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Dialoguemos
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¿Podemos decir que nuestro amor es fecundo desde ya?
¿En qué debemos crecer, como novios, para reali...
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Tema 4

  1. 1. En mi corazón, Señor, se ha encendido el amor por una criatura que Tú conoces y amas. Tú mismo la pusiste delante de mí y un día me la presentaste. Te doy gracias por este don que me llena de alegría profunda, me hace semejante a Ti, que eres amor, y me ayuda a comprender el valor de la vida que me has dado. Ayúdame para que no malgaste esta riqueza que Tú pusiste en mi corazón. Enséñame que el amor es don y no puede mezclarse con ningún egoísmo. Que el amor es puro y no puede perderse en ninguna bajeza. Que el amor es fecundo y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos. Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí; por quien camina a mi lado. Haznos dignos el uno del otro, que seamos ayuda y modelo. Ayúdanos en nuestra preparación al matrimonio, a su grandeza y a la responsabilidad que implica, para que, desde ahora, nuestra conciencia y voluntad, guíen nuestros pensamientos y los conduzcan en el amor. Amén Maternidad y paternidad: el amor que engendra y educa Tema 4 Dinámicadelalfarero ÆÆ ¿Cómo te sientes al ser protagonista de algo nuevo? ÆÆ ¿Por qué elaboraste este diseño? ÆÆ ¿Qué es lo que quisieras conseguir al transmitirle ese gesto a tu futuro hijo? Cada pareja; ya sea con arcilla, plastilina o a través de un dibujo; elaborará una imagen que quisiera plasmar en su futuro hijo. Por ejemplo: UN CORAZÓN, porque quisiera que mi futuro hijo ame siempre a su familia, su entorno, la creación y sobre todo que ame su vida. Indicaciones Nos conocemos 44 45Maternidad y paternidad: el amor que engendra y educaEncuentro II: Sacramento de unidad, enriquecida y fortalecida a través de los hijos
  2. 2. ÆÆ El amor es por naturaleza fecundo: nos despliega, nos desarrolla, nos lleva a ser cada vez más nosotros mismos, nos abre al descubrimiento de nuestro ser individual y comunitario, funda una relación recíproca y única en la vida conyugal. ÆÆ El amor nos ayuda a trascender nuestra limitación temporal, a co-crear una nueva existencia, a perpetuar la nuestra en la de nuestros hijos. Amar es, por lo tanto, una auténtica aventura, intrínsecamente creativa y por ende creadora. ÆÆ Pensemos en una obra de arte. Admiremos con atención, la dedicación y disciplina que se impusieron a sí mismos los grandes constructores. Si bien es cierto que son cosas que se hacen, entendemos que su valor no está en la materia. Sin duda, lo más relevante es que a través de estas múltiples elaboraciones el hombre exteriorizó los valores y principios esenciales de su vida. Les dio un contorno humano y personalizó su obra. Es por esta razón que, ante la presencia de una colosal creación histórica, nos parece estar en diálogo con el autor y su circunstancia. ÆÆ Recordemos que el principal proyecto co-creador del hombre y de la mujer en cuanto padre y madre es la familia. Esta es la expresión de su libertad, en respuesta al mandato divino que brota desde lo más profundo de su mismidad. ¿Qué características debe tener el amor para poder afirmar y complementar la obra creadora de Dios? La singular naturaleza de la persona nos invita a concebir la sexualidad como una instalación o estado esencial, y no accesorio, del hombre y la mujer en cuanto tales. El varón se proyecta sobre todo aquello que involucra su vivir en este mundo. Piensa como varón, siente como varón, reza como varón, existe como varón; y se relaciona como varón con el otro sexo. Similar es la situación de la mujer con respecto al varón. El cristianismo ha transferido el concepto de felicidad primariamente a la «salvación»y de ese trasfondo ha dado sentido a la vida en este mundo. ¿Por qué decimos que el amor es siempre creador? La fuerza creadora del amor El hombre y la mujer en su instalación sexual Con referencia a tu novio/a, ¿qué es lo que te atrajo más de él/ella? ÆÆ La fecundidad matrimonial se da gracias al amor exclusivamente sexuado y en su expresión (no la única obviamente) sexual, cuyas leyes están dadas y exigen ser respetadas. ÆÆ La existencia y el proceso de la sexualidad están orientados hacia una finalidad importantísima: la procreación y perpetuación de la especie. ÆÆ La sexualidad humana en toda su grandeza, embebida y ennoblecida por el amor conyugal, está orientada por la naturaleza y su Creador hacia la co-creación del ser más perfecto y más bello de la tierra: la persona humana. ÆÆ Cuando se tiene un hijo se hace realidad lo que afirmara en su momento el lúcido intérprete de la existencia humana que fue Antoine de Saint-Exupéry: «El amor, más que mirarnos unos a los otros, consiste en mirar juntos en una misma dirección». Todos los ojos y la atención son puestos en la nueva criatura, fruto del amor de los esposos. Esto los une aún más. «Aún más»; porque el acto sexual lleva ya implícito el deseo de unidad y compenetración corporal y espiritual. ÆÆ La ética conyugal y la moral cristiana del matrimonio señalan como sus fines primarios tanto la procreación como la unidad de los esposos. Estos fines orientan plenamente el acto sexual, al que bellamente algunos aluden con la expresión «abrazo conyugal». Debe quedar claro que ninguno de estos fines puede truncarse para dejar más libre al otro. Esto introduciría inevitablemente una aberración en la relación esponsal, y sus consecuencias serían nefastas. Por un lado, nos lleva al anti-natalismo con el uso y abuso de los métodos anticonceptivos; y por el otro, a la procreación artificial: la fecundación in vitro o in vivo. 46 47Maternidad y paternidad: el amor que engendra y educaEncuentro II: Sacramento de unidad, enriquecida y fortalecida a través de los hijos
  3. 3. ¿Cuál es el papel que cumple, en mutua perspectiva, la estructura sexual de cada miembro de la pareja conyugal? ¿Tiene la mujer una relación intrínseca con su ser madre?, ¿cuál es esta? ¿Qué características y disposiciones personales preparan a la mujer para ser madre? a) ¿Cuáles son esos «toques especiales» que quisieras que tenga tu hogar? b) ¿Cómo te puedes ir preparando para asumir y desplegar tu maternidad cuando esta llegue? En tu proyecto de ser madre… ÆÆ El hogar se convierte para ellas en la extensión y despliegue continuo de esa hospitalidad tan propiamente femenina. La mujer, abocada a las tareas domésticas, escoge con cuidado (percepción de los matices), elige finamente (elegancia), distingue lo bueno de lo malo (distinción), para finalmente quedarse con lo mejor. ÆÆ Recordemos que los dotes femeninos dan realce a la vida familiar. Así confeccionan, dentro de lo que podemos llamar «sus dominios», un lugar acogedor, simpático, impregnado siempre de su gracia y de su «toque» de mujer. En definitiva, un espacio especialmente diseñado para estar, alejado ya de las obligaciones y preocupaciones del día a día: un lugar privilegiado para experimentar la tranquilidad y el sosiego. ÆÆ Podemos afirmar que, a diferencia del varón, la mujer posee un sentido de continuidad en sus afectos y en sus relaciones humanas. Apoyados en su particularidad, entendemos mejor por qué la mujer es considerada –desde épocas inmemorables- la cultora y continuadora de la tradición humana y de sus valores. ÆÆ Su puesto en la sociedad aporta la estabilidad y la continuidad que la vida humana necesita. ÆÆ Se habla mucho de lo que hace la madre, de su trabajo de parto, de su quehacer doméstico y de su rol educativo. Para cualquiera queda claro lo que hace una madre y la función que debe cumplir en el hogar. Pero debemos caer en la cuenta de aquello que pocos han advertido: los errores a los que nos puede llevar tal perspectiva, dando la impresión de que la madre se define por su quehacer posterior a la concepción y que, por lo tanto, su ser madre emerge recién ante este evento. Ello podría inducirnos a disociar a la mujer de la madre; y a perder de vista que la maternidad hunde sus raíces en la propia constitución real de la mujer, la que siempre será madre por vocación, aunque reniegue de su propia función procreativa. Lo que significa ser madre Lo que significa ser padre ¿Cómo crees que el hombre aprende a ser padre? 48 49Maternidad y paternidad: el amor que engendra y educaEncuentro II: Sacramento de unidad, enriquecida y fortalecida a través de los hijos
  4. 4. ÆÆ «El padre lo es por derecho propio, por elección, por asunción, por responsabilidad, por conciencia. No necesita demostrar ni certificar su paternidad para poder asumirla. La confirma cuando la asume». ÆÆ «El padre se hace con cada uno de sus hijos. Nace con ellos y renace una y otra vez a lo largo de la vida en común, a lo largo de cada experiencia, de cada vivencia, de cada encuentro y de cada desencuentro». ÆÆ «El padre conoce el dolor y el goce. Tiempo en el que agradece a Dios, a la vida, a la naturaleza, al universo, a aquello en lo que cree o en lo que aprende a creer. Agradece la consagración de la paternidad». ÆÆ «El padre siente que hay otros tiempos, en los que se siente desconcertado, incomprendido, no querido, olvidado. En muchos momentos siente impotencia, agobio, soledad, furia, fracaso, desconsuelo, tristeza ante su hijo que crece, que cambia, que adopta sus propios rumbos y conductas». ÆÆ «El hombre que se hace responsable de su paternidad elige ser padre en el dolor y en la alegría, en la tormenta y en la calma, en la luz y en la oscuridad, en la salud y en la enfermedad de sí mismo y de su hijo». Sergio Sinay, reconocido terapeuta e investigador de temas relacionados con la identidad masculina, realiza una interesante reflexión en su libro «Ser padre es cosa de hombres». Bajo la premisa «el padre no nace, sino se hace», expone «la travesía» que recorre un hombre al hacerse padre. Aquí sus palabras: a) ¿Cómo te estás preparando para vivir tu paternidad? b) ¿Qué quisieras transmitirle al nuevo ser que será parte de ti? En tu proyecto de ser padre… ÆÆ La experiencia de años nos enseña que las parejas experimentan una gran ilusión por su futuro inmediato como esposos. Anticipan las horas de mutua contemplación, los extensos diálogos sin la odiosa necesidad de mirar el reloj, las experiencias de intimidad, los gestos y miradas con que iniciarán el día y aquellos otros con los que se irán juntos a descansar. Es una experiencia intensa y llena de ilusión. Pero como todo en la humanidad, herida por el pecado, no está exenta de peligros. Si la expectativa acaba, por decirlo así, en la «Noche de Bodas», y no se permiten mirar más allá; se corre el riesgo de generar entre ellos una «soledad de dos». ÆÆ Los novios que salen del templo entre aplausos deben saber y acoger el hecho de que «hoy serán esposos y mañana padres». Y que, por lo tanto, la expectativa previa a la Ceremonia debe incluir la «ilusión por el hijo». La prudencia y la caridad, en apertura a Dios, señalarán el inicio de su cumplimiento. Pero es fundamental tenerlo presente, imaginarlo, desde el inicio del proyecto de vida en común. La anticipación de la procreación nos permite acceder al sentido trascendente de nuestra relación. Nos ofrece un elemento importantísimo para la convergencia de los corazones. Va disponiendo mejor -al calor de la esperanza- nuestras facultades orientadas a vivir, gozar y cumplir la gran misión universal. Padres-educadores: un binomio indisoluble ¿Cómo las ideologías feministas y/o anti-natalistas atentan contra la recta vivencia de la maternidad y paternidad? ¿Cuál es la relación entre procreación y educación? 50 51Maternidad y paternidad: el amor que engendra y educaEncuentro II: Sacramento de unidad, enriquecida y fortalecida a través de los hijos
  5. 5. Dialoguemos en pareja ¿Podemos decir que nuestro amor es fecundo desde ya? ¿En qué debemos crecer, como novios, para realizar en un futuro próximo nuestra vocación a la maternidad y paternidad? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente para realizar esta vocación? ¿Somos capaces de anticipar lo que será nuestra vida en familia?, ¿cómo está el grado de nuestra ilusión al respecto?, ¿qué queremos para el futuro? ¿Somos conscientes que pronto seremos esposos y luego padres de familia? ¿Cómo queremos que se desarrollen nuestros hijos?, ¿cómo vamos a colaborar con cada uno en su formación desde pequeños? ¿A qué nos compromete a nivel individual y de pareja el tema que hemos recibido en reflexión? Individual Pareja 52 53Maternidad y paternidad: el amor que engendra y educaEncuentro II: Sacramento de unidad, enriquecida y fortalecida a través de los hijos

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