CAPÍTULO QUINTO 
Evangelizadores con Espíritu
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decir evangelizadores que se abren sin 
temor a la acción del Espíritu Santo. En...
No siempre nos dejamos llevar por el espíritu santo, 
a veces nos queremos imponer, con nuestras 
categorías a la acción d...
261. Cuando se dice que algo tiene 
«espíritu», esto suele indicar unos móviles 
interiores que impulsan, motivan, alienta...
En ocasiones, los pastores y los laicos no evangelizan con espíritu, como 
el papa nos invita, a veces la evangelización s...
Motivaciones para un renovado impulso misionero 
262. Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y...
Sucede también comúnmente en nuestras parroquias que se separa la 
acción pastoral de la oración; en algunas comunidades s...
263. Es sano acordarse de los primeros cristianos y de tantos hermanos a lo 
largo de la historia que estuvieron cargados ...
“Hoy es más difícil” ¿verdaderamente es más difícil? Debemos cambiar la 
mentalidad fatalista de algunos miembros de la co...
El encuentro personal con el amor de Jesús 
que nos salva 
264. La primera motivación para evangelizar es 
el amor de Jesú...
265. Toda la vida de Jesús, su forma de tratar a los 
pobres, sus gestos, su coherencia, su generosidad 
cotidiana y senci...
Al estilo de Jesús, nosotros no podemos hacer en nuestras 
comunidades “comunidades elite” o comunidades de “súper 
laicos...
266. Pero esa convicción se sostiene con la 
propia experiencia, constantemente renovada, 
de gustar su amistad y su mensa...
267. Unidos a Jesús, buscamos lo que Él busca, 
amamos lo que Él ama. En definitiva, lo que 
buscamos es la gloria del Pad...
No nos buscamos a nosotros mismos, no buscamos 
los aplausos, no buscamos el reconocimiento de los 
demás, sólo la mayor g...
El gusto Espiritual de ser pueblo 
268. La Palabra de Dios nos invita a reconocer que 
somos pueblo (1 Pe2, 10). Para ser ...
No se olvide jamás que el sacerdote es un hombre tomado de entre los 
hombres y puesto al servicio de los hombres. Para co...
269. Jesús es el modelo de la opción 
evangelizadora como persona cercana al 
pueblo, si hablaba con alguien miraba sus oj...
Los evangelios buscaron rescatar los encuentros de Jesús 
con la gente, una cercanía notoria en sus gestos 
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270. A veces sentimos la tentación de ser cristianos 
manteniendo una prudente distancia de las llagas 
del Señor. Pero Je...
Estamos en una época donde se busca el 
camino más fácil y cómodo, cosa que es 
incompatible con el cristianismo; para ser...
271. Se nos invita en el mundo a 
dar razón de nuestra esperanza, 
pero no como enemigos que 
señalan y condenan, se nos i...
Una idea errónea es contrapuntear el cristianismo con el 
secularismo como si fueran dos puntos no solo contrarios sino 
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272. El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro pleno con 
Dios hasta el punto de que quien no ...
En definitiva el hombre es un ser social, pero no separado de su 
dimensión espiritual, al grado que en la medida en que s...
273. Hay que reconocerse como persona y 
como misión (soy una misión en esta tierra y 
para eso estoy en el mundo) ya que ...
274. Por tanto no se omita jamás que cada persona es 
digna de nuestra entrega por ser obra de Dios.
La acción misteriosa del Resucitado y de 
su Espíritu 
275. Algunas personas no se entregan a 
la misión, pues creen que n...
276. Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que 
ha penetrado el mundo; en medio de la obscurid...
Cristo resucitó, y con ello la creación se renueva; ante el 
grito angustioso de “aún hay maldad en el mundo” los 
cristia...
277. Pueda suceder que el corazón 
se canse de luchar porque en 
definitiva se busca a sí mismo en un 
carrerismo sediento...
278. Creámosle al Evangelio que dice 
que el Reino de Dios está presente en el 
mundo, y está desarrollándose aquí y 
allá...
Sólo con un corazón de carne se 
puede confiar en la Palabra de Dios 
que nos asegura que a pesar del 
negro panorama que ...
279. Quien se ofrece y se entrega a Dios por amor 
seguramente será fecundo, una fecundidad en ocasiones 
invisible, inafe...
Ahora bien, muchas veces lo mismo sombrío del panorama 
no permite ver los frutos de la obra realizada, es 
simplemente la...
280. Para mantener vivo el ardor 
misionero hace falta una decidida 
confianza en el Espíritu Santo, para lo 
cual hay que...
La fuerza misionera de la intercesión 
281. Basta ver la oración de san Pablo para ver que estaba llena 
de seres humanos,...
282. Esta actitud de intercesión 
termina convirtiéndose en 
agradecimiento a Dios, un 
agradecimiento constante, que 
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María, la Madre de la 
evangelización 
284. María siempre ha estado en 
medio del pueblo. Ella invocaba al 
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Una realidad que no podemos pasar desapercibidos es la presencia que tiene y 
ha tenido la Virgen María en medio del puebl...
El regalo de Jesús a su pueblo 
285. cuando Cristo sufría en su carne el encuentro 
entre el pecado del mundo y la miseric...
A pesar del sufrimiento que padeció Cristo en la Cruz, tuvo la fortaleza de 
levantar la cabeza y darse cuenta de quien es...
286. María es la que sabe cómo transformar una cueva de 
animales en la casa de Jesús. Ella es la esclavita del Padre 
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María sabe lo que hay en nuestro corazón, sabe de nuestras necesidades. Con 
Ella podemos convertir y llevar a buen términ...
La estrella de la nueva Evangelización 
287. Ella es la mujer de fe, que vive y 
camina en la fe, y “su excepcional 
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Nos decimos hombre de fe, pero ¿Qué tan grande es nuestra 
fe? ¿Creemos por compromiso o por convicción? ¿Conozco 
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288. Hay un estilo mariano en la actividad 
evangelizadora de la Iglesia, porque cada 
vez que miramos a María volvemos a ...
Ver a María nos tiene que llevar a observar cada cosa que 
realicemos cuidadosamente y aprender de ella, ya que María 
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Evangelizar con espíritu (Evangelii gaudium)

  1. 1. CAPÍTULO QUINTO Evangelizadores con Espíritu
  2. 2. 259. Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.
  3. 3. No siempre nos dejamos llevar por el espíritu santo, a veces nos queremos imponer, con nuestras categorías a la acción del Espíritu Santo. A veces nos da miedo salir (los pastores) con los fieles laicos a tocar las puertas de las casas y dar el kerigma, escudándonos en las ocupaciones y/o el trabajo pastoral. Esto porque no dejamos que el espíritu santo nos lleve por sus caminos.
  4. 4. 261. Cuando se dice que algo tiene «espíritu», esto suele indicar unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria. Una evangelización con espíritu es muy diferente de un conjunto de tareas vividas como una obligación pesada que simplemente se tolera, o se sobrelleva como algo que contradice las propias inclinaciones y deseos. ¡Cómo quisiera encontrar las palabras para alentar una etapa evangelizadora más fervorosa, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa! Pero sé que ninguna motivación será suficiente si no arde en los corazones el fuego del Espíritu.
  5. 5. En ocasiones, los pastores y los laicos no evangelizan con espíritu, como el papa nos invita, a veces la evangelización se vuele algo rutinario, algo normal, y dejamos que lo extraordinario de la proclamación del kerigma, de la evangelización, vaya a menos por culpa de la costumbre: “siempre hacemos lo mismo” y perdemos o dejamos que se apague ese fuego interior, ese ardor que nos incendió cuando sentimos por primera vez el llamado de Jesús a predicar su palabra.
  6. 6. Motivaciones para un renovado impulso misionero 262. Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. […] La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación».
  7. 7. Sucede también comúnmente en nuestras parroquias que se separa la acción pastoral de la oración; en algunas comunidades si se hacen oración, pero a veces se considera como un requisito, y se hace sin fe, sin amor, sin convicción de que nos están escuchando. Echamos a andar los planes pastorales sin confiar en Dios, sin orar, sin interceder unos por otros, y luego nos preguntamos: “¿Por qué no resulto como lo planee? ¿Qué estamos haciendo mal?” También tenemos que reconocer que hay comunidades que si se entregan a la oración, a la lectura meditada de la palabra de Dios, al rezo del rosario intercediendo por aquellos que están en el mundo trabajando, evangelizando, instaurando el reino de Dios y eso en verdad es hermoso.
  8. 8. 263. Es sano acordarse de los primeros cristianos y de tantos hermanos a lo largo de la historia que estuvieron cargados de alegría, llenos de coraje, incansables en el anuncio y capaces de una gran resistencia activa. Hay quienes se consuelan diciendo que hoy es más difícil; sin embargo, reconozcamos que las circunstancias del Imperio romano no eran favorables al anuncio del Evangelio, ni a la lucha por la justicia, ni a la defensa de la dignidad humana. En todos los momentos de la historia están presentes la debilidad humana, la búsqueda enfermiza de sí mismo, el egoísmo cómodo y, en definitiva, la concupiscencia que nos acecha a todos.
  9. 9. “Hoy es más difícil” ¿verdaderamente es más difícil? Debemos cambiar la mentalidad fatalista de algunos miembros de la comunidad cristiana que se dejan vencer aun antes de empezar a trabajar, antes de la batalla. Nuestras comunidades deben dejarse impulsar por el Espíritu Santo, sin desanimarse, sin “rajarse” antes de comenzar. Si bien hay que acordarnos de los primeros cristianos, también podemos voltear a ver a la iglesia que ha sobrevivido incluso a las culturas (como la china o japonesa por ejemplo) y que ha sabido mantenerse firme aun las inclemencias de la sociedad. Nosotros en chihuahua no debemos dejarnos vencer por la violencia o por el narcotráfico, más bien debemos hacerles frente, no con nuestra fuerza propia, sino con la que nos viene de la oración, del espíritu santo.
  10. 10. El encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva 264. La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. […] La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez.
  11. 11. 265. Toda la vida de Jesús, su forma de tratar a los pobres, sus gestos, su coherencia, su generosidad cotidiana y sencilla, y finalmente su entrega total, todo es precioso y le habla a la propia vida. Cada vez que uno vuelve a descubrirlo, se convence de que eso mismo es lo que los demás necesitan, aunque no lo reconozcan: «Lo que vosotros adoráis sin conocer es lo que os vengo a anunciar» (Hch 17,23). A veces perdemos el entusiasmo por la misión al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas, porque todos hemos sido creados para lo que el Evangelio nos propone: la amistad con Jesús y el amor fraterno. […] El entusiasmo evangelizador se fundamenta en esta convicción. Tenemos un tesoro de vida y de amor que es lo que no puede engañar, el mensaje que no puede manipular ni desilusionar. Es una respuesta que cae en lo más hondo del ser humano y que puede sostenerlo y elevarlo.
  12. 12. Al estilo de Jesús, nosotros no podemos hacer en nuestras comunidades “comunidades elite” o comunidades de “súper laicos”, selección de los “mejores”. Son muchas las personas que necesitan del amor de Dios, que no saben de esta realidad, y que nosotros hemos experimentado y que nos desborda y que debemos compartir, no podemos seguir viviendo como cristianos egoístas que se guardan su encuentro amoroso con Jesús para sí mismos
  13. 13. 266. Pero esa convicción se sostiene con la propia experiencia, constantemente renovada, de gustar su amistad y su mensaje. No se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón. […] Una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie.
  14. 14. 267. Unidos a Jesús, buscamos lo que Él busca, amamos lo que Él ama. En definitiva, lo que buscamos es la gloria del Padre, vivimos y actuamos «para alabanza de la gloria de su gracia» (Ef 1,6). Si queremos entregarnos a fondo y con constancia, tenemos que ir más allá de cualquier otra motivación. Éste es el móvil definitivo, el más profundo, el más grande, la razón y el sentido final de todo lo demás. Se trata de la gloria del Padre que Jesús buscó durante toda su existencia. […] Más allá de que nos convenga o no, nos interese o no, nos sirva o no, más allá de los límites pequeños de nuestros deseos, nuestra comprensión y nuestras motivaciones, evangelizamos para la mayor gloria del Padre que nos ama.
  15. 15. No nos buscamos a nosotros mismos, no buscamos los aplausos, no buscamos el reconocimiento de los demás, sólo la mayor gloria de Dios.
  16. 16. El gusto Espiritual de ser pueblo 268. La Palabra de Dios nos invita a reconocer que somos pueblo (1 Pe2, 10). Para ser evangelizadores del alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es pasión por Jesús y pasión por su pueblo.
  17. 17. No se olvide jamás que el sacerdote es un hombre tomado de entre los hombres y puesto al servicio de los hombres. Para continuar con su obra salvífica Dios no escogió ángeles sino hombres y a dichos hombres no los convirtió en ángeles. Así pues el sacerdote, con los pies en la tierra, no solo debe esforzarse sino además emocionarse por la misión de llevar el evangelio a todos sus hermanos.
  18. 18. 269. Jesús es el modelo de la opción evangelizadora como persona cercana al pueblo, si hablaba con alguien miraba sus ojos con profunda atención amorosa; lo encontramos pues accesible (Mc 10,46-52), disponible (Lc 7,36-50), y el más radical ejemplo es su entrega en la cruz.
  19. 19. Los evangelios buscaron rescatar los encuentros de Jesús con la gente, una cercanía notoria en sus gestos (compadecerse e incluso llorar), así pues la imitación de Jesús no puede realizarse con una conducta que aleje al sacerdote del pueblo o al pueblo del sacerdote.
  20. 20. 270. A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que entremos en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura.
  21. 21. Estamos en una época donde se busca el camino más fácil y cómodo, cosa que es incompatible con el cristianismo; para ser cristianos hay que imitar a Jesús quien conoció a profundidad la miseria humana. Así pues debemos de estar en contacto cercano con los otros.
  22. 22. 271. Se nos invita en el mundo a dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan, se nos invita a vencer el mal con el bien, sin pretender aparecer como superiores, sino considerando a los demás como superiores de uno mismo (Flp 2,3). Los apóstoles tenían la simpatía de todo el pueblo (Hch2, 47), pues sabían que Jesucristo no los quería príncipes sino hombres del pueblo.
  23. 23. Una idea errónea es contrapuntear el cristianismo con el secularismo como si fueran dos puntos no solo contrarios sino además considerándonos superiores a ellos. Hay que acercarnos no con una apariencia de humildad sino una conciencia que los no cristianos también son nuestros hermanos y que también necesitan nuestra ayuda; presentarles la fe no como un producto que tienen que comprar sino un estilo de vida que vale la pena vivir.
  24. 24. 272. El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro pleno con Dios hasta el punto de que quien no ama al hermano: camina en tinieblas, permanece en la muerte y no ha conocido a Dios. Cuando vivimos la mística de acercarnos a los demás y buscar su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los más hermosos regalos de Señor; así pues si queremos crecer en la vida espiritual no podemos dejar de ser misioneros.
  25. 25. En definitiva el hombre es un ser social, pero no separado de su dimensión espiritual, al grado que en la medida en que se desarrolla y ama a los demás, irá creciendo en su relación personal con Dios. El impulso misionero se convierte no solo en un mandato sino en una necesidad del cristiano.
  26. 26. 273. Hay que reconocerse como persona y como misión (soy una misión en esta tierra y para eso estoy en el mundo) ya que si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por la otra, todo se vuelve gris y búsqueda de reconocimientos. Por lo tanto no basta decir “yo hago misión” sino llegar al punto de decir “yo soy misión” evitando así una simple búsqueda de reconocimiento por mis actividades hechas.
  27. 27. 274. Por tanto no se omita jamás que cada persona es digna de nuestra entrega por ser obra de Dios.
  28. 28. La acción misteriosa del Resucitado y de su Espíritu 275. Algunas personas no se entregan a la misión, pues creen que nada puede cambiar y entonces para ellos es inútil esforzarse. Piensan: “¿Para qué me voy a privar de mis comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?” Con esa actitud se vuelve imposible ser misioneros. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza.
  29. 29. 276. Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo; en medio de la obscuridad siempre empieza a brotar algo nuevo que produce fruto. Cada día en el mundo renace la belleza.
  30. 30. Cristo resucitó, y con ello la creación se renueva; ante el grito angustioso de “aún hay maldad en el mundo” los cristianos hemos de aprender a ver la bondad que sigue brotando en él, personas solidarias con sus hermanos cuyos esfuerzos de caridad no quedan en vano.
  31. 31. 277. Pueda suceder que el corazón se canse de luchar porque en definitiva se busca a sí mismo en un carrerismo sediento de reconocimientos, aplausos, premios, puestos; a estos les hace falta resurrección. Pero lo más importante de esta renovación por la resurrección del Señor es el corazón del hombre, dejar un corazón de piedra que sólo busca el éxito y el reconocimiento de los demás, el triunfo y la fama por un corazón de carne, capaz de entregarse a sus hermanos (incluso a quienes ni conoce), de llevar el evangelio a cada rincón del planeta, pero sobre todo en su propia casa, a su familia.
  32. 32. 278. Creámosle al Evangelio que dice que el Reino de Dios está presente en el mundo, y está desarrollándose aquí y allá, de diversas maneras. No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva.
  33. 33. Sólo con un corazón de carne se puede confiar en la Palabra de Dios que nos asegura que a pesar del negro panorama que se presenta en el mundo, el Reino de Dios está presente y está creciendo en medio de las tribulaciones y las injusticias.
  34. 34. 279. Quien se ofrece y se entrega a Dios por amor seguramente será fecundo, una fecundidad en ocasiones invisible, inaferrable, que no puede ser contabilizada. Quien se esfuerza sabe que dará frutos con la incertidumbre del cómo, dónde y cuándo.
  35. 35. Ahora bien, muchas veces lo mismo sombrío del panorama no permite ver los frutos de la obra realizada, es simplemente la fe la que nos hace saber que como humildes siervos, no nos corresponde saber el tiempo, el lugar o las circunstancias de los frutos que produzca, sin que ello signifique que no habrá fruto por la labor realizada.
  36. 36. 280. Para mantener vivo el ardor misionero hace falta una decidida confianza en el Espíritu Santo, para lo cual hay que invocarlo constantemente; Él sana todas nuestras debilidades en el empeño misionero; no hay mayor libertad que dejarse llevar por el Espíritu.
  37. 37. La fuerza misionera de la intercesión 281. Basta ver la oración de san Pablo para ver que estaba llena de seres humanos, y que la intercesión no nos aparta de la verdadera contemplación. Observemos ¿cómo está nuestra oración? ¿Tiene gratitud? ¿Es realizada con fe? Pero sobre todo ¿es oración de intercesión por nuestros hermanos? ¿O queda centrada solo en nuestras necesidades?
  38. 38. 282. Esta actitud de intercesión termina convirtiéndose en agradecimiento a Dios, un agradecimiento constante, que brota de un corazón atento a los demás. 283. Los grandes hombres y mujeres de Dios fueron grandes intercesores, Dios se conmueve por la intercesión aunque Él siempre nos gana en generosidad.
  39. 39. María, la Madre de la evangelización 284. María siempre ha estado en medio del pueblo. Ella invocaba al Espíritu con los discípulos, asiendo de esta manera posible la explosión misionera. Es la madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no comprenderemos el espíritu de la nueva evangelización. Ella es el regalo de Jesús a su pueblo.
  40. 40. Una realidad que no podemos pasar desapercibidos es la presencia que tiene y ha tenido la Virgen María en medio del pueblo de Dios, en medio de su Iglesia. Es un ejemplo que podemos imitar y seguir para llevar a cabo los designios salvadores de Dios. Tristemente no se le ha dado la verdadera devoción que a Ella compete. Nos decimos marianos, pero a la hora de la verdad la dejamos de lado, creyendo resolver todo por nuestras propias fuerzas humanas. Es el ejemplo de la oración, y no hemos aprendido de ella. No nos hemos percatado del gran regalo que Dios ha hecho a su Iglesia, la vemos como una imagen más en la comunidad cristiana.
  41. 41. El regalo de Jesús a su pueblo 285. cuando Cristo sufría en su carne el encuentro entre el pecado del mundo y la misericordia divina, pudo ver a sus pies la presencia de su Madre y de su amigo. En ese momento opta por dejarnos a su Madre. Las palabras que pronuncia Jesús no son para consolar a la madre, sino que consolaba más bien a su pueblo, por eso nos deja a su madre. Cristo no quiere que su Iglesia camine sola, él quiere que su Madre la conduzca. Isaac de Stella nos dice que así como Cristo permaneció nueve meses en el seno de María, así ella permanecerá en el tabernáculo de la fe de la Iglesia hasta la consumación de los siglos; y en el conocimiento y en el amor del alma fiel por los siglos de los siglos.
  42. 42. A pesar del sufrimiento que padeció Cristo en la Cruz, tuvo la fortaleza de levantar la cabeza y darse cuenta de quien estaba a sus pies. Por eso, antes de que todo estuviera cumplido, dejo a Juan (que como ya sabemos es la representación de toda la Iglesia, de cada uno de los bautizados) a su Madre. Así nos la ha dejado a nosotros, porque se ha percatad de que ella puede consolarnos y ayudarnos en nuestras necesidades. Tristemente acudimos a ella sólo en momentos de necesidad y/o cuando no encontramos la solución a nuestros problemas. Hemos distorsionado la intención que tuvo Jesús al dejarnos a su Madre. María debe de conducir la Iglesia, de la mano de los Pastores, no se tiene que dejar nunca de lado su intercesión, al contrario, se debe de encomendar a ella toda actividad que se pretenda realizar, pero de manera especial la misionera.
  43. 43. 286. María es la que sabe cómo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús. Ella es la esclavita del Padre que se estremece en la alabanza. Como Madre de todos es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Ella es la misionera que se acerca y nos acompaña, abriendo nuestro corazón a la fe. A través de las diferentes advocaciones comparte la historia de cada pueblo que ha recibido el Evangelio y entra a formar parte de su identidad católica. En sus Santuarios, María reúne a los hijos que peregrinan con esfuerzo para mirarla y dejarse mirar por ella. Como el ejemplo de San Juan Diego: “No se turbe tu corazón… ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?
  44. 44. María sabe lo que hay en nuestro corazón, sabe de nuestras necesidades. Con Ella podemos convertir y llevar a buen término todas nuestras empresas, todo proyecto pastoral. Debe ser signo de esperanza en nuestra vida, para poder alcanzar y arrebatar justicia. Si quisiéramos encontrar un modelo idóneo de la misión, esa debe ser María. Dios quiso, de manera muy particular, darnos diferentes advocaciones de la Virgen María, en especial la de la Virgen María de Guadalupe (en nuestro país). Somos afortunados, ya que ella misma le dijo a San Juan Diego “No se turbe tu corazón… ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? Pero desafortunadamente no tenemos bien cimentados nuestra creencia. Decimos que nadie puede tocar a la Virgen de Guadalupe, nos decimos llamar guadalupanos, pero ¿No será porque somos mexicanos y como buenos mexicanos debemos de orgullecernos de todo lo que tenga que ver con el país?
  45. 45. La estrella de la nueva Evangelización 287. Ella es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y “su excepcional peregrinación de la fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia”. Nosotros fijamos la mirada en ella, para que nos enseñe y ayude a anunciar a todos los hombres el mensaje de salvación.
  46. 46. Nos decimos hombre de fe, pero ¿Qué tan grande es nuestra fe? ¿Creemos por compromiso o por convicción? ¿Conozco en realidad la importancia que tiene la Virgen María? ¿Me abandono en los brazos de María para que, por su intercesión, alcance la gloria venidera? Tenemos que tener los ojos fijos en ella, ver que es el modelo de fe, que si aprendemos de ella vamos a poder descubrir más fácilmente lo que compete al mensaje de salvación.
  47. 47. 288. Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia, porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. Es ella la que conserva cuidadosamente “todas las cosas meditándolas en su corazón”. María sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos. Es la mujer orante y trabajadora de Nazaret. A Ella nos encomendamos para que nos ayude en que la Iglesia llegue a ser casa para muchos, una Madre para todos los pueblos, haciendo posible el nacimiento de un mundo nuevo.
  48. 48. Ver a María nos tiene que llevar a observar cada cosa que realicemos cuidadosamente y aprender de ella, ya que María conservaba cuidadosamente todas las cosas meditándolas en su corazón. Ella supo reconocer como el Espíritu de Dios actuaba en su Iglesia. Aprendamos de la Virgen a ser trabajadores y cuidar lo que se nos ha encomendado (la parroquia, el seminario, etc.). Con su ejemplo podemos hacer posible para los pueblos el nacimiento de un mundo nuevo y mejor.

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