POLÍTICA NACIONAL DE JUVENTUD
2011-2024
PLAN DE ACCIÓN
2011-2014
Y
Dirección Nacional de la Juventud
Secretaría de Inclusión Social
Gobierno de El Salvador
POLÍTICA NACIONAL DE JUVENTUD
201...
© Gobierno de El Salvador, 2011
Índice
Presentación 13
Introducción 17
Primera parte
Caracterización del contexto y enfoque de trabajo 19
Iniciativas impu...
Jóvenes salvadoreños: destinatarios y actores del proceso 61
Enfoque de riesgo: atendiendo las situaciones más extremas y ...
Tercera parte
Plan de Acción 2011-2014 93
Objetivos y metas a alcanzar 95
Jerarquizar las políticas de juventud en la agen...
Cuarta parte
Anexos informativos 139
Referencias bibliográficas 141
Siglas mencionadas 149
Participantes en el proceso de ...
«Sin las y los jóvenes salvadoreños yo no habría sido
presidente. Ellos se movilizaron en todo el país por un cambio.
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Presentación
Una vez finalizadas las actividades preparatorias pertinentes, es muy grato presentar
los lineamientos ...
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la construcción de espacios específicos para la juventud que, en lugar de integrarla, la
han aislado más. Por ese motiv...
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Estamos convencidos de que el aporte de la juventud es valioso para el crecimiento
de nuestra nación. Por ello nos prop...
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Introducción
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21[ ]
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Segunda parte:
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Jóvenes salvadoreños:
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De forma complementaria, la política pública de juventud a...
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Politica nacional de juventud y plan de accion

  1. 1. POLÍTICA NACIONAL DE JUVENTUD 2011-2024 PLAN DE ACCIÓN 2011-2014 Y
  2. 2. Dirección Nacional de la Juventud Secretaría de Inclusión Social Gobierno de El Salvador POLÍTICA NACIONAL DE JUVENTUD 2011-2024 PLAN DE ACCIÓN 2011-2014 Y
  3. 3. © Gobierno de El Salvador, 2011
  4. 4. Índice Presentación 13 Introducción 17 Primera parte Caracterización del contexto y enfoque de trabajo 19 Iniciativas impulsadas hasta el momento 21 Plan Nacional de Juventud 2005-2015: buen diseño, ejecución limitada Encuesta Nacional de Juventud: datos preocupantes, opiniones valiosas Pacto por la Juventud: Asumiendo Compromisos con las y los Jóvenes Las políticas de juventud del gobierno de la república 29 La atención a grupos juveniles vulnerables en el Plan Global Anti Crisis La atención de las y los jóvenes en el Plan Quinquenal de Desarrollo Educación, salud, prevención de la violencia: respuestas sectoriales relevantes Construyendo políticas de juventud con las y los jóvenes 37 Diálogo Nacional con Juventudes: una iniciativa sin precedentes Problemas identificados y propuestas formuladas: unidad y diversidad Una red juvenil con presencia en los 262 municipios del país Asumiendo la diversidad como un valor y no como un problema Segunda parte Política Nacional de Juventud 2011-2024 47 Políticas públicas de juventud y desarrollo humano 49 Las apuestas estratégicas del gobierno de la república Las y los jóvenes en el nuevo modelo de desarrollo Imaginando el futuro: la sociedad y las juventudes de 2024 Finalidad, objetivos y metas de la política de juventud 55 Apoyando la construcción de identidad y autonomía de las y los jóvenes Mejorando la integración social y la participación ciudadana de las juventudes Fomentando la cohesión social y el sentido de pertenencia de las y los jóvenes
  5. 5. Jóvenes salvadoreños: destinatarios y actores del proceso 61 Enfoque de riesgo: atendiendo las situaciones más extremas y preocupantes Enfoque de derechos: superando resueltamente el paternalismo y el clientelismo Enfoque proactivo: las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo Enfoques estratégicos: integralidad y descentralización 67 Una perspectiva generacional para las políticas públicas Universalidad y focalización: dos enfoques complementarios Descentralización de las políticas de juventud y desarrollo local Áreas prioritarias de intervención 73 Educación: accesso y calidad. Formando el capital humano del futuro Inserción laboral, desarrollo productivo y emprendedorismo Salud integral: atención de riesgos y promoción de estilos saludables de vida Cultura, esparcimiento y deporte: ampliando oportunidades y reconocimientos Prevención de violencia, seguridad ciudadana y fomento de una cultura de paz Participación juvenil y construcción de ciudadanía El sistema institucional que necesitamos 81 Instituto Nacional de la Juventud Comisión Interministerial de Juventud Red Interdepartamental de Juventud Comisión Parlamentaria de Juventud Red nacional de organizaciones juveniles Red de ONG y expertos en juventud Red de comunicadores especializados en juventud Fortalecimiento de capacidades institucionales 87 Generación y difusión de información para jóvenes Generación y difusión de conocimiento sobre juventud Formación de recursos humanos en políticas de juventud Monitoreo y evaluación de políticas públicas de juventud Estrategia comunicacional e incidencia política y social Transparencia, rendición de cuentas y diálogos interinstitucionales
  6. 6. Tercera parte Plan de Acción 2011-2014 93 Objetivos y metas a alcanzar 95 Jerarquizar las políticas de juventud en la agenda pública Mejorar las percepciones sociales sobre las y los jóvenes Modernizar la gestión pública en políticas de juventud Planificación y desarrollo de políticas sectoriales 99 Jerarquización y armonización de políticas educativas para adolescentes Diseño e implementación del plan de acción de empleo juvenil Fortalecimiento del Plan Estratégico de Salud Adolescente Implementación de la estrategia nacional de prevención de la violencia Fomento de la participación ciudadana juvenil Desarrollo de capacidades operativas 111 Construcción del Sistema Institucional de Juventud Fortalecimiento de la Dirección Nacional de la Juventud Diseño e Implementación de Planes Departamentales de Juventud Armonización de proyectos y aprobación de la Ley General de Juventud Relación con la Comisión Coordinadora del Sector Justicia La infraestructura de las políticas de juventud 117 Los Centros Integrales de Desarrollo Juvenil (CID Juveniles) Las Escuelas Inclusivas de Tiempo Pleno La infraestructura deportiva, cultural y recreativa Parques, plazas y otros espacios públicos Bases para la creación del Instituto Nacional de la Juventud 123 Roles y funciones a desempeñar Organigrama funcional Descripción de cargos y funciones Recursos a asignar y vías de financiamiento Cuadro operativo global y cronograma de ejecución 129 Línea de Base Resultados Esperados Responsabilidades Institucionales Recursos Necesarios y Vías de Financiamiento Cronograma de Implementación
  7. 7. Cuarta parte Anexos informativos 139 Referencias bibliográficas 141 Siglas mencionadas 149 Participantes en el proceso de validación 151
  8. 8. «Sin las y los jóvenes salvadoreños yo no habría sido presidente. Ellos se movilizaron en todo el país por un cambio. Fueron los que apostaron porque ocurriera y ahora ese cambio que todos queremos no va a ser posible sin la participación de las juventudes». Carlos Mauricio Funes Cartagena Presidente de la república
  9. 9. 13[ ] Presentación Una vez finalizadas las actividades preparatorias pertinentes, es muy grato presentar los lineamientos centrales de la Política Nacional de Juventud 2011-2024, su Plan de Acción 2011-2014 y los antecedentes que sirvieron de base para formular las propues- tas que se exponen a continuación. En el mediano y largo plazo, la Política Nacional de Juventud pretende colaborar para que las y los jóvenes logren la construcción de identidad y de autonomía al me- jorar la integración social y la participación ciudadana de las nuevas generaciones y fomentar su cohesión social y su sentido de pertenencia. En el corto plazo, por su parte, el Plan de Acción se propone jerarquizar las políticas de juventud en la agenda pública, mejorar las percepciones sociales sobre las y los jóve- nes (acotando los estigmas y los estereotipos vigentes) y modernizar la gestión pública en este campo con la articulación de los esfuerzos institucionales existentes. Para obtener las finalidades mencionadas, la Política Nacional de Juventud asume que las y los jóvenes son un grupo de riesgo, sujetos de derecho y actores estratégicos del desarrollo—al mismo tiempo pero en modalidades y dimensiones diferentes—. Sin embargo ha retomado las últimas categorías en su constitución. Uno de sus principales enfoques busca superar el modelo vigente, sustentado en
  10. 10. 14 la construcción de espacios específicos para la juventud que, en lugar de integrarla, la han aislado más. Por ese motivo se procurará dotar a todas las políticas públicas de una perspectiva generacional. En la misma línea, se propone fortalecer el Estado. Se trabajará con enfoque de de- rechos y se buscará que todas las políticas públicas sean universales, pero que se com- plementen con algunas políticas focalizadas específicas. De esta manera se superará el modelo residual originado en la lógica del mercado y que ha estado vigente en las últimas décadas. Así mismo, son una prioridad la desconcentración y la descentralización de las políti- cas públicas de juventud. Es necesario entonces trabajar de inmediato en la construcción de Planes Departamentales de Juventud (aprovechando los Gabinetes de Gestión Depar- tamental) con la participación activa de las y los jóvenes. Además se debe potenciar las políticas municipales de juventud y trabajar de forma articulada con todas las alcaldías del país. En términos programáticos, se propone ampliar el acceso y mejorar la calidad de la educación media y superior; apoyar la empleabilidad y favorecer la inserción laboral de las y los jóvenes; promover desde un enfoque integral la salud de las nuevas generacio- nes; ampliar y profundizar la prevención de la violencia juvenil y fomentar la participa- ción ciudadana de este grupo poblacional en todos los niveles. Para implementar este conjunto de iniciativas programáticas, se propone construir un efectivo sistema institucional en el que la Dirección de Juventud cumpla funciones de coordinación de esfuerzos y animación de procesos. Así se superará la gestión centrada en la ejecución directa del pasado. De igual forma se debe trabajar en el fortalecimiento institucional correspondiente. Se definirán estrategias precisas para avanzar en la gestión de la información para jóvenes y del conocimiento sobre juventud. Al mismo tiempo se potenciará la formación de recur- sos humanos y se desarrollarán estrategias comunicacionales pertinentes para enfrentar los estigmas y los estereotipos con los que los adultos perciben a las y los jóvenes. Asumimos, en todo momento, la diversidad que caracteriza el entorno juvenil. Sabe- mos que LA juventud no existe, ya que no se pueden comparar las condiciones de vida y las expectativas de hombres y de mujeres jóvenes, de quienes viven en el medio urbano o en el medio rural, de aquellos que pertenecen a diversos grupos étnicos y a diferentes clases sociales y de quienes asumen distintas identidades sexuales. Nos comprometemos a trabajar intensamente en los próximos cuatro años por que haya un diálogo permanente y respetuoso con todas las organizaciones y movimientos juveniles, por que todas las instituciones gubernamentales y de la sociedad civil que operan en este campo trabajen de forma articulada y en mantener una vinculación permanente con la Asamblea Legislativa y el sector justicia para lograr los objetivos propuestos.
  11. 11. 15 Estamos convencidos de que el aporte de la juventud es valioso para el crecimiento de nuestra nación. Por ello nos proponemos ampliar y profundizar su participación ciudadana en todos los niveles. Se canalizará su voluntad de trabajar de forma solidaria con quienes menos tienen y se hará un uso creativo de sus potencialidades en el mane- jo de las tecnologías de la información y de la comunicación, herramientas claves del desarrollo humano de las próximas décadas. Creemos que con este conjunto de orientaciones se dará respuesta a las expectati- vas y demandas que las y los jóvenes han expresado de múltiples formas en la historia reciente y que han quedado explícitas en el Diálogo Nacional de Juventudes que se promovió a comienzos de 2010 (y que contó con la asistencia de 8000 jóvenes de los 262 municipios del país) para generar los componentes necesarios para el diseño de esta Propuesta de Política Nacional de Juventud. Del mismo modo, en esta formulación final procuramos incluir las propuestas generadas en los Talleres de Validación realizados con instituciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, redes juveniles y agencias de cooperación interna- cional (ver anexo 3) a quienes agradecemos profundamente sus aportes. Miguel Ángel Pereira Ayala Director Nacional de Juventud
  12. 12. 17[ ] Introducción Las siguientes páginas ordenan la información y el análisis en tres grandes par- tes. En la primera, se describe el contexto y el enfoque de trabajo desplegado, en la segunda parte se presenta la Política Pública de Juventud 2011-2024 y en la tercera parte se presenta el Plan de Acción 2011-2014. En la primera parte, y dentro del contexto en el que se insertan las propues- tas programáticas, se incluye una presentación esquemática de las iniciativas impulsadas hasta el momento en este campo; los principales resultados de la Encuesta Nacional de Juventud más reciente (2008) y los contenidos del Pac- to por la Juventud firmado por los candidatos presidenciales durante la última campaña electoral (2009). Asimismo se incluye una descripción esquemática de las políticas de juventud de este gobierno, donde destacan los componentes ju- veniles del Plan Global Anti Crisis y del Plan Quinquenal de Desarrollo, así como las principales políticas sectoriales que abordan este conjunto poblacional. Final- mente, se describen las características y los resultados del Diálogo Nacional con Juventudes, realizado en el marco del diseño de estas propuestas programáticas e institucionales. La segunda parte comprende las principales directrices de la actual adminis-
  13. 13. 18 tración gubernamental en el mediano y largo plazo y que busca insertar a las y los jóvenes en el modelo de desarrollo que se encuentra en construcción. A la vez se describen la finalidad, las metas y los principales objetivos de la Política Pú- blica de Juventud; los enfoques estratégicos con los que se propone operar y con las principales áreas programáticas de intervención. Esta presentación se com- plementará con una descripción del sistema institucional que se propone confi- gurar y de las acciones de fortalecimiento institucional que se deben priorizar. Finalmente, la tercera parte hace una descripción general del Plan de Acción 2011-2014. Comprende los objetivos y metas a alcanzar y una descripción conci- sa pero sistemática de las principales políticas sectoriales que se potenciarán en ese período. También se detallan las acciones previstas para el fortalecimiento de competencias (gestión de información y conocimiento, formación de recur- sos humanos, respaldo comunicacional y monitoreo y evaluación) que se rea- lizarán. Finalmente, esta sección contiene además una descripción del cuadro operativo global y el cronograma de ejecución. En estos destacan los resultados previstos, las responsabilidades institucionales asignadas para su logro efectivo y los recursos necesarios junto con sus vías de financiamiento. Con el fin de contar con una presentación rigurosa pero a la vez de fácil lectura, se ha moderado el uso de estadísticas para respaldar las afirmaciones expuestas. Se asumen como conocidos los principales parámetros de la situa- ción y de las perspectivas de las y los jóvenes salvadoreños. En el mismo senti- do, se ha preferido hacer presentaciones sintéticas de planes y programas que cuentan con desarrollos más sistemáticos, por lo cual, se remite a los intere- sados en profundizar en el análisis a las referencias bibliográficas incluidas al final de estas páginas, que de alguna manera son parte de las propuestas.
  14. 14. Primera parte: Caracterización del contexto y enfoque de trabajo
  15. 15. 21[ ] Iniciativas impulsadas hasta el momento Al momento de diseñar políticas públicas, ningún gobierno parte de cero. Por ello es importante reseñar los principales antecedentes en lo que compete a las de juventud, para ubicar de manera adecuada las propuestas que se formulan más adelante. P l a n N a c i o n a l d e Ju v e n t u d 2 0 0 5 – 2 0 1 5 : b u e n d i s e ñ o , e j e c u c i ó n l i m i ta d a El gobierno anterior, en el inicio de su gestión, creó la Secretaría de la Juventud, adscrita a la Presidencia de la República. Entre las primeras medidas adoptadas se encuentra el diseño y la aprobación del Plan Nacional de Juventud 2005-2015. El fin de las políticas y los programas a impulsar en este marco fue defini- do de la siguiente manera: «Mejorar la calidad de vida de los jóvenes, creando oportunidades y condiciones para su incorporación social, apoyando la adquisi- ción de su autonomía, la construcción de sus identidades personales y sociales, el desarrollo de sus potencialidades y su reconocimiento como ciudadanos ple- nos y como actores estratégicos del desarrollo en la construcción de la sociedad
  16. 16. 22 del conocimiento». Teniendo en cuenta el fin establecido, el Plan Nacional de Juventud se proponía la obtención de tres grandes objetivos: (1) mejorar la ca- lidad de vida de las y los jóvenes, (2) promover el desarrollo juvenil a todos los niveles y (3) atender a los grupos juveniles vulnerables y excluidos (Secretaría de la Juventud, 2004). Para lograr el cumplimiento de tales objetivos, se desplegarían acciones con- cretas en torno a cinco grandes ejes de acción: (1) impulso a la autonomía de las y los jóvenes; (2) fomento del bienestar de las y los jóvenes; (3) desarrollo de la ciudadanía de las y los jóvenes; (4) apoyo al desarrollo de la creatividad de las y los jóvenes; y (5) creación de oportunidades para jóvenes vulnerables y ex- cluidos. Los dos primeros ejes de acción (autonomía y bienestar) se articularían claramente en el marco del objetivo uno (mejorar la calidad de vida), mientras que los ejes tres y cuatro (ciudadanía y creatividad) se ubicarían en el marco del objetivo dos (promoción del desarrollo juvenil). El último de los ejes (oportuni- dades) se ubicaría en el marco del objetivo tres (grupos vulnerables). Para su implementación efectiva, el Plan incluía un amplio conjunto de pro- gramas y proyectos específicos y el establecimiento de un sistema institucional que permitiera el trabajo articulado en red de un amplio conjunto de institu- ciones gubernamentales y de la sociedad civil, operantes en el campo de las políticas de juventud. Sin embargo, la implementación del Plan originalmente concebido cambió radicalmente la lógica básica del mismo, transformándose (y reduciéndose significativamente) en el Plan de Trabajo de la Secretaría de la Juventud. Una evaluación realizada a fines de 2008, juzgó la labor de la Secretaría de la Juventud en dos sentidos: «(a) en términos de la ejecución directa de un am- plio conjunto de acciones y actividades específicas (estructuradas en torno a los cinco ejes del Plan Nacional de Juventud); y (b) en términos del cumplimiento de sus roles de articulación interinstitucional y de seguimiento y evaluación de las políticas públicas de juventud. Mientras que en el primero de los sentidos la evaluación es bastante positiva, en relación al segundo de los ángulos propues- tos el balance es francamente negativo». »La articulación de esfuerzos, en particular no ha mostrado grandes avances, tanto en el frente externo como en el frente interno. Así, no se ha conforma- do el Sistema Institucional de Juventud, previsto en el Plan Nacional de Juven- tud (solo se ha avanzado en el establecimiento de vínculos particulares con un amplio abanico de instituciones públicas y privadas) y tampoco se ha podido asegurar una dinámica y fluida articulación de esfuerzos entre los programas centrales (en San Salvador) y los CID juveniles (en los departamentos). En lo ex- terno, el dato más preocupante es el escaso desarrollo de vínculos con alcaldías
  17. 17. 23 y organizaciones de la sociedad civil, mientras que en lo interno, lo más grave es la falta de trabajo conjunto entre funcionarios de la Secretaría a nivel central y a nivel descentralizado (siendo todos funcionarios del mismo organismo)» (Rodríguez 2008). E n c u e s ta n a c i o n a l d e j u v e n t u d : d at o s p r e o c u p a n t e s , o p i n i o n e s v a l i o s a s En 2008, se realizó la Encuesta Nacional de Juventud, que recogió las opiniones, percepciones, actitudes y formas de vida de 1234 jóvenes de 15 a 24 años de edad a nivel nacional. El informe correspondiente (IUDOP, 2008) brinda nu- merosos datos sumamente preocupantes en relación a la situación en la que se encuentran este grupo poblacional. Destaca lo siguiente: • En cuanto al nivel educativo, 1.4% manifestó que no contaba con ningún tipo de educación formal; 21.7% cursó primaria; 36.8%, estudios de plan básico; 30.4% tenía estudios de bachillerato y 9.8% había accedido a estu- dios superiores. En el momento de la entrevista, 41.6% se encontraba es- tudiando (38.1% en el caso de las mujeres y 45.1% en los hombres). La va- loración de la calidad educativa en el nivel básico y técnico es «excelente»; mientras que en el nivel medio y superior se califica como «muy buena». Por otro lado, muy pocos jóvenes consideran la educación como «mala» o «muy mala». • 67.7% de las y los jóvenes consultados declaró no encontrarse trabajando fuera del hogar al momento de la encuesta y ser verificaron importantes diferencias por sexo. De todos los hombres jóvenes entrevistados, práctica- mente la mitad (46.6%) dijo estar trabajando fuera del hogar. En el caso de las mujeres, esta situación correspondió a menos de la quinta parte. Entre las y los jóvenes que trabajaban al momento de la encuesta, 81.3%, se sentía muy o algo satisfecho con su trabajo, mientras que solo 18.7% dijo estar poco o nada satisfecho. • El estado civil de la mayoría de jóvenes entrevistados es soltero. Casi la mitad de la muestra no tiene novio o novia y 27.3% sí. Un 16.2% está acom- pañado (o acompañada) o vive en unión libre; poco menos de 6% está ca- sada o casado, y proporciones inferiores se encontraban separadas o divor-
  18. 18. 24 ciadas de sus parejas, o incluso viudas. Las diferencias son muy notorias entre los más jóvenes (15 a 19 años) y el grupo de 20 a 24 años de edad. • En materia de cobertura de servicios básicos, nueve de cada diez jóvenes a nivel nacional tienen acceso al servicio de luz eléctrica en sus hogares. 72.1% tiene acceso al servicio de agua potable, pero este porcentaje se reduce casi a la mitad entre los habitantes de las zonas rurales del país. Prácticamente solo la mitad de los consultados cuenta con el servicio del tren de aseo, y en su mayoría residen en las zonas urbanas. Al servicio de alcantarillado solo tiene acceso poco más de 40% de la muestra, donde la desproporción urbano-rural es bastante evidente. • Al margen de su situación familiar y/o estado civil, se les consultó si ha- bían tenido alguna experiencia sexual: más de la mitad (53.4%) contestó de manera afirmativa. En el caso de los hombres, esta proporción asciende a 59.1%, mientras que en las mujeres es de 47.5%. Por su parte, 31.4% de jóvenes entre los 15 y 19 años de edad ya había tenido alguna experiencia sexual. Una proporción que asciende a 77.4% en la cohorte entre los 20 y 24 años de edad. • El medio de comunicación por medio del cual se informan sobre el acon- tecer nacional con más frecuencia es la televisión: más de la mitad de con- sultados (57.1%) ve las noticias en la televisión a diario; mientras que, en el otro extremo, 7.4% nunca ocupa este medio para informarse. Solo uno de cada cinco jóvenes lee a diario las noticias en los periódicos; una cuarta parte lo hace de una a dos veces por semana; más de la tercera parte lo hace solo en raras ocasiones y el resto no lo hace nunca. La radio es el medio que las y los jóvenes usan con menos frecuencia para informarse. Así, el 18.1% escucha las noticias todos los días, tres de cada diez lo hacen solo en raras ocasiones y 38.6% nunca escucha la radio para informarse. • En relación con el interés ciudadano por la política, los resultados indican que las y los jóvenes tienen, en general, bajo interés por este rubro: 25.5% no tiene interés alguno, 44.1% refiere poco interés, 16.7% manifiesta algún nivel de interés y solo 13.8% afirma tener mucho interés. En términos de autoidentificación ideológica, 12% se ubica en la extrema izquierda, 28.8%, en el centro y 16.1%, en la extrema derecha. El porcentaje restante (12%)no se ubicó en ninguna opción o no respondió la pregunta.
  19. 19. 25 • Consultados sobre cual es el principal problema del país, destacan dos res- puestas: aquellos que creen que el principal problema del país está vincu- lado a aspectos de tipo económico (pobreza, desempleo, etc.) y aquellos que los vinculan a los problemas de violencia e inseguridad. La gran ma- yoría (78.6%) observó que la situación de la delincuencia en el país au- mentó o siguió igual en relación con el año 2006. De la misma forma, un grupo todavía mayor (90.2%) opinó que durante el año (2008) la situación económica del país había empeorado o seguía igual. • En relación con la dinámica de su sexualidad, tres de cada diez jóvenes a nivel nacional declararon que nunca utilizan métodos anticonceptivos en sus relaciones sexuales; 16.8% dijo que los utilizan pocas veces, 13.7% casi siempre y 39.6% siempre. En otras palabras, 46.7% de los y las jóvenes ac- tivos sexualmente solo en pocas ocasiones o nunca se protegen con algún un método anticonceptivo. • Prácticamente la cuarta parte de jóvenes entrevistados a nivel nacional son miembros activos de un equipo deportivo y poco más de la quinta parte de un grupo religioso. Como contrapartida, apenas poco más del 3% declaró ser miembro de un partido político o de una organización comunitaria. En el caso de las otras opciones propuestas, las respuestas positivas fueron aún más escasas. • Las instituciones en las que las y los jóvenes depositan con más frecuencia su confianza son las iglesias (católica y evangélica) y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH). En las tres instituciones, la proporción de jóvenes que dice tener mucha o alguna confianza supera el 40%. A estas le siguen los medios de comunicación, la Secretaría de la Juventud, la alcaldía y la Policía Nacional Civil; todas estas instituciones superan el 30% de respuestas de mucha o alguna confianza. Los niveles de mayor desconfianza juvenil se aglutinan en los Juzgados, la Fuerza Ar- mada, el gobierno central, los partidos políticos y la Asamblea Legislativa. • 9.1% de jóvenes declaró haber sido víctima de robo a mano armada al me- nos en una ocasión durante los doce meses previos a la consulta; este por- centaje es mayor en el caso de los hombres. A este tipo de agresión le sigue el maltrato físico policial: 4.8% reportó haber sido maltratado o golpeado por un policía al menos en una ocasión durante los doce meses previos a la entrevista. 4.3% dijo haber sido víctima de alguna acción por parte de
  20. 20. 26 las pandillas. En el caso de los hombres este porcentaje asciende al 5.8% y es prácticamente la mitad cuando se trata de las mujeres. 92.4% dijo no tener ninguna simpatía por las pandillas estudiantiles y 95.1% respondió lo mismo al respecto de las pandillas territoriales. • Durante la encuesta también se preguntó si tuvieron la intención de emi- grar a otro país durante el último año: uno de cada cuatro lo confirmó. Y en cuanto a expectativas de futuro, la mayoría expresó su deseo de trabajar o seguir trabajando (27.8%), estudiar o seguir estudiando (24.4%) y un por- centaje más pequeño, trabajar y estudiar al mismo tiempo (16.8%). • En su conjunto, este sondeo muestra una «radiografía» preocupante. Su contenido tuvo un lugar central en el diseño y la implementación de la Política Nacional de Juventud y su correspondiente Plan de Acción. P a c t o p o r l a j u v e n t u d : a s u m i e n d o c o m p r o m i s o s c o n l a s y l o s j ó v e n e s El 3 de marzo de 2009, los dos candidatos presidenciales (Rodrigo Ávila y Mau- ricio Funes) se comprometieron —en el marco de un Foro Presidencial organi- zado por las redes juveniles CIPJES y PLANJES– a tomar en cuenta dentro de su programa de gobierno los siguientes puntos demandados por las juventudes de El Salvador: 1. Fortalecimiento jurídico para la promoción y protección integral de los derechos de las y los jóvenes • Promover la creación de una Ley de Juventud y otros mecanismos jurídi- cos que respalden e impulsen el desarrollo integral de las juventudes sal- vadoreñas considerando todos los sectores sociales del país e integrando las diferentes demandas e intereses de la sociedad civil Joven y garantizan- do sus espacios de participación. • Abrir espacios participativos para considerar la posible adhesión y ratifi- cación de la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud y cualquier otro instrumento internacional relacionado a los derechos de las juventudes.
  21. 21. 27 • Impulsar desde el ejecutivo políticas públicas, programas, proyectos, pla- nes y cualquier otros procesos a favor de las juventudes. 2. Creación y fortalecimiento de la institucionalidad a favor de las juventudes Que los derechos y deberes de las juventudes sean atendidos por instituciones públicas tales como: • Un ente de rango ministerial, el cual se encargará de tomar acciones for- mulando y coordinando políticas, ejecutando programas, estrategias y gestionando recursos e instrumentos necesarios para la ejecución de los diferentes programas y espacios juveniles del país. Que sea un ente rector sobre los temas de juventud y que cuente con un presupuesto suficiente para cumplir con todas sus obligaciones. • Cualquier otra entidad, programa, red o consejo que sea necesario y que relacione a todos los ministerios involucrados en la protección de los de- rechos de las juventudes y que promuevan políticas para su promoción. (Coordinación interinstitucional). • Fortalecer a la administración de justicia, en lo que sea competente, para contar con mecanismos eficaces para la protección y restitución de los de- rechos de las juventudes. 3. Apertura de espacios para la participación de las juventudes en políticas públicas: • Impulsar la creación de un Consejo de la Persona Joven Salvadoreña (CPJS) que esté conformado por las diferentes organizaciones, asociaciones y re- des juveniles de El Salvador y acreditados por el Ministerio de Juventud. Su función será de monitorear (contraloría social) el trabajo del Ministerio de Juventud o la entidad creada para ese fin, para el cumplimiento de las políticas y acciones destinadas a las juventudes. • Crear los mecanismos necesarios para que CPJS, respetando la autonomía de esta entidad, proponga una Agenda Nacional de Juventud para traba- jarla con los organismos creados para este fin. • Crear una «Mesa Intersectorial» para desempeñar un trabajo como ente facilitador de recursos técnicos y financieros, que incluya las juventudes,
  22. 22. 28 ONG, organizaciones gubernamentales, cooperantes internacionales e ins- tituciones competentes a nivel nacional. 4. Creación de un equipo de seguimiento a este pacto Para el seguimiento y puesta en marcha de este pacto nos comprometemos: • A crear un equipo de trabajo intersectorial que pondrá en marcha una agenda de trabajo para consolidar los mecanismos de protección y promo- ción de las juventudes. • A garantizar que en este equipo participen organizaciones y redes juveni- les, entidades gubernamentales y no gubernamentales, organismos inter- nacionales, que se dediquen al trabajo juvenil del país. • A buscar financiamiento, sea del gobierno o de cooperación internacional, así como apoyo técnico para impulsar la agenda de ese pacto. Para este Gobierno, estas demandas, exteriorizadas por una amplia red de jóvenes organizados, son de gran importancia; por lo que se pretende incorpo- rarlas en la formulación de esta Propuesta de Política Nacional de Juventud y en su correspondiente Plan de Acción.
  23. 23. 29[ ] Las políticas de juventud del gobierno de la república Desde el momento en que comenzó a ejercer el gobierno encabezado por el pre- sidente Mauricio Funes, se ha tratado de atender los principales problemas y las principales demandas de las y los jóvenes salvadoreños. Esto es evidente en las respuestas de corto plazo (el Plan Global Anti Crisis) y en la planificación del mediano plazo (Plan Quinquenal de Desarrollo). Así mismo han sido considerados en varias políticas sectoriales (educación, salud, prevención de la violencia) rela- cionadas con la dinámica de las nuevas generaciones. L a at e n c i ó n a g r u p o s j u v e n i l e s v u l n e r a b l e s e n e l P l a n G l o b a l An t i C r i s i s Tal como se ha expresado en los principales documentos del gobierno y espe- cialmente en el discurso de asunción de mando del presidente Funes, la situa- ción del país era muy frágil a mediados de 2009, debido al impacto de la crisis económica y financiera internacional y a las carencias del modelo económico
  24. 24. 30 nacional (caracterizado por una dependencia extrema de las remesas), al en- deudamiento externo, a la dolarización de la economía, a la escasa capacidad de recaudación de impuestos y al particularismo reinante en las políticas públicas destinadas a impulsar el crecimiento económico. Todo ello era visible en las tasas negativas de crecimiento económico, en el incremento de la pobreza, en el aumento de la inseguridad pública y en la incer- tidumbre generada ante el eventual cambio de gobierno luego de las elecciones nacionales. La respuesta del Gobierno, dieciocho días después de asumir fun- ciones, fue el anuncio del Plan Global Anti Crisis. Este tendría una duración de dieciocho meses y estaría destinado a responder rápidamente al impacto de la crisis económica y al mismo tiempo sentar en el mediano y largo plazo las ba- ses de un nuevo modelo de desarrollo económico y social integral, sostenible e inclusivo, mediante una nueva forma de gobernar basada en el diálogo, la con- sulta y la unidad nacional. «El Plan Global Anti Crisis tiene como objetivos principales proteger los em- pleos existentes y generar nuevas fuentes de trabajo, resguardar a la población en condiciones de mayor pobreza y de vulnerabilidad de los impactos negativos de la crisis, iniciar la construcción del Sistema de Protección Social Universal y aprovechar la coyuntura para construir políticas de estado inclusivas en materia económica y social. Asimismo comprende el fortalecimiento de la estabilidad macroeconómica, el respeto al estado de derecho, el saneamiento y manejo res- ponsable de las finanzas públicas y el diseño de políticas destinadas a apoyar de forma decidida a los principales sectores económicos» (Gobierno de El Sal- vador, 2010). El Plan está estructurado en cuatro componentes principales: (a) apoyo a la producción y generación de ingresos y de empleo; (b) construcción del Sistema de Protección Social Universal, (c) fortalecimiento y transparencia de las finan- zas públicas, y (d) formulación de políticas de estado para el desarrollo. En los cuatro componentes, las y los jóvenes tienen un lugar determinante, al igual que otros sectores particularmente afectados por la crisis y que pueden realizar aportes sustanciales al bienestar del país en el marco del nuevo modelo de de- sarrollo en construcción. • En el primer componente, junto a las medidas destinadas a generar las con- diciones del entorno para operar con eficacia desde las políticas públicas (creación de la banca estatal para el fomento productivo, etc.) se incluyó la creación del Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI) destinado a jóvenes y a mujeres jefas de hogar (que también son jóvenes en una gran proporción) y que consiste en la entrega de 100 dólares durante seis meses.
  25. 25. 31 Por su parte, estos desempeñarán tareas a nivel municipal y dedicarán un día para capacitarse. La meta del programa es beneficiar a 55 000 personas de los veinticinco municipios que ostentan los mayores niveles de pobreza y exclusión social en un período de veinticuatro meses. • En el segundo componente, si bien no existe un programa centrado en jó- venes, la mayor parte de las medidas definidas beneficiarán a niños, niñas y adolescentes que pronto formarán parte de este sector de la población, especialmente por medio de la ampliación del Programa de Alimentación Escolar y de la dotación gratuita de uniformes, zapatos y útiles escolares; de la eliminación de cuotas para acceder a servicios de salud pública; de la dotación de medicamentos esenciales y con la ampliación y el fortale- cimiento del programa Comunidades Solidarias, destinado a ampliar las capacidades básicas e igualar las oportunidades para mejorar la calidad de vida de personas, familias y comunidades que se encuentran en condición de pobreza y exclusión social en asentamientos urbanos y rurales. • En el tercer componente (fortalecimiento de las finanzas públicas), si bien las principales medidas previstas son de carácter general (austeridad en el gasto público; combate a la elusión y la evasión fiscales, al contrabando y a la corrupción; reformas legales vinculadas con la dinámica de la adminis- tración pública, entre otras), se incluye también un importante componen- te centrado en la «racionalización de los subsidios», que puede impactar a las generaciones jóvenes. Muchas de las subvenciones heredadas de los gobierno anteriores están concebidas con criterios arbitrarios y paterna- listas que no se centran en los sectores más afectados por la pobreza y la exclusión social y llegan con dificultad a las y los jóvenes en general y a los que más los necesitan en particular. • En el cuarto componente, finalmente, además de la creación del Consejo Económico y Social y de otros consejos sectoriales se está trabajando in- tensamente en la elaboración de políticas de estado en temas estratégicos, entre los cuales se ubica, de hecho, el diseño de esta Política Nacional de Juventud con una perspectiva de largo plazo (quince años) y de su corres- pondiente Plan de Acción, con una perspectiva de corto y mediano plazo (cuatro años).
  26. 26. 32 L a at e n c i ó n d e l a s y l o s j ó v e n e s e n e l P l a n Q u i n q u e n a l d e De s a r r o l l o En paralelo a la implementación del Plan Global Anti Crisis, el Gobierno diseñó y aprobó el Plan Quinquenal de Desarrollo 2010-2014, un esfuerzo sin preceden- tes en un país como el nuestro, acostumbrado a dejar en manos de la iniciativa privada la mayor parte de las políticas públicas y muy especialmente las relacio- nadas con el desarrollo productivo, sin establecer metas en función de la nación ni establecer mecanismos eficaces de control, monitoreo y rendición de cuentas, desde la lógica del interés público. «Para incidir en las áreas prioritarias y avanzar en los objetivos y las metas del Plan Quinquenal de Desarrollo se ha elaborado una estrategia de interven- ción fundamentada en los siguientes instrumentos principales: a) el Sistema de Protección Social Universal y las políticas sociales estratégicas, b) el Sistema Fi- nanciero de Fomento para el Desarrollo, c) las políticas públicas macroeconómi- cas y sectoriales, d) la estrategia de desarrollo productivo, e) políticas de seguri- dad, de convivencia democrática y de proyección internacional y f) la inversión pública en programas y proyectos estratégicos (…) La estrategia de intervención trazada considera de manera integral y transversal los temas de género, de in- clusión social de grupos vulnerables, de las micro, pequeñas y medianas empre- sas, de participación ciudadana y de reforma del Estado» (Gobierno de El Sal- vador, 2010). También incluye de forma transversal la perspectiva generacional; esto es la atención a los diferentes grupos etarios (niñez, adolescencia, juventud, adultez y vejez) tal como se explicita en el diagrama del Sistema de Protección Social Universal y el ciclo de vida. • En lo referente al Sistema de Protección Universal y las Políticas Socia- les Estratégicas, el Plan incluye varias medidas prioritarias centradas en la niñez, la adolescencia y la juventud. Destacan los bonos y las becas educativas y el Programa de Apoyo Temporal al Ingreso en Comunida- des Solidarias Urbanas, los bonos de educación y salud en Comunidades Solidarias Rurales, la incorporación de la población trabajadora doméstica (compuesta en su mayoría por mujeres jóvenes) al régimen de salud del ISSS, el mejoramiento del primer nivel de atención de salud, el Programa de Alimentación Escolar, el Plan Nacional de Becas, las transferencias a la Universidad de El Salvador y el mejoramiento de la infraestructura de centros de protección del ISNA. • La reactivación económica incluye además diversas iniciativas relaciona-
  27. 27. 33 das —de forma directa e indirecta— con la niñez, la adolescencia y la ju- ventud. Sobresalen el Programa de Fortalecimiento Institucional (concre- tamente de la Escuela Nacional de Agricultura), el Programa de Apoyo Integral a Asentamientos Productivos en Pequeña Escala, la rehabilitación y reconstrucción de infraestructura educativa, el apoyo a programas nacio- nales (comunidades solidarias y entrega de paquete escolar) y el fomento al emprendedurismo e innovación territorial (Emprende). • Las medidas previstas en materia de desarrollo sostenible se concentran en obras de infraestructura en el sector de la energía y en la gestión ambiental y de riesgos que beneficiarán a toda la población. Pero las y los jóvenes tendrán un importante rol en la implementación de esas medidas, ya que serían actores claves del desarrollo y no simples beneficiarios. • En el componente de seguridad ciudadana, casi todas las medidas previs- tas tienen que ver —directa e indirectamente— con adolescentes y jóvenes. Dos tienen un impacto en estos sectores poblacionales: la prevención so- cial de la violencia y el delito y la ejecución de medidas y penas, rehabi- litación y reinserción social de aquellos que han incurrido en violaciones a las leyes. Por primera vez, estos componentes tendrán una asignación presupuestaria relevante que se acerca en buena medida a las asignaciones presupuestarias destinadas al control y la represión del delito. • Finalmente, cuando se habla de «dimensiones especiales del desarrollo», se incluyen varias iniciativas relacionadas también con este grupo. Se pue- den mencionar la gestión del desarrollo territorial y la gestión local (que comprende el diseño y la implementación de Planes Departamentales de Juventud), Ciudad Mujer (que beneficiará a un amplio conjunto de muje- res jóvenes), varias iniciativas en el campo de la cultura (reingeniería de las Casas de la Cultura, la promoción y el apoyo a la producción artística y el sistema de coros y orquestas juveniles), la ampliación y el mejoramiento de la infraestructura deportiva (construcción, remodelación y reparación de complejos deportivos y de canchas y de espacios multifuncionales) y el de- sarrollo de algunas áreas turísticas (donde se promoverá una participación destacada de «promotores turísticos jóvenes»). El Plan prevé una inversión total de 4814 millones de dólares durante el quin- quenio. La brecha de financiamiento (lo que todavía no está cubierto) asciende a 2492 millones de dólares. El cierre de esa brecha depende en buena medida
  28. 28. 34 del comportamiento económico en el período (sujeto a evidentes influencias del entorno internacional) y a la gestión de financiamiento para el desarrollo que pueda concretarse. E d u c a c i ó n , s a l u d , p r e v e n c i ó n d e l a v i o l e n c i a : r e s p u e s ta s s e c t o r i a l e s r e l e v a n t e s Al mismo tiempo en que se implementan las diferentes políticas públicas sec- toriales, se continúan generando diversas iniciativas programáticas destinadas a adolescentes y jóvenes, con especial énfasis en la educación, la salud y la pre- vención de la violencia. Estas tendrán que complementarse en el futuro con otras iniciativas sectoriales cuyo abordaje ha sido escaso. Se pueden distinguir la capacitación y la inserción laboral de jóvenes y el fomento de la participación ciudadana juvenil. En el campo de la educación, el Programa Nacional de Alfabetización procu- rará disminuir el grupo de jóvenes que no sabe leer ni escribir (5% en el grupo de 15 a 24 años de edad) al concentrar energías en las mujeres jóvenes (sobre- rrepresentadas en el analfabetismo juvenil) sin descuidar sus pares masculinos. En la misma línea, se procura ampliar el grupo de jóvenes que completa la edu- cación primaria y sobre todo la enseñanza secundaria básica, el bachillerato y la universidad. A la vez se busca mejorar la calidad de la educación al procurar una mayor retención escolar y mejores rendimientos en áreas claves del desa- rrollo educativo. En la esfera de la salud, continúa ejecutándose el Plan Estratégico de Atención Integral de la Salud Adolescente, que está compuesto por acciones destinadas al fomento de estilos saludables de vida y a la atención a situaciones de riesgo. En especial se atiende el embarazo precoz, las enfermedades de transmisión sexual, el consumo de drogas legales e ilegales, los accidentes de tránsito, los intentos de autoeliminación y la exposición a diversas formas de violencia familiar y social. Para ello, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, de manera coordinada con instituciones públicas y de la sociedad civil, trabaja en la am- pliación del acceso a los servicios de atención primaria de salud entre adoles- centes y jóvenes, en la construcción de espacios amigables de salud adolescente, en el fomento de estrategias de resolución pacífica de conflictos, en la extensión de estrategias de reducción del daño provocado por consumos peligrosos para el cuerpo humano y en la promoción de la autoestima personal y grupal entre las y los adolescentes.
  29. 29. 35 En el campo de la prevención de la violencia, el Consejo Nacional de Segu- ridad Pública está implementando la segunda fase del programa Projóvenes, que cubre 76 comunidades en 14 municipios del Área Metropolitana de San Salvador e incluye acciones de desarrollo comunitario, de recuperación de es- pacios públicos deteriorados, de apoyo a la inserción laboral, de desarrollo in- tegral de las familias, de rehabilitación y reinserción social y de confrontación de estigmas y estereotipos predominantes en relación a adolescentes y jóvenes. A este programa lo complementan otros proyectos impulsados por la coopera- ción internacional. Entre ellos se pueden mencionar Reducción de la violencia y construcción de capital social (Naciones Unidas) y algunas otras iniciativas de alcance más local. Al mismo tiempo, la Secretaría para Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República, por medio de la Subsecretaría de Desarrollo Territorial y Des- centralización y en consulta con instituciones públicas y de la sociedad civil, ha diseñado la Estrategia Nacional de Apoyo a Municipios en Prevención de la Violencia, que operará en todo el país, en acciones similares a las descritas anteriormente. En este campo, las iniciativas que se impulsen contarán con el apoyo del Banco Mundial y de la Cooperación Alemana (por medio del KFW) para la construc- ción y/o mejoramiento de infraestructura institucional y comunitaria. Por otra parte, a las capacitaciones laborales de jóvenes que implementan IN- SAFORP y otras instituciones de formación profesional se han sumado acciones destinadas a fortalecer los servicios de orientación laboral y de inspección del Ministerio de Trabajo y Previsión Social. Así mismo, se encuentra en proceso de diseño el Plan de Acción Nacional de Empleo Juvenil, en el que trabajan el MTPS, la Dirección Nacional de la Juventud, organismos públicos y de la socie- dad civil, empresarios y sindicatos de trabajadores. Este plan permitirá articular y potenciar las diversas iniciativas existentes junto con otras que se agregarán de forma paulatina. Del mismo modo, se están potenciando las acciones destinadas al fortaleci- miento de las organizaciones y de los movimientos juveniles y las iniciativas de- dicadas al fomento de la participación ciudadana juvenil. Se han llevado a cabo consultas con las y los jóvenes de todo el país y se ha trabajado en el diseño y la implementación colectiva de un Programa Nacional de Voluntariado Juvenil. Este permitirá canalizar el fecundo aporte que las nuevas generaciones pueden hacer al país al participar en campañas de alfabetización, reconstrucción de zo- nas desvastadas por accidentes de la naturaleza, construcción de infraestructura social, entre otras, en su calidad de actores estratégicos del desarrollo.
  30. 30. 37[ ] Construyendo políticas de juventud con las y los jóvenes Para el gobierno de la república no es concebible la construcción puramente tec- nocrática de políticas públicas, por lo cual esta gestión ha promovido numero- sas consultas con los diversos sectores poblacionales y sociales del país, en muy diversas esferas del desarrollo, incluidas las políticas de juventud. D i á l o g o N a c i o n a l c o n Ju v e n t u d e s : u n a i n i c i at i v a s i n p r e c e d e n t e s El Diálogo Nacional con Juventudes inició en enero de este año, y se desple- gó durante cuatro meses. Participaron jóvenes de los 262 municipios del país. Con el fin de mostrar la diversidad de grupos y sectores juveniles, se realizaron consultas con algunos particularmente relevantes, como madres adolescentes, jóvenes privados de libertad, afectados por el VIH-SIDA, provenientes de comu- nidades indígenas, repatriados, establecidos en el exterior, entre otros.
  31. 31. 38 La primera dama de la república solicitó que el proceso para la elaboración de la Política Pública de Juventud fuera lo más amplio posible y que se integra- ra un enfoque de derechos. Destacó que las y los jóvenes representan la quinta parte de la población y enfrentan problemas específicos como el desempleo, que en muchas ocasiones los obliga a emigrar. Durante el acto de lanzamiento del Diálogo, la primera dama trasladó a los participantes un mensaje del presidente de la república: «Sin las y los jóvenes salvadoreños yo no habría sido presidente. Ellos se mo- vilizaron en todo el país por un cambio. Fueron los que apostaron por que ocu- rriera y ahora ese cambio que todos queremos no va a ser posible sin la partici- pación de las juventudes». En su conjunto, se contó con la presencia de 6646 jóvenes (3325 hombres y 3321 mujeres). Adicionalmente, se realizaron talleres con algunos grupos parti- culares en los que se abordaron temas específicos (madres adolescentes, jóvenes indígenas, jóvenes con capacidades diferentes, etc.). Participaron 1174 jóvenes (715 hombres y 459 mujeres). En total, se contó con la colaboración de 7820 jóve- nes (4040 hombres y 3780 mujeres) cuyas propuestas son valiosas para la cons- trucción de la Política Nacional de Juventud. Los cuadros siguientes brindan el detalle correspondiente y los participantes han sido distribuidos por departa- mento y por «grupo focal».
  32. 32. 39 Participantes del Proceso de Diálogos por Departamento, Grupo Focalizado y Sexo DEPARTAMENTO MUJERES HOMBRES TOTAL Ahuachapán Cabañas Chalatenango Cuscatlán La Libertad La Paz La Unión Morazán San Miguel San Salvador San Vicente Santa Ana Sonsonate Usulután 210 102 399 188 191 259 258 320 232 302 153 142 218 247 224 106 317 187 237 321 290 390 218 267 130 157 257 224 434 208 716 375 428 580 548 710 450 569 283 299 475 471 TOTAL 3.321 3.325 6.646 Grupo focalizado Mujeres Hombres Total Madres Adolescentes 33 -- 33 Jóvenes con VIH-SIDA 13 16 29 Jóvenes re-educados en el uso de drogas 18 16 34 Jóvenes en Conflicto con la Ley 3 24 27 Jóvenes de Comunidades Indígenas 38 43 81 Jóvenes Repatriados 2 18 20 Jóvenes con Capacidades Diferentes 34 35 69 Jóvenes de Centros Escolares 54 40 94 Jóvenes Trabajadores (formales e informales) 19 28 47 Jóvenes provenientes de las Islas 36 39 75 Jóvenes privados de libertad -- 85 85 Jóvenes universitarios 17 21 38 Jóvenes de la ANSP 24 78 102 Jóvenes de las Fuerzas Armadas 9 63 72
  33. 33. 40 Grupo focalizado Mujeres Hombres Total Jóvenes artistas 16 39 55 Líderes de Organizaciones Juveniles 32 46 78 Jóvenes de Consejos Municipales 4 6 10 Jóvenes Ecuménicos 51 46 97 Jóvenes trabajadores/as del Sexo 2 3 5 Jóvenes de la Policía Nacional Civil 31 62 93 Jóvenes de la diversidad sexual 23 7 30 TOTAL 459 715 1.174 P r o b l e m a s i d e n t i f i c a d o s y p r o p u e s ta s f o r m u l a d a s : u n i d a d y d i v e r s i d a d En términos de resultados, el proceso de diálogo ha permitido identificar al- gunas percepciones de las y los jóvenes sobre sí mismos y sobre el país, sus principales problemas y los de la nación y las posibles soluciones que se pue- den implementar. Estos resultados fueron generados en procesos participativos y con metodologías desarrolladas para estos efectos. Estas consistieron en la identificación colectiva de problemas prioritarios; la elaboración del «árbol de problemas», para la identificación de causas, y a partir de estas poder concebir posibles soluciones. El siguiente cuadro muestra los cuatro principales proble- mas identificados, clasificados por departamentos: Departamento Primer problema Segundo problema Tercer problema Cuarto problema Ahuachapán Desempleo Violencia Maras, Pandillas Cabañas Desempleo Pobreza Chalatenango Desempleo Drogadicción y alcoholismo Delincuencia Vicios Cuscatlán Desempleo Pobreza Delincuencia La Libertad Desempleo Maras, Pandillas Pobreza Delincuencia La Paz Desempleo Vicios
  34. 34. 41 Departamento Primer problema Segundo problema Tercer problema Cuarto problema La Unión Desempleo Delincuencia Contaminación ambiental Alcoholismo y drogadicción Morazán Desempleo Inseguridad Falta de acceso a la educación media y superior Pobreza San Miguel Delincuencia Desempleo Alcoholismo y drogadicción Pobreza San Salvador Desempleo Maras, pandillas Violencia Delincuencia San Vicente Delincuencia Desempleo Alcoholismo y drogadicción Pobreza Santa Ana Delincuencia Desempleo Sonsonate Desempleo Pobreza Inseguridad Maras, pandillas Usulután Desempleo Delincuencia Alcoholismo y drogadicción Inseguridad Promedio Desempleo Inseguridad Alcoholismo, drogadicción Otros varios Como puede apreciarse, el principal problema señalado por las y los jóvenes sujetos de diálogo en casi todos los departamentos es el desempleo, le sigue la inseguridad (violencia, maras y pandillas) y más lejos aparecen otros entre los que se destaca el alcoholismo y la drogadicción, por encima incluso de la falta de acceso a la educación media y superior. Esto puede estar asociado a la influencia de adultos (especialmente educadores) en las opiniones vertidas. Por su parte, los problemas seleccionados en los grupos focales fueron mu- cho más específicos y totalmente diferentes entre ellos (aunque la discrimina- ción es común a todos) destacan los siguientes:
  35. 35. 42 Grupo focal Primer problema Segundo problema Tercer problema Cuarto problema Madres adolescentes Desempleo Pobreza Falta de apoyo de la familia Jóvenes con VIH-SIDA Discriminación El VIH La Delincuencia Jóvenes reeducados (drogas) Pandillas Las Drogas Las Adicciones Jóvenes en Conflicto con Ley La violencia Pandillas Desempleo Drogadicción Jóvenes indígenas La violencia Desempleo Privatización de lugares sagrados Jóvenes repatriados El desempleo Pandillas y crimen organizado Discriminación Inseguridad pública Jóvenes con discapacidades Intolerancia y discriminación Incumplimiento de políticas (gobierno) Violencia Jóvenes de centros escolares privados Los vicios Falta de recursos de la institución Violencia Social Trabajadores (formal-informal) La discriminación del sector laboral La delincuencia El Desempleo Jóvenes rurales El desempleo Falta de atención médica Alcoholismo Jóvenes isleños Contaminación agua Inundaciones Falta de Trabajo Jóvenes privados de libertad. Mala alimentación Maltrato a las visitas Mala atención en salud Jóvenes de la universidad pública Falta de infraestructura Falta de un buen presupuesto Mala atención administrativa Falta de recursos tecnológicos Jóvenes de las universidades privadas Pocas oportunidades de empleo Inseguridad Desintegración Familiar
  36. 36. 43 Grupo focal Primer problema Segundo problema Tercer problema Cuarto problema Jóvenes de la ANSP La delincuencia Desempleo Pobreza Jóvenes de la fuerza armada Delincuencia Maras y Pandillas Inestabilidad Política Conciencia Ciudadana Jóvenes artistas Falta de espacios públicos Falta de apoyo gubernamental Falta de valoración del arte Jóvenes de partidos políticos Violencia Desempleo Delincuencia Exclusión Jóvenes de diversidad sexual La identidad de género El estigma y la discriminación No reconocimiento estado de derecho organizaciones juveniles Desempleo Inseguridad Delincuencia Juventudes ecuménicas Desintegración familiar Desempleo Maras , pandillas Jóvenes de consejos municipales Violencia social Exclusión Falta de organización juvenil Jóvenes trabajadores/as del sexo Crímenes por orientación sexual Reconocimiento de identidad Dirección de Diversidad Sexual no representativa Jóvenes de la PNC Falta de Recursos Corrupción Institucional Factor Económico En lo que atañe a la propuesta de soluciones resulta complejo brindar sinté- ticamente la información correspondiente. Fueron identificadas diversas causas y posibles soluciones, pero podrían reducirse en dos áreas temáticas: (i) desem- pleo y pobreza e (ii) inseguridad y violencia. • Desempleo y pobreza: falta de desarrollo del país, pocas oportunidades de empleo, falta de becas de estudio, comodidad de las personas, falta de in- versión extranjera, corrupción, desintegración familiar, analfabetismo, fal- ta de industrias, mucha emigración, no hay confianza en las y los jóvenes. • Inseguridad y violencia: drogas y bandidaje, crimen organizado, violencia
  37. 37. 44 intrafamiliar, malos ejemplos, corrupción en la PNC, falta de valores mo- rales, pandillas y maras, pobreza, falta de patrullajes, pocos recursos para la PNC. Como puede apreciarse, las y los jóvenes participantes han logrado identifi- car con cierta precisión un conjunto de problemas que los afligen, así como un conjunto de soluciones pertinentes, que deben incluirse en esta propuesta de Política Nacional de Juventud y en su Plan de Acción. U n a r e d j u v e n i l c o n p r e s e n c i a e n l o s 2 6 2 m u n i c i p i o s d e l p a í s Sin duda, el proceso de diálogo ha logrado, en primer lugar, el cumplimiento de su objetivo: recoger las percepciones, las opiniones, las demandas y las pro- puestas de las y los jóvenes en todo el país. Otros logros incluyen: el desarrollo de lazos de amistad, el intercambio de experiencias y la construcción de siner- gias entre todos los participantes, en un marco de compañerismo y convivencia solidaria muy importante. En este sentido, cabe subrayar que a partir del proceso de diálogo se ha cons- tituido una red nacional en la que participan jóvenes de los 262 municipios de todo el país. Esta será convocada con regularidad para hacer los ejercicios de validación de las propuestas que se vayan formulando y para implementar las diversas iniciativas que se impulsen en el marco de la Política Nacional de Ju- ventud por medio de su Plan de Acción. También se convocarán las diferentes redes juveniles ya existentes en todo el territorio y en torno a diversas temáticas de particular interés en cada caso específico. Desde este punto de vista, es importante recalcar que a diferencia de los go- biernos anteriores (que no generaban alianzas de trabajo con las redes juveniles, y realizaban consultas directas con las y los jóvenes) este gobierno apuesta a la intervención organizada y autónoma de las y los jóvenes, como un componente central de la construcción de ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia, apoyando los procesos autónomos correspondientes. Por lo tanto, se procurará articular las redes existentes con los participantes de este diálogo.
  38. 38. 45 A s u m i e n d o l a d i v e r s i d a d c o m o u n v a l o r y n o c o m o u n p r o b l e m a Por muchas razones, desde las orientaciones centrales de esta Propuesta de Política Nacional de Juventud siempre se trabajará asumiendo la diversidad como un valor y no como un problema. Esto significa que todas las medidas que se enumerarán y describirán en las páginas siguientes deberán aplicarse en for- ma diferenciada en todas las realidades que viven las y los jóvenes. Y se tendrán en cuenta las siguientes diferencias específicas: • Perspectiva de género: en primer lugar se debe partir del hecho de que la realidad y las expectativas de los hombres y las mujeres jóvenes son dife- rentes. La Política Nacional de Juventud será dinamizada en todo momen- to por la perspectiva de género y se enfatizará la atención de las mujeres jóvenes, dado que están afectadas por diversos mecanismos de discrimi- nación, a raíz del machismo que domina la sociedad (en las familias, en las comunidades, en las instituciones). • Perspectiva territorial: en segundo lugar, ya que la realidad de las y los jóvenes que habitan en las áreas urbanas es diferente a la de las zonas rurales del país, la Política Nacional de Juventud operará con perspectiva territorial, y hará un énfasis particular en la atención a las y los jóvenes del medio rural, que también enfrentan agudos procesos de exclusión social que provocan la emigración a las ciudades en busca de mejores oportuni- dades (esto pocas veces se verifica en la práctica). • Enfoque de equidad social: en tercer lugar, las y los jóvenes pertenecen a diversas clases sociales y son parte de familias que cuentan con diversos niveles de ingreso y acceso diverso a las oportunidades existentes en la so- ciedad. Por lo tanto, la Política Nacional de Juventud se comprometerá con los sectores más afectados por la pobreza y la exclusión social y procurará asegurar igualdad de oportunidades y en los resultados. De esta manera colaborará con el enfrentamiento a las desigualdades sociales existentes. • Diversidad cultural y sexual: en cuarto lugar, pero no por ello carece de relevancia, la Política Nacional de Juventud asumirá como un valor la di- versidad de prácticas culturales y de orientaciones sexuales existentes en la sociedad, las apoyará y enfatizará el respaldo a aquellas que están más afectadas por estereotipos y estigmas sociales dominantes, tanto en térmi-
  39. 39. 46 nos culturales (apoyo a las diversas tribus urbanas existentes) como en el terreno de la diversidad sexual (apoyo a los grupos LGTB). Además com- batirá los enfoques conservadores y xenófobos existentes.
  40. 40. Segunda parte: Política Nacional de Juventud 2011-2024
  41. 41. 49[ ] Politicas públicas de juventud y desarrollo humano La Política Nacional de Juventud forma parte integral del conjunto de políticas públicas del Gobierno. Del mismo modo, las acciones que se diseñen e imple- menten en el corto plazo deben contar con una visión estratégica de largo plazo que les brinde la solidez necesaria para operar. L a s a p u e s ta s e s t r at é g i c a s d e l g o b i e r n o d e l a r e p ú b l i c a El gobierno nacional ha retomado como propias las grandes apuestas del Conse- jo Económico y Social y ha elaborado el Plan Quinquenal de Desarrollo 2010- 2014 sobre la base de una serie de apuestas de mediano y largo plazo, pensadas con el horizonte del año 2024. Se cubren, por tanto, tres gestiones gubernamentales (incluida esta). Dichas apuestas son las siguientes: • Contar con una población sana, educada y productiva, que tenga la capacidad y las
  42. 42. 50 oportunidades adecuadas para desarrollar plenamente sus potencialidades y para convertirse en la base principal de nuestro desarrollo. • Construir una sociedad equitativa, incluyente y tolerante en donde exista la equi- dad de género y en la que los derechos de toda la población, con especial énfasis en los grupos en condiciones de vulnerabilidad, sean respetados. • Tener vigente, en el marco del régimen de libertades que la Constitución de la República establece, un modelo de crecimiento y de desarrollo integral, sostenible, eficiente, equitativo e incluyente, basado en el ordenamiento y la integración te- rritorial y productiva interna, en el aumento de la productividad proveniente de la innovación, la tecnología y el conocimiento, en el fortalecimiento del mercado interno, en la integración con el resto de Centroamérica, y la profundización y di- versificación de las relaciones comerciales, fomentando el dinamismo de un sector exportador diversificado, consolidado y competitivo. • Convertir El Salvador en el líder de la integración centroamericana y en un impor- tante centro logístico y de servicios regionales. • Revertir el proceso de degradación ambiental y convertir El Salvador en un país ambientalmente ejemplar y, por consiguiente, con menos condiciones de vulnera- bilidad frente a los fenómenos naturales y a las acciones humanas. • Lograr la paz social y un ambiente de seguridad humana que favorezca la cohesión social, el desarrollo económico equilibrado y la gobernabilidad democrática. • Asegurar un régimen democrático consolidado, en el que tenga plena vigencia el Estado de Derecho en todas sus expresiones, en el que la alternancia en el ejercicio del poder político constituya un hecho normal, y en el que cada persona ejerza los derechos establecidos en la Constitución de la República en un marco de irrestric- tas libertades y de responsabilidades compartidas. • Constituir un sector público responsable, eficiente, eficaz, moderno, desconcentra- do y descentralizado que brinde a la población servicios de calidad, que disponga de los recursos suficientes para cumplir de forma adecuada con las atribuciones que le asigna la Constitución de la República y que cuente con un sistema de rendición de cuentas diligente y transparente. La organización pública tendrá delimitada claramente las competencias del gobierno central y de los gobiernos municipales. • Situar a El Salvador como un actor político relevante en el ámbito internacional,
  43. 43. 51 capaz de influir de manera decidida en los destinos de Centroamérica y con la sufi- ciente credibilidad para que sus posiciones sean escuchadas, atendidas y respetadas en los foros regionales e internacionales. En esta construcción a largo plazo de una sociedad próspera, democrática y equitativa, el Estado deberá cumplir con un rol relevante, como cohesionador de la sociedad, como promotor del desarrollo integral y como defensor y dinamiza- dor de la democracia, según las atribuciones que le confiere la Constitución de la república. Esto lo distancia de las gestiones gubernamentales anteriores, en las que el papel del Estado era como subsidiario de la iniciativa privada. L o s j ó v e n e s e n e l n u e v o m o d e l o d e d e s a r r o l l o La juventud constituye un sector clave porque está mejor preparada que los adultos para lidiar con las dos principales claves de la dinámica del siglo XXI: centralidad del conocimiento y permanencia del cambio. Pero para que esto se convierta en un activo, se deberá mejorar de forma sustancial la calidad y la pertinencia de la oferta educativa en el país en función del modelo de desarrollo que se aspira a construir en el mediano y largo plazo. Desde este punto de vista, un estudio realizado hace algunos años (Beltrán 2007) expone que buena parte de la oferta educativa (media y superior) sigue anclada en las dinámicas del siglo XX (en cuyo marco fueron creadas) y fun- ciona bajo el enfoque de oferta sin tomar en cuenta las demandas del sector productivo y de la sociedad en su conjunto. A su vez advierte sobre las brechas existentes entre los estudiantes secundarios salvadoreños en materia de acceso y uso de tecnologías de la información y comunicación (TIC), lo que incide en el aprendizaje: en todas las evaluaciones realizadas, los estudiantes que acceden a dichas herramientas y las utilizan con constancia en su labor educativa mues- tran rendimientos escolares superiores y aprovechan mejor las oportunidades laborales. Lo contrario ocurre con aquellos que no acceden a ellas o las utilizan solo para el entretenimiento y la comunicación interpersonal cotidiana. Por tanto, la Política Nacional de Juventud pretende apostar a la mejora sus- tancial de la cobertura y la calidad de la educación, junto con la promoción del acceso y el uso inteligente de las TIC. En la misma línea, esta política reconoce que las y los jóvenes son en esencia actores estratégicos del desarrollo y operan como voluntarios al servicio de las principales políticas públicas (combate a la pobreza, promoción del desarrollo local). En esta visión, el voluntariado juvenil
  44. 44. 52 no es un simple entretenimiento ni solo una herramienta para la formación de las y los jóvenes, sino una vía privilegiada para la canalización de las capacida- des de las nuevas generaciones en la dinámica global del desarrollo nacional. I m a g i n a n d o e l f u t u r o : l a s o c i e d a d y l a j u v e n t u d d e 2 0 2 4 Al culminar el primer cuarto del siglo XXI los niños de hoy estarán en la etapa juvenil. Esto implica que la Política Nacional de Juventud deberá beneficiar a toda la población que en la actualidad sea menor de 30 años de edad, es decir, las dos terceras partes de la población total del país. La sociedad salvadoreña de 2024, debería haber alcanzado tasas significativas de crecimiento económico en la década y media previa, que habrían permitido generar (por medio de una mayor carga impositiva, incluso) los recursos nece- sarios para implementar las políticas sociales necesarias para lograr la disminu- ción sustancial de la pobreza y de las desigualdades sociales. De este modo, los salvadoreños de 2024 vivirían en prosperidad y equidad. Esto sustentaría una sociedad pacífica e integradora donde las desigualdades entre hombres y mujeres se limitarían a la dinámica propia de cada sexo. No habría desigualdades en el acceso al mercado de trabajo ni en el desempeño de una ciudadanía plena. Incluso habría un acceso equitativo en materia de género a puestos de mando e incidencia en la toma de decisiones. Del mismo modo, en 2024 las desigualdades de ingreso no serían determi- nantes (todos gozarían de condiciones de vida decentes) y las diferencias étnicas y de residencia (urbana-rural) tampoco incidirían en el acceso a servicios y al desarrollo de la ciudadanía plena de los habitantes del territorio nacional. De manera que los flujos migratorios se ubicarían en niveles razonables (funda- mentados en opciones particulares y no en factores de expulsión inevitables) y habría disminuido el influjo de las remesas en el financiamiento del desarrollo nacional. El funcionamiento pleno de las instituciones democráticas habría logrado disminuir al máximo las desigualdades de poder generadas en los niveles de ingreso o en el dominio autoritario de territorios y esferas del desarrollo. El pasado dominado por la corrupción y el clientelismo sería como una foto de archivo, que ya ha perdido vigencia o está acotada en su alcance. El año 2024 bien podría encontrar a los salvadoreños decidiendo en colectivo cual sería el uso de los recursos y ya se habrían superado los manejos irregulares
  45. 45. 53 del presente. Habría paz y seguridad con un apego estricto al respeto de los de- rechos humanos y a la vigencia de las libertades establecidas en la Constitución de la república. El pueblo salvadoreño gozaría de un ambiente limpio y sustentable. La gene- ración de energía cubriría las necesidades del desarrollo sin afectar los bosques, el aire y la capa de ozono. Los desastres naturales se enfrentarían en mejores condiciones y se evitarían las secuelas de muerte y destrucción. Las y los jóvenes salvadoreños recibirían una educación sistemática que les permitiría integrarse al desarrollo nacional como trabajadores calificados y con ciudadanía plena. Disfrutarían de su tiempo libre participando en toda clase de actividades lúdicas, recreativas, deportivas y culturales, en ambientes sanos donde la exposición a riesgos de salud estaría acotada y en ciudades seguras donde la policía les brindaría protección en lugar de catalogarlos como «mare- ros» reales o en potencia. Las y los jóvenes salvadoreños sentirían y ejercerían su ciudadanía, valora- rían de forma positiva las instituciones democráticas (la Asamblea Legislativa, la justicia, los partidos políticos) y participarían con energía en la dinámica econó- mica, social, política y cultural (en su calidad de actores estratégicos del desarro- llo). Serían reconocidos como un activo relevante de la sociedad. Así se borraría la imagen amarillista y sensacionalista que actualmente brindan los principales medios masivos de comunicación y que generan estereotipos perjudiciales. Finalmente, en 2024 sería natural que las y los jóvenes salvadoreños quisieran participar en el mejoramiento de la sociedad. Y contarían con espacios universa- les y específicos donde concretar dicha participación (en la familia, en la escuela, en las comunidades, en las municipalidades, en el Gobierno). El presente que se vive hoy, sin las condiciones mencionadas, sería una anécdota del pasado.
  46. 46. 55[ ] Finalidad, objetivos y metas de la política de juventud Para llegar a ese 2024 que se ha planteado, el trabajo deberá ser intenso y habrá que construir de forma paulatina los cimientos para alcanzar esas aspiraciones. Si se parte del supuesto de que existen diversos grupos juveniles, la Política Nacional de Juventud procurará el desarrollo de tres grandes procesos: (i) cons- trucción de identidad y autonomía de las y los jóvenes, (ii) mejoramiento de su integración social y su participación ciudadana y (iii) fomento de la cohesión social y el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones. A p o y a n d o l a c o n s t r u c c i ó n d e i d e n t i d a d y a u t o n o m í a d e l a s y l o s j ó v e n e s Las políticas públicas, entre muchas funciones, deben acompañar la población salvadoreña a lo largo de todo el ciclo de vida y deben hacer un énfasis especial en cada una de sus etapas. En el Sistema de Protección Social Universal del Plan Quinquenal de Desarrollo, esto se recoge de la siguiente manera:
  47. 47. 56 • Etapa prenatal y primera infancia (0 a 4 años): nacer seguro, reducción de riesgos que atentan contra la acumulación de capital humano. • Niñez (5 a 9 años): construcción de oportunidades, reducir vulnerabilidad, acumular capital humano y social. • Adolescencia (10 a 14 años): desarrollo de capacidades, igualdad en la ad- quisición de conocimientos y destrezas. • Juventud (15 a 24 años): desarrollo de capacidades, igualdad en la adquisi- ción de conocimientos y destrezas. • Adultez (25 a 59 años): consolidación del patrimonio, inserción productiva con garantías sociales. • Vejez (60 años y más): plenitud y dignidad, protección social garantizada. Sin embargo es necesario ir más allá. Hay que precisar el alcance y el sentido de las políticas públicas en cada etapa del ciclo de vida y diferenciar los énfasis que se pondrán en la adolescencia y la juventud. Desde este punto de vista, resulta imperioso identificar la palabra clave para cada fase: en la infancia es «protección», en la tercera edad es «dignidad» y en la adolescencia y la juventud es «participación». ¿Por qué? Porque es la etapa en la que son dominantes la construcción de identidad (en la adolescencia) y de autonomía (en la juventud); a pesar de que aún es necesario contar con herramientas ligadas con la protección y de que no son exclusivas a este momento. Son características que predominan más que en cualquier otra etapa del ciclo de vida. ¿Y cómo se construye identidad y autonomía? Al definir preferencias, formar opiniones propias, ensayar opciones para verificar resultados; en suma, partici- pando. La identidad tiene varios planos simultáneos: es la etapa en la que se determi- nan los roles en términos de educación y de ocupación, en la que se consolidan opciones culturales y en la que se establecen relaciones sociales. La autonomía, por su parte, también posee varios planos: un empleo digno y bien remunerado que permita tener ingresos suficientes como para vivir sin depender de otros, un hogar independiente de los padres u otros adultos referentes por la vía de la conformación de pareja (el acceso a una vivienda independiente es fundamen-
  48. 48. 57 tal) y libertades suficientes como para desempeñarse sin presiones ni condicio- namientos de ninguna especie. Las políticas públicas deben respaldar estos procesos (construcción de iden- tidad y construcción de autonomía) y deben ser evaluadas en función de los lo- gros facilitados en estos planos y no solo en función de la integración social o del cumplimiento de ciertas metas fijadas de manera arbitraria. Desde este ángulo, la educación no es solo un espacio para la transmisión de conocimientos de re- lativa utilidad para adolescentes y jóvenes, sino una herramienta fundamental para la generación de opiniones y juicios propios, al tiempo que las políticas de vivienda no son solo una vía para ofrecer un «techo», sino una vía para generar condiciones de independencia a quienes se van integrando a la sociedad. M e j o r a n d o l a i n t e g r a c i ó n s o c i a l y l a p a r t i c i p a c i ó n c i u d a d a n a d e l a s j u v e n t u d e s La construcción de identidad y autonomía deberá centrarse en la promoción de la integración social al enfrentar la pobreza y la exclusión social y fomentar la participación ciudadana de las y los jóvenes salvadoreños al generar espacios universales y específicos pertinentes. La integración social de las nuevas generaciones se encausará al asegurar el ac- ceso universal a la enseñanza primaria y secundaria con calidad; y que la oferta se centre en la formación para el empleo y para el ejercicio de derechos y deberes ciudadanos. Asimismo, debe procurarse el acceso universal de las y los jóvenes a buenos servicios de salud que permitan superar padecimientos y hasta pre- venirlos. Y sin duda, la integración social debe abarcar la incorporación de las nuevas generaciones en espacios recreativos seguros y el fomento de la cultura y el deporte. La participación ciudadana juvenil, por su parte, deberá promoverse con la creación de espacios universales (participación comunitaria, presupuesto parti- cipativo, auditoría social) y específicos (escuelas abiertas, casas de la juventud). En ese sentido, los gobiernos estudiantiles deberán mejorar su dinámica. Los estudiantes deberán mostrar mayor protagonismo en la definición de reglas de juego y en su operatividad. Al mismo tiempo los medios de comunicación de- berán abrirse a las nuevas generaciones al momento informar, opinar y ofrecer puntos de vista. Los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil también deberán contribuir con la formación de valores entre las y los jóvenes. En este marco, hay que conocer que las generaciones actuales se movilizan en
  49. 49. 58 torno a causas concretas y de corto plazo relacionadas con su vida cotidiana y no solo con grandes causas universales. Llegados a este punto, es importante recor- dar, además, que las y los jóvenes no se movilizan en la defensa de sus intereses particulares (educación de calidad, empleo, espacios de salud para adolescen- tes) sino en función de causas más generales (derechos humanos, democracia, medioambiente). Esto se explica por la condición transitoria de esta etapa de la vida (las y los jóvenes dejan esta fase con rapidez y sus intereses particulares mutan con la misma velocidad). Su preocupación está dirigida hacia la sociedad a la que se integran más que a sus problemas específicos del presente. Esta situa- ción también esclarece la presencia decisiva de jóvenes en casi todos los grandes momentos de la historia política y social de nuestros países y la participación casi nula de jóvenes organizados en la dinámica de las políticas de juventud en particular. F o m e n ta n d o l a c o h e s i ó n s o c i a l y e l s e n t i d o d e p e r t e n e n c i a d e l a s y l o s j ó v e n e s A la vez que se promueve la integración «material» de las nuevas generaciones (en términos de acceso a servicios) es necesario fomentar su integración «simbó- lica». Deben impulsarse iniciativas que fortalezcan el sentido de pertenencia a la sociedad. Esto debería colaborar —directa e indirectamente— con el desarrollo de mayores niveles de cohesión social. En el enfoque de la Cepal y la SEGIB (que sirvió de base para las deliberacio- nes de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en El Salvador en 2008), «la cohesión social se refiere tanto a la eficacia de los me- canismos instituidos de inclusión social como a los comportamientos y valora- ciones de los sujetos que forman parte de la sociedad. Los mecanismos incluyen, entre otros, los sistemas educacionales, la titularidad de derechos y las políticas de fomento de la equidad, el bienestar y la protección social. Los comportamien- tos y valoraciones de los sujetos abarcan ámbitos tan diversos como la confianza en las instituciones, el capital social, el sentido de pertenencia y solidaridad, la aceptación de normas de convivencia y la disposición a participar en espacios de deliberación y en proyectos colectivos». »[...] la cohesión social se define como la dialéctica entre mecanismos institui- dos de inclusión y exclusión sociales y las respuestas, percepciones y disposi-
  50. 50. 59 ciones de la ciudadanía frente al modo en que ellos operan. Este concepto ofrece algunas ventajas. En primer lugar, permite vincular dimensiones de la realidad que por lo general transcurren por carriles divorciados: la política social y el valor de la solidaridad difundido en la sociedad; las sinergias entre equidad social y legitimidad política; la transmisión de destrezas y el apoderamiento de la ciudadanía; las transformaciones socioeconómicas y los cambios en la in- teracción social; los cambios socioeconómicos y los cambios en la subjetividad colectiva; la promoción de una mayor igualdad y de un mayor reconocimiento de la diversidad —sea de género, etnia o raza—, las brechas socioeconómicas y el sentido de pertenencia». Bajo esta óptica, la cohesión social se apoya en tres pilares básicos: (i) capaci- dades y oportunidades, (ii) protección social y (iii) sentido de pertenencia. • En lo que tiene que ver con capacidades y oportunidades, es evidente que dos áreas claves son la educación y el empleo, y a estas hay que agregar las relacionadas con la brecha digital, el bono demográfico y los movimientos migratorios. Además se debe tener en cuenta en todos los casos, las poten- cialidades y las necesidades de los diferentes sectores juveniles existentes (varones y mujeres, urbanos y rurales, pobres y no pobres, empleados y desempleados, escolarizados y no escolarizados). • Por su parte, en lo que atañe a la protección, se destacan las principales di- mensiones de la salud adolescente (área en la cual habrá que prevenir con- ductas de riesgo y promover estilos saludables de vida). También sobresa- le el complejo vínculo de las y los jóvenes con las diversas expresiones de violencia, que incluye el tema de la justicia penal juvenil, en lo relacionado con los adolescentes en conflicto con la ley. Adicionalmente, es necesario revisar el rol de los diferentes actores en materia de protección y poner atención al análisis del rol de las familias y de los grupos de pares. • Finalmente, en cuanto al sentido de pertenencia a la sociedad, es significativo que se incorporen las dimensiones expresivas y comunicativas de los jó- venes (que tienen mucho que decir y pocos canales para ser escuchados) e incluir el tema de los espacios deliberativos (escasos y poco atractivos para las nuevas generaciones) que habrá que transformar para que sean más ap- tos para el fomento de la participación juvenil. En la misma línea, se debe examinar la brecha que existe entre políticas públicas y «tribus juveniles» y definir estrategias para cerrarla o disminuirla. Por último, hay que incor- porar las particularidades de los diferentes sectores juveniles.
  51. 51. 61[ ] Jóvenes salvadoreños: destinatarios y actores del proceso De forma complementaria, la política pública de juventud asume una mirada múltiple de las y los jóvenes al considerarlos —a la vez pero en diferentes di- mensiones— grupo de riesgo, sujetos de derecho y actores estratégicos del de- sarrollo. E n f o q u e d e r i e s g o : at e n d i e n d o l a s s i t u a c i o n e s m á s e x t r e m a s y p r e o c u p a n t e s Sustentado en buena medida en los indicadores económicos y sociales que mues- tran con claridad la precaria situación estructural en la que crecen y maduran las nuevas generaciones en el país, muchos programas y proyectos impulsados en las últimas décadas se han desplegado con un enfoque que considera a las y los jóvenes como un grupo de riesgo. En cierta medida, este enfoque procuró mostrar las limitaciones de los pro- gramas y proyectos más tradicionales, que miraban a las y los jóvenes como un
  52. 52. 62 sector al que había que preparar para su inserción en el mundo adulto y en la sociedad por medio de medidas universales. Este proceso de integración era percibido como algo natural y asequible. Pero como se ha reiterado en diversos contextos, este modelo solo funcionó en algunas etapas históricas y en relación a las y los jóvenes de familias en estratos medios y altos. De forma alternativa, el enfoque de riesgo asumió las limitaciones de aque- llos tradicionales, y mostró la existencia de amplios sectores juveniles excluidos que vivían en condiciones sumamente precarias y enfrentaban limitaciones irre- solubles, en las que no había medidas específicas de apoyo en el proceso de in- tegración. Las elevadas tasas de fracaso y expulsión escolar (y carencia de ingre- so), junto con los altos y persistentes niveles de desempleo y subempleo juvenil, asociados en general a condiciones de vida precarias acreditaban este enfoque. Sin embargo, a pesar del avance que obviamente implicaba respecto a las perspectivas más tradicionales, el enfoque de riesgo no hizo referencia algu- na a la condición ciudadana de las y los jóvenes y a los derechos inalienables que les corresponden. Por lo tanto, muchos de estos programas se quedaron entrampados en el desarrollo de iniciativas tendientes a contribuir con el acceso a servicios, en general impulsadas con base en criterios en exceso paternalistas que generaban cierto rechazo entre los beneficiarios y evaluaciones críticas del conjunto de la sociedad. En la misma línea de razonamiento, el enfoque de riesgo no priorizó (ni priori- za) el desarrollo de iniciativas que fomenten la participación de las y los jóvenes en la dinámica social, económica, política y cultural. De manera que carecen de respuestas pertinentes a una de las demandas más sentidas de las y los jóvenes y a uno de los procesos centrales en la construcción de identidad y autonomía, las dos principales tareas que definen esta etapa clave de la vida. E n f o q u e d e d e r e c h o s : s u p e r a n d o e l p at e r n a l i s m o y e l c l i e n t e l i s m o Asumiendo las limitaciones del enfoque de riesgo, y respaldándose en buena medida en las estrategias desplegadas en relación a niños, niñas y adolescentes desde la aprobación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1990) comenzó a prosperar una nueva perspectiva que mira a las y los jóvenes como sujetos de derecho. Desde este ángulo, y sin desconocer que las y los jóvenes enfrentan agudas y evidentes situaciones de riesgo, se asume su ciudadanía y que tienen por tanto
  53. 53. 63 derechos que la sociedad y el Estado deben respaldar; y se debe procurar que tengan la más extendida y profunda vigencia en todos los niveles. Dicho de otro modo, el acceso a servicios no debe ser visto como una concesión o un favor del Estado sino como un derecho que debe ser asegurado. El cambio de paradigma es sumamente relevante, en la medida en que per- mite enfrentar las actitudes paternalistas y clientelistas que suelen desplegarse desde el enfoque de riesgo, así como la sumisión de parte de los beneficiarios hacia el Estado, que no siempre asumen su condición de sujetos de derecho y en cierto modo avalan o toleran esos planteamientos. En la práctica, podría sostenerse que así como el enfoque de riesgo se desple- gó sobre todo desde la práctica de diversos organismos públicos (en particular las secretarías y los ministerios del área social). Pero sobre todo lo hizo desde las dinámicas impulsadas por diversas ONG especializadas, sustentadas en el desarrollo de experiencias probadas en el terreno de la defensa de los derechos de niño. Esta declaración fue retomada en lo referente a los Derechos del Niño, la Niña y los y las Adolescentes, y al mismo tiempo (durante la última década) se pro- curó que se plasmara en la aprobación de la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia (Lepina) en 2009 y permeara al conjunto de las políticas públicas relacionadas con estas dinámicas. Varios organismos internacionales (Unicef, el UNFPA, la OPS y la Unesco, en- tre otros) colaboraron en estos procesos y las evaluaciones realizadas han mos- trado avances significativos en varios terrenos, aunque todavía existen muchas asignaturas pendientes. En cualquier caso, todo parece indicar que también este enfoque tiene limi- taciones, en la medida en que promueve la participación de las y los jóvenes apenas como otro derecho, sin hacer una lectura rigurosa de las eventuales con- tribuciones que estos pueden hacer a la sociedad a la que pertenecen, como lo plantea el enfoque que considera este grupo poblacional como actor estratégico del desarrollo. En cierto modo, la extrapolación en exceso mecánica del enfoque desplegado y pensado para niños y niñas no tomó debida nota de las evidentes diferencias entre estos y las y los jóvenes. Destaca el fuerte énfasis que se pone (desde la juventud como tal) en la participación efectiva en todos los niveles.
  54. 54. 64 E n f o q u e p r o a c t i v o : l a s y l o s j ó v e n e s c o m o a c t o r e s e s t r at é g i c o s d e l d e s a r r o l l o Las diversas lecturas que se han ido procesando colectivamente en las últimas décadas, a partir de las experiencias desplegadas en los diversos contextos loca- les y a nivel nacional, fue dando lugar a la elaboración de otro enfoque, construi- do desde la propia promoción juvenil y sustentado en el concepto y la práctica de la participación juvenil en la sociedad. Desde este ángulo, las y los jóvenes son actores estratégicos del desarrollo, un grupo de riesgo y sujetos de derecho. En todo caso, lo que se quiere enfatizar es su eventual aporte a la sociedad sin limitar el sentido final de las políticas pú- blicas de juventud al acceso a servicios (materiales y simbólicos) como un canal privilegiado para mejorar sus condiciones estructurales de vida. ¿Y por qué se considera que las y los jóvenes son y pueden ser actores estraté- gicos del desarrollo? Porque están mejor preparados que los adultos para lidiar con las dos características centrales de la dinámica de las sociedades del siglo XXI: permanencia del cambio y centralidad del conocimiento. Las sociedades actuales cambian de forma constante y vertiginosa y el conocimiento es trascen- dental. Esto le agrega un argumento cualitativo, a la relevancia cuantitativa de las generaciones jóvenes en un país como el nuestro, donde el 60% de la población es menor de 30 años y donde la relación entre la población «pasiva» (niños y an- cianos) y población «activa» (jóvenes y adultos en edad de trabajar) es la mejor, pues ya no nacen y crecen tantos niños como en el pasado y todavía no se cuenta con conjuntos de adultos mayores de gran dimensión, como los que se tendrán hacia mediados de este siglo. Se cuenta entonces con un «bono demográfico» que habría de aprovecharse y brindar a las nuevas generaciones los espacios y las oportunidades para que puedan concretar sus aportes al desarrollo. Desde este ángulo, las políticas públicas de juventud deben articular iniciati- vas programáticas relacionadas con el mejoramiento de las condiciones de vida de las y los jóvenes, en conjunto con otras centradas en el fomento de su par- ticipación activa y protagónica en todas las esferas de la sociedad. El supuesto que subyace a dicho enfoque es que no basta con lo primero, aún suponiendo que se logran avances sustantivos en términos de mejoramiento de condiciones de vida. El Plan Nacional de Juventud diseñado en 2004 trató de hacer un énfasis más explícito y efectivo en ambas dimensiones (condiciones de vida y participación efectiva) y asumió como central el enfoque que cataloga las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo, al igual que México y otros países de la re-
  55. 55. 65 gión. Aunque ninguno de estos planes fue implementado, ello no resta valor en términos conceptuales y estratégicos, y en el marco de este gobierno (que pretende impulsar cambios en el propio modelo de desarrollo) este enfoque ad- quiere particular relevancia. En todo caso,se pretende contribuir a la superación de una paradójica contra- dicción, entre los discursos favorables a la participación juvenil (que casi todos los actores pronuncian) y las prácticas efectivas, atravesadas en buena medida por un gran temor a los eventuales desbordes juveniles (muy visibles entre los sectores políticos y sociales más conservadores). En este sentido, se sostiene que dicha contradicción se sustenta en la ausencia de canales institucionalizados y reconocidos de participación juvenil. Y se postula por ejemplo el desarrollo de programas de voluntariado que fomenten la participación de las y los jóvenes en la implementación de políticas públicas (combate a la pobreza, campañas de alfabetización, reconstrucción de zonas devastadas por fenómenos climáticos adversos) construidos con base en diálogos fluidos y abiertos con los propios jóvenes, como una vía para concretar la aplicación de este enfoque.
  56. 56. 67[ ] Enfoques estratégicos: integralidad y descentralización Para resolver efectivamente las limitaciones del pasado, será imprescindible revisar a fondo los enfoques estratégicos predominantes hasta el momento y dotar de una perspectiva generacional a todas las políticas públicas. Habrá que promover políticas universales complementadas con componentes focalizados, y desconcentración y descentralización de estas. Solo así se fortalecerá el desa- rrollo local. U n a p e r s p e c t i v a g e n e r a c i o n a l p a r a l a s p o l í t i c a s p ú b l i c a s Una de las grandes limitaciones de las políticas públicas de juventud que se han ensayado es la elevada sectorialidad con la que funcionan. No despliegan accio- nes que fomenten la articulación de esfuerzos entre las instituciones que en el Estado y en la sociedad civil operan en este campo. Así, la enseñanza secundaria funciona con total autonomía respecto de los programas de salud adolescente, y
  57. 57. 68 estos a su vez no establecen vínculos con las políticas centradas en la recreación, el deporte y la cultura, o con las iniciativas relacionadas con la inserción laboral o la prevención de la violencia. Sumado a ello, las políticas sectoriales no siguen de forma sistemática a las personas a lo largo del ciclo de vida; y en ocasiones iniciativas que se imple- mentan en la infancia no son continuadas en la adolescencia y la juventud (los programas de alimentación escolar, por ejemplo), con lo cual a las personas se les interrumpe un beneficio y hay un retroceso en los impactos. A la vez se hace uso ineficiente de los recursos. Por si fuera poco, en muchos casos se trabaja con enfoques inapropiados. El más común es el que se centra en la construcción de espacios específicos para la juventud (casas de la juventud, clubes juveniles, tarjeta joven, parlamento joven, instituto de la juventud, ley de juventud) que en general ha logrado muy escasos resultados positivos y hasta ha reforzado el aislamiento social de las y los jóvenes. En otros ámbitos de política pública, en cambio, se trabaja con enfoques to- talmente diferentes. Un ejemplo son aquellas vinculadas con la condición de la mujer e impulsadas por los propios movimientos de este sector. Estos buscan dotar de una perspectiva de género al conjunto de las políticas públicas, pero no generan espacios específicos para las mujeres. Contrastadas ambas políticas (mujeres y juventud) puede comprobarse que en las primeras se ha avanzado notoriamente más que en las segundas, a pesar de que funcionaron bajo las mis- mas circunstancias. La explicación de estas diferencias es tan simple como relevante: mientras la condición social de las mujeres es estable a lo largo del ciclo de vida (lo que per- mite trabajar con perspectivas de largo plazo y generar movimientos que actúen con enfoques corporativos, en defensa de los intereses específicos del sector), la condición social de la juventud es transitoria por definición y sus cambios cons- tantes. Esto lleva a que las y los jóvenes estén más interesados en la sociedad a la que están tratando de integrarse que en los problemas específicos del presente y explica que actúen en función de intereses universales (protección del ambiente, defensa de los derechos humanos) y no en función de intereses específicos (em- pleo para jóvenes, servicios de salud para adolescentes). En caso de organizarse o participar en algún tipo de iniciativa, se interesan más por causas concretas y con resultados visibles en el corto plazo, que por aquellas de largo plazo impul- sadas por instituciones excesivamente burocratizadas (según su óptica) como los partidos políticos o los sindicatos (Rodríguez 2010). En conclusión, es preciso dotar al conjunto de las políticas públicas de una perspectiva generacional en la que se procure dar seguimiento a las personas a

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