Tordiglione y fischer

445 visualizaciones

Publicado el

Publicado en: Viajes
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
445
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
132
Acciones
Compartido
0
Descargas
1
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Tordiglione y fischer

  1. 1. Trabajo práctico<br />El Guardián entre el centeno<br />J.D. Salinger<br />Micaela Fischer<br />Carolina Tordiglione <br />
  2. 2. “Es que no les he dicho que me habían echado. No me dejaban volver después de las vacaciones porque me habían suspendido en cuatro asignaturas y no estudiaba nada.“ (pág. 10)<br />
  3. 3. “Cuando me quise dar cuenta estaba tumbado en el suelo y tenía encima a Stradlater con la cara roja de furia. Se me había puesto de rodillas sobre el pecho y pesaba como una tonelada. ”(Pág. 51)<br />
  4. 4. “ Cuando abrí la puerta vi a la prostituta de pie en el pasillo.[…] Entró, se quitó el chaquetón y lo tiró sobre la cama.”(Pág. 105)<br />
  5. 5. -Vamos a patinar a Radio City-. le dije.-¿A patinar a Radio City? ¿Ahora?Así que fuimos a Radio City y después de recoger los patines alquilé para Sally una pizca de falda azul. La verdad es que estaba graciosísima con ella. Y Sally lo sabía.(pág. 140)<br />
  6. 6. “Al final eché a andar en dirección al parque. Se me ocurrió acercarme al lago para ver si los patos seguían allí o no. Aún no había podido averiguarlo, así que como no estaba muy lejos y no tenía adonde ir, decidí darme una vuelta por ese lugar.“ (pág. 166). <br />
  7. 7. “ Tardé como una hora en llegar hasta el cuarto de Phoebe, pero cuando abrí la puerta no la vi. […]Se me había olvidado que cuando D.B. está en Hollywood, ella se va a dormir a su habitación. “ (pág. 172)<br />
  8. 8. “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. “(pág. 185)<br />
  9. 9. “[…] así que me fui andando hasta Lexington y allí tomé el metro a la estación de Grand Central. Tenía las maletas en esa consigna y pensé que podría dormir un poco en esa horrible sala de espera donde hay un montón de bancos. “(Pág. 207)<br />
  10. 10. Era imposible no reconocerla porque llevaba mi gorra de caza puesta.[…] Lo que no podía entender era por qué llevaba una maleta. (pág. 217)<br />
  11. 11. “Dejamos de mirar a los osos, salimos del zoológico, cruzamos la callecita del parque, y nos metimos en uno de esos túneles que siempre huelen a pis. Era el camino del tiovivo.“( pág. 221)<br />

×