éTica para todos

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éTica para todos

  1. 1. Pinta tu ética El concepto de ética sin duda es una palabra usada trivialmente aun cuandomuchas veces no se comprende bien la trascendencia de ella. La religión, la historia ylas concepciones morales del mundo han puesto tácitamente en la mente de cadaindividuo una idea general de lo que este término significa, y a esto cada cual le agregasu propio sesgo relacionado con su forma de vida. A pesar de que comprendemos yanalizamos las cosas de manera distinta, en algún momento de nuestras vidas todos noshemos visto envueltos en dificultades por lo que significa llevar una vida con “ética”.En base a lo que generalmente se piensa, ¿realmente es correcto afirmar “vivo de unamanera ética”?. ¿Puede ser mi vida más ética que la de quienes me rodean? ¿Es acaso laética un paradigma que me permite calificarme como bueno o malo? Probablemente, muchos ya se apresurarían a lanzar una respuesta. Pero el asuntono es tan fácil. Cuando está en juego la interacción “sana” de muchas formas de éticadistintas, entendemos que lo complejo está en hacer calzar y convivir lo que “yoquiero”, lo que “a mí me parece bien” , con lo que “tú quieres y estimas conveniente”.Para comprender mejor lo que esta terminología implica, repasaremos las bases teoríasque muchos pioneros del tema que ya han dejado establecidas. Ética deriva del griego “êthos” el cual significa morada interior. Su objeto deestudio es la moral, la cual muchos se han encargado de confundirla y mezclarla con laética. Fuera de tanta conceptualización, la ética son las normas que cada uno escogepara autorregularse, y que dan las bases de nuestra conducta. A lo largo de nuestra vidavamos asimilando y adquiriendo nuevas formas de valorar lo que es más convenientepara uno, y de acuerdo a esto actuamos. Como la ética está dada por cada persona, y lasvaloraciones difieren entre sí, esta morada carece de objetividad. Sin embargo, estáinmersa dentro de la moralidad, que es lo que universalmente se considera como“bueno” o “malo”.Fernando Savater en el libro “Ética para Amador”, comienza refiriéndose a lotrascendental que es aprender a distinguir lo que nos conviene de lo que no es mejorpara nosotros. Introduce esta noción de bueno y malo bajo las concepciones e ideas quecada uno tiene. Por eso afirma que el “saber vivir” no será un asunto en el que todos lovean de la misma manera, pues para él eso es la ética.En medio de estas diferencias, él plantea el concepto de “libertad”, como una cualidaddel ser humano que está direccionada por una programación cultural. Es decir, somoslibres, pero una serie de factores (sociales, biológicos, históricos, etc.) nos conducen atomar ciertas decisiones. Somos libres para decidir cómo actuar frente a las situacionesque no escogemos que nos sucedan, pero además debemos autorregular nuestra libertad,que se limita a las cosas que dependen de nuestra voluntad. Esto nos permiteequivocarnos, pero debemos buscar siempre la asertividad.A la pregunta ¿Por qué hacemos algo?, Fernando responde que podemos estarimpulsados por tres motivos: las órdenes, las costumbres y los caprichos. Cada uno de
  2. 2. ellos tiene distinto peso sobre nosotros, y tendemos a pensar que el último es el que nospermite más libertad porque viene de nosotros mismos. Sin embargo, a la hora dedecidir, estas tres fuerzas no son lo único que nos ayudaran a escoger correctamente.También debemos aprender a inventar nuestra propia forma de vivir y razonar pornosotros mismos.Al razonar por nosotros mismos, podemos tener nuestras propias percepciones de lo quees bueno y lo que es malo, pero no debemos olvidar que no hay una regla específicapara que alguien sea una “buena o mala persona”, sino que todo depende de lascircunstancias y de las intenciones. Podemos hacer lo que queramos, pero siemprehuyendo del vicio y buscando lo virtuoso. Somos libres para hacer lo que queramos, yesto significa estar seguros de lo que queremos, y no actuando por mero capricho, sinohaciendo lo que realmente nos permita vivir mejor.Explica la complejidad de la vida, en la forma en que nos relacionamos con el resto.Debemos tratar a las personas como lo que son, no como cosas, porque todosnecesitamos afecto, respeto y amor. Ninguna cosa puede hacernos olvidar que somosseres humanos, y esto incluye nuestras ganas de querer vivir una buena vida. Debemosser responsables para construirnos a nosotros mismos y debemos hacernos cargo denuestros actos. Debemos entender lo que los demás esperan de nosotros (justicia),poniéndonos en el lugar de ellos, y no dándole a los demás lo que a nosotros nos agradao parece mejor, porque eso no es empatía. El autor reconoce temor en el hombre al “placer”, por eso él no está de acuerdo con elpuritanismo, o con el huir de los placeres para luego rendirse a ellos con culpabilidad,sino que recomienda “buscar todos los placeres del hoy”, pero sin abusar de ellos. Laspenas y el placer son por tanto parte de la alegría, que sería la máxima gratificación denuestra vida.La política y la ética las relaciona en que la ética es elegir correctamente y la políticaorganiza la convivencia entre las personas para que elijan lo mejor. Sin embargo, laética tiene que ver con que lo que yo haga sea por las razones correctas en cambio lapolítica se limita a que todos actúen correctamente no importando la motivación ni laforma. Mientras menos uno se responsabilice de sus actos, menos libertad posee.Necesitamos la política para que exista esta diversidad de formas de vida. Para Savaterla ética surge de la vida, el vivir bien es un arte que cada uno debe buscar e inventárselo.Debemos elegir con confianza pero responsablemente.A todo esto podemos decir que el autor es bastante humilde al referirse al tema, puesafirma algo en lo que todos podemos estar perfectamente de acuerdo; nadie puede ser elmodelo de otro en cuestiones de ética. Todo lo que hemos vivido, nuestras experiencias,nuestra familia, nuestra cultura, nuestras amistades, nuestras creencias, vanconstruyendo una ética que no es una morada cerrada, separada y aislada del resto. Es
  3. 3. decir, es un sistema interno que constantemente interactúa con lo exterior de manera quesiempre está susceptible a cambios. Cuando se es niño, hay una tendencia a aceptar todo lo que se enseña como “correcto”(pues es parte del desarrollo), pero al crecer, por la razón o la fuerza se analizan ycuestionan esas opciones. Ante este cuestionamiento se puede llegar a una conclusiónpropia, pero luego el pasar por alguna situación difícil que marque la historia personalpuede cambiar totalmente el paradigma de condicione el actuar. En otras palabras, loque vemos, lo que nos pasa, lo que preguntamos, lo que callamos, lo que nos marca vamoldeando nuestra ética.En algún momento de nuestra vida podemos considerar bueno depender de otro, y quealguien más tome decisiones por uno (incluso cuando cronológicamente se es adulto),pero al sentirse subyugado bajo la voluntad de otra persona, esto puede generar el deseode tener autonomía. Así, un chico de 17 años podría perfectamente considerar mejor quetodo lo que haga debe preguntárselo a sus padres, pero quizás a los 30 cuando seaabogado y tenga que decidir si va a defender a un violador prefiera decidirlo por supropia cuenta. La ética tampoco la podemos separar de un factor importante: lamadurez.Esta madurez se va entrelazando con nuestra identidad y lo que el medio nos entrega,haciendo una especie de tejido que día a día decidimos ponernos encima o no.Lamentablemente es así, porque si definimos la ética como “el saber escoger lo mejor”o como “la morada interior, que porto y hace que me comporte”, no podemos ignorarque muchas veces despertamos sin ningún ánimo de hacer lo que es más correcto. Asíque si a veces se nos da la gana escoger una prenda por sobre otra al vestirnos, de lamisma manera al vivir nuestro día escogemos si queremos comportarnos como nuestraconciencia nos dictamina que es mejor.Es pues la ética una lucha interna, en la que día a día nos vemos inmersos y no podemosescapar de ella. Si bien Savater la asociaba a la libertad, (con lo que estoy muy deacuerdo) más aun lo asocio a la esclavitud, pues nos motiva a querer actuar con la razónpero lo que queremos y deseamos con nuestros sentimientos no siempre concuerda conlo que sería mejor para nosotros. Es más, hasta se parece a la lucha entre nuestrohemisferio izquierdo y derecho. Los razonamientos correctos y nuestras emociones secontraponen generando una dicotomía que indiscutiblemente es necesaria para poderdiscernir.Es necesario que nos cuestionemos a nosotros mismos, y no solo a nosotros sino a todolo que nos rodea, lo que creemos, lo que profesamos y lo que decimos ser. No podemosencerrarnos en la idea de que siempre todo tal como está avanzando es lo correcto y laúnica forma de hacer lo mejor. Debemos comprender que todo puede tener un vuelco,todo puede tener un giro, todo nos puede sorprender a nosotros mismos. Tampocodebemos actuar por obligación, por temor o por interés. Las motivaciones a escoger lomejor jamás deben estar basadas solo en lo que a mí me interesa. Pues como ya semencionó, lo que deseamos no siempre es lo mejor.
  4. 4. Es aquí donde se le puede dar cabida a lo que el otro piensa, lo que el otro cree, lo queel otro estima conveniente. Debemos escuchar más al otro, y no encerrarnos en nuestrapropia morada como un sistema cerrado que ya no necesita nada más. En la interaccióncon los demás comprendemos que nuestra morada nunca ha tenido más sentido quecuando valoro lo que alguien más valora. Esto no significa que deba comenzar a creer y a actuar como los demás lo hacen (queeste es el error más común), sino que no exista esta especie de competencia, o de quererconvencer y obligar al resto a que sea como yo. Debemos conocer las otras moradas, yvalorarlas porque en el compartir hay valor. Porque es el ser humano en si valioso consus defectos y virtudes, y porque todos tenemos algo que entregarle a quien está anuestro lado. Pero debemos procurar entregar lo mejor de nosotros.La ética rige nuestro modo de vivir, pero no sirve de mucho si lo separamos ydesvinculamos de la moral. Jamás debe estar la ética por sobre la moral, ni la moral porsobre la ética. Ambas son igual de importantes porque al final ambas nos permitendiscernir y escoger, y en el fondo ambas están dentro de nosotros y fuera a la vez. Suenacontradictorio, pero no. La ética está dentro de nosotros porque es lo que al fin y al cabocada uno considera mejor y lo motivara a actuar de una manera propia e individual. Perotambién está afuera porque lo que validamos como correcto está condicionado porquienes nos rodean, (ya sea familia, amigos, compañeros, etc.), por circunstancias, (puespodemos pensar en si le va a afectar a alguien o no) o por nuestra cultura.El hecho de que la moral esta fuera de nosotros es algo fácil de entender porquesabemos que son normas universales. Son principios que tanto en China como en Romase ven de la misma manera y que ni el chileno ni el francés hicieron una reunión parallegar a tal acuerdo. Tal como se traslada el viento desde oriente hasta occidente, estosse han posado sobre toda la humanidad. Y la mejor forma de explicar por qué la moral está tan dentro de nosotros es ¿como seexplica que un niño de apenas dos años, que vota un vaso y lo quiebra a propósito,segundos más tarde corre a esconderse de sus padres o mira con susto esperando uncastigo? ¿Alguien le dijo que era malo quebrar vasos porque sí? ¿Alguien le enseño queeso pudo tener un costo, que alguien puede cortarse con los vidrios, que uno no puedehacer todo lo que se le dé la gana? De seguro que no. Es más, probablemente ni siquieraconozca la palabra “vaso”, pero el niño (sea ruso, alemán o inglés) se esconderá ointentará negar lo que hizo. Pues antes que dominemos incluso nuestra lengua, o quealguien nos diga si esto está bien o mal, tenemos una predisposición a sentir queestamos obrando de un modo o de otro.Por eso la moral es algo intrínseco, que se manifiesta desde que comenzamos a explorareste mundo. Y si está dentro de nosotros, ¿no se relaciona con la ética? Claro que sí. Lamoral le da los límites a nuestra ética. Nos enseña primero lo que es correcto eincorrecto para que luego nosotros decidamos. No podríamos escoger lo que es mejor sino entendiéramos lo que no debemos hacer. Si nada es malo, entonces nada es error. Sitodo está permitido entonces ¿que nos detiene? Es innegable, al ser humano le cuesta
  5. 5. delimitarse. Sobre todo el individualismo que enseña esta sociedad exitista, lo haceavanzar sin importar si eso implica avasallar al otro. El escoger una profesión tienemucho que ver con esto, y la fonoaudiología aún más, pues no podemos trabajar solopara satisfacernos a nosotros mismos, sino que debemos procurar ser mejores inclusivepara otros. Las terapias no pueden ser abordadas para que el terapeuta sea ensalzado porsu excelencia, sino para que ambos, (paciente y terapeuta) compartan un poco de símismos como dos iguales.Concluyendo, la ética es como un bello paisaje, dibujado por nosotros mismos, concolores que la misma moral nos ha dado como opciones. Es a la vez la moral el margendel paisaje, que le da límites a la obra y lo constituye un cuadro. Este cuadro es nuestroactuar, que una vez colgado en la pared es visto y percibido por todos. Los colores quehay para utilizar, si están dispuestos de esa manera es porque la humanidad realmentenecesita precisamente de ellos y no otros. Intentar crear nuevos colores puedecontradecirse con nuestra naturaleza. La obra es perfecta si se utiliza todo lo que es necesario para que sea cuadro, cuidandoel no salirse del margen y el permitirle a la creatividad plasmarse sin límites sobre elpapel, que es nuestra libertad. Aun con todo, cada cuadro es hermoso, porque revelanuestra humanidad. No podemos pretender las comparaciones entre cual es mejor y cuales peor. Por eso nuestra vida no puede ser más ética que la de quien está a mi lado, pueslas éticas no son comparables. Por eso la ética no nos hace mejores o peores que elresto, sino que somos nosotros quienes debemos hacer de la ética algo mejor. Y nopodemos vivir la vida de una manera ética, sino más bien podemos vivir nuestra ética dela manera que queramos, pero siempre debe ser en armonía con el resto, no basada en elegoísmo sino en lo que es bueno tanto para mí como para los que me rodean. Nocompitamos con el resto, pero tratemos de crear los cuadros más hermosos que sean deinfluencia positiva para quien los vea. Solo así, y todos juntos podremos ser laexposición más bella que jamás se halla visto.Priscilla Vergara G.

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