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EEAASS: Última oportunidad

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Posición de Manuel Vieitez y Fernando Carrera sobre la solución a los problemas de las titulaciones de las EEAASS

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EEAASS: Última oportunidad

  1. 1. Las enseñanzas artísticas superiores: última oportunidadFernando Carrera y Manuel F. VieitesEs probable que en pocos años muchos titulados y tituladas superiores en enseñanzasartísticas, de la LOE y de la LOMCE, comprueben que sus títulos además de no sertítulos de grado tampoco tienen un reconocimiento automático en el EEES, porque lanorma que establece su equivalencia a “grado” es española y no europea, y porque el“título superior” en Europa, como tal, no existe. A pesar de todo cuanto se haargumentado, ni el Partido Popular ni el Partido Socialista se avienen a considerar lanecesidad de solucionar un contencioso que vuelve a situar las enseñanzas artísticassuperiores en una tierra de nadie, entre la universidad y la formación profesional de“grado superior”. De nuevo, insistimos en la necesidad de que la LOMCE establezcala adscripción de las enseñanzas a la universidad como única medida parasalvaguardar los legítimos derechos del alumnado, algo que por otra parte ya se puedelegislar con la norma educativa actual, con la LOE. No hacerlo, sería tanto comoatentar contra los derechos de los naturales del país, y permitir que España, en lo quea las Enseñanzas Artísticas Superiores se refiere, siga siendo una anomalía en todaEuropa. Como Herodoto, dejamos constancia de los hechos para que en breve cadaquien sepa el retrato que le corresponde.Con fecha del 13 de enero de 2012 la Sala de lo Contencioso-Administrativo delTribunal Supremo dictaba una sentencia en la que estimaba de forma parcial laimpugnación por parte de la Universidad de Granada del Real Decreto 1614/2009, queestablecía la ordenación de las enseñanzas artísticas superiores reguladas en la LeyOrgánica 2/2006, de 3 de mayo de Educación (LOE). La demanda de la Universidad deGranada, nacida en su facultad de Bellas Artes, se explicaba en el hecho de que lasenseñanzas artísticas condujesen a un título de Grado que ya existía en la universidad(Conservación y Restauración de Bienes Culturales).Por no extendernos en una historia que ocupa varias décadas, señalaremos la leyorgánica precedente (LOGSE) como el origen reciente del problema. En esa norma, seequipararon por fin las titulaciones artísticas a las universitarias (licenciado odiplomado, según los casos), pero sin modificar la regulación funcional, que equiparabaa institutos de bachillerato o de formación profesional a los centros que las impartían.Más allá de esa aberración legislativa, el desorden se ampliaba a una ordenaciónacadémica que limitaba el recorrido académico de las enseñanzas artísticas al segundociclo, obviando la importancia del doctorado y restringiendo la investigación en lasdisciplinas artísticas. Esa equiparación -limitada a las titulaciones- impidió además quelos centros y las propias enseñanzas se ubicasen en un espacio adecuado a su caráctersuperior, como sí ha ido ocurriendo con otras enseñanzas que se han integrado en launiversidad, de Bellas Artes a Educación Física y Deportiva, de Enfermería aFisioterapia.La sentencia del Tribunal Supremo, impecable en su argumentación, deja a unelevado número de estudiantes de toda España sin la titulación de Grado prometida. ElMinisterio de Educación, el Partido Popular, y el partido Socialista, proponen en lanueva LOMCE la recuperación del “Título Superior” previsto en la LOE, similar al yacontemplado en la LOGSE, y que equivaldrá, se dice, “a todos los efectos”, al título deGrado. Se prolonga así, con inefable terquedad, un esquema para las enseñanzasartísticas a día de hoy fracasado.
  2. 2. ¿Una titulación equivalente a todos los efectos? Esa es la cuestión que se habráde dirimir en breve, por cuanto en los últimos años un grupo creciente de universidadeshan implantado títulos de grado en todas las especialidades propias de las enseñanzasartísticas. Es probable que con el tiempo los grados tengan preferencia en determinadosconcursos públicos en los que se dé preferencia a las titulaciones universitarias como yaha ocurrido en no pocos casos. Muy recientemente la Dirección General de Profesoradode la Generalitat de Cataluña establecía que en determinados concursos se tendrían encuenta titulaciones estrictamente universitarias.Tememos que algo similar pueda ocurrir en Europa. En aquellos países acogidosal EEES en los que una misma especialidad de estudios se imparte en institucionesdiversas, la titulación tiene sin embargo la misma denominación, y siempre esuniversitaria, es decir, la otorga una universidad. Así la Royal School of Dramatic Artofrece un B(achelor) of A(rts) en Interpretación que es la misma titulación que ofrece laCentral School of Speech and Drama, aunque la primera esté adscrita académicamenteal King’s College y la segunda forme parte de la University of London. Los títulos queofrece el Rose Bruford College de Londres también son validados académicamente poruniversidades, la de Manchester en el caso del BA, y la de Londres en el caso delM(aster) of A(arts). Y esto mismo ocurre en Diseño, en Conservación y Restauración,en Música o en Danza. Se trata, en todos los casos, de títulos de grado o programas degraduado, que dependen de universidades, con independencia de que los centros seanpúblicos o privados, laicos o religiosos, de élite o comunitarios, universitarios o no. Loque siempre tendrán en común es un programa de grado que conduce a un títuloexpedido por una universidad.En España la situación es diferente, porque la norma que establece laequivalencia entre títulos es española, no europea, por lo que en momentos en los que lalucha por un puesto de trabajo se vuelve épica, bien pudiera ocurrir que no todos lostítulos tuvieran la misma validez, sobre todo los no universitarios. Es más, las mismasuniversidades que en su día impugnaron el Real Decreto 1614/2009, podrían impugnarla necesaria corrección de Real Decreto 1027/2011, de 15 de julio, que establece elMarco Español de Cualificaciones para la Educación Superior, y los títulos superioresen enseñanzas artísticas podrían acabar en el nivel 1, con los ciclos formativos de gradosuperior. Se podría debatir además si la falta de acreditación, o la inexistencia dedoctorado, deja fuera del EEES a las enseñanzas artísticas. España podría ser uno de lospoquísimos países europeos en negar la condición de grado a los títulos de las artísticassuperiores.Situados aquí podríamos considerar que en España se está legislando contra losnaturales del país, por cuanto se abre la puerta a que los títulos superiores en enseñanzasartísticas no tengan un reconocimiento automático en el EEES, lo que implicaría quenuestros titulados tuvieran que iniciar el lento, costoso y no siempre favorable trámitede reconocimiento de titulaciones. Frente a esta situación, ¿cabe imaginar una propuestade resolución que beneficie a todas las partes implicadas, y respete igualmente su actualestatuto? Honestamente creemos que sí, y la respuesta nos viene dada por los ejemplosantes aludidos, como el mapa de la enseñanza superior de países como el Reino Unido,Alemania o Portugal.A nuestro modo de ver, la clave radicaría en la adscripción de los centros y desus titulaciones a las universidades, con lo que los títulos serían universitarios de plenoderecho, pero esa adscripción también implicaría notables mejoras en el funcionamientode los centros, dado que los centros adscritos deberían regirse por la normativauniversitaria. El Ministerio de Educación incluso podría promover una mejorasustantiva del marco laboral del profesorado equiparándolo al que regía para los
  3. 3. profesores y catedráticos de escuela universitaria en cuanto a funciones,responsabilidades y retribuciones. Al mismo tiempo ello permitiría la puesta en marchade estudios específicos de Posgrado. Aún cuando todo el proceso implicase algunasmodificaciones normativas, los resultados previsibles las compensarían. Por supuesto, aeste proceso no pueden ser ajenas las propias universidades, en tanto debieranconsiderar el perjuicio que se está causando a un amplio conjunto de estudiantes.Los más escépticos harían bien en recordar que las más prestigiosasuniversidades del mundo (Yale, Princeton, Columbia, Cornell, Stanford, etc.) incluyenen su oferta educativa enseñanzas artísticas. Por otra parte, convendría recordar que entoda América, de Canadá a Chile, además de casi toda Europa estas enseñanzas sonparte de la oferta universitaria o de ella dependen, y donde no es así, el proceso deintegración se ha puesto en marcha por razones evidentes. Es curioso que en España sesiga pensando con claves propias del siglo XIX.La adscripción a una universidad podría ser permanente, sobre todo en el caso deaquellos centros que desean preservar su identidad por razones varias y mantener suactual estatuto, insistimos. Pero esa simple adscripción ya facilitaría de forma sustantivala mejora y la adecuación de su oferta educativa, sobre todo si en el decreto deadscripción que debiera elaborar el Ministerio de Educación, por pura cohesiónterritorial, se considera la necesidad de optimizar recursos y servicios, desde lasbibliotecas hasta las oficinas de movilidad. En otros casos, esa adscripción inicial podríadar lugar -a corto o medio plazo- a una plena integración, con lo que las ventajas seríana todas luces notables, pues la integración facilitaría el pleno desarrollo del enormepotencial que atesoran los centros. Pero esa medida, la adscripción, permitiría que todoslos alumnos y todas las alumnas de todos los centros superiores de España alcanzasen lamisma titulación. Pura lógica.Tanto el Ministerio como las Comunidades Autónomas tienen ante sí laposibilidad de solucionar un problema, que afecta a un número muy elevado deestudiantes, de la forma más plausible y eficaz, pues la propia LOE en su artículo 58,apartado 4, contempla la posibilidad de que Comunidades Autónomas y universidadesde su ámbito territorial establezcan convenios para la organización de estas enseñanzas.Tan sólo se precisa un Real Decreto básico de adscripción que marque una pautageneral en toda España, y que incluso podría contener el esquema básico para laposterior integración, como ya propuso la Plataforma Estatal por la Integración de lasEnseñanzas Artísticas Superiores en el Espacio Universitario.Jamás un problema ha tendido una solución más fácil, cómoda y rentable, sobretodo en términos de satisfacción de las comunidades educativas y en el propiodesarrollo de unas enseñanzas estratégicas en el ámbito de las artes y de la cultura.Estamos todavía a tiempo para que con fecha del 1 de julio de 2013 los centrossuperiores de enseñanzas artísticas del territorio del Estado, o en su caso algunas de sustitulaciones, se adscriban a la universidad, y garantizar así que sus títulos, tras lapresentación de la pertinente memoria de acreditación, sean universitarios. De no operarcon esa lógica se estará generando un perjuicio que traerá consecuencias nefastas.Recordemos lo que acaba de ocurrir con la Ley Hipotecaría en España.F. Carrera es director de la Escuela Superior de Conservación y Restauración deGalicia y M. F. Vieites lo es de la Escuela Superior de Arte Dramático de Vigo.

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