Roj: ATS 5833/2012              Id Cendoj: 28079130012012201301                Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Conten...
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En efecto, el principio de legalidad impone que la actuación de la Administración dimane de un poderpreviamente conferido ...
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En línea con lo anterior, el apartado VII de la Exposición de Motivos del Real Decreto 1309/2005, de4 noviembre, que aprue...
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Añade que la interpretación restrictiva realizada por el Estado español, de lo establecido en el artículo28 de la Ley 26/1...
1. Que las entidades FORUM FILATÉLICO Y AFINSA BIENES TANGIBLES no realizaban actividadesfinancieras propias del mercado d...
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Pues bien, la parte recurrente en casación se limita a sostener la naturaleza financiera del negociojurídico realmente for...
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Auto afinsa ts 17.5.12 (2)

  1. 1. Roj: ATS 5833/2012 Id Cendoj: 28079130012012201301 Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Contencioso Sede: Madrid Sección: 1 Nº de Recurso: 3500/2011 Nº de Resolución: Procedimiento: RECURSO CASACIÓN Ponente: RICARDO ENRIQUEZ SANCHO Tipo de Resolución: Auto AUTO En la Villa de Madrid, a diecisiete de Mayo de dos mil doce.HECHOS PRIMERO .- Por la representación procesal de Dña. Amanda se ha interpuesto recurso de casacióncontra la Sentencia, de 7 de abril de 2011, dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la AudienciaNacional (Sección Tercera Bis), en el recurso nº 65/2008 , sobre reclamación de responsabilidad patrimonialde la Administración del Estado. SEGUNDO .- En virtud de providencia de esta Sala, de 25 de enero de 2012, se acordó dar traslado ala parte recurrente, del escrito de personación de la recurrida -Banco de España- para que alegase lo que asu derecho conviniese respecto de las causas de inadmisión opuestas por la parte recurrida [1º) Haber sidodesestimado en el fondo otros recursos sustancialmente iguales; y 2º) Carencia manifiesta de fundamento delmotivo amparado en el artículo 88.1.c) LRJCA ], así como, sin perjuicio de lo anterior, oír a las partes sobrela posible concurrencia de la causa de inadmisión que afectaría al motivo segundo del recurso, relativa a sucarencia manifiesta de fundamento, al limitarse el recurrente a reproducir parte de la demanda y del escrito deconclusiones de la instancia [ artículo 93.2.d) LRJCA ]. Dicho trámite ha sido evacuado por la parte recurrente. Siendo Ponente el Excmo. Sr. D. Ricardo Enriquez Sancho , Magistrado de la SalaRAZONAMIENTOS JURIDICOS PRIMERO .- La sentencia combatida en casación desestima los recursos contencioso-administrativosacumulados números 65 y 69 de 2008 interpuestos en nombre y representación de Doña Carla y otros,contra las desestimaciones presuntas por silencio administrativo y expresas de 14 de noviembre de 2008 de laVicepresidenta primera del Gobierno y Ministra de la Presidencia, y de 26 de noviembre de 2008 del Banco deEspaña, por las que se desestimaron las reclamaciones por responsabilidad patrimonial de la Administracióndel Estado, reclamando indemnización por los perjuicios sufridos como consecuencia del funcionamientonormal o anormal de los servicios públicos en las labores de supervisión o control de la actividad desarrolladapor Afinsa Bienes Tangibles, S.A. Contiene la expresada sentencia la siguiente fundamentación jurídica (que se transcribe en cuantoahora interesa): «No hay duda que la naturaleza de la actividad desarrollada por Forum y Afinsa constituye el temanuclear del presente recurso y presupuesto para analizar la responsabilidad patrimonial que demandanlos perjudicados por la insolvencia sobrevenida de ambas entidades, debiendo advertirse, ya desde estemomento, que la complejidad que presenta esta materia requerirá el estudio de la imputación que puedahacerse respecto de los diferentes órganos o entes administrativos que, de alguna manera, se hubieran vistoconcernidos por la naturaleza de dicha actividad. Inicialmente debemos sostener, en relación con la actividad desarrollada por Forum y Afinsa, que lacomercialización de sellos como bienes tangibles con un compromiso cierto de revalorización, se enmarcadentro de la legislación mercantil, y los contratos suscritos en el ámbito de dicha actividad se regulan por dichalegislación y por las disposiciones contractuales convenidas por las partes en el ejercicio de su autonomía de 1
  2. 2. la voluntad; siendo también de aplicación a dicha actividad la legislación general de consumidores y usuarios,que en la materia que nos ocupa fue objeto de desarrollo complementario sectorial mediante la disposiciónadicional cuarta de la Ley 35/2003 , derogada y sustituida posteriormente por la Ley 43/2007, que versaprecisamente sobre la protección de los consumidores en la contratación de bienes con oferta de restitucióndel precio. Ahora bien, sentado lo anterior, en una primera aproximación al contenido concreto de los contratossuscritos por Forum y Afinsa, podría estimarse que subyace en los referidos contratos una causa financiera, alreferirse a un producto de ahorro/inversión en sentido económico, dada la revalorización cierta comprometida,sin que, no obstante, ello implique necesariamente que estemos ante un producto financiero en sentidoestricto, en función del Derecho positivo que rige los productos y mercados financieros y de valores, comomás adelante analizaremos. Deberemos examinar, también, por ello, las consecuencias que la referidacausa financiera subyacente pudiera tener en la exigencia de responsabilidad patrimonial a la Administracióndemandada. Las ideas preliminares que acabamos de esbozar nos sirven de introducción y nos permiten ya elestudio de la materia desde la perspectiva de los diferentes títulos de imputación que se esgrimen frente aaquéllos órganos y entes de la Administración que se consideran responsables de los perjuicios reclamados,concretamente, el Ministerio de Sanidad y Consumo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, elMinisterio de Economía y Hacienda y el Banco de España. 2. Imputación al Ministerio de Sanidad y Consumo. Se plantea por gran parte de los perjudicados de Forum y Afinsa, la eventual responsabilidad patrimonialde la Administración General del Estado porque el Ministerio de Sanidad y Consumo no llevó a cabo undesarrollo reglamentario de la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 , ni ejerció las correspondientesfacultades de inspección y control que hubieran evitado la producción del daño cuya indemnización se reclama,y todo ello sobre la base de que Forum y Afinsa desarrollaban una actividad mercantil. Examinemos ambas omisiones imputadas a la Administración. 2.1. Omisión de desarrollo reglamentario de la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 . Por lo que hace referencia al desarrollo reglamentario de la disposición adicional cuarta de la Ley35/2003 , conviene recordar, previo a cualquier otra consideración, que la referida disposición adicional se dictócon la clara finalidad de dotar a los clientes de los productos sobre bienes tangibles de garantías adicionalesa las contempladas en la legislación general de defensa de los consumidores y usuarios, con el mismoespíritu de protección que inspira esta última normativa, si bien para un sector concreto del libre mercado,que expresamente se excluía del ámbito de los mercados financieros y de valores. Aquellas garantíasadicionales se referían, esencialmente, a la documentación de las operaciones, la información precontractualy la obligación de que las empresas o profesionales sometieran sus documentos contables a auditoria decuentas. Pues bien, compartimos con relación a la exigencia de desarrollo reglamentario de la disposiciónadicional cuarta de la Ley 35/2003 el criterio del Consejo de Estado, en cuanto sostiene que esta norma no"requería necesariamente un desarrollo para su aplicación". En efecto, hemos de reiterar que la disposición adicional a la que nos referimos venía a entronizardeterminadas medidas de garantía que se sumaban a las ya contempladas en la legislación general deconsumidores y usuarios, bastando la lectura del extenso texto de la mencionada disposición para advertirque su eficacia no quedaba demorada a un ulterior desarrollo reglamentario, siendo sus prescripciones dedirecta e inmediata aplicación después de la entrada en vigor de la norma. La única previsión de desarrollo reglamentario a que aludía la disposición adicional en cuestión, serefería a aquellos extremos que por esta vía (reglamentaria) podían introducirse en relación con el contenido dela información precontractual, lo que en modo alguno enervaba la sustancia normativa que, sobre el particular,se recogía en la propia disposición, que, además, no contenía ni siquiera sobre dicho extremo una clarahabilitación o mandato de desarrollo reglamentario, sino más bien una previsión eventual sobre el mismo. En conclusión, la normativa de la tan citada disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 era suficientey no estaba necesitada de un desarrollo por vía reglamentaria, sin que, por tanto y a tenor de la propiadisposición, existiese un deber imputable a la Administración de dictar un reglamento que la desarrollase. 2
  3. 3. Y no existiendo un deber imputable a la Administración de llevar a cabo el expresado desarrolloreglamentario, difícilmente puede exigirse responsabilidad patrimonial a la Administración por la referidaomisión. En este sentido, enlazando con lo anterior y siguiendo la doctrina del Tribunal Supremo, convienerecordar que "únicamente cabe apreciar una ilegalidad omisiva controlable jurisdiccionalmente, cuando,siendo competente el órgano titular de la potestad reglamentaria para regular la materia de que se trata, laausencia de previsión reglamentaria supone el incumplimiento de una obligación expresamente establecidapor la Ley que se trata de desarrollar o ejecutar, o cuando el silencio del Reglamento determine la creaciónimplícita de una situación jurídica contraria a la Constitución o al ordenamiento jurídico" ( STS de 28 de juniode 2004 ). Consecuentemente, la "nulidad por infracción omisiva ... es teóricamente posible en dos supuestosseñalados ya en Sentencia de ... 16 enero de 1998 : a) cuando, siendo competente el órgano titular de lapotestad reglamentaria para regular la materia de que se trata, la ausencia de la previsión reglamentariasuponga el incumplimiento, no de una mera habilitación, sino de una obligación expresamente establecidapor la ley que se trata de desarrollar o ejecutar; y b) cuando el silencio del Reglamento determine la creaciónimplícita de una situación jurídica contraria a la Constitución o al ordenamiento jurídico" ( STS de 14 dediciembre de 1998 ). La anteriormente descrita doctrina jurisprudencial es plenamente aplicable al supuesto enjuiciado, encuanto la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2004 no imponía a la Administración Pública el dictadode una determinada norma reglamentaria, conteniendo tan solo la previsión de un eventual desarrollo que,por otra parte, no aparecía como el complemento necesario para la aplicación de la normativa recogida enla expresada disposición adicional, disposición adicional que, insistimos, albergaba una sustancia normativasuficiente para la implementación de las medidas precautorias en ella contempladas. Consecuentemente, la omisión de la norma reglamentaria en el presente caso no generó situaciónjurídica alguna contraria a la Constitución o al ordenamiento jurídico, no concurriendo, por tanto, lascircunstancias exigidas por la jurisprudencia para reputarla ilícita. Por otro lado, al no existir en el supuesto enjuiciado infracción alguna por falta del desarrolloreglamentario de la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 , se hace inútil la labor de determinar el tipode Administración -Estatal o Autonómica- que debería haber asumido la referida obligación. Quizá no resulte superfluo señalar, antes de concluir este apartado, que tanto la existencia como elcontenido de la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 responden a una opción legislativa, sin quepodamos en esta sede someter a juicio dicha opción, y que la repetida disposición adicional supuso, comoya hemos expresado anteriormente, un incremento de las garantías para los clientes de las empresas quecomercializaban bienes tangibles, en relación con las garantías ya establecidas por la genérica legislación dedefensa de los consumidores y usuarios, si bien los productos de las referidas entidades quedaban en todocaso excluidos de los sistemas tuitivos articulados en el seno de los mercados financieros y de valores, y ellopor la sencilla razón de que la actividad de referencia se producía al margen de los referidos mercados. Se puede aceptar o criticar el marco regulador de la actividad en cuestión, pero tal marco era el quefijaba las reglas del mercado, representadas por la legislación mercantil, la legislación general de defensade los consumidores y usuarios, complementada por la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 , y lalibertad de pactos de las partes contratantes. No nos encontrábamos, por tanto, ante una actividad desarrollada sin cobertura jurídica, sino ante unsector del mercado con un marco regulatorio propio, claramente diferenciado de los mercados financieros yde valores, debiendo estarse, en consecuencia, a sus propias normas, cuyo conocimiento debe presumirsepor parte de quienes contratan en su ámbito de negocio. 2.2. Incumplimiento de las facultades de inspección y control por las autoridades de consumo. Un segundo reproche que se hace al Ministerio de Sanidad y Consumo para reclamar a la AdministraciónGeneral del Estado la responsabilidad patrimonial que nos ocupa, consiste en imputarle la falta de ejercicio deunas supuestas facultades de inspección y control sobre las empresas comercializadoras de bienes tangibles,ejercicio de dichas facultades que, en hipótesis, habría impedido, según los perjudicados, el daño cuyaindemnización reclaman. Ahora bien, debemos reparar que en este caso se estaría reprochando a la Administración una dejaciónen el ejercicio de determinadas facultades, lo que exige, obviamente, constatar con carácter previo la existenciade tales competencias. 3
  4. 4. En efecto, el principio de legalidad impone que la actuación de la Administración dimane de un poderpreviamente conferido legalmente, de modo que sólo si la Administración cuenta con cobertura legal previapuede actuar. Este principio aparece recogido con claridad -por lo que ahora interesa- en el artículo 39.1 dela Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y ProcedimientoAdministrativo Común (en adelante Ley 30/1992), a cuyo tenor, "los ciudadanos están obligados a facilitar ala Administración informes, inspecciones y otros actos de investigación sólo en los casos previstos por la ley". De conformidad con el referido precepto legal, el alcance de las facultades de inspección e investigaciónde la Administración viene determinado por lo que en cada caso disponga la correspondiente norma derango legal, sin que, por tanto, pueda la Administración apoderarse de facultades en esta materia por víareglamentaria. Como hemos expresado anteriormente en esta misma sentencia, la STS de 27 de enero de2009 nos advierte, en aplicación del artículo 39.1 de la Ley 30/1992 , que "lo que la Administración puedeexigir a los particulares en ejercicio de sus potestades inspectoras es únicamente aquello que la ley preveaen cada supuesto". Sentado lo anterior, debemos recordar que las garantías adicionales que la disposición adicional cuartade la Ley 35/2003 introdujo en la comercialización de bienes tangibles se referían a la documentación de lasoperaciones y a la información precontractual, así como a la obligación de someter los documentos contablesde las empresas a auditoria de cuentas, anudando al incumplimiento de tales obligaciones una infracciónadministrativa, cuya sanción incumbía a la Administración Pública competente en materia de protección de losconsumidores y usuarios, Administración a la que debían remitir copia del informe de auditoria las personaso entidades obligadas. En relación con esta última previsión normativa, la disposición adicional cuarta no añadía nada más, porlo que debemos entender que aquella remisión a las autoridades de consumo lo era a los limitados efectos defacilitar la correspondiente información a los consumidores o usuarios, lo que ciertamente estaba en línea conel espíritu de la norma, que se insertaba en el grupo normativo de la legislación protectora de los consumidoresy usuarios, debiendo ahora recordarse que el artículo 2.1.d) de la entonces vigente Ley 26/1984, de 19 dejulio , General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (en adelante Ley 26/1984 ), establecía comouno de los derechos básicos de los consumidores y usuarios el derecho a la información. Los expresados argumentos deben llevarnos a concluir sin dificultad, con abstracción de laAdministración competente por razón de la distribución de competencias en materia de consumidores yusuarios, que la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 no otorgaba facultades de inspección o controlsobre las empresas comercializadoras de bienes tangibles, sin que conste tampoco otra norma que pudieraservir de cobertura legal para el ejercicio de tales facultades por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo,de manera que la falta de ejercicio de las indicadas facultades por el expresado Ministerio no puede suponerdejación alguna, sino sujeción a los límites de su actuación establecidos legalmente. Por otro lado, tampoco existía norma legal alguna que habilitara a las autoridades de consumopara supervisar la solvencia de las entidades encargadas de la comercialización de bienes tangibles, nilos consumidores que contrataron con Forum y Afinsa formularon reiterada o manifiestamente denunciasante las autoridades de consumo sobre el funcionamiento de aquellas entidades, por lo que difícilmentepuede imputarse al Ministerio de Sanidad y Consumo el resultado de la gestión económica de las referidassociedades. No podemos, en definitiva, aceptar este título de imputación de la responsabilidad patrimonial de laAdministración del Estado. 3. Responsabilidad patrimonial por la actuación de la CNMV, Ministerio de Economía y Hacienda yBanco de España. 3.1 Presupuestos básicos. El estudio de la posible imputación del daño reclamado por los perjudicados de Forum y Afinsa a laCNMV, al Ministerio de Economía y Hacienda y al Banco de España, tiene que hacerse desde la perspectivade la regulación de los mercados financieros y de valores, y sobre la base de aquella causa financiera a quealudíamos más arriba presente en los contratos suscritos por Forum y Afinsa, donde se venía a convenir unarevalorización cierta como ganancia del cliente. Hemos de ser conscientes de que esta perspectiva de enjuiciamiento choca en principio con laregulación sustantiva que sobre la actividad de las empresas comercializadoras de bienes tangibles, y entreellas Forum y Afinsa, se recogía en la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 , regulación confirmada en 4
  5. 5. lo sustancial y por lo que ahora importa en la Ley 43/2007, que ha derogado formalmente la citada disposiciónadicional. Ambas normas coinciden en excluir expresamente la actividad a la que nos estamos refiriendo delos mercados financieros, contemplándose precisamente en el artículo 1 de la Ley 43/2007 la revalorizacióncomo uno de los posibles contenidos de los contratos sobre bienes tangibles, sin que por ello la actividad dejede perder su carácter mercantil. Ello no obstante y aunque ya hemos concluido con anterioridad que la actividad desarrollada por Forumy Afinsa era mercantil, nos referiremos seguidamente, por agotar todos los títulos de imputación alegados porlos perjudicados, a las consecuencias que puede tener la existencia en los contratos de Forum y Afinsa delpacto de revalorización cierta como ganancia para el cliente, a los efectos de la exigencia de responsabilidadpatrimonial de la Administración. 3.2. Responsabilidad patrimonial por la actuación de la CNMV. (...) Partiendo de los referidos antecedentes normativos, ninguna imputación cabe hacer a la CNMVpor razón de la actividad desarrollada por Forum y Afinsa, y ello en cuanto la actividad desarrollada por lasreferidas entidades escapaba del ámbito de los sectores financieros a los que la CNMV extendía las facultadesde supervisión, inspección y sanción que legalmente le habían sido atribuidas. Las referidas sociedades no estaban formalmente constituidas como empresas de servicios deinversión, y lo que es más importante, su actividad era enteramente ajena a los servicios de inversiónque tienen por objeto los correspondientes instrumentos financieros, que no solo comprenden los valoresnegociables, sino otras figuras que aparecen tipificadas por el Derecho positivo, sin que en ninguno delos modelos de instrumento financiero previstos en la normativa sectorial a la que nos venimos refiriendo,puedan subsumirse los productos comercializados por Forum y Afinsa (véanse al respecto, sobre los valoresnegociables e instrumentos financieros, el artículo 2 de la Ley 24/1988 , el artículo 2 del Real Decreto 291/1992,de 27 de marzo , sobre emisiones y ofertas públicas de venta de valores y el artículo 3 del Real Decreto1310/2005 , de 4 de noviembre , por el que se desarrolla parcialmente la Ley 24/1988 en materia de admisióna negociación de valores en mercados secundarios oficiales, de ofertas públicas de venta o suscripción y delfolleto exigible a tales efectos, que deroga el anterior). Consecuentemente, ninguna actuación podía exigirse a la CNMV respecto de unas actividades, lasde las empresas comercializadoras de sellos, que eran enteramente ajenas a su ámbito de actuación en elmercado de valores desde la óptica de la Ley 24/1988. Tampoco desde la perspectiva de la Ley 35/2003 podemos imputar una dejación de facultades a laCNMV, por la sencilla razón de que en los contratos suscritos por Forum y Afinsa no se establecía la gananciadel cliente en función de los resultados colectivos, requisito que tiene carácter esencial en la propia definiciónde las instituciones de inversión colectiva. Antes de concluir este apartado debemos hacer un breve comentario con relación al artículo 26 bis) dela Ley 24/1988 , introducido por la Ley 37/1998, de 16 de noviembre, que reforma la Ley 24/1988, y en relacióncon el 39 de la Ley 35/2003, y ello ante la hipótesis de que los referidos preceptos pudieran constituirse eneventuales soportes de la pretensión los perjudicados. El precitado artículo 26 bis) dispone que, sin perjuicio de las actividades reservadas a las entidades decrédito, "conforme a lo dispuesto en el artículo 28 de la Ley 26/1988, de 29 de julio, de Disciplina e Intervenciónde las Entidades de Crédito , ninguna persona o entidad podrá apelar o captar ahorro del público en territorioespañol sin someterse a este Título o a la normativa sobre inversión colectiva o a cualquier otra legislaciónespecial que faculte para desarrollar la actividad antes citada". El referido precepto podría entenderse, prima facie, como una cláusula de cierre del sistema, peroen realidad se trata de una norma redundante, y en cuanto tal, superflua, lo que explicaría su desapariciónposterior; y ello porque nada añade a la situación existente en el momento de su nacimiento a la vida jurídica,dada la reserva de actividad que ya se prevenía en la legislación del mercado de valores y e inversionescolectivas a que hemos hecho referencia anteriormente. Por su parte, el artículo 39 de la Ley 35/2003 establece que las instituciones de inversión colectiva nofinancieras, distintas de las Instituciones de inversión colectivas inmobiliarias, se regirán por lo dispuesto enesta Ley y, adicionalmente, por las disposiciones especiales que apruebe el Ministro de Economía o, con suhabilitación expresa, la CNMV. 5
  6. 6. En línea con lo anterior, el apartado VII de la Exposición de Motivos del Real Decreto 1309/2005, de4 noviembre, que aprueba el Reglamento de la Ley 35/2003, señala lo siguiente: "El capítulo II del título IIregula las instituciones de inversión colectiva de carácter no financiero. En realidad, este capítulo desarrolla lasinstituciones inmobiliarias. El desarrollo de las demás instituciones de carácter no financiero queda pendientedel posible desarrollo que pudiera efectuarse en el futuro por orden ministerial". Pues bien, esa falta de desarrollo de las instituciones de inversión colectiva de carácter no financiero,distintas de las inmobiliarias, carece de relevancia a los efectos de la reclamación por responsabilidadpatrimonial que examinamos, habida cuenta de que, en todo caso, la norma se estaría refiriendo a institucionesde inversión colectiva, entidades jurídicas ajenas a las empresas comercializadoras de sellos, en cuanto lasganancias de los clientes de estas últimas no se establecen en función de los resultados colectivos. Para terminar este apartado, debemos recordar que los mercados de valores se encuentrancuidadosamente regulados en los diferentes aspectos o piezas que los componen (tales como los sujetosparticipantes, productos que constituyen su objeto, entes de supervisión e inspección, fondo de garantía deinversiones, etc.), y aparecen claramente diferenciados del sector del mercado en el que actuaban Forum yAfinsa, sin que las facultades de la CNMV se extendieran a este último sector, por lo que ninguna imputaciónpuede hacerse a la CNMV con relación al título de imputación examinado. 3.3. Responsabilidad patrimonial por la actuación del Ministerio de Economía y Hacienda y del Bancode España. (...) Sobre la base del expresado régimen normativo, se trata ahora de examinar si es posible imputarresponsabilidad patrimonial al Ministerio de Economía y Hacienda y al Banco de España, por entender queForum y Afinsa realizaban en realidad auténticas operaciones financieras de activo o de pasivo con susclientes -según la óptica de cada una de las partes contratantes-, infringiendo con ello aquella reserva legalde actividad en favor de las entidades de crédito, sin que el Ministerio de Economía y Hacienda y al Banco deEspaña ejercieran las facultades de control que legalmente tenían atribuidas para impedirlo. En una primera aproximación a la actividad contractual desarrollada por Forum y Afinsa, se haceobligado advertir que el objeto directo de la referida actividad no venía representado por la captación defondos reembolsables del público, ya que el objeto principal del entramado contractual articulado por lasreferidas sociedades era la compraventa de sellos, con una especie de pacto de recompra, siendo el dinerola contraprestación del contrato sinalagmático. Desde esta perspectiva, resultaría evidente que no se habríaproducido una infracción de la reserva de actividad de crédito y, por tanto, no cabría hacer ninguna imputaciónal Ministerio de Economía y Hacienda y al Banco de España, por una deficiente supervisión de las actividadescomerciales llevadas a cabo por Forum y Afinsa. Ello no obstante, si admitiéramos en hipótesis que la ganancia cierta y predeterminada en favor delos clientes que generaba los contratos de Forum y Afinsa imprimía a los mismos una verdadera naturalezafinanciera, convirtiéndolos en el fondo en operaciones crediticias de activo o pasivo (según el punto de vistade cada parte contratante), con invasión de la actividad propia de las entidades de crédito e infracción de lareserva de actividad establecida legalmente, entrarían en juego aquellas facultades de supervisión y controlque, en relación con la materia, atribuye la Ley al Ministerio de Economía y Hacienda y al Banco de España. Lo anterior se entiende, insistimos, partiendo de la base de considerar que los contratos suscritos porForum y Afinsa representaban verdaderas operaciones de activo o pasivo propias de las entidades de crédito,lo que en el actual estadio del discurso no pasa de ser una mera hipótesis. La premisa de que los contratos de Forum y Afinsa articulaban verdaderas operaciones financieras deactivo o pasivo, infringiendo así la reserva de actividad, solo puede sostenerse aceptando que en los referidoscontratos existía un acuerdo simulatorio por parte de los contratantes. El acuerdo simulatorio implica una disparidad entre lo querido y lo declarado. En el supuesto que examinamos, estaríamos ante un simulación relativa, donde el acuerdo simulado-la compraventa de sellos- estaría encubriendo en realidad el acuerdo disimulado -la operación crediticia deactivo o pasivo-, y ello utilizando la libertad de pactos de las partes en el seno de la contratación mercantil,para ocultar el verdadero negocio jurídico, que no podía aparecer a la luz pública por constituir una infracciónjurídica, al vulnerar la reserva de actividad establecida legalmente. En este caso, el negocio simulado, de naturaleza mercantil, se habría pactado con la finalidad dedefraudar la normativa vigente, en cuanto prohíbe ejercer las actividades legalmente reservadas a las 6
  7. 7. entidades de crédito a cualquier persona física o jurídica que no haya obtenido la preceptiva autorización yesté inscrita en los correspondientes registros ( artículo 28.1 de la Ley 26/1988 ). Pues bien, aún partiendo de dicha premisa, tampoco consideramos razonable imputar al Ministeriode Economía y Hacienda y al Banco de España responsabilidad patrimonial por el incumplimiento de lasfacultades de supervisión y control que les atribuye la Ley, con relación a la reserva de actividad de créditoen el desarrollo de la actividad de negocio de Forum y Afinsa. En efecto, aunque no se trata ahora de determinar las consecuencias de la simulación respecto de laeficacia del negocio jurídico en el ámbito del Derecho privado, cuyos efectos están condicionados en partepor la expresión de una causa falsa en el contrato ( artículo 1276 del Código Civil ), no podemos olvidar quela eventual nulidad del contrato simulado no puede perjudicar a los terceros de buena fe, y que aquélla -lanulidad- no puede oponerse por los simulantes a estos últimos, quienes, en cambio, sí la pueden alegar frentea los primeros; y en el supuesto que enjuiciamos, la Administración Pública demandada bien podría merecerla posición del tercero respecto del negocio simulado. Pero es que, además, en el hipotético caso que estamos examinando, podríamos encontrarnos conla paradójica situación de que una de las partes que ha intervenido en la operación de simulación, trataríade hacer valer la situación jurídica disimulada e ilegal, frene a un tercero -la Administración Pública- parareprocharle, precisamente, que no ejercitó las facultades que legalmente le correspondían para impedir unaactividad en la que ella misma ha sido directa partícipe, que está en la raíz del daño sufrido y que quiereconvertir en lesión resarcible. Conviene recordar ahora la anteriormente citada STS de 27 de enero de 2009 (caso Gescartera ),relacionada con las obligaciones de supervisión de la CNMV en relación con los mercados de valores, peroaplicable -con las adecuadas modulaciones- al supuesto que enjuiciamos, donde se concluye, en síntesis, queno puede trasladarse a la CNMV la responsabilidad por el resultado negativo de determinadas operacionesfinancieras, pues la falta de habilitación de la entidad financiera para la concertación de las operaciones encuestión, cuando la referida falta de habilitación existía desde el principio y no impidió que la parte recurrente,conociendo su naturaleza, acudiera a la misma, voluntariamente, para concertar tal operación propia de lasentidades de crédito y no de la entidad a la que acudía. Pero la exigibilidad de responsabilidad patrimonial a la Administración en este hipotético caso, tambiéndebe descartarse desde el parámetro que nos proporciona el estándar del rendimiento medio del serviciopúblico al que se imputan los perjuicios. En este punto, consideramos de especial utilidad citar una vez más la sentencia del Tribunal Supremo de27 de enero de 2009 , que interpreta las facultades de supervisión e inspección en el ámbito de los mercadosde valores en los siguientes términos: "no puede... exigirse del órgano de control la garantía absoluta deladecuado funcionamiento del sistema, en el que resulta determinante la actitud y conducta de los distintosoperadores del mercado, de manera que la simple apelación al ejercicio de las facultades de supervisión noconstituye título suficiente para la exigencia de responsabilidad patrimonial de la Administración. La responsabilidad del órgano de control ha de ponerse en relación con un ejercicio ponderado yrazonable de dichas facultades, para lo que ha de tenerse en cuenta, además de la actitud e intervención de losdistintos operadores, la naturaleza de las mismas y su incidencia en el funcionamiento del mercado, así comolos intereses de los inversores, que trata de proteger, y que pueden exigir y justificar una valoración del riesgoque el ejercicio de dichas facultades pueda representar para el mercado y los perjuicios desproporcionadosque pueda representar para los intereses de los distintos afectados y todo ello en congruencia con el criteriogeneral en relación con supuestos en los que se invoca la inactividad de la Administración, en el sentido queno resulta exigible una conducta exorbitante, siendo una razonable utilización de los medios disponibles engarantía de los riesgos relacionados con el servicio, como se desprende de la sentencia de 20 de junio de 2003 ,lo que en términos de prevención y desarrollo del servicio se traduce en una prestación razonable y adecuada alas circunstancias como el tiempo, lugar, desarrollo de la actividad, estado de la técnica, capacidad de acceso,distribución de recursos, en definitiva lo que se viene considerando un funcionamiento estándar del servicio.En otros términos, la responsabilidad del órgano de control vendrá determinada por la imputabilidad del daño,en relación causal, a la omisión de aquellas actuaciones que razonablemente le fueran exigibles adoptar en elejercicio de las facultades que la ley le reconoce para el cumplimiento de su función o al ejercicio inadecuadode las mismas atendiendo a las circunstancias del caso y la finalidad perseguida por el ordenamiento jurídico,lo que supone una valoración propia de un órgano técnico como la CNMV, con respeto a ese ámbito de 7
  8. 8. decisión, salvo que se produzca un ejercicio arbitrario o injustificado, erróneo en sus consideraciones fácticaso contrario a la norma". La doctrina que se desprende de la sentencia del Alto Tribunal que acabamos de transcribir nos llevaa la conclusión de que no puede exigirse a la Administración en el ejercicio de sus facultades de supervisióne inspección una garantía absoluta del adecuado funcionamiento del sistema y que la mera apelación alejercicio de las referidas facultades no puede constituir título suficiente para la imputación de responsabilidadpatrimonial, que dependerá de las actuaciones que razonablemente fueran exigibles a la Administración -en función de las circunstancias concurrentes en cada caso- en el ejercicio de las facultades legalmentereconocidas para el cumplimiento de sus funciones. En línea con lo anteriormente expresado, interesa igualmente recordar, que la Directiva 1997/9 / CE, de3 marzo 1997, que versa sobre los sistemas de indemnización de los inversores en el ámbito de las empresasde inversión -comprendiendo también a las entidades de crédito-, señala en su considerando tercero que"ningún sistema de supervisión puede ofrecer una garantía completa, particularmente en el caso de que secometan actos fraudulentos". Y el artículo 4.6 del Real Decreto 2606/1996, de 20 diciembre , que regula los Fondos de Garantíade Depósitos de Entidades de Crédito, tiene en cuenta la posible relación o participación del depositantecon las causas motivadoras de la obligación de indemnizar para suspender el pago de las correspondientesindemnizaciones. En el supuesto enjuiciado, Forum y Afinsa sólo estaban sujetas a las facultades de control que ostentanel Ministerio de Economía y Hacienda y el Banco de España, en la medida que hubieran infringido la reservade actividad legalmente establecida a favor de las entidades de crédito. Sin embargo, las mismas actuabanen el mercado de bienes tangibles a través de un entramado de diversos contratos cuyo objeto principal veníaconstituido por las recíprocas prestaciones de sello y precio, añadiendo una especie de pacto de recompra,sin que el objeto directo de los contratos que constituían su oferta fuera la captación de fondos reembolsablesde público, siendo obligado recordar, en este punto. que los contratos mercantiles han de interpretarse segúnsus propios términos y conforme a las exigencias de la buena fe, por lo que era razonable entender que talesempresas desarrollaban en el mercado una actuación comercial sujeta a la autonomía de la voluntad de laspartes, definida por el legislador como mercantil y totalmente ajena a la legislación financiera. Partiendo de dichos presupuestos, la exigencia del ejercicio de las facultades de control al Ministeriode Economía y Hacienda y al Banco de España con relación a la actividad desarrollada por Forum y Afinsa,de considerase la naturaleza simulada de los contratos suscritos por dichas entidades, rebasaría el estándardel rendimiento medio del servicio como parámetro de medida de la actuación exigible a la AdministraciónPública en el cumplimiento de sus funciones, en cuanto resultaría excesiva y no razonable en una estimaciónponderada de las circunstancias concurrentes en el caso, agravadas por la colaboración necesaria de lospropios perjudicados en la operación de simulación que subyacía en los contratos, simulación que solo podíaadvertirse mediante una interpretación contraria a la voluntad expresada por los contratantes, sin que podamosdesconocer, además, que no nos consta que alguno de los miles de contratantes de Forum y Afinsa formularaacción alguna de nulidad contractual ante la jurisdicción civil, en contra de su aparente voluntad expresadaen los contratos suscritos con dichas entidades. (...) Para concluir esta sentencia, nos referiremos a aquellas alegaciones de los perjudicados de Forum yAfinsa que pretenden vincular la responsabilidad patrimonial de la Administración a la infracción del principiode confianza legítima, tanto por la inactividad de los organismos públicos, al no haber advertido la ilegalidadde la gestión desarrollada por Forum y Afinsa durante su larga trayectoria empresarial y no haber detectadoantes su falta de solvencia económica; como por la conducta activa desplegada por la Administración y lasAutoridades Públicas, que se exteriorizaron en publicaciones del Ministerio de Economía (ICE) avalandolas inversiones en productos filatélicos en el año 2001, o en la participación de Autoridades y Ministros enactos organizados por sociedades que comercializaban dichos productos (firmando en el libro de honor) o enexposiciones mundiales de filatelia o, incluso, dando un premio como empresa modélica a los directivos deForum). Todo ello, a juicio de los perjudicados, indujo a pensar a los clientes de Forum y Afinsa en particular, ya la ciudadanía en general, que dichas empresas gozaban de solvencia económica y contaban con el respaldoy control de las autoridades financieras, confianza que posteriormente se vio defraudada por la intervenciónjudicial de dichas empresas y la situación de insolvencia detectada. (...) Partiendo de la doctrina jurisprudencial anteriormente expresada, en el supuesto que nos ocupa nopuede sostenerse que haya existido un sorpresivo cambio de criterio normativo en la calificación jurídica de 8
  9. 9. la actividad desplegada por Forum y Afinsa, y por ende, de los contratos celebrados con sus clientes. Tantoen la disposición adicional cuarta de la Ley 35/2003 , como en la más reciente Ley 43/2007 , se consideraque la actividad profesional consistente en la formalización de un mandato de compra y venta de bienes(especialmente de sellos, obras de arte o antigüedades) u otro contrato que permita instrumentar una actividadanáloga, percibiendo el precio de adquisición de los mismos o una comisión y comprometiéndose a enajenarlospor cuenta del cliente, entregando a éste, en varios o en un único pago, el importe de su venta o una cantidadpara el supuesto de que no halle un tercero adquirente de los bienes en la fecha pactada, es una actividadde naturaleza mercantil y no financiera, excluida, por tanto, de las actividades reservadas a las entidades decrédito, empresas de servicios de inversión o instituciones de inversión colectiva, así como de la intervencióny control desplegado sobre este tipo de entidades por el Banco de España, el Ministerio de Económica y laCNMV. Paralelamente, la Administración ha mantenido esta misma calificación en sus pronunciamientos antelas esporádicas denuncias o escritos dirigidos al Ministerio de Economía y Hacienda o a la CNMV, y endiferentes actuaciones de diversa naturaleza, sosteniendo que las empresas que ofrecían negocios con bienestangibles no podían considerarse un servicio de inversión sometido a las competencias de la CNMV. Así seafirmó por la CNMV el 14 de marzo de 2002, en contestación a un escrito dirigido por el Presidente de laAsociación de Usuarios de Bancos, Cajas de Ahorro y Seguros (ADICAE). En el mismo sentido se pronunciaron las informaciones oficiales y los folletos informativos del Ministeriode Sanidad y Consumo (publicados en el año 2002 y posteriormente en el año 2005), donde se advertíaexpresamente sobre la naturaleza mercantil de la actividad en los siguientes términos: "la actividad empresarialconsistente en comercializar sellos, obras de arte, antigüedades etc.. comprometiéndose a venderlos porcuenta del cliente, entregándole el importe de la venta o una cantidad para el supuesto de que no se halle untercero que los adquiera en la fecha pactada", donde, "normalmente, se ofrece al consumidor una importanterevalorización de estos bienes...", no está sujeta "a la normativa que regula las entidades de crédito, lasempresas de servicios de inversión o las instituciones de inversión colectiva", y las empresas que ejercenestas actividades comerciales "no están sometidas al control y supervisión de los organismos señalados..."(serefería al Banco de España, la CNMV y la Dirección General de Seguros y Fondos de pensiones); añadiéndoseen los referidos folletos, que "... los bienes y el efectivo entregado a estas empresas no está amparado porlos sistemas establecidos para asegurar los fondos y valores que se confían a la entidades bancarias y a lasentidades de valores (Fondo de Garantía de Depósitos y de Garantía de Inversiones)". Finalmente, en iguales términos se pronunciaba la información suministrada en la página Web de laCMNV y se sigue pronunciando la Administración en la resolución administrativa impugnada. En definitiva, analizando el marco legal existente y su evolución, no puede extraerse la conclusiónde que existió un cambio normativo sobrevenido y sorpresivo en la calificación de la actividad empresarialdesarrollada por Forum y Afinsa, que defraudase la confianza legítima de los afectados. Y atendiendo a lainformación oficial suministrada por las autoridades competentes o a la actuación concreta desplegada por lasmismas, tampoco puede extraerse la conclusión de que se infundiese en los ciudadanos la errónea confianzade que esta actividad contaba con el respaldo y el control de las autoridades financieras, o que las inversionesrealizadas estuvieran cubiertas por los fondos y garantías propios de este tipo de operaciones financieras. En cuanto a la distinta calificación de la actividad de Forum y Afinsa como mercantil o financiera desdedistintas instancias de la Administración del Estado, carece de relevancia a la hora de valorar la concurrenciade la responsabilidad patrimonial pretendida y no puede avalar un actuar amparado por la confianza legítimagenerada desde la Administración, no sólo por la contundencia que implicaba la realidad del derecho positivovigente sobre el particular, sino por el aviso claro, público y general de que las inversiones en bienes tangiblesy no fungibles no podían beneficiarse de las garantías y cautelas adicionales que llevaban consigo lasinversiones en otros sectores intervenidos (bancario, mercado de valores, instituciones de inversión colectiva,seguros, etc.). Ante la prudencia que se recomendaba desde la Administración, los inversores no debieronperder de vista la realidad del objeto material de su inversión - sellos, cuadros, antigüedades etc.- en beneficiode un pacto de recompra con garantía de una rentabilidad fija superior a la media del mercado. Por otro lado, no puede llevarse a las diferencias de criterio acerca de la actividad desarrollada porForum y Afinsa la realidad de la insolvencia patrimonial constatada de ambas entidades, hecho éste que enúltima instancia ha determinado la frustración de la inversión de los perjudicados. Respecto al informe elaborado por la Inspectora Jefe de Hacienda Sra. Beatriz , donde se aludea la naturaleza financiera de la actividad desarrollada por Forum y Afinsa, informe que fue tomado en 9
  10. 10. consideración para formular la querella de la Fiscalía que dio lugar a la intervención de ambas entidades y a losprocedimientos penales que se instruyen ante los Juzgados Centrales de Instrucción de esta misma AudienciaNacional, sólo puede llevarnos a concluir que el mayor o menor acierto de las afirmaciones contenidas endicho informe y en las querellas presentadas por el Ministerio Fiscal, ha de ponerse en relación con el concretoámbito al que se circunscriben las mismas, y habrán de ser valoradas en los procedimientos penales en curso,sin que este Tribunal pueda entrar a enjuiciarlas. Basta destacar ahora, en lo que nos ocupa, que los hechosdelictivos que han motivado los procedimientos penales seguidos contra Forum y Afinsa no necesariamenteaparecen conectados con la calificación jurídica de la actividad desarrollada por ambas entidades. Esta misma conclusión, tal y como ya hemos tenido ocasión de razonar, es predicable respecto de laprocedencia de la intervención judicial acordada sobre dichas empresas, pues las razones que justificaron lamisma y su conformidad o no a derecho permanecen al margen de este procedimiento y habrá de ser valoradaen el contexto de los procesos penales en curso y a la vista de lo que de ellos resulte o, en su caso, por loscauces de la responsabilidad patrimonial por funcionamiento anormal de la Administración de Justicia, comohemos expresado con anterioridad en esta misma sentencia. En todo caso, debe destacarse que la comercialización de bienes tangibles mediante contratos conpacto de recompra era una actividad reconocida y regulada legalmente, y permitida por nuestro ordenamientojurídico, y que la tolerancia por parte de las autoridades administrativas respecto de su ejercicio e inclusoel respaldo oficial, más o menos explícito, a este tipo de inversiones (la participación de las autoridades enexposiciones filatélicas o en actos culturales o deportivos patrocinados por estas empresas o la concesión depremios a alguno de sus gestores) no aseguraba la solvencia económica de dichas empresas, que operabanlibremente en este mercado, ni obligaba al Estado por el principio de confianza legítima a responder de lainsolvencia sobrevenida de las mismas. La protección de la confianza legítima no abarca cualquier tipo de convicción psicológica subjetiva enel particular, siendo tan solo susceptible de protección aquella "confianza" sobre aspectos concretos, que sebase en signos o hechos externos producidos por la Administración suficientemente concluyentes, sin quelos actos de las autoridades con relación a Forum y Afinsa descritos anteriormente garantizasen el aciertoo desacierto de la gestión realizada, ni la eventual existencia de irregularidades administrativas, ni muchomenos las presuntas actividades delictivas que pudieran imputarse a los responsables de la gestión de ambassociedades, cuestiones estas que están siendo enjuiciadas ante la jurisdicción penal, como anteriormentehemos expresado, y sobre las que este Tribunal no tiene competencia para pronunciarse. Finalmente, resulta obvio que el hecho de que la Administración haya adoptado medidas de apoyo a losperjudicados de Forum y Afinsa, no puede llevarnos a concluir que reconozca tácitamente su responsabilidadpatrimonial por la situación derivada de la insolvencia económica a que se han visto abocadas ambassociedades.» SEGUNDO .- Contra esta sentencia el actor en la instancia ha interpuesto recurso de casación queconsta de dos motivos: - El primero de ellos al amparo del artículo 88.1.c) de la Ley Jurisdiccional , denunciando incongruenciaomisiva y falta de motivación de la sentencia de instancia. Señala la recurrente que la Sala de instancia no seha pronunciado sobre el reconocimiento del incumplimiento de las obligaciones por parte de la Administración,así como sobre los perjuicios por ella ocasionados en su resolución. La Sala habría considerado que no esaplicable la normativa invocada por la parte y nada habría dicho sobre por qué surge o no la responsabilidadde la Administración sobre la base de la normativa existente, incurriendo, por tanto, en falta de motivacióny en arbitrariedad. - El segundo de los motivos se ampara en el artículo 88.1.d) de la Ley Jurisdiccional y se denuncian,en esencia, las siguientes infracciones normativas: ·Vulneración del artículo 28 y de la Disposición Adicional Décima de la Ley 26/1988, de 29 de julio,de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito . Afirma la recurrente que la finalidad del verdaderonegocio realizado por AFINSA BIENES TANGIBLES era la captación masiva de ahorro en el mercado acambio de un rendimiento en forma de interés sobre las cantidades entregadas por los clientes, es decir, dichaentidad desarrollaba una actividad financiera. Tanto el Banco de España como la Administración del Estadohan hecho dejación de sus funciones de supervisión y control y no puede quedar ineficaz un mecanismo decontrol de los inversores como es el de la prohibición de captación del ahorro por el público por entidades opersonas distintas de las entidades de crédito. 10
  11. 11. Añade que la interpretación restrictiva realizada por el Estado español, de lo establecido en el artículo28 de la Ley 26/1998, de 29 de julio, de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito , así como de ladisposición adicional décima, número 1, es contraria a lo establecido en el artículo 5 de la Directiva 2006/48/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2006 . ·Infracción de la Disposición Adicional Cuarta de la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones deInversión Colectiva , ya que la Administración tenía la obligación de someter las cuentas anuales a auditoria.La Sentencia de instancia también habría infringido el artículo 3 de la Directiva 89/646/CEE del Consejo, de15 de diciembre de 1989 , que ordena a los Estados miembros el deber de prohibir a personas o empresasque no sean entidades de crédito, el ejercicio profesional consistente en la recepción de depósitos u otrosfondos reembolsables del público. ·Infracción de los artículos 139 y 141 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico delas Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común . Con apoyo en la doctrina contenidaen las SSTS de 27/11/1993 , 11/06/1993 , 27/12/1989 , 13/12/1990 y 9/02/1999 -relativas a los requisitos dela responsabilidad patrimonial de la Administración-, la parte recurrente señala que el perjuicio sufrido en estecaso se concreta en los créditos presentados y acreditados en el procedimiento concursal más los interesespactados con la mercantil AFINSA BIENES TANGIBLES SA, y ello porque la Administración no desarrollóla actividad de control, inspección y supervisión que tiene encomendadas. La parte confió en que el Estadocumpliría sus obligaciones y por esa razón depositó sus fondos pactando con dicha compañía. TERCERO .- Por diligencia de ordenación de fecha 29 de noviembre de 2011 se acordó pasar lasactuaciones al Excmo. Sr. Magistrado Ponente para resolver sobre la admisibilidad o inadmisibilidad delrecurso de casación. Por providencia de esta Sala, de 25 de enero de 2012, se acordó dar traslado a la parte recurrente, delescrito de personación de la recurrida -Banco de España- para que alegase lo que a su derecho convinieserespecto de las causas de inadmisión opuestas por la parte recurrida [1º) Haber sido desestimado en el fondootros recursos sustancialmente iguales; y 2º) Carencia manifiesta de fundamento del motivo amparado en elartículo 88.1.c) LRJCA ], así como, sin perjuicio de lo anterior, oír a las partes sobre la posible concurrenciade la causa de inadmisión que afectaría al motivo segundo del recurso, relativa a su carencia manifiesta defundamento, al limitarse el recurrente a reproducir parte de la demanda y del escrito de conclusiones de lainstancia [ artículo 93.2.d) LRJCA ]. Pues bien, con anterioridad a cualquier otra consideración procede recordar que, en el trámite depersonación, la parte recurrida sólo puede oponerse a la admisión del recurso por las causas previstas en laletra a) del artículo 93.2 LRJCA , no por las demás a que se refieren las letras b), c), d) y e) del mismo precepto,es decir, porque el escrito preparatorio no observe los requisitos que le son exigibles, o porque la resoluciónimpugnada no sea susceptible de recurso de casación, ya que la oposición a la admisión del recurso, de quetrata el artículo 90.3, es correlativa a la prohibición impuesta a la parte recurrida para reaccionar frente a laprovidencia que tenga por preparado el recurso de casación, contra la que ésta no puede interponer recursoalguno. Dicho lo anterior, es lo cierto que, como explicaremos a continuación, en este caso no le falta razón ala parte recurrida cuando pone de manifiesto que este Tribunal ha dictado varias sentencias cuyo objeto essustancialmente idéntico al del presente recurso ( Sentencias de 9 y 13 de diciembre de 2010 ) y, como quieraque la parte recurrente ha podido alegar sobre esta cuestión al dársele traslado de la oposición a la admisiónformulada por la parte recurrida en su personación, entendemos que razones de economía procesal hacenque sea innecesario acordar la apertura de oficio de un nuevo trámite de audiencia respecto de la misma causa( ATS de 20 de enero de 2011, Rec. 5075/2009 ) y, ello con independencia de que la parte, como ha sucedidoen el presente caso, no haya presentado ninguna alegación al respecto. Las mismas consideraciones procedeefectuar, y la misma conclusión se impone, en relación a la causa de inadmisión opuesta relativa a la carenciade fundamento del motivo del recurso amparado en el apartado c) del artículo 88.1 de la Ley Jurisdiccional . Pues bien, por razones de coherencia procesal procederemos a examinar en primer lugar la causade inadmisión planteada consistente en haberse desestimado en cuanto al fondo recursos sustancialmenteiguales [ artículo 93.2.c) de la Ley Jurisdiccional y, por todas, Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de diciembrede 2010 (recurso de casación nº 1.340/2010 )]. La inadmisión del presente recurso de casación se basa en que esta Sala ha puesto ya reiteradamentede manifiesto, como expresan nuestras Sentencias citadas en el escrito de personación de la parte recurrida- Banco de España-, lo siguiente: 11
  12. 12. 1. Que las entidades FORUM FILATÉLICO Y AFINSA BIENES TANGIBLES no realizaban actividadesfinancieras propias del mercado de valores o de las entidades de crédito o de inversión colectiva sino actividadde carácter mercantil sujeta a dicha legislación. Los contratos suscritos constituían un mandato de compraa la empresa para la adquisición de lotes de valores filatélicos por un importe determinado, encargando a lasociedad la gestión de venta de los mismos o, en caso de no efectuarse, se pactaba la posterior recompra porun previo revalorizado previamente establecido. Dichas operaciones no encajan en las propias del mercadode valores por cuanto los sellos no tienen esa condición ni las sociedades que con ellos comerciaban eranentidades de inversión colectiva sino individual, que además tenían un neto carácter de contrato mercantil. 2. Que no existió una omisión o inactividad de los poderes públicos determinante de la responsabilidadpatrimonial instada, sin que pueda deducirse, de la normativa vigente, que los contratos que suscribieroncon sus clientes dichas entidades, quedaran sujetos a la supervisión y control por la Comisión Nacional delMercado de Valores. Tampoco el Banco de España tenía la obligación de supervisar las entidades de que se trata, dado quelas mismas no realizaban actividades consistentes en captación de fondos reembolsables del público, sinouna actividad sometida al Código Civil y al Código de Comercio y desde la aprobación de la Ley 35/2003, de 4de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva, sometida a la Disposición Adicional Cuarta de la misma. Tampoco le era exigible actuación alguna al Ministerio de Economía y Hacienda - mediante solicitud deinformación o práctica de inspecciones- conforme establece la Disposición Adicional Décima de la Ley 26/1988pues la actividad de AFINSA difícilmente podía encuadrarse entre las que describe dicha disposición adicional,habida cuenta que los contratos suscritos entre las empresas y sus clientes no consistían en operacionesfinancieras de activo o pasivo o la prestación de servicios financieros: ni se trataba de operaciones activasen las que las empresas llevaran a cabo préstamos, descuentos, anticipos, apertura de créditos y, por tanto,realizando entregas de dinero a sus clientes, bien con garantía o sin ellas, ni pasivas en las que las empresasrecibiesen de sus clientes depósitos con los que pudieran a su vez realizar otras operaciones. Por el contrario,se trataba de otro tipo de contratos u operaciones con ellos vinculadas y cuya garantía la constituía el valorde un timbre o estampilla postal y la revalorización que presumiblemente, el mismo habría de alcanzar. Finalmente, tampoco le era exigible ninguna actuación específica a la Agencia Estatal de laAdministración Tributaria ya que sus obligaciones no alcanzan más allá de las que le son atribuidas por laLey, como son las de investigar y comprobar el adecuado cumplimiento de las obligaciones tributarias, sinque entre aquellas se encuentre la de investigar la existencia de delitos o detección de fraudes realizadosa particulares, ello sin perjuicio de destacar que precisamente fueron las denuncias formuladas por la AEATcontra FORUM y AFINSA el origen de las querellas presentadas por el Ministerio Fiscal y admitidas por losJuzgados Centrales de Instrucción. 3. Según las referidas sentencias del Tribunal Supremo de 9 y 13 de diciembre de 2010 , no puedeapreciarse que se haya vulnerado el principio de confianza legítima, puesto que para ello, es preciso que laAdministración con su conducta a través de actos indudables induzca al administrado a creer que la actuaciónque él desarrolla es lícita y adecuada en Derecho. En este caso, no puede concluirse que haya habido, a travésde los actos llevados a cabo por la Administración, un reconocimiento expreso o tácito de responsabilidadpatrimonial. CUARTO. - El artículo 93.2.c) de la Ley de esta Jurisdicción señala que deberá dictarse auto deinadmisión del recurso de casación " si se hubieren desestimado en el fondo otros recursos sustancialmenteiguales ", causa de inadmisión que está orientada a evitar que lleguen a ser examinados en sentencia aquellosrecursos que previsiblemente habrían de ser desestimados, dada la existencia de doctrina jurisprudencialcontraria a la pretensión que se suscita en el recurso de casación. La razón de ser de la referida causa de inadmisión, a que se refiere este artículo 93.2.c) LRJCA ,es que la identidad sustancial entre el recurso de casación sometido a examen y los precedentes de estaSala no puede desembocar en otra conclusión que no sea la inadmisión en aquellos supuestos, nadainfrecuentes, en los que las cuestiones jurídicas controvertidas en cuanto al fondo son sustancialmente lasmismas. Pretende evitarse así que el Tribunal haya de pronunciarse inútilmente mediante sentencia, sincontribución alguna a preservar la unidad del ordenamiento jurídico, por hallarse los recursos abocados a sudesestimación con arreglo a criterios jurisprudenciales preexistentes. No sería ciertamente compatible con elcarácter extraordinario que la Ley reserva al recurso de casación, cuya función es esencialmente unificadorae integradora del ordenamiento jurídico, que este Tribunal admitiera y resolviera mediante sentencia asuntos 12
  13. 13. que encierran una controversia jurídica que ya ha sido abordada y resuelta en otros recursos desestimados,en mérito a argumentos jurídicos plenamente aplicables a aquellos. Para apreciar la concurrencia de esta causa no es preciso exigir identidad entre los supuestos de hechoconcernidos por las sentencias desestimatorias ya dictadas y el recurso de casación al que resultaría aplicablela doctrina recogida en aquellas, ni tan siquiera que los hechos, fundamentos y pretensiones deducidas seanen uno y otro caso fundamentalmente iguales, a diferencia de lo que ocurre con el recurso de casación parala unificación de doctrina regulado en los artículos 96 a 99 de la LRJCA , sino que basta, como se acabade expresar, con que el debate jurídico suscitado por la parte recurrente haya sido resuelto cabalmente por,al menos, dos sentencias de esta Sala, sentando así un precedente que haría inútil la admisión a trámitedel nuevo recurso de casación que planteara la misma cuestión por hallarse abocado a un pronunciamientodesestimatorio en base a criterios jurisprudenciales ya establecidos. Ahora bien, como excepción, esta causa de inadmisión no ha de impedir la admisión de recursosde casación que, aún cuando plantearen cuestiones jurídicas que ya han encontrado respuesta en lajurisprudencia en sentido contrario al propugnado por la parte recurrente, pusieran de manifiesto una críticasuficientemente razonada de la misma que pudiera dar lugar a la reconsideración de tal doctrina jurisprudencialy eventualmente a su modificación. QUINTO. - Pues bien, abordando concretamente el presente supuesto, la Sentencia de instanciacomienza por destacar que el recurso interpuesto se enmarca en el conjunto de las reclamaciones deresponsabilidad patrimonial contra el Estado presentadas por un gran número de clientes de las entidadesFORUM y AFINSA. Aún cuando existen determinadas particularidades en cada recurso presentado, se ejercitauna pretensión común cual es la exigencia de responsabilidad patrimonial a la Administración por su actuacióny omisión en relación con la actividad desplegada por las mencionadas entidades. En este caso, la Sala a quo, después de referirse a la jurisprudencia sobre la responsabilidad patrimonialen general y en supuestos de sociedades posteriormente declaradas insolventes, se detiene en el examen dela naturaleza de la actividad desarrollada por AFINSA, siendo ésta la cuestión nuclear del recurso en ordena la imputación de responsabilidad patrimonial a la Administración Pública. Señala la Sala de instancia que la comercialización de sellos como bienes tangibles con un compromisocierto de revalorización, se enmarca dentro de la legislación mercantil y los contratos suscritos en el ámbitode dicha actividad se regulan por dicha legislación y por las disposiciones contractuales convenidas por laspartes en el ejercicio de su autonomía de la voluntad. Nos hallamos ante un sector del mercado con un marcoregulatorio propio, claramente diferenciado de los mercados financieros y de valores, debiendo estarse enconsecuencia, a sus propias normas. Dicho esto, la Sala a quo plantea como hipótesis, a los efectos de determinar la responsabilidaddel Ministerio de Economía y Hacienda y el Banco de España, la posibilidad de que FORUM y AFINSAdesarrollasen auténticas operaciones financieras de activo o de pasivo con sus clientes, con lo cual se habríainfringido la reserva legal de actividad a favor de las entidades de crédito. Esta posibilidad -prosigue la Sala deinstancia- sólo puede sostenerse aceptando que en los referidos contratos existía un acuerdo simulatorio porparte de los contratantes, negocio que se habría pactado con la finalidad de defraudar la normativa vigente.En este sentido, la eventual nulidad del contrato simulado no puede perjudicar a terceros de buena fe -condición que ostentaría la Administración- y, además, la exigencia del ejercicio de las facultades de control alMinisterio de Economía y Hacienda y al Banco de España con relación a la actividad desarrollada por AFINSArebasaría el estándar del rendimiento medio del servicio como parámetro de medida de la actuación exigiblea la Administración Pública en el cumplimiento de sus funciones, sin que conste que ninguno de los miles decontratantes de FORUM y AFINSA formulara acción alguna de nulidad contractual ante la jurisdicción civil, encontra de su aparente voluntad expresada en los contratos suscritos con dichas entidades. Finalmente, la Sala de instancia concluye -respecto de la supuesta vulneración del principio de confianzalegítima- que no puede sostenerse en este caso que haya existido un sorpresivo cambio de criterio normativoen la calificación jurídica de la actividad desplegada por las referidas entidades sin que tampoco puedaextraerse la conclusión de que se infundiese en los ciudadanos la errónea confianza de que esta actividadcontaba con el respaldo y el control de las autoridades financieras. En todo caso, el respaldo más o menosexplícito a este tipo de inversiones no aseguraba la solvencia económica de dichas empresas, que operabanlibremente en el mercado, ni obligaba al Estado por el principio de confianza legítima a responder de lainsolvencia sobrevenida de las mismas. 13
  14. 14. Pues bien, la parte recurrente en casación se limita a sostener la naturaleza financiera del negociojurídico realmente formalizado por AFINSA, añadiendo que se trataba de un negocio disimulado cuya finalidadreal era la captación de ahorro masivo en el mercado y a insistir en que la Administración ha hecho absolutadejación de sus funciones de supervisión y control. SEXTO .- Las consideraciones anteriores deben llevar a declarar la inadmisión del presente recursode casación por las razones siguientes: - En primer lugar, por cuanto habiendo dado respuesta la Sentencia de instancia a todas las cuestionesplanteadas por las partes, no concurre la infracción denunciada en el primer motivo de casación, deincongruencia y falta de motivación de la sentencia de instancia, por lo que cabe apreciar la carencia manifiestade fundamento del recurso [ artículo 93.2.d) LRJCA ]. Según doctrina de esta Sala, expresada entre otras muchas, en las sentencias de 10 de marzo de 2003(Rec. 7083/1997 ) y de 30 de septiembre de 2009 (Rec. 1435/2008 ), " el cumplimiento de los deberes demotivación y de congruencia se traduce, en síntesis, en una triple exigencia: de un lado, la exteriorizaciónde un razonamiento que, siendo jurídico, por discurrir sobre aquello que en Derecho pueda ser relevante, seperciba como causa de la decisión a la que llega el juzgador; de otro, la extensión de tal razonamiento, explícitao implícitamente, a las cuestiones que, habiendo sido planteadas en el proceso, necesiten ser abordadaspor depender de ellas la decisión; y, en fin, una decisión cuyo sentido abarque, inequívocamente todas laspretensiones deducidas ". La proyección de esta doctrina al caso litigioso examinado promueve la declaración de que la Salade instancia no ha incurrido en los vicios de incongruencia y de falta de motivación alegados por la parterecurrente, puesto que se constata que en la fundamentación jurídica de la sentencia recurrida se respondea la pretensión deducida por la parte y planteada en el escrito de demanda, en relación con la naturalezade la actividad desarrollada por la entidad AFINSA y las facultades de control e inspección que al respectocorrespondían a la Administración del Estado y al Banco de España. - En segundo lugar, el recurso es inadmisible por haberse desestimado ya en el fondo otrossustancialmente iguales [ artículo 93.2.c) de la LRJCA ], ya que conforme ha quedado expuesto en el cuerpo deesta resolución, resulta claro que la Sentencia de instancia se ha pronunciado sobre las cuestiones planteadaspor las partes, siendo necesario precisar que el desarrollo argumental desplegado por la recurrente en elescrito de interposición del recurso no ha tenido en cuenta que la jurisprudencia de este Tribunal Supremoha concluido en la naturaleza mercantil de la actividad desarrollada por las entidades FORUM y AFINSA yen que no puede hacerse responsable a la Administración, ni por acción ni por omisión, del resultado dañososufrido por los demandantes. Doctrina jurisprudencial ésta, que ha sido correctamente aplicada por la Salade instancia en la sentencia renombrada y que ya ha conducido a la desestimación en cuanto al fondo deotros recursos de casación sustancialmente iguales al que ahora nos ocupa y que abocaría a este recurso asu desestimación de continuar su tramitación. Finalmente, es preciso indicar que la inadmisión del recurso por las razones anteriormente expuestashace innecesario abordar el análisis de la causa de inadmisión opuesta por Providencia de esta Sala, de 25de enero de 2012, que afecta al segundo motivo del escrito de interposición. SÉPTIMO .- Al ser inadmisible el recurso de casación, las costas procesales causadas deben imponersea la parte recurrente, como dispone el artículo 93.5 de la Ley Jurisdiccional , declarándose que las cantidadesmáximas a reclamar por las partes recurridas en concepto de honorarios de letrado es de 1000 euros en elcaso del Banco de España y de 600 euros en el caso de la Administración del Estado, atendida la actividadprofesional desarrollada por los referidos letrados en el presente recurso de casación, al igual que esta Salaha resuelto en supuestos similares. Por lo expuesto,LA SALA ACUERDA POR UNANIMIDAD:: Declarar la inadmisión del recurso de casación interpuesto por la representación procesal de Dña.Amanda contra la Sentencia, de 7 de abril de 2011, dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo de laAudiencia Nacional (Sección Tercera Bis), en el recurso nº 65/2008 , que se declara firme; con imposición a laparte recurrente de las costas procesales causadas en este recurso, con el límite que figura en el fundamentojurídico séptimo de esta resolución. Lo mandó la Sala y firman los Magistrados Excmos. Sres. al inicio designados 14

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