Usos, percepciones y acciones
de control hacia la población
LGBT en espacios públicos de
Cartagena.
“Cuando dejamos de ser fantasmas”
Usos, percepciones y acciones de control hacia la población LGBT
en espacios públicos de...
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Cuando dejamos de ser fantasmas: usos percepciones y acciones de control hacia la
población LGBT en esp...
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su primer informe de investigación sobre la situación de los
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un conocimiento veraz y documentado de lo que pasa con
ésta población, pues, para que los derechos sean integrales
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Introducción
Este informe de investigación realizado durante el año
2010, tiene como propósito aportar a la comprensión ...
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En esta medida la Cartagena de hoy, es una ciudad cons-
truida desde referentes simbólicos y culturales exclusivos
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fuera de la heteronormatividad impuesta y los comporta-
mientos socio-culturales preestablecidos.
  Por ello, se hace im...
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otorgada por el Estado, cuestiona de entrada el principio de
lo público como una esfera democrática y accesible a todos...
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Judith Butler (2001: 113-172), fundamenta su análisis a partir
de la distinción entre sexo y género que hace la antropo...
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como se controla y restringe el uso del espacio público
para ellos; aspectos que desarrollamos en el segundo
capítulo, ...
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Este apartado presenta los resultados de un estudio explo-
ratorio y descriptivo acerca de percepciones de habitantes
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En este apartado, se desarrollan tres inquietudes centra-
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A partir de lo anterior se puede evidenciar que para el
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22 Gráfico No 5. Emociones expresadas por los habitantes
encuestados frente a la presencia de la población LGBT en
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1.2. Restricciones y control a la población LGBT
en los espacios públicos
El espacio público urbano en la modernidad, s...
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Para el caso de Cartagena, el espacio público, se debate
entre ser un bien colectivo de uso espontáneo para los
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Gráfico No 6. Acciones de restricción y control en espacios
públicos hacia la población LGBT
El alto nivel que configur...
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Así mismo, la población encuestada expresó que al mo-
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poblacionales, están vinculados a imágenes y conductas
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En el caso de las mujeres lesbianas, las atribuciones,
están referidas no solo a sus prácticas sexuales, puesto
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Gráfico No 9: Porcentajes detallados de atribuciones pre-
juiciosas para referirse a mujeres lesbianas en la ciudad
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Para el caso de las personas con orientación sexual
bisexual, los prejuicios sexuales, dan cuenta de una aso-
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Gráfico No 10: Estereotipos y prejuicios asociados a hombres
y mujeres bisexuales en Cartagena.
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Foucault y Judith Butler (2008: 95- 97) plantea que la trasgre-
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2.1. Caracterización demográfica de
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El uso de los espacios públicos caracterizados como
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La apropiación y conquista de los espacios públicos por
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Con relación a las actividades realizadas por la población
LGBT en los espacios púbicos, se pueden ubicar cuatro ca-
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Los usos y significados de los espacios públicos, para la
población abordada en ésta investigación, puede obser-
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Si se mira detenidamente los porcentajes expresados en la
tabla, se evidencian como para la población LGBT, como se
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maneras de habitar la ciudad y las relaciones que a diario
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naturalizan acciones agresivas en forma simbólica, física y
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Según el gráfico, 81% de la población LGBT entrevistada
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mayor intensidad en las mujeres y niños, según los úl-
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Cartagena, vivimos en el barrio Nariño, este es reconocido
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públicos cotidianos y que no estén asociados a los que la
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Cuando dejamos de ser fantasmas caribe afirmativo
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Cuando dejamos de ser fantasmas caribe afirmativo

  1. 1. Usos, percepciones y acciones de control hacia la población LGBT en espacios públicos de Cartagena.
  2. 2. “Cuando dejamos de ser fantasmas” Usos, percepciones y acciones de control hacia la población LGBT en espacios públicos de Cartagena. Equipo de Investigadores: Wilson Castañeda Castro Director Caribe Afirmativo Alexander Pérez Álvarez Docente Facultad de Ciencias Sociales y Educación, Universidad de Cartagena Edgar Armando Plata Chacón Docente y Artista Plástico. Auxiliares de Investigación Mabel Jiménez Escalante Jhon Mendivil Caballero Practicantes de Trabajo Social Universidad de Cartagena David Duque Maza Estudiante de Ingeniería Civil Universidad de Cartagena ISBN: 978-958-99576-0-8 96p. 350x240mm. © Caribe Afirmativo Observatorio de diversidad sexual e identidades de género Cartagena, 2010. Equipo de Diseño: Luis Barvalópez Velásquez Infografía Omar Pineda Nieto Diseño Editorial Helene Anna Pineda Nieto, Edgar Armando Plata Chacón Omar Alfredo Pineda Nieto Fotografía Freddy Badran Padaui corrector de Estilos
  3. 3. TABLA DE CONTENIDO Cuando dejamos de ser fantasmas: usos percepciones y acciones de control hacia la población LGBT en espacios públicos de Cartagena. Presentación. Introducción. Aproximaciones al Contexto 1. Capítulo Primero Aquí no entran…percepciones de habitantes de la ciudad de cartagena frente al uso del espacio público de lesbianas, gays, bisexuales y travestis LGBT. 2. Capítulo Segundo: Cuando la sexualidad se expresa más allá de lo priva- do. Población LGBT en espacios públicos de Cartagena. Avances y Recomendaciones Bibliografía En Memoria Anexo Uno: Compromisos en materia de garantía de derechos para la población LGBT con las autoridades del estado departamental y distrital Anexo dos: Principios de Yogyakarta. 5 7 14 39 74 80 82 83 85
  4. 4. 4
  5. 5. Al cumplir un año de labores, Caribe Afirmativo presenta su primer informe de investigación sobre la situación de los derechos humanos de lesbianas, gays, bisexuales y trans- generistas en el espacio público de la ciudad de Cartagena; en el marco del II seminario internacional de Diversidad Sexual e Identidades de Género y en medio de una serie de avances políticos para la población LGBT a nivel inter- nacional; como lo es: la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina y ciudad de México, la despenalización de la homosexualidad en la India, los pronunciamientos en materia de respeto y reconocimiento de derechos hechos por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y por la Corte Interamericana de De- rechos Humanos de la OEA; y una serie de conquistas en diferentes latitudes del mundo en materia de derechos hu- manos en el reconocimiento de la diversidad sexual y las identidades de género que hacen urgente nuestro trabajo en la ciudad y la región.   De la misma manera nos convoca la preocupación por la sistemática violencia que la población LGBT es objeto en la región Caribe por acciones como el asesinato, el des- plazamiento forzado, las desapariciones forzadas, amena- zas a su integridad personal, violencia policial y falta de garantías para el derecho a la educación ,salud y trabajo; revictimizandola y excluyéndola del espacio público; asun- tos todos que permanecen en la impunidad y ponen en riesgo la vida y la dignidad humana de ellos y ellas, avaladas en ocasiones por sus comunidades que con sus prejuicios sociales y sexuales legitiman y aprueban actos violentos.   Caribe Afirmativo por su trabajo de promoción de los derechos humanos de la población de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgeneristas en la región del Caribe Colom- biano; buscando una cultura del respeto a las diversidades sexuales e identidades de género y exigiendo de la plena ciudadanía en el estado social de derecho. Asume la inte- gralidad y universalidad de los derechos humanos como el pilar de las sociedades modernas, justas y democráticas, basados no solo en la libertad, igualdad y fraternidad, sino además en el reconocimiento y la justicia social para hacer posible la vida digna de cada ciudadano y ciudadana con accesibilidad, garantía y calidad de vida.     Una de las áreas de trabajo, ha sido la documentación de casos y el seguimiento investigativo de la situación de los derechos humanos de la población LGBT en el espacio público de Cartagena y la región Caribe. Ponemos ésta he- rramienta en sus manos, siendo consientes que se requiere PRESENTACIÓN
  6. 6. un conocimiento veraz y documentado de lo que pasa con ésta población, pues, para que los derechos sean integrales y efectivos, no basta solo con su reconocimiento, sino y sobre todo con reales garantías de ingresos y de redistri- bución para que el acceso sea efectivo y su realización esté garantizada.   Para este trabajo de seguimiento a la situación de los de- rechos humanos de la población LGBT en espacios públicos de Cartagena, Caribe Afirmativo asume como referentes conceptuales los principios de los derechos humanos para el reconocimiento de las diversidades sexuales e identida- des de género recogidos por los principios de Yogyakarta y los referentes conceptuales de la oficina de la Alta Comisio- nada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.   Con la elaboración y difusión de este informe pretende- mos generar un debate democrático en clave de respeto a la diferencia y garantías de igualdad en el Distrito de Car- tagena sobre la situación integral de los derechos humanos para la población LGBT en el espacio público. Wilson Castañeda Castro Director. Caribe Afirmativo. Así mismo, queremos reconocer el apoyo para la realiza- ción de ésta Investigación del Centro de Formación de la Cooperación Española; la Escuela de Gobierno y Liderazgo y la Universidad de Cartagena, quienes desde los inicios de Caribe Afirmativo se han mostrado comprometidos con las problemáticas que afronta la población LGBT en la ciudad. 6
  7. 7. 7 Introducción Este informe de investigación realizado durante el año 2010, tiene como propósito aportar a la comprensión de imaginarios que históricamente se han construido e ins- taurado en la sociedad y que a manera de prejuicios sociales y sexuales configuran discursos y justifican acciones vio- lentas hacia las manifestaciones, prácticas y acciones de la población de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas (LGBT) en espacios públicos de la ciudad de Cartagena. Se busca rescatar las voces de la ciudadanía LGBT, proponer una reflexión de la sociedad frente a unas categorías que se han mantenido en el espacio de lo privado o abordado bajo perspectivas funcionalistas y/o estructuralistas y provocar la respuesta inmediata del Estado a través de acciones afir- mativas y políticas públicas que garanticen el pleno goce de derechos a esta población. Aproximaciones al contexto Cartagena de Indias, es una ciudad de origen colonial, con unahistoriamediadaporlaesclavitudy unasconstrucciones simbólicas y culturales permeadas por una cosmovisión afro queentraentensión enmediodeunadiversidadétnicaracial y cultural, propia de las ciudades que tienen la característica de ser puerto de entrada y salida no sólo de productos, sino también de manifestaciones culturales heterogéneas. De este modo en el capital cultural de la ciudad confluyen desde el pasado tres etnias que siguen suministrando el legado biológico - cultural que caracteriza su construcción social y define su idiosincrasia; y así, negros, blancos y mestizos configuraron con sus legados el tejido social actual. Paradójicamente, esta diversidad cultural no ha potenciado un reconocimiento de las diferencias en el marco de la dignidad humana y de la justicia social; por el contrario hoy se tiene como resultado una ciudad, sec- torizada, divida y “fracturada”, donde las construcciones simbólicas no son producto de una configuración colectiva sino de la primacía del esquema esclavista y colonial.   En esta perspectiva podría plantearse que Cartagena, históricamente ha sido una ciudad que se ha caracteriza- do por contrastes, en la que persisten y coexisten enormes desigualdades, al respecto Cabrales (2007:9) plantea que “existen una serie de situaciones que la convierten en una ciudad altamente amalgamada donde en sus espacios se mezcla la ciudad turística, la ciudad apropiada por los ricos locales, nacionales, e internacionales, la ciudad sitiada por los pobres que ya entraron a la zona histórica destinada al turismo y no a los habitantes locales, la ciu- dad de la gente común”
  8. 8. 8 En esta medida la Cartagena de hoy, es una ciudad cons- truida desde referentes simbólicos y culturales exclusivos a grupos poblacionales dominantes, y desde un ejercicio del poder centrado en una lógica racista, heteronormati- va y patriarcal que se ha instaurado en la vida cotidiana de sus habitantes y se reproduce sistemáticamente en la familia, la escuela, el espacio público y las instituciones del Estado. Desde este capital cultural se naturalizan lógicas funcionales al mercado, al turismo y a la domi- nación heteronormativa y patriarcal y se repliegan todas aquellas manifestaciones que se presentan por fuera de dicho universo simbólico.   Desde el plano teórico, en la ciudad contemporánea los espacios habitados y circulados, juegan un papel fundamental; puesto que no solo se construyen desde lo urbanístico como viviendas, edificios, calles, plazas, parques, centros comerciales, si no que en estos emergen las relaciones que se dan desde los diferentes encuentros de los sujetos, que surgen de manera espontánea.   Cuando se habla de el espacio público en la ciudad, Rodrí- guez señala que: “la experiencia de la vida moderna incluye la primacía de la apertura de las calles, libre circulación, el encuentro impersonal y anónimo entre peatones, el espontáneo disfrute y congregación en las plazas, y la pre- sencia de gente de diferentes orígenes sociales mirándose, observando las vitrinas, comprando, sentándose en cafés, uniéndose a manifestaciones políticas, apropiándose de las calles para sus festivales y demostraciones, y usando los espacios especialmente diseñados para la entretención de las masas”. Y son en estas misma interacciones que se van construyendo significaciones que se adoptan a “partir del aprendizaje de las prácticas ejercidas en el entorno; en los que el ser humano crea y recrea la cultura que a su vez produce y reproduce; la memoria colectiva” (Rodríguez; 48. 2001).     Sin duda este conjunto de fenómenos sociales, juegan un papel fundamental en la construcción de lo que signifi- can los espacios en la ciudad, pues los esquemas mentales introyectados por los individuos suponen un comporta- miento ordenado, que va legitimando unas prácticas en torno a lo que se considera como “normal”. Al generarse acciones que no están en correspondencia con este orden, se expresan tensiones que ponen en cuestión la libertad de lo llamado “público”. En la ciudad de Cartagena apare- ce este fenómeno cuando existen comportamientos que no corresponden al orden preestablecido, como lo sería asumir una orientación sexual e identidad de género por
  9. 9. 9 fuera de la heteronormatividad impuesta y los comporta- mientos socio-culturales preestablecidos.   Por ello, se hace importante hablar de la diversidad sexual y las identidades de género en los espacios públicos de Cartagena, pues esto advierte cierta complejidad en las formas de socialización y sociabilidad, que en ocasiones ponen en riesgo las libertades individuales y colectivas, generando una visión fragmentada y segregadora de lo que se defiende y se promociona como ciudadania con plena garantía de derechos.   Lo anterior da cuenta de una serie de comportamientos que ponen en evidencia la vulneración de los derechos de la población LGBT en Cartagena, al interactuar en los espacios públicos de la ciudad y reconfigurándolos desde la exigibilidad de los derechos a la igualdad, autonomía y el libre desarrollo de la personalidad.   Acercarse de manera investigativa a un tema como la diversidad sexual y las identidades de género en espacios públicos de Cartagena, es encontrarse con una serie de ten- siones y contradicciones en la sociedad que evidencian un desconocimiento generalizado sobre el tema y una ausen- cia de investigaciones al respecto, que permitan reconocer al otro y a la otra en sus diferencias sin tratarle de manera diferente y/o excluyente. Un acercamiento conceptual. Sobre el espacio público en la ciudad. Entendemos el espacio público, como una categoría fun- damental en la configuración de lo urbano en la sociedad moderna, como una construcción socio cultural y política que trasciende los dispositivos físicos de las ciudades o los equipamientos de las mismas. Lefevre (1978: 158) afirma que el espacio público en lo urbano “es el lugar de deseo, desequilibrio permanente, sede de la disolución de norma- lidades y presiones; momento de lo lúdico e imprevisible”.   De ésta manera, el espacio no puede ser concebido solo como un receptáculo predispuesto urbanísticamente como un esquema de puntos lineales u objetos inmodificables, fríos y excluyentes desde una intervención físico espacial; sino que es la construcción permanente de una articula- ción de acciones, rupturas, encuentro de miradas y expo- siciones de conquista, que permiten, la construcción de la sociabilidad en la ciudad. En ese sentido, considerar que el espacio público está asociado únicamente a una titularidad
  10. 10. 10 otorgada por el Estado, cuestiona de entrada el principio de lo público como una esfera democrática y accesible a todos y a todas; es considerar que el espacio público no es del pú- blico, sino de un orden político que se ha autoarrogado la función de fiscalizarlo e imponerle sus sentidos.   En el imaginario social, fomentado por ideologías po- líticas, existe un temor al espacio público, pues se tiene la idea de que estos son ocupados “por grupos peligrosos para el orden social” y en ese aspecto las prácticas de homoso- cialización1 de las personas LGBT en el espacio público; se perciben desde éste prejuicio, como algo nocivo que puede atentar contra lo preestablecido socialmente en el orden moral.   En esa misma perspectiva Jordi Borja (2003) plantea que el espacio público, no es solo “la separación formal (legal) entre la propiedad privada urbana y la propiedad pública”; sino, que es un lugar de relación y de identifica- ción, de contacto entre las gentes, de animación urbana, a veces de expresión comunitaria. En la dinámica de la ciudad las acciones de las personas pueden crear espacios públicos que jurídicamente no lo son, o que no estaban previstos como tales. La diversidad sexual y las Identidades de Género en espacios públicos Desde la perspectiva de Foucault (1997: 112-117) el sujeto aparece inmerso en un espacio construido por el ejercicio del poder o mejor aún, por una economía del poder que lo regula, lo reprime y moraliza; el cuerpo se manipula, se le da forma, se le educa; se busca un cuerpo dócil para some- ter; sin embargo, la presencia y conquista de las prácticas de la diversidad sexual e identidades de género ponen en evidencia unos cuerpos que se resisten, que trasgreden el orden preestablecido, para poder vincularse como ciudada- nos y ciudadanas desde la performatividad de sus cuerpos; desde lo que siente y son (Butler. 2002: 32).   Desde la sexualidad es necesario hacer una distinción entre la orientación sexual y las identidades de género; la primera se refiere a la atracción afectiva, emocional y sexual hacia otra persona que puede ser del sexo contrario, del mismo sexo o de ambos sexos; mientras que las identi- dades de género dan cuenta de las construcciones sociocul- turales y sus resistencias en cuanto a los comportamientos masculinos y femeninos y los que van más allá de ellos (Castañeda. 2009 175-176). 1 Por homosocialización en el espa- cio público se entienden los lugares apropiados por la población LGBT para sus encuentros y acciones; son articulados por ellos mismos y encon- trando ciertas libertad para el goce de sus derechos.
  11. 11. 11 Judith Butler (2001: 113-172), fundamenta su análisis a partir de la distinción entre sexo y género que hace la antropolo- gía estructural y las críticas feministas que acuerdan que “el género no es el resultado causal del sexo ni tampoco es tan aparentemente fijo como el sexo. Así, la unidad ya está potencialmente impugnada por la distinción que permite que el género sea una interpretación múltiple del sexo”. Su operación lógica consiste en que “si el género son los signi- ficados culturales que asume el cuerpo sexuado, entonces, no puede decirse que un género sea resultado de un sexo de manera única”. Esta autora cuestiona la tradición estruc- turalista de reducir los sexos al binomio hombre y mujer y que se considere el género como lo consecuente a este: masculino y femenino.   Retomando las aclaraciones propuestas por organizacio- nes defensoras de los derechos humanos y divulgadas por Colombia Diversa (2007: 12) en este trabajo se habla de la sigla LGBT2 ; como la población que configura prácticas de diversidad sexual e identidades de género; y está referida a las siguientes personas: lesbianas, hombres gays, bisexua- les y transgeneristas; sin embargo como se ha venido plan- teando, en materia de sexualidad, de identidad sexual y de género, no existen identidades fijas. Perspectivametodológicayestructuradelinforme. Esta investigación privilegia una perspectiva cualitativa en la que es posible reconocer las subjetividades y rescatar la percepción de sus experiencias vividas; en ese sentido, interesa dotar de significado las maneras de nombrar y ex- presar las vivencias y experiencias de o hacia la población LGBT en el espacio público y desde allí identificar lugares, usos, significaciones y acciones. Así mismo las posibilida- des metodológicas que ofrece la investigación cualitativa, permite acercarnos de manera horizontal a los diferentes sujetos para construir con y desde ellos, las formas de signi- ficar vivencias y tramas en la esfera de lo público.   De ésta manera, fue posible en primer lugar, rescatar las percepciones que habitantes de la ciudad tienen frente a la población LGBT en los espacios públicos, asunto que se desarrolla en el primer capítulo de éste informe, que hemos denominado: “Aquí no entran. Percepciones de habitantes de la ciudad de Cartagena frente al uso del espacio público de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas – LGBT”.   En segundo lugar, se busca develar el sentido que la población LGBT construye en los lugares a partir de un proceso permanente de apropiación y las maneras 2 Lesbianas: mujeres que se reconocen como tales y que siente atracción erótico afectiva por otras mujeres. Hombres gays: hombres que se reconocen como tales y que sienten atracción erótico afectiva por otros hombres. La palabra Gay; supera la connotación patológica otorgada desde la psiquiatría clásica a las prácticas homosexuales y se refiere y es producto de una conquista del movimiento social. Bisexuales: hombres y mujeres que se sienten atraídos erótico afectivamente, tanto por personas del mismo sexo como del sexo opuesto. Transgeneristas: ésta categoría tiene que ver con la identidad de género y su tránsito y hace referencia a transformistas (personas que expresan su identidad de género de manera transitoria, a partir de la utilización de prendas de vestir y actitudes del otro género) Travestis: (personas que expresan su identidad de género de manera permanente a través de la utilización de prendas de vestir y actitudes del otro género) y Transexuales: (personas que se sienten y se conciben así mismas como pertenecientes al género opuesto y que optan por una intervención médica para la reasignación de su sexo; consecuente con su realidad psíquica, espiritual y social. Cabe señalar que en si bien nos hemos acercado a las reflexiones sobre la intersexualidad, no es objeto de estudio en éste informe.
  12. 12. 12
  13. 13. 13 como se controla y restringe el uso del espacio público para ellos; aspectos que desarrollamos en el segundo capítulo, que lleva por nombre “Cuando la sexualidad se expresa más allá de lo privado. Población LGBT en espacios públicos de Cartagena”.     Finalmente presentamos unos avances en materia de visibilidad de la población LGBT en Cartagena y Bolívar fruto de la acción colectiva y el trabajo de Caribe Afirma- tivo y proponemos unas recomendaciones al Estado en el Distrito y Departamento para la formulación de acciones afirmativas y construcción de políticas públicas de manera integral, en perspectiva de derechos y diferenciadas.
  14. 14. 14 Este apartado presenta los resultados de un estudio explo- ratorio y descriptivo acerca de percepciones de habitantes hombres y mujeres mayores de 14 años en la ciudad de Cartagena frente al uso del espacio público por parte de la población LGBT, realizado durante el primer semestre del año 2010. Muchas de estas percepciones, se configuran en y desde imaginarios socioculturales mas que sobre la di- versidad sexual e identidades de género, históricamente se han reproducido en la ciudad y tienden a generar acciones de exclusión y de desconocimiento de sus derechos.   Para el logro de éste propósito, fue necesario realizar un trabajo etnográfico para apoyar una información recolecta- da de manera cuantitativa y que se definió con un mues- treo no probabilístico, cuya intención central está orientada a abarcar las tres localidades del Distrito de Cartagena de Indias4 , en su ámbito urbano y rural. En este estudio la confiabilidad y veracidad se logra en la medida en que se establecieron unos criterios en el trabajo de campo para abordar la población encuestada: diferentes horarios y días, recorridos estratégicos en las diferentes localidades de la ciudad y adicionalmente, la población abordada pertenece a diferentes grupos poblacionales, generacionales y so- cioeconómicos. Ello posibilita dar cuenta de cómo en una población estudiada, es posible encontrar unas maneras Aquí no entran…. Percepciones de habitantes de la ciudad de Cartagena frente al uso del espacio público de lesbianas, gays, bisexuales y travestis3 – LGBT capítulo primero comunes de nombrar al otro y de relacionarse con él, en un contexto cargado de prejuicios y una estructura social que reproduce discursos y acciones excluyentes frente a la población de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas5 .   Para el muestreo se tomó como base el censo de 2005, en el que se plantea que la población mayor de 14 años en Cartagena, equivalente a 679.432 personas, por lo que un porcentaje confiable de población a encuestar corresponde a 385 encuestas, aplicadas de manera directa a habitantes transeúntes en diferentes espacios públicos de la ciudad (sector de la Castellana, los Ejecutivos, Centro Histórico y Parque Centenario); así mismo en este se establecieron como parámetros: el sexo y el rango de edad. En este sentido se encuestaron 198 hombres equivalente al 51% de la muestra y 187 mujeres que corresponde al 49%; con relación a la edad, se encuestaron 199 personas entre 14 y 24 años que equivalen a un 52% de la muestra y, a 186 personas mayores de 25 años que representan el 48%. La encuesta fue aplicada de manera directa a cada uno de los y las transeúntes, que voluntariamente accedieron a con- versar con el encuestador6 . Cabe señalar, que este trabajo de campo se acompañó de entrevistas cualitativas que permi- tieron dotar de sentido y contexto afirmaciones expresadas por los transeúntes. 3 En éste estudio cabe señalar que se abordó solo a la población Travesti, por ser la más visible de las identidades de género en el espacio público. 4 Localidad 1: Histórica Norte; Lo- calidad 2: de la Virgen y Turística; Localidad 3 Industrial y de la Bahía 5 La encuesta de Cultura Ciudadana realizada en febrero de 2010 por la Escuela de Gobierno y Liderazgo del Distrito de Cartagena, apoyada por la Corporación Visionarios por Colom- bia, arrojó como resultado que el 54 % de los habitantes en Cartagena, no gustan de la presencia gays y lesbia- nas en sus vecindarios. 6 Para el desarrollo de las encuestas se contó con el apoyo del equipo de los Vales Ciudadanos, programa de formación de la Escuela de Gobierno, quienes participaron durante dos meses previos al trabajo de campo, de un ejercicio de capacitación en derechos de la diversidad sexual e identidades de género; y para el desarrollo de la encuesta, estuvieron bajo el acompañamiento permanente del equipo de investigadores del Observatorio de Caribe Afirmativo.
  15. 15. 15 En este apartado, se desarrollan tres inquietudes centra- les, en primer lugar con los transeúntes encuestados se logra identificar espacios públicos que reconocen como escenarios de socialización para las prácticas de diversidad sexual e identidades de género y su valoración al respecto; estos espacios son nombrados en el estudio como lugares de homosocializacion. En segundo lugar, se interroga por ex- periencias o vivencias que dichos transeúntes han tenido o presenciado frente al control o restricciones en el espacio público por actores legales o ilegales hacia la población LGBT. Por último, se presentan las imágenes, prejuicios y estereotipos que la población encuestada y entrevistada tiene frente a prácticas, actitudes y roles relacionado con la diversidad sexual y las identidades de género. 1.1. Espacios Públicos y Diversidad Sexual   La población entrevistada concibe los espacios públicos como aquellos lugares en los que es posible encontrarse, circular y se asumen como bien común; expresan que para que un espacio público sea usado y transitado por los dife- rentes habitantes de una ciudad, éste debe garantizar unas condiciones de seguridad y un comportamiento social- mente aceptado, según valores socialmente construidos y sustentados, en preceptos morales, religiosos y familiares, y que se referencian y actúan en lo público con la misma contundencia que en lo privado. La población entrevistada, identifica múltiples espacios públicos en la ciudad, sin embargo, en el momento de reco- nocer aquellos que son usados por la población LGBT; hacen énfasis en lugares destinados al esparcimiento, la rumba o el consumo: playas, discoteca y centros comerciales, como puede apreciarse en el gráfico número 1.
  16. 16. 16 Gráfico No 1. Espacios públicos de homosocialización, identificados por los habitantes de la ciudad de Cartagena 30,10% Cualquier Lugar 22,10% Parques 19,20% Centros Comerciales 17,70% Discotecas 1,30% Playas 6,50% Plazas 3,10% Ninguno
  17. 17. 17 A partir de lo anterior se puede evidenciar que para el 66.8% de los habitantes encuestados, se establece una relación directa con lugares que si bien son públicos están medidos por acciones cosificantes que los hacen determinantes de prácticas concretas; como el consumo, la lúdica y la rumba; en este aspecto se destacan centros comerciales, discotecas, parques, plazas y playas. Además, son espacios que en el imaginario colectivo, se asocian a la noche, a la clandestinidad, la moda, y en ocasiones incluso a la ilegalidad y “lo peligroso”. Cabe anotar, que no se nombran espacios públicos referidos a otras dimen- siones del ser humano, como el trabajo, la educación, la cultura y el deporte; dejando por fuera: empresas, fábricas, oficinas, centros de enseñanza, bibliotecas, teatros, cines, museos y espacios deportivos y religiosos.   Sumado a lo anterior, los habitantes consideran que los sectores donde mayor se concentran las prácticas de la diversidad sexual e identidades de género, son el Centro Histórico de la ciudad con un 55.1% y un 31.4%, considera que la población LGBT se ubica en barrios, que por su ubicación se configuran como epicentro de la rumba y el ocio en las localidades de la ciudad; es así, como se nombra El Bosque, La Castellana, Torices, Bocagrande, Manga y los sectores aledaños a la avenida Pedro de Heredia. Solo el 13.50% de la población encues- tada, considera qué habitan en cualquier espacio de la ciudad, sin estar determinados por las prácticas sociales y culturales de los espacios.   El siguiente gráfico permite visualizar la ubicación de los lugares para la homosocialización, identificados por la población encuestada.
  18. 18. 18 Gráfico No 2. Ubicación de los lugares de homosocializacion en la ciudad de Cartagena 55,10% Centro 1% Ninguno 1,80% C.C. La Castellana 12,50% Cualquier lugar 29,60% Barrios
  19. 19. 19 Si se parte de la premisa que las ciudades caribeñas por su idiosincrasia, han desarrollado un mayor nivel de espon- taneidad en la apropiación del espacio público, preocupa como puede verse en el gráfico No 3, que para un 38.5% de las personas encuestadas, se deslegitime la presencia de la población LGBT en esos lugares y se justifique de la siguiente manera: con argumentos morales 15.3 %, de molestia social un 12.%, como espacios de anormalidad un 11.20%. Estos discursos van en contravía de la concepción democrática y de libertad con la que se configura lo público en las ciudades contemporáneas y en el marco de un Esta- do Social de Derecho. Gráfico No 3. Percepciones de los habitantes encuestados con relación a los lugares y espacios públicos de homosocializacion 49,30% Es indiferente 15,30% Inmoral 12% Le molesta 11,20% Anormal 12,20% Normal
  20. 20. 20 Esas concepciones negativas de la presencia de la población LGBT en los espacios públicos se agudiza, cuando un 36% de los encuestados considera que la diversidad sexual y las identidadesdegéneroevidenciadasallíson inmoralessegún un (14.50%), causan molestia (14.50%) y son enfermizas (7%) en dichos lugares. Solamente un 34.02 % de los encuestados considera legítima la apropiación del espacio público, porque cree que son ciudadanos y ciudadanas de derechos. Además de lo anterior, un 27.50% si bien no califica su presencia como un asunto censurable, considera que es indiferente su dere- cho al uso del espacio público. Gráfico No 4. Percepciones de los habitantes encuestados frente a la presencia de la población LGBT en los espacios públicos identificados. 34,02% Tienen derechos 27,50% Es indiferente 14,50% Inmoral 14,50% Le molesta 7% Anormal 2,30% Normal
  21. 21. 21 El transitar por la ciudad y recorrer los espacios públicos, permite no solo construir un referente de opinión sobre el uso y prácticas de unos lugares y expresar y reproducir algunos imaginarios sobre estos; sino que por el contrario la ciudad por naturaleza es un espacio para la interacción, para el intercambio, para encontrar y desencontrarse con el otro, que es diferente, por su condición étnico racial, por sus maneras de vestir, por su género; o por su orientación sexual. En ese sentido, ese encontrarse con la diferencia y en el caso particular, con la diversidad sexual y las identi- dades de género en lo público, le genera al transeúnte en- cuestado emociones y sentimientos con una carga negativa que se expresa en conductas violentas en un 31.18%, que se manifiestas concretamente en: rabia 22.85%; agresión con un 4.93% y odio con 3.40%; haciendo más vulnerable y poniendo en riesgo la integridad física y moral de la pobla- ción LGBT. Además de ello, para un 31.70% de la población encuestada son indiferentes y solo un 25.70% los reconoce como sujetos de derecho. En el siguiente gráfico se visuali- zan estas emociones según su connotación.
  22. 22. 22 Gráfico No 5. Emociones expresadas por los habitantes encuestados frente a la presencia de la población LGBT en espacios públicos. 31,70% Indiferente 13,50% Tienen derechos 12,20% rec. de derechos 22,90% Rabia 11,40% Otro 4,90% Agresión 3,40% Odio IndiferentePositivo Negativo
  23. 23. 23 1.2. Restricciones y control a la población LGBT en los espacios públicos El espacio público urbano en la modernidad, se ha configu- rado en las ciudades occidentales bajo una lógica de res- tricciones y control, se ha establecido bajo parámetros de ordenamiento y linealidad arquitectónica que en muchas ocasiones, corresponde a funciones de orden económico y de intercambio de productos o servicios, haciendo de lo público, un espacio cada vez más limitado para la socia- lización e interacción espontánea con el otro (Borja, 2003).   Adicionalmente, en el imaginario del habitante urbano contemporáneo permanecer o circular por el espacio público implica una adaptación de los cuerpos según las funciones preestablecidas para dichos lugares; en ese sentido, la institu- cionalidad es garantizada por entes de control estatal y por habitantes con cierto poder simbólico o material, quienes se encargan de garantizar la permanencia de dichas funciones en dichos espacios; para ello se asumen estrategias de vigi- lancia y control que permiten mantener alejadas aquellas acciones, prácticas o sujetos que puedan alterar el orden establecido (Foucault, 1990).
  24. 24. 24 Para el caso de Cartagena, el espacio público, se debate entre ser un bien colectivo de uso espontáneo para los habitantes o espacios privatizados al servicio del capital económico y la corporativización del territorio. Adicio- nalmente, muchas de las prácticas y tradiciones vincula- das a la esfera de lo privado, sus habitantes las reproducen en la esfera de lo público, configurando unas fronteras borrosas entre lo público y lo privado de la ciudad. En este sentido la expresión de lo doméstico, el autoritarismo, la homogenización de los cuerpos, son acciones que se expresan en lo público y cuyas técnicas de control y vigi- lancia generan restricciones, exclusiones, violencia física y simbólica entre otras.   En el caso de las prácticas relacionadas con la diver- sidad sexual y las identidades de género, se han cons- truido en la ciudad una serie de discursos, en los qué se expresa una aceptación, siempre y cuando estas, se den en el ámbito de lo privado, pero que no salgan a lo público. En esa perspectiva manifestaciones afectivas entre personas del mismo sexo, asumir una corporeidad femenina siendo hombre o masculina para el caso de las mujeres, transitar en el género, o simplemente no responder a modelos patriarcales y heterosexistas, gene- ra en muchas ocasiones y en muchos habitantes, una sensación de amenaza para el orden funcional de dichos espacios o para la seguridad de los mismos.     El 61% de la población entrevistada, afirma haber pre- senciado casos de agresiones contra la población LGBT en diferentes espacios públicos de la ciudad de Cartagena. Estas agresiones son físicas, verbales, y de restricción de li- bertades. El gráfico número 6, muestra de manera detallada los tipos de agresión que la ciudadania manifiesta haber presenciado hacia personas LGBT
  25. 25. 25 Gráfico No 6. Acciones de restricción y control en espacios públicos hacia la población LGBT El alto nivel que configura la violencia verbal (59%) hace referencia al uso de expresiones orales o gestuales que empleadas en el espacio público, buscan deslegitimar la presencia y permanencia de la población LGBT. Estas tienen un contenido caricaturesco, burlesco y ofensivo y buscan ridiculizar al otro y hacerlo sentir en minoría de condiciones o sin derecho para ocupar el espacio público. La población cartagenera encuestada, identifica las siguien- tes expresiones, como términos con contenido violento para referirse a una persona LGBT en el espacio público: Loca, marica, degenerado, cagá, machorra, arepera, cara de culo, anormal, pervertido, mujer con antena, maldita; así mismo, se reconocen expresiones o gestos con referencia al asco.   En el caso de las agresiones físicas, acompañada o pre- cedida de violencia verbal, aparece en un 29.5%, donde se identifican acciones como golpizas, linchamientos, riñas, y persecución. Estas pasan del prejuicio social a las amenazas directas y ponen en riesgo la vida de la población LGBT.   La población encuestada, nombra que los actores que ocasio- nanestasagresionesverbalesy/ofísicassonensuordenlafuerza 59% Agresiones verbales 29,50% Agresiones físicas y verbales 0,85% Desplazamiento 0,85% Uso selectivo de la ley 0,40% Acoso sexual 9,30% Agresiones físicas
  26. 26. 26 pública(policía),actoresilegales(pandillas),clientes,motociclis- tas, taxistas, vendedores ambulantes, vecinos y familiares. Es significativoqueenelcasodelaviolenciaverbal,muchosdelos entrevistados y entrevistadas nombran a los medios de comu- nicación (emisoras comunitarias y locales) como instancia que promueven con sus comentarios burlescos la violencia hacia personas por su orientación sexual o identidad de género.   Llama la atención que en est`a franja de agresiones se identifiquen prácticas en las cuales hay una responsabilidad directa del Estado (5%), por acción, como en el caso de la aplicación selectiva de la ley y por omisión, con acciones como el desplazamiento forzado y el acoso sexual; a pesar que el gobierno ha generado infinidad de campañas y programas de protección y prevención para la ciudadanía, pero pareciera invisibilizaralapoblaciónLGBTcomovíctimadeéstosflagelos.   Los comportamientos de las personas encuestadas al pre- senciar una agresión hacia la población LGBT están mediados por el prejuicio social y sexual y las ideas preconcebidas que se tienen sobre las prácticas de la diversidad sexual y las identi- dades de género por lo que en algunas ocasiones se justifica la agresión, o incluso, se llega a ser parte de ella. En la siguiente tabla se muestran las acciones que las personas que hicieron parte de este estudio, expresan haber realizado al momento en que observan la agresión a una persona LGBT Tabla No 1: Acciones verbalizadas por parte de la población en el momento de presenciar agresiones hacia la población LGBT De la anterior tabla, se deduce como el 68% de la población encuestada, que manifiesta haber presenciado agresiones a la población LGBT, asume a su vez, prácticas de agresión, de burla o de indiferencia ante estas conductas que ponen en riesgo la vida de una persona. Preocupa además que para muchas personas, este tipo de actos violentos no cobra ninguna importancia, o no ven en la persona agredida una víctima, pues solo el 5.5% acude a ayudar a la persona agredida o da aviso a las autoridades para que intervenga positivamente. Acción realizada ante la agresión Porcentaje Indiferencia 27% Participación o intervención en la agresión 22% Observación 19% Frustración y/o rabia 21% Divertirse 5.5% Ayudar a la persona agredida y/o dar aviso a las autoridades 5.5% Total 100%
  27. 27. 27 Así mismo, la población encuestada expresó que al mo- mento de la agresión, otras personas que se encontraban en el espacio intervinieron: para agredir (37.2%), para defen- derlos (30%), y se identifica a un 32.8% que se comporta de manera indiferente. Estos comportamientos expresados por la ciudadanía develan el alto nivel de sanción moral hacia la población LGBT manifestado en un considerable número de personas que con expresiones de indiferencia se niegan a ver a lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas como sujetos de derechos.   La situación descrita, que sistemáticamente viola los derechos humanos está cimentada en prejuicios sociales y sexuales que naturalizan la homofobia como una con- ducta culturalmente aceptada. Solo un 24.7% reprocha estas prácticas excluyente y negadoras de derechos para la población LGBT, mientras que un 75.30% las aprueba o le- gitima de manera activa validando esta violencia con un 28.30% y mostrándose indiferente ante su revictimización con un 47% de encuestados; lo que da cuenta del alto nivel de invisibilización que tienen los derechos de las personas LGBT en la ciudad. El siguiente gráfico presenta la opinión sobre las agresiones y violaciones a los derechos humanos de la población LGBT en el espacio público. Gráfico No 7: Opiniones sobre las agresiones y violaciones a los derechos humanos de la población LGBT en los espacios públicos de la ciudad. 47% Le es indeferente 28,30% Está de acuerdo 24,70% No está de acuerdo
  28. 28. 28 1.3. Estereotipos y prejuicios hacia la población LGBTenespaciospúblicosdelaciudaddeCartagena Entendemos el prejuicio como una actitud negativa, injus- tificable hacia un grupo y a los individuos que lo integran; se configura como una actitud que combina sentimientos, inclinaciones a actuar y creencias; los prejuicios se derivan de acciones emocionales, de la necesidad de justificar la conducta o las creencias negativas que hacemos de los otros. Por condición humana los seres humanos todo el tiempo, estamos buscando simplificar el mundo, y por ello cons- truimos estereotipos que permiten hacer generalizaciones a partir de los atributos de un grupo social particular, en ese sentido se asocia, por ejemplo, a los hombres con fortale- za, a las mujeres con ternura, a los ingleses como puntuales y reservados y a los caribeños como relajados y alegres. El problema del estereotipo surge, cuando este se genera- liza, pues termina situando al otro de manera limitada, reducida y equivocada; la generalización del estereotipo y el prejuicio social, fácilmente llevan a la discriminación, o a la exclusión; pues la frontera entre el pensamiento y la acción es muy frágil (Myers: 1995: 346 -347) La definición de prejuicio se entiende en este estudio como un intento de conocimiento anterior al juicio pero que se presenta a quien lo tiene como ya justificado y fun- dado. Asume, por decirlo de alguna manera, la terquedad de una fijación. En ese mismo sentido, el prejuicio puede entenderse como una “racionalización” que señala un procedimiento por el cual los individuos se dan y dan razones para justificar frente a su grupo social y frente a sí mismos, la reacción, por lo general negativa, que sienten hacia algo o alguien que le es diferente o ajeno.(Leplanche y Pontalis, 1981: 21)   Para el caso de la diversidad sexual7 y las identidades de género, el prejuicio social es un prejuicio sexual que construye juicios a priori e imágenes negativas de aquellas personas que no están en correspondencia con las prácticas heterosexuales o con la dicotomía del género masculino – femenino. En el caso de los habitantes de Cartagena en- cuestados, se evidencian una serie de términos y atributos sobregeneralizados que hacen parte del imaginario colec- tivo y que se han instaurado como verdades y creencias justificadas para referirse a la población de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas.   Las generalizaciones y prejuicios no son iguales para las lesbianas, gays, bisexuales o transgeneristas; las creencias a priori fundadas en los prejuicios sobre estos sectores 7 Entendemos por prejuicio sexual el concepto propuesto por el psicólogo social Gregory Herek, para quien, este tipo de prejuicio refiere a “toda actitud negativa inspirada en la ori- entación sexual y dirigida a personas que se perciben como homosexuales, bisexuales o heterosexuales. Y dado que lo que prima en las sociedades actuales son regímenes sexuales de heterosexualidad obligatoria, la mayoría de estas actitudes negativas se dirigen hacia el comportamiento homosexual, las personas que se de- finen como homosexuales o bisexu- ales y las comunidades gays, lésbicas, bisexuales. Véase, Rich, A. 1993. “Compulsory heterosexuality and lesbian existence.” En The lesbian and gay studies reader.
  29. 29. 29 poblacionales, están vinculados a imágenes y conductas sociales que en épocas anteriores penalizaban o patologi- zaban la orientación sexual y las identidades de género, pero, a pesar de los avances científicos y médicos para des- virtuar argumentativamente esa situación y de los logros en materia de derechos, voluntad política y movilización; perviven en las mentalidades de los habitantes.     En el caso de los hombres gays; el 53.8% de la población encuestada tiene una percepción negativa, los asocia con acosadores, anormales, pervertidos, violadores; y en muy pocos casos los reconoce como sujetos de derechos o ciudadanos del común. Mientras que un 36.10% considera de manera pasiva que son personas común y corriente; preocupa que solo el 10.10% los identifique como sujetos de derecho.   Como puede verse en el gráfico, a los hombres gays se les asocia en un porcentaje significativo con personas que tienen prácticas de orden sexual inscritas en el ámbito pa- tológico o delictivo. Gráfico No 8: Estereotipos generalizados y prejuicios acerca de hombres gays en la ciudad de Cartagena. 36,10% Común y corriente 14,30% Acosador 10,10% Sujeto a derechos 21% Anormal 15,60% Pervertidos 2,90% Violadores Positivo IndiferenteNegativo
  30. 30. 30
  31. 31. 31 En el caso de las mujeres lesbianas, las atribuciones, están referidas no solo a sus prácticas sexuales, puesto que, en las creencias patriarcales y heteronormativas, su construcción erótico afectiva no se relaciona con la coitalidad propia de las relaciones heterosexuales que privilegian la penetración; por ello, en muchas ocasiones se les consideran “insatisfechas sexualmente”, fruto de la perspectiva heterosexista y de dominación masculina; adicionalmente se hace referencia a su expresión corporal, como un asunto caricaturesco y ajeno a lo que expresa la feminidad.   Al respecto, Jimeno (2008: 82- 97) plantea que en las imá- genes de la sociedad heterosexual, es inconcebible que las mujeres lesbianas puedan sentir placer sin los hombres; esto se considera una amenaza no solo para el orden heterosexista, sino para el patriarcado mismo; pues su construcción erótico- afectivaatentacontraelsímbolofálicoquesehaconstruidoen una sociedad dominada por lo masculino, por ello, sumado a la misoginia, la sociedad busca borrarla de la esfera de lo pú- blico o constituirla como un monstruo al construir imágenes de una lesbiana masculinizada y ridiculizada. Los planteamientos de la autora mencionada no son ajenos al contexto que viven las mujeres lesbianas en la ciudad de Cartagena; pues, el 72.15% de la población entrevistada, tiene una concepción prejuiciosa de las lesbianidad, al asociarla a que las mujeres con dicha orientación se les cataloga como: anormales, bruscas, machorras, raras o insatisfechas sexualmente. El 20.26% considera que son personas comunes y corrientes y solo el 7.53% las identifica o nombra como sujetas de derechos.
  32. 32. 32 Gráfico No 9: Porcentajes detallados de atribuciones pre- juiciosas para referirse a mujeres lesbianas en la ciudad de cartagena. Positivo IndiferenteNegativo 20,26% Común y corriente 7,53% Sujeto a derechos 10,40% Insatisfecha 0,25% Anormal 9,10% Brusca 15,32% Rara 37,14% Machorra
  33. 33. 33 Para el caso de las personas con orientación sexual bisexual, los prejuicios sexuales, dan cuenta de una aso- ciación de la sexualidad a un plano dicotómico que sitúa de manera determinista la orientación o la preferencia sexual a un ámbito exclusivamente heterosexual u ho- mosexual; por ello en el imaginario colectivo se cree que la bisexualidad no existe, que es una manera de camuflar la homosexualidad; se asume que es una moda, una elección pasajera y se asocia a promiscuidad, poligamia e intercambio de pareja.   En ese sentido, la bisexualidad aparece como un espejis- mo en una sociedad que necesita situar al otro para defi- nirle de manera concreta (Castañeda.2000: 211) por ello, las atribuciones para referirse a hombres y mujeres bisexuales, dan cuenta de una persona que no tiene claridades o que presenta indecisiones frente a su orientación sexual, desco- nociendo que la bisexualidad hace parte o se incluye como una orientación más en el amplio espectro de la identidad sexual. Al respecto, Guasch, en el prólogo del texto de Eribon (2000:09) plantea que: “la identidad es un proceso subjetivo y emocional que per- mite a las personas y a los grupos ubicarse en el mundo. La identidad ofrece seguridad a las personas. Gracias a la identidad las personas creen saber quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde quizás, se dirigen. Al ser subjetiva, toda identidad es plural: las identidades dependen del punto de vista de quienes la sienten. Ahora bien: existen identidades subalternas e identidades hegemónicas” El 61.03% de la población encuestada considera que las personas con una orientación bisexual en Cartagena son indecisos o indecisas y/o faltos de identidad; un 15.06% asocia los bisexuales a hombres pervertidos y anormales; un 16.90% los asocia como personas comunes y corrientes y solo un 7% los considera sujetos de derechos.   Llama la atención, que las y los encuestados enfatizan sus atribuciones en relación con la bisexualidad solo en referencia a los hombres e invisibilizan a las mujeres bi- sexuales y cuando esto se nombra, son leídas no en el ejer- cicio de una identidad, sino como un proceso del deseo, un asunto de erotismo o como respuesta a una decepción amorosa heterosexual.
  34. 34. 34 Gráfico No 10: Estereotipos y prejuicios asociados a hombres y mujeres bisexuales en Cartagena. Indiferente Negativo positivo 16,90% Común y corriente 30,91% Falto de identidad 14,80% Pervertido 7% Sujeto a derechos 30,12% Indeciso (a) 0,26% Anormal
  35. 35. 35 Paraelcasodelosy lastravestis8 ,PérezretomandoaMichael Foucault y Judith Butler (2008: 95- 97) plantea que la trasgre- sión que se ejerce sobre el género asignado socialmente es reprimido, porque es un cuerpo que atenta contra el modelo disciplinario instaurado socialmente; contra un cuerpo que no se comporta de manera dócil ni responde a un proceso normalizador propio de los dispositivos el poder.   Esta lógica ha configurado una “naturalización” de las leyes del género, que tiene por efecto ocultar o eliminar to- das aquellas formas de expresión y prácticas de género que exteriorizan una subjetividad interior (Butler. 2002: 166); se consideran como peligrosas y nocivas al orden regular y regulador de la sexualidad en la sociedad; en éste contexto descrito, se podría ubicar al sector poblacional de travestis.   Enelestudiorealizado, losestereotipos,seasocian másallá de su identidad de género con problemáticas sociales donde ellas no son vistas como víctimas sino como victimarias, condición que las hace más vulnerables, no solo al prejuicio social, sino a la discriminación e incluso a justificar por esos prejuicios, acciones violentas, restricciones a las libertades individuales, persecución y en ocasiones, crímenes. Preocupa que para los encuestados el atributo más recu- rrente al referirse a una persona travesti, sea el de asociarla como “un individuo peligroso” (29.90%), en relación con ello, aparece también la concepción de que “no es de fiar” (18.20%); éstas preconcepciones, en muchas ocasiones con- ducen a generar prácticas de exclusión y rechazo como conductas naturalizadas socialmente. Así mismo, ésta aso- ciación negativa, ha consolidado una estructura de desco- nocimiento permanente de sus derechos, viéndolos como una amenaza social, razón por la cual, no se les permite circular libremente por espacios públicos de la ciudad, ex- cluyéndolos a lugares periféricos, fronterizos e invisibles; generalmente asociados y frecuentados por la ilegalidad.   Estas imágenes socialmente legitimadas y reproducidas En los discursos urbanos, hacen que aparezcan en este estudio, un porcentaje muy significativo de reacciones negativas frente a la presencia de travestis en el espacio público. Además de ello, agudiza esta situación otras atri- buciones significativas, que asocian a las personas travestis con prácticas ilegales, patológicas o producto de problemá- tica social: para un 6.5.0 % son drogadictos; otro 20.75% los considera raros y anormales; el 17.90% los define como personas común y corriente; y solo, el 6.75% los reconoce como sujetos de derechos. 8 Se hace necesario, aclarar que este es un término utilizado para referirse a personas que transitan de un género a otro; en éste estudio, predominó la mirada sobre el tránsito que hacen algunos hombres del género mascu- lino al femenino, dando cuenta de personas que rechazan el rol mas- culino asignado por la sociedad y construyen una identidad femenina, asumiendo un rol social femenino. (Werner: 2008, 47)
  36. 36. 36 Cabe señalar, que éstas concepciones conducen a que las personas travestis en la ciudad sean condenadas en mu- chas ocasiones a habitar en la marginalidad, en la periferia y en la noche; que no tengan posibilidades para la garantía de sus derechos: como educación, trabajo y salud, sometién- dolas a prácticas de cooptación ilegal, a experiencias riesgo- sas de prostitución o a acciones en el espacio público que ponen en riesgo su integridad personal; en muy pocos ca- sos se les vinculan a la esfera del trabajo formal, y cuando esto ocurre, es casi siempre, en trabajos mal remunerados, de pocos días y sin garantías laborales. Gráfico No 11: Estereotipos y prejuicios asociados a personas travestis en Cartagena. 17,90% Común y corriente 18,20% No son de confiar 0,25% Anormal 20,50% Raro 6,50% Drogadicto 29,90% Peligroso 6,75% Sujeto a derechos Indiferente positivo Negativo
  37. 37. 37
  38. 38. 38
  39. 39. 39 Enésteapartadoseprivilegióeltrabajoetnográficoypresenta un nivel exploratorio–descriptivo; se apoya en la entrevista a profundidad, la observación activa y el cuestionario, como estrategias y técnicas que permitieron acercarse de manera directa y horizontal a la población LGBT en la ciudad de Cartagena.   Se busca con éste ejercicio aportar a la comprensión de imaginarios,usosy sentidosquelapoblaciónLGBTconstruye y reconfigura en espacios públicos de la ciudad, identificando además, prácticas y formas de control y restricción; ello permitedarcuentadeunarelaciónasimétricayenconstante tensión como lo es la conquista de lo público por parte de personas y colectivos que se asumen y se expresan en una lógica por fuera de la heteronormatividad hegemónica.   Para lograr este propósito fue necesario realizar un trabajo de campo intencionado a partir del reconocimiento inicial de espacios públicos de homosocialización, destinados para el esparcimiento, el trabajo o el estudio; fue así como se realizaron acercamientos y recorridos por diversos lugares como discotecas, bares, centros comerciales, playas, universidades, peluquerías, plazoletas y parques en diferentes sectores de la ciudad.   En estos recorridos se aplico de manera directa un cuestionario que posibilitó identificar datos personales, percepciones, restricciones y acciones de control frente al uso y permanencia en los espacios públicos, al respecto se aplicaron 121 cuestionarios a población LGBT que accedió voluntariamente y que se diferencia en el gráfico No 12, por cada uno de los grupos poblacionales encontrados en al momento de los recorridos. Esta información de tipo cuantitativo también, permitió reconocer personas víctimas de agresión, con ellas se estableció un nuevo contacto y aquellas que accedieron a compartir su experiencia se les realizó una entrevista a profundidad para construir los relatos de la misma. Gráfico No 12. Porcentaje de personas participantes de la investigación por grupo poblacional Cuando la sexualidad se expresa más allá de lo privado. Población LGBT en espacios públicos de Cartagena CAPÍTULO SEGUNDO 0 5 10 15 20 25 30 35 40 36,58 Gay Bisexual lesbiana Travesti 34,15 20,33 8,94
  40. 40. 40 2.1. Caracterización demográfica de   la población LGBT 2.1.1. Edades de la población. En el proceso de investigación, se accedió a personas de la población LGBT, con edades comprendidas entre los 17 y 62 años; sin embargo, son los jóvenes, la población que mayoritariamente se puede identificar en los espacios de homosocializacion en la ciudad de Cartagena. El 70.5% de lesbianas, gays, bisexuales y travestis, entrevistados, son menores de 26 años. Su visibilidad en lo público, se debe, entre otras, a que son ellos, quienes han conquistado circuitos sociales en la ciudad, dedicados básicamente al esparcimiento, como el encuentro en centros comerciales, plazas, parques, bares, discotecas, cafeterías universitarias, peluquerías y algunas calles céntricas.   Podría afirmarse que esta conquista hace parte de una tendencia mundial, de democratización de libertades individuales, un aumento significativo del flujo de infor- mación pública sobre la sexualidad y también, de manera especial, por las acciones del movimiento social en la lucha de reconocimiento de igualdad de derechos para la población LGBT. Estos asuntos se han podido evidenciar,
  41. 41. 41 entre otras, por la fuerza de la globalización y el uso de las tecnologías; en éste último aspecto, el acceso a redes sociales virtuales como el Windows Live™ Messenger, Twitter y Facebook, posibilitan comunicar, convocar y conquistar de manera más efectiva espacios individuales de orden social, político y cultural9 ; todo ello, posibilita a las y los jóvenes asumir con mayor naturalidad, su orien- tación sexual e identidad de género.   En estos lugares, los y las jóvenes de la población LGBT, tienen la posibilidad de autoreconocerse, circular con ciertas libertades y habitar unos espacios dotándolos de sentido y de dinámicas propias; lo que en ocasiones, confronta el orden preestablecido. Estas conquistas, entran en tensión con un imaginario colectivo adulto céntrico que sigue relacionan- do a la juventud como un asunto generacional, que hay que dejar atrás y a la diversidad sexual, como un asunto de exploración que no constituye identidad. Lo anterior trae consigo una ausencia de reconocimiento de los adultos y algunos sectores de la sociedad de la posibilidad de creación, definición y apropiación de ciudad por parte de dicha po- blación, pues siguen viendo en ambas categorías, un asunto transitorio, de riesgo, en ocasiones, cargado de “inmadurez” y carente de veracidad en el entramado social. 9 El movimiento LGBT en Colombia integrante del proceso social Planeta Paz, fue convocado inicialmente por una plataforma virtual permitiendo articular representantes de todo el país en un trabajo en red que perdura hasta el día de hoy. El 29.5% de la población entrevistada es mayor de 26 años y se presenta como tendencia en éste estudio, ya que, a mayor edad, se frecuentan menos los espacios de homo- socializacion; muchos de los entrevistados mayores de 40 años, consideran que estos son lugares para jóvenes en los que se sienten “fuera de lugar”; por ello el encuentro con los amigos, la diversión, el intercambio de emociones y demás, se realiza en el ámbito de lo privado, en sus lugares de residencia, como apartamentos y fincas. En el caso de los adultos jóvenes entrevistados (26-35 años) llama a la aten- ción, que identifican ciudades por fuera de Cartagena como Barranquilla y Bogotá, como espacios más favorables para asumirse en público, expresan que allí no tienen presión de sus familias, ni de su inmediato círculo social. 2.1.2. Lugar de procedencia. Es importante señalar que en este estudio, solo se vincu- laron a personas que viven en la ciudad; lo que descarta a turistas o personas que están por periodos cortos en la misma. Frente a ello, de la población LGBT que habita la ciudad y que fue entrevistada, el 92.96% ha nacido y vive en Cartagena, sólo un 7.44%, manifiesta proceder de otros municipios o zonas rurales del Caribe Colombiano. Ese bajo porcentaje refleja como Cartagena no es un lugar receptor
  42. 42. 42 de población LGBT de otras zonas de la región y que son las ciudades del interior hacia donde se presenta un mayor flujo de movilidad de esta; como se expresa a través del siguiente relato: “Yo como travesti que soy, preferí irme a Medellín; pues no me imaginaba viviendo en Cartagena, porque en el pueblo – San Martín de Loba, Bolívar- las otras compañeras travestis como yo, me decían que nos iba mejor en las ciu- dades del interior, porque allá a las travestis las respetan, son más tolerantes y hay trabajo, sin embargo, a una por corroncha la tratan mal y la humillan; a mi me la monta- ron las paisas… y me echaron a las Convivir y no tuve otra opción que regresar a mi casa porque me querían matar, y como no podía volver a mi pueblo para no darle disgustos a mi mamá, me tocó venirme a Cartagena, pero esto aquí es muy duro con nosotras” (Valentina, 22 años, junio de 2010)   En correspondencia con el estrato social a que pertenece la población LGBT entrevistada, se puede plantear que su presencia en los espacios públicos de la ciudad, está vincu- lada por una diferenciación social, y una segmentación de clase que históricamente se ha construido en Cartagena y
  43. 43. 43
  44. 44. 44 lesbianas, gays, bisexuales y travestis no son ajenos a dicha construcción; en ese sentido se reproducen en la población LGBT prácticas excluyentes frente a la clase social, al estrato donde vive la persona o el sector de la ciudad donde se ubica el espacio frecuentado.     Llama la atención, que el 51.24%, de población LGBT, pertenecen a los estratos tres y cuatro, es decir a las clases medias; seguidos del estrato uno y dos donde se ubican en 37.19% y sólo un 11.57% pertenece a los estratos cinco y seis. En este último grupo, la población en referencia, no se hace visible colectivamente en los espacios públicos de la ciudad, sino que, como lo advertimos antes, prefiere socializar con sus pares en ciudades diferentes a Cartagena o en espacios privados como sus viviendas.     El porcentaje significativo de personas pertenecientes a los estratos uno y dos se debe a que las condiciones sociales y económicas de la ciudad presentan unos altos niveles por debajo de la línea de pobreza, equivalentes a 60.2% (Cartage- na como vamos, 2008:9); por lo que la presencia mayoritaria de la población LGBT de estos estratos, no expresa que sean ellos quienes mayor habiten los espacios de homosocializa- ción, sino que, es una población mayoritaria en la ciudad 2.1.3. Nivel educativo. Frente al acceso al sistema formal de educación, el 62.8%, de la población LGBT entrevistada expresa estar cursando o tener formación académica, técnica o profesional; este nivel formativo, incluye solo a lesbianas, gays y bisexuales; pues en el caso particular de las personas travestis, cambia radicalmente, puesto que el 73% solo logra un nivel básico de formación en básica primaria y en algunos casos inician la secundaria. Lo anterior, expresa desigualdades significativas frente a este derecho entre los diferentes grupos de la población LGBT y es una característica que va a incidir directamente en las condiciones de calidad de vida de las personas tra- vestis en Cartagena. “Yo no tengo de otra… a mi me toca putiar, porque necesito sobrevivir; yo quisiera hacer otras cosas, pero solo estudié hasta séptimo, no sé hacer nada mas…desde chiquita me toco irme de la casa, pues me echaron por marica y del colegio me salí en séptimo grado, porque no soportaba las burlas y la montadera por ser muy mujer”. (Ivanna, travesti de 21 años)
  45. 45. 45 El relato anterior, da cuenta de cómo la escuela ha sido un espacio de exclusión de las personas que expresan y cons- truyen una identidad de género diferente al rol asignado socialmente. Tanto en el sistema educativo del distrito de Cartagena; como en los imaginarios sociales, la población LGBT carece de espacios democráticos y plurales para el ejercicio del libre desarrollo de la personalidad, porque se considera que allí se deben formar “hombres” y “mujeres” en sintonía a unas prácticas sociales de género establecidas; pero mucho más, cuando se trata de personas que trasgre- den la identidad de género; o que expresan abiertamente que su orientación sexual no heterosexual (como se dice popularmente; “que se les nota”), pues apelando a valores morales y principios religiosos tanto en manuales de con- vivencia, como en prácticas disciplinarias, ir contra el rol establecido socialmente en el espacio escolar es motivo de expulsión y de sanción pública, aunque esta sea una prácti- ca violatoria de los derechos humanos.   Esta situación se expresa en los relatos de profesionales de la docencia en un taller realizado por Caribe Afirmativo, sobre la homofobia en la escuela: “Las escuelas no son un ambiente de aceptación sino de for- mación, en Cartagena ser márica significa ser desadaptado; y la escuela es un espacio que exige como antecedente la adaptación…hablar de diversidad sexual en el colegio es vergonzante, porque la identidad cultural en la ciudad, asu- me que el gay es un hombre que actúa como mujer. Los proyectos educativos de sexualidad no han funcionado porque los maestros no sabemos cómo abordar la situación, las prácticas homosexuales no son tocadas, porque se cree que al hacerlo, se pierde su rol de Maestro formador y dar buen ejemplo. (Docente, básica primera, escuela pública) “En los colegios de mujeres de cartagena, no se promueven las practicas afectivas pro que se tiene la creencia errónea de que ello es una condición para que las adolescentes se vuelvan lesbianas” (Trabajadora social, colegio público femenino) Tabla No 2: Nivel educativo de la población LGBT entrevistada Nivel educativo Porcentaje Primaria 4,1 % Bachillerato 33,1 % Técnica/profesional 62,8 % Total 100 %
  46. 46. 46 2.2. La diversidad sexual y las identidades de género en el espacio público. Los espacios públicos de homosocializacion son lugares donde la población LGBT se encuentra e identifica, y en ellos es posible reconocerse y construir identidad; éstos, permiten expresarse y en muchas ocasiones, asumirse sin el temor al señalamiento o al “qué dirán los otros”. Las personas entrevistadas consideran que estos espacios no son cerrados o exclusivos para la diversidad sexual y las identidades de género y por el contrario afirman, que por ellos puede transitar cualquier persona, sin restricciones; sin embargo, es la población LGBT quien permanece y ha construido “huellas” en estos.   El 41.4 % de las personas entrevistadas reconocen las discotecas y “bares gay” como los lugares públicos de ho- mosocializacion más significativos, sin embargo, en estos espacios de rumba, se reserva en muchas ocasiones, “el de- recho de admisión”, sobre todo, cuando se trata de personas afrocolombianas; así mismo, en muchos de estos lugares además, se restringe el ingreso a travestis “por considerarlos peligrosos para los clientes”; sumado a lo anterior, el ingre- so esta mediado por una capacidad de gasto alta, tasada por el turismo, lo que lleva a que muchos cartageneros y cartageneras tengan que hacer un gran esfuerzo econó- mico para poder asistir a estos lugares; esfuerzo que se ve “recompensado” en la medida que “allí pueden asumir la autonomía y el libre desarrollo de la personalidad”.   También, se nombran lugares como plazas y parques (44.7%) asociados al esparcimiento y ubicados en sitios cén- tricos de la ciudad, donde fácilmente se puede tomar pose- sión de ellos y a la vez invisibilizarse entre los transeúntes. Un 13.9 % reconoce en los centros comerciales el espacio ideal para compartir, relacionado a escenarios de consumo y a los lugares de encuentro que se están posicionando en la ciudad. El siguiente gráfico muestra los espacios de homosocializacion reconocidos por la población LGBT en Cartagena.
  47. 47. 47 Gráfico Nº 13. Espacios de homosocialización identificados por la población LGBT 0 5 10 15 20 25 30 35 45 40 41,4 Discotecas Plazas Centros ComercialesParques 25,3 13,9 19,4
  48. 48. 48 Bosque (localidad 1), el Pozón (localidad 2) y la Avenida Pedro de Heredia en los sectores de la Castellana y los Ejecutivos y en las playas de Bocagrande, Marbella y Man- zanillo. En el caso de la población travesti, por un asunto de trabajo, más no de esparcimiento, las zonas aledañas a la plaza de toros y el parque de la marina, son los lugares que se pueden nombrar como espacios de encuentro de este grupo poblacional. Gráfico No 14. Sectores de la ciudad donde se ubican espa- cios públicos de homosocialización Como se expresa en el gráfico, las discotecas y “bares gay” o “de ambiente” se convierten en los espacios más recono- cidos para la homosocializacion; ello se debe, a que son lugares pensados para recibir dicha población y hacen parte de un circuito de consumo fomentado fuertemente por los medios de comunicación y las industrias culturales hacia la misma.   La ciudad cuenta con diferentes lugares de rumba y es- parcimiento dirigidos a esta población; pero las personas participantes en este estudio, en un 81% afirma que los lugares de homosocializacion en la ciudad se encuentran en el Centro Histórico, que por vocación turística, permite mayores libertades para las expresiones sociales que allí se manifiestan; lo paradójico, es que para la población LGBT estas libertades se reducen a espacios de diversión y con- sumo, a fines de semana y horarios nocturnos; momentos en que generalmente el resto de la ciudad duerme o realiza actividades en otros lugares.   Sumado a lo anterior es importante resaltar que solo un 18% de la población identifica espacios de socialización en algunos barrios de la ciudad, haciendo referencia a bares, discotecas, plazoletas y playas, que por su ubicación gene- ran otras centralidades de ciudad; como lo es el sector del 1% Centro Barrios Casas de amigos 18% 81%
  49. 49. 49 El uso de los espacios públicos caracterizados como lugares de homosocializacion por parte de la población LGBT, varía, según el sector poblacional; y si bien un porcentaje promedio cercano a la media nombra las discotecas como lugares significativos de encuentro (lesbianas 56.25%; gays 44%; bisexuales, 41.0% y travestis 45.4%) en los demás espacios identificados como plazas, parques, centros comerciales se mantiene la tendencia; y si bien, se presentan algunas variaciones en los porcen- tajes planteados, no es posible argumentar que dichas variaciones tenga que ver con diferencias particulares de la población LGBT frente al uso y apropiación de éstos lugares; pues adicionalmente presentan como ca- racterística, el estar mediados por flujos permanentes y tránsitos recurrentes; lo que lleva a que en ocasiones la población que los frecuenta no siempre sea la misma. Tabla No 3: espacios públicos más frecuentados por la población LGBT. Grupo poblacional Espacio público más frecuentado Discotecas Parques Centros comerciales Plazas Lesbianas 56.25 % 28 % 12.5 % 3 % Gays 44 % 29 % 13.33 % 1.33 % Bisexuales 41.02 % 25.64 % 16.66 % 2.5 % Travestis 45.45 % 22.8 % 18.2 % 13.6 %
  50. 50. 50 Los espacios públicos cobran sentido en la medida en que son apropiados por los ciudadanos y ciudadanas y posibili- tan el ejercicio de libertades y de intercambio en y desde la diferencia. Muchos de estos lugares son frecuentados y habitados por diferentes sectores de la sociedad; salvo las discotecas y bares direccionados para la población LGBT, las plazas, parques, plazoletas y calles son escenarios de en- cuentro y desencuentro con los habitantes en general. Sin embargo, estos intercambios, están mediados por flujos y ritmos que determinan tiempos y momentos en los que un grupo poblacional u otro se apropia o habita dicho espacio.   En ese sentido, la noche es el momento identificado por los entrevistados y entrevistadas (lesbianas 83.4%; gays 79.0%; bisexuales 72.0% y travestis 42.8%) para encontrarse con sus pares en los lugares de homosocializacion. Expre- san que en esta temporalidad es donde es posible, circular con menos prohibiciones, controles y restricciones; la no- che es el tiempo socialmente aceptado para la diversión y el esparcimiento; permite camuflarse, volverse anónimo o anónima y sobre todo, es el único espacio temporal que pareciera, la sociedad entrega a la diversidad sexual y a las identidades de género, para ser y expresarse como son y quieren ser. Durante el día, los espacios públicos son controlados y direc- cionados bajo el ejercicio de lo económico y la producción con esquemas de seguridad y convivencia, lo que podría ser una causa para qué en estos lugares, de día sea más reducida la presencia y apropiación de la población LGBT. Señalan que en la mañana y la tarde se presentan mayores represiones y control sobre los cuerpos y sujetos que no están en función de ese orden económico predefinido. Así mismo, expresan que durante el día existen en la ciudad de Cartagena prácticas represivas que excluyen de manera directa o simbólica las manifestaciones propias a la homosocialización; lo que lleva a que la población LGBT, para no sentirse excluida, tenga que asumir procesos de autocontrol y adaptarse a las normas establecidas social y jurídicamente frente a la sexualidad y el género, para no ser objeto de burlas o de sanciones sociales.   En este sentido, la población manifiesta que sus prácticas vinculadas al trabajo, a la educación formal y a los roles sociales se configuran en un orden patriarcal que excluye y señala las manifestaciones diversas; por ello es un asunto que hay que camuflar o reprimir.
  51. 51. 51 La apropiación y conquista de los espacios públicos por parte de la población LGBT expresa un proceso de recon- figuración permanente, que en ocasiones, trasciende los usos prediseñados por la planeación urbana; es así, como lugares pensados para circular, para comprar o para reali- zar alguna actividad lúdica o deportiva son resignificados por la población, como territorios para intercambiar y socializar con los otros desde su orientación sexual o identidades de género.   En esta perspectiva, el espacio público se concibe por quienes lo habitan no solo como un concepto jurídico, sino como una construcción socio cultural en la que la población LGBT, los reconoce como lugares propios para relacionarse e identificarse con los otros y otras; y como tal, suelen ser una expresión comunitaria. Si bien, Cartagena como ciudad tu- rística y patrimonio histórico de la humanidad, tiene unas dinámicas propias, son sus habitantes, quienes recrean y crean espacios públicos que jurídicamente no lo son, o que no están previstos como tal. En el caso de la diversidad sexual y las identidades de género, estos espacios se caracterizan por ser abiertos, por ser lugares de encuentro, de sobrevivencia e intercambio; en ésta medida, lo que define la naturaleza del espacio público, sería su uso y representación y no su estatuto jurídico (Pérez, 2005: 19 – 30). Tabla No 4. Horarios en que la población LGBT frecuenta los espacios públicos de homosocializa- ción en la ciudad, Grupo poblacional Horarios de permanencia en los lugares Día Tarde Noche Lesbianas 0 % 16.6 % 83.4 % Gays 6 % 15 % 79 % Bisexuales 4.61 % 23.3 % 72.09 % Travestis 14.3 % 42.85 % 42.85 %
  52. 52. 52 Con relación a las actividades realizadas por la población LGBT en los espacios púbicos, se pueden ubicar cuatro ca- tegorías de significado en las que es posible identificar unas actividades, usos y maneras de nombrar y reconocer unos lugares concretos, como se muestra en la siguiente tabla: Tabla No 5. Uso del espacio público por parte de la población LGBT. Como puede apreciarse en la tabla anterior, más allá de unas actividades concretas, la población LGBT ha configurado en los espacios públicos de la ciudad una serie de sentidos que relacionan su construcción de identidad y sus manifesta- ciones con significados más allá del orden funcional, prees- tablecidos para los lugares desde la planeación urbana.     Apoyados en los planteamientos de Imbert (1998) se po- dría afirmar que para los habitantes, los usos y significados construidos en los espacios públicos no es solo un asunto instrumental de obediencia, sino que también, es la confi- guración de una construcción erótica en la que es posible aparecer y desaparecer, ser anónimo y encontrarse con lo inagotable de la diversidad. Si bien, las practicas de la di- versidad sexual y las identidades de género en los espacios públicos, en ocasiones entran en tensión con acciones de racionalización y modernización de los espacios urbanos que deslegitiman las prácticas que estos sujetos desarro- llan allí, no puede desconocerse que en éstos lugares la población LGBT ha construido unas tramas simbólicas que han posibilitado dotar estos espacios de usos teatrales que subvierten la linealidad urbanística y las prefiguraciones socialmente excluyentes. Significados Actividades Lugares Esparcimiento Comer, bailar, tomar licor, pasar la tarde Discotecas, bares, plazo- letas, parques Socialización Hablar, charlar, conocer gente Plazoletas, parques Encuentro erótico afectivo Mirar, besarse Discotecas, bares Sobrevivencia económica Trabajo informal, prostitución Plazoletas, parques
  53. 53. 53 Los usos y significados de los espacios públicos, para la población abordada en ésta investigación, puede obser- varse en dos perspectivas: en la primera, los significados varían, según la orientación sexual y la identidad de género de quienes lo habitan; por ejemplo; para el 9.6% de los travestis, son usados y significados para prácticas de sobrevivencia económica a diferencia de los hombres gays, para quienes solo un 1.6% lo idéntica con este sentido. Esta perspectiva también se presenta en el significar los espacios como lugares para el encuentro erótico afectivo y mientras, para los hombres gays es un asunto que no se menciona, los otros grupos poblacionales estudiados, aunque no en un porcentaje significativo si lo nombran con este sentido.   En una segunda perspectiva la población LGBT, comparte los significados acerca del uso de estos lugares y en la vía de los planteamientos de Imbert (1998) los espacios públicos en Cartagena son significados de manera común como lugares de esparcimiento y socialización. Esta trama de usos y de significados se puede apreciar en la siguiente tabla. Tabla Nº6. Usos de los espacios públicos según grupo poblacional. Grupo poblacional Usos de los espacios según categoría Esparcimiento Socialización Encuentros erótico afectivos Sobrevivencia económica Lesbianas 38.3% 56.2% 2.5% 3.0% Gays 41.8% 56.6% 0% 1.6% Bisexuales 40.4% 53% 2.8% 3.8% Travestis 33.3% 52.4% 4.7% 9.6%
  54. 54. 54
  55. 55. 55 Si se mira detenidamente los porcentajes expresados en la tabla, se evidencian como para la población LGBT, como se mencionó anteriormente, es significativa la socialización y el esparcimiento; sin embargo, es importante resaltar que mientras los hombres gays son quienes más sentido de esparcimiento (41.8%) y de socialización (56.6%) dan al espacio público; las y los travestis por el contrario son quienes menos sentido de esparcimiento (33.3%) y de socialización (52,4%) le dan a éste. Además de ello llama la atención, como los hombres gays, no reconocen tener manifestaciones erótico afectivas en dichos espacios (0%), al paso que los travestis; son quienes mayor articulación con ejercicios eróticos afectivos encuentra en el espacio público con 4.7%. 2.3. Restricciones y control de la diversidad sexual e identidades de género en el espacio público El espacio público es un concepto urbano que nace con el surgimiento de la ciudad y esta a su vez es el lugar por ex- celencia de la civilización y la diversidad. La ciudad no es solo un dispositivo topográfico, sino también el escenario que permite el máximo encuentro e intercambio entre los seres humanos y ese intercambio y encuentro se genera en el espacio público, el cual aparece como la esfera donde se realizarán las actividades fundamentales de las colecti- vidades que la habitan (Gamboa: 2003: 13-18). Si bien, la ciudad es el espacio de la afirmación de la democracia, al mismo tiempo, es el escenario de la proliferación de mayor desigualdad social y de prácticas de exclusión. El urbanis- mo moderno es una de las causas de éstos procesos segrega- torios, puesto que responde a unas lógicas del mercado que determinan la configuración de los equipamientos urbanos y en estos solo tiene ingreso aquellos que son productivos al sistema económico y además responden a las normas sociales que el mismo sistema impone; en ese sentido, Borja ( 2003, 25) afirma que “la ciudadanía es una conquista cotidiana, pues las dinámicas segregadoras excluyentes propias de las ciudades, no son permanentes ni estáticas; en ese sentido la vida social-urbana nos exige conquistar constantemente nuevos derechos o hacer reales los dere- chos que poseemos formalmente”.   En otras palabras, puede afirmarse que las ciudades contemporáneas están constituidas a partir de un conjunto de redes; que se conocen y se reconocen por sus espacios públicos y privados: como viviendas, edificios, centros, zo- nas verdes, parques, plazas, establecimientos comerciales, entre otros; lugares que construyen el dispositivo físico de la ciudad. Pero estos sitios, no tendrían valor sin las
  56. 56. 56 maneras de habitar la ciudad y las relaciones que a diario se construyen entre las personas; este tipo de relaciones se manifiesta a través de acciones que reflejan lo que cada in- dividuo y grupo social identifica y reconoce como derechos y obligaciones con la ciudad, muchos de esos sentidos y sig- nificaciones están por fuera de un orden homogenizante, restrictivo y controlador imperante en las ciudades.   Cartagena, es una ciudad que se caracteriza por una polí- tica que privilegia el desarrollo económico centrado en el turismo y la industria; una política turística que desplaza el derecho a la ciudad en igualdad de oportunidades para muchos de sus grupos poblacionales; según el Observato- rio de Derechos Sociales y Desarrollo (2007) Cartagena es una ciudad con un “modelo de desarrollo centrado en un palpable divorcio entre el desarrollo económico y el desa- rrollo social humano”. En ese sentido, el espacio público es pensado y planeado en las lógicas del mercado, del turismo y del desarrollo económico.   Esa concepción hegemónica de la ciudad y del espacio público niega una Cartagena que se ha construido en la informalidad de la apropiación del espacio público, como lo afirma González (2009:12) “La ciudad contiene un carácter especial, que tiene una trayectoria, donde la gente usa las calles, las plazas y de- más elementos no solo para desplazarse con funciones de movilidad, sino para realizar actividades de permanencia como recreación, actividades económicas para su sustento, socialización y expresión de su cultura y sus costumbres, como sitio de eventos culturales propios, como el lugar de encuentro y de interacción social entre los habitantes de una ciudad”   Los espacios públicos de homosocializacion en la ciudad estándotadosdeunairedevigilanciadeloscomportamien- tos de los cuerpos; operan como dispositivos de control que se rigen a través de una normatividad legitimada por la cultura patriarcal occidentalizada en la que inicialmente se controlaba a las personas afrocolombianas y hoy, se ex- tiende a las personas con orientación sexual o identidad de género diferentes a las establecidas por la heteronormativi- dad. En este sentido, se evidencia y reproduce un discurso socialmente aceptado y moralmente justificado que califica como nocivas o dañinas las prácticas o manifestaciones afectivas que trasgreden dicho sistema cultural.   Una mayoría de los habitantes de la ciudad como se de- mostró en el primer capitulo de este informe, justifican y
  57. 57. 57 naturalizan acciones agresivas en forma simbólica, física y verbal hacia la población LGBT, puesto que en las estructu- ras mentales y en las representaciones sociales construidas, la diferencia se sigue concibiendo como un asunto amena- zante o peligroso al orden social preestablecido por el status quo. En este sentido, el desconocimiento y rechazo de la diversidad en el ámbito sexual del sujeto, no puede leerse sólo como un asunto cultural, sino como acciones de ex- clusión y parte de un fenómeno de violación de derechos a la población LGBT cartagenera.   Con relación a las acciones de control y agresión a la po- blación LGBT en los espacios públicos de homosocializacion en la ciudad, el trabajo de campo permitió evidenciar que la población entrevistada, ha sido víctima de acciones en su contra, motivadas por su orientación sexual e identidades de género. La violencia ejercida hacia lesbianas, gays, bi- sexuales y travestis se presenta de manera física, verbal y simbólica fundamentadas, en prejuicios sociales y prácticas de exclusión sistemática que hace de ellos y ellas, no sólo víctimas directas de la violencia y el conflicto armado; sino que además por las características antes mencionadas de este grupo poblacional, las convierte en personas con alto grado de vulnerabilidad ante las acciones hostiles de la sociedad. El mayor porcentaje de agresiones nombradas por la población entrevistada, corresponde a violencias verbales con un 44%, que viene a significar un tipo de violencia simbólica, expresada en burlas, señalamientos y frases dis- criminatorias, que atentan contra la dignidad, integridad y el libre desarrollo de la personalidad. Estos señalamientos generan vergüenza y miedos individuales y colectivos a los grupos LGBT, confinándolos a ghettos o grupos cerrados a quienes se restringe en ocasiones la libre movilidad, en determinados espacios de la ciudad por temor al señala- miento y a la alta probabilidad de una agresión física.
  58. 58. 58 Según el gráfico, 81% de la población LGBT entrevistada reconoce haber sido víctima de agresiones motivadas por su orientación sexual e identidad de género; si bien, el porcentaje más significativo son las agresiones verbales; no puede invisibilizarse violencias tales como: agresiones físicas, detenciones arbitrarias, el desplazamiento forzado, uso excesivo de la fuerza y acoso sexual ; acciones que ha- cen parte del conflicto armado donde tanto actores legales como ilegales vulneran, desconocen y niegan la plenitud de los derechos humanos a éste grupo poblacional.   Además de ello, se identifican acciones en las que la población LGBT es revictimizada como en los casos de las detenciones arbitrarias, la aplicación selectiva de la ley y el uso excesivo de la fuerza, donde tanto policías como mi- litares miembros de la fuerza pública, en vez de garantizar sus derechos como lo ordena la constitución y las leyes por tratarse de ciudadanas y ciudadanos, se convierte en oca- siones, en agentes violatorios; pues ven en su orientación sexual o identidad de género una práctica a la que penali- zan como si fuese un acto delictivo o que pusiese en riesgo el orden social.   Llama la atención como en Cartagena el aumento de las acciones de grupos ilegales como el desplazamiento Gráfico Nº 15. Acciones que la población LGBT nombra y reconoce como agresiones en los espacios públicos de homosocialización: Agresiones verbales No reconoce agresión Agresiones físicas Detenciones Desplazamiento Uso excesivo de la fuerza Aplicación selectiva de la ley Acoso Sexual 44% 19% 16% 6% 5% 4% 3% 3%
  59. 59. 59 forzado y la violencia sexual que se han presentado con mayor intensidad en las mujeres y niños, según los úl- timos informes de derechos humanos a nivel nacional e internacional publicados por Oxfam (2009), este tipo de violencia viene también afectando a la población LGBT particularmente a los travestis y a las mujeres lesbianas. “Un día me encontraba lavando ropa en la casa de una ve- cina, con eso me ganaba la vida…yo suelo estar vestida de mujer todo el tiempo, y nunca había tenido problema, en mi casa me aceptan y soy orgullosa de ser travesti; pero cuando el barrio se calentó y entraron las Convivir, un día el jefe de ellos me vio y me dijo que dejara de vestir de mujer, que yo era un hombre y además negro, que debía estar trabajando y no haciendo maricadas, yo no creí que hablara en serio, pues nadie me lo había reprochado. No le hice caso, y al día siguiente llegó con unos de sus muchachos a mi casa y me tomaron a la fuerza, me golpearon y casi me matan; me tocó irme del barrio, no me dejaron ni despedir de mi mamá, ni recoger mis cosas y ahora pude regresar, ya que al jefe lo mataron, pero esta vez, vine vestido de hombre”. (Fabiana, travesti 21 años) Las violencias físicas y verbales contra la población LGBT se han constituido de manera sistemática en violaciones a los derechos humanos, haciendo de ellos y ellas un grupo poblacional en alto riesgo y estas acciones, son a la vez, la expresión de una sociedad que se construye bajo prejuicios sexuales, generacionales y raciales; adicionalmente estas violencias vienen acompañadas de un alto grado de impunidad y permisividad lo que conduce a que se reproduzcan y legitimen en el imaginario colectivo como un asunto naturalizado en la vida cotidiana.   Sumado a lo anterior, la condición étnico racial a la que se pertenece, es una característica adicional que influye de manera significativa, en la población negra, afrodescen- diente o palenquera que se autoreconoce con una orienta- ción sexual diferente a la heterosexual o una identidad de género por fuera de los roles de masculinidad y feminidad asignadossocialmenteyqueenlosgruposafrocolombianos se expresa con mayor vehemencia de manera dicotómica y heteronormativa.   Al respecto, el siguiente relato de una hija de una mujer lesbiana, devela las tramas de violencia simbólica y física que afrontan muchas de las personas LGBT; y más aún, si perte- necen a un grupo étnico racial diferente al mestizo o blanco:
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  61. 61. 61 “Soy palenquera de nacimiento, criada en la ciudad de Cartagena, vivimos en el barrio Nariño, este es reconocido como un barrio de palenqueros de la ciudad, allí crecimos mi hermana y yo, junto con mi mamá, a quien es una per- sona que admiro mucho, pues se atrevió a decirle al mundo que era una mujer lesbiana, lo cual fue un proceso muy difícil para ella y para nosotras, pues éramos víctimas de las burlas de los vecinos y amigos, incluso a nuestras ami- guitas sus padres le prohibieron que andarán con nosotras, porque mi mamá era lesbiana. En Nariño la cosa era dura, pero en Palenque era aun más dura, porque allá eres mujer o eres hombre, tú no puedes ser lesbiana, ni gay, bisexual o travesti, fue por eso que mi mamá decidió no ir a las fiestas del pueblo, ni participar en los espacios de socialización de la cosmovisión palenquera, por miedo a sentirse burlada, porque allá también era rechazada. Por toda esa presión que vivimos en el barrio, mi mamá decidió salir de allí y llevarnos a la casa de su pareja, quien también tenía su familia. Es triste saber que te sientes orgulloso de tu cultu- ra, pero sea esta misma quien te excluya o te permita auto excluirte, y sufrir literalmente el desplazamiento. (Mujer heterosexual, 22 años, hija de mujer lesbiana) La sociedad, ha construido unos discursos de exclusión, de burla y ridiculización para las personas LGBT, expresadas en frasesypalabrasquebuscanexponerydescalificaraaquellas personas que se reconocen en lo público con una orientación sexual e identidad de género diversa. Estos señalamientos, se agudizan cuando la persona siendo hombre asume roles o comportamientos femeninos o “afeminados”, o siendo mujer se identifica con roles masculinos “machorra”. Lo cual permite ser un blanco fácil para el señalamiento y la risa de transeúntes; estas frases y palabras despectivas son la verbalización de prejuicios sexuales y en el caso particular de las travestis de la ciudad, además de ser violentadas verbalmente, son expulsadas de lugares públicos como bares, “discotecas heterosexuales”, centros comerciales, centros religiosos, incluso puestos de salud, negándoles el derechos de admisión y justificando el prejuicio en prácticas excluyentes que se nombren de la siguiente manera: “Aquí no entran las maricas”, “uno de estos animales no es como nosotros”, “eso no se puede hacer aquí”…además a los hombres travestis se les obliga vestir de forma masculina, para poder ser atendidas o admitidas, atentando contra la libertad de expresión y su construcción de identidad, a la cual tienen derecho por ser, seres humanos.   La violencia verbal en este sentido deja de ser un asunto burlesco, para constituirse como un elemento justificatorio de una acción homo y transfóbica a ´esta población; por lo
  62. 62. 62 que se les niega su movilización y participación en espacios públicos cotidianos y que no estén asociados a los que la sociedad prejuiciadamente ha referenciado para ellos: como los lugares y escenarios donde algunas ejercen la prostitución, peluquerías, fiestas novembrinas. La siguiente tabla, recoge las frases y palabras con las que se agrede verbalmente a la población LGBT en la ciudad. Tabla No 7. Palabras y frases prejuiciosas hacia la población LGBT El tipo de orientación sexual, también influye en las formas de agresión, pues este depende del manejo de la corporei- dad en el espacio público, en el caso de agresiones contra la población de mujeres lesbianas; el 63,6% corresponde a la violencia verbal, materializadas en palabras como: machorras, frígidas, inmorales, “están es falta de ma- chos”… estas burlas se definen, como un asunto de falta de compañía y satisfacción sexual masculina y no desde un trasfondo conductual, de las mujeres lesbianas entrevis- tadas. El 22% ha sufrido detenciones y desplazamiento en los espacios públicos de la ciudad y señalan algunos bares del Centro Histórico, las murallas y algunos locales de los centros comerciales; cabe resaltar que los desplazamientos y detenciones son ejercidos, cuando ellas asumen un com- portamiento erótico afectivo en estos espacios, como: besos, caricias, abrazos o tomarse de la mano, incluso también en los lugares de trabajo se reprimen estas manifestaciones como en el caso del siguiente relato de una mujer lesbiana. “soy docente de una escuela de primaria, me autoreconoz- co como mujer e identifico mi orientación sexual, como una mujer lesbiana, sin embargo no puedo decir esto en mi trabajo, pues soy maestra de niños, y los padres siempre ponen problemas por esas cosas. Igual esto hace parte de mi intimidad y no me incomoda, pero una vez una Frases discriminatorias Grupo al que se dirige la agresión ¡¡¡Aquí no entran las maricas!!! Gays y travestis Cagá Gays femeninos y traves- tis Flor del peo Gays femeninos Porta condón, sidoso Gays y travestis Machorras Lesbianas Malparida, no debiste nacer Lesbianas No sirves para nada Lesbianas, gays, bisexuales y travestis Eso no se puede hacer aquí Travestis Ustedes son un desastre social Gays y travestis Tienes problemas psicológicos Gays y bisexuales Traga leche Gays femeninos y travestis Uno de estos animales no es como los otros Lesbianas Machorras y frígidas Lesbianas Inmorales Lesbianas, gays y travestis “Están es falta de macho” Lesbianas
  63. 63. 63 docente de la institución en la cual trabajo, me vio en un si- tio de rumba por la avenida, con mi pareja, estábamos muy cariñosas, ella se nos acercó y muy respetuosamente, me dijo: que esperaba que nadie más me viera en esas, si algún padre se daba cuenta, ellos tendrían la penosa obligación de trasladarme del colegio y si no me gustaba pues, que me fuera, me sentí muy asustada por esa angustia de perder mi empleo, aun continúo en el colegio pero siempre estoy con ese temor ” (Liliana, 26 años, mujer lesbiana)   En los hombres gays entrevistados, se presenta el mis- mo fenómeno, el mayor porcentaje de agresiones, son las verbales con un 50%, este tipo de acciones se hacen más evidente cuando el hombre manifiesta un comportamien- to “afeminado” en el espacio público; se utilizan palabras como: “maricas”, “locas” y “palabras groseras”. También se observa un 37,5% de agresiones físicas, que son ejercidas por diferentes actores y que se identifi ca como, personas conocidas: familiares, amigos y vecinos, y personas desco- nocidas como: la policía y actores ilegales. Afirman, que los principales agresores son hombres heterosexuales que, al enterarse u observar conductas asociadas a su orientación sexual, agreden demostrando su desacuerdo e incitando a la “pelea” como muestra de masculinidad.   Llama la atención que el 12,5% afirma haber sido agredido por la miembros de la Policía Metropolitana, quienes reali- zan detenciones ilegales, desplazamiento de los lugares pú- blicos y uso selectivo de la ley. El siguiente relato describe un caso de detención, desplazamiento y uso selectivo de la ley por parte de la policía hacia un grupo de hombres gays: “El 28 de junio de hace dos años, estábamos celebrando el día del orgullo gay, en el bar de un amigo, en Olaya, había- mos entre 60 y 70 personas celebrando, como a las 11 de la noche, llegó la Policía sin ninguna autorización, nos apagó la música, nos mantuvieron detenidos allí, luego llegaron como 7 u 8 patrullas, nos montaron en ellas, nos sacaron como los peores criminales, con sirena y en fila, hasta lle- gar a la estación de Olaya, estando allí nos separaron, según el criterio de ellos, los que estaban mejor vestidos tenían plata, los demás los pusieron en otra celdas. Entonces los que estábamos mejor arreglados nos sacaron uno por uno para meternos en un baño que quedaba allí, en ese mo- mento nos dijeron que podíamos donar para implementos de aseo, y nosotros cuando sacamos la cartera nos cogieron toda la plata, a mi me quitaron 60 mil pesos, a otros 70 a uno 90, a todos nos quitaron la plata que llevábamos en la cartera, los preservativos, los lubricantes…los que actua- ron como delincuentes fueron ellos. A un muchacho que

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