Esplendores de la Creación Salmo 104 clic
¡Alma mía, bendice a Yahveh!
¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, arropado de luz como de un manto.
Tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, levantas sobre las aguas tus altas moradas, haciendo de las nubes carro ...
Sobre las alas del viento te deslizas; tomas por mensajeros a los vientos; a las llamas del fuego, por ministros.
Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás. Del océano,  cual vestido,  la cubriste.
Sobre los montes persistían las aguas. Al increparlas tú, emprenden la huida …
…  se precipitan  al oír tu trueno. Y saltan por los montes,  descienden por los valles, hasta el lugar que Tú  les asigna...
Un término les pones que no crucen, para que no vuelvan a cubrir la tierra.
Haces manar las fuentes en los valles, y entre los montes se deslizan.
A todas las bestias de los campos abrevan; en ellas, su sed apagan los onagros.
Sobre ellas  habitan las aves de  los cielos, que dejan oír  su  voz  entre la  fronda.
De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra; la hierba haces brotar para el gana...
Para que saque de la tierra el pan, y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el ...
Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano  que él plantó.
Allí ponen los pájaros  su nido; su casa,  en su copa, la cigüeña.
Los altos montes son para  los rebecos; para los damanes, el cobijo de las rocas.
Hizo la luna para marcar los tiempos, conocer el sol su ocaso.
Mandas tú las tinieblas, y es la noche …
…  en ella rebullen todos los animales de la selva.
los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.
Cuando el sol sale, se recogen y van a echarse a sus guaridas;
El hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.
De tus criaturas  está llena la tierra. ¡Cuán numerosas son tus obras, Yahveh!  Todas las has hecho con sabiduría.
Ahí está el mar, grande y de amplios brazos …
…  y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños.
Por allí circulan los navíos, y el Leviatán que tú formaste para jugar con él.
Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento.
Tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y  se sacian de bienes.
Escondes tu rostro  y se anonadan; les retiras su soplo  y expiran, y a su polvo retornan.
Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije! Él, que mira a la tierra y tiembla, toca los montes...
A Yahveh mientras viva  he de cantar, salmodiaré para mi Dios mientras exista. ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahve...
¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos!
Amén ¡Bendice, alma mía, a Yahveh!
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Esplendores De La Creacion

889 visualizaciones

Publicado el

Publicado en: Empresariales
1 comentario
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Encantador ! gracias por compartir

    Saludos de Brasil..Helga
       Responder 
    ¿Estás seguro?    No
    Tu mensaje aparecerá aquí
  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
889
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
13
Acciones
Compartido
0
Descargas
16
Comentarios
1
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Esplendores De La Creacion

  1. 1. Esplendores de la Creación Salmo 104 clic
  2. 2. ¡Alma mía, bendice a Yahveh!
  3. 3. ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, arropado de luz como de un manto.
  4. 4. Tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, levantas sobre las aguas tus altas moradas, haciendo de las nubes carro tuyo.
  5. 5. Sobre las alas del viento te deslizas; tomas por mensajeros a los vientos; a las llamas del fuego, por ministros.
  6. 6. Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás. Del océano, cual vestido, la cubriste.
  7. 7. Sobre los montes persistían las aguas. Al increparlas tú, emprenden la huida …
  8. 8. … se precipitan al oír tu trueno. Y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que Tú les asignaste.
  9. 9. Un término les pones que no crucen, para que no vuelvan a cubrir la tierra.
  10. 10. Haces manar las fuentes en los valles, y entre los montes se deslizan.
  11. 11. A todas las bestias de los campos abrevan; en ellas, su sed apagan los onagros.
  12. 12. Sobre ellas habitan las aves de los cielos, que dejan oír su voz entre la fronda.
  13. 13. De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra; la hierba haces brotar para el ganado; y las plantas, para el uso del hombre.
  14. 14. Para que saque de la tierra el pan, y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte su corazón.
  15. 15. Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó.
  16. 16. Allí ponen los pájaros su nido; su casa, en su copa, la cigüeña.
  17. 17. Los altos montes son para los rebecos; para los damanes, el cobijo de las rocas.
  18. 18. Hizo la luna para marcar los tiempos, conocer el sol su ocaso.
  19. 19. Mandas tú las tinieblas, y es la noche …
  20. 20. … en ella rebullen todos los animales de la selva.
  21. 21. los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.
  22. 22. Cuando el sol sale, se recogen y van a echarse a sus guaridas;
  23. 23. El hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.
  24. 24. De tus criaturas está llena la tierra. ¡Cuán numerosas son tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría.
  25. 25. Ahí está el mar, grande y de amplios brazos …
  26. 26. … y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños.
  27. 27. Por allí circulan los navíos, y el Leviatán que tú formaste para jugar con él.
  28. 28. Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento.
  29. 29. Tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.
  30. 30. Escondes tu rostro y se anonadan; les retiras su soplo y expiran, y a su polvo retornan.
  31. 31. Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
  32. 32. ¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije! Él, que mira a la tierra y tiembla, toca los montes y echan humo.
  33. 33. A Yahveh mientras viva he de cantar, salmodiaré para mi Dios mientras exista. ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo.
  34. 34. ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos!
  35. 35. Amén ¡Bendice, alma mía, a Yahveh!

×