PROLEGOMENOS

l.  DEFINICIÓN

A veces se le da al concepto de Sociologia jurídica una significación más’
amplia que al ‘de...
o

e 

16 SOCIOLOGIA rumorea

occidentales) y después un fenómeno de derecho (se ha sentido obligada en
virtud de un contr...
SOCIOLOGlA JURIDICA

4. DIFERENCIA ENTRE LA Sociorooíx‘ JURÍDICA Y EL DERECHO nooMÁrico

Si bien la Sociología del derecho...
20 SOCIOLOGIA rUiuDicA

Sociologia llamada empírica.  Sin embargo,  la independencia recíproca,  en la
cual viven desde en...
"su

   
  
  
   
  
  
   
  

SOCIOLOGIA JURIDICA

De todo ello no se sigue que la distancia entre la Sociología jurídi...
24 SOCIOLOGIA JURIDICA

En esta especialización,  no es posible limitarse a hacer las clasificaciones
según las grandes sub...
26 SOCIOLOGIA JURIDICA

un pasado muy lejano,  pero puede ser también un pasado viviente,  si actual-
mente es el derecho ...
SOCIOLOGIA IURlDlCA

28
mientos y las convenciones es

que están marcados los procedi
n memento que

formulismo de
ción qu...
30 SOCIOLOGIA JURIDICA

o es lícito presumir que un cierto número de

son fenómenos de sub-cultura,  ¿n
ellos tenga una de...
32 SOClOLOGKA JURIDICA
sobre todo las sociedades arcaicas,  sea por utilización directa o sea por deri-
vación simbólica, ...
' 34 SOCIOLOGIA JURIDICA

¡urídíca “.  Falta mucho,  sin embargo,  para que la simetría esté realizada en
los hechos.  La ...
36 SOCIOLOGIA JURlDlCA

vidual,  o entre dos conciencias individuales,  si está condicionado por el d¿_ , 

recho ello sig...
-*- ‘e .  :-
SOCIOLOGIA JURIDICA

3.” Los fenómenos jurídicos o,  más exactamente,  infrajurídicos ‘“,  que se

ducida,  p...
40 SOCIOLOGIA JURIDICA

logia política practica una especie de desinterés,  lo cual le hace admitir que
bs fenómenos que e...
42 SOCIOLOGIA JURIDICA

que subrayagen los fenómenos que estudia,  la parte que tienen las desviado
personales y las tensi...
CAPÍTULO I

HISTORIA DE LA SOCIOLOGIA JURIDICA

DIFKCULTAD me L0 HISTÓRICO

La dificultad consiste en fijar un punto de part...
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Sociología jurídica Jean Carbonner
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Sociología jurídica Jean Carbonner

1.631 visualizaciones

Publicado el

Material de lectura de sociología jurídica

Publicado en: Educación
1 comentario
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
1.631
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
13
Acciones
Compartido
0
Descargas
19
Comentarios
1
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Sociología jurídica Jean Carbonner

  1. 1. PROLEGOMENOS l. DEFINICIÓN A veces se le da al concepto de Sociologia jurídica una significación más’ amplia que al ‘de Sociología del derecho. Según esta idea, la Sociología del derecho se limita a analizar lo que constituye el derecho mismo, es decir, las reglas y las instituciones, mientras que la Sociología jurídica engloba todos los fenómenos de los cuales el derecho puede ser causa, efecto u ocasión, in- cluidos los fenómenos de violación, de inefectividad o de desviación. A nos- otros nos parece científicamente útil tener un campo de estudio que sea lo más amplio posible, pues no hay reflejos del derecho, aunque sean lejanos o deformantes, que no puedan contribuir a su‘ conocimiento. A este campo de estudio le aplicaremos, en virtud de una convención que queda establecida desde ahora de una vez por todas, indistintamente una u otra. de las dos de- nominaciones: Sociología del derecho o Sociología jurídica. La Sociología del derecho o Sociología jurídica puede definirse como una rama de la Sociología en general o, diremos, en virtud de la nueva conven- ción, de la Sociología general. Es una rama de la Sociología general-, con el mismo título que lo es, por ejemplo, la Sociología religiosa, la Sociología eco- nómica, la Sociología del conocimiento o la Sociología de la‘ educación. Es aquella rama de la Sociología general que tiene por objeto una variedad de fenómenos sociales: los fenómenos jurídicos o fenómenos de derecho. La pala- bra fenómeno es capital, ya que marca de golpe la intención de mantenernos dentro de las apariencias y de renunciar a alcanzar las esencias. De lo que se trata es, pues, de fenómenos jurídicos. Como el derecho sólo existe en virtud de la sociedad, se puede admitir que todos Ios fenómenos jurídicos son, de alguna manera al menos, fenó- menos sociales. La proposición inversa, sin embargo, no es cierta. No todos los fenómenos sociales son fenómenos jurídicos. Existe lo social no jurídico, formado por lo que se denomina los fenómenos de costumbres o usos so- ciales ‘. La persona que, en un restaurante, comienza por la sopa y termina por el postre y que no deja después de pedir la cuenta, ofrece sucesivamente el espectáculo de un fenómeno de costumbres (primero al engullir lo salado antes que lo dulce ha obedecido una ordenanza no escrita de las sociedades _ 1 La. distinción entre leyes y usos sociales se encuentra ya en la literatura. clá- sica. Por ejemplo, MONTESQUIEU, Esprit des Ioís, libro 18, cap. 13 y todo el libro 19, donde se contraponen las leyes a los usos (o maneras); DURKHEIM, División du travail social. pp. 28-30.
  2. 2. o e 16 SOCIOLOGIA rumorea occidentales) y después un fenómeno de derecho (se ha sentido obligada en virtud de un contrato). Sin embargo, la distinción entre las (bs Sociologías no siempre es tan clara. Más adelante’ comprobaremos en qué medida es Iliuídizo el criterio de la iwídicidad. 2. CONCEPCIÓN asumo-rs Y CONCEPCXÓN AMPLIA m: LA SOCIOLOGÍA JURÍDICA Dentro del mundo de los fenómenos sociales, hay algunos cuyo carácter jurídico es evidente. Ocurre así, en las sociedades modemas, con la Ley, el- juicio o la decisión administrativa. Son los fenómenos jurídicos primarios. Son jurídicos con toda evidencia, ‘ porque crean derecho o, mejor, porque se iden- tifican con el derecho. Hemos visto ya como, de acuerdo con una concepción estricta, la Sociología jurídica debería limitarse a este terreno indiscutible. Y esta concepción no ha dejado de tener influencia en la orientación quese le ha dado a las investigaciones. De hecho, los temas que" la Sociología jurídica ha explorado más, han estado, durante mucho tiempo, relacionados con el de- recho en sí mismo considerado, en lo que tiene de más general, esto es, el derecho contemplado a la altura de lo que los juristas llaman la teoría , general de derecho o la teoría de las fuentes. Así se explica una relativa abun- dancia de trabajos sobre las funciones de la ley, su prestigio, la difusión de su conocimiento, la imagen de los jueces entre el gran público, su origen social, la lentitud de la justicia, etc. En la preferencia que algunos autores ' siguen concediendo a la expresión Sociología del derecha, puede estar presente esta intención restrictiva. Sin embargo, de manera inversa, cabe también una concepción amplia de la Sociología jurídica que la extienda a todos los fenómenos sociales en bs cuales se comprenda algún elemento del derecho, aunque este elemento se encuentre mezclado con otros y no en estado puro. Así concebida, la Socio- logia jurídica no tiene que limitar sus investigaciones a los fenómenos prima- rios, " sino que puede englobar fenómenos secundarios y derivados, tales ooim la familia, la propiedad, el contrato, la responsabilidad, etc. El hecho de que en estos fenómenos existan aportaciones de la sociedad que m pasan a tra- vés del derecho, no es motivo suficiente para declarar incompetente respecto de ellos a la Sociología jurídica y competente, por el contrario, a la Socio- i ' logia general o a cualquier otra rama desgajada de esta última. Es más racio- nal deducir de Ia pluralidad de’ efectos unas competencias concurrentes. No _ tratamos de decir que la Sociología jurídica haya de cortar para ella sola la cara que le interese en el poliedro y abandonar las otras (las costumbres, la ética, la economía, etc. ) a la Sociología general. Un desmembramiento semejante del fenómeno social sería algo artificial. Las ¡hs sociología, la general y la particular, tienen una vocación idéntica para aprehender el fenó‘- i i meno por entero. Cada una podrá, por lo demás, aprehenderlo en el orden . Í Cf. pp. 97-114, especialmente p. 105. PROLEGOMENOS que le es propio. En materia, por ejemplo, de mammmfio, la sóciobgía gene- . ral observará primero las relaciones de costumbres - los fa t ' etcétera, y encontrarálas reglas jurídicas únicamente en la Económicos, causa eventual de tensión, mientras que la Sociolo ' jurídica pairtïiámgeu: s reglas y Sólo después investigará la forma en que las reglas resultan alimenta-l das, o por el contrario, vaciadas de su sustancia por los usos sociales po): 1a , economía, etc. La diversidad misma de las actitudes debe pam‘ ' . . t: .. jor comprensión del fenómeno. l r una me - 3. RELACIONES m: LA SOCIOLOGÍA JURÍDICA con LA SOCXOLQGÍA G N E aim. Amque 11°)’ “Pafelcan como disci linas d'f ' . l ' ' _relaciones de intrxcambio entre ambas? La Sóciióiiggizi, ¡Ïïídifalali de e? ?? mucho de la Soc'ol ' v , a te“ 1 ° pam no son o“! ogia general, de la que es hija. Sus metodos, en su mayor a cosa que una adaptación de los métodos puestos a punto enotroscam ss'ló' I . _ l P° 0010 gicos (el metodo historico-comparativo, la estadistica, e 503d”: em). Muchos de los conceptos de los que se sirv l Soc‘ ’ Jurídica (°°a°°¡ó“ “¿al Y 9011"“ 300m. Cüflcíencía colectiva eroi y esltiiltiiióa aculturacián, etc. ’. , t sobre los cuales ¿entra Sglrllesffgag-Casï que conceptos de la S°°‘°l°Bl3 Sent-ml, muchas nociones que arecen Imp ememe un “mio de derecha Incluso de dic“ _el Pound] la grama cgïsljïzgflajïflïdeá’. p. fenómenos ProPiamente jurí. a , a is incion entre propiedad y pode; (en la socedad ' __ i es anónimas), etc. , se puede observar que son los sociólogos de lïasoscliqlïgïageneral qluienes las han destacado. l , . o lo que puedes Üefifitlïeerïle rleacosrgqlcfilomjiclio ¿nenes facilmente lo que le viene en cuestión, por intermedio de l Sasha Juri ica. A decir verdad, lo que está derecho mismo. Durkheim acorïisejabgolggïzsdiesloïeáecho es la aportación del ti. “ en e os hechos ‘al ' ’ . ° 1° V° ‘ha olvidado (i331; ¿es melnl ageggïlg faro un consejo que con frecuencia se temía de la prueba como el derecï: ïiïgigíz)rpzgldvez fuera a través de la ¡om sus su n. á , _ j 1 o presentara a la Socio. resorte el píeficizïíïdïl CS0 busqueda de la verdad judicial tiene como Ciflüdadgs. La encuesta y la meti n, que es un conflicto organizado de par- La Sociología no tiene ho n raencuesta son algo que el derecho conoce. en los tiempos durkheímíïrjgnsa PICOCUPBCIÓU. de objetividad tan rigurosa como ¡m8, sin embargo de una ar. _y1_ :1! Areces enge la parcialidad en método. Se “¡mismo contmdiétofio enPlaciai i a . unilateral. Por ello, introducir un proce. r el regalo que el derecho le ¡Ï- inmlstración ‘de la prueba científica, podría ‘lfilaciónl debería hacerse or 225d: adla soclologla: Todo proyecto de inves- P P l oble, de manera que a cada equipo e investi ad - . L cres se le contrapusiera otro de sentido contrario. División du I ' ‘ ‘ ¡om-ej , ravail social, lib. l, cap. 1; pp 28 . ¡ ¡“j y oerque, caps. 2, 11, pp. 55 y s. Ver también más aisyaj: pp, áïffgf‘ ’"¿"'°d= . 1
  3. 3. SOCIOLOGlA JURIDICA 4. DIFERENCIA ENTRE LA Sociorooíx‘ JURÍDICA Y EL DERECHO nooMÁrico Si bien la Sociología del derecho es de idéntica naturaleza a la Sociología general, puesto que no es más que una rama desgajada de ella, por el lado del derecho la diferencia es mucho más sustancial. El derecho que aquí conside- ramos es el derecho en tanto que ciencia, tal como tradicionalmente se le enseña en las Facultades de derecho y como se practica en los Tribunales, es decir, el derecho dogmático, como se le llama para mayor claridad, aun- que sin ninguna intención denigratoria, pues es claro que en utilidad social el derecho dogmático supera a la Sociología del derecho. Piénsese, ante todo, en las diferencias de objeto, de las cuales la más sencilla sería ésta: que el derecho dogmático estudia las reglas de derecho en sí mismas, mientras que la Sociología del derecho se esfuerza en descubrir las causas sociales que las » han producido y los efectos sociales que ellas producen. Mas, ¿qué jurista dagmático aceptaría hoy quedar reducido al estudio de unos textos separados de la vida y separados tanto de su génesis como de su aplicación? En todos los tiempos, por lo demás, incluso los más dogmáticos, para interpretar la Ley, han recurrido tanto a la historia legislativa (el examen de los trabajos preparatorios), como a . la apreciacíon de las consecuencias, lo que les ponía sobre la pista tanto de las necesidades sociales a las que la Ley habia respon- ' dido como de los cambios sociales que había entrañado_ La diferencia de objeto se ha colocado algunas veces a una profundidad mayor: El dogmático, se dice, analiza el derecho como un conjunto de hechos normativos, obligatorios, coactivos, mientras que el sociólogo ve en ellos única- mente fenómenos despojados de toda autoridad. Esta aserción no suscitaría objeciones, si significara sólo que el investigador, que recorre sociológica- mente su propio sistema de derecho, hace abstracción de la autoridad jurídica, que ese sistema puede reivindicar precisamente frente a él, el investigador sometido a las leyes como cualquier otro ciudadano. Esto sería únicamente, enunciado bajo otra forma, el principio de objetividad, que es bueno inscribir‘ a la entrada de todo método sociológico‘. Pero el alcance de la fórmula es más grave. La idea que está implícita en ella es que la Sociología jurídica puede estudiar las reglas de derecho eliminando enteramente su carácter obli- gatorio, incluido el caracter obligatorio que tienen respecto a sus naturales- destinatarios. Lo cual no es admisible. ¿Qué decir de los geógrafos que qui- sieran estudiar un país, haciendo abstracción de su relieve? La autoridad es un elemeiito ¡mborrable del fenómeno jurídico. ¿Qué decir de los filólo que pnetendieran definir los fenómenos sintácticos, considerando carente valor el carácter normativo con el que las reglas de la sintaxis se encuentran recibidas en el medio observado? Hay, por otra parte, algo más queuni vaga analogía entre la Sociología del derecho y la ciencia del lenguaje: la! 4 cr. p. 144. 1/ z e—— PROLEGOMENOS _ 19 dos tienen por objeto fenómenos sociales que se caracterizan por una cierta normatividad 5. Entre el derecho dogmático y la Sociología del derecho, la diferencia no se refiere al objeto. Es una diferencia de punto de vista o de ángulo de visión, El mismo objeto que el derecho dogmático analiza desde dentro, la Sociolo- gía del derecho lo observa desde fuera. Y precisamente porque lo observa desde fuera, lo ve como fenómeno, como exterioridad, como apariencia, sin interrogarsesobre lo que puede ser en sí mismo, en‘ su profundidad onto- logica, considerado como esencia. El jurista dogmático, por profesión, está alojado en el interior de un sis- l tema jurídico, que es su sistema nacional. Aunque sea sólo un teórico, puede pretender legítimamente actuar sobre él, pues forma parte de él, al ser un elemento componente de la doctrina (todo doctor forma parte de la doc- tnna) y al ser él mismo una autoridad en el derecho, aunque no sea en abso- luto fuente del derecho. El sociólogo, por el contrario, se queda fuera del sis- tema queobserva, aunque este sistema sea el suyo, y la observación que hace de el "0 influye Para nada en su funcionamiento. En otros términos, la Socio- logia jurídica conoce la separación radical, que es propia de las ¡ciencias experimentales, entre el observador y la materia observada. 5. RELACIONES DE LA SOCIOLOGÍA JURÍDICA CON LA FILOSOFÍA DEL DERECHO fomíïatljoel Catrlipo de la enseñanza y de la investigación la Sociología se ha . pot o general a traves de una diferenciación producida en el inte- rilttir de la Filosofia. E/ mpezó siendo únicamente un capítulo particular de esta uUima, C aunllüé ÓCSPVBS S“ desarrollo hizo patente la necesidad de especializa- cion. asi simultáneamente la Psicologia y la Lógica se emanciparon también, _ ie Sodi; que a la Filosofía pura no le quedó como materia propia más que" _ 0ra (y aun esto es discutible) y, sobre todo, la Metafísica. Un proceso análogo se comprueba en las disciplinas filosóficas del derecho La Filosofía. del derecho, en un primer comento, lo abrazó todo. Después, permitió que ' ïlïïafiam“ de en? 13 59°Í°1°8Ï3, 1a Psicología, y la Lógica jurídica, conser- tod d 0 que podrta considerarse como la transposición de 1a Moral y sobre 0 e la Metafisica al derecho, es decir, las especulaciones sobre los dere- chos y los deberes individuales, la esencia de la justicia y el derechonatural. dc lfitïste fmodo, la Sociología jurídica, después de haber sido solo una parte m” ‘a del deïechí’; ha conquistado su autonomía. La unión fue posi- ble ' -» . . . . , . mientras los sociólogos se conformaron con un tipo de actividad intelectual ' ' que no era radicalmente diferente de la de los filósofos, razonando y meditando . - b - - . . _‘° ¡f hombres en sociedad a partir de la experiencia personal. La escisión «me Inevitable cuando la Sociología adoptó unos nuevos métodos tales como i‘! obse ‘ ' . . ¿JOB de las masas o la expenmentación, esto es, los métodos de la. Parecido que con frecuencia se lia observado; cf. más abajo p. 57 nota 46 y i 71.
  4. 4. 20 SOCIOLOGIA rUiuDicA Sociologia llamada empírica. Sin embargo, la independencia recíproca, en la cual viven desde entonces las dos disciplinas, no excluye la existencia de rela- ciones entre ellas °. La Filosofía del derecho continúa atenta a las actividades de la Sociología jurídica. Con una atención a veces inquieta. El agnosticismo que profesa la Sociología hacia todo sistema de valores -——aunque sea puramente metodoló- gico— ¿no corre el riesgo de quebrantar el crédito que las reglas de derecho necesitan ante sus súbditos? Entre algunos filósofos del derecho, no se consi- dera a la Sociología juridica como una "ciencia distinta sino como una doctrina ‘entre otras muchas, una doctrina filosófica que se caracteriza por colocar en ’ las profundidades de la vida social la única fuente del derecho. Es el sociolo- gismo. Los defensores del derecho natural admiten que tienen un interés común con el sociologismo, el antipositivismo, la negación de que la infinita riqueza del derecho pueda encerrarse en la ley de origen estatal. Pasado este punto negativo, las divergencias reaparecen; y mientras que el sociologísmo se comporta como si no existiera ningún valor trascendente a los hechos (inma- nente, tal vez fuera otra cosa), el derecho natural proclama esta trascendencia. Lo que ha podido contribuir a hacer que la Sociología jurídica se considere como una filosofía, es que, entre los sociólogos del derecho, incluso en nues- tros días, sigue habiendo una corriente importante, cuya orientación es más teórica que empírica, que encuentra sus temas en lo que el derecho tiene de más general, por ejemplo las fuentes, con preferencia a lu instituciones con- cretas, y busca sus instrumentos de trabajo en las bibliotecas o incluso en la minerva individual, más que sobre el terreno. Autores tales como Max Weber, Gurvitch y Geiger ilustran muy bien el carácter de esta Sociología teórica del derecho, que es una especie de Filosofía de la sociología jurídica '. 6. APROXIMACIÓN ENTRE LA SocioLoGfA JURÍDICA Y ALGUNAS DISCIPLINAS AuxrLiAREs DEL DERECHO El carácter de exterioridad que acaba de utilizarse para separar la Socio- logia jurídica frente al derecho dogmático parecía encontrarse ya en dos dis- ciplinas auxiliares, practicadas desde hace mucho tiempo en las Facultades de derecho: La Historia del derecho (incluyendo en ella el Derecho Romano) y el Derecho Comparado. Los historiadores del derecho y los comparatistas estudian sistemas jurídicos en los que participan, siendo una circunstancia accesoria el que estos sistemas se sitúan en el pasado o en el extranjero. Si la Sociología jurídica, en cada país, trabaja frecuentemente sobre el derecho nacional en vigor, no hace de él su objeto exclusivo. A1 mismo tiempo, prolonga su inves- tigación hacia los derechos del pasado y del extranjero, a fin de componer con ellos una serie tan amplia como sea posible. Precisamente, en esta investiga- ° Cf. F. TmRÉ, «Remarques sur les relations entre la sociolcgie jiiridique et la philosophíe du droit», A. P. D., 1969, pp. 213 y s. ‘1 f. .. 74 80. rKULnUUMHNUS ción se encuentra su nexo de unión con la Historia del derecho y mn e] Derecho comparado, hasta el punto de que se ha propuesto agrupar las (¡es disciplinas en una ciencia única, que, con el nombre de Juríslica 3 se opondría a la ciencia tradicional, puramente dogmática, y se caracterizáría como ¡a aplicación del método comparativo a los fenómenos jurídicos. E513 P111611 11° Puede, Sin embargo, admitirse sin reservas Y es que en la Historia del derecho y en el Derecho comparado tal como ordinariamente j , . ’ _ se es comprende, se entremezclan muy legitimamente preocupaciones de dere- cho dogmático. Así es ’ ' ' " - romano, nopgíplddiscutiblel la afirmacion de que nuestras ensenanzas de Derecho en simp emente a proporcionar un conocimiento sociológico de los fenómenos juridicos que se produjeron en la sociedad romana El Dere cho roman '. p o. es, ‘para los franceses (y en general para todos los occidentales), un sistema juridico privilegiado, porque es la llave de una parte del Derecho positivo. Al lado de una Sociología del derecho romano, existe también una dogmática y lo más frecuente es que sea esta última la que prepondere: las— fuentes romanas han sido escrutadas para lograr una mejor interpretación de] Derecho positivo '. De iin modo parecido, es preciso contrastar el peso de las consideraciones dogmáticas de los estudios de Derecho comparado”. El Derecho comparado nació en el último siglo bajo la rúbrica de Legislación Comparada y la expre- sión era doblemente reveladora. Se trataba de poner los textos cn paralelo ' - . . . ’ E" llevarse más lejos que “de resaca en almitir que la comparación puede la jurisprudencia vsobrep] _ . f 110 So osobre la ley, sino tambien sobre . ,_ _ a practica extrajudicial, e incluso ———por impresión sumaria de los ], unstas— sobre el grado de aplicación de la Ley, lo cual es ya realismo, pero todavia no es en modo alguno Sociología ‘1. Los compa. Ézïfiïaseafilézïl ltlarieeaïgiglncgpal áalbúsqláeda de los mejores modelos para ningún caso iiitentan descubrir coïi-elalcïa) e Ds ïcrïches “a? 10'“ ¡‘nes y en establecer leyes Científicas Por gsm razgrilones {entre enomenos Juridicas Para misma familia suficientemente vecinos en? “ ‘el-en Comparar derechos de ima útilmente la imitación entre ellos mientras re sl parla queja pueda reahmr de mm es Secundario y debe vinduso _ a que Para os sociologos, este Punto exótico o muy primitivo es un revelador invertirse. un derecho. violentamente mas facil de las causalidades. ‘ H. - » . - sobïizfsiïiz, ;:": ::: :'z: '°: :5"i"s de 4:? “ ‘traer 33 v s» J. GAUD L I _io ogia juri ica y. a istoria del derecho, ver «me coïïeepïifïiïïízïíníimálflíïá; 33%; 3:. ’= K‘ ¿“más ¿"m . . , cen ury», cia ¡‘urí ¡ca Aca. pp. íïgorcyziegiliarum hungancae, fase. 1-2, 1963, pp. 11 y s. Ver también más abajo ‘° Sobre las relaciones t l ' ’ ' " v‘ DROBING R h p en re a Sociologia juridica y el derecho comparado, ver v l‘ 9° ¡“eïglclchung und Rcchtssoziologie», Rabelr Zeilschri/ l, 18 (1953). PP- 295 . ; A. s - . Y S CHlTZER, Vergleichende Rechirlehre, 1961, t. 1, l. ‘ parte II. Ver tam. m“ más abajo p. 151. ii Cf. ’ v , . . . . . da ¡a «L apport du droit compare 3 la sociologic Juridique», Lívre du CenIz-naíre Société de Légírlarian comparée, 1969, pp, 75 y 5_ . a. .- Andl , ja,
  5. 5. "su SOCIOLOGIA JURIDICA De todo ello no se sigue que la distancia entre la Sociología jurídica y las , dos disciplinas auxiliares citadas sea infranqueable. Se observan zonas de transición, como una Historia sociológica del derecho o un Derecho Comparado sociológico. En lugar de estudiarse las formas dogmáticas del pasado 0 del extranjero, se trata de alcanzar la realidad social subyacente a ellos. Ahi se encuentran, en el fondo, dos líneas avanzadas de la Sociología jurídica. Los métodos son sociológicos y contrastan con los que utilizan la Historia del derecho y el Derecho comparado. El sociólogo historiador espera poco del aná- lisis de un texto general y abstracto, como una ley o un formulario. Para él cuenta más un documento concreto de la práctica, aunque sea aislado, o un testimonio puramente literario, pero vivo. ¿Es un romanista a la caza de inter- polaciones? No tiene la obsesión de la pureza original y son las estratificacio- nes sucesivas las que hablan más a su imaginación, las que le hablan de evo- lución y quizá de progreso. El sociólogo oomparatista, por su parte, desdefia la collatio legum y posee sus propios instrumentos, como la estadística com- . parada o la encuesta comparativa, aunque la utilización de estos métodos sea todavía balbuceante ‘1. 7. SUBDIVISIONES EN LA SOClOLOGÍA JURÍDlCA SEGÚN LAS CATEGORÍAS DEL DERECHO Hasta el momento hemos tratado a la Sociología jurídica como un bloque para oponerla a las demás disciplinas, La realidad es sin embargo ment-s monolítica. La Sociología jurídica se divide a su vez en virtud de‘. proceso de especialización creciente, que se manifiesta en muchas otras ciencias. Estas Sociologías jurídicas especiales se forman sobre dos ejes diferentes: uno se inspira en categorías de derecho y otro en categorías propiamente socio- lógicas. Hay, por lo demás, en Sociología jurídica un problema permanente de clasificación, consistente en saber si son preferibles las calificaciones del derecho o las de la Sociología. La primera solución es la que se ofrece más espontáneamente a la mentalidad de los juristas sociólogos. 12 Para poder compararse, las estadísticas deben ser comparables. Ahora bien. las cifras estatales no sólo no merecen en todas partes una igual confianza, sino que. además, de unos países a otros, se recogen sobre unas bases muy poco parecidas. Haría falta un esfuerzo internacional (iniciado ya en la estadística criminal) para uni- ficar los métodos de numeración de los fenómenos jurídicos. Por lo que se refiere a la encuesta comparativa, la dificultad es de otro tipo. Dos encuentros solo pueden confrontarse de un modo pertinente, en tanto en cuanto se hayan desarrollado eri una misma atmósfera psicológica. Y en cada país la nacionalidad (común) de los realizadores de las encuestas y de los encuestados tiende a imprimir a la encuesta una tonalidad afectiva que no siempre es comunicable a los extranjeros. Un paliativo po- dria ser reunir un equipo multinacional de investigadora. Se podría. pensar en un procedimiento cuyo esbozo se encuentra en las técnicas de los etnólogos modernos que se designan a veces con la expresión de antropología compartida. El realizador nacio— nal se pondria en contacto directo con un cncuesiado extranjero y se dejaria que se anudara entre ellos un diálogo sobre las normas jurídicas respectivas. Sin embargo» ¿es practicable un diálogo de leg: lala o de Iege Ierenda, cuando no existe entre nin- guno de los dos un mínimo de partiiápación cívica o de ciudadanía común’! Su forma más simple consiste en proyectar en el plano sociológico cada una de las grandes masas del derecho dogmátiw Se puede así suponer a ’ 1 i priori, detrás del derecho civil, del mercantil, del fiscal, del internacional A público o privado, etc. , la existencia o, al menos, la posibilidad de otras tantas sociologías autónomas. Una clasificación semejante aunque sea cómoda para , _, los juristas, no es científicamente muy feliz, pues la sustancia sociológica de los fenómenos jurídicos, señaladamente de los fenómenos primarios como Ia ley y el juicio, no varia apenas cuando se salvan de un salto los ’comparti. mientos dogmáticos. De hecho, el desarrollo sociológico ha sido muy desigual en unas y otras ramas del derecho. En algunas ramas, este desarrollo se ha visto facilitatb, j ' aunque quizás al. mismo tiempo entorpecido por la preexistencia de una disci- plina no dogmática, que no era, sin embargo, puramente sociológica. Así, el paso del Derecho penal a la Sociología jurídica (Sociología criminal) lo ha allafladlï‘, aunque también lo haya hecho menos visible la presencia de la cn‘ . mlflolüelü, ciencia constituida desde más antiguo y también más amplia, ya que engloba, al lado de los factores sociales, los factores psíquicos, científicos y f: gïlïíïïglïosfï l: criminalidad". _Del mismo modo, en el Derecho publico, socio“ [0313], ‘e CTCCÏIO CODSÍKUCIOHM, que prefiere tomar el nombre de ‘d 81a. !!! ) inca. encontrado ayuda y consejo en una ciencia ya estable- 3 a, la Ciencia politica, de la que tiene alguna dificultad para distinguirse ‘t nisïtaïPflms Se “Peflmenta la necesidad de una Sociología del derecho admi- ‘ ivo es porque existe una Ciencia de la Administración, cuya práctica es mïlgua ‘5, aunque la teoría sea reciente“. sociáolaïíalsnVefsaiiels importante señalar que, en muchos casos, la creación de _ espe-ela es no se ha traducido, por lo menos formalmente, en la ÉPNWCIOH dC 50910108135 Jllïldicü-Y dlVerSífiCadas. Así, sin mucho esfuerzo cabía im ' ’ ' ' ' - » . , . ’ . aginar homologos juridicos de la Sociologia rural o de la Sociologia industrial (o Sociología del trabajo, según una etiqueta más amplia) pues por ejemplo Q. 7 , , los arre ' ' . - . colecüváisdzgmiegitos, las aparcerias, los ‘contratos de trabajo y los convenms l on enomenos de derecho. Sin embargo, estas sociologías jurídicas en potencia no se han desgajado del conjunto sociológico correspondiente Este et ‘ - - -' - . ' dïïrïgode tindivision no deja de presentar ventajas en un campo en el que e] CS a ' I en Cambio i qu)“ {n35 que en cualquier otro, envuelto por los hechos. Podria a suscitar inconvenientes si la especificidad de lo jurídico estuviera‘ usente de la vision de los sociólogos. ‘3 Cf. S ' . . . . , . . . TEFANI, LEVASSEUR y JAMBu-MEkLiN, Criminaïogie el science peniiaiuiaire, 1968, l » ‘ » . . pp. zzgügflsj. 25. 88. Jun PiNArEL, La Crimmalogie, 1969; PH. Rosana‘, A. S., 1970, “ Cf- Dvvsncnn, Socíologíe paliri ue 1966 2 i ' ' '- - iingu- » d ¡ . , , ,_ ll . _ . P» 4, la_ _Cicncia politica se dis- nos ¿Zlaíticcosñ Csoïlïïllgfillglfijïïállï pg»: su tendencia a estudiar aisladamente los fenóme- dcncm Sodáley cf PINTO (‘:5 “C3 0 Julflgiea Y sin gran contacto con las otras y S‘; Z‘ Zlmalgsxl- «Im o (Yan “¿V111 Mer oder der sciences ‘raciales, núrns. 241 ¡héorie de “Im e‘ á“ má‘): AceP És lífléïgtltïïiïslïg la Sociologia du droit pour ln ‘5 Cf. PIERRE LEGINDRE’ Histoire‘. de ¡’Ád i‘ ‘i y‘ s. .1 " , 1 - o “ Cf. BERNARD Gouiuuv, lnlroduclion ¿"lixnïciïfrlibig ‘ ' l . . . . a mente pp. 7 y S. L. Sra. LAdmmisimnon prospeclive, 197o. PROLEGOMENOS 23' ' ‘ ¿i J L;
  6. 6. 24 SOCIOLOGIA JURIDICA En esta especialización, no es posible limitarse a hacer las clasificaciones según las grandes subdivisiones del derecho o, más exactamente, según la dis- tribución de las enseñanzas jurídicas. La fragmentación se puede llevar toda- vía más adelante, llegando hasta la dimensión de la institución, Y así, cabe imaginar sin gran trabajo una sociología autónoma de la propiedad, de las sucesiones, de las sociedades anónimas o de la responsabilidad civil. La autono- mía tiene siempre por lo menos una justificación empírica, que es la división del trabajo. Justificación científica la tiene sólo en la medida en que cada rama separada pueda dar cuenta de fenómenos jurídicos radicalmente diferentes de los que se encuentran en otras sedes, y postule, a partir de los hechos, unos métodos renovados, lo cual está lejos de verificarse en todo caso. En este punto, la mirada se siente atraída por la Sociologia de la familia. En el abanico del Derecho civil es la Sociología especial mejor establecida". Puede vanagloriarse de una cierta especificidad de su objeto, porque, en los fenómenos familiares, lo biológico y lo moral se encuentran estrechamente mezclados con lo jurídico, e incluso, de una cierta especificidad de sus métodos, pues en ella la encuesta tiene que hacerse más psicológica y más repetitiva también, a fin de aprehender, a través del tiempo, la continuidad o la ruptura entre generaciones“. Sin embargo, esta autonomía es ambigua, pues se ha conquistado directamente sobre la Sociología general más que sobre la Socio- logía jurídica. En la familia se ha querido ver sobre todo un fenómeno regido por los usos y únicamente de modo accidental por el derecho, de suerte que la Sociología de la familia, tal como corrientemente se la practica, no es una Sociología del Derecha de familia. Esta situación no es en modo alguno satis- factoria. Para comprender el defecto, allí donde más manifiesto se encuentra, habría que preguntar cómo es posible concebir el matrimonio o el divorcio sin tener en cuenta el derecho que forma parte de sn definición. Si la Sociología de la familia debe de erigirse en Sociología especial, lo natural es que lo haga como un derivado de la Sociología jurídica. No vamosa añadir: porque la familia es ella misma derivado de la Sociedad. Sin embargo, no hay que dejar de constatar que, al querer ahorrarse el pasar por el derecho, la Sociología de la familia se coloca en peligro de irrealismo. Reduciendo los fenómenos que estudia a relaciones interpersonales, desconoce ese otro fenómeno que los trasciende, al que los juristas llaman el orden público. La Sociología judicial puede también suscitar alguna vacilación, pero es bajo una luz diferente. No es discutible que procede directamente de la Socio- logía jurídica. Pero es lícito preguntarse si se necesitaba una disciplina sepa- rada. Los que así lo creen ——que parecen cada vez más numerosos, señalada- mente en los Estados Unidos ‘°——, identifican el sistema jurídico únicamente 17 Cf. Sra. ANDRÉE MICHEL, la importante introducción su ‘reader’. Sociolo- gie de la famille, 1970, pp. 7 y s. Sociologie de la famille, 1972. 19 Cf. REUBEN HILL, «The three generation research design: a method for studying family and social change», en R. KÓNIG y R. HILL, Families in Easl and West, 1970, p. 539 s. '* - - » -i Lnl-nuínr’ n reader in theory and research: 126 l ‘ V Re ' - . , A Vue iniernalionale de: sciences sociales, 22 (1970), pp, 509 y s‘ PROLEGOMENOS ¿‘El . 2*; con las reglas de derecho y subrayan la idea d 3 y j ‘ — en realidad social, es indispensable un subsistcïngajíiepïgfiljiïïïgifliïlïmll“ mg! “ cuentran su puesto los fenómenos judiciales al lado de los de aániïnistïïf“. t l n y de los de policía. En el terreno de los métodos se destaca el hecho de qu 1 i. e os fenómenos judiciales —por lo menos los rin ‘ 1 . - , . la decisión individual o colegial "— derixgin áïieetloïiïsnfixcïsïi la ïnefdlaclón’ nos jurídicos, de un análisis psicológico. Y así se acaba por legitímeïí: Senor-ríe- gíajudicial, haciendo entrar en ella una parte específica de la soga: ‘¡3- aplicada: la Sociología aplicada a la jurisdicción ". Es en suma una Sociologfzii que siáha creado alrededor del juez "_ La agrupación ¡emma un “Peck, ¡’EL ta t ct'oo, ‘ 1 ‘ si: E“ n Sl e juez no fuera, entre los actores del derecho, un personaje ¿Puede decirse otro tanto del le ' l d r? E] h de una Sociología legislativa 24, Peroglzsïaoespecialiïaldo ¡fos 31:32:12 ‘mi por razón de la persona ni por razón de la materia. Ha tomado cana‘ o de sí misma por su utilización y por su función práctica- ¡a s0 . l fïlenem lativa es‘ante todo una Sociología jurídica aplicada a la leéslaciólïio ogia lefils- 8. OTRAS SUBDIVISIONES EN LA Socio LOGÍA JURÍDICA: SEGÚN LAS cmsconíss SOCIOLÓGICAS. LA ETNOLOGÍA ¡unimos La Sociología jurídica ha reproducido en su seno algunas de las escisiones que habian temdo lugar, con anterioridad, en la Sociología general De este m°d°' 5° h‘, °°n""üd° en dÍSCÍplina independiente la etnología jurídica” Lo que diferencia a la etnología de la Sociología jurídica no e l al ‘ de los fenómenos observados, que son fenómenos jurídicos tant s a mu" en f]: 01:1), sino el campo en el cual la observación se lleva a cafioenolpïgïï: rec santi osa . . sociólogo no ¿‘le prátlilsibïeáïholsflgïdzgxgï: actúe; un criterio suficiente. Al bres que son contemporáneos nuestros “eden seonaá)’, ala inversmlhom. criterio no es cj-onológico, ¿no que es s ¿i016 . c r o Jgto deietnologia. E1 tural. Lo que caracteriza a la etnologh hrkïc: Y, m s precisamente, cul- derechos primitivos o, como Se prefiere dejá‘ ho es que su objeto son los institución jurídica se considera como arcaica mi’ 30m0“. una regla o» una evolución del derecho que nuestra sociedad ha E“ 0 traduce un. estadio de derecho representa pues el asado l ‘ó so repasa“ hace tiem! ” Em i . P en re aci n con nosotros y con frecuencia J‘ SWÓN (1968). las ' 1 .3. 3,, 4.. y sïïéïáfe. asïrï’uï'iz. ïiá'ï"i P137331“ 3;, “ Amr m n SCHUZERT. Judicial decision-making, 1963. ’ i ' ' ¡a Cí- 23 y s. . _ . ,3 ¿¿- p_ "ne wciolosie du iuge», en Flexible DIOÜ. 1971, pp. 293 y s. :2 3.51.333 y s. s" - cian-m, ' , . _ . , « ituation actuelle et programme de lethnologie juridique», e‘;
  7. 7. 26 SOCIOLOGIA JURIDICA un pasado muy lejano, pero puede ser también un pasado viviente, si actual- mente es el derecho eíectivo de tal o cual etnia del planeta i‘. Hablando toscamente, se trata de fenómenos de derecho tal como pueden ser observados en los pueblos a los que se suele llamar salvajes o, siguiendo una fórmula más pulida, sistemas jurídicos preindustiiales en las sociedades no europeas (onviniendo, sin embargo, en que quedan excluidos algunos sis- temas preindustiiales, pero de alta civilización, como el derecho musulmán o el derecho chino de la época imperiaDÍSe habla también de un derecho de Ias sociedades sin escritura (preliterate), expresión que es engañosa en su traducción al derecho, porque sugiere un derecho no escrito, cuando un dere- cho de tal tipo —derecho consuetudinario—— puede encontrarse, también, aun- que menos frecuentemente, en las sociedades modernas, y, a la inversa, una legislación Iapidaria o tabular y por tanto escrita (piénsese en las disposiciones del Código de Hammurabi o en las XII Tablas), puede llevar consigo un con- tenido arcaico. Podría ser también el derecho de las sociedades sin historia; pero ¿puede ser alguna vez algo sin historia? El derecho, por virtud de algunos de sus más esenciales mecanismos, como el uso, la prueba, la obli- gación, la familia, es siempre tradición, memoria y encadenamiento incesante del presente con el pasado. No es extraño que, para distribuir las competencias entre la etnologia y la sociología, se opere a veces por una especie de marcha al revés, buscando cuáles son los caracteres-que predominan en el sistema jurídico que se examina de aquellos que, a partir de algunas experiencias típicas, se atribuyen a los derechos arcaicos o a los derechos modernos. Hay que renunciar a caracte- rizar los derechos arcaicos como más sencillos o como más rígidos. Con fre- cuencia son de una desconcertante sutileza y sus tendencias comunitarias no les impiden en modo alguno prever el proceso y, por tanto, la contradicción interindividual 1’, Finalmente, la distinción se trata de hacer habitualmente mediante una oposición de estructuras psicológicas. Los derechos modernos se definen por la racionalidad y los derechos primitivos por la mentalidad prelógica, mística o mágica. Lucien Levy-Bruhl ha formulado una teoría muy conocida 1' sobre este tipo de mentalidad que sin grandes esfuerzos se puede adaptar al derecho 2°. La existencia de una mentalidad jurídica primitiva está 25 La necesidad de penetrar más en el medio observado ha determinado una espe- cialización creciente de las investigaciones y de los investigadores. Esta especialización ha hecho estallar la diversidad que recubría el concepto demasiado general de derecho primitivo. Incluso el profano siente hoy la diferencia —si se quiere, el desigual nivel dc arcaísmo— entre las costumbres indígenas de la Melanesia, sobre las cuales tra- bajaron muchos etnólogos a principios de siglo, y el fondo consuetudinario del Africa Negra, que es, en el momento actual. uno de los campos más activos de la Etnologia. 27 DURKHEIM, cuando describió las sociedades primitivas como medios homo- géneos en los que la individualidad contaba poco y su derecho como sistemas inexo- tables, pensaba en la regla del derecho y no contemplaba en cambio el proceso. 25 Ver señaladamente Les Fonclionx mentales dans le: Société: inféríeures (1910) y La Mentaiité primitiva (1922). Cf. CAZANEUVE. La Menmiité archaïque, 1961. 2° Sobre el tema de esta adaptación, se podrían sin embargo aventurar dos observaciones: 1. Como consecuencia del efecto conservador propio de las estructu- ras jurídicas, puede o rrir que el paso de la mentalidad prelógica a la racional ad i nnonmnntfi en el a I n IP rn nt os t la ' sinfïlflgsg)iriizïuïvlopfiieïgrïï: m’ . se mmm la racio er ‘emda un papel demi” "1 el Proceso por el cual gi‘; Permiten eli racionalida . , d . tecnica s r Para el ras de tierra "¡cdi PROLEGOMENOS atestíguada por numerosos hechos: la aus . _ _ 27 ca, por ejemplo ——toda vez que el "¿E1021 Ïïjiïgncxpï: de identidad expli. nusmoy otro_ 1a '- , ‘3 pue e su a _ enajenación como ¡Ïáïcïfigïtgïlïlïlgïrfiïngïiïta el primitivo para comiizrleiigír l: y_ la cosa. Correlativamente la ley de _ FS ‘relaciones entre el enajenante “ó” de 13 Pmlïïedad, en ¡Á que el htpartlmpwón 5° haducc en una conce? ‘ del ‘¡"3 1° P0566 “°. De una maner mi posado. Fund! “ de la personalidad una causalidad indeterminada difuzamas llamativa todavía, los esquemas de raíz de un sistema de resmnsaïjiüdad Y antropomorfica, se encuentran en la ¡a índüerenciada, sobre los hombres elnselbiriuel la represión se ejerce, de mane. e os animales, sobre el autor del 3°“ Y SUS parientes o vec' . . . ¡nos al mismo i‘ , ge prueba Judicial, las ordalías en d cuaïeïílpof 11116€ en la raiz de un sistema eran com ' - ’ °5 911 menos . o acción de un juez sobrenatural. naturales se mnslf Sin embargo ire - _ . nte a la hipótesis d . . sociedades pi-¡müvas m e una ¡nacionalidad con ' ‘ , , uchos etnólogos form 1 Senna de las ° en - e e el momento en es e eterminada‘ . . . que ha _ 5 un utillaie que fabricar o una Meza de caïaqgl: resolver un problema técnico, e1.pr. mÏluV° reencuentra la racionalidad n 69m1}? a qm“ SWPWÍIÓGI’, pnncipio de identidad y el análisis causaigzpÉïedimplicitamente en juego el nica. Por medio de un - - trecho es también una té . confiere a los h b No90 de mandatos, de promesas de com , c acomwmiento ‘I’; ¡’es —ra algunos hombres—— un asideio resp ïmgusos, S» verosímil que el afinam‘ ec ° e 1°‘ . ,. ‘ ¡ . . tos Juridicas haya sido conducido, de ¿xpel-¡‘ÉE 9 Progresivo de. los instrumen- cia en experiencia, por un cál- culo racional De hee ' h‘), muchos fenóm enos del derecho arcaico a 3 poco que se les escruta de una f . ¡"m3 más atenta se res . susceptibles de una interpretación urilitaria liantïinïnnïsmo amblguos y como S que mística. Así e] s “cial (píénsese en 1 h ‘JS procesos de brujería d 1 ‘ i . e sig o xvii o en el Juramento prestado °y “mi? la justicia ] 103,-e l P Por as ateos). 2. Si es exa t g d , hech e S °° ° “"3 “W (°Í- R. Bisnnn, Socio- ychanalyse 1950 1g ° de que las Sociedades p“ ‘p que la mentalidad W916 ' ' primitivas integra ¿“ia 5° explica por el “ e" S" Seno a los anormales de toda “specie a los . la s d d que ocie ad moderna rechaza o - mar ina - E , los neuróticos, los seña. ores, los [u . , maduras de aluclnogenos y hasta 1 puede haber prïxiggátaasalúágïreiliiiïiiggtoeydpuisabazódc e a ra n, nalidad de la vida soda] . ‘ ' 9"“ ¡“e ¿l quien estableció las norma minar a los anormal os o po, ¡a ¡m . . _ es desterrando o som t‘ . . ,0 erdicción o el m . ‘e iendo a prisión a. los . l emamiento de los alienados, d“ De “hï Proced l m“_°"° todo lo e a °°S“"“_b'e muy extendida de ent nahdad. que él, por medio de su posesión, había iinlpïirregzgfjï, 2G a lú l cf‘ A- LEROI-GOURHAN, L men ’Homm i n . . a2 38. 1945. e 9 I“ mflllere, Mllieu e! lechriiques. 2 vo. Por lo m enos sabe hacer co . v m0 nosotros ms . l mos, dos partes en su vida: la de la técn‘ - e revela como impotente ma’ y la "¡alla y la ' ' _ _MAL¡NOWSK b Poesia alli donde la 1 0 SGP/ ó que los trobnandeses usaban o‘ mu)’ ra "tiem mnables Para pescar en las l ‘ - com] os amm“ ¡"WHOICS y reservaban sus encan- máeicos para 1a sea ñnza y de ¡educ- 9° . e“ ¡‘ha mr, donde tenían necesidad d ' ' e ei d e Secwrlríesu ansi d. Cf. , lo que escribe M ME e foniiicar su la a > ‘MIS ( 1967. 1 me icina autóctona en la Nuev Caledon u)
  8. 8. SOCIOLOGIA IURlDlCA 28 mientos y las convenciones es que están marcados los procedi n memento que formulismo de ción que asocia a los dioses al asunto y u a la vez una invoca ayuda a los testigos a acordarse de él. En este descubrimiento de la racionalidad de l algunos etnólogos “ llegan casi a borrar su diferencia co I i nos, puesto que, según ellos, la mentalidad ¡urídica primitiva es razonable. Sin embargo, este carácter razonable lo aprehenden —— y esa es la originalidad de la tesis-— mas que a la altura de la regla de derecho de tipo abstracto, el juicio. No es que los actores, los jueces y en la densidad del proceso y d _ las partes, hagan allí profesión de lógicos. Pero de hecho se les ve discutir, como gentes razonables, sobre una conducta que tratan de apreciar por refe- rencia a lo que habría hecho un hombre razonable (es decir, concretamente, un marido, un padre, un jefe, etc. ) en la misma situación Ello llevaría, en suma, a la conclusión de que todos los sistemas de dere- cho, cualquiera que sea su posición en el eje de la evolución, se encuentran equidistantes de una misma razón, por no decir de una misma justicia ‘5. Estas opiniones renovadoras son, sin embargo, todavía demasiado fluctuantes ‘° para que nos autoricen a desconocer aquí la especificidad de la etnología jurídica. os derechos primitivos, , n los derechos moder- aa NUACXÓN): LA ETNOLOGÍA EN ar. INTERIOR i; 9. LA ETNOLOGÍA IURÍDlCA (CONTl ne LOS SISTEMAS na DERECHO MODERNO matizó notablemente su teoría sobre la mentalidad En sus Caniets, donde observaba que en las sociedades más evoluciona- primitiva, Lucien Levy-Bruhl de aquella mentalidad. Cuando se ha examinado das se reencuentra una parte do MAX GLUCKMAN, The judicial process among the Baratse of Northern Rhoderia, 1955; Politics. law an ' ' ' aciety, 1965; «Concepts tribal law» en Nader, Law in culture and society, 1969, La Nature du droit in the comparative study of pp. 349 y e. Cf. , más categórico todavía, T. ouwAm Enuts, 961); el autor, jurisconsulto nigeriano. parece coutumier a/ ricain (trad. del inglés, 1 poner un punto de honor eri encontrar en los derechos eonsuetudinarios del Africa Negra todos los mecanismos mentales del derecho inglés. " De la hipótesis de que los derechos primitivos son razonables y, por tanto, en ma naturaleza intelectual que los nuestros, Max Gnucmm saca ' ‘ n el plano de los inconveniente, en que e el fondo. de la mis otable y seguramente su) las categorías jurídicas y los instru- " Así sobre to una consecuencia n métodos: que puede ser útil o, etnólogo emplee en el análisis de estos derechos mentos conceptuales de su propia por el contrario, que, para estudiar un derecho arcaico, el investigador d por despoiaise enteramente de su formación de jurista occidental y tratar de embebersfi t de pensamiento salvaje (Cf. . JEAN Goran‘, Clés pour Petnologie. 1971). ‘5 Como en virtud de una réplica lejana de la célebre teoria de Ranke en filosa‘ fla de la historia. 3‘ Estas opiniones han sido combatidas con una cierta vivacidad por PAUL BoiiANrtAN: justice and ¡’udgment among the Tív of Nigeria, 1957; «Ethnograohy and comparison in legal anthropology», en Nader (1968). pp. 401 y s. ADAMSON HoEBEIn cuyaÁobra The law of primitive man (1954) es actualmente una autoridad en etnologí‘ i Juridica, adopta en el d bate una posición media y casi arbitral. La controvcñi“ i parece haber sub ' entre los anglo mer anos ÉROIXCÉONÏEÏÏOS " 29 el fenómeno de una manera más d‘ ct s1 , el folklore, la mentalidad infantil, i: ¿icoïshïg desïublen‘) “¡mas múltiples: FMF? ‘ e“ algunas de sus manifestaciones) ’ es dueños’ el? “ mmm’ (POT lo individual, el pensamiento no dh-¡gido etc Yéy n o más lejos, la imaginación sobre ¿ciega explicación lo que es dificulta; Posible discutir la lista, pero es ¿ a 3 ido transmisión ot d‘ " . . actual, de suerte que nos las teriïeilrïoïn se ‘l: ïcledad ancestral a la míedad ¿ha habido reproducción espontánea dz ‘En a f con. supervivencias? 0 bien, 3°'¡‘“d. °°m° respuesta a una misma situacïlómsm Mage“ 0 de “n” misma tamos son sólo brotes discontinuos del instiátgl‘; ge suerte que lo que com“. descartar ninguno de los dos análisis Basta . S probable que no hay“ que klore. Los folkloristas ponen el acento unas 5:: ‘Omar emm’ ‘Éiemplo el fol. objeto Y Élras sobre su carácter Popular. Entre elsa so‘)? P‘ antiguedad de su que estudian, unas en efecto son primitivas porqus pr cticas y las creencias los tiempos pero otras lo s . v e se remontan al fondo d . t ' . e sentido diferente; porq“ Sonfzïïmglïiïlïrtïh aunque sean recientemente, en un sistematiución intelectual La unidad S Settings Y están desprovistas de toda . ' e supenor de causalidad. Es el aislamientorels a hace’ p? ! . l° dÏmáS» 3 “n nivel los fenómenos de mentalidad Primitiva Los? gyïden “Inma Instancia explica las tradiciones, en -» ' m ‘V’ "°S 35131105 ue co gendran tambien una ci rt ' ’ q nsewan Hoy se prefiere recurn‘ . , e a Pobreza intelectual. “¿menos de mentalidad pgnïitliaianraïzn de sala-cultura para presentar los fe- modema o por lo menos se pue en producir en una socied d . ’ , aquellos d t ‘ a “v? Una Summa“ supone una coleecïiïiíïadellos cuya naturaleza es colec- mun unos rasgos culturales que no pertenecen aselgundánïádqïle ‘¡ene en co- munidad de rasgos socie obal Esta Puede estar dete ’ ' °°' i; clase Social o por la edad (juvengfldlflgdïeggr alla raza o por. el terruño, por lo de la Primera). Lo anterior es sin einllzai: unqlflícasl slempre se hable com. “ “Pmsíón Sugiera es un estado de infeigigÏáu ‘ciente. La’ subfflmm, le): la mferioridad numérica, » pero puede existir tazbfid‘ S" ¡‘Ïrmaflnfis simple Elm“ ° P°11Í1Ca y muchas veces de añadídura el? un? ‘Ïfiemmdad €00- . descubnmiento de las sub-culturas ha abierto una lnfenoïldad lnmwtual‘ 3:. Ha provocado, más precisamente la apaflciggiegos camgiios a la etnolo- a °SP°°Ï° de Eïmflagïa inter-ia ' e “"3 SCÏPÍÍIIa nueva - . r (a la - in: sam? ) parece separarse de la Etnobqglïífi ágil/ aces prefiere llamar Etnolo- ‘¡(39% POr antonomasia 35. exotlsmo’ que “gue simdc‘ ¡a 1 “¡la sociedad modema co ' y mo la ' . comme fenómenos que puede“ ser contssíiegaïd francesa de estos tiempos, P os como etnológicos, pgrqu¿ . ___. % " cr Em‘; .' A" QUY. «La mentalïé arcrÍÉ-qïlmiïg- 1939; y el inventalrio E ¡s ¿"enei-enpp- 159195. ‘nolog . - 9°‘ tïlemplo. a esta t i ' - - . gggïdieïnsïégfiañlfigïlflm QéHoMnuJr 33h33: (lgeelelsotg ÏÏÁÏÍÏÏÍÏÏ, diga? ” de Un °v has monografias Soggwigres. 1956) y también aunque sean de un ¿se a Y“ a d s pueblos (fran d ¡ . g nero dife- ae u Vucluse, 1968: Chan eaux, viïleawj)d’zinï>ri‘r‘friïgé7lloo LAUREN“: wn“: rimitiv h ¡ . . . uy mxïipïaïf ae°‘u. ".°v'. ‘”c'°i‘zifiïïáïïiésïz. Ïïífiïi
  9. 9. 30 SOCIOLOGIA JURIDICA o es lícito presumir que un cierto número de son fenómenos de sub-cultura, ¿n ellos tenga una de sus caras vuelta hacia el derecho? De hecho, una Etnología jurídica hac sensu, una etnologia jurídica interior, se ha formado en el si- glo xx 3'. Sus temas le han sido suministrados casi exclusivamente por el fal- ecir, por los fenómenos de supervivencia o de resurgimien- klore jurídico, es d to de un derecro arcaico en un medio popular ‘°. Pero se puede proyectar para ella un campo más extenso e incluir en ella, por ejemplo, lo que se ha podido llamar, a falta de una denominación mejor, el derecho infantil, los códigos antisociales de los gangs y de las bandas, algunas manifestaciones mor- bosas de derecho, tales como se las puede observar a través de pretensiones de querellantes o litigantes, que nosotros juzgamos aberrantes o locas, aunque no hagan casi otra cosa que expresar el atavismo o el instinto. En resumen, todos los fenómenos que se censan o que se pueden censar bajo el título de pluralismo jurídica. Tendremos que preguntarnos más adelante si estos fenó- menos presentan todos los caracteres de los fenómenos jurídicos y si la cali- dicos no sería para ellos la más adecuada “. Por el mo- ficación de infrajurí mento, sin embargo, nos basta registrar que estos fenómenos definidos por su relación con el derecho, en cuanto a su descripción y a su interpretación deri- van útilmente de una etnología jurídica. Derivan de ella porque, según un análisis clásico, estos fenómenos se en- cuentran ordenados por motivaciones irracionales, mientras que los sistemas jurídicos modernos —conforme a lo que se podria llamar la ley de Max We- ber "—— están por el contrario empujados por un movimiento de racionaliza- ción que los modos de vida urbana e industrial aceleran. De aqui que se vaya incrementando la distancia entre la cultura y las subculturas jurídicas. El aná- lisis es justo. Conviene, sin embargo, dulcificar el contraste: racionalidad e irracionalidad se mezclan siempre, aunque en dosis variadas-incluso en los sistemas jurídicos modernos no faltan instituciones o comportamientos que son irracionales por algún lado. A este propósito no se observa suficientemente que las diferentes partes del derecho modemo están desigualmente cerradas a la irracionalidad o, si se prefiere, al carácter primitivo. I-Iay un sector que lo rechaza. Es el derecho del patrimonio, dominado por el cálculo económico. claramente en el derecho de Pero hay otro que lo atrae, como ocurre muy persona y de familia, donde las instituciones y lo ajustarse a una trama de acontecimiento muerte—- sobre los cuales la razón humana tiene muy poca influencia. 3° Por lo que se refiere a Francia (cf. p. 77, nota 140), sin perjuicio de o interior y etnologia jurídica de cxotismo. ‘0 Cf. p. 125. ‘I Cf. p. 124. s comportamientos deben s —-la unión sexual, la filiación, la hay que citar sobre todo a RENÉ MAUNIAEK bservar que enfrentaba la etnologia jurídic‘ i i PROLEGOMENOS 3 1 10. LA ANTROPOLOGÍA JURÍDICA El “mi” que va de l a Etnol ’ , fio, has“ el punt” de que ambas íiïrcfiiióïránuofieloya no parece mu! ’ ¡ar- on frecuencia, sin embar Se an confundido a1 . . so, cuando s h bi , S? “ Vez- uFa‘c¡? nc¡a que es distinta’ tam‘) de la E; la de Antropologia, se piensa en ¿‘üïmïó’? 5° Pmsïgue cuando las tres disciofigla com‘) f‘? ‘a 5"°¡°1°8Ía- Y la de Juridicas ‘“. Pero ¿dónde está la dist" En]? Se califican con la “mudó” Traducir Antropología por cienc’ d inem“. . Literalmente, es la ciencia del “angie: gïnïibre introduciria un tinte moi-al, gégleroí’ el género humano, en la serie animal 2:8 de; holïlbu en tan” q“? es 0'. sobre todo ¿a qué va a co l ' > ¿ que Va a conducimos , . , . ’ nd . pologla juridica? Varias concepciones liïrgïessiïriïtatl: que Se refiere a la Antro- 1.° La conce ión a ¿pe , , Antropología a la Igliolggíal? Cfizgïïïïkgflas sencilla es 1a que aproxima la gidicaíl se asigna a ésta como centro die eiïltzïétsmlïgldcïaa la Aïtrombgía Í“- er“ ° que guardan relación . ¡Ïsas y °S ¿“m5- de ¿auge entendido que esta últinïrlinlczïunítitiraleza bltllóglca) del hombre, que. máncay pero excluye la vida Social la Zualantola vida Psiquica como la so- monio de la Sociología del derecho’ Asi d fimïflnuará siendo poi- tanto patri- polggica las costumbres que fijan ¿l m1,“) giíivgeriali: Efibflïta (ilnveïtigjción antro- em amm 10s - . , _ . e a o a uración de reacciones del ÉÏÍZÏZÏÏÏÁÏÏÏZ ‘¡ÏJÏÍEÉ ‘"‘S“‘“"‘°% al o a la edad, ta! al 1:1 muerte, su actitud respeém de la 60'21‘; aglersníïsicas‘ o ¿nángales o frente e erecho tenga a uí un s . _ _ . ec. echo de que consecuencia capita? que enuïsttrenïeriïeiïiïgeïgo’ (‘no Se sigue k. ’ que Sería “"3 Üra] es el núcleo de la compfitencí capa a 19s det-ermlnanms sociales? alejaríamos sensiblemente de la biolo ‘a apuopolqglca’ sm embaïg°v '10 n05 todo el conjunto consuetudinario degllóssl eitendmams esta Competencia a movimientos musculares. El cuerpo logs“ O-s’ dad° ‘i116 son producto de mm’ “* dibujan unos esquemas u y 1 h III-lembros Ï"emp°za“d° 9°’ ¡a q e e ábito consolida“: las sociedades, m ‘a CÏ- LAuiui N ' o ADER, Law and ' - . , miraré-isa S, “ esta ¿fisüpción un Po“ Lílálrgïe ¡[negras-giga 19619, introducción. PP- 1 Y s. Social Azïlndo apelativos complejos; tales como antropol: ía“ q-ue WMV“ l“ ¡“"0- mrelle, ¡95’é’l’0’0i{y_ (196_1), cultural (HERSKOVITS Le: Bi, “Ïaïlfifiiemplo: Ppcocx. calificativos ), _ politica (eiemplo: G. BAuNDit-zn, Ámhra alofl" e Fqmhroptflogle cu, ‘ sugerir una llenen congo efecto común el evocar la sgciedgld po mque’ 1967?. Es! “ otra Cosa uaprüxlmaeión a la Sociologia. De este modo la K por conelsulente el iu2idï, :": ní°; ;°'. °i‘a i, la : ,,, ii: ::; ’¿: g:i: °i: °"= " Es un h c“) °E| a de los campos profundos de la ‘n 'd‘ ‘ ' "o. mama _ _ _ echopque Se observa desde i ri icización. preskanáyeclnqv mammonio cum manu) hfisluileerïcárgeirïlmano ánás antiguo (mancipium. ar. enïiïlfïaïïzflnlo levantando la mano derecha o m0 emo donde Se Comín“ DD 36 . . uss. «Les techniques du cor-ps); en som-o o . MARCEL JOUSSE, Lïflnlhrapologíe due, (obrlaggósáímflatllqïátapgfll0Rie Y
  10. 10. 32 SOClOLOGKA JURIDICA sobre todo las sociedades arcaicas, sea por utilización directa o sea por deri- vación simbólica, han transformado frecuentemente estos esquemas motores en modelos jurídicos ‘°. Es tentador buscar en las capas profundas, en los confines de la anima- lidad, los fenómenos de derecho que serían propiamente antropológicos, por- que no necesitarían ser sociológicos. Es, sin embargo, muy frágil la hipótesis de un derecho que estuviera tan estrechamente condicionado por la biología individual que pudiera construirse sin referencia a la sociedad. Los ejemplos invocados, a poco que se profundice en ellos, demuestran esta fragilidad. Así, el hombre es mortal en todas partes, pero los fenómenos normativos que la muerte suscita, tienen una variabilidad que es de origen exclusivamente so- cial". Así, poner la mano en la mano de otro puede ser, según los lugares, signo de acuerdo o de sumisión “. ¿De dónde viene la diferencia’! De la inter- pretación que le da la sociedad. Sin la Sociología, esta Antropología biológica correría el riesgo de ser ciega. Una concepción de mayor profundidad busca el carácter específico 2.o de la Antropología y, por tanto, de la Antropologia jurídica, en la noción de naturaleza: el antropos es el hombre natural. Ciertamente pertenece a la na- turaleza del hombre el vivir en sociedad. Pero el hecho de que viva en una sociedad dada, concreta y no en otra, no es algo que depende ya de la natu- raleza: es un asunto de cultura. La sociabilidad se encuentra en todas partes idéntica, mientras que las sociedades, y las culturas que alumbran a las socie- dades, son esencialmente diversas. Claude Le —Strauss y su escuela nos han hecho familiar esta oposición entre la naturalezay la cultura. La Antropología, se podrá decir, estudia-la naturaleza humana y la Sociología (asi como la Etnología) las culturas sociales, siendo el signo de la naturaleza la universa- lidad y el signo de la cultura el particularismo. La trasposición de esta idea al campo del derecho no está exenta de difi- cultades. ¿No es el derecho una creación de la sociedad y, por tanto, de la cultura? Quizá haya que distinguir, en todo sistema jurídico, al lado de la aportación cultural, que es considerable, un fondo natural, más restringido y cuyo signo es precisamente el resultar idéntico en todas partes. El ejemplo más llamativo de estas normas universales, naturales, es la prohibición del incesto. Y por encima de ello, sin duda, el imperativo más general del cual aquel no es más que un aspecto: el imperativo de reciprocidad, que funda el droit (1847), que habla de ello en 4° Cf. CHASSAN, Errar‘ sur le symbalisme du natural, viviente y pensante o pp. 113 y s. ; bajd la sugestiva rúbrica de «simbolo Símbolos personales (el hombre)». 4" Puede tratarse de fenómenos de costumbres como el duelo (cf. 810mm" Psychologie saciale, 1963, pp. 93 y s), pero nosotros pensamos en fenómenos de derecho como las sucesiones. Para atenernos a una variación capital, existen sistemas suecsorios (primitivos), que ofrecen al de cuiur. como consuelo jurídico, la seguridad de que sus bienes personales se enterrarán con él; otros, menos primitivos, le ofrecen en cambio la seguridad de que sus bienes pasarán a sus hijos. 48 Cf. Cmssm, op CÍÍ p L GERNEI‘, Anihrapolog‘ v: PROLEGOMENOS 3 3 cambio, el cambio de mujeres, de bienes o de servicios “ No es se ur ' embargo, que con ello quede despejado todo embarazo ‘Los socióli co’ dni derecho encuentran la crux juris en esto: o bien para defiiiir el mínimo d_ e , l ico que procede de la naturaleza humana, nos encontraremos dentro de una idea muy general, como es efectivamente la necesidad de comunicación y entonces lo que se constata es un instinto y no una forma de derecho. o má“ uerem ‘eaïmmïe Pene-tm‘ en 10 Íllïídiot) y por ello en la puesta ion práctilca de (is Pfdïlblcló“ del i995“). Y 011 este momento descubrimos una diversidad ua solo puede venir de las organizaciones sociales q e 3.° Una renovación de las conce ‘ ' ' _ _ . pciones ú d de una investigación directa de lo que es la giiirrofisogïa-fiïzeiieme. agave‘ síadas interrogaciones previas sobre la Antropología en glenerïla. ‘sinmelitna- ; o a . . _ . f pologia juridica es la ciencia del homo jurídicas. Entendámonos- del licinibr o. tanto en cuanto es naturalmente jurídico. Pues lo es es adeiná ' 1 e en único en serlo dentro de la serie animal, mientras que ¡iio es en ca sbim i159,‘ el en ser social. Lo es por lo menos en el sentido de que es ca azmdiode unico ‘WW ÍlÜCÏOS. Capacidad única que podría concurrir a caigcteriïaraiay de pecmsfl Es preciso observar que, según “¡a wncepdón lo que form ep- de'la constitución natural del hombre no es tal’ o cual norma au a pa! e fundame tal i . ’ “que sea versal, niltalïiziiiliiifliflitïie: ‘Ii; ilqucltlils da las Cuales se atribuye un valor uni- -u¡ - , . . . . ‘ a ,3‘: m‘ “bsïïacïa para las normas y para los l 9105- “mi lufldlcldad de continente y no de contenido Esta juridicidad virtual del homb l man‘ . ' constituiría“ el ‘ïjïïtomïigïlla Aisipos izlnentales nue la sostienen, son los que mucho que decirleja la Socio] ¡P300313 luxldlca‘ . Asl °°n°°b’da’ ‘emm’ fenómenos jurídicos. pero la X5130 el derecho, explicando [la génesis de los dm ¡me! también interés en escuplpapgáalïgïcfiïlïgtïfpologiatsin más’ Po. pone situar al t - gm‘ Pues ° ql. ” Fe. pm" es un factor dszrgplm en relación con elresto de la naturaleza, la jundlcidad que no se ha utilizado suficientemente. 11. LA PSICOLOGÍA JURÍDICA Como la Soc' ' ' A . cyfnún, al separaïoïgm l; Ïigtiallpsggpïapgtfieïiïeïp: querer darse un destino cfemífico’ un cierto espíritu de simetría ha hech un mismo deseo de rigor tituída la Sociología jurídica existía un 0 pensar que, una vez cons- v Puesto marcado para la Psicología " No es dificil » , fiflfititrz: m». u.rasrfïfiïïarïïiíliïsïiïsLÏiÉÏZÍÉe'ÍÉZ'ÍÉ ‘w191i? ’ siii? ‘ L“ n rod "Ó ’ ' _ se. . pp. ., Pllrïx y :0“ n a la obra de Manel Mauss». en Saciolagie el Anthropologígylísti ° Los animal s d - A - gl‘? la ¡mmm ¿S pïopguedeïnhgïlgieyhgegggr hábjtosd pero no normas. El hecho de drg‘ P‘ GMP“ («Biologia sociale et criminalliilée)! OR e relieve c? “ “india . p°“°"a°¡ó“ lt p¿, ¡a¡ compar¿ 1971’ pp. 79 y s‘). >. evue de science criminelle et de -. .__, i
  11. 11. ' 34 SOCIOLOGIA JURIDICA ¡urídíca “. Falta mucho, sin embargo, para que la simetría esté realizada en los hechos. La Psicología juridica ha debutado más tardíamente y por ello se ha quedado en general en un estudio de menor elaboración, Por otra parte, son necesarias algunas distinciones, pues la noción recubre sectores distintos de _ investigación. Y con las distinciones se hacen precisas también algunas pre- ‘ "cisiones, pues cabe interrogarse sobre su grado real de autonomía. Las dos — disciplinas por las cuales vamos a comenzar son todavía una prolongación " ‘muy visible de la Sociología del derecho. . <' a) La Psicología social del derecho. Si se toma en consideración únicamen- te aquello de lo que se es ya deudor, merece que se la cite en cabeza. Y, sin em- bargo, paradójicamente, en una lista como la que ahora hacemos tiene que i -, figurar a título puramente indicativo, sin causar un asiento definitivo, pues en , esta lista se trata de censar campos científicos exteriores a la Sociologia jurí- dica y la disciplina a que ahora nos referimos no es realmente exterior. La ‘reflexión que hay que hacer es similar de la que se puede hacer a propósito de la Psicología social en general”. Es, sin duda, una ciencia capaz de deli- mitar su propio objeto: los fenómenos de Psicología colectiva y las colecciones . de fenómenos psicológicos individuales, los fenómenos de psicología interper- lir ¿sonal (porque ponen al Yo en relación con el Otro y, más allá, con la sociedad). Pero una vez dicho esto, en la práctica es inseparable de la Sociología: los smos temas, los mismos métodos y los mismos investigadores. Y es insepa- ble, porque la Sociología, por su parte, ha renunciado a vedarse, como se lo Hubiera quizá demandado la primera ortodoxia durkhemiana, toda aproxima- -ción psicológica a los hechos sociales. La Sociología jurídica se lo veda menos aún. Los que han llegado hasta ella partiendo de una formación de juristas, encuentran en su experiencia una masa de conceptos que provocan el análisis psicológico: la relación jurídica y el derecho subjetivo, el contrato y la culpa, gel consentimiento, sus vicios, y su causo: (lo que los sociólogos traducen por ' motivación), aparte de muchas relaciones bipolares, entre marido y mujer, acreedor y deudor, requirente y requerido, etc. La consecuencia es que se . sienten inclinados a manejar la Sociología como psicólogos. Y aunque quepa V preguntarse si es honestamente científico cortar el mismo fenómeno de derecho entre las dos disciplinas, entregandoel corpus a la Sociología y el ánimus a la psicología social, no cabe duda que la Sociología jurídica puede, en caso necesario y sin previo aviso, anexionarse unas investigaciones que, conside- radas en sí mismas, constituyen Psicología social, Sociopsicología y Psicoso- iología del derecho. w ¿m 51 Cf. D. C. MAC CARTHY, Psychology ad the law, 1960. in. Dnvar. y otros, Traité de psychalagie socials, 2 vols. 1964-67: D. Kiincrit Y «R: S. CRUTCHFlI-JLD, Théorie et problémer de psychologíe socials, traducción franceal de Lcsage. 2 vols. , 1952. ‘ ‘a1 b) La Psicología jurídica de las pueblos. Existe, en los confines de la Psico- ' 5? Cf. JEAN Sronrznn, La Prychologie saciale, 1963 (especialmente pp. 29 y s. ); , PROLEGOMENOS 35 logia y de la Etnología. una disciplina de la psicología de los pueblos (o emopxicología). Por medio de un análisis de los comportamientos dominantes cn un grupo cultural (nación, tribu, terruño, clase, etc. ) y eventualmente rca- . lizando comparaciones con otros grupos comparables, se propone destacar los caracteres psicológicos que pueden contemplarse como aquellos que son los colectivos del grupo observado. En todos los tiempos ha existido una psico- logia de los pueblos aplicada a los comportamientos jurídicos y a las actitudes ante el derecho. Unas veces era vulgar 5‘ y otras literaria“, pero siempre procedía por impresiones e intuiciones. Sólo a principios de siglo apareció la Psicología jurídica de los pueblos en su forma científica“ y hoy se la con- sidera como un complemento importante del Derecho comparado”, ¿No ocurre, en efecto, que unas leyes, diferentes de un país a otro, se reducen a unidad por la identidad de las sensibilidades jurídicas? Y a la inversa, ¿no ocurre también que una institución nacional, trasplantada a otro clima, sufre una metamorfosis a causa de las reacciones psicológicas que determina? 12. LA PSICOLOGÍA JURÍDICA (CONTINUACIÓN): LA PSICOLOGÍA JURÍDICA INDIVIDUAL _ Su misma existencia plantea una cuestión de principio, que no tiene, evi- dentemente, ningún equivalente en la psicología general: ¿es ooncebible que exista una psicología jurídica que no sea psicología social, toda vez que el de- recho no se concibe fuera de la sociedad? Es necesario examinar más de cerca, la forma en que un fenómeno psicológico, un estado de conciencia, puede ser llamado jurídico. Puede serlo, manteniéndonos dentro de un esquema elemen- tal, por razón de sus causas o de sus efectos o por sí mismo. i l. ” Cuando un fenómeno psicológico se produce en la conciencia indí- a: tréaiátcsMdesleales (¡idas pumcu). Un proverbiopdel antiguo Derechp aseguraba que e anceau yale como un normando y medio (en pleitos y en lios). Los periódi- cos franceses decian hacia 1923: «No es extraño que los alemanes no cumplan el ggltgïloafdeyersalles, tipnen una concepción esencialmente fluida de toda convención». el emoczgtiïloïsoestsaln a‘ mayor partepde las veces marcados por la xenofobia y por valores jurídícasgc mes: io sistemaéiccd permitira descubrir, por contraste, ‘ que los . M Por 66m la JS’; erandcogioïun amenta es porcl pueblo que los utiliza. ‘ en el dívorciá p , l a ame e tae (Alemania) atribuia a los alemanes bueri humor , y en as promesas una fidelidad exenta de dolo. Entre los escritores, la. i‘ gïïïlïfilïlïfijcomparativa puede cstar a veces empapada de xenofobia. (Cf. El honor 5’ Con la obra fundamental de WiLHlmM WuNM. Vóllccrprychologie (colección _, _ pubkfada a Pam! ” de 1900). CUYO 10m0 9.“ (1918). está consagrado al derecho. ‘gggïelüspnïvnice¡liidQilabec (1967), donde el autor no‘ deja de subrayar de paso la _ ms PBlio ogia juri_ ica de Quebec, common law y codigo civil mezclados. Cf. , JEAN. Ampnïnu) duboijjls. blade ‘de sncmlogic ¡lurjdique su! le camporlemenr de la Cog; - , de Punívcfllsldg, iáueñzrelazion du droit quvbecois, _lnstitut de Recherche en droit public c ce" r I e e ontreal (roneo). 1967. que investiga la influencia que ha podido‘ ' ‘-““ Íuez de Québec, portador delos mecanismos mentales del Código civil. Por ejemplo, los romanos les pusieron a los cartagineses la etiqueta de con- ' Véase por ejemplo louis BAUDOUIN, Les Arpecls généraux du droit privé ‘- . - ar en las decisiones colegiadas del Tribunal Supremo la presencia o la ausenciy " , ná-aï. “
  12. 12. 36 SOCIOLOGIA JURlDlCA vidual, o entre dos conciencias individuales, si está condicionado por el d¿_ , recho ello significa que los individuos no están ya solos. La referencia a] sistema jurídico, aunque sea tácita. hace penetrar a la sociedad en las con. ciencias. Argumentemos sobre el acto jurídico más solitario, el testamento. Supongámoslo ológrafo, que es lo más. Sin la presencia de un Notario que haga visible la organización social. La conciencia del testador sólo se puedg anaiizar exactamente poniéndola en relación con la. institución sucesoria y_ por consiguiente, con el derecho y con la sociedad. Para reducir el testamento a un hecho de psicologia pura, habría que tratarlo como una escritura sin significación. Si tiene algún sentido, es como un hecho de psicología sociali. zada o, puede decirse, de psicología social (aunque de ello resulte una exten. sión del concepto). 2.“ Si algunos fenómenos psicológicos son jurídicos solamente porque producen un efecto de derecho, como ocurre con la culpa y en general con la responsabilidad, se podría estimar que la psicología individual basta para analizarlos de suerte que el derecho y la sociedad sólo vienen a aprehenderlos a posteriori y como desde fuera. Sin embargo, ello sería desconocer que la anticipación del efecto de derecho ha podido actuar sobre la conciencia del individuo y proyectar en ella la imagen de la sociedad. Volviendo al ejemplo de la responsabilidad, ésta es la significación de la falta intencional. Pero la anticipación, aunque más difusa, opera también en la falta por negligencia o imprudencia: la atención humana se refuerza en un contexto jurídico y, por el contrario, se debilita en un desierto de derecho. 3.“ Decimos que un fenónieno psicológico es jurídico por si mismo, cuando es, en la conciencia del individuo, un reflejo del derecho mismo, un epifenómeno individual de las instituciones, de las reglas, de los juicios. Entre los fenómenos de este orden, los hay que poseen un predominio intelectual, como el conocimiento (o la ignorancia) de las leyes i’, o como, más en pro- fundidad, su recepción por sus destinatarios; otros tienen, en cambio, un pre- dominio efectivo, como la conciencia jurídica, que es una especie de intuición del derecho o de lo justo 5’; y otros, en fin, parecen tener una naturaleza híbrida, como la opinio iuris según la doctrina clásica de la costumbre o la opinión legislativa que tratan de recoger en nuestros dias los sondeos de opinión“. Lo importante, en todo caso, es que, de manera más inmediata todavía que en las dos categorías precedentes, en esta última categoría de fe- nómenos psioológicos está presente la sociedad La interiorización del derecho por el individuo es un momento esencial en la socialización de este. Y una psicología puramente individual no podría dar razón de ello. 5’ El fenómeno ha sido objeto en nuestra época de numerosos estudios empíricos; p. 88. nota 186 y p. 94. 5" Cf. más abajo p. 94, nota 8. 7'“ Cf. más ahaio n. 245. PROLEGOMENOS 37 LA PSICOLOGÍA JURÍDICA (CONTINUACIÓN): us ESPECIALIDADES 13. noo común de la Psicología juridica (aunque sca finalmente más Del’ iio) arecen desgajarse algunas especialidades. Lo que habíamos me“ íaïiucíeispcto de la Sociología lllïïdlïi‘ St‘ ¡’CPM aquí- Las especializa" o « ‘ . , . constïziguen ¡[iría linea que unas veces es científica y otras juridica. cione i a) El psicoanálisis jurídico. La expresión es infrecuente °° P°f° ¿{un li ue aunque no haya“ 5Ïd° buscadas de PÍ°P°S"°» ¡“chas ‘"V°5“8“’ hee o q ' oanalíticas ofrecen un gran ÍHÍCTÉS P373 el ¿‘Hecha en especial para ' ic . . . c101‘? ¿sin penal y para el Derecho de familia “‘. Estas investigaciones, hay el mb yarlo se orientan hacia la Psicología social y, por ahí, hacia la ue su ¡a , __ , . . - » gociolcgía mucho más de lo que permitiria suponer la singulandad del divan - ¿nico Y es ue la sociedad con sus coacciones, se encuentra em- ‘ . ÏICOZD ii Super ‘¿,0 del análisis freudiano y las coacciones propiamente pau a en e _ ' i l cual ha ue añadir jurídicas no están claramente aisladas. de las otras. 'A o . Y , _ que, un dia, no se considerará imposible psicoanalizaï un Slsíefïttfl Jureigïqeesn - ' fenómenos de psico ogia co ec iva s - su conjunto, si es exacto que los ponsables del método ". b) La Psicopatología ÍWÏÍÜCÜ- Cïmsfiïuye la Païela lógica d? la Psicología jurídica normal y tanto la una como la otra deben ser consideradas colmo prolongación de la Sociología del derecho. La locura, (al. como se la ana 12a] en nuestra época, raramente constituye un asunto individual: la familia, e entorno, sociedad (y el derecho también secretamente) “¿"9" el‘ ¿“a Sum‘ parte 6’. La parte del derecho no es, sin embaf8°a “¿mi? ” 1a mlsma‘. Bajo e vocablo general de Psicopatología juridica, se Puede“ eslablme‘ van” temas de investigación. Por ejemplo: 1.° Las formas morbosas de algunos fenómenos ÍUTÏÜÍCOS. ASÍ, algunas variedades de psicosis, clásicas en medicina legal, como son la quemlaïlcla, la procesividad y la locura testamentaria. 2.“ El efecto neurótico del derecho Pensamos, ‘sobre todo, ‘en un dereecáio dt Carácter represivo, pero no es cierto que un derecho permisivo 110 P“ ‘fa aunque de otra manera, engendiar, de un modo parecida HWYOSIS (135 “WW” del desorden). É 10.. EHRENZWEIG, «Towai-ds a psychüanaïysïs °Í ¡"mi F°5‘5°h’¡f' K‘ mi" Vec ' . ratinaiáïazíeáïjgfiáynïijio del paxricidio originario en Freud Y el “EPM” d° Faflón. que explicariía la condición jurídica del hiÍ° mmm“ e“ Mary” Chmsyïcr" im el hábito de la responsabilidad. los trabajos de A. Ef-WENZWEIG‘ sobre _la niegligencia: h G2 Cf. Por eiemplo S. FMKDLKNDEK. Lïíniisémmxme nazi, hisioire iuie ps) r ose collective, 1971. _ ' - - "3 Cf. MICHEL Foucaum‘, Hisloire de la Iolie, 1961; Room BASTIDE, Sociologie de: maladiex mamar" ion
  13. 13. -*- ‘e . :- SOCIOLOGIA JURIDICA 3.” Los fenómenos jurídicos o, más exactamente, infrajurídicos ‘“, que se ducida, pero una sociedad cuyo orden, por definición, no es comparable en racionalidad al de la sociedad global. c) La psicología judicial. Esta vez la especialización se hace, como en el caso de la Sociología judicial“, alrededor de una noción jurídica o, más pre- _ cisamente, de una función jurídica. Se trata de la Psicología aplicada a la ‘ ' jurisdicción. Si nos remitimos a las obras que tratan de ella °°, la Psicología j judicial se nos presenta como la suma de los conocimientos psicológicos que el magistrado puede necesitar en el ejercicio de su función. Así se explica que ' sus piezas claves sean la pericia psiquiátrica y la crítica del testimonio "l. Ahora Ïbien, incluso temas como esos, que parecen surgir de un análisis de estricta psicología individual, poseen en realidad una dimensión sociológica. La reac- i ción del demente no es la misma ante la prohibición del asesinato y ante el -riesgo de la propia muerte. Uno no miente de la misma manera a un juez y a un periodista. Y. es la presencia del derecho y de la sociedad lo que produce la diferencia. 14. LA SOCIOLOGÍA POLÍTICA Existe ya dificultad “ en distinguir el derecho de la política (en el sentido rnoble de la palabra, se entiende). No cabe recurrir a una diferencia de órganos. Los parlamentarios que votan las leyes, fijan la política del país; “el juez que dice el derecho, puede modulando las condenas sobre el efec- i to intimidante que busca, practicar a su manera política criminal. Entre los I ; autores que colocan las dos nociones en paralelo, unos sitúan el derecho por i . encima y otros por debajo de la política. Estos piensan sin duda en el derecho i . positivo y aquellos en el derecho natural. En otros autores, el análisis es dife- rente: la política y el derecho son dos modos de acción del poder; mientras que en el derecho el poder se expresa a través de reglas continuas que se dan a los individuos y cuyo respeto se impone por medio de decisiones discon- - que se adoptan en virtud de un plan continuo que el poder se lll dado a si mismo. ¿Puede una imagen demasiado banaI servir para ilustrar esta contra- , 04 Cf. más abajo p. 124. ' 15 Cf. más arriba p. 22. a 0° Ver por ejemplo MXRA y Iórnz, Manual de psyehologle fiirldlque (traducida al francés del español, 1968); Annvinw, Psycholagie ¡udiclale (traducido el tranca del italiano). 1959. , 67 Pioneros en esta última materia fueron primero el austríaco Gross y después el francés Gorphe. De este último v¡d. . La Criiique du témaignage, 1927; Uapprécialíon des preuves eri justice, 1947; Les decision: de justice, 1952. ‘3 Véanse en los Archivos de Ph. du Droit, 1971 bajo el título de El derecho mediado por la politica, los estudios consagrados al problema por H. BATIFFOL, J. FREUND, R MASPETIOL, C. Dnsvororounos, Y. ‘rooms, A. J. ARNAUD. G. Ls- x, VASSEUX. M. VILIEY. - "desarrollan en el medio asilar, considerado‘ como una sociedad a escala_re. - directamente sensible a éstas, sobre todo en sociedades como la nuestra, a tinuas, en la política el poder se expresa por medio de decisiones discontinuos ’ rnouzoouenos 39 posición? El derecho es la construcción del navío, su aparejo y su flotación, pero no es la dirección o el rumbo, ‘ l La dificultad inherente a la distinción entre el derecho la so. , vuelve a encontrar, inevitablemente, cuando hay que distinguir las socrologín que se refieren a cada uno de ellos. De hecho, la Sociología del Derecho constitucional puede parecerse mucho a la jurídica, pero no es ini- posible encontrarle un campo que le sea propio, siempre que (msnm! !! 0|! !- dado de mantenernos fuera de las estructuras jurídicas. Así, las elecciones , ¿objeto de una Sociología electoral, que es ya casi autónoma a su v_e%y r ' los grupos de presión, los partidos, la burocracia, las revoluciones, la opinión, son otros tantos temas de Sociología política. Nuestro objeto no es sin em- v bargo proceder a un arreglo de competencias confrontando las ¡bs Sociologías. V‘- De su vecindad con la política, la Sociología jurídica tiene algunas enseñanzas que sacar. Concretamente dos. _ Laprimera enseñanza es la importancia del hecho jurídico. Hace mucho. tiempo que los sociólogos del derecho se han ocupado de las doctrinas poll- ticas. La Sociología teórica no era frecuentemente otra cosa que una Filosofía del Estado, una meditación doctrinal sobre las leyes y libertades. En e} . orden de los hechos, las cosas cambian: los fenómenos jurídicos se ponen . en relación con las costumbres o con la economía y raramente con las va» ‘- riables políticas, aunque se pueda suponer que el derecho sca mucho más la vez legalistas y politizadas. Se podría pensar por ejemplo que existen corte- laciones (aún después de eliminar las interferencias económicas) entrada fre- cuencia de los desahucíos de arrendatarios y la altemancia de los partidos en ’- el poder, o entre la tasa de uniones libres y la cartografía electoral". . . manera más general, habría que . habituarse a buscar la explicación sociológica de una institución jurídica, no únicamente en la sociología de aquellos para quienes la institución se hace, sino también en la sociología de aquellos que la hacen, es decir, de las fuerzas políticas que hacen el derecho 7°. Así, como lo han atestiguado Francia en 1884 e Italia en 1970, el factor determinante «_ de una legislación que establece el divorcio se encuentra tanto en las necesi- dades psicosociológicas de los esposos desunidos como en la actitud política de una masa que no se divorciará. _ _ La segunda enseñanza es la importancia de la voluntad política. La Socio- ¡lt ‘l’ El lazo entre lo lítico lo jurídico es a veces muy tenue. A los civilit, , ¡Cluales les costará trabaja? creer yal procurador general Dupin. cuando en su y q toria ame las salas reunidas, antes de ln sentencia del caso Maine! ‘(le enero rape, - S. 58. l, 25. col. 2), ponía ln tesis de la mujer propietaria (propietana de ‘su porción l ' en la comunidad y no simple acroedoru) en relación con el hervidero de ideas ferui nistas que existió hacia 1848. Pero, ¿rcconocerían igual el reflejo del orden moral macmahoníano que hay en el moralismo de algunas sentencias como la dela Sala del 10 Penal de 14 de enero de 1885 (S. 75, 1, 139) o la de Toulouse de 4 de enero de mas (s. 75, 2, 76)? . 7° Es la distinción entre el legislador jurídico (el ministro o el parlnmentano 61W. ,. ha tomado la iniciativa de la ley) y el legislador sociológico (las fuerzas anónimas (¡W " ll actlradn cnhrp S“ Í
  14. 14. 40 SOCIOLOGIA JURIDICA logia política practica una especie de desinterés, lo cual le hace admitir que bs fenómenos que estudia pueden escapar al determinismo sociológico y, por lo tanto, a su propia investigación, para derivar únicamente de la singularidad de la historia. Es que la política de un país, comprendiendo en ella a su poli- tica legislativa, no siempre es la resultante impersonal de fuerzas colectivas, Puede ser la decisión firmada de un individuo. En la medida en que la So- dología es tributaria del análisis político, lo es también, en segundo grado, del análisis histórico y de las causalidades singulares que este puede descubrir, De hecho se conoce más de un fenómeno jurídico que es imputable a la vo- luntad política de un hombre. En Francia, la Codificación de 1804 o la Ley de Asociaciones de 1901. En Alemania, las leyes de Nuremberg. La Sociología se esfuerza por recuperar a estos hombres, sosteniendo que no han hecho otra cosa que dar expresión a la sociedad de su tiempo l‘, pero no siempre lo logra de manera convincente. 15. LA ECONOMÍA POLÍTICA 7‘ v LA DEMOGRAFÍA Las dos ciencias le afectan a la Sociología jurídica en razón a una comu- nidad de temas. Si se separan en la Sociología jurídica (como por otra parte en el derecho dogmático) dos grandes vertientes, el Derecho del patrimonio por una parte y el Derecho de la persona y de la família por la otra, la pri- mera se encuentra con la Economía política y la segunda con la Demografía. Los mismos fenómenos, que a nuestros ojos son fenómenos jurídicos, pueden ¡er analizados en realidad bajo dos ángulos diferentes. Asi, si observamos una bolsa de mercancías, es decir, una colectividad de contratos de venta, el eco- nomista investigará cómo se forman los precios y el sociólogo del derecho cómo se aplica la reglamentación del mercado. Es claro que ambos , órdene_s_de hechos repercuten uno sobre otro. Observando la nupcialidad, es decir, una colectividad de matrimonios, el especialista en Demografía se dedicará a destacar la edad media de los esposos y el sociólogo del derecho a dilucidar el papel del consentimiento familiar. También aquí existe una conexión entre unos hechos y otros. Algunas veces incluso el tema requerirá una investigación triangular. Por ejemplo: según el aspecto que se estime preponderante, un fenómeno como la redistribución de la propiedad por el juego de las rela- ciones matrimoniales y sucesorias, parecerá que surge de la Sociología jurí- dica, de la Economía o de la Demografía ". Se comprende que, cuando la Economía y la Demografía tienen necesidad de datos jurídicos, se vuelvan hacía la Sociología del derecho más que hac"! !! el derecho dogmático, pues lo que quieren conocer, en su realismo, es la efec’ "1 Cf. B. DE Jouvmm «Raymond Aron et Pautonomie de Pordre politiquellv Mélange: R. Aran, 1971, tomo 1, pp. 231 y s. 7' Aunque la expresión esté en trance de transformarse en la de ciencias ecofló’ . mie-as, aquí ofrece la ventaja de que marca la transición con la política. 7‘ Cf. J. CUISENHZR, «La double circulation des biens patrimoniaux dans Yespnc‘ économique et le temps familial». Centre d'ethnologie francaise, 1969. PROLEGOMENOS 4 1 ¿vidad y no la apariencia formal de las reglas y de las instituciones. Pero la cuestión recíproca no está desprovista de importancia. ¿Por qué se interesa la sociología jurídica y por qué debe interesarse’ por la Economía política y po; 1a Demografía? Estas dos ciencias tienen en común el que operan por cuanti- ficacíón y masificación de sus fenómenos. En la medida en que alguno de estos fenómenos son también fenómenos jurídicos, la Sociología del derecho puede esperar de tales ciencias una información cifrada y global sobre su propio objeto, Lo cual puede producir la consecuencia beneficiosa de corregir la incli- nación que tiene —y que le viene tanto de los juristas como de los moralistas o de los psicólogos— a hacer casuismo y a hacerlo por apreciaciones cualitati- vas. En lugar de continuar considerando elegante que el divorcio aumente, hay que hacer comparar índices de divorcios l‘. En lugar de preguntarse lo que velo la justicia, ae establecerá la cuenta de lo que cuesta 7’. Los números, los grandes números, pueden procurarle a la Sociología jurídica un remedio —por an Pine ¡B81310- Contra el peligro de impresionismo que le amenaza. 16. LA TENDENCIA OBJETIVA Y LA TEÑDENCIA sunnmvA EN SOCIOLOGÍA IunbicA Unasinvestigaciones cuantitativas, como las que la Economía y la Demo- grafía le invitan a hacer a la Sociología jurídica, forman un contraste pronun- Ligia los análisis de casos, a que, hace un momento, la Psicología se _ ’ . 8 porarrastrarla. A decir verdad, hay dos polos entre los cuales nuestra ¿’F9198 oscila, Segun el gusto de los investigadores, o incluso, respecto de un Ï¿¿Í: V°9ÜS: ÏOI, las circunstancias. Es la misma oposición que se sin embar: o as stages humanas, comenzando por’ la Sociología general, en la Sodll I es pr a e que la tentacion subjetivista haya sido más fuerte más ° °8Ï8 del derecho y que pueda producir en ella unas consecuencias graves. mmLPOI qué el subjetivismo ha recibido aquí una acogida tan favorable? El cho 1031213252320 la forma casuística que de modo natura] e] den. fica judicial ticas; men} la i981; df’- deïeclio, pero sí el juicio. Y la casuís- el juez de divorcio“ 08h» 1 N161, el Juez penal sobre todo, y también pfimtcmpeum Y? Oíe tutelar ‘de menores, se sienten con facilidad d, tam“ el“ '35 50m1“ que Oolaboran con. ellos, tienen, en la sociología imdísen ente de tratar casos climcos. ‘Las ideas en boga J ca amencana le suministran a este psioologismo empírico “n cuadro - — - . . g Wflüpïual. Esta Sociologia es esencialmente una Sociopsicología, " ¡’Or eiernl L. - ee, ” PON, “ P10. Roussizi. «Les divoreels et les séparations de corps en Fran- Zflfiuehn gelsïgglel numero especial de esta misma revista, ¡em . ÍKÜClOnCS ‘so re e costo de la justicia (o de la del'nc ' ' lidad hac: de l‘ Sociología jurídica las técnicas de las finanus públióasuïnfalazzoïiïallï: d“ "alía; BagfíéásiïïPlcl, F. Form y P. V. BONDONIO, Com e beneficl della gíusli-
  15. 15. 42 SOCIOLOGIA JURIDICA que subrayagen los fenómenos que estudia, la parte que tienen las desviado personales y las tensiones interpersonales, familiares o de otro tipo, Y se e; cuentra inducida a serlo por una convicción de eficacia práctica. Está com“ cída de que para remediar los males que observa, una acción psicológica mb“ los individuos es más rápida madera sobre la sociedad. Pero ahora la situación se ha invertido y el derecho en su totalidad ——institu- ciones, reglas, sistema-—- está como ahogado por la invasión de Ios análisis psicológicos. Es banal, pero es indispensable pedirle a la Sociología jurídica que vele por el equilibrio de las dos tendencias. 17. LA SOCIOLOGÍA JURÍDICA como CENTRO DE INVESTIGACIONES N0 DOGMA- TICAS sonara EL DERECHO Sociología bien entendido, e incluso es más segura que una, acción refOL ‘ s: 43 PROLEGOMENOS ho , . t bra vendrá dado por 619m“ er un ¿le Pnnapal’ que IeHDÏeÉhÉ civil. La razón más objetiva que especialmente pOr e d s los sectores jurídicos (sobre todo, en ¿no es qlue, toy (¿on el Derecho penal) el Derecho civil . , con el Derec 0 P“_ ‘fx’, . f ¡mada más tardíainente, reclama comParaclonel cual la Sociolog“ Jmdwa» ° es 313ml en los _ hay que coger el toro por . - Dicho de otro modo, . vesngaciones. mayores ln cuemoS. ue 35005 q más - do, Y 51;: ¿de ¿m- para
  16. 16. CAPÍTULO I HISTORIA DE LA SOCIOLOGIA JURIDICA DIFKCULTAD me L0 HISTÓRICO La dificultad consiste en fijar un punto de partida. Es raro que una ciencia ‘ nazca completamente armada. De ordinario, se forma poco a poco, a partir de una nebulosa originaria De ahi, la impresión de un comienzo que no acaba. Sin embargo, tenemos una certidumbre. Toda vez que la Sociología jurídica se ha formado por división de la Sociología general, no puede ser anterior a ésta ultima. Es clásico y justo considerar a Augusto Comte como el fundador de la Sociología general. Por lo que se refiere especialmente a la Sociología jurídica, su fundación es ciertamente más tardía y además varios nombres se encuentran en concurrencia (¿Durkheim? ¿Ehrlich? ¿Max Weberí’). El momento hay que colocarlo en el siglo xx. Y este es el punto que tomaremos en consideración, contraponiendo la Sociología jurídica del siglo xx ——más abundante por sí sola y más cientifica también sin duda-— a todo el esfuerzo que le había precedido, aunque no sin permitirnos, por utilidad, algunos saltos de una parte a otra de línea de 1900. Sección I LA SOCIOLOGIA JURIDICA ANTES DEL SIGLO XX i 1» OBSERVACIÓN rnrsvu somuz LOS rnecunsonrss EN SOClOLOGÍA JURÍDICA Se descubren sin cesar nuevos precursores de la Sociología jurídica. Y es a qfle nada se parece más a una consideración de Sociología juridica que una Visión no dogmática del derecho. Cuando un observador, que no es jurista, P0! ejemplo, una mujer en una época en que es seguro que las mujeres no l esludiaban derecho, es testigo de escenas jurídicas, las describe desde sus ángu- gi N l°3 más fácticos, dando valor a los ritos y a los sentimientos, y abandonando,

×