElDepartamento de Estado apeló a todos los recursos paraforzarloacambiardelíneaoprovocarsuderrocamiento:retirodelosembajadoreslatinoamericanos,inglésynor-teamericano, congelamiento de nuestras reservas de oroen Estados Unidos, prohibición a sus barcos de tocarpuertos argentinos, restricción de sus exportaciones condestino a nuestro país, etc. Recién en 1945, cuando lasuerte del conflicto mundial estaba decidida, la Argenti-na rompió relaciones con el Eje, pero sin unirse al reba-ño de las restantes repúblicas americanas conducidaspor los yanquis.Los partidos, la prensa y los intelectuales, movidospor el imperialismo, apoyaban al empajador yanquiSpruille Braden, quien actuaba públicamente en la vidapolítica argentina, fogoneando la renuncia y detenciónde Perón.Pero los trabajadores ya no consintieron esa nuevavergüenza:todoelpaísquedóparalizadoporunahuelgageneral y las multitudes marchan hacia Plaza de Mayodonde exigen la libertad de Perón y su vuelta al poder.Scalabrini Ortiz ha dejado una inolvidable descrip-ción de esas jornadas. De ahí extraemos algunos párra-fos que captan su vivencia: «Un pujante palpitar sacu-día la entrada de la ciudad. Un hálito áspero crecía endensas vaharadas, mientras las multitudes continuabanllegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de lostalleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturasy acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas.BrotabandelospantanosdeGerliyAvellanedaodescen-dían de las Lomas de Zamora. Hermanados en un mis-mo grito y en la misma fe, iban el peón de campo deCañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecá-nico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el sub-suelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de lanación que asomaba, aglutinados por una misma ver-dad que una sola palabra traducía: Perón.»El milagro aritméticoLa oligarquía había temblado ante la invasión de losdescamisados.Lasexplicacionesautotranquilizadorasledevolvieron la calma que se transformó en euforia cuan-do, de inmediato, el gobierno convocó a elecciones paracuatro meses más tarde: allí obtendría el triunfo que seleacababadeescapardelasmanosycastigaríalaescoriaresponsable del fracaso.El Régimen al que había referido Yrigoyen se habíareconstituido, esta vez el radicalismo como participanteprincipal. El acercamiento de los partidos respondió,como hemos visto, a una serie de motivos: el belicismolos llevó a desarrollar actividades conjuntas, y desdeCapítulo IIILa brisa de la historia
  23. 23. página 24 • john william cookejunio de 1943 habían desaparecido las causas del anta-gonismo –fraude, lucha por el gobierno- y todo contri-buía a unirlos, incluso la desgracia común. Ante la oladesconocida que traía un candidato «de afuera», no per-tenecientealselectoclubdemocrático-representativo,seconstituyó la Unión Democrática.Mirada desde el ángulo tradicional, la Unión Demo-crática era una aplanadora: estaban todos los partidosque tenía el país, es decir, todos los votos. Los analistasprocedían con criterio realista y admitían que de ese in-menso montón de sufragios había que descontar unospuñaditos de gente votaría al candidato «imposible» al-gunosobrerossinconcienciaquesehabíandejadoenga-ñar por el demagogo, los sectorcitos que seguirían a losradicales de la Junta Renovadora, los totalitarios, claroestá, y por fin ciertos elementos de la población, comoser vagos, ladronzuelos, punguistas, borrachos, male-vos.... En suma, una ínfima minoría de estúpidos y an-tisociales, y por consiguiente, lo único que tenía interésera el escrutinio de las listas de diputados para ver comoestaría compuesto el Parlamento que acompañaría al go-bierno de Tamborín-Mosca.Para mayor garantía, el imperialismo yanqui no deja-ba de ayudar a sus amigos. Poco antes, la Junta de Exilia-dos Políticos Argentinos se había dirigido a las NacionesUnidas pidiendo la solidaridad del continente contranuestro gobierno, en un documento que llevaba la firmade los partidos Socialistas, Demócrata Progresista, Radi-cal,DemócrataNacional(conservador)yComunista.Bra-den había dejado la embajada, ascendido al cargo deSubsecretariodeEstadoparaAsuntosLatinoamericanosy desde allí trataba de obtener el asentimiento para losque desde aquí pedían «la intervención militar en laArgentina». En noviembre de 1945, el canciller urugua-yo, Rodríguez Larreta, le da estado diplomático a la tesisy emite la Doctrina de Intervención Multilateral, propi-ciando la intervención colectiva del hemisferio para res-tablecerlademocraciaennuestropaís,recibiendolares-puesta que merecía de nuestro Ministerio de RelacionesExteriores.Faltando pocos días para las elecciones, el Departa-mento de Estado norteamericano publicó el Libro Azul,donde se repetían las habituales acusaciones y se daban«pruebas» de que Perón y sus colaboradores eran agen-tes nazis, nuestro gobierno las desmintió con el LibroAzul y Blanco, haciendo enérgicas consideraciones so-bre la intromisión norteamericana en los asuntos inter-nos de la Argentina.No hay necesidad de explicar como fue que perdie-ron todos los partidos, con toda la prensa y el dinero,con las omnipotentes embajadas de las democracias vic-toriosas, con los estudiantes, profesionales e intelectua-les, con los caudillos grandes y chicos de todo el país.Ese golpe fue cruel para todos ellos. Muy especial-mente para el radicalismo, que de ser una inmensa ma-yoría, se encontró ante la sorpresa de que no podía ga-nar ni con el aporte de todos los partidos juntos. Susfrases seguían siendo las mismas, los propósitos quevenían enunciando no habían cambiado, ni tampoco lacomunicación inmaterial con las masas de Alem, Yrigo-yen y Alvear. Sin embargo ese pueblo que durante treceaños de fraude había querido votarlos, ahora que teníanla oportunidad de hacerlo en comicios libres, les volvíala espalda para seguir a un recién llegado.
  24. 24. página 25 • apuntes para la militanciaEllos se veían a sí mismos de una manera: la imagenera falsa y el pueblo los contemplaba tal eran.La UCR, como todo partido «serio», excluyó de suléxico la palabra «imperialismo» justo cuando el hombrede la calle estaba adquiriendo conciencia de su peligro-sidad.El caso que venimos analizando deja una primeralección: no hay que encerrarse en cuevas ideológicasporque afuera pueden estar sucediendo cosas impor-tantes y uno enterarse demasiado tarde o no enterarsenunca.El Partido Comunista, que se autotitulaba «vanguar-dia del proletariado», se desempeñó como vanguardiade la oligarquía. De lo que se han valido los antiliberalesreaccionariosparadesacreditaralmarxismoqueparece-ría conducir sistemáticamente a las mismas posicionesque el liberalismo. Lo cual es falso. Primero, porque elmarxismo no es una doctrina que de respuesta automá-ticamenteacadasituación,esunmétodoparaconocerlarealidad social y guiar las actividades tendientes a cam-biarla, según como se lo utilice se llegará o no a interpre-taciones y a líneas de acción concretas. Y segundo, por-que lo que ha caracterizado siempre al PC Argentino es,precisamente, el no aplicar la teoría que invocan.Tienen una concepción del país que proviene, enparte, de asimilarlo a modelos históricos que no se ade-cuan a nuestro casi y, en parte, de la mitología mitrista.Y una política consistente en adaptarse mecánicamentea la política de la URSS. El marxismo sirve para justifi-car literalmente esa suma de irrealidades.Así, de la táctica de los «frentes populares» cuando sefirmó en 1939 el pacto ruso-germano, a defender la neu-trailidad y denunciar como sirvientes del imperialismoa los que intentaban meternos en la guerra. Pero cuandola URSS fue arrastrada a la contienda de los «imperialis-mos» pasaron a ser «democracias», los neutralistas fue-ron declarados «nazis» y los cipayos pasaron a ser laesperanzadelaPatria,noabandonaronelfrentismo,quees su técnica permanente, pero ya no se buscó el «frentenacional antiguerrero» sino otro para incorporar a nues-tro país en el frente único de los pueblos en guerra conel «nazifascismo».Era un nazifascismo tan raro que había levantado laintervención de las universidades, dado legalidad al Par-tido Comunista después de 15 años de proscripción,permitía la libertad de prensa más desenfrenada, y cele-bró las elecciones más limpias de toda nuestra historia,como lo reconocieron los partidos opositores.NingúnintegrantedelaUniónDemocráticacreyóquepudiera triunfar el coronel Perón. El 17 de octubre habíasido un misterio «policial»: el 23 de febrero (elecciones)fue un misterio aritmético.Algunos dijeron después, para prestigiarse como za-horíes, que se la vieron venir: no es cierto, eso estabafuera de toda lógica que ellos pudieran desarrollar. Porlo general, hasta el día de hoy siguen sin enterarse de loque pasó. En el subconsciente les baila la hipótesis deque cosa de magia negra.1945-1965: Citación nacionaly actuación revolucionaria de las masasEn el año 1945, los bárbaros invadieron el reducto dela democracia para esquistos, distorsionaron todas las
  25. 25. página 26 • john william cookerelaciones sociales, desmontaron los cómodos engrana-jes del comercio ultramarino y para colmo, se mofaronde las estatuas y cenotafios con que la oligarquía gustaperpetuarse en el mármol y en el bronce.El 17 de octubre era algo tan nuevo, que rápidamentelo redujeron a su verdadero valor: era una especie decongregación de papanatas, delincuentes o como decíanlos cultos de la izquierda oficial, lumpen proletariado,arriados por la policía en una especie de carnaval sinies-tro. Lógicamente el 24 de febrero, cuando se reunierontodos los partidos políticos, los que tenían todos losvotos, el candidato imposible como llamaban a Perón,no tenía otra perspectiva que la de conseguir algunosvotos de esos elementos marginados.La verdad es que los dueños de todos los votos per-dieron, en lugar de unos pocos sufragios de la canallas,la canlla sacó más sufragios que todos los partidos jun-tos desde la izquierda a la derecha.Inmediatamente los teóricos buscaron explicación ylo plantearon como un episodio de la lucha de nazis yantinazis dentro de su característica habitual de trasla-dar a escala nacional los problemas universales. Peropor detrás de todas esas explicaciones, en el fondo delsubconsciente les baila la hipótesis de que había sidocuestión de magia negra.Peroentodoestohabíaalgomásquemalafe,habíalaincapacidaddelaclasedirigenteargentinaparacompren-der un fenómeno que no cabía dentro de las formas con-ceptuales del liberalismo tradicionalEse ostracismo de las clases dirigentes debió habersido definitivo. Solamente duró 10 años, y sobre el per-jurio de algunas espadas se restableció el régimen y re-solvió aplicar sus tesis. Los juristas de almas heladasinventaban decretos de desnazificación y crearon mara-villas de la juricidad como el 4161 famoso, mientras losintelectuales inventaban teorías que iban, desde la tesisde que constituíamos una acumulación multitudinariade abribocas encandilados por métodos de propagandatotalitaria hasta la distinción sociológica entre masa ypueblo, la masa como algo informe, innoble, indiferen-ciada; y el pueblo, para decir una palabra, constituidopor gente que votaba al radicalismo, a los conservadoreso a los socialistas. Hasta monseñor Plaza, el conocidoclérigo financista del Banco Popular, anunció que la epi-demiadepoliomelitisquepadecíanlosniñosargentinosera el castigo de Dios por el extravía del peronismo.Nosotros dijimos: soberanía política, independenciaeconómica y justicia social. Pero si para esos objetivosaplicamos métodos que eran adecuados a una realidadde hace 20 años, la inoperancia de los métodos desvir-túa y desmiente la fidelidad a los objetivos. Esa maneraburocrática de conseguir las cosas, no es ortodoxia pero-nista, es apenas oficialismo peronista. Una teoría políti-ca que refiere a una realidad debe cambiar con esa reali-dad. Le reprochábamos casualmente a la ideología libe-ral que las ideas eran universales y tanto valían paraEEUU, África o Francia, y que tanto valían en la épocaascendente de la burguesía como en la época de la ex-pansión imperialista sobre las zonas subdesarrolladasde la tierra y lo que nosotros negamos en 1945, lo quenegamos de toda esa superestructura ideológica implan-tada sobre una triste realidad del país, así como nega-mos los mitos de la historiografía mitrista y a los presu-puestos de la Constitución de 1853, de la misma mane-
  26. 26. página 27 • apuntes para la militanciara, para ser fieles con esa negativa y toda Revolución,debe ser primero rechazo si después quiere ser afirma-ción, fieles a esa negativa debemos también cuestionardentrodenuestrobagajeideológicotodoaquelloyaperi-mido por el tiempo, por los hechos y por el fluir de lahistoria nacional e internacional.Moreno, Dorrego o Rosas... han merecido nuestraadmiración y nos sentimos identificados con ellos encuanto a defensores de la soberanía, en cuanto a actoresde la lucha independentista, a nadie se le ocurriría, sinembargo, ir a repetir el plan de ninguno de ellos, pero enese tiempo histórico presente de las revoluciones de lospueblos y los levantamientos de los continentes, tantoda estar atrasados 20 años como estarlo 100 o 140.Nosotros postulamos la defensa y la continuidad dela tradición, el pensamiento conservador es partidariodel tradicionalismo, es decir, de la fijación de categoríasque alguna vez fueron, la época de la montonera no erapara ellos la dinámica de las luchas de las masas argen-tinas en sus etapas de ascenso, sino que es el reflejo, laépoca de oro para una utópica restauración del fijismode la estancia rosista.Por eso, en el año 45, a pesar de la crítica que hizo elnacionalismo de derecha al régimen liberal y la historio-grafía mitrista, pronto nuestros caminos nos separaron,porque donde ellos todavía soñaban con la vuelta a latierra, y se veían caudillos de gauchos sometidos a laelitedelaaristocraciadelaqueformabanparte,nosotrosveíamos el gaucho de carne y hueso transformado encabecita negra, obrero y que buscaba conducción sindi-cal, orientación para sus luchas, conquistas políticas,líderes de las masas.Haymilesymilesdehombresquesóloconocieronladerrota, pero lo que no conocieron fue el deshonor.En el año 1945 Perón planteó perfectamente el pro-blema nacional, acá hay una frase clave y que él de unamanera o de otra la ha repetido siempre: «Cien años deexplotación interna e internacional han creado un fuer-te sentimiento libertario en el espíritu de las masas popu-lares».La izquierda inclusive no la entendió. Posiblementesi Perón en vez de decir frase tan sencilla hubiese dicho:La dialéctica de la lucha de clases internas, en relacióncon la liberación de los pueblos semicoloniales en laépoca de la expansión financiera del imperialismo, seconjuga en una unidad dialéctica dentro de las coorde-nadas de la economía y de la historia mundial. Si lohubiese dicho así, de esa forma, la izquierda tal vez lohubiese reconocido como un hombre genial.La lucha de clases estaba agudizada pero el régimenperonista seguía planteando el problema del país, comosi todavía existiese el frente policlasista antiimperialistadel año 1945, con Perón como Gral en Jefe, y ese frenteya estaba desintegrado. La parte marginal de ciertos sec-tores de la burguesía media y alta se fueron retirandorápidamente, de la pequeña burguesía, algunos movili-zados por el problema religioso, otros por diversos fac-tores coyunturales, expuestos como están a los factorespropagandísticos de la burguesía, rápidamente abando-naron este frente popular, y entonces, así se explica nosolamente la caída del peronismo, sino la forma en quecayó, porque la única fuerza real con que contaba el pe-ronismo a esa altura de los acontecimientos era la claseobrera.
  27. 27. página 28 • john william cookeNo es insólito que esto ocurra, lo insólito es que sibienelgeneralLuceroeslógicoquecreyeraenlapalabrade honor de sus camaradas, qué diablos tenía que de-pender de la fuerza de la clase trabajadora de la palabrade honor de ningún militar, si la única fuerza real conque contaba eran sus propios puño y su propia fuerza.Yaunqueelperonismonoeraunrégimendelproletaria-do, tampoco era la dictadura de la burguesía.Sin embargo había donde pudo haberse planteadotodo eso, eso era el partido, pero lo que ocurre es quetambién el partido y la administración y gran parte delsindicalismo sufrieron un proceso de burocratización, yahí donde debía haber sido el campo de desarrollo ideo-lógico se transformó en una esclerotizada estructura bu-rocrática donde cualquier recomendado por el mismopodía ir de gerente de una empresa, como interventordel partido. Se identificaron las tareas administrativascon las tareas políticas y lógicamente en estos casos seproduceunaciertadegeneración:cualquierburócratafir-maundecretoycreequehacontribuidoalagrandezadela nación, dice tres palabras de obsecuentes y cree quees artífice del triunfo peronista, murmura una arengapatriótica y cree que la República le está en deuda. Elmal proceso de selección determinó que ante esa coyun-tura a que me estoy refiriendo, el salto cualitativo nopodíasertomadocomomedidatécnica,debíahabersidotomado desde el punto de vista de la media política.Seproduceporconsecuenciaunenfrentamientoconunatremendacoalicióninternaeinternacional,enlaqueel peronismo actuaba como si contase, como en el casode un general que creyese que tiene determinadas divi-siones que están en el campo adversario y no en el cam-po de él, y todos los lamentos póstumos sobre las mili-cias obreras, para mí son simples especulaciones fanta-siosas. Porque no se puede armar la clase trabajadorapara que defiende a su régimen y al otro día decirle:Buenom’hijo,devuelvalasarmasyvayaaproducirplus-valía para el patrón.La milicia obrera y la defensa del régimen implicabalos cambios sociales, cuando se quiso formar ya era tar-de, porque el régimen se vio entre la contradicción deque el paso de su respaldo militar a un respaldo com-partido por la clase obrera armada, hubiese significadoperder ese aparato militar, y en ese desajuste hubiesecaídoirreversiblemente.El régimen fue vendido el 16 de julio, porque casual-mente Perón proclamó que era el presidente de todos losargentinos, en ese momento no era más el presidente dela clase obrera, nadie más lo reconocía. Entonces, siguiópidiendo la pacificación como la había pedido en el ’52,creyendo que le acababan de dar el último golpe a lacontrarrevolucionario, y lo que acababan de dar el pri-mero, un golpe prematuro de una coalición de fuerzasque seguía inconmovible.(...) Se podría seguir todo el tiempo con esta clase decosas. El senador Fassi dice que la URSS es fascista yque el régimen de Fidel Castro es imperialista, y podríaacumular así disparates constantemente.Es un problema mucho más serio, eso no dependede Illia ni de Onganía ni de nadie. Depende de determi-nadas estructuras que no pueden permitir el acceso delperonismo, y que cuando lo permitan será porque elperonismo no será la expresión política de los trabaja-dores.
  28. 28. página 29 • apuntes para la militanciaTodo lo demás pertenece al mundo de la magia, almundo del milagrerismo, en el fondo se reduce a lo si-guiente: Que se arme un bochinche y pase no se sabequéycomoconsecuenciadeesoaparezcamosnosécomoen el gobierno sin darse cuenta de que el hecho que yodiga que el régimen está en crisis, en descomposición,no significa que el régimen cae, porque sólo no va a caer,hay que voltearlo, porque una situación histórica asípuede durar cualquier cantidad de años.Cualquiera que hayan sido los factores que hayanintervenido, que en todas partes no fueron lo mimo, elhecho concreto es que en el momento, para lo que yollamounaaltaconducciónburocrática,plantearseelpro-blema de su mito, lo que había que plantear llenándolode su verdadero significado y no como hacen con Perón,que es como Sócrates, que le dan la interpretación quequieren, entonces todos proclaman una adhesión abs-tracta que parece que es la más obsecuente y el máximode fidelidad y la verdad es que es la mayor falta de res-peto.En el fondo todo radica en lo mismo, como en el año1945 el pueblo y las fuerzas armadas marcharon juntosen una etapa de la historia, una vez que se despejen losmalentendidos que siembran los malvados, nos volvere-mos a juntar -¡nunca más nos volveremos a juntar!- Enprimer lugar porque en 1945 eso de pueblo y ejército fueuna verdad a medias. Al fin y al cabo el 9 de octubre aPerón lo echó el Ejército. Lo que pasa es que como enaquel entonces el balance, el equilibrio de fuerzas inter-nas de las FFAA era muy parejo, la irrupción del movi-miento de masas fue suficiente para volcar de nuevo labalanza a favor de Perón. Pero ese ejército ya lo perdi-mos. Porque ese nos acompañaba en el industrialismo,en la lucha antiimperialista, en una serie de cosas, perono en el contenido social ni en el avance social que re-presentaba, no el la subversión de las jerarquías. Por esoque mientras unos se levantaron contra el peronismo enseptiembre, otros pelearon con bastante desgano y estocorresponde sí a un estado de espíritu, a un estado deconciencia, pero siquiera esos estaban formados en uncierto repertorio mínimo de ideas nacionalistas.Por otra parte, cuando nos disolvamos como pero-nistas, si es que nos disolvemos como peronismo, esporque otra fuerza representará el papel revolucionarioque representa en este momento al peronismo.La revolución social entonces no es un orden idealfijado porque nosotros lo consideramos que es el quepreferimos con respecto a otro, es una necesidad técni-ca, como necesidad económica y como necesidad delpaís para realizarse como integridad nacional, es unatarea nacional postergada, exige ese pre-requisito de larevolución social, así que cuando nosotros decimos elrégimen burgués no da más, estamos diciendo no unapreferencia, porque aunque el régimen burgués fueracapaz de desarrollarse yo igual estaría en contra, peroal mismo tiempo eso no quitaría que pudiese el paísrecorrer etapas dentro de él, pero ahora lo que yo opineo no opine no tiene importancia, lo que tiene importan-cia es si los análisis son correctos y si los análisis talcomo yo los he planteado son exactos, entonces hayque replantearse una nueva visión del país, una corres-pondencia entre las luchas del pueblo que son sacrifi-cadas, que son abnegadas y que ya vienen desde hace10 años, y una estrategia de poder. A nadie se le pide
  29. 29. página 30 • john william cookeque nos ponga en el poder mañana ni pasado.Se les pide que nos encaminemos al poder, que nonos encaminemos a la disgregación, que no nos encami-nemos a la esterilidad histórica. Lógicamente como yohago estas críticas, comprendo que puedan hacer otras,pero siempre desde la lucha. La primera condición paracriticar el combate, es estar en el combate.Estamos en un equilibrio: el régimen que no tienefuerza para institucionalizarse pero sí para mantenersemientras el peronismo y la masa popular y otras fuer-zas tiene suficiente potencia para no dejarse institucio-nalizar, pero no para cambiarlo. ¿Quién tiene que rom-per ese equilibrio? Nosotros; a la burguesía con durarle basta.
  30. 30. página 31 • apuntes para la militancia335599101313151923232325indicePropósitosPrólogo de John William Cooke (1964)PrólogoRodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde (1973)Capítulo IMalestar en las basesLa crisis del Régimen y la crisis del Movimiento PeronistaCapítulo IIEl orden de la oligarquía liberalYrigoyen y sus enemigosLaDécadaInfameCapítulo IIILa brisa de la historiaElmilagroaritmético1945-1965: Citación nacional y actuación revolucionaria de las masas
  31. 31. página 32 • john william cooke
  32. 32. página 33 • apuntes para la militanciaColección: El valor de la palabra

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